Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia es de knicnort3, yo solo la traduzco.
Hola, vamos con esa sorpresita que Edward le tiene preparada a Bella, ainss, qué monos son ^^
Capítulo 26 - Juntos
Después de contarle al personal de oficina que era vital para el bienestar de nuestra hija, me pusieron con éxito en la misma clase de Biología Marina que Edward. También me movieron el resto de mi horario para que se adaptara mejor al suyo, pero decidimos comenzar oficialmente las nuevas clases el día siguiente, teníamos una niña muy especial de un año con la que pasar tiempo antes de ver los planes de Edward y su sorpresa.
"Díselo, Em", susurró Esme mientras ella y Em nos recibían en la puerta de su casa.
"¡Felí!", Em gritó con entusiasmo.
"Cumpleaños", Esme le recordó en voz baja.
"Cumpeaños", dijo con una enorme sonrisa que la hacía parecer mucho a su padre.
"Gracias bebé", le dije mientras la cogía de Esme y la abrazaba. Charlie ya había conseguido que me dijera feliz cumpleaños por la mañana, pero parecía que Esme había estado trabajando con ella durante un tiempo, y yo no quería estropear nada.
"Feliz cumpleaños, querida", me dijo Esme con un abrazo antes de que entráramos en su casa.
"Gracias", le dije con sinceridad.
"¿Has tenido un buen día hasta ahora?", me preguntó.
"Um... he tenido una buena hora y media", le dije mientras agarraba la mano de Edward. La verdad era que antes hubiera hablado de mi asqueroso día, pero desde el momento en el que Edward apareció, me sentía increíble. Edward y yo éramos felices y estábamos unidos fuertemente, y yo sabía que podríamos manejar cualquier cosa que nos deparara el futuro, ya que íbamos a hacerlo juntos.
"Bueno, toma", dijo Esme con una cálida sonrisa mientras me entregaba un regalo envuelto del tamaño de una caja de zapatos.
"Oh... gracias", le dije un poco incómoda. Esme y yo también estábamos mejor desde nuestra charla, pero yo todavía estaba un poco nerviosa a su alrededor y no tenía ni idea de qué clase de regalo me habría comprado.
Lentamente abrí el regalo y por dentro me sorprendí al ver una caja de joyas de estilo vintage.
"Me siento muy mal porque me he dado cuenta de que no pareces llevar joyas a excepción de la perla", dijo en tono de disculpa. "Pero tal vez puedas ponerte algo más. Eran de mi tatarabuela, se han transmitido a cada generación. Después de que Edward naciera yo tenía la esperanza de tener una hija, pero entonces mi marido... Bueno, de todos modos... espero que algún día puedas dárselas a Em".
"Lo haré", dije emocionada. "Y son hermosas, gracias". Significó mucho para mí que Esme me diera algo tan importante para ella, y definitivamente me ayudó a sentir que verdaderamente me había aceptado como parte de su familia.
Esme me abrazó suavemente, pero entonces Edward se inquietó.
"Vale, vale, el momento de unión ha terminado", dijo antes de coger a Em y agarrar mi brazo para conducirme lejos de su madre.
"¿A dónde vamos?", le pregunté con curiosidad.
"Arriba", dijo casualmente.
"¿Pensé que tu madre no quería que subiera?".
"Sí, bueno", dijo descuidadamente y comenzamos a subir las escaleras.
"Edward", protesté.
"Oh, por favor, no dejes que ella crea que ha ganado sólo porque te haya dado algo de la herencia".
"¿Ha ganado? Yo no sabía que estábamos en una competición".
"La vida es una competición", dijo con una risa ligera. "Y somos Em, tú y yo contra todos los demás".
No podía discutir con eso.
Jugamos con nuestra hija un rato antes de que ella sucumbiera a su siesta de la tarde, y luego procedimos a tocarnos en su cama como los adolescentes hormonados que éramos.
"No, todo por debajo del cinturón está fuera de los límites", dijo inesperadamente cuando yo intentaba desabrocharle los pantalones.
"¿Qué? ¿Por qué? Oh, ya entiendo, ahora eres tú el que está cumpliendo con las normas de la señora Cullen", bromeé.
"Me importan una mierda sus reglas, estoy diciendo que no porque yo no quiero hacerlo".
"Vale, ¿qué está pasando?", pregunté sabiendo que tenía que tener una razón para no querer sexo.
"No está pasando nada... bueno, nada excepto el hecho de que tenemos que salir pronto, y si empezamos a tener sexo entonces no habrá forma de que ninguno de nosotros salga".
"Estoy bien con eso. Prefiero tener sexo que ir a ningún sitio".
Él levantó una ceja como si lo estuviera considerando, y luego sonrió y negó con la cabeza. "No, vamos a salir".
"Hey, pensaba que era mi cumpleaños, ¿no tendrías que hacer lo que yo quisiera?".
"No... aunque buen intento".
Crucé los brazos con un bufido y luego puse mala cara como una niña pequeña.
"Tenemos que ser parte de la sociedad, ¿recuerdas?", dijo antes de besar mi frente. "Y la gente en una sociedad normal tiene citas".
"Bien", dije tercamente, pero una vez que me obligué a aceptar el hecho de que él no iba a tener sexo conmigo en ese momento, en realidad me emocioné. Edward y yo nunca habíamos estado fuera en una 'cita', y yo no podía esperar a ver lo que había planeado. Teníamos una relación muy profunda que apareció en nuestro tiempo en la isla, pero este era el comienzo de nuestras vidas 'normales' juntos. Que saliéramos y actuáramos como otros adolescentes normales era superficial en comparación con lo que teníamos antes, creo que ambos finalmente nos habíamos dado cuenta de que podíamos tener ambas cosas.
Charlie nos recogió a Em y a mí un par de horas más tarde, y nos llevó a su casa para que yo pudiera estar lista para mi cita... no pude evitar sonreír cada vez que pensaba en la palabra 'cita'.
"¿Estás seguro de que lo tienes todo, papá?", le pregunté a Charlie un poco preocupada.
"Es posible que hayas olvidado que yo también cuidé de una niña", respondió como un sabelotodo.
Cuando sonó el timbre miré a Charlie cuestionable. Edward no tenía que llegar todavía, así que tuve la sensación de que nuestro visitante estaba allí por mi padre.
Él se echó a reír con timidez. "Creo que es para mí", dijo mientras corría para abrir la puerta. Volvió de nuevo en menos de un minuto con una mujer hermosa con el pelo largo y oscuro. "Um... Bella, esta es Sue Clearwater, Sue, está es mi hija Bella".
"Hola Bella, he oído hablar mucho de ti", dijo con una sonrisa y una mano extendida.
Tomé su mano y la sacudí. "Mucho gusto", le dije, pero le di a Charlie una sonrisa confusa.
"Vale, lo admito, yo estaba un poco nervioso por estar una noche a solas con una niña de un año. Puede que esté un poco oxidado con eso de cambiar el pañal y acostarla".
Me eché a reír. "Está bien papá... pero nada divertido entre vosotros dos, eh", bromeé, sintiéndome de repente como si estuviera dejando a mi bebé con una niñera adolescente y su novio. Pero en un nivel serio, yo estaba realmente muy contenta de que Charlie pareciera moverse hacia delante con su vida. Odiaba el hecho de que mi desaparición hubiera causado que mis padres se divorciaran, pero cuanto más los conocía, más me daba cuenta de que probablemente nunca habían sido el uno para el otro. Tal vez sólo se habían quedado juntos por mí y cuando me fui no sentían la necesidad de continuar más con la farsa, así que en cierto modo, mi desaparición fue algo bueno para su relación... al menos eso fue lo que yo me dije.
Edward llegó unos minutos más tarde pareciendo aún más hermoso que en el instituto. Pantalones negros y una camisa gris, hombre, me alegré de haber decidido usar uno de mis vestidos aprobados por Renee. Era un vestido ajustado y negro de cóctel que me hacía sentir totalmente incómoda pero sexy al mismo tiempo.
"Wow, te ves...", dejó su frase sin acabar.
Me reí. "Tú no te ves tan mal", le dije antes de besarlo suavemente, no quería echar a perder mi maquillaje. "De todos modos, ¿de dónde has sacado esta ropa? Pensaba que habías dicho que te negaste a que tu madre te llevara de compras".
Él resopló. "No he ido de compras, así que no me culpes si parezco un idiota. Mi madre se fue con mi prima Alice y me compraron un montón de cosas".
"¿Por lo menos tendrás un espejo en esa casa tan grande, no?", le pregunté con incredulidad. "Definitivamente no te ves como un idiota, estás seriamente caliente, y es hora de que mates esa baja autoestima y simplemente lo aceptes".
"Todavía uso esos pantalones cortos y agujereados", murmuró en voz baja.
Honestamente, yo lo prefería con sus pantalones cortos y agujereados y nada más, pero no iba a decirle eso y hundir su confianza aún más. Quiero decir, él se veía hermoso, pero yo siempre tendría una debilidad con el aspecto que él tenía cuando nos enamoramos. "Así que... ¿quién va a conducir hacia donde sea que vayamos?".
"Bueno, yo no tengo muchas opciones".
Le dimos a Em el beso de buenas noches y luego caminamos hacia el coche esperando.
"Hola Srta. Swan, voy a ser tu acompañante para esta noche", dijo Emmett con una sonrisa cursi. En realidad no me importaba que estuviera Emmett, pero el hecho de que Rose estuviera en el asiento delantero junto a él me hizo ponerme un poco ansiosa. Pero me negué a dejar que ella ni nadie estropearan la noche.
Edward y yo subimos a la parte de atrás del muy lujoso Mercedes negro, y luego él se inclinó para susurrarme: "Te lo juro, voy a tener mi licencia y un coche para tu próximo cumpleaños, pero por ahora sólo finge que no están aquí".
"Hey, escucha eso", dijo Emmett.
"Ya sabes, podrías ser un poco más agradecido", añadió Rose con amargura.
"No tengo que ser agradecido, os he pagado, este es un trabajo así que a callar", les dijo Edward.
"¿Te ha pagado?", Emmett le preguntó a Rose en voz baja.
"Así que... ¿a dónde vamos?", le pregunté a Edward, haciendo mi mejor esfuerzo para fingir que su prima hostil no estaba sentada delante de mí.
"Es una sorpresa", respondió.
"Oh, odio las sorpresas", me quejé.
"No, no las odias... sólo pretendes odiarlas".
"Me gustan las sorpresas cuando se trata de una sorpresa real y aparece de repente, pero no me gusta esperar, y yo realmente odio saber que planeas algo y que no me lo dices".
"No te preocupes, amor, es una buena sorpresa", dijo mientras entrelazaba sus dedos con los míos y se movía para que yo me apoyara sobre él.
Había sido un día largo y yo no había estado durmiendo muy bien desde que Edward había dejado de venir por la noche, así que me encontré a mí misma no deseando quedarme dormida con el zumbido del motor y el sonido del latido constante de Edward. Echaba de menos dormir con él, pero yo desde luego no quería caer dormida en nuestra cita.
Él me despertó poco después.
"Ya estamos", dijo en voz baja.
"¿Eh? Oh, lo siento", le dije mientras me sentaba y me limpiaba la cara. ¡Oh Dios, por favor, decidme que no estaba babeando!
Edward se rió. "No te preocupes, estoy acostumbrado a ello".
"¿Acostumbrado a qué?", me hice la tonta.
"A tu baba", dijo en voz baja para que Emmett y Rose no le escucharan.
"¡No me cae la baba!", grité un poco demasiado fuerte.
Emmett se rió, por lo que Edward respondió pateando el respaldo de su asiento, empujándolo contra el volante.
"¡Ow, idiota!", Emmett se quejó.
"Gracias por el viaje", dijo Edward con aire de suficiencia.
"Hey Edward", dijo Rose mientras él abría la puerta para salir.
"¿Qué?"
"¿Tienes nuestro número para que nos llaméis cuando estéis para ser recogidos, no?", preguntó con una voz extrañamente interesada.
"Sí".
"Vale... oh, y Edward... ten cuidado, ¿de acuerdo?".
"Claro mamá", dijo molesto antes de levantarse y correr para abrir la puerta para mí.
"¿Qué ha sido todo eso?", le pregunté a Edward mientras el Mercedes se marchaba dejándonos por fin solos.
"¿El qué?", preguntó inocentemente.
"El comentario de Rose. Ella no me parece que sea de las personas excesivamente protectoras".
Él negó con la cabeza. "Te lo juro, tengo a todas esas mujeres que me rodean metiendo la nariz todo el tiempo donde no les importa, debería tener una vida más fácil y hacerme gay... sin ánimo de ofender".
"No me incluyas con tu madre y tu prima", dije a la defensiva.
"No, pero espera, es sólo cuestión de tiempo antes de que empieces a hacer esa mierda también. Maldita sea, Em tendrá que hacerlo también. Es mi destino en la vida".
Me reí. "Te lo prometo, no voy a estar muy preocupada mientras no haya ninguna razón".
"Te voy a mantener esa promesa".
"Bueno... entonces, ¿dónde estamos?", pregunté con una sonrisa.
"En un restaurante", dijo lentamente, como si no fuera obvio... "Bueno, estamos en Port Angeles, si eso es lo que estás preguntando. Tu padre me dijo que tu comida favorita era la italiana, así que decidí traerte aquí. Tiene cuatro estrellas... y está justo en el agua".
"¿Alguna vez has estado aquí antes?", le pregunté sintiéndome un poco mareada mientras él sostenía la puerta abierta para mí. Ni siquiera podía recordar la última vez que comí comida italiana, pero yo sabía a ciencia cierta que era mi favorita antes. Además, era un verdadero restaurante, de esos con servilletas de tela y camareros con corbata.
Edward había hecho las reservas, así que nos mostraron de inmediato nuestra mesa, una mesa adornada con una docena de rosas de tallo largo y con pétalos esparcidos.
"Oh, es tan hermosa", le dije con lágrimas en los ojos. Además de las rosas, nos sentamos al lado de una ventana con vistas al océano y el cielo estaba lleno de nubes rosas y naranjas, y de repente tuve un flashback. Sólo por un momento estuve de vuelta en nuestra isla y Edward y yo estábamos sentados en nuestra playa disfrutando de nuestra soledad. Nunca pensé en ese entonces que algún día estaríamos sentados juntos en un restaurante de esa manera, y de repente me sentí muy agridulce por todo. Echaba de menos la isla, pero también, poco a poco, me estaba emocionando por estar de vuelta.
"¿Eres feliz?", preguntó inseguro.
"Sí, soy muy feliz. Gracias".
Yo pedí raviolis de setas, de repente me acordé de que era mi plato favorito, y Edward pidió un bistec, pero parecía que antes de llegar allí había pre-ordenado también un par de aperitivos.
El camarero apareció con una bandeja de ostras crudas y unos caracoles.
Uh...
"No lo veas como lo que es", dijo Edward con una sonrisa, sabiendo que tendría un problema con eso.
"Tengo entendido que son una delicia y todo eso, pero..."
"Gusanos, Bella", me recordó con una sonrisa.
Tenía razón, nada podría ser peor que los gusanos. La Bella superficial que se negaba a probar cosas nuevas se había ido, y tuve que darle las gracias a Edward y a la isla por ello.
"Está bien", le dije, de repente teniendo ganas de probar la comida demasiado cara y semi-desagradable. "¿Has comido esto antes?".
"No... pero pensé que sería divertido probarlo juntos".
Le sonreí. "Juntos", repetí.
Cada uno de nosotros cogió una ostra, y la miramos confundidos.
"¿Cómo se come?", le pregunté con una risita.
Él se encogió de hombros. "Creo que se supone que tienes que absorberla".
"Vale, a la de tres", le dije. "Uno. Dos. Tres...", los dos absorbimos nuestra ostra, y yo estuve sorprendida por el sabor. Sabía como el océano, lo que me hizo echar más de menos la isla.
"No está mal", dijo Edward mientras asentía. "¿Sabes?, dicen que las ostras son un afrodisíaco".
"Bueno, nosotros no las necesitamos", le dije sugestivamente. "Ah, y por cierto, mi píldora es totalmente efectiva ahora".
"Lo comprobaremos", dijo Edward.
Me reí.
Nos obligamos a quedarnos y terminar la comida, e incluso pedimos postre - Zeppole - Edward había insistido en pedirlo para ver que era como los donuts.
"Gracias por la cena, ha sido increíble", le dije mientras caminábamos de la mano fuera del restaurante. "A pesar de que odie que te hayas gastado el dinero de tu paga en mí", bromeé. "Quiero decir, ¿para qué lo estabas guardando en ese entonces?".
"¿De verdad lo quieres saber?", me preguntó. Yo asentí con la cabeza y él suspiró. "Tenía muchas ganas de comprar un velero. Nunca se lo dije a mi madre porque yo sabía que ella no querría, pero tenía la esperanza de que cuando yo tuviera dieciocho años, tendría suficiente dinero y viajaría en el verano antes de empezar la universidad".
"Wow", le dije sorprendida. "Nunca pensé que al Edward pre-isla le gustara la vela", le dije suavemente, sin querer ofenderlo.
"Bueno, y no me gustaba, sólo quería hacerlo. Quiero decir, como ya sabes, yo estaba aterrorizado con el agua, pero también me encantaba, y estaba desesperado por ir por mi cuenta a alguna parte".
"Creo que conseguiste lo que querías".
Él sonrió. "Por supuesto".
"Oh, ahora me siento aún más mal porque te has gastando ese dinero, sobre todo en mí", le dije.
"¿Estás bromeando? Estoy seguro de que si el Edward pre-isla hubiera podido gastar algo de ese dinero en una cena contigo, lo hubiera hecho enseguida... y el Edward pre-isla hubiera caído muerto si hubiera sabido que iba a tener sexo después".
Me reí de nuevo. "Oh, vamos, ¿realmente pensabas que nadie jamás tendría relaciones sexuales contigo?".
"No... no al menos en la escuela secundaria. No lo sé, supongo que pensé que sería uno de esos vírgenes cuarentones o que me casaría con una compañera friki después de la universidad".
"Y mírate ahora, con diecisiete años y padre de una niña de un año", le dije antes de saltar a su alrededor para besar su cuello.
Odiaba que él se hubiera sentido de esa manera, pero yo sabía que no me lo estaba diciendo para que yo sintiera pena por él, había sido una buena noche y él había mantenido su tono ligero, así que seguí su ejemplo e hice lo mismo.
"Vamos", dijo antes de alejarse de mí, pero manteniendo la mano unida a la mía.
"¿A dónde vamos?", le pregunté con curiosidad mientras comenzaba a llevarnos por una carretera oscura. "¿Sabes?, mi padre siempre me enseñó a nunca ir por callejones oscuros, y si alguien trataba de forzarme yo tenía que darle con la rodilla en las pelotas".
"Nunca me golpearías con la rodilla en las pelotas", dijo imperturbable.
"¿Cómo puedes estar tan seguro?", bromeé.
"Porque entonces tu siguiente hijo saldría deformado", dijo casualmente, haciéndome sonreír aún más.
"Entonces... ¿puedo dejar las pastillas anticonceptivas y empezar a trabajar en el bebé número dos de inmediato?".
"Vamos a llegar a la universidad en primer lugar".
"Bien, si tenemos que hacerlo…", le dije con una sonrisa.
Lo siguiente que supe es que nuestro camino extrañamente oscurecido llegaba a un océano oscuro pero hermoso justo en frente de nosotros. La pequeña playa estaba oculta de todo y se sentía un lugar maravillosamente privado.
"Wow", dije antes de quitarme los zapatos y enterrar mis pies descalzos en la arena. No era tan suave como a la que estábamos acostumbrados, pero aún así era el cielo. "¿Podemos bañarnos desnudos?".
"Creo que podemos", dijo mientras miraba alrededor para asegurarse de que no había nadie mirando. "Pero seguro que estará fría".
"Oh, claro".
Edward se quitó los zapatos y los calcetines y caminamos hacia las olas, y como había predicho, el agua estaba absolutamente helada...
Así que nos acomodamos para tener sexo en la playa.
No fue tan genial como el sexo en la playa de nuestra isla, pero teniendo en cuenta todo lo que había pasado entre nosotros en los últimos días, fue magia absoluta.
Después de que termináramos, nos abrazamos y miramos la luna sobre el agua durante un tiempo, antes de que Edward recordara algo bruscamente.
"¡Dios, soy un idiota!", dijo siendo demasiado duro consigo mismo.
"¿Qué?", le pregunté.
"Espera", buscó en el bolsillo de su chaqueta - en la cual acabábamos de tener sexo - y luego sacó una caja rectangular con un lazo pequeño en ella. "No la he envuelto... porque no sé cómo, y sin duda no iba a preguntarle a mi madre".
"Edward, esta noche todo ha sido más que suficiente", le dije, deseando que no me hubiera comprado algo por encima de todo lo demás.
"Por mucho que no me lleve bien con mi madre, tuvimos la misma idea. Esto perteneció a mi abuela... la madre de mi padre. Bueno, una parte pertenecía a ella... te lo explicaré después de que lo abras".
Abrí la caja y me sorprendí al ver una hermosa pulsera de plata.
"Mira, he comprado la pulsera, pero esto era de mi abuela", dijo señalando el diamante en forma de corazón que colgaba de ella.
"Es tan hermosa, gracias", le dije emocionalmente.
"Espera que hay más", dijo señalando el otro abalorio que colgaba de allí. Era una estrella de mar de plata con un zafiro azul brillante en el centro. "Mira, el corazón me representa a mí... porque bueno, ya sabes, y la estrella de mar es por Em y tiene su piedra de nacimiento en el medio".
Pude sentir las lágrimas construirse en mis ojos, y entonces las vi caer sobre mis mejillas. No podía imaginar un regalo más perfecto, y yo sabía que iba a llevarlo por el resto de mi vida.
"No es tan glamuroso como ese anillo que te hice, pero…", dijo en tono de broma.
"Me gustan ambos... por igual", le dije en serio mientras los miraba juntos en mi mano y en mi muñeca izquierda.
Nos quedamos allí juntos por un poco de tiempo, y finalmente decidimos que se estaba haciendo tarde y que deberíamos volver. Edward les envió un mensaje a Rose y a Emmett - quienes explicaron que también estaban disfrutando de una salida nocturna por ahí cerca - y luego regresamos al restaurante para esperarlos.
Edward y yo fuimos cogidos de la mano todo el camino de regreso a Forks, y cuando llegamos a la casa de Charlie, yo estaba muy emocionada, pero me sorprendí cuando él salió conmigo.
"Estoy segura de que Em duerme por ahora", le dije pensando que tenía la intención de entrar tan sólo para verla antes de irse a casa.
"Bueno, me voy a quedar a pasar la noche... si no te importa. Ya lo he hablado con Charlie".
"Olvídate de Charlie, ¿qué pasa con tu madre?".
Él se encogió de hombros.
"Edward, esto no es una buena idea", dijo Rose, metiéndose en nuestra conversación desde la ventana abierta de su coche. "Esme va a enfadarse si te dejamos aquí".
"No me importa", respondió mientras me sorprendía de nuevo sacando una mochila del maletero. Rose lo miró con incredulidad. "¿Qué? Vale, le enviaré un mensaje para que sepa que estoy vivo y no he sido secuestrado por extraterrestres o demonios chupadores de sangre".
"Cuando juegas con fuego te puedes quemar", le dijo ella lentamente, al parecer con la esperanza de llegar a él.
"¿Y quién me va a quemar, Rose?", Edward dijo con condescendencia. "No te preocupes, mi madre lo superará. Gracias por el paseo, podéis iros ahora".
Rose me disparó una de esas famosas miradas de Esme, y yo no pude dejar de preguntarme si Esme se la había enseñado. Rose era prima de Edward por parte de padre por lo que no estaba relacionada con Esme por la sangre, pero esa mirada me hizo pensar lo contrario. Ella sacudió la cabeza hacia Edward antes de que Emmett por fin arrancara.
"¿Estás seguro de esto?", le pregunté a regañadientes. Quería que él se quedara a pasar la noche más que cualquier otra cosa, pero yo estaba consiguiendo finalmente que Esme me tolerara, no quería arruinar eso.
"Mira, tuve una conversación con ella después de que te fueras esta tarde".
"¿Y?", dije lentamente, pero habíamos llegado a la puerta principal, así que decidimos posponer la conversación hasta que llegáramos adentro. Em dormía como un tronco, así que sabía que no tendríamos problemas para hablar en mi habitación con ella allí.
Charlie y Sue estaban dormidos en el sofá, por lo que los desperté suavemente y les dije que estábamos en casa para que pudieran irse a la cama.
"¿Os habéis divertido?", preguntó Charlie atontado, pero realmente no estaba lo suficientemente despierto como para esperar una respuesta.
Edward y yo fuimos arriba, besamos la cabeza angelical de Em, y luego esperé a que él terminara lo que me estaba diciendo.
"No es un gran problema, yo sólo le dije que no iba a seguir más con sus reglas, así que ella dio marcha atrás".
"¿En serio? ¿Así de fácil?", le pregunté escépticamente.
"Eh", dijo causalmente. "Puede que haya algunas amenazas involucradas".
"¿Amenazas?", le pregunté preocupada.
"Yo simplemente le dije que iba a tener dieciocho años pronto, y si ella seguía con esas estúpidas reglas pueriles sobre mí entonces la alejaría de mi vida y de la de Em".
Di un grito ahogado. "Edward".
"¿Qué?... bueno, ha funcionado. Debería haber pensado en amenazarla desde el principio".
Negué con la cabeza hacia él con desaprobación, pero no pude evitar sonreír al mismo tiempo. "¿Así que has pasado de tener una madre sobreprotectora a una prima arrogante?".
"Te lo dije, es mi destino en la vida... pero estoy cansado de eso, la única mujer que voy a dejar que me controle eres tú", bromeó. "Y estoy seguro que un día será Em".
Me reí y luego apagué las luces antes de tirarlo a la cama...
Ohh, que bonito todo :) ¡Hasta el miércoles! :D
Muchas gracias por seguirme y comentarme esta historia:
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