Mil gracias por todos los comentarios ¡¡¡Uf!!! Prepárense para llorar, jajaja, Noooo, nunca tanto. De todos modos si lo acompañan con la canción "Always on my mind" de Michael Buble, quizás se "metan" más en la historia.
Gracias por leer!!!, cariños,
Karen
Cap XXVI
Siempre en mi mente
Mi Bella,
Anoche llegué muy tarde, cerca de las 3 de la madrugada, por eso no te llamé. Hoy en la mañana me presenté a los 8 en punto, y por supuesto, no te iba a despertar, por lo tanto, ahora, que tengo unos minutos, vine de inmediato a mi habitación a escribirte, porque no hay buena señal aquí y tu móvil sonaba ocupado.
Me han recibido súper bien. Hay de todo. Llegamos cien nuevos soldados y el viernes llegan otros tanto. Junto conmigo entró "El loco Schmidt". Es bastante gracioso, bebe todo el día café y trota sagradamente una hora diaria, sin embargo, es un alcohólico sin remedio, bueno como tantos aquí no más, jaja.
También, hay quienes vienen de vuelta ¡Viste que es posible! No te salvarás de mí tan fácilmente, aunque si fuera por mí, en este instante me devolvería para estar contigo, juntos, juntos…
Te extraño demasiado, quisiera tenerte en mis brazos y no separarme jamás de ti ¡Te amo! Y no dejo de recordar cada minuto y segundo junto a ti. Pensar que tan sólo hace 24 horas te tenía conmigo… ¡Uf! ¡Esto es difícil mi vida! Pero tengo la esperanza que terminará pronto. Hay rumores que serán sólo seis meses, que ahora están rotando a la gente para que no termine tan "afectada", eso espero.
Si tú no estuvieras, créeme que me sentiría feliz de esta misión, pero sabiendo que estás esperándome, no quiero hacer nada más que estar contigo.
Amor mío, eres mi vida, mi alma está contigo, como también mi corazón, y volveré por ellos pronto.
En la noche te llamaré, como la señal no es tan buena, por favor, tienes que estar atenta.
Te amo Bella, te adoro mi amor.
Edward
Revisé mi correo en cuanto abrí los ojos, o lo que pude, porque los tenía tan hinchados por el llanto, que resultaba dificultoso, incluso mirar.
En cuanto desperté, fue aún más doloroso, porque me sucedió a la inversa de cuando despierto de una pesadilla, donde uno abre los ojos, tantea la realidad y se relaja, aquí fue lo contrario, desperté y quise seguir durmiendo para tenerlo a él en mis sueños. Resultaba extremadamente triste saber que no estaba, que ya no era cuestión de llamarlo y juntarnos, que tendría que esperar meses, en el mejor de los casos, para volver a verlo y sentir alguna de sus caricias o besos… Y el peor de los escenarios, ¡Uf! No quería ni recordarlo, tenía todas mis esperanzas puestas en su llegada.
No tenía recados en el móvil, así que como resorte fui al notebook. Abrí mi correo con tanta impaciencia, que erré en la clave dos veces, hasta que por fin vi su nombre en la bandeja de entrada: Edward Cullen.
Mientras leía comencé a llorar como Magdalena, nuevamente. De nada había servido la conversación con Alice, esto no tenía consuelo ¡Oh por Dios! Necesitaba verlo, en este momento, daría lo que fuera por eso.
Anoche, cuando mi amiga y su hermana, me pasó a dejar, detuvo el auto frente a mi casa, se giró hacia mí y con una chispa de esperanza en los ojos, habló.
–Bella, intenta controlar tus nervios, hazlo por Edward. Perdona que te lo pida, pero el necesita tu apoyo y no al revés –fue al brusca, pero la entendía, ella también estaba muy dolida con la partida de su hermano.
–Es que tú no sabes cuánto duele –rompí a llorar, otra vez.
–Amiga querida, te prometo algo… Si mi hermano se demora más de lo esperado, te juro, que no sé cómo me las arreglaré, pero iré por él, y tú conmigo –me besó la mejilla.
–Eso es imposible, nunca te dejarán ir…
–Tengo mis contactos, confía en mí –guiñó un ojo y brotó una sonrisa sincera en su rostro de duende travieso.
–Y si los tenías, porque no evitaste que él se fuera –no pude impedir decir lo que sentía, no en este momento en que me rasgaban el pecho en una tortura lenta y tormentosa.
–Porque Edward lo pidió, era su voluntad… –suspiró para fortalecerse.
–Pero… –interrumpí para decirle que este último tiempo habría desistido.
–Bella, Edward es un hombre de palabra y ya la había empeñado ¡Lo siento amiga! –apretó los labios, como disculpándose.
No respondí, para mí no había excusas, yo lo amaba y hubiese hecho lo que fuera por retenerlo.
–Mañana nos vemos… si quieres –frunció el entrecejo, confundida.
–Hablamos. Gracias por todo Alice –la besé en la mejilla y finalmente, salí.
Me costó trabajo dormir. Cuando Reneé me oyó, llegó en poco minutos a mi habitación, pero, se dio cuenta que era mejor dejarme sola con mi corazón, no había palabras de aliento que en este momento aliviaran mi pena.
Cerré los ojos, con las luces apagadas, pero con la luna colándose por la ventana, iluminando de un tono blanquizco los muebles y cortinas. La miré, y al mismo tiempo, la envidié, porque ella era capaz de verlo en este segundo, sin embargo, yo estaba aquí, sintiendo su vacío y añorando beber de sus besos una vez más.
Lo imaginé, como si fuera real, incluso lo llegué a sentir: su piel, el susurro armónico de su voz varonil, el destello de sus ojos tostados. Sonreía, curvando sus labios cereza en una dulce sonrisa. Me lancé al cuello, como si fuese una felina empecinada en atrapar su presa, sedienta de amor y pasión. Lo besé, pude sentir su lengua deliciosa, sutil y hábil, que respondió a mi beso con entrega y decisión.
–Gracias por volver –murmullé en su oído, con la voz aliviada y el corazón embriagado de amor.
Sonrió, hasta que volví. Miré el techo, desesperada y creí enloquecer, ¡había sido un cruel sueño! Cogí mi móvil y lo llamé. Nadie contestó, pero lo volví a intentar y… ¡nada! Insistí diez veces más y todas las llamadas se desviaron a un buzón de voz, que mataría si estuviese a mi alcance. Cogí sus recuerdos desde mi mente, buscando en ellos el único consuelo en ese instante, y por fin, fueron como una droga, que me aturdieron y adormecieron horas después, sin embargo, jamás pudieron contener las lágrimas que derramaba sin consuelo.
Tras leer tres veces su mail, descifrando cada palabra, como si entre líneas estuviese encubierto un código secreto que me diera esperanzas de que todo esto acabaría pronto o en este mismo instante, pero no era así, eso era producto de la desesperanza y la necesidad. Por fin me digné a responder.
Edward,
¡Te amo! ¡Te amo! Y estoy enloqueciendo sin ti… ¡Vuelve por favor! Siento que el corazón se me destroza a pedazos. Perdona que sea tan honesta, pero es la verdad, te necesito ahora más que nunca, no puedo vivir si ti, mi amor.
Disculpa por pedírtelo, pero es lo que siento, por mí, tomaría en este mismo un vuelo a Texas y te sacaría de allí con cualquier excusa, por más estúpida que pareciera, tan sólo por tenerte.
Quiero que sepas que te amo y lo único que quiero en la vida es que vuelvas y ser felices como antes.
Te amo Edward,
Bells
Envíe la respuesta si pensarlo mucho. Probablemente si Alice la viera, se enojaría conmigo, pero era inevitable contener los sentimientos y las emociones. Jamás había sentido algo tan fuerte en mi vida.
No desayuné, no almorcé y escasamente, tragué una fruta en la tarde, era imposible, mi estómago estaba tan cerrado como mi corazón. Lo único que quería era recibir el llamado de Edward en la noche. Estuve expectante el día entero, casi sin moverme al lado del teléfono, para no dar ningún espacio a no contactarnos. Finalmente, sonó a las nueve y cuarto.
–¡Bella! –oí su voz de ángel y comencé a llorar sin parar.
Cerré la puerta de mi habitación y pude contestar, con la voz sucia por el llanto.
–Edward… –suspiré, no podía parar de llorar.
–Mi vida, no llores por favor –oí un silencio en el teléfono y pronto escuché, como inspiraba con la voz cortada.
–Edward –intenté tranquilizarme para poder hablarle.
–Sí –respondió corto, no quería que lo oyera llorar.
–¡Te amo! –le dije desde el fondo de mi corazón.
–Y yo te adoro más que a nada en el mundo, mi vida –su voz se quebró definitivamente.
Pensé en pedirle que volviera, pero recordé las palabras de Alice "es su voluntad", y callé. Finalmente, el destino diría qué pasaría con nosotros.
–Sabes, tengo un compañero que también tiene novia y ¡Tiene tu misma edad! –sonrió, intentando desviar la conversación.
–¿En serio? Y ¿Cómo se llama? –seguí su juego.
–Elizabeth –rió.
–Lindo nombre… –agregué para nada.
–No más lindo que "Isabella" –lo pronunció con un tono "italianizado" que se oyó bello, aunque de italiana no tenía nada. Reí.
–Veo que te inclinas por el italiano –sonreí.
–No creo que me sirva de mucho en Medio Oriente, pero al menos, tu nombre se oye a la altura de tu belleza, hermoso y delicado como tú –suspiró, seguramente conteniendo el mismo nudo en la garganta que tenía yo en este momento.
Ambos nos callamos, tan sólo queríamos oír nuestra respiración. Cerré los ojos para vislumbrarlo mejor, como si estuviese en frente.
–Creo que no tenemos muy buena señal aquí, así que todas las noches te llamaré a la casa, si te parece…
–Claro que sí, a menos que sea para controlarme –reí con demasiado esfuerzo.
–No es necesario –rió, al parecer no era mala idea– pero ahora que lo mencionas… –su voz sonó suspicaz.
–Si supieras cuánto te extraño. Estaría aquí los días completos si fuese necesario –respondí.
–Bella, cuando vuelva quiero que… –se oyó que alguien lo interrumpía, algo contestó y volvió al auricular– mi vida, me tengo que ir, tengo una fila detrás de mí. Intentaré contactarme en msn, aunque tiene algunas restricciones internet en la base, pero al menos veré si funciona. Un beso, te amo, te amo, te amo… –dulcificó aún más su tono.
–Y yo te adoro. Quiero cerrar los ojos y que sea el día en que vuelvas –le dije con dolor en la garganta, ahora el nudo se había apoderado de mí, sin intenciones de dejarme un minuto, menos al oír su voz.
–¡Duerme con los angelitos mi princesita! –agregó cariñosamente.
–Y tú conmigo en tus sueños –respondí al instante.
–Te amo –finalmente cortó y yo me quedé con el auricular en la mano.
Comencé a llorar, esto se había convertido en la peor pesadilla de mi vida.
