(n/a) : nota del autor
—hermanito –diálogos de los personajes
—"blando" –pensamientos de los personajes
Disclaimer: Yugioh! no me pertenece, (sino los hubiera hecho sufrir muaja.. jaja ) sino que le pertenece a Kazuki Takahashi, yo solo utilizo los personajes para una linda historia.
"Lazos de Sangre"
Capítulo XXVI: "Guía Hacia la Luz"
En capítulos anteriores….
Una avalancha de rocas cayó encima de Tea, pero se desintegraron cuando la tocaron. Ella solo sonrió apareciendo veloz enfrente de Shiva, lo agarró del cuello y le ensartó su espada en el estómago, recorriéndolo hacia arriba, cortando sus órganos a su paso. Sacó la espada y lo lanzó hacia la pared, cayendo inerte. Atena gritó pero esta se le colocó detrás y le metió la mano en su espalda, luego sacó el segundo pergamino. De una patada la aventó hacia Cristal, ella perdió el balance, cayendo al suelo.
Yami logró destruir el clon.
—ustedes, que son los guardianes, se supone que su fuerza es mayor, y este general, que nunca ha podido derrotarme –vio a Yami quien jadeaba por el esfuerzo –que ejército tiene Dios que no cumple sus propósitos, solo son escoria—habló con sarcasmo
Yami la vio, Atena y Cristal la vieron. Sus emociones mezcladas, sin poder derrotarla.
—La oscuridad jamás podrá proteger a la luz –exclamó ella victoriosa –las tinieblas de mi reino triunfarán sobre el poder del mismísimo creador –
Su risa maquiavélica se escuchó por todo el lugar. La esperanza había muerto.
Ahora si, al capítulo…
La Tierra comenzó a desplomarse, cataclismos, terremotos, huracanes, vientos…. Todo comenzó a destruirse y a matar todo ser vivo sobre la faz del mundo. Los gritos de agonía, la desesperación, el miedo, el dolor…. Consumieron los corazones de todos. No había esperanza, todo había llegado a su fin.
Tea sonrió vilmente, victoriosa. Había logrado su cometido, Bakura estaba a su lado, casi sonriendo igual que ella.
Atena se levantó junto a Cristal, luego corrió hacia donde yacía Shiva, estaba inconsciente y la herida no dejaba de sangrar, haciendo que este un escenario terrorífico. Atena no sabía que hacer, sus emociones la golpeaban sin misericordia. Su respiración era tan leve, que parecía estar muerto. La idea le hacía que se retorcieran sus intestinos.
Tea miraba la escena con calma y felicidad pura, sádica sonreía, sentía la sed de sangre mucho mas fuerte, como nunca antes. Sostenía de nuevo el pergamino y abrió el pergamino de la oscuridad, con cuidado. Leyó en silencio, para luego volver su mirada a Yugi, mostrando algo que no esperaba.
Ahí, en ese altar, Yugi parecía no tener vida. Su cabello se había vuelto totalmente negro, caído. Sus ojos pasaban a un azabache sin vida, su piel era blanca, como si hubiera dejado de respirar, pero su pecho indicaba lo contrario. Tea se relamió los labios, dejando flotar los dos pergaminos.
Yami presentía que todo iba a salir mal, y para acabarla… el estaba en su límite. Ryuk se lo había advertido, pero no quiso escuchar. Lamentaba haber llegado tarde, lamentaba que Yugi estuviera en ese estado…. Lamentaba no haberse dado cuenta de quien realmente era su enemigo…. Lamentaba ser tan... ¿Débil?
Si hubiera hecho las pases con su oscuridad, tal vez las cosas fueran diferentes. Pero no había sido así, desde el principio todo lo hizo mal. Ya no era tiempo de lamentarse, aunque la esperanza murió en el momento que la tierra comenzó a destruirse, debía seguir adelante, salvar a su hermano y de paso, eliminar a la inmortal diosa del inframundo.
Cristal se levantó a trompicones, mientras veía como Bakura permanecía al lado de Tea. Se sostuvo con su martillo gigante, quería llorar de la impotencia que sentía, no le había podido ser útil a su hermano, y maldecía el haber regresado.
La mano gigante y los lazos que salían de ella ya casi habían terminado de demoler todo lo que había sobre la faz de la Tierra, los gritos habían cesado, pero los lamentos de aquellos murieron en sus manos, las almas aún gritaban sin comprender su situación.
Yami intentó convocar la oz de la muerte, pero Ryuk le detuvo. Una fracción del tiempo se detuvo, como si alguien lo hubiese congelado. Apareció Ren caminando hacia ellos, Ryuk apareció al lado de su hermano.
-hermano, debes parar o provocarás tu muerte –dijo Ryuk llorando
-Ryuk tiene razón, general –dijo Ren preocupado –pero… ahora no puede parar ¿verdad general? –
-ya no hay vuelta atrás –respondió Yami
-préstale ese poder que guardas, Ryuk –mencionó Ren –ya no podemos hacer nada mas, y lo sabes
-¡Yo no quiero que termine así! –exclamó Ryuk tratando de limpiar sus lágrimas
-ni yo –Ren se dirigió hacia Yami –véncela, por favor –
Yami asintió.
-aun cuando las cosas terminen mal o bien… nunca dejes de luchar, eso es lo que decía Yugi nii san –
Todo volvió a la normalidad, Ryuk convocó la oz por él, luego le vio triste.
-dejo todo en tus manos, ya que al prestarte este poder, no seré capaz de despertar de nuevo, tu tendrás que avanzar sin mi hasta que regrese de tu interior –Yami asintió cerrando sus ojos un momento
Le abrazó y luego extendió sus manitas, saliendo unas esferas negras que comenzaron a rodear a Yami, metiéndose dentro de él, restaurándole. A la vez que las esferas salían, Ryuk desaparecía, luego de unos segundos, todo terminó. Yami estaba con sus energías restauradas, y Ryuk había desaparecido. La capa y el antifaz regresaron, haciendo que la oz brillara.
Tea no se había percatado de eso, al voltear, casi grita de la furia que le dio. Yami sin esperar, de nuevo la atacó, pero su ataque fue detenido por Bakura, quien lo bloqueo con su báculo. Yami retrocedió en un salto, Bakura le siguió de cerca, pero fue impactado en el suelo por un gran martillo. Cristal alzó de nuevo su martillo y lo dejó caer sobre Bakura con fuerza, haciendo gritar a este.
-¡Ve! –exclamó Cristal con todas sus fuerzas
Yami velozmente se acercó a Tea y esta dejó los pergaminos flotar, haciendo aparecer de nuevo su espada, los dos chocaron sus armas haciendo aparecer una gran onda de poder, una púrpura y la otra negra como la noche, estallando. Los dos retrocedieron y volvieron a lanzar tajadas circulares, bloqueándose mutuamente. Esta solo se limpió la barbilla, contrariada por los ataques de Yami.
.x.x.x.x.x.x.x.x.
Bakura logró liberarse de los golpes de Cristal, lanzando una gran ola de fuego que la aventó lejos de él. Cristal se levantó a trompicones para luego recibir una patada que la dejó sin aire, sin esperar a que se recuperara, le asestó varios puñetazos en la cara, haciéndola caer al suelo.
-¡¿Por qué no dejas de luchar contra lo imposible? –exclamó Bakura mientras la pateaba en los costados
-¡porque sería negar mi propia existencia! –exclamó Cristal entre sus propios gritos de dolor
-¡terca! ¡terca! -le repetía mientras seguía pateándola
.x. .x.x.x
Atena no reaccionaba, veía todo como si fuera una pesadilla, quería despertar y ver que nada estaba pasando. Que iba a verlos como siempre en la mañana, cuando corrían para no llegar corriendo a la escuela, al regresar y divertirse con sus amigos, sin batallas… sin malos recuerdos… solo el de vivir el presente sin ninguna preocupación. Comenzó a llorar desesperada, su miraba se posó en Shiva, le daba terror el pensar en su persona mas amada…
-¡no te puedes morir! ¡¿me oíste? ¡no hagas chiste de esto! –comenzó a gritarle incoherencias mientras su desesperación y tristeza la envolvían aun más
Sintió una mano posarse en su pierna, dejó de gritar al ver que Shiva abría los ojos, cansado. Tratando de esbozar una pequeña sonrisa, ya no quedaba mas.
.x.x.x.x.x.x.x.x
Sentía la presión del aire aplastando sus pulmones, sentía la fuerza de la tierra extinguirse, sentía que ella misma era una nada… que ya no existía ni la esperanza para poderle hacer reaccionar, todo quedaba reducido a una sola idea: a la inexistencia.
Suaves manos se posaron en sus mejillas, adornadas con el paso de los años. Esas manos exigían que reaccionara, que volviera en sí, pero no quiso, no lo deseaba… todo había terminado mal.
-¡Amelia! –exclamaron
La aludida, abrió sus ojos, recibiendo con dolor la luz del sol. Estaba tirada en uno de los jardines del castillo, del como habían llegado a ese lugar, pues fue cargada por Katherine y Areina, quienes estaban igual de lastimas que ella. Se levantó con ayuda de Areina, con dolor acumulado que se hizo presente, saliendo varios quejidos de su boca.
-¿Qué? –bramó Amelia viéndolas
-por lo que veo querías dejarte morir –soltó Katherine
-solo quería descansar y por si no lo viste, estaba inconsciente –
Al apenas pronunciar la última palabra, recordó el porque estaba inconsciente. Un grito de angustia salió de su boca, quiso pararse mientras su mente reproducía los últimos momentos de su batalla, sus niños… sus amados hijos… no… no podía pensar en lo peor….
Su corazón estaba a punto de colapsar, su grito se extinguió para pasar a un llanto casi involuntario, no podía esperar mas, debía actuar… aun a costa de su propia vida.
.x.x.x.x.x.x.x.x
Las raíces que sobresalían del cuerpo de Yugi brillaban con fuerza, aún cuando el cuerpo de este demostrara lo contrario. Una dama salió de las entrañas del castillo, su vestido azul que caía con delicadeza sobre su cuerpo, como si fuese griego. Su cabello azul y su rostro blanco, denotaba seriedad y fuerza. Sin que nadie notara, llegó con Yugi y luego, tocó la mejilla de este, haciendo que la volteara a ver, aún cuando sus ojos no demostraran vida.
-mi pequeño aprendiz –le susurró en su oído
Yugi no volteó, solo giró sus ojos hacia ella, con esa expresión sin vida, como si nada mas importara.
-termina con esto… libérate y termina con esto… yo te presté mi poder –le susurró con quietud y calma –tu sabes que debes hacer… no te dejes vencer, sino todos perecerán y todo acabará
Recibió un solemne asentimiento por parte de Yugi, la dama sonrió triste, casi lamentando lo que veía, no soportaba ver en ese estado a aquel joven que aceptó por primera vez su ayuda, cuando logró hacer aquel conjuro del cual estaba muy orgullosa, pero ahora no podía ser sentimental, debía de colaborar con él, sea como sea, ella debía de ayudar.
Sabía que el tiempo ya había comenzado a correr.
Alzó su mano con ferocidad y convocó una espada de hielo azul, de un solo tajo cortó las ramificaciones del altar, las raíces aullaron de dolor y ennegrecieron como raíces putrefactas, Yugi cayó al suelo para luego levantarse, su cabello, ojos y piel siguieron del mismo color, su piel blanca, su cabello y ojos negros, sin vida. Vio a la dama y esbozó una escalofriante y deprimente sonrisa, pero denotaba paz… una paz que no fue notada por la dama, quien desapareció sin nada más.
.x.x.x.x.x.x.x.x
Tea y Yami peleaban ferozmente, y para su sorpresa, había logrado golpearla y derribarla varias veces, haciéndole enfurecer. Tea sangraba, con cortes profundos en brazos, piernas y costado. Esta bramaba confundida, no podía creer que el mismo general de la muerte (como ella le llamaba) haya podido herirla de esa forma.
-¡no ganarás nada! ¡no puedes vencerme! –gritaba como si ella quisiera creerse sus propias palabras
Yami no articulaba nada, simplemente se lanzaba ferozmente con tajadas bajas que eran detenidas por la espada de Tea, para luego ser arremetida a patadas contra la pared, Yami giró sobre la oz y la incrustó en el suelo de un solo golpe.
De repente, el castillo comenzó a desmoronarse, el techó comenzó a desvanecerse. Tea comenzó a reír alocada.
-¡ya es hora de que desaparezcan! –exclamó levantándose –pero primero, debo obtener tu alma, un digno trofeo –
-te tengo una noticia –dijo Yami mientras rebanaba uno de los brazos de Tea, cayendo al suelo mientras se hacía cenizas -¡yo tomaré tu alma!
.x.x.x.x..x.x.x.x.x.x
Yugi caminó despacio, llegando hasta donde estaba Shiva, quien yacía en el suelo… inerte. Atena estaba en shock, la sonrisa de Shiva se había desvanecido en un suspiro de silencio, de muerte… de abandono de cuerpo. No podía gritar, no pudo gritar… su garganta se había secado… no tenía lágrimas… no poseía nada que terminara con ese dolor.
Se percató de la presencia de Yugi cuando este le tocó el hombro, haciéndose hacia atrás tras la sorpresa, su apariencia daba cierto temor.
Yugi tocó la herida de Shiva y tocó su frente, al instante la herida cerró, y los ojos de Shiva volvieron a abrirse, en ese momento Yugi se trasladó hacia otro punto del castillo, ya había resuelto lo de Shiva, tocaba retomar lo siguiente.
Yami casi disfrutaba lo que hacía con el cuerpo de Tea, comenzó a desmembrarlo con fiereza y sadismo, sonriendo con malicia, con sed de sangre, mientras veía como sus miembros comenzaban a crecer y el los rebanaba y cortaba con la oz, Tea comenzó a gritar de dolor y frustración ante la locura y venganza del general.
.x.x.x.x.x.x.x.x
-Y eso fue lo que pasó –rápidamente, Katherine le contó lo que había pasado con los hermanitos cuando mataron a Alatiel
Amelia simplemente calló ante sus palabras, en sí se alegraba de que hayan acabado con Alatiel, pero a la vez, sentía lástima por ella, no podía creer todo lo que había hecho por su hijo, sabía en carne propia que perder a un hijo era lo peor que le podía pasar a una madre, ella lo había sentido con sus hijos, como la había desgarrado ese dolor, pero… tuvo amigos, consejos y claridad para no caer en la oscuridad, aún así…
Cerró sus ojos y juntó sus manos mientras rezaba por el alma de Alatiel, en donde se encontrara estuviera en manos de su Dios y que descansara en paz. Se levantó y luego respiró ganando valor y fuerza.
-iré por mis niños... no me voy a sentar a verlos morir –
Areina y Katherine la siguieron cuando esta avanzó hacia las entradas ya derrumbadas, caminaron entre los escombros que iban desapareciendo mágicamente, pero el suelo y ellas estaban intactas.
.x.x.x.x.x.x
Tea ya no soportaba el nivel de dolor que le provocaba el general de la oscuridad… Yami. Con una sombra oscura le lanzó hacia atrás con fuerza, sus miembros se reconstruyeron y se levantó sudorosa, respirando salvajemente, con su mirada llena de odio… alzó su espada y los pergaminos llegaron a ella, comenzó a leer el pergamino de la oscuridad, sonriendo maléficamente.
-¡frenus infernos! –exclamó con desdén
Del suelo salieron varios demonios con aspecto de duendes con garrote, que se lanzaron por Yami, esté con un movimiento de su mano los desapareció, Tea no podía creer lo que pasaba. Invocó gigantes mientras leía de nuevo el pergamino de la oscuridad. Yami arremetió de un solo golpe contra ellos, desvaneciéndolos, parecía que jugaba con Tea, quien dejaba ver su desesperación.
-el pergamino está incompleto –dijo alterada
Si era así, su plan realmente había fracasado, los pergaminos solo habían sido una distracción, ya que sin la información ella no podía crear su nuevo mundo, no podía creer lo que pasaba, pero si ganaba tiempo, podía cansar de nuevo a Yami y utilizar su alma para encontrar la información restante, eso iba a hacer.
Yami se le quedó viendo aburrido, parecía que no fuera él mismo, pero aún conservaba su misión intacta en su mente. Debía de recuperar a su hermano y derrotar a la inmortal, pero.. . al voltear a ver, se dio cuenta que ya no estaba en el altar. Esto lo dejó pasmado.
Tea al ver la reacción de Yami, dirigió su mirada hacia donde él veía, por ello no poseía la información completa, había perdido la atención de su victima en el momento de que el general había atacado, nunca creyó posible que lograra salirse de ese lugar, algo no estaba bien. Comenzó a ver a todos lados, pero un golpe de patada la lanzó de nuevo al suelo, arrebatándole los pergaminos y en dos pasos trasladarse detrás de su hermano.
Yami quiso voltear, pero Yugi no se lo permitió, no dejaría que le viera en el estado que estaba. Esto contrarió a Yami, quien luchó por verle, este lo abrazó por la espalda y ocultó su rostro en ella.
-hay que vencerla, antes de que todo perezca –susurró Yugi sin soltarle
-¿Qué? –apenas le dijo
-la única manera de derrotarla es cumplir la profecía del pergamino –dijo Yugi suspirando –ayúdame, permíteme unirme a ti y derrotarla, así todo volverá a su normalidad –
Por arriba del cielo, se podían ver las almas de todos los habitantes de la tierra, flotando sin rumbo, gimiendo de dolor y confusión, rasgadas por la violencia de sus muertes. Ante esto, Yami abrió los ojos por la sorpresa, no sabía que pensar realmente.
-realmente… ¿Sólo con un pergamino… podremos derrotarla? –comentó sin dejar de ver las almas
Yugi asintió trasmitiéndole sus pensamientos, el como debían de acabarla y restaurar el mundo a su estado anterior. Yami quedó estupefacto, pero luego asintió, si eso permitía salvarlos a todo y no morir en el intento…
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la furiosa Tea, quien arremetió contra ellos, Yami no logró reaccionar a tiempo y cerró los ojos esperando la estocada con la espada de Tea, pero nunca llegó.
El grito de Yugi lo hizo abrir los ojos desmesuradamente, al ver que su madre se había interpuesto en ese ataque, atravesándola completamente. Tea sacó la espada ensangrentada, con manchas negras y rojizas, Yami recibió el cuerpo de su madre al caer, Tea aprovechó esa oportunidad y se lanzó hacia ellos, pero fue detenida por Atena, Shiva y Cristal que le lanzaron una bola gigante de fuego dejándole atontada y con las ropas encendidas en llamas. Katherine y Areina se metieron a la batalla y lucharon magia contra magia con su enemiga.
Yami tenía entre sus brazos a su moribunda madre, quien le miraba con una ternura que solo una madre puede hacer. Tocó la mejilla de su hijo sonriéndole, Yugi se apresuró a su lado, y le tomó su mano desesperado.
-cuídense, como hermanos que son –su voz sonaba apagada
-¡no te despidas! ¡Mamá! –gruesas lágrimas recorrían las mejillas de Yami
-me dijiste mamá –dijo con una emoción de paz, sonriéndole –te quiero Yami, te quiero Yugi
Tras decir estas palabras, sus ojos se cerraron, su sonrisa se desvaneció, su corazón se detuvo. Quedaron los tres en un charco de sangre, sangre de su propia madre, sin un suspiro, simplemente se había ido, expresando… el amor que les dio a sus hijos, demostrándoles cuanto los amaba… sacrificándose por ellos, por su bienestar, por verlos vivir, por amor.
Yami no lo aceptaba, no podía. Comenzó a llamarla a gritos mientras movía el cuerpo inerte de su madre, Yugi lloraba con el corazón desgarrado, sintió como su corazón quería detenerse, intentando ahogarle, Yami seguía llamándole desesperado, llamándole mamá para que abriera sus ojos y dijera esa frase que la caracterizó por mucho tiempo: "me llamaste mamá"
Solo eso deseaba, pero no logró que emitiera ningún sonido. Gritó amargamente, en eso vio a su hermano, agarrándose su pecho, con su aspecto tétrico, pero su mente no procesó nada, Yugi levantó su vista y le colocó una mano en el hombro. Yami le miraba llorando.
-no puedo revivirla, su alma se ha ido… perdón –susurró triste
Yami vio el rostro de su madre por última vez, dejándola con cuidado en el suelo. Apartó unos mechones de su rostro, dándole un beso en su frente.
-mamá –emitió una sonrisa triste, de dolor
Se levantó mostrando la sangre de su madre cubriendo sus ropas, su aura oscura apareció rodeándole. Yugi se levantó junto con él.
-terminemos con esta estupidez –dijo con furia
Yugi asintió.
-te daré tiempo, así que aprovéchalo –le dijo a Yugi
Yugi de nuevo asintió. Yami se unió al combate junto con los demás, lanzando una ola de energía oscura que salió de la cuchilla de su oz. Yugi alzó sus manos y los pergaminos flotaron abiertos, un círculo de magia apareció debajo de sus pies, mientras los pergaminos brillaban.
-¡de las fauces y de lo imposible, vuelvan a ser uno conmigo ahora! –exclamó Yugi
Los pergaminos brillaron con fuerza, y formaron uno solo, cayendo en las manos de Yugi quien lo leyó en voz alta.
-"De una voz, nace una leyenda, la luz y la oscuridad nacerán en un tiempo de paz, en un tiempo que correrá contra su voluntad, juntos enfrentarán una batalla contra el reloj, resucitando a la misma nada de donde todos fuimos creados, una que terminará con la maldad que los acechará" –exclamó Yugi leyendo el pergamino
Este se convirtió en una pequeña pluma que se sumergió en el cuerpo de Yugi, Tea no lograba comprender como todo se le había regresado, como había sido posible que perdiera contra unos humanos. ¡Era inconcebible!
Yugi conjuró su círculo de hechizos de nuevo. Sus ropas eran oscuras, el cansancio se dejaba ver aún más en su rostro.
-"Por aquello que se me otorgó, permíteme unirme y proteger a esta Tierra, con la ayuda de la oscuridad, hacer posible convertir a la maldad en la nada pura" –
Sus manos brillaron y de un solo paso, se unió con Yami. Shiva y Atena protegieron a tiempo a este mientras Tea lanzaba sus hechizos oscuros con velocidad y precisión.
-¡aléjense! –exclamó Yami
Sus ropas eran completamente negras, poseía unas plumas negras a cada lado de su cabello, sus ojos eran negros, llevaba una capa larga negra, con un tapabocas negro como si fuese un ninja, su oz brilló entre blanco y negro. Su aura entre blanco y negro ondeaba con fiereza. Tea se lanzó hacia él, Yami hacia ella, en un ataque final.
-¡no me vencerás con tu forma superior! –exclamó tea furiosa
En un solo momento, Yami le cortó la cabeza con la oz a Tea, cayendo inerte el cuerpo mientras la cabeza rodaba unos metros lejos. Yami tomó la cabeza y la aventó junto con el cuerpo, comenzó a invocar una serie de círculos alrededor del cuerpo a toda velocidad.
-¡de la nada fue creada, y por la nada serás borrada, inexistente ser de las tinieblas, bórrate de todo.. del tiempo y espacio! –exclamó Yami con dos voces
Los círculos brillaron con una intensidad haciendo desaparecer el cuerpo de Tea mientras su cabeza gritaba con desesperación, hasta que no quedó nada de ella. Todos estaban impresionados, confundidos y realmente espantados de lo que había sucedido.
Yami cerró sus ojos, resintiéndose de aquella invocación de magia realizada, pero debía terminar antes que ninguno de los dos pudiera resistir.
-"Yami, toma el pergamino y ayúdame a regresar todo a su normalidad" –dijo Yugi desde su interior
Yami asintió y el pergamino salió de su cuerpo para tomarlo en sus manos. Un círculo de hechizos se dibujó debajo de sus pies, un círculo que demostraba la unión de la luz y la oscuridad, con la luna y el sol dibujados con energía. Una luz comenzó a rodearle, era dorada y emergía con fuerza del círculo y de su cuerpo.
-Pido por la salvación de todos, por la vida de todos… por la salvación de nuestra tierra, bríndanos el poder para sanar aquello que fue corrompido, aquello que no pudo ser salvado, aquello por lo cual nadie debió pasar, ¡arential samael! –exclamó Yami
La luz invadió a todos y apagó todo grito que pudieron haber emitido en ese momento. Atena estaba desesperada, no sabía que era, pero presentía algo. La luz rodeó todo y cegó a todos por completo.
Dentro del cuerpo de Yami, este se visualizó en un cuarto blanco, Yugi estaba parado frente a él, esbozando una sonrisa alegre, le dio un abrazo fuerte, ocultando su rostro en su hombro.
-adiós hermano –
Cayó al suelo despertando de esa imagen, se levantó a trompicones desesperado por esa frase salida de los labios de su hermano. Todo había sido restaurado, hasta el castillo. Cuando apenas había avanzado dos pasos para encontrarle, vio que yacía en el suelo, con esa apariencia tétrica, inconsciente…
Su corazón volvió a resquebrajarse, mientras tomaba a Yugi en sus brazos, tomándole su pulso mientras le llamaba para despertarlo.
-Yugi… háblame… Yugi… hermanito.. . –su voz se quebró al darse cuenta…
-él ya está con Dios –susurró la dama azul apareciendo ante él
-¡No es cierto! ¡Mentira! –gritó Yami furioso, agolpado por el peso de sus palabras, el dolor lo partía -¡no me dejes hermanito! ¡no me dejes! ¡Mamá ya se fue! ¡no me dejes tu también!
Sus lágrimas y gritos no eran nada en comparación con lo que sentía en ese momento. Atena cayó de rodillas estupefacta, ella tampoco lo podía creer, sin embargo, su corazón se lo había avisado, sus gritos ya no salían de su garganta, el dolor ahogaba esa intención, su pequeñito, Yugi, quien lo sentía mas como un hijo que como un amigo… no podía estar muerto.
Yami abrazó el cuerpo de Yugi, meciéndose un poco con él, mientras sus lágrimas caían en el rostro inerte de su persona mas preciada, por la cual luchó para encontrarlo, para conocerlo y convivir con él, para salvarlos de las garras de la maldad… y al final no había logrado nada… nada. Sus gritos se volvieron susurros, sus lamentos apenas eran audibles, ¿Por qué todo había terminado así?
Shiva corrió hacia Yami, intentando pensar que todo era una broma mal hecha, pero no era así. Se agachó y acarició la cabeza de su compañero mientras los recuerdos se agolpaban en su mente, como una cascada. Recordó como se habían conocido, como le llamaba, su primer día de escuela…. Su vida junto a él como guardián y amigo… sintió como la vida era tan rápida, veloz para quitarte lo mas preciado.
Las nanas lloraban mientras permanecían recostadas contra la pared, sus cuerpos ya no se movían debido al cansancio. Cristal permanecía inconsciente, inocentemente inconsciente, alejada de todo aquel escenario terrorífico que se presentaba en ese momento.
-siento mucho… -susurró la dama azul –pero debo de llevarme su cuerpo –
Yami la vio con locura, como si había dicho la peor tontería del mundo. Sujetó fuertemente el cuerpo de Yugi, Shiva la retó con los ojos.
-soy la Madre Tierra, y fui mandada por nuestro Señor para recoger el cuerpo de Yugi –respondió seria
-¡no te lo daré! –exclamó Yami posesivo
En un movimiento, le quitó a Yugi, cargando su cuerpo como si fuera un bebé. No pudo evitar llorar ante el cuerpo de su aprendiz, todo había acabado, pero el sacrificio estaba hecho.
-aunque hubiera vivido –comenzó a decir la Madre Tierra –su cuerpo ya no era apto para su alma, aceptó mi poder con tal de salvarlos, especialmente a su hermano, y eso corrompió su cuerpo… ¡yo no quería que terminara así! –exclamó casi con culpa
Se dirigió hacia la entrada, donde una puerta luminosa se abrió ante ella. Yami estaba estupefacto, se levantó pero fue detenida por la voz de la Madre Tierra.
-No dejes que su sacrificio sea en vano, vive, así como lo hubiera deseado tu pequeño hermanito –
La luz la rodeó, Yami trató de alcanzarla, se llevaba su mitad, su razón de ser. La puerta se cerró y este cayó al suelo, llorando desconsoladamente. Shiva se sentó mientras hundía la cabeza en sus piernas, intentando cubrir sus lágrimas, intentando redimir el dolor de la pérdida de su mejor amigo, pero sus gemidos eran mas fuertes, su dolor podía mas con su fuerza de voluntad.
Todo había acabado, para la humanidad como un cuento de luz y salvación, para ellos… en el desgarrante dolor de la partida de sus seres queridos, en el sacrificio… de sus propias vidas.
-¡YUGIIIIIIIIIIIIII! –gritó con todas sus fuerzas
Todo había acabado….
Todo se extinguió a una sola verdad…
La vida se encarga de darte luz… y oscuridad al mismo tiempo, el como lo vivimos, define el resultado de nuestra existencia.
.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x
Y todo se define a esa frase final, terminando con esta historia, con unos hermanitos capaces de defender lo que mas amaban, pero que al final… tuvieron que dar sus vidas para salvar a aquellos que amaban con profundidad….
Hola a todos.
Este es el capítulo final de esta historia, a resumidas cuentas… no terminaría de esta forma, pero.. no puedo decir nada mas, se que me matarán por este final, es demasiado…. Ni se que decir realmente, me tiene desconsolada como terminó todo, pero no crean que todo queda aquí, si quieren matarme, esperen a leer primero el epílogo de esta historia, y ahí deciden si quieren apedrearme o lo que quieran decirme, verán la razón de todo en el siguiente cap que es el epílogo de esta historia.
Gracias a: DarkYami Mouto, Bastet Yugi Motou (see tea es una…), bianchixgokudera25 (gracias por tus reviews), kayra isis (me alegro que os guste XD), Alice2Nekoi (creo que si querrás matarme), Clauditaw A.P Lightwood (espero que puedas ver estos capítulos), Nyu-Nono (gracias n_n), Gracias a todos por sus reviews, y perdonen que no pueda contestarles aquí, pero fanfiction me lo tiene restringido asi que… les contestaré en el epílogo.
Muchas gracias por aguantarme estos dos años que ha durado la historia y mis faltas de respeto ya que nunca publiqué con tiempo, y pasaban tiempo sin actualización, espero que sea de su agrado este final y esperen a ver el epílogo, ahí todas las dudas serán resueltas.
Hasta pronto.
