Historias de Hogwarts

Por Cris Snape

Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a JK.Rowling y sus asociados. No tengo ánimo de lucro al escribir estas historias, así que no me demandéis por violar los derechos de autor, por favor.

Resumen: Evan Rosier, Myrtle la Llorona, la profesora Sprout, Ritchie Coote... Los personajes olvidados de Harry Potter se dan cita en una serie de relatos breves. Porque ellos, también existen. Aunque, por supuesto, no podemos olvidarnos de Ron Weasley, Blaise Zabini o Sirius Black. Todos ellos están juntos, pero no revueltos. Espero que os guste.

26

Theodore Nott

Siempre caballero

Theodore Nott no pudo contener una mueca de desagrado. Aunque ya había visto a aquellas criaturas una vez, le seguían pareciendo demasiado horrendas para centrar su mirada en ellas, así que giró la cabeza. Ver a Draco Malfoy pavoneándose con sus amigotes no era una experiencia mucho mejor, por supuesto, pero al menos no poseía unas enormes alas de murciélago.

Theodore entornó los ojos y se dio media vuelta. Vio a Malfoy, Crabbe y Goyle empujando a un par de críos de segundo año, y bufó cuando se subieron a una carroza y comenzaron a burlarse de todos los que pasaban cerca. Pansy Parkinson se coló en el carruaje (cómo no hacerlo, si todos los magos de sangre pura sabían que los Malfoy y los Parkinson verían con buenos ojos una unión familiar), y Theodore corrió en sentido contrario. Soportar la presencia de aquellas cuatro personas juntas podría causarle graves daños mentales: Crabbe y Goyle eran, simple y llanamente, imbéciles, y Pansy... Bueno, ella era Pansy, y Theodore no la quería tener cerca. Era amable con ella, por supuesto; ambos eran Slytherins y, además, sangres puras, pero prefería no escucharla hablar sobre el bonito corte de pelo que, año tras año, lucía Draco Malfoy. ¿Por qué demonios, esa chica pensaba que a él le interesaba el corte de pelo de su compañero de curso? ¿Acaso tenía cara de...? Theodore negó enérgicamente con la cabeza. No, el no tenía cara de eso.

Theodore suspiró. Había pasado un par de minutos allí parado, como si fuera imbécil, así que todas las carrozas comenzaban a estar repletas de gente. Quizá, Blaise Zabini pudiera hacerle un hueco, aunque no tenía ni idea de dónde se había metido el chico. ¿Por qué siempre tenía que ser tan escurridizo? Cualquiera diría que se pasaba la vida tramando algo. Theodore tenía la sensación de que, aunque Malfoy fuera el cabecilla entre los chicos de tercer año, Blaise mandaba mucho más que él, aún desde las sombras. De hecho, a Nott le parecía un tipo muy inteligente, alguien con quién hablar sobre temas realmente importantes, que no todos los Slytherins conocían.

Un poco preocupado (sobre todo porque, inconscientemente, se había dado cuenta de que le gustaba más el corte de pelo de Blaise que el de Malfoy), Theodore comenzó a buscar un carruaje para llegar a Hogwarts. El que tenía a su derecha estaba descartado; los Weasley lo habían invadido, y él no quería morir entre las garras de los leones pelirrojos. El de la izquierda estaba repleto de Huffelpuffs; por nada del mundo se sentaría con los alumnos más aburridos e idiotas de Hogwarts (sin contar a Crabbe, Goyle y Parkinson). Así pues, Theodore dio dos pasos al centro y, milagrosamente, vio una carroza casi vacía.

Una chica rubia, de grandes ojos azules y expresión soñadora, parecía estar mirando fijamente a los thestral. Theodore la examinó un momento. Era una alumna de segundo año, lo que no le agradaba demasiado, pero era Ravenclaw y, después de Slytherin, esa era la mejor casa de Hogwarts. Suponiendo que viajar con ella, era mejor que ir andando, Theodore se acercó al vehículo y tocó con los nudillos la puerta. Durante un momento, se preguntó por qué estaría tan sola aquella niña, pero decidió ignorar la vocecilla de su cabeza.

Al escuchar su llamada, la chica miró a Theodore. El Slytherin se estremeció, pero pudo inclinar la cabeza educadamente. Su padre nunca se cansaba de decirle que siempre, bajo cualquier circunstancia, debía comportarse como un caballero. Theodore lo hizo, aunque esa Ravenclaw le diera escalofríos; ese aire místico que la rodeaba no podía traerle nada bueno.

-Voy a subir –Anunció Nott. Pensaba pedir permiso pero, ¿Qué demonios?

La chica se encogió de hombros. A Theodore le pareció que unos criajos de segundo, compañeros de la niña rubia, murmuraban algo y se reían, pero los ignoró. Se sentó frente a la Ravenclaw, se colocó su túnica con corrección, y le sonrió un instante.

-Los thestral son muy bonitos. ¿No te parece?

Nott dio un bote. Aquella frase le había pillado por sorpresa, no porque le extrañara que alguien, además de él, pudiera ver a aquellos horrendos seres, sino porque a la Ravenclaw le parecían bonitos. Iba a hacer un comentario mordaz, pero recordó las palabras de su padre. "Siempre caballero, Theodore. Siempre caballero". Si la chica fuera una sangre sucia, hubiera podido obviar esos consejos, pero la rubia parecía ser una igual, así que sonrió, disimulando su disconformidad.

-¿Puedes verlos? –Inquirió el chico, sin saber qué otra cosa podía decir.

La Ravenclaw lo miró con sus soñadores ojos azules. Esbozó una sonrisa cargada de misterio y jugueteó con sus pendientes en forma de rábano. Theodore pensó que se quedaría callada y, por un momento, creyó que la compañía de Crabbe y Goyle, incluso la de Pansy, sería mejor que la de esa chica extraña.

-¿A quién viste morir?

Theodore dio un bote. En esa ocasión, su turbación fue más que evidente, a pesar de que procuró ocultarla bajo una capa de indiferencia de lo más Slytherin. Aquel tema no era algo que le gustara tratar con los demás, menos aún con una desconocida.

-¿Qué te importa? –Bufó, olvidándose de la continua retenía paterna. Ya no veía la necesidad de ser amable; después de todo, esa chica no tenía derecho a entrometerse en los asuntos ajenos.

-No hay muchos que puedan verlos –La Ravenclaw se encogió de hombros. Buscó algo entre los pliegues de su túnica, hasta que se hizo con una edición de El Quisquilloso, que empezó a leer del revés. Theodore llegó a la conclusión de que había encontrado a una loca –Y los que pueden, no suelen hablar conmigo.

Nott se quedó callado. Por algún motivo, se había sentido incómodo ante esa última afirmación. La chica aquella le daba un poco de pena, aunque entendía perfectamente que los estudiantes no se le acercaran. Era un bicho raro. Aún así, Theodore sintió la necesidad de ser amable.

Siempre caballero...

-No me gustan –Dijo, acomodándose en el carruaje, mientras éste se ponía en marcha. La Ravenclaw lo miró, sus labios curvados en una pequeña sonrisa –Preferiría no tener que verlos.

-Yo también.

La chica volvió a su lectura. Theodore se quedó con la sensación de que, tras esas palabras, se escondía algo más que el deseo de no ver a los thestral. Quizá, la chica extrañaba a la persona a la que vio morir, igual que le ocurría a él.

Theodore miró al exterior. Lentamente, se iban acercando a Hogwarts. Un nuevo curso comenzaba, y el chico esperaba no tener que volver a saludar a su acompañante. No sería bueno para un Slytherin relacionarse con una lunática, aunque hubiera sido amable con ella.

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Hola a todo el mundo. Hasta aquí he llegado por hoy. Theodore ha sido un personaje complicado. No conseguía imaginármelo de una forma en concreto, así que he intentado hacer un Slytherin que no sea un mortífago en potencia. Espero haberlo conseguido.

Es una viñeta sencilla, sin muchos rollos y tal. Ojalá que os haya gustado, pero si no ha sido así, dejaré que me mandéis al infierno de cabeza.

Nada más. Muchas gracias por leer y comentar. La próxima viñeta será para otro Slytherin: Vincent Crabbe. ¿Será tan idiota como lo pintan? ¡Ah...! ¿Quién sabe?

Un saludo para todos, Cris Snape.