Rey aterrizó la nave, aun podía sentir sus ojos hinchados por el llanto que no paró de brotar desde que salió de Sesid hacía cuatro días. Se había comunicado antes de hacerlo con la Resistencia para avisar que llegaba en una nave robada. Ya era de tarde en Kashyyyk cuando abrió la compuerta de bajada de la Dama Errante.

Leia la esperaba fuera de la nave, sola, ningún otro miembro de la Resistencia la acompañaba. Rey bajó con su morral y su vieja ropa, cuando vio a la General, se arrojó en sus brazos en silencio. Ya no quedaban lágrimas que derramar. Leia le acarició el pelo y le murmuró palabras de bienvenida. Podía sentir todo el dolor que emanaba de Rey como una flama constante y persistente. La soltó, le tomó las manos y la guío a su cuarto.

- ¿Qué pasó con los demás? -Preguntó Rey extrañada- ¿Se han ido?

-No, solo les ordené que te dejaran sola, que tuviste un viaje largo y que necesitas descansar.

"De tal palo, tal astilla" pensó Rey. Asintió agradecida y entraron a su cabaña. Se sentó en la cama y abrió el morral. Mostrándole a Leia, el cristal.

-Te lo ha dado Ben -Comentó Leia.

Rey no fue capaz de decir nada, solo asintió. Leia tomó asiento junto a ella.

-Supongo que nada salió como esperabas -Suspiró.

-La verdad es que todo salió como esperaba, solo me aferré a la idea de que sería distinto -Rey sonrió amargamente.

- ¿Fue por los bebés? -Preguntó Leia tratando de confirmar sus propias teorías.

-Cree que son de Snoke -Respondió tratando de contener una lágrima- ¿Y si tiene razón? -Preguntó desolada.

Leia la miró y limpió con sus manos las lágrimas que no dejaban de correr. Sonrió y la abrazó.

-Solo hay una forma de saberlo, pero si me preguntas a mi y a mis pocas habilidades con la Fuerza, no lo creo -Leia afirmó- Podemos ir a un centro médico y averiguarlo con una lectura de midiclorianos.

-Me gustaría hacer eso -Sonrió Rey.

Leia la recostó en la cama y se quedó con ella hasta que se durmió. La contempló y se recordó de ella misma a su edad. Princesa sin reino, su familia adoptiva muerta, líder de una rebelión, torturada por su padre y a diferencia de Rey, encontró a su hermano Luke y a su amado Han. Rey tampoco estaría sola, ella se encargaría de eso.

Kylo se bajó de su nave, la que había dejado en Bespin, seguido por Mayba y Solana que descendían de la nave de la morena. A su descenso lo esperaban sus caballeros de Ren. Ashiba estaba feliz de verlo volver. Por la cara de pocos amigos de Kylo, sabía que debía darle un tiempo antes de intentar algún movimiento.

Él no saludo a nadie, solo se fue directo a su Penthouse. Aun tenía algo de resaca, habían llenado el bar durante su arribo a Bespin y se dedicó a beber, dormir y pensar. Ahora solo necesitaba descansar y ponerse al día con los informes de la Primera Orden.

Kurlo se intentó acercar, pero Mayba le hizo un gesto de que se detuviera. Una vez Kylo desapareció de la vista, el resto de los Caballeros de Ren siguió el mismo rumbo a esperar que su Líder Supremo los llamara.

Kylo cerró la puerta tras de sí, se quitó la capa y la chaqueta y se tiró en la cama. Estaba agotado física y mentalmente. Había pasado casi una semana desde que Rey se fue dejándolo nuevamente caído. Y no había tenido ningún contacto con ella, ni a través del vínculo, ni a través de sus sueños. A pesar de la rabia inicial, ahora estaba lleno de dudas, pero con una pequeña esperanza que ocultaba bajo todos sus conflictos.

La verdad era que la extrañaba y reprimía el odio contra si mismo por no haber pensado un poco más. Un simple examen que pudo haber hecho en los mismos laboratorios de la Primera Orden en Sesid, habrían cambiado su destino. Un golpe en la puerta lo sacó de sus meditaciones y le alejó de sus pensamientos.

Se levantó y abrió la puerta. Al otro lado una de sus sirvientas le preguntó si deseaba comer o si podía ayudarlo en algo. No supo que oscuro pensamiento se cruzó por su cabeza que la dejó pasar. Ella se quedó de pie, encogida y con la cabeza gacha. Kylo giró a su alrededor y la observó. Era muy bonita sin duda y le llamó la atención su cabello largo y rojo, mientras la miraba, todavía ebrio, se pensó que tal vez podría tomarla y saciar en algo el vacío que corrompía su pecho. Entonces solo actuó, tomó a la mujer de la cintura y la besó. Pero hacerlo le supo a veneno y la soltó. La mujer estaba aterrada y él se sintió sucio. Puso su mano frente a su cara y le habló.

-Olvidarás que estuviste aquí y que todo esto sucedió -Dijo invocando la Fuerza- Irás a tu cuarto y descansarás.

La mujer lo observó con la mirada vacía y repitió aquello como un mantra. Se dio la media vuelta y desapareció de su vista dejando que la puerta se cerrara tras ella. Kylo soltó un suspiro y se fue al baño a vomitar. Había hecho mucho daño en su vida, pero el solo pensar en aprovecharse de una mujer inocente, lo sacudió hasta sus límites. Se enjuagó la boca y salió al cuarto, buscó en su bar una botella de Whisky corelliano y sin buscar un vaso comenzó a beber el contenido. El sabor amargo del licor no era capaz de quitarle el mal sabor de boca, pero el mismo líquido, pudo calmarlo y aburrirlo hasta hacerlo dormir.

Rey se encontraba en medio de la arena de Jakku, podía haber pasado meses sin estar allí, pero era capaz de reconocer el aroma del desierto y el paraje hasta con los ojos cerrados. El calor la mareaba y a pesar de saber donde estaba, no podía distinguir el camino a su casa. Se puso a caminar, intentando cubrir su cara del sol. Estaba sedienta y podía sentir su boca secarse. De pronto, se quedó quieta, podía escuchar una voz a la distancia "Rey, cariño, volveré por ti" Reconoció aquella voz, era Ben. Intentó correr hacía el lugar donde su voz se escuchaba, pero solo encontraba arena por doquier. "Ben" lo llamó, pero no obtuvo respuesta "Estoy aquí cariño" volvió a repetir su voz y ella corrió al otro lado creyendo que lo encontraría. Al repetir la acción varias veces y no encontrarlo se rindió, tirándose en la arena con los puños apretados. "Iré por ti, Rey" volvió a escuchar "Espérame".

Rey se despertó agitada, no había sabido nada de Ben en semanas y ahora le llamaba en sueños o en pesadillas. Se levantó de la cama y se vistió rápido. No quería quedarse quieta, necesitaba hacer algo para no pensar. Tomó su nuevo sable y lo colgó de su cinto dirigiéndose a la cocina.

Su vientre se estaba haciendo notorio, por lo que ya les había dicho a sus compañeros que estaba embarazada. Rose reaccionó casi igual a la primera vez, antes de borrar su memoria, pero la tranquilizó. Finn no reaccionó de mejor manera, pero se quedó callado y Poe, bueno, primero tuvo que disculparse por lo acontecido antes de su viaje con Ben. Reaccionó mejor de los esperado, pero una mueca se apareció en su rostro cuando no vio el colgante que le regaló en el cuello de Rey, era reemplazado por uno de jade que parecía salido de un catalogo fino de la holonet.

Rey sabía que sería difícil que la aceptara como amiga, podía sentir que estaba molesto y dolido, pero que no la odiaba.

Saludó a todos desde lejos, algunos le daban miradas de reojo. Rose le dedicó una sonrisa. Rey tomó algo de fruta y galletas de la cocina y salió del lugar rumbo al claro. Llegando abajo vio a Leia y Poe esperando que una nave aterrizara. Se acercó a ellos y se quedó fascinada mirando la elegante nave.

Cuando la cubierta se abrió, vio a un hombre de color, de mediana edad con media capa, seguido de una pequeña escolta de tres hombres y una mujer. Todos eran de diferentes especies.

El hombre deslumbró a Rey con una sonrisa, la que se opacó cuando vio a la Dama Errante que estaba tras de ellos. Les susurró algo a su escolta, que se adelantó a verificar la nave y él se acercó a Leia.

-Querida Leia -Saludó besando la mano de la General- Que alegría verte.

-Lando Calrissian, no esperaba ver tu trasero tan pronto -Respondió ella con una sonrisa que Rey nunca había visto.

-Estaba a unos pocos años luz y quise pasar a verte -Respondió sin opacar su sonrisa- ¿Qué hace mi nave aquí? -Preguntó indicando la nave que seguía siendo inspeccionada por su gente.

- ¿Es tuya? -Preguntó Rey arrepintiéndose al instante.

-Claro, la Dama Errante es una de mis naves favoritas -Dijo el observando a Rey detenidamente- Se la presté a alguien que me dijo que se la robaron.

Rey se sonrojó. Se puso nerviosa y no respondió nada. Leia se le adelantó.

-Ella es Rey y encontró tu nave oportunamente y nos la trajo -Leia atrajo a Lando del brazo- Diles a tus hombres que ya la revisamos, está en buenas condiciones y no tiene ningún sistema de seguimiento.

Lando asintió, miró a Rey una vez mas y les hizo una seña a su gente para que lo siguieran.

-Bien querida ¿Tienes algo de beber? Tenemos que hablar de negocios, además de ponernos al día -Dijo llevando a Leia hacía el árbol, seguido por Poe y su comitiva- Sigues tan hermosa como siempre.

Leia sonrió y Rey pudo ver que se alejaban. Suspiró con algo de frustración y se fue rumbo al speeder. Se subió y emprendió su camino al claro donde se reuniría con uno de sus maestros Jedi.

Lando se detuvo un momento y le preguntó a Leia al oído.

- ¿Esa chica está con nuestro Ben?

-Lo estuvo al menos, tenía mis esperanzas puestas en ella, pero todo se estropeó -Leia respondió en voz baja- Tengo un licor Wookie que de seguro nos ayudará a soltar la lengua.

-Me encanta cuando hablas sucio -Dijo Lando con su sonrisa característica.

Leia le dio un golpe suave con el codo, mientras reía y lo guío a su sala de comunicaciones.