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XXVI. 結語 (Ketsugo)
Ketsugo: Desenlace
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Me desperté al sentir el intenso brillo solar que se colaba por las cortinas. Removiéndome entre las sábanas, logré encontrar una nueva posición que me permitía volver a dormir con comodidad. Aun así, no pude volver a conciliar el sueño. Me sentía muy ansiosa como para regresar a dormir.
Aquel día regresaba a Konoha.
Miré a mi alrededor, examinando la habitación en donde había pasado la noche con mis amigas. Fue una velada bastante divertida y amena, en la cual compartimos muchas risas y recuerdos. Aproveché la ocasión para ponerlas al día con mi actual situación amorosa y, como era de esperarse, me bombardearon con preguntas al respecto. Karin ya conocía la historia en su plenitud, pero eso no evitó el que salga con comentarios pervertidos acerca de mi relación.
Rebusqué bajo mi almohada para encontrar mi celular. Desbloqueé la pantalla y me topé con un par de mensajes de Sasuke. Me los había enviado hacía unos cuantos minutos. A él le gustaba levantarse temprano, por lo que no me sorprendía. Eran ya las ocho de la mañana y una vocecita interna me decía que era hora de alistarme. Le había prometido a mi papá que regresaría a la hora de almuerzo al hotel. Así me daría tiempo para terminar de empacar mis cosas con tranquilidad.
— ¿Sakura? — escuché a Karin murmurar a mi costado. — ¿Qué haces despierta tan temprano? — me preguntó luego de bostezar profundamente.
— Creo que está tan emocionada por ver a su bombón Uchiha que no puede dormir. — intervino Temari burlona, antes de que yo responda, abrazándome por detrás.
— N-No es eso. — reclamé, un poco sorprendida por el atrevido comentario de mi amiga.
— Ay, por favor, Sakura… — esta vez fue Keiko quien se unía a la conversación. Ella, sin embargo, se mantuvo echada sobre su futon. — No seas mentirosa… — me acusó, entre risas.
— Sabemos que lo quieres mucho y que te mueres por ver a tu novio. — me dijo Temari, tocando mi mejilla en un tono acusador.
— No es mi novio. — les confesé.
Mis tres amigas se quedaron observándome incrédulas ante mi repentina revelación. Mantuve la mirada un poco nerviosa, porque no estaba segura qué me dirían. Luego, se contemplaron entre ellas; hasta que Karin se atrevió a hablar primero.
— ¿Cómo que no es tu novio? ¿Acaso no estaban saliendo? ¿No le confesaste tus sentimientos antes de venir aquí?
— Sí lo hice. Pero todo fue tan rápido y repentino que solo lo dejamos ahí. — susurré, recordando la última noche que estuve en Konoha. — Él se despidió de mí y…
— ¿Y? — preguntaron las tres en simultáneo, impacientes.
— Y eso fue todo.
Las cuatro volvimos a quedarnos en silencio, cada una perdida en sus propios pensamientos. Yo, en realidad, no estaba insatisfecha con la situación. Por fin había podido aclarar mis sentimientos respecto a Sasuke y él me había confirmado una vez más los suyos, la noche antes de mi viaje a la capital. No veía necesario el ponerle la etiqueta de "novio" a Sasuke en aquel momento. Aún teníamos cosas de qué hablar antes de oficializar lo que teníamos. No quería apresurar el asunto, tampoco.
— Quiero tomar esto con calma. — fui yo quien quiso retomar la conversación, después de unos cuantos minutos de silencio. — Es un poco abrumador… — confesé con una tímida sonrisa.
— Solo diré una cosa. — anunció Karin, tomándome de las manos. Supuse que hablaría en nombre de las tres, así que solo la miré con atención. — Usen protección.
— ¡KARIN! — chillé enojada, golpeándola con la almohada. Aun así, no pude evitar contener la risa y unirme a las carcajadas de mis amigas. — Eres una pervertida.
El resto de la mañana ayudamos a Temari ordenando su habitación y la sala, después de asearnos y desayunar algo rápido. Keiko puso un poco de música, para así ambientar un poco nuestras actividades. Cantando y bailando, cada una se puso a limpiar. Nos demoramos un poquito más de lo planeado, pero logramos terminar.
— ¿Por qué no dejas a tu Uchiha y te quedas con nosotras, Sakura? — se quejó Temari, abrazándome por los hombros.
Estábamos las cuatro en su habitación, listas para ir al hotel en donde me había hospedado durante mi estadía en Tokio. Sin embargo, un repentino aire depresivo nos rodeó, retrasando aún más mi salida al hotel. Una pequeña parte de mí también quería quedarse allí en la capital.
— ¡Prometemos engreírte mucho! — suplicó Keiko, tomándome de las manos.
— Son unas pequeñas traidoras… — murmuré, fingiendo enojo. — Deberían apoyarme respecto a mi relación con Sasuke-kun.
— ¿Tan guapo es que no quieres quedarte con nosotras, Saku? — clamó nuevamente Temari. — No recuerdo muy bien su cara cuando viniste a vernos aquella vez…
Antes de que pueda responder, Karin le mostró la foto que ambos nos tomamos en el festival de Tanabata. Temari y Keiko se quedaron mudas al verla. No pude evitar soltar una pequeña risita al notar su reacción. Al mirar esa foto con mis amigas, me di cuenta que Sasuke era realmente un chico muy guapo. Quizás al verlo todos los días ya me había acostumbrado a sus encantos… Entendí por fin por qué tenía tantas fangirls en la preparatoria.
— Está bien, lo admito. Es atractivo. Muuy atractivo. — aceptó a regañadientes mi amiga rubia, haciendo énfasis en la "u".
— Eres una chica con suerte, Sakura. — me codeó Keiko, mirándome divertida con sus ojos café.
— ¡Él es el chico con suerte! — exclamó Karin, mientras acariciaba maternalmente mi cabello. — Nuestra Saku es un gran partido. Sasuke es solo un chico bonito que se le cae la baba por nuestra amiga.
Mi celular empezó a sonar, interrumpiendo nuestra conversación. Era un mensaje de mi padre, preguntando en dónde me encontraba. Le respondí con rapidez para que no se preocupara, diciéndole que ya estaba en camino hacia el hotel.
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— ¡SAKURA!
Habíamos llegado a tiempo a la estación de tren. Ni bien nos bajamos del taxi, mi padre me dijo que me adelantara mientras que él canjeaba los boletos. Grande fue mi sorpresa al entrar, pues todo mi grupo de amigos de Tokio estaba ahí. Habían venido a despedirme en conjunto. Tenían una pequeña pancarta que decía "¡Te extrañaremos, Sakura!" y muchos globos. Me acerqué a ellos con una gran sonrisa en el rostro, aún incrédula.
— ¿Por qué hacen más difícil mi partida? — me quejé al verme rodeada de mis amigos, aunque una sonrisa traidora se mostró de mi rostro.
— Para hacerte recordar que pase lo que pase, siempre estaremos aquí para ti. — respondió Karin, sonriente.
Todos se acercaron para abrazarme una última vez, para despedirse de mí. Suigetsu, Keiko, Takeshi, Harumi, Temari, Karin… Hasta el tonto de Kentarou había venido. Me sentí muy especial al estar rodeada de mis amigos.
Mi papá me dio el alcance a los pocos minutos, feliz al verme reunida con mis amistades. De alguna manera asumí que él tuvo algo que ver con aquella despedida sorpresa. Le agradecí con una gran sonrisa, mientras abrazaba a Karin por última vez. Compartí unas últimas palabras de despedida con mi mejor amiga y le di un apretón de manos, para asegurarle que todo estaría bien.
— ¡Los extrañaré! — exclamé agitando la mano, antes de entrar a la zona de embarque.
— ¡Y nosotros a ti! — los escuché responder a mi espalda.
El viaje de regreso a Konoha fue tranquilo y sin mucha novedad. Me la pasé leyendo un libro que Hinata me prestó antes de venir. La había visto leerlo durante clases; y un día que le pregunté de qué trataba, me terminó llamó la atención. El género de romance no era de mis favoritos, pero la lectura había sido entretenida. Mi padre, por otro lado, se quedó revisando unos papeles (que asumí que eran de su trabajo). A pesar de que cada uno estaba perdido en sus propios pensamientos, sostuvimos una breve conversación cuando las azafatas pasaron por nuestro sitio para dejarnos una pequeña merienda.
Llegamos a Konoha en la noche. Tenía que aceptar que había extrañado la tranquilidad del lugar en donde nací. Las calles no estaban abarrotadas de turistas, los buses tenían pocos pasajeros, los carros conducían con calma… Pero más que nada, había extrañado a mis amigos. Sobre todo a un determinado chico que reconquistó mi corazón.
Aquella mañana Sasuke me había preguntado cuándo regresaría y le había dicho que me quedaría una semana más pues aún tenía cosas que hacer. No conversamos más del tema, pero lo conozco lo suficiente como para saber que mi respuesta le molestó un poco. No quise mentirle intencionalmente, pero era necesario hacerlo si quería sorprenderlos a todos con mi llegada. Hacerles pensar que aún estaba en Tokio hacía las cosas un poquito más fáciles.
— Hogar dulce hogar… — musitó mi padre con una pequeña sonrisa, al entrar a nuestro departamento.
Dejamos nuestros zapatos en la entrada y cada uno fue directamente a su respectiva habitación. Lo único que necesitaba en aquel momento era una relajante ducha. Luego, me metería de frente a la cama. Al día siguiente ya tendría tiempo para desempacar y planear cómo sorprender a mis amigos. Murmuré un "buenas noches" a mi padre y cerré la puerta detrás de mí.
Dejé mi maleta al costado de mi cama y empecé a quitarme todas mis prendas perezosamente, dejándolas en el suelo. Ahogando un bostezo, caminé desnuda hacia mi baño y abrí la ducha. Hacía tanto calor aquellos días que no esperé a que caliente el agua y simplemente me metí, sin importar que estuviera fría. Me quedé unos segundos bajo la ducha, para que el agua recorra todo mi cuerpo. Dejé que el chorro golpee mi cuello, mientras empezaba a masajear mi cabeza con el champú. Era una sensación muy relajante. Enjuagué mi cabello rápidamente y me puse a enjabonar mi cuerpo con mis manos, haciendo pequeñas burbujas sobre mi piel. Me quedé unos segundos más bajo el agua, para que se lleve los restos de jabón.
Cerré la ducha y me enfundé en mi toalla rosa. Salí del baño e inconscientemente crucé miradas con mi reflejo en el espejo. Me detuve frente a él, para poder observarme con más detenimiento. Sentí que estaba mirando a una Sakura muy diferente a la de un par de meses atrás. Veía a una Sakura feliz, confiada en sí misma y fuerte. Incluso noté algo nuevo en su mirada también. Un brillo intenso que no había visto hacía mucho tiempo. Y sabía perfectamente a qué se debía esa particular luz en mis ojos.
La Sakura que veía frente a mí, era una Sakura enamorada.
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Ino me había comentado que estaba trabajando a medio tiempo en la florería de su familia. Estaban un poco cortos de personal por las vacaciones de verano, y por eso ella se había ofrecido voluntariamente a ayudar a sus padres. Su madre la había instruido en el lenguaje de las flores desde muy pequeña, con el fin de que algún día se hiciera cargo el negocio familiar. Recuerdo que cuando estábamos en primaria, solíamos jugar mucho ahí. Era un lugar casi mágico. Ino me enseñó cómo armonizar un ramo de flores y algunos significados de ellas.
Tenía por seguro que había elegido el turno de la tarde, pues sabía que ella odiaba levantarse temprano (y más aún en las vacaciones). Es por eso que, luego de desempacar mis cosas en la mañana y almorzar, decidí ir a visitarla a ella primero.
Tomé el autobús y éste me dejó en el paradero del centro comercial en poco tiempo. Cuando Karin había venido de visita, recorrimos el lugar de pies a cabeza por lo que me acordaba perfectamente dónde quedaba la florería de los Yamanaka. Durante mi estadía en Tokio, ellos se habían mudado a un local más grande y moderno. Estaba emocionada por visitarlo.
No tardé mucho en encontrarlo. Tal como lo recordaba, la tienda se encontraba al frente de los ascensores del estacionamiento subterráneo. El letrero grande que decía "Yamanaka" adornaba la fachada junto con ilustraciones de flores. Empujé la puerta de vidrio, haciendo sonar una ligera campanita.
Miré con curiosidad a mi alrededor. Un sentimiento de nostalgia me invadió, y no pude evitar imaginar a Ino y a mí de niñas, correteando por el pasillo con coronas florales sobre nuestras cabezas. Miles de flores estaban acomodadas según su especie y color en diferentes envases, colocadas sobre unas repisas y alumbradas por unos tenues foquitos amarillos. Un perfume dulce invadió mis pulmones al inspirar profundamente, y no pude evitar sonreír. La florería Yamanaka no había cambiado en nada.
— Buenos días, ¿qué desea ordenar? — escuché a Ino preguntar, seguramente pensando que era un cliente común y corriente.
Mi mirada se dirigió a su figura, que estaba de espaldas al mostrador. Era probable que se encontraba armando un ramo. La notaba concentrada en su trabajo. Esta era una faceta de Ino que muy rara vez veía. Seguía siendo mi amiga rubia, radiante y tal vez un poco escandalosa. Sin embargo, no estaba criticando la ropa de alguna revista, escribiendo un texto a una velocidad increíble con su celular o peleándose con alguien vía Twitter. Estaba trabajando en algo en lo que ella era muy buena y, probablemente, se dedicaría por el resto de su vida.
— Un tulipán, por favor. — le pedí, acercándome a ella.
— Enseguida, señorita… — me respondió con su cantarina voz. Volteó a verme con una sonrisa, y las tijeras que sostenía en su mano derecha se le cayeron al reconocerme. — ¡Sakura!
En menos de un pestañeo, Ino rodeó el mostrador y se lanzó a abrazarme fuertemente. Correspondí su gesto, inhalando el suave perfume de vainilla que siempre usaba. Habían pasado apenas un par de semanas desde la última vez que la vi, pero sentía que en realidad habían pasado años.
— Pensé que regresarías en unos días… — me confesó aun sonriéndome.
— Quería sorprenderlos con mi llegada. — empecé a explicarle. — Llegué ayer por la noche.
— ¿Sasuke aún no lo sabe? — me preguntó un poco incrédula, separándose de mí para poder mirarme fijamente.
— No. — negué con la cabeza y una sonrisita se me escapó. — Él cree que aún estoy en Tokio.
— Que mala eres, Sakura… — Ino me acusó con una mueca. — No sé qué le dijiste el día que te fuiste, pero el pobre hombre parece un muerto en vida.
— ¿Tanto así? — le pregunté, ya poco más preocupada.
— Lo vi hace un par de días, que nos juntamos con los chicos para ir al cine. Se le veía un poco deprimido, la verdad… Bueno, ya se verán pronto y serán la pareja más linda de la preparatoria. — proclamó con una sonrisa, dando por culminado el tema.
La tienda de los Yamanaka no tenía mucha clientela durante aquellas horas del día. O eso es lo que Ino me dijo; luego de llamar a su mamá por celular para decirle que iría a tomarse un café conmigo. Al parecer no le hizo mucho problema, pues mi amiga colgó la llamada con una triunfante sonrisa en el rostro. Me tomó del brazo y, tras sacar su cartera debajo del mostrador, salimos del establecimiento. Cerró con llave la puerta, no sin antes voltear el cartelito de "abierto" a "cerrado".
Me guió por el centro comercial, comentándome que Shikamaru y ella habían estado hablando bastante durante aquellos días. Se notaba que ella aún estaba dolida, pero ambos estaban haciendo un esfuerzo por retomar su amistad. Ellos habían sido amigos muy unidos desde preescolar, y aunque los sentimientos respecto al otro cambiaron con el tiempo, aún se querían mucho como para romper aquella amistad tan importante para ambos.
Al llegar al café, me pedí un té helado e Ino se pidió un frappé de chocolate. Pensé que se pediría algo más dietético, pero se excusó diciendo que era necesario engreírse de vez en cuando. Yo insistí en pagar la cuenta y luego de recoger nuestras bebidas, tomamos asiento en una pequeña mesa de dos para seguir con nuestra conversación.
— ¿Y? ¿Quién es tu siguiente víctima? — me preguntó con curiosidad, dándole un sorbo a su frappé.
— Creo que Shikamaru… O tal vez Hinata. — realmente no lo había pensado con mucho detenimiento.
— Estás de suerte, mi querida Sakura. — ella me dio una mirada cómplice. — Y déjame decirte que hiciste una buena elección, escogiéndome a mí como la primera que sorprenderías.
— ¿A sí? — algo me decía que Ino tenía algo en mente y eso me agradaba.
— Sip. — me guiñó el ojo y yo no pude evitar soltar una leve carcajada. — Shikamaru sigue yendo todos los viernes al parque a jugar ajedrez; a las 4 de la tarde, para ser más exactas. Y, antes de que me agradezcas por el dato, déjame decirte algo más. Hinata me dijo que Naruto y ella saldrían mañana a cenar pues cumplen un mes más de relación.
La información que Ino me brindó me facilitó bastante las cosas. Lo único malo era que Sasuke iba a tener que esperar un poquito más para verme… Pero iba a valer la pena. No pude evitar sonreír, tomando otro sorbo de mi té helado.
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Encontrar a Naruto y Hinata no fue tan complicado. Ino me había salvado nuevamente, confirmándome el restaurante en donde la pareja tenía planeado cenar. Quedé bastante sorprendida cuando me comentó que Naruto ya tenía la mesa reservada para su velada, y que él mismo había sugerido ir a un exclusivo lugar. Probablemente estuvo ahorrando todo el mes para poder llevarla a comer ahí. Él era un chico bastante distraído y un poco descuidado; pero al parecer aquella pequeña crisis que tuvieron le despabiló lo suficiente como para empezar a ser más detallista con Hinata.
Dieron las siete de la noche, y tal como Ino me lo dijo, la pareja se dirigía hacia el restaurante tomados de la mano. Se me hizo una imagen bastante tierna. Salí del callejón donde había estado esperando y caminé en dirección contraria a ellos. Los vi bastante envueltos en su burbuja amorosa, haciéndome pensar que tal vez no me verían si me los cruzaba.
Sin embargo, mis dudas fueron resueltas cuando nos cruzamos; pues por el rabillo del ojo pude ver cómo los dos voltearon a verme incrédulos.
— ¡¿Sakura-chan?!
A veces olvidaba que mi cabello rosa me delataba con mucha facilidad. Volteé con una gran sonrisa en mi rostro y sin decir nada me acerqué para abrazarlos. «Los extrañé mucho», no pude evitar pensar, cuando el característico perfume de lavanda de Hinata inundó mis pulmones.
— Pensamos que aún te encontrabas en Tokio, Sakura-chan… — susurró ella, aún sorprendida.
— ¡Sí! Te extrañamos bastante, ¡de veras! — intervino Naruto con una gran sonrisa, colocando su mano en la cintura de Hinata casualmente.
— Yo también los extrañé, chicos. — les confesé, aún sonriente.
— El teme también te extraña, Sakura-chan… Lo he visto un poco deprimido y malhumorado últimamente. ¿Ya se vieron?
— Aún no…
La verdad es que el hecho de que Sasuke no se haya tomado muy bien mi corto viaje a Tokio me preocupaba un poco. Ino me lo había comentado el día anterior y, una vez más, Naruto me lo confirmaba. La expresión afligida en su rostro me afirmaba que no era una broma y que mi chico de verdad me extrañaba.
— Pero ya podrán verse pronto. Estoy segura de que Sasuke-kun se alegrará mucho al verte. — me aseguró Hinata, tomándome de las manos.
— ¡Y así podremos tener citas dobles! — exclamó su novio con mucha emoción.
— N-No es una mala idea… — susurró Hinata, un poco avergonzada por la sugerencia tan espontánea.
— Y hablando de citas… Ustedes están en una, ¿verdad? — pregunté, mirando divertida a mi amiga, quien se sonrojó aún más. No pude evitar reírme ante su adorable reacción. — Felicidades por sus tres meses, chicos.
— Gracias, Sakura-chan… — me respondió Naruto, rascándose inconscientemente la parte trasera de su cabeza. Una tímida sonrisa estaba presente en su rostro, acompañando un suave tono carmín en sus mejillas.
— Los veo pronto, entonces. — me despedí agitando la mano. — ¡Disfruten de su cita!
— ¡Regresa con cuidado! — Naruto me dijo, tomando de la mano de Hinata.
— Lo haré. No te preocupes.
Y con una última sonrisa, retomé mi camino a casa.
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Tal y como me lo comentó Ino, Shikamaru se encontraba en la pequeña pérgola del parque Minoru jugando ajedrez. Vi al grupo de chicos concentrados en sus respectivas partidas. Incluso reconocí a Gaara, un pelirrojo de nuestro grado que pertenecía a otra clase. Tenía entendido que él fue quien invitó a Shikamaru a unirse al club de ajedrez.
Unos niños miraban curiosos la partida de mi amigo. Cuando me acerqué a ellos, me hicieron una seña para que guardara silencio. Asentí con la cabeza, y apoyé mi rostro sobre la baranda para poder observar el juego con más comodidad. Al parecer ya iban a terminar porque quedaban pocas piezas sobre el tablero. Nunca lo había jugado pero tenía una vaga idea de qué trataba.
— Jaque. — murmuró el oponente de mi amigo. Era un chico un poco mayor que él, probablemente universitario. A pesar de que Shikamaru se encontraba en aprietos, tenía el presentimiento de que guardaba un as bajo la manga.
Pasaron unos cuantos minutos, hasta que él decidió hacer su jugada. Ninguno dijo nada por un par de jugadas más. Sus miradas estaban fijas en el tablero, cada uno formulando una estrategia que les permitiría ganar. Juré ver una ligera y breve sonrisa en el rostro de Shikamaru, y fue ahí en donde supe que había ganado la partida.
— Jaque mate. — murmuramos él y yo al mismo tiempo.
Shikamaru dirigió su mirada hacia su pequeño público al escuchar mi voz, y sus ojos se agrandaron al reconocerme. No pude evitar saludarlo con una gran sonrisa. — ¡Sakura!
— Sigues siendo invencible, ¿eh Shikamaru?
El soltó una ligera risa y saltó la baranda con facilidad, para así poder acercarse y abrazarme. Me mantuvo fraternalmente en sus brazos, dándome unas suaves palmaditas sobre la cabeza.
— Asumo que aún no visitas a Sasuke… — dedujo él rápidamente.
— ¿Cómo lo supiste? — le pregunté, un poco sorprendida, separándome de él.
— Porque aún se encuentra en su etapa de emo incomprendido. — me dijo como si fuera la cosa más obvia del universo. — Constantemente rechaza nuestras ideas para salir a algún lugar con excusas patéticas; y las pocas veces que lo he visto, permanece más callado de lo normal. Hoy, Kiba sugirió juntarnos para ver una película pero Sasuke declinó la invitación antes de que surgieran más ideas. Si ya se hubieran visto, habría dicho que iba a salir contigo o algo por el estilo. No hubiera respondido con un simple "paso".
Aún no sabía cómo iba a sorprender a Sasuke, pero aquel comentario respecto a la película hizo que mi cerebro empiece a maquinar algo rápidamente. Shikamaru me miró preocupado, al ver mi mirada vacilar de un lado a otro mientras ideaba el plan perfecto para sorprender a mi chico.
— ¿Sakura? — me llamó.
— Dile a Kiba que el plan se mantiene. — le pedí apresurada. — Yo me encargaré de comunicárselo a Ino y a Hinata también. Y le pediré a Naruto que haga hasta lo imposible para que lo lleve.
—Okey… — respondió, mirándome de reojo con un gesto divertido en su rostro. — No sé qué tienes exactamente en mente pero espero que salga bien. Hoy a las siete en el cine.
— A las siete en el cine. — repetí; más para mí misma que para él.
Compartimos unas cuantas palabras más, hasta que Gaara le dijo que iniciarían una nueva partida. Se despidió de mi con un vago agitar de mano y una ligera sonrisa, para regresar a la pérgola con sus amigos.
Regresé a mi casa como un rayo, explicándoles brevemente mi plan a Ino y Hinata en el trayecto que tuve que hacer en el autobús. Ambas me brindaron su apoyo, confirmándome que estarían en el cine a la hora acordada. Ino incluso se ofreció en convencer a Sasuke, diciéndome que lo llevaría en un costal si lo veía necesario.
Mi padre ya se encontraba en casa cuando llegué. Las luces de la sala estaban prendidas y una de sus canciones favoritas se escuchaba desde la cocina. Dejé mis zapatos y llaves en el recibidor, para ir a saludarlo. Estaba utilizando su delantal rosado, preparando el arroz y otro platillo que estaba cocinando en la sartén.
— Tadaima. — le sonreí.
— Okaeri, Sakura-chan. — me respondió, devolviéndome el gesto. Levantó la tapa de la sartén para saltear un poco las verduras, y la colocó nuevamente. — ¿Saldrás más tarde?
— Sí, en un rato… No creo que llegue a cenar. — le dije un poco avergonzada, al ver la cena que estaba preparando con tanto esmero.
— Oh, está bien. Avísame cuando estés saliendo y cuando llegues.
— Lo haré.
Sin más, me retiré a mi habitación para alistarme. Mi corazón latía inquieto, emocionado porque por fin vería a Sasuke en un par de horas.
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(POV Normal)
Sasuke llegó al cine junto a Naruto. Le estuvo insistiendo que vaya a ver la dichosa película toda la tarde, a pesar de que ya había declinado la invitación en la mañana. No entendía el repentino afán de exigir su presencia; pero se trataba de Naruto, quien tenía ocurrencias que aún no lograba comprender. Insistió tanto que no le dio de otra que aceptar ir, para que así le deje de joder.
Reconoció a sus amigos desde la entrada y se extrañó al ver la rubia cabellera de Ino. Suspiró en rendición cuando reconoció a Hinata también, quien conversaba amenamente con Kiba y otra chica que él desconocía (pero asumió era la cita de su amigo). No tenía nada en contra de sus amigas mujeres pero la velada se le hizo aún más pesada. Dos de sus amigos estarían todos empalagosos con sus respectivas chicas, Ino y Shikamaru estarían en su propia burbuja para retomar su amistad… Dejándolo a él solo y sin nadie con quien siquiera interactuar.
— ¡Hinata! — chilló Naruto al ver a su novia, casi corriendo hacia ella para saludarla.
— ¡Sasuke, hermano! ¡Viniste! — Kiba lo saludó, abrazándolo por los hombros.
— Eres un traidor, Inuzuka… — murmuró Sasuke, obviamente molesto por el cambio de planes.
— O-Oye, a mí no me metas… Si no invitaba a Mayu, me iba a quedar solo contigo y eso iba a ser un poco extraño, ¿no crees? — se excusó el castaño con una nerviosa sonrisa.
— Entonces solo vine por las puras.
— ¡No digas eso! — exclamó. — Mira, fui bueno y te conseguí una cita a último minuto.
— Yo solo quiero a Sakura. — le miró fijamente, dándole a entender que no saldría con ninguna otra chica.
— ¿Y en qué momento dije que no lo era? — Kiba le sonrió divertido y con un brusco movimiento lo hizo voltear.
Sasuke, quien estuvo a punto de golpear a su amigo por hacerse el graciosito, se quedó con las palabras en la boca al verla. Ahí estaba. No era cualquier chica con la que Kiba lo había emparejado para esa noche. Era SU chica. Era Sakura. No sabía cómo o por qué, pero ella estaba allí frente a él con una hermosa sonrisa en el rostro. Se acercó a ella con pasos inseguros, sin dejar de mirarla. Volverla a ver, era como volver a respirar.
— ¿Eres tú? — fue lo primero que salió de sus labios. — ¿No eres su hermana gemela perdida o una ilusión?
— Sasuke-kun, sí soy yo. — ella le respondió aún sonriente, tomando su rostro con sus manos tibias. — Soy Sakura. Soy tu Sakura.
El Uchiha no pudo esperar más, e ignorando totalmente la presencia de sus amigos, atrapó los labios de su amada con los suyos en un ansiado beso. Ella gimoteó gozosa por el contacto de sus bocas, abrazándolo por el cuello para atraerlo más hacia sí.
— Te extrañé… — Sakura le confesó.
— Yo también. — Sasuke le respondió, con un profundo sonrojo apoderándose de sus mejillas.
Luego de dejar un tierno beso sobre su frente, él la atrajo en sus brazos. Ella se mantuvo quieta para disfrutar del íntimo abrazo. Respiraba el olor masculino de su chico, haciendo que su corazón latiera a mil.
— Oigan, tórtolos… No quiero ser una aguafiestas, pero la película ya va a empezar. — interrumpió Ino, con una mirada divertida.
— A la mierda esa película… — murmuró Sasuke en su oreja, sacándole una suave risa a su chica.
— Sasuke-kun, ya pagamos las entradas.
— No importa. — él le replicó. — Venimos otro día. Solos, tú y yo.
Ella le sacó la lengua divertida y tomó su mano para ir a la sala, siguiendo a sus amigos. El malhumor de Sasuke se había esfumado al ver a Sakura; sin embargo, todavía se sentía un poco incómodo con la idea de la cita grupal. Se formaron en la pequeña cola para que les revisen los tickets, y entraron rápidamente. Ya tenían los sitios asignados y Sasuke se sorprendió al ver que sus amigos se sentarían cuatro filas más adelante que ellos.
— ¿Esto cuenta como un estar a solas? — ella le preguntó, con una tímida sonrisa.
— Casi. — susurró contra sus labios, para volverlos a besar.
— Te amo, Sasuke-kun. — ella musitó entre cortos besos.
— Y yo a ti, Sakura.
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12 de enero del 2017
Después de medio año de espera, por fin pude traerles el epílogo de este fanfic. Créanme, no fue fácil. No tienen idea de las veces que lo tuve que replantear, borrar y volver a escribir. Pero aquí esta. De mí para ustedes :)
Vaya, no puedo creer que hoy cierro este largo fic que se apoderó de mi corazón.
Infinitas gracias a HELENA quien me confió esta hermosa idea para poder compartirla con ustedes.
Infinitas gracias a ustedes, mis bellas lectoras, quienes estuvieron ahí animándome desde el comienzo. Sin ustedes, este fic no sería el mismo. Gracias por sus reviews, sus favoritos y follow.
Les comento que IRROMPIBLE quedó en el segundo lugar de la categoría "Fanfiction 2016" y cuadro de honor de la categoría "Pareja Canon" de los Premios Naruto Fanfics 2016. No pensé que llegaría tan lejos, y no puedo dejar de agradecerles por permitir que este fic llegue a un reconocimiento de ese grado.
Nos leemos pronto. Gracias, nuevamente, por ser parte de este fic tan especial para mi.
Un abrazo enorme para cada una de ustedes. Las quiero al infinito y más allá.
Hats.
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PD: Pronto estaré publicando un nuevo fic con la temática de ANBU, con la pareja SasuSaku como protagonista. Estaré subiendo más info al respecto en mi facebook. (Puedes buscarme como Just-Hatsumi Fanfiction)
