Los personajes no me pertenecen y la historia tampoco , pertenece a Desscullen , yo solo la traigo aquí para que la disfrutéis tanto como yo.
Dicen que después de la tormenta llega la calma.
Eso es lo que se respiraba en la mansión Cullen, calma. Pero el ambiente estaba viciado por otras sensaciones… Angustia, tristeza, desesperación.
Las cuales estaban enloqueciendo a Jasper.
- Si seguís así, tendré que marcharme de casa- Se quejó frotándose la frente con la mano, como si de una jaqueca se tratase.
- Lo sentimos hijo, - se disculpó Esme – Pero después de lo que nos habéis contado a Carlisle y a mí de lo acontecido… ¿Cómo quieres que esté el ambiente? – Le preguntaba una muy acongojada Esme.
Una hora después de que Bella subiera escaleras arriba llorando desconsolada, y que Edward se diera cuenta de que la chica realmente sentía algo por él, llegaron a casa Esme y Carlisle.
Como buenos padres que son, se dieron cuenta enseguida de que algo había pasado. No tardando en unir el puzle de que lo sucedido tenía que ver entre Edward y Bella; sobre todo al sentir el berrinche de ella en el piso de arriba.
- Edward… yo no he querido entrometerme en medio de los dos, pero hijo… Creo que esta situación empieza a desbordarnos. – Sentenció Carlisle. – Es hora de que meta manos en el asunto. - Carlisle miró a su hijo con cierta pesadumbre – No hace falta leer mentes para darse cuenta de que esa chica te atrae, y no simplemente por su sangre, o de forma carnal. Si no que te atrae de forma más sentimental. ¿Me equivoco? – Preguntó con cierta sorna. Edward negó con la cabeza.
- Carlisle, - llamó su atención Alice – No creo que interviniendo tú arreglemos nada – Aconsejó – Bella es… muy especial.
- Terca, diría más bien. - La cortó Edward.
- ¿Terca? ¡Mira quien va a decirlo! – Canturreó Alice burlándose de su hermano. Edward frunció el ceño y guardo silencio. – Lo que decía, es que si tu metes manos en el tema, Bella va a sentirse mal. Como si le impusieras algo… además, ¿Qué le dirías? – le preguntó Alice sonriendo con picardía.
- Bueno… - comenzó a contestar Carlisle – Tendría que pensarlo, para ser delicado y que como bien dices, no se sintiera mal… - Carlisle dudaba de como podría enfocar el tema.
- Es que es un tema muy delicado Carlisle. - Intervino Jasper – Son asuntos del corazón… - Resolvió con una sonrisa.
- Démosle un poco de tiempo. Después de la que han tenido estos dos creo que habrá una temporada de paz.
Alice no quería comentar nada de su plan delante de Edward, ya que él no debía saber nada para que todo fluyera de manera natural; más o menos.
En cuanto su hermano se despistara un poco, hablaría con sus padres y les explicaría en que consistía la treta para que estuvieran al tanto y así, ayudaran a la causa.
Esa noche Bella no bajó a cenar, y sus sollozos apenas cesaron en toda la noche. Había momentos que de su dormitorio no salía ningún ruido, ya que por agotamiento se dormía; pero era un sueño ligero y trastocado que no la dejaba permanecer sumida en él más que un breve periodo de tiempo. Para nada más despertar, volver a llorar sollozando e hipando.
Ya de madrugada, Esme le subió una bandeja con algo para picar.
- Bella hija, te subo un chocolate y unos bollos… ¿Puedo pasar? – le pidió con suavidad.
- Esme, gracias… pero no me apetece nada. Solo estar sola… En serio, gracias. – Se disculpó Bella, no dejando entrar a Esme muy educadamente.
Sabía la cara que debía tener después de estar llorando durante toda la noche.Y aunque Esme era un amor, ahora mismo solo quería estar a solas. No quería a nadie a su lado; sabía que necesitaba llorar hasta aburrirse, y debía hacerlo en soledad.
Esa noche, todos los Cullen estuvieron en danza por la casa. Ninguno estaba tranquilo; si sus corazones latieran, estarían al borde del infarto por oír los lamentos hechos lágrimas de Bella.
Pero de entre todos, Edward era el más afectado. Estaba al borde de la locura de escucharla sollozar inconsolable, sabiendo que era por su culpa.
- Tranquilo Edward, - lo consoló Alice – necesitabais hablar claro y escupiros ese veneno que teníais dentro… Pero esta no va a ser la discusión más dura que tendréis… - Alice lo miró con intención mordiéndose un labio.
- ¿Qué quieres decir con eso, Alice? – le preguntó Edward encarando a su hermana, con el rostro contraído.
- Falta la discusión más difícil… que es que dejéis ese miedo que os perturba y os bloquea a un lado. ¿O pensabas que iba a ser tarea fácil? – Le preguntó de forma seria Alice.
- No sé si ese día llegará, Alice. – Lamentó Edward, ante la cara extrañada de su hermana – Si, no me mires así, Alice. Bella ha demostrado mucho con su actitud, pero a lo mejor estamos suponiendo demasiado. - La miró con congoja.
- Venga Edward… ¿sigues así?, ¿Con esas dudas? – le preguntó su hermana suspirando de forma cansina.
- Ella ha demostrado mucho, sí… Pero a lo mejor no es suficiente… - Edward inhaló un aire innecesario y continuo – Yo la amo con todo mi ser, con toda mi fuerza… La deseo como pareja eterna. Pero ella no creo que abarque el concepto de eternidad. No aún. –Le explicaba el vampiro a su hermana.
Alice comprendió al instante lo que su hermano le quería dar a entender.
Era cierto, Bella estaba hecha un lio. No sabía lo que el destino, en cuestión de unos meses, le depararía. No entendía lo que era ser un vampiro. Lo que era la sed, y por supuesto controlarla. Y como bien decía Edward, su mente humana no comprendía lo que significaba la palabra eternidad.
- Bueno, pues deberíamos ayudarla. – Agregó Alice después de unos minutos de cavilaciones – Apoyarla en su nueva vida. Acción que debimos hacer desde el principio y que evitamos, sobre todo por nuestra comodidad. – Relataba la vampira mirando con congoja hacia su hermano. – Una vez que ella conozca más de nuestro mundo, podrá hacerse mejor idea de lo que podría ser su vida al transformarse… Que sea una elección con conocimiento de causa, no por pura necesidad de no morir… - Edward asintió; estaba completamente de acuerdo con ella.
Las palabras de Alice eran completamente ciertas; desde que Bella había llegado a la casa, no se hubieran comportado de forma totalmente natural.
Intentaban que determinados aspectos de su condición vampírica pasase lo más desapercibida posible para la chica. Por una parte si que era por pura comodidad, así no tendrían que dar más explicaciones, ni ver en el rostro de Bella algún gesto de repulsa hacia su naturaleza.
Pero las cosas debían cambiar… Y debían hacerlo ¡ya!
La noche pasó y los primeros pespuntes del amanecer comenzaban a hacerse notar con disimulo. Los hermanos estaban reunidos en el salón, intentando entretenerse en algo, pero todos estaban pendientes a cualquier ruido que proviniera de la habitación de Bella.
A Esme y Carlisle les pasaba otro tanto de lo mismo que a sus hijos. Estaban en la cocina, cuarto donde les gustaba pasar largos ratos, pero también estaban atentos a Bella.
Hacía las 7 de la mañana, se oyeron ruidos procedentes del dormitorio de la chica. Bella acaba de despertarse e iba a darse una ducha.
Lo necesitaría después de la noche de perros que había pasado.
Después de casi media hora bajo el agua, Bella por fin salía del baño. Pero cual fue la sorpresa de todos cuando por los ruidos que ella hacía, parecía que iba a meterse en la cama otra vez.
- Rosalie – la llamó Alice – Acompáñame – le pidió mientras salía del salón.
- ¿A dónde? – le respondió Rosalie sorprendida por la brusquedad de los movimientos de su hermana.
- Al cuarto de Bella… Va a meterse en la cama otra vez… - suspiro – Y no tardará en echarse a llorar… otra vez – dijo esto último con pesadez y tristeza.
Edward, te agradecería que no hicieras acto de presencia delante de Bella hoy. Voy a sacarla de esa habitación bajo la promesa que no te la cruzaras Le habló mentalmente. Edward asintió en silencio.
Mientras subían, Alice le contó brevemente la conversación tenida con Edward hacía unas pocas horas. Que debían mostrarse más naturales, que ella viera qué era realmente ser un vampiro.
Y que debían empezar desde ya.
- Rose, vamos a entrar ahí y sacar a Bella aunque sea por la fuerza. – le dijo Alice sonriendo. – Necesita tomar el aire, y sé exactamente cómo hacerlo. Voy a matar dos pájaros de un tiro. – sonrió pícara.
- Alice, cuando sonríes así… Das miedo – le contestó Rose sonriendo divertida.
Ambas vampiras subieron a la habitación de Bella y picaron en la puerta.
- Estoy bien… No necesito nada, gracias. Bajaré más tarde… - Les contestó la chica con la voz tomada.
Alice miró hacía Rose, y puso un mueca de fastidio en su perfecta boca. Sin más, abrió la puerta del dormitorio y entró.
- Antes de que empieces a protestar y a la lamentarte, te lo voy a poner fácil… - le dijo mirándola con simpatía – obedéceme y nos ahorraremos un perdido tiempo discutiendo. Yo voy a ganar, te pongas como te pongas… Lo he visto… - le dijo con tono divertido alzando las cejas.
Bella suspiro un par de veces de forma sonora y cansada.
- Alice… Estoy agotada, no he pegado ojo en toda la noche… - le lamentaba la chica.
- Eso no hace falta que nos lo digas… Te hemos estado escuchando llorar y suspirar durante horas… Por eso, sal de la cama y vístete. – le contradijo en tono autoritario.
Bella la miró con fastidio, pero obedeció. Se fue al baño y comenzó a secarse el pelo. Rose la siguió mientras Alice le escogía la ropa.
- ¿Quieres que te ayude? – le preguntó la rubia vampira. – Imagino que no tendrás ganas ni de arreglarte – le dijo mirándola con dulzura. Acto por si raro en Rose.
- Pues si, la verdad… No tengo ganas de nada… Y menos de estar con el secador.
Rose se posicionó por detrás de Bella, mientras ella se sentaba en un taburete y comenzó a secarle el pelo. Bella agradeció el gesto en silencio, con una liviana sonrisa.
-Te lo voy a secar bien, y luego te haré una coleta, ya verás que bien te ves. – le dijo Rose, ante el asentimiento de ella.
Al cabo de unos minutos, Bella salió con el pelo precioso, sujeto en una coleta alta. Le quedaba genial.
Su cama estaba hecha y encima de esta, tenía la ropa escogida por Alice: unos vaqueros, un jersey y un abrigo corto. A su lado, había un gorro, bufanda y guantes.
Para el plan de Alice, Bella necesitaba ir bien abrigada.
- Vístete y baja… Te esperamos en la cocina. – le comunicó. – Y tranquila, no te vas a cruzar con Edward. Me ha dado su palabra de que te dejara en paz.
Pudo escucharse un suspiro de alivio salir de los labios de Bella.
Una vez vestida, Bella bajó a la cocina. Cuando pasó en frente del dormitorio de Edward, no pudo evitarlo y aceleró el paso, con miedo de encontrárselo. Sabía que no tenía fuerzas para otro enfrentamiento y a parte de eso, notaba como su corazón estaba al borde de resquebrajarse como un liviano cristal.
Entró en el departamento hasta fatigada, ya que había bajado las escaleras casi corriendo. Toda la familia, a excepción de Edward, estaban allí.
La habían sentido bajar como alma que lleva el diablo, pero ninguno dijo nada; inclusive Emmet, que se guardo sus bromas, no creyendo oportuno formular ninguna.
- Venga querida – la llamó Esme – desayuna algo. No puedes estar sin nada en el estómago. – La reprendió dulcemente.
De pronto el ambiente se tranquilizó sobre manera. Jasper estaba usando muy acertadamente bien su don.
- Gracias Jasper – lo agradeció Bella mostrándole una sonrisa tristona.
- Es un placer, Bella. – le devolvió el gesto el vampiro.
Bella desayuno algo, no mucho, ya que tenía el estomago cerrado; pero el don de Jasper había hecho un gran trabajo relajando sus nervios y ayudándola a poder meter algún bocado.
- Bueno Bella… ¿preparada para despejarte? – le preguntó una sonriente Alice.
- No sé lo que tendrás pensado Alice… pero hoy no tengo ni mucho humor, ni mucho cuerpo para nada – la avisó Bella tanto de palabra, como de mirada.
- Cuando regresemos, veremos a ver si estás de igual humor… - le guiñó un ojo cómplice.
Bella se abrigó bien, por consejo de las vampiras, y salieron caminando de la casa Cullen dirección el bosque.
Anduvieron unos metros en absoluto silencio. El cual, al principio, resulto un poco incómodo para Bella, ya que había augurado que las vampiras la habían sacado de la casa para hablar, y preguntarle el porqué de su disgusto. Pero al cabo de unos minutos de paseo, vio que las vampiras iban a su paso, tranquilas, disfrutando de la compañía mutua y el frescor del bosque por la mañana.
Poco a poco, iban adentrándose en el bosque, en sus profundidades; pero Bella estaba tranquila en compañía de Rose y Alice.
Hasta que después de unos metros más, Alice se paró y les habló.
- Creo que desde aquí estará bien. – Pensó en alto, ante el asentimiento de Rose.
Bella, aunque no quería desconfiar de sus "hermanas", una ligera sensación de miedo le recorrió la espalda. Mirándolas con la respiración contenida.
- Bella – se giró Alice hacía la nombrada – Creo que después de tantas semanas entre nosotros, deberías conocernos un poquito más. Tranquila – la relajó al ver como a Bella se le desencajó la cara – No vas a ver nada que te cause reparo – la miró sonriendo con intención.
- Queremos que veas un poco más de nuestra naturaleza. De lo que un vampiro, o en este caso, vampiras, somos capaces de hacer. – Le aclaró Rose. – Tienes que decidir si transformarte y no sabes nada sobre nosotros. Y las ideas que tienes, son basadas en el cine o en la literatura… O sea, ¡chorradas! – rió ella con sorna.
Bella asentía con la cabeza, sin atreverse a soltar palabra. No tenía ni idea de lo que se les habría podido ocurrir a estas dos; sobre todo a Alice.
- Ven Bella, acércate a mí por detrás. – Le pidió Alice. A lo que Bella obedeció, con el ceño fruncido.
Cuando Alice la tuvo suficientemente cerca, la agarró por un brazo y la impulso hacía ella subiéndola a su espalda.
- ¡Alice, Alice! – gritó Bella. – Por Dios, ¿qué haces? Voy a hacerte daño… - se asustó.
-¿ Daño?, ¿Por tu peso? – preguntó Alice con sorna. – Para que te hagas una idea… Soportar tu peso, es como si tu levantaras una pluma, exactamente igual. No te haces ni una ligera idea de cuanta fuerza tenemos.
- Bueno… no sé… se me hace tan raro pensar que tengas tanta fuerza, viendo tu cuerpo tan menudo… - sonreía Bella.
- Bueno, pues ahora que has comprobado una parte de la fuerza… vas a ver lo cuan rápidos que somos, asi que te recomiendo que te agarres bien, porque vas a dar un paseo por la montaña rusa, ¡Jajaja! – Rió Alice ante el gemido de Bella.
Cuando la vampira supo bien sujeta a Bella, hecho a correr bosque a través.
LO SIENTO PERO TODOS TENEMOS UN MUNDO APARTE DE FANFICTION Y ENTRE LOS EXAMENES Y PROBLEMAS VARIOS NO HE PODIDO .Mil Gracias a bea, Angie Cullen Hale, PameHaleMcCarthyCullen, sisi , ano, almalaura , beakis , hildiux , katycullenPattinson , vanezhittacullen2 , culdrak, nina , -Tsukino , Alimita28, sunrisesss , gabriela , Victoria , Idta , nanos, keimasen86, claudia cullen xD, miadharu28 ,Mauxi Cullen O'shea,aramisweet ,Dess Cullen ,annacullen.s.m ,Judy Cullen , Aiiram ,zujeyane,dannacullen.s.m, CaroBereCullen, 3twilighterslove, Maya Cullen Masen, MiaCarLu , Kirtash,Fabi Cullen y su hermana, Gaby7,Iza0Bella ,LIly cullen madero ,twilightFIc, nikyta, maria, , Angy Mansen Cullen, marcela, vanecullencipriano, noe1221, por seguir la historia y tomarse su tiempo en dejar un reviews , gracias a las nuevas lectoras y a esas que se han animado a dejar un reviews , también gracias a todos aquellos que siguen la historia aunque no dejen reviews y les animo a que quiero dar las gracias a aquellos que me tienen tanto a mí como a la historia en favoritos o han puesto la historia en alerta., muchísimas gracias a todos no sabéis los ánimos que dais a la autora y las ideas que me dais a mi para la historia jajaja
Muchísimos Besos.
NO TENGO CARA PARA PEDIROS QUE DEJEIS UN REVIEW, ESPERO QUE HAYA VALIDO LA PENA .EL PROXIMO LO TENDREIS LA SEMANA QUE VIENE, SOBRE EL MIERCOLES O EL
