CAPÍTULO 26: Descubiertos

Los calabozos en ese momento eran un caos, sólo se oían nuestras amenazas y gruñidos pero Aro ni se inmutaba. Fue en ese momento que pronunció unas palabras que se llevaron la poca cordura que me quedaba.

- Bueno, Bella, parece que tus queridísimos vampiritos te acaban de sentenciar a muerte.

Después de eso la levantó del suelo agarrándola por el cuello.

En ese momento me sentí tan impotente, no podía hacer nada por ayudarla y eso me mataba.

- ¡SUÉLTALA!- grité, pues para mi desgracia era lo único que podía hacer.

Vi como ignoraba mis gritos y apretaba aún más el frágil cuello de Bella. Vi como Bella se retorcía intentado respirar, pero como el monstruo que era Aro no la soltó.

Claramente estaba disfrutando todo esto. Jamás debí abrir la boca. Bella estaba sufriendo por mi maldita culpa.

Aro no era el único monstruo en esta habitación.

Yo también. ¿Cómo permití que esto sucediera?

- ¿Sucede algo, Isabella?- le preguntó burlonamente. ¿Cómo una persona podía ser tan cínica?

Toda mi familia deseábamos en ese momento matar a ese maldito desgraciado, pero unos malditos barrotes nos lo impedían.

Frustrados empezamos a gruñirle desesperados en un pobre intento de que Aro la dejara en paz.

Mi cuerpo empezó a temblar de la rabia al ver como Bella intentaba librarse de Aro por un poco de aire y éste en respuesta apretaba aún más fuerte su cuello.

En ese momento tuve miedo. Mucho miedo.

Si la perdía moriría. Ella era mi todo y si Aro me la arrebataba mi vida perdería sentido.

- Aire.- oí que dijo Bella apenas en un susurro debido a la asfixia a la que la estaba sometiendo Aro.

- Oh, claro, se me olvidaba que los humanos necesitáis respirar. Que desconsiderado por mi parte.- si pensaba que mi limite de furia estaba al máximo estaba muy pero que muy equivocado, cuando Aro la lanzó con violencia contra los barrotes de la celda sentí unos deseos homicidas increíbles.

Mi mente sólo podía pensar en la forma de matar a ese desgraciado de la forma más lenta y dolorosa posible.

Iba a pagar por esto.

Dejando aparte mis deseos homicidas sentí como se me rompía el corazón al ver la imagen que se representaba ante mis ojos. Y como si eso fuera poco cuando Bella impactó contra los barrotes profirió un alarido de dolor que perforó mis oídos.

Me sentí un maldito inútil.

Bella sufriendo y yo aquí mirando la escena sin poder hacer nada.

Me maldije mil veces.

Mientras la agonía se apoderaba de mí vi como sus ojos chocolate me miraban. Vi dolor en sus ojos y nuevamente me sentí culpable.

Todo esto era mi maldita culpa.

Me sentí morir cuando Aro llegó hasta Bella y le pateó el estomago con una fuerza brutal.

El contacto entre nuestros ojos terminó y vi como su rostro se contraía en una mueca de dolor.

- ¡DÉJALA EN PAZ DESGRACIADO, PÉGAME A MÍ, NO A ELLA!- grité desesperado porque la dejara en paz.

¿Por qué tenía que pagarlo con ella?

Obviamente Aro sabía que Bella era mi punto débil y se estaba aprovechando de ello como el vil miserable que era.

- Por favor, Aro...- oí que sollozaba Esme muy preocupada por la salud de Bella.

"Si sigue así Bella no aguantará mucho más", pensaba con dolor y preocupación en su mente.

El resto de mi familia pensaba igual. No hacía falta meterme en sus mentes para saberlo, con ver sus expresiones era suficiente.

- ¡TE JURO QUE TE VOY A MATAR PEDAZO DE MIERDA!- gritó Emmett en un gruñido aterrador, pero que, obviamente, no tuvo ningún efecto en Aro.

Nuevamente Aro golpeó a Bella, esta vez en el rostro. Pero no sólo una vez, ni dos, ni tres... la golpeó hasta que se cansó.

Desesperado intenté romper los barrotes para ayudarla, pero éstos no cedieron en lo más mínimo. Los Vulturis se habían encargado de reforzarlos hasta tal punto que ni los vampiros con su fuerza pudieran romperlos.

Al igual que los humanos no pueden romper los barrotes de las cárceles humanas.

Finalmente me di por vencido en mi lucha contra los barrotes, fue entonces cuando un olor realmente apetitoso me inundó las fosas nasales. Pero no sólo las mías, sino la de todos los vampiros presentes.

Pero Jasper fue el que salió más perjudicado, pues encima que llevábamos tiempo sin alimentarnos él era al que más le costaba resistirse.

Jasper perdió la razón y empezó a intentar romper los barrotes, como inútilmente había intentado yo hacía unos segundos.

Giré mi vista de nuevo al frente y vi como Aro también miraba a Bella con hambre.

Lo único que me tranquilizó un poco en ese momento fue leer en la mente de Aro que no pensaba alimentarse de ella. Aunque claro, no todo lo que Aro pensaba me tranquilizó, pues en vez de beber su sangre pensaba torturarla hasta que yo retirara mis palabras.

Un momento ¡claro! ¡Ya tenía la solución! ¿Cómo no había pensado en eso antes? Iba a retirar mis palabras y listo. No soportaba ni por un segundo más seguir viendo como Aro golpeaba a Bella.

Cuando estaba a punto de abrir mi boca oí los pensamientos de Alice.

"No, Edward, no lo hagas. Sé que esto es duro para ti pero si lo haces Aro nos matará de igual forma", entonces me mostró una visión que había tenido en el momento en que yo había decidido retirar mis palabras.

En ella podía ver como yo retiraba mis palabras delante de Marco, y Aro mataba sin piedad a Bella delante de mis ojos. Y después nos mataba a nosotros con la excusa de que habíamos ensuciado su nombre.

Apreté los puños hasta tal punto que mi piel ya de por si pálida se volvió aún más pálida, casi blanca.

"¿Lo ves, Edward? No puedes hacerlo, si lo haces ya sí todo estará perdido. Puedo ver que Aro dejará de golpear a Bella en poco tiempo. Aguanta un poco más, esto es muy difícil para todos, pero es la única forma", oí que lo último lo dijo sollozando mentalmente.

- Realmente tu sangre es muy tentadora, serías un aperitivo delicioso, pero no. Ése sería un final muy fácil para ti. Pero no vayas a pensar que esto es personal, ni mucho menos. Todo esto es culpa de tu amado Edward. Él te está haciendo esto.- oí que le decía Aro sacándome de mi conversación mental con Alice.

Con horror vi como Bella escupía sangre para poder hablar.

- Edward no tiene la culpa.- jadeó.

El desgraciado de Aro empezó a reírse. Obviamente estaba disfrutando con todo esto. Podía ver en su mente como se regocijaba en el estado en el que se encontraba Bella.

- Claro que la tiene. Si él hubiese permanecido con la boca callada nada de esto estaría pasando.

Aro volvió a golpear a Bella mientras ésta intentaba cubrirse, aunque por desgracia de nada servía. Aro no tenía piedad.

Bella soportó todos los golpes sin emitir sonido alguno. Me preguntaba por qué. Porque dolerle era más que obvio que le dolía, sólo había que ver su rostro contorsionado por muecas de dolor y las lágrimas silenciosas que descendían por sus mejillas.

Aro levantó del suelo a Bella mientras nuevamente apretaba su cuello. Bella volvió a mirar en nuestra dirección y pude distinguir como nos miraba sorprendida.

Vi como se quedaba mirando a Jasper, el cual aún continuaba en sus inútiles intentos de romper los barrotes. Nadie intentaba detenerle pues sabíamos a ciencia cierta que era inútil.

Yo por mi parte no despegué mi vista de Bella. Ver el dolor reflejado en su rostro y las heridas que tenía hicieron que empezara a gruñirle a Aro sin control.

Aro me las pagaría.

Aro al oír mis gruñidos se giró hacia mí.

- Vaya, vaya, ¿qué tal, Edward? ¿Estás disfrutando del espectáculo?- me preguntó con burla.

- Te juro por mi vida que te voy a matar con mis propias manos, de la forma más lenta y dolorosa que pueda existir.- siseé.

Aunque fuese lo último que hiciese iba a librar al mundo de esa aberración.

Aro sólo se carcajeó por mi respuesta.

- Ya veremos quién mata a quién de la forma más dolorosa.- sonrió con suficiencia mientras me miraba con superioridad- Pero ya sabes Edward que esto puede terminar- dijo señalando a Bella con un movimiento de cabeza- en el momento que retires tus palabras delante de Marco.

Por desgracia sabía que aunque lo hiciese de nada serviría, sólo serviría para que Aro pudiera matarnos a todos antes.

- Edward, no lo hagas.- susurró Bella sin fuerza.

Aro la fulminó con la mirada mientras hacía que su cabeza golpeara contra los barrotes que estaban detrás de ella.

- Tú cállate.- le siseó después de golpearla.

- Suéltala ahora mismo, miserable.- esta vez fui yo el que siseó, no podía aguantarlo más.

Aro al ver mi estado de furia sonrió maliciosamente.

- Como quieras.- mi corazón se oprimió nuevamente al ver como volvía a lanzar a Bella hasta la otra punta de la celda.

Un gruñido escapó de mi garganta.

En mi mente ya me estaba imaginando las mil formas de despedazarlo. Si no se interpusieran entre nosotros estos malditos barrotes Aro sería hombre muerto.

Aunque técnicamente ya lo era, porque me juré a mi mismo acabar con esa basura.

- Tú me pediste que la soltara y eso he hecho.- dijo burlándose de mí.

Apreté nuevamente los puños imaginándome que entre éstos estaba el cuello de Aro.

- ¿Qué me dices, Edward? ¿Has tenido ya suficiente? ¿Vas a retirar tus palabras?

"Desgraciado", pensé.

Estaba bloqueándome sus pensamientos para que no me enterara de lo que planeaba. Lo que él no sabía es que yo ya lo sabía gracias al don de Alice.

- Lo haría si supiera que dejarás en paz a Bella, pero sé que no lo harás. Es más, en el momento en que retirara mis palabras la matarías sin piedad, ya tendrías la excusa perfecta para matarla y con ella a nosotros ¿me equivoco, Aro?- susurré con un tono de voz sombrío y amenazante, el único que me salió en ese momento debido a la rabia e impotencia que sentía.

- No sé de qué estás hablando, si retiras tus palabras te aseguro que la dejaré en paz.

"Eso no se lo que cree ni él", pensé con amargura.

Iba a responderle pero Alice se me adelantó.

- ¿Acaso se te olvida mi don, Aro? He visto lo que pasara si Edward retira sus palabras. Nos mataras con la excusa de que hemos mentido ensuciando tu nombre solo para salvarnos la vida.

Aro fulminó Alice con la mirada, pues obviamente se había olvidado de su don.

- Alice, querida, ya sabes que tus visiones no son exactas. Seguramente ha habido un error en tu visión, si Edward retira sus palabras os dejare libres, os doy mi palabra.- dijo en un pobre intentó de engañarnos.

- ¿Y desde cuando tú palabra tiene algún valor, Aro?- le pregunté ácidamente, pues estaba molesto por su descarada hipocresía.

El malnacido volvió o patear a Bella haciéndome enloquecer por completo.

- Repito, Edward ¿estás seguro de que no piensas retirar tus palabras?- volvió a preguntarme mientras la golpeaba.

No pude aguantarlo más, no me importaba como acabara todo. Pero no podía permitir que siguiera golpeándola. En ese momento no estaba pensando con claridad, pero no lo podía evitar.

Ver como Aro golpeaba a Bella era algo que me sacaba de mis casillas, toda esta situación me superaba.

Alice empezó a decirme en su mente que no lo hiciera, pero en ese momento estaba fuera de mí. No lo soportaba más.

Pero cuando iba a abrir la boca para decirle que había ganado oí como una puerta era abierta.

Rápidamente apareció a nuestra vista Cayo que al mirar el estado en el que se encontraba Bella sonrió con burla.

- Vaya, hermano ¿divirtiéndote sin mí?- le preguntó Cayo a un sonriente Aro.

- Ya me ha contado uno de los guardias lo sucedido, pero no entiendo a qué viene todo esto.- dijo Cayo mientras miraba con desprecio a Bella.

Eso me hizo enfurecer aún más, si eso era posible.

- Lo que pasa es que estoy intentando hacer entrar en razón a nuestro querido amigo Edward.

¿Hacerme entrar en razón?

Desgraciado...

- Oh, ya comprendo. De todas formas no creo que éste sea el mejor método, Marco podría sospechar si ve que la humana ha muerto.

- ¿Entonces qué sugieres hermano?- le preguntó Aro visiblemente interesado por el plan de Cayo.

Intenté leerle la mente pero al igual que Aro me estaba bloqueando.

- Te propongo algo mucho más efectivo. A la vista de que Edward no retira sus palabras con este método, tal vez otro un poco más lento funcione mejor.

Aro agarró las manos de Cayo para leer lo que planeaba, fue en ese momento que pude ver yo también sus planes.

"Déjala morir de hambre. Edward no soportará ver como se muere poco a poco y retirará sus palabras"

- Oh, esto suena interesante.- exclamó alegre Aro.

¡No podían hacer eso! Malditos... y lo peor de todo era saber que tenían razón. No soportaría ver como Bella se muere poco a poco...

Me tenían en sus manos.

- No podéis hacer eso.- siseé.

- ¿Ah, no? ¿Quién nos lo va a impedir? ¿Tú?- dijo burlonamente Cayo mientras me miraba de igual forma.

Gruñí molesto por sus palabras. Porque aunque me doliese aceptarlo yo no podía hacer nada por evitarlo.

Aro se acercó hasta donde estaba el golpeado cuerpo de Bella para después agacharse y acariciarle la mejilla.

Volví a apretar los puños.

- Bueno, Bella, espero que hagas entrar en razón a tu noviecito, de lo contrario no saldréis vivos de aquí. Nos vemos, querida.- después de eso tanto Aro como Cayo se marcharon.

Cuando estuvieron fuera de la habitación toda mi familia y yo avasallamos con preguntas a Bella. Todos estábamos muy preocupados.

Mientras Aro la había golpeado mi familia había estado igual que yo. Todos habíamos sufrido por ella.

- ¿Bella, cómo te encuentras? ¿Puedes moverte?- le preguntó Alice con dolor y agonía, sentimientos que todos compartíamos.

Pero era extremadamente raro oír ese tono saliendo de los labios de Alice. Normalmente su voz estaba llena de alegría.

- ¿Dónde te duele? ¿Tienes problemas para respirar?- le preguntó Carlisle mientras pensaba que lo más seguro es que tuviera roto algo.

- Bella, amor, lo lamento tanto, todo esto es mi culpa. Nunca podré perdonarme esto.- intenté disculparme, pues sabía que todo esto era mi culpa.

Tal vez no directamente, pero sí indirectamente. Nada de esto habría pasado si cuando Bella perdió la memoria yo no le hubiera ocultado la verdad, entonces mi familia y yo jamás habríamos tenido esa conversación en la que decíamos de no decirle a Bella la verdad. De dejarla vivir su vida humana. Entonces Jane no nos hubiera escuchado y jamás la habrían secuestrado.

Tampoco hubiera pasado nada si hubiera mantenido mi boca cerrada.

Sin duda tenía muchas cosas por las que pedirle disculpas.

Vimos como Bella intentaba levantarse, pero entonces sus brazos le fallaron y cayó nuevamente al suelo.

- ¡BELLA!- todos la llamamos preocupados por su desmayo, pero ella ya no podía oírnos.

- Carlisle ¿estará bien?- preguntó angustiada Esme.

- No puedo saberlo si no la reviso, pero en apariencia está en un muy mal estado.- dijo con voz apesadumbrada.

Yo oía como mi familia seguía hablando pero me limité a ignorarlos, sólo tenía mente para pensar en Bella.

Si algo le pasara no me lo perdonaría.

No sabía cuánto tiempo había pasado pero de repente oí como alguien entraba.

Olí el aroma del vampiro que se acercaba y ese olor me resultó conocido. Busqué en mi mente y entonces recordé, era el aroma de la chica que me había hablado mentalmente nada más llegar diciendo que fingiera que no podía leerle los pensamientos a Aro.

En cuestión de segundos apareció a la vista de todos confirmando mis sospechas.

La vampira se acercó y miró a Bella en el suelo desmayada, intenté leerle la mente para ver qué hacía aquí pero me sorprendí al darme cuenta de que no podía. Pero no sólo con ella, ahora tampoco podía leer los pensamientos de mi familia.

¿Cómo era posible?

La vampiresa se giró para mirarnos, aunque no pudiera leer la mente a mi familia sabia que todos nos sentíamos igual: desconfiados.

No sabíamos de qué parte estaba. Por un lado parecía preocupada por Bella pero no podíamos fiarnos.

De tan solo pensar que estuviera de parte de los Vulturis me enfurecía.

Pero mis pensamientos fueron interrumpidos cuando oí su voz.

- Carlisle, ahora voy a abrir la celda y tú vas a salir para revisar a Bella ¿está bien?- eso nos sorprendió a todos.

¿Iba a dejar que Carlisle revisara a Bella? ¿Podríamos tener tanta suerte?

Carlisle asintió aún sorprendido y un poco desconfiado.

Todos estábamos igual. ¿Estaría haciendo esto por voluntad propia o alguien la habría mandado? Pero si alguien la había mandado eso quería decir que había alguien de nuestra parte. Pero ¿quién?

Fuera como fuera dejé eso de lado y me concentré en lo que verdaderamente importaba: la salud de Bella.

La vampiresa abrió la celda, pero antes de eso nos dio una advertencia.

- No hagáis nada imprudente, sería una locura tratar de escapar ahora. Creedme.- todos asentimos rápidamente pues estábamos desesperados porque Carlisle revisara a Bella.

Si no lo hacía pronto Bella podría... ¡NO! Bella iba a estar bien, o al menos de eso trataba de convencerme.

La vampiresa dejó entrar a Carlisle a la celda de Bella y empezó a revisarla.

- ¿Cómo está?- preguntó la vampiresa.

No sé exactamente qué fue, pero segundos después de que Kate (como Bella la había llamado) hiciera la pregunta Bella pareció reaccionar.

- ¡Kate!- gritó mientras abría los ojos de repente.

Bella miró a su alrededor y cuando su vista se posó en Kate su rostro expresó preocupación. ¿Qué le preocupaba? Yo mismo dirigí mi rostro al de Kate para averiguarlo y fue entonces que me di cuenta de que su rostro se veía un poco demacrado.

¿A qué se debería?

- Bella...- susurró aliviada Kate, como si verdaderamente le importara la salud de Bella.

Eso me alegró.

Pero una nueva pregunta vino a mi mente ¿de qué se conocían?

Pero como si Carlisle hubiera leído mi mente hizo la misma pregunta.

- ¿Os conocéis?

- Sí, ella fue muy buena conmigo cuando llegué aquí.- explicó, pero la conocía lo suficiente para saber que ocultaba algo.

Pero por ahora lo dejaría estar, no quería presionarla.

- ¿Qué pasó? ¿Por qué no volviste ese día?- le preguntó Bella a Kate en un intento de cambiar de tema, supuse.

No se me pasó por alto la reacción de la aludida, se tensó notablemente y desvió la mirada.

- Eso ahora no importa. Pero dime ¿qué te ha pasado a ti? ¿Quién te ha hecho esto?- esta vez la que cambió el tema fue Kate.

Ambas ocultaban algo. ¿Por qué precisamente a las personas que más deseo leerles la mente no puedo?

Esto era realmente frustrante.

- Fue Aro.- dijo Bella con cierta dificultad lo que hizo que me preocupara más.

Su respiración se estaba agitando.

- Bella, no hables. Tienes algunas costillas rotas y no es bueno que te esfuerces.- le informó Carlisle.

¿Costillas rotas?

Tuve que controlarme para no soltar mil improperios en contra de Aro.

Eso sí, lo que no pude controlar fue el gruñido que escapó de mi garganta. Estaba furioso, esto era demasiado.

- Edward, tranquilo, estoy bien.- dijo Bella en un intento de tranquilizarme.

Pero ¿cómo podía decir que estaba bien cuando no podía ni moverse?

- Edward, amor, tranquilo, estoy bien.

Y otra vez volvía a decir que estaba bien cuando era todo lo contrario.

- ¿Bien?- repetí con amargura.- Bella, por Dios, mírate, estás tan lastimada que no te puedes ni mover. Si valoras en algo mi salud mental no repitas que estás bien.

De repente Bella emitió un sollozo, lo que hizo que me preocupara. Seguro que le dolía algo.

- ¿Qué te ocurre? ¿Dónde te duele? ¿Carlisle qué le sucede?- pregunté a cada segundo más preocupado.

Carlisle estaba a punto de responder algo pero Bella se le adelantó.

- Edward, este dolor que siento no es físico, me duele el corazón al pensar que estás sufriendo. Eso me ocurre, por favor si valoras en algo mi salud mental- dijo citando mis palabras- deja de torturarte con lo ocurrido, metete en la cabeza que esto no es tu culpa.

¡Pero por supuesto que esto era mi culpa!

- Pero Bella...

- No, Edward. Puede que Aro me haya dañado físicamente, pero te aseguro que tú puedes hacerlo mucho más psicológicamente. Si tú sufres yo sufro y eso es mucho peor de lo que pueda hacerme Aro jamás.

Eso me llegó hondo.

Lo que menos quería era dañarla más.

- Edward, Bella tiene razón. Nadie ha tenido la culpa de lo ocurrido, excepto Aro. Ahora más que nunca tienes que permanecer fuerte y no rendirte ante tu propia agonía. Bella te necesita, nosotros te necesitamos.- dijo Jasper al sentir mis emociones, éstas eran un autentico caos.

Un remolino de dolor, tristeza, culpabilidad y furia me invadía.

Carlisle siguió revisando a Bella y yo intenté tranquilizarme. Jasper tenía razón, ahora no podía dejarme vencer por mis emociones. Bella me necesitaba más fuerte que nunca.

Así que esbocé una sonrisa torcida para darle a entender que tenía razón.

- Tienes razón, mi vida.- le dije ganándome una sonrisa por parte de ella que me deslumbró.

Sin duda era el ser más hermoso del planeta.

Un ángel caído del cielo para estar junto a mí. Eso sonaba a gloria.

- Te amo.- me dijo y mi muerto corazón dio un brinco.

Desde su amnesia había soñado tanto con que esas palabras salieran de sus labios y ahora las había pronunciado y no era un sueño. Estaba sucediendo.

Me sentí feliz aún a pesar de las circunstancias.

- Como yo a ti.- le contesté aún con una sonrisa.

Carlisle seguía examinando a Bella y cada vez que ella fruncía el ceño por el dolor yo apretaba los puños maldiciendo a Aro de todas las formas posible.

¿Cómo había sido capaz de hacerle esto a Bella?

- Kate ¿podrías conseguir vendas? Necesito vendarla para que sus costillas no le perforen los pulmones.- la voz de Carlisle me sacó de mis pensamientos.

Al oír el diagnostico de Carlisle sentí como mi muerto corazón se rompía aún más. Yo sabía perfectamente lo que sucedería si las costillas perforaban sus pulmones y eso sería algo que no podría soportar.

Pero estando aquí encerrados Bella no podría recibir la ayuda médica que necesitaba ¿qué íbamos a hacer? Kate era nuestra única esperanza.

- No lo sé, Carlisle, dudo mucho que encuentre eso por aquí. Eso sin contar que no puedo salir del castillo.

Todos nos preocupamos más al oír eso.

- Pero no te preocupes Carlisle, se me está ocurriendo una forma de conseguir lo que necesitas.- agregó rápidamente Kate sorprendiéndonos, Carlisle estaba igual de sorprendido que todos por lo que levantó una ceja incrédulo, Kate al ver el gesto sonrió aún más.

- Tengo mis contactos.- bromeó.- Ahora Carlisle necesito que vuelvas a tu celda, iré a buscar las vendas pero nadie puede saber que os estoy ayudando.

- Claro.- respondió Carlisle antes de levantarse del suelo.- Bella, por favor, no te muevas, cualquier movimiento brusco y tus costillas perforarán tus pulmones.

- Está bien, Carlisle, no pensaba irme a ningún lado.- aún a pesar de estar tan grave aún le quedaban fuerzas para bromear, sin duda Bella era única.

Carlisle salió de la celda de Bella y volvió a la nuestra.

Al ver que las intenciones de Kate eran de marcharse para conseguir lo que Carlisle le había pedido aproveché la oportunidad para preguntarle si podría traer comida.

- Por cierto ¿crees que podrías tratar de conseguir comida?

Ella me miró sorprendida.

- ¿Comida humana?

Asentí con la cabeza y al ver que su rostro aún era de confusión y sorpresa decidí aclararlo, así de paso se enteraban todos. Pues con lo sucedido aún no había tenido tiempo de contárselo.

- Sí, Aro y Cayo planean dejarla morir de hambre.- expliqué intentando controlar el gruñido que amenazaba con salir de mi garganta en contra de esos desgraciados.

- ¿¡Qué!- gritaron todos a la vez sorprendidos.

Ante las miradas atónitas de todos decidí explicarlo mejor.

- Cayo piensa que si vemos como Bella día tras día se muere por falta de alimento yo no podré soportarlo, cosa que es cierta y terminaré retirando mis palabras. Por eso planean dejarla morir de hambre.

- Malditos...- susurró Emmett con odio, tal y como me sentía yo y el resto de mi familia.

- No te preocupes, no dejaré que eso ocurra. Intentaré traer algo de comer, ahora debo marcharme, intentaré volver lo antes posible.- dijo Kate antes de salir de los calabozos.

Me sentí aliviado al escucharla decir eso, pero me preocupaba que no lo consiguiera. Sólo podía esperar y cruzar los dedos porque pudiera conseguir comida humana.

De eso dependía la vida de Bella y mi cordura.

Aún a pesar de que apenas conocía a Kate sentía que era de confianza, aún así preferí asegurarme. Pues al parecer Bella y Kate tenían una buena relación.

- Bella ¿estás segura de que podemos confiar en ella?- le pregunté cuando me aseguré que Kate ya estaba lo suficientemente lejos como para no escucharnos con su oído vampírico.

- Sí.- contestó Bella, pero algo en su rostro me decía que me estaba ocultando información.

Me preguntaba qué sería lo que ocultaba, pero no tuve que esperar mucho para averiguarlo pues al cabo de los minutos Bella nos contó todo.

Nos dijo que Kate participó en su secuestro, pero no sólo eso sino que también nos estuvo vigilando durante un tiempo en Forks. Pero también aclaró que ella no lo había hecho voluntariamente, que la habían obligado.

Aún así cuando lo contó no pude evitar que un gruñido escapara de mi garganta al pensar que Bella estuvo constantemente en peligro en Forks por Kate (pues ésta aún es neófita). Pero rápidamente entendí que ella no tenía la culpa, sino los Vulturis.

Pero eso no fue lo más sorprendente, todos nos quedamos en shock cuando Bella nos habló del don de Kate.

Por lo visto podía bloquear el don de los demás y fue ahí cuando relacioné la misteriosa desaparición de nuestros dones.

No lo habíamos perdido, Kate nos estaba bloqueando.

Al parecer toda mi familia pensó lo mismo que yo ya que nos miramos con comprensión. Ahora entendíamos todo.

- ¿Qué ocurre?- nos preguntó Bella intrigada, claro, ella jamás supo que Alice y yo habíamos perdido nuestros dones.

- Lo que pasa es que no sabíamos qué ocurría con nuestros dones. Ahora lo entiendo todo, entiendo lo que me dijo de que Aro pensaba que no podía oír sus pensamientos... ¡claro! Ahora todo tiene sentido.- le dije mientras meditaba todo lo ocurrido con anterioridad, ahora todo encajaba.

Recordé que perdimos nuestros dones poco después de la conversación que oyeron Kate y Jane.

¿Cómo habíamos sido tan ciegos? ¿Cómo no nos dimos cuenta de que nos estaban vigilando? Maldita sea...

Volví a la realidad y vi que Bella aún estaba desconcertada por lo que empecé a explicarle todo.

Le conté lo ocurrido con Kate nada más llegar al castillo, ahora comprendía exactamente sus palabras.

También le conté cuando perdimos nuestros dones, excepto Jasper. Pero según nos había contado Bella el don de Kate servía tanto para los dones físicos como mentales. Así que si a Jasper no le había bloqueado había sido porque no había querido.

Su don no representaba ningún peligro, no como el nuestro. Alice podría haber tenido una visión repentinamente o yo podría haber escuchado sus pensamientos en un descuido de su parte.

Pero lo que no entendíamos era por qué ahora también nos estaba bloqueando. Pues seguíamos sin poder utilizar nuestros dones. Todos estábamos desconcertados por ese hecho pues Kate decía querer ayudarnos pero por otro lado nos bloqueaba... era todo tan confuso.

Mientras pensaba en todo un poco oí los pasos de Kate acercarse, poco después volvió a entrar en los calabozos.

Cuando pude verla vi que traía un botiquín de primeros auxilios con ella.

Le debía una. Y una muy grande, le acababa de salvar la vida a Bella.

Pues sin venda alguna cuando Bella hubiera hecho el menor movimiento sus costillas habrían perforado sus pulmones. Con la venda al menos conseguiríamos que las costillas se quedaran fijas y no se movieran cuando Bella hiciera algún movimiento.

- Carlisle, es lo único que he podido encontrar, espero que te sirva. Hay vendas, alcohol y bueno lo típico.- explicó Kate.

Todos se veían claramente aliviados de que Kate hubiese podido encontrar el botiquín.

- Es perfecto, gracias Kate.- le agradeció Carlisle.

- Lo que no he podido encontrar ha sido comida, lo siento.- susurró avergonzada.

Pero no tenía nada de lo que avergonzarse, ella ya había hecho demasiado por nosotros. Nosotros sólo podíamos estarle agradecidos.

- No te preocupes, ya has hecho suficiente.- le dije en un intento de que se sintiera mejor.

Kate hizo el mismo procedimiento de antes y dejó entrar a Carlisle nuevamente a la celda de Bella.

Carlisle estuvo vendando a Bella y curando sus heridas. Por lo que una vez terminó se dispuso a salir de la celda.

Deseé tanto estar al lado de Bella en estos momentos pero por desgracia unos malditos barrotes me lo impedían.

- ¿Kate?- la llamó Bella.

- ¿Sí?- respondió la aludida.

- ¿Podrías dejar entrar a Edward aunque sólo sea un minuto?- suplicó Bella y yo me sorprendí pues pareciera que estuviera leyendo mis pensamientos.

Nada anhelaba más que estar a su lado aunque sólo fueran unos segundos.

- Mmm... Está bien, pero daos prisa, si me pillan estoy muerta.- una cosa más que agradecerle a Kate, sin duda.

- Gracias.- le agradeció Bella.

Fui lo más rápido posible hasta Bella e intenté ayudarla a sentarse para que apoyara la espalda en la pared, pues tenía que ser muy incómodo estar apoyado en el duro y frio suelo.

- Amor ¿cómo te encuentras?- le pregunté una vez que Bella estaba ya acomodada.

- Ahora que estas a mi lado genial.- me respondió con una de sus hermosas sonrisas.

Había extrañado tanto que me sonriera.

Pues sí la había visto sonreír durante su amnesia pero no por mí. Tal vez por una broma de Emmett, tal vez por una de las locuras de Alice pero nunca por mí.

Por lo que esto era altamente gratificante.

Y qué decir de cuando levantó su mano para acariciarme la mejilla... me sentí en el cielo.

Levanté yo también mi mano y la llevé hasta la mano de Bella, que aún reposaba en mi mejilla, para llevarla hasta mis labios y besarla.

Mientras hacía eso no pude evitar que mi vista viajara hasta sus labios, estaban entreabiertos invitándome a besarlos, incitándome a hacerlo.

Pero tenía miedo de dañarla, aún estaba muy débil. Mientras me debatía entre hacerlo o no, Bella se me adelantó y agarró el cuello de mi camisa para acercarme a ella, en cuanto comprendí sus intenciones me incliné hasta ella y dejé mis miedos atrás, y entonces me besó llevándome al paraíso.

Había extrañado tanto sus labios, eran como un manjar para mí.

Nuestros labios se devoraban con fervor, ambos habíamos necesitado este beso desde hacía mucho.

Sin duda Bella era mi marca de heroína.

No podía vivir sin ella. Y pensar que había sido tan estúpido como para alejarla de mí aún a pesar de que ella no lo deseaba…

A partir de ahora sería un poco más egoísta en ese aspecto, de mientras disfrutaría lo máximo que pudiera y si alguna vez deseaba alejarse de mí no se lo impediría.

Pero lo que tenía claro era que al menos por mi parte no volvería a haber una "próxima vez". Para mí las estupideces ya habían terminado.

Bella levantó su mano y la enredó en mi cabeza, sentí una pequeña presión y entendí que intentaba acercarme más a ella y yo sin duda se lo concedí. Yo también deseaba estar más cerca de ella.

Estaba en la gloria pero no se me olvidaba que corríamos peligro de que nos pillaran y sin duda eso sólo lograría empeorar las cosas y eso no nos convenía.

Pensando en eso me separé y Bella parecía haber adivinado mis pensamientos e hizo lo mismo. Apoyé mi frente en la suya mientras trataba de calmar la respiración, aún a pesar de no necesitar respirar me había agitado con ese beso tan pasional.

- Te amo, Bella.- le dije en un susurro antes de besarla rápidamente y volver con resignación a mi celda.

- Bueno, será mejor que vaya a esconder esto antes de que alguien lo vea.- dijo Kate mientras señalaba el botiquín de primeros auxilios.

- Kate.- la llamó Bella mientras Kate se alejaba.

- ¿Sí?- le preguntó mientras se giraba y miraba a Bella.

- ¿Por qué estas bloqueando ahora los dones de Edward y Alice?- le preguntó haciéndole la pregunta que todos teníamos en mente.

- Lo siento, son ordenes de Marco, yo sólo sigo órdenes...- susurró avergonzada.

Pero eso me terminó de confundir aún más. ¿Marco le había ordenado que nos bloqueara? Entonces comprendí el por qué, seguramente Marco pensaba que mentía y para contar ellos con ventaja a la hora de matarnos le había ordenado a Kate que utilizara su don con nosotros.

Pero al fin y al cabo ella no tenía la culpa de nada. Sólo seguía órdenes.

Ordenes que tenía que cumplir para poder sobrevivir.

- No pasa nada, te entendemos, no tienes por qué preocuparte.- la tranquilizó Carlisle para que no se preocupara, la entendíamos.

- Gracias.- susurró mientras esbozaba una sonrisa agradecida de que la entendiéramos.

¡Y cómo no hacerlo! La pobre estaba rodeada de asesinos.

Kate volvió a girarse sobre sus talones y se perdió de nuestra vista por las escaleras. Segundos después salió de los calabozos.

Todos oímos como de vez de alejarse se quedaba en frente de la puerta y recordamos nuestra conversación en la que nos contó que ahora sería ella la nueva encargada de vigilar los calabozos.

En parte lo agradecía, mejor ella que algún asesino leal de los Vulturis.

- ¿Cómo te encuentras, Bella?- le preguntó Esme.

- Mejor gracias a Carlisle.- dijo con una sonrisa.

- ¿Qué tal las costillas? ¿Te duelen mucho?- le pregunté.

- No, Edward, tranquilo, estoy bien.- dijo pero algo en su tono de voz y en sus ojos me advirtió que no era cierto.

Sí le dolía, pero no quería reconocerlo para no preocuparnos. Eso me hizo sentir aún más mal.

- Edward ¿Marco qué piensa al respecto? ¿De verdad cree que Aro pueda ser inocente?- preguntó de repente cambiando de tema.

- Pues no estoy seguro.- le contesté perplejo pues Marco me tenía desconcertado, había habido momentos en que me había parecido que me había creído y otros que no, por lo que estaba totalmente confundido.- De un momento a otro dejé de oír sus pensamientos, en cambio sí oía los de los demás. Lo que quiere decir que me los estaba bloqueando a propósito.- le terminé de explicar.

- Qué extraño...- murmuró Carlisle meditando mis palabras.

Después de eso cada uno se encerró en sus pensamientos.

Los días pasaron rápidamente y Kate consiguió traerle algo de comida a Bella. Obviamente a escondidas, si alguien se enteraba que nos estaba ayudando matarían a Kate de inmediato.

Me sentía un poco culpable porque Kate arriesgara así su vida pero ella lo hacía gustosa, pues al parecer apreciaba mucho a Bella. Yo sólo podía estarle eternamente agradecido.

Durante este tiempo también habíamos aprovechado para preguntarle a Kate si sabía algo de Marco pero ella parecía reacia a contestar a nuestras preguntas.

Los días seguían pasado y si no estaba equivocado ya llevábamos aquí siete días, cinco horas, trece minutos con cincuenta segundos.

Durante este tiempo las heridas de Bella mejoraron, ya no le dolía tanto moverse.

Lo peor de todo era cuando Aro venía en una de sus rutinarias visitas para ver a Bella. Pues él pensaba que Bella cada vez tendría que estar más débil debido a la falta de alimento. Lo que él no sabía era que Kate le estaba trayendo comida por lo que normalmente se iba un tanto desconcertado al ver que Bella estaba bien.

Aún a pesar de que ella trataba de fingir que estaba débil, que en parte así era, pero se veía que estaba mejor de lo que estaría si su cuerpo no estuviera recibiendo alimento.

Sabía que Aro sospechaba pero también sabía que no decía nada porque pensaba que era imposible que se estuviera alimentando. No hacía falta utilizar mi don para averiguarlo, sólo había que ver sus expresiones.

Estaba tan metido en mis pensamientos que sólo volví a la realidad cuando oí que alguien entraba a los calabozos. Rápidamente reconocí su efluvio, era Kate.

- Hola.- nos saludó mientras se acercaba.- Lo siento, Bella, sólo he podido encontrar estas galletas, lo lamento.- se disculpó mientras le daba la comida a Bella.

Me preocupé un poco al ver que eran sólo unas simples galletas, con eso se quedaría con hambre. Pero más valía eso que nada.

- No te disculpes, la que tendría que disculparse soy yo, por mi culpa te estás arriesgando y...- empezó a disculparse Bella.

- Bella, tranquila, por una amiga haría lo que fuera.- dijo Kate interrumpiéndola.

Inmediatamente que Kate pronunció la palabra "amiga" una sonrisa apareció en el rostro de Bella. De verdad que apreciaba a Kate y eso que apenas se conocían.

Pero como dicen las amistades se fortalecen en los momentos difíciles.

Y eso también podría aplicarse a mí y a mi familia, Kate era una gran chica que nos había cautivado a todos con su gran corazón.

- Bueno, Bella, buen provecho. Yo me vuelvo a la puerta, volveré dentro de un rato y me das el envoltorio.- le informó a Bella antes de salir.

- Bella es quien tiene más suerte, al menos ella puede comer algo, pero nosotros ni eso. ¿Dónde están las ratas cuando se las necesita?- exclamó Emmett cuando vio a Bella comer.

Rodé los ojos por el comentario de Emmett.

Pues todos nosotros también estábamos hambrientos pero no precisamente de una rata. Lo que daría por un puma...

No sé como Emmett podía conformarse con una simple rata, que apenas si tenía sangre para un simple aperitivo.

- Emmett ¿de verdad beberías la sangre de una sucia rata?- le pregunté mientras levantaba una ceja.

Los demás miraban de igual forma a Emmett esperando su respuesta.

- Oye, más vale eso que nada.- respondió Emmett intentando defenderse.

Iba a hablar en ese momento pero una risa nos sobresaltó a todos.

Me quedé estático al reconocer al dueño de esa risa.

Aro.

¿Nos habría pillado? ¿Por qué Kate no nos había avisado?

Utilizando mi oído vampírico pude percibir que afuera había dos tipos más junto a Kate.

Habíamos estado tan distraídos en nuestra conversación que no habíamos prestado atención de lo que sucedía afuera de los calabozos con Kate.

Si tan solo tuviera mi don todo hubiera sido más fácil, hubiera oído las voces mentales de alguno de ellos y habría podido avisarle a Bella de que ocultara el envoltorio de las galletas.

Si Aro llegaba a descubrir ese envoltorio sabría que alguien nos había estado ayudando, aunque algo me decía que ya había descubierto que era Kate.

Miré a Bella y vi que estaba ocultando las galletas detrás de sí, tanto yo como mi familia asentimos dándole a entender que estábamos de acuerdo en que las ocultara.

Aro no tardó en aparecer a nuestra vista.

- Ya veo que estáis desesperados por comida, bueno, si tan desesperados estáis enfrente vuestro tenéis comida.- nos dijo mientras miraba a Bella dando a entender que ella era la comida.

Eso me enfureció y le gruñí. Pero no sólo yo, sino también mi familia.

Pues Bella era una más de la familia.

- Qué tú seas un asesino que mata a su propia familia no quiere decir que todos seamos como tú.- le siseó Alice haciéndose eco de los pensamientos de todos.

- Cuida tus palabras estúpida.- le gruñó Aro en respuesta.- No me vais a decir que no deseáis beber su sangre, sin duda es uno de los manjares más tentadores que he olido.

Apreté los puños debido a la rabia que sentía.

- Nosotros no matamos a nuestra familia.- dijo esta vez Carlisle.

- Déjalo Carlisle, ya sabes que el ladrón piensa que todos son de su condición.- dije apoyando a mi padre y Alice.

- Edward yo que tú mediría mis palabras, quién sabe, tal vez tu querida Bella vuelva a pagar por tus errores.- me amenazó y de tan solo pensar que pudiera volver a hacerle daño a Bella la ira me invadió.

Inmediatamente le gruñí.

Aro al ver que sus comentarios me enfurecían sonrió satisfecho.

De repente dejó de mirarme y se giró nuevamente a Bella.

- ¿Sabes, Bella? Estos días me he estado preguntando cómo es que te mantienes fuerte y hoy mis dudas se han resuelto.- empezó.

Bella le miró confundida y con un poco de miedo.

Ahora era seguro que Aro sabía que Kate nos había ayudado.

Automáticamente me preocupé por Kate ¿qué le haría este desgraciado? Si tan solo pudiera ayudarla...

- No sé a qué te refieres.- respondió Bella en tono inocente.

- ¿No? Entonces no te importará levantarte y dejarnos ver que escondes detrás ¿verdad?

Suspiré.

Bella me miró en busca de ayuda, yo sólo le asentí con la cabeza para que se levantara. De nada servía intentar ocultarlo, Aro ya lo sabía.

Bella se levantó dejando a la vista las galletas.

- Vaya, vaya ¿pero qué tenemos aquí? ¿Galletas? Supongo que no vas a decirme quién te trae la comida ¿verdad?- le preguntó en tono burlón.

- Supones bien.- respondió Bella sin saber aún que sus intentos de proteger a Kate no servirían.

Era la verdad. Por desgracia de nada servía el que nosotros guardáramos el secreto de quién nos ayudaba pues Aro ya lo sabía. Kate era la única que nos podía haber estado ayudando todo este tiempo sin levantar sospechas.

¿Quién mejor que quien vigilaba los calabozos día y noche y que encima era amiga de Bella?

Sin duda Kate era la única candidata en este lugar. Y por desgracia habíamos sido descubiertos.

- ¡Traedla!- gritó Aro y a los pocos segundos trajeron a rastras a Kate mientras ésta gritaba que la soltaran.

- Pero mirad a quién tenemos aquí, a la traidora de Katherine. Es tan tierna la amistad entre una vampira y una humana que me dan ganas de vomitar.- dijo con tono burlón pero luego su expresión se endureció al volver a mirar a Kate.- Katherine, eres una deshonra, nosotros te dimos cobijo y te tratamos como una hija más ¡y tú nos lo pagas de esta manera!

- ¡No me hagas reír! Yo no llamaría "dar cobijo" a alguien cuando a ese alguien lo secuestras y no blasfemes diciendo que soy como una hija más porque tanto tú como yo sabemos que eso no es verdad.- le gritó en respuesta Kate mientras le miraba envenenadamente.

- Vaya, hasta que por fin la gatita saca las uñas.- exclamó con sorna Aro.- Te puedo asegurar que vas a pagar muy alto tu traición.- la amenazó.

- Matándome me harías un favor.- le respondió desafiante Kate.

Nuevamente una sonrisa burlona apareció en el estúpido rostro de Aro.

- ¿Y quién te ha dicho que voy a matarte mosquita muerta? Sé que eso es lo que más deseas, por eso no te lo concederé. En cambio mataré a todas las personas que son importantes para ti... como tu familia.

¿Cómo podía hacerle eso a una niña? Pues comparada con ellos o incluso nosotros (mi familia y yo), Kate era apenas una niña. ¡Incluso más pequeña que Bella! No les bastaba con haberla apartado de su familia y haberla condenado a esta vida para tenerla esclavizada en este infierno. No. Ahora la amenazaban con matar a su familia.

Aro era un maldito monstruo.

- ¡NO! ¡NO, POR FAVOR!- gritó Kate horrorizada.

- No sabes cuánto lo lamento, Katherine, pero tú te lo has buscado.- le contestó socarronamente y luego su vista se posó sobre Bella.- Pero ésas no serán las únicas muertes por tu culpa.

El miedo me invadió. ¿Estaba insinuando que iba a matar a Bella?

- Deja a Bella en paz.- al parecer sí que lo estaba insinuando ya que no sólo yo había pillado las dobles intenciones de sus palabras y gestos.

- ¿Y quién te ha dicho que voy a ser yo quién le haga algo a Bella?- dijo sorprendiéndonos a todos.- Vas a ser tú.

¿Cómo? ¿Qué? No entendía nada... lo único que mi mente procesaba era que Bella estaba en peligro.

Pero entonces Aro, antes de que tuviéramos tiempo de digerir sus palabras, metió a la fuerza a Kate en la celda de Bella.

Aro cerró la celda y después agarró a Bella, a través de los barrotes, para acercarla a él.

Lo único que los separaba eran los barrotes.

- Me pregunto si tu amistad por esta humana será tan importante como para vencer a tu monstruo interior. Sinceramente lo dudo, será divertido ver como matas a tu única amiga.- habló burlón antes de arañarle el rostro a Bella haciendo que saliera sangre.

Yo abrí los ojos de par en par horrorizado.

Mi cuerpo estaba paralizado y por mi mente lo único que pasaban eran tres palabras: humana, neófita, sangre.

Oía como mi familia gritaba horrorizada ante esto pero yo estaba congelado, era como si algo dentro de mí se acabara de romper para siempre.

Estaba en shock.

Yo mejor que nadie sabía lo que costaba resistirse a la sangre humana y qué decir de cuando se es neófito. Y Kate lo era.

En ese momento comprendí que iba a perder a Bella, para siempre.


Siento mucho el retraso, pero he andado ocupada y aparte he estado escribiendo algún que otro fic! XD

Esta última semana he andado inspirada y he subido un one-shot (pero no es de Crepúsculo! XD es de la serie "El internado"), y aparte estoy escribiendo una nueva historia larga de la saga, estoy aprovechando la inspiración, ése es uno de los motivos por los que he tardado tanto. Como sabéis la inspiración cuesta que llegue y cuando llega hay que aprovecharla! XD

Aunque por ahora aún no subiré la nueva historia, prefiero subirla cuando ya la tenga terminada.

En fin… espero que os haya gustado el nuevo capítulo, es uno de los más largos.

No sé cuando vuelva a subir pues como he dicho ando inspirada y en estos momentos sólo tengo cabeza para el nuevo fic, pero lo que sí tengo claro es que subiré antes de que se termine el mes.

Agradecería mucho que dejarais reviews! ^^

Nos vemos! n_n