Hola a todos! Cuanto tiempo sin actualizar! Mil disculpas por la tardanza... A parte de que este capitulo es un poco largo, he estado bastante ocupada entre unas cosas y otras! Pero bueno, lo importante es que ya estoy de vuelta. Como siempre, muchas gracias por el apoyo y por vuestros comments ;)

Y nada, espero que os guste y que disfruteis! :) No os olvideis de dejar vuestras opiniones al respecto jeje No me enrollo más, aquí lo tenéis!

CAPÍTULO 28

No puedo creerlo. Siento un vacío en mi corazón, como un abismo oscuro y sin fondo del que quiero escapar desesperadamente. Me hundo y me hundo sin remedio, sin gravedad, sin sentido ni dirección alguna. Y justo cuando estoy a punto de derrumbarme por completo aparece mi luz salvadora, unos ojos grises que me devuelven a la realidad y que se encuentran tan cerca de mí que me es imposible ignorarlos.

-Hermione, ¿estás bien?-escucho preguntar a Draco con voz lejana.

Parpadeo un par de veces y trato de enfocar la vista. Por lo visto me encuentro en el suelo de rodillas, aunque no sé cómo he llegado a esta posición. Me duelen los ojos, creo que por la fuerza con la que los he estado apretando, intentando huir de la que creía que era una terrible pesadilla. Pero ahora soy consciente de que es la pura realidad.

-Sí, creo que sí.-asiento con gravedad. Me doy cuenta vagamente de que sus ojos destellan preocupación.

-Creo que has sufrido una especie de shock.-me coge de la mano y me ayuda a ponerme en pie con delicadeza- ¿Tanto te afecta lo que diga Weasel?-y ahora su expresión pasa a ser completamente hostil.

-Lo he perdido. Para siempre.-consigo articular, intentando retener ese molesto nudo en la garganta.

-Para siempre es mucho tiempo. Vamos, el pobretón es tan patético que dentro de dos días ahí estará molestándote de nuevo.-añade con una especie de mueca, que intenta ser una sonrisa.

Estoy a punto de replicarle pero no me encuentro con ganas de defender a Ron en estos momentos.

-Ven aquí.-murmura Draco. Acto seguido me dejo coger los brazos y el rubio los coloca rodeando su cuello, al tiempo que posa los suyos en mi cintura. Entonces, murmura algo que no consigo entender y de pronto se escucha el sonido de un piano: la suave melodía de una canción comienza a sonar por la casa, envolviéndonos. Me dejo mecer por su abrazo y sin darme cuenta me dejo llevar por el suave balanceo de sus caderas, al ritmo de la música. Con otro susurro del rubio la luz de la estancia se apaga, dejándonos por un momento en la completa oscuridad, pero instantáneamente es reemplaza por otra. Una tenue y anaranjada, que me transmite una increíble calidez y que nos ilumina lo suficiente como para distinguir sus suaves facciones. Draco me dirige una mirada cómplice, pero eso no consigue relajarme del todo, pues aunque adore esos ojos grises, todavía me ponen muy nerviosa. Así que finalmente apoyo mi cabeza en su hombro y cierro los ojos, centrándome únicamente en nuestro delicado contacto y en la canción que está sonando. Es desgarradora, es tan romántica… Y la letra es preciosa.

Lying beside you, here in the dark
Feeling your heartbeat with mine
Softly you whisper, you're so sincere
How could our love be so blind
We sailed on together
We drifted apart
And here you are, by my side

So now I come to you with open arms
Nothing to hide, believe what I say
So here I am, with open arms
Hoping you'll see what your love means to me
Open arms

Abre los brazos… Qué apropiado para la ocasión. ¿La canción la habrá elegido por algún motivo? ¿Acaso quiere decirme algo a través de la letra? No lo sé, pero me encantan estos inesperados detalles tan románticos. Me separo de él con suavidad cuando comienza a sonar otra canción y le sonrío agradecida. Él me sostiene la mirada un momento, y a continuación me besa con dulzura.

-¿Quieres quedarte esta noche?-me pregunta el rubio en un susurro.

¿Y cómo negarme a ello? Sé que lo necesito más de lo que me gustaría… Si voy a casa con Luna, tendré que contarle lo sucedido y seguramente me llenaré la cabeza de oscuros pensamientos. No estoy preparada para volver tan pronto a la realidad y afrontar mis problemas.

-Me encantaría.-respondo en su mismo tono, y continuamos bailando sin prisa, ligeros como la brisa en nuestro castillo particular, donde bien podría ser Draco mi príncipe gris.

OOOOoooOOOoooOOOOoooOOOO

Me despierto sobresaltada, con un jadeo ahogado. Me limpio el sudor frío de la frente e intento acompasar mi respiración. "Solo era una pesadilla", me repito a mí misma, pero era tan real…

-¿Qué pasa? ¿Un mal sueño?-pregunta la voz ronca de Draco, incorporándose con dificultad.

-Ha sido horrible. Estaba sola, completamente sola. Todo el mundo me odiaba y tú…tú…-tartamudeo, sin atreverme a seguir. Draco nota mi vacilación y esboza una de sus típicas sonrisas de medio lado.

-Tranquila, puedes contármelo. No me voy a enfadar.-sus ojos grises me observan con una pizca de diversión mezclada con ternura.

-Tú te reías de mí. Me humillabas… decías que eso era lo que siempre me había merecido.-y al decirlo en voz alta, es incluso más insoportable.

El rubio sacude la cabeza, al parecer, algo afectado por mi confesión.

-Pensaba que de noche descansabas, pero no. Tu mente no para de darle mil vueltas a las cosas incluso durante la inconsciencia. Eso es preocupante, Granger.-intenta bromear finalmente, arrastrando las palabras.

-Lo sé.-asiento con tristeza y me tumbo de lado, ocultando mi rostro de los ojos grises analizadores del Slytherin.

-Eh…vamos.-susurra Draco, acariciándome el hombro con suavidad- No puedes dejar que te afecte tanto lo de la comadreja. Sabías que podía pasar esto, tu parte racional lo esperaba.

-Sí, pero no imaginé que sería tan duro. No quiero perder a la gente a la que quiero. Los necesito para ser feliz.-replico, intentando controlar las lágrimas que amenazan con salir. Draco me gira con suavidad, obligándome a mirarle a los ojos.

-Eso crees ahora. Pero el tiempo lo cura todo, créeme.

-No lo entiendes, Draco. Ellos son mi única familia. Ron, Harry, Luna, Ginny. No veo mi vida sin ellos.-intento explicarme, esperando que lo entienda.

-¿Qué quieres decir?-inquiere, algo sombrío- ¿Vas a tirar la toalla con…esto?

-No es eso.-respondo automáticamente, temiendo que se enfade- Es solo que… sin ellos no sé si podré ser yo misma. Y tal vez no pueda darte todo lo que necesites de mí.

-No digas gilipolleces. Granger, piensas demasiado las cosas.-repone con brusquedad.

-¿Ah sí? ¿Y tú, Draco? ¿Acaso se lo has dicho a tus amigos?-ataco yo esta vez, poniéndome a la defensiva.

-Sí, claro que lo he hecho.-responde él con demasiada rapidez.-Y te aseguro que ellos no son tan extremistas con el tema. Dales un tiempo para que lo acepten. Ya verás como todo va a mejor.

-Está bien.-acepto finalmente, algo más tranquila por sus palabras. Tal vez tenga razón y debo dejar que pasen unos días. Seguramente cuando ellos se den cuenta de que soy feliz junto a Draco, acaben aceptando nuestra relación.

-Y ahora a dormir, que mañana tengo una entrevista de trabajo muy importante.-dice el rubio con fingida autoridad, que me hace reír tontamente.

-¡No me lo habías dicho!-exclamo indignada.

-Con todo el jaleo que ha montado la comadreja se me había olvidado.-se excusa, encogiendo los hombros.

-Seguro que lo consigues.-le animo, regalándole la mejor de mis sonrisas.

-Por supuesto que sí. Te recuerdo que soy Draco Malfoy.-responde el rubio con su habitual arrogancia. Yo me limito a poner los ojos en blanco, y él me sorprende dándome un sonoro beso en los labios. Y finalmente, entrelazamos nuestros cuerpos de esa manera tan perfecta que me hace sentir totalmente llena. Por suerte, la pesadilla ya ha quedado en el olvido…

OoooOOOoooOOOoooOOOOoooOOo

Vuelvo a casa después de desearle buena suerte a Draco. Espero de todo corazón que consiga el puesto. Al fin y al cabo siempre ha sido un alumno excelente, sobre todo en lo que se refiere a pociones. Y seguridad en sí mismo es algo de lo que no carece, o eso es lo que aparenta.

La verdad es que esta noche con él me ha servido como calmante. Lo sucedido con Ron todavía no consigo encajarlo, y prefiero no pensarlo mucho de momento. Es una tortura inútil, no puedo hacer nada de momento. Ron no atenderá a razones, y más teniendo en cuenta que su hermana es de la misma opinión. Sinceramente, su reacción es totalmente lógica tratándose de Draco Malfoy, pero durante todo este tiempo sin Voldemort, Ronald se volvió mucho más pacífico. Intentaba interiorizar sus pensamientos y no perder la compostura, pero al parecer, todo lo que llevaba dentro ha estallado en cuestión de segundos con la noticia. No lo culpo, pero conservo la esperanza de que todo mejore. Tal vez Draco pueda demostrar que ha cambiado y convenza a mis amigos de que pueden confiar en él tanto como yo. Aunque, ¿puedo afirmar que confío en él? Aún es pronto para saberlo, pero cuando estoy con él siento que todo es perfecto. Espero no estar viviendo en una completa ilusión.

-Hola, desaparecida.-me saluda Luna al abrirme la puerta de casa- La próxima vez podrías avisar de que ni siquiera vienes a cenar.

-Perdona, Luna. No vas a creer lo que pasó ayer…-comienzo, algo apurada.

-¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Algún nuevo cotilleo interesante de contar?-inquiere una vocecilla aguda detrás de mi amiga. Y ahí está Lavender, asomando su pequeña cabecita por la esquina del pasillo.

Vaya… Al parecer voy a tener que contárselo a las dos. Y no es que no confíe en Lav, pero cuando le interesa un tema, más que preguntas, ella realiza un completo interrogatorio. Cuando termino de contarles lo sucedido ayer, nos encontramos tomando un té y como esperaba es Lavender la primera que quiere saber más.

-¿En serio? ¿Ron a Malfoy?-inquiere totalmente sorprendida- ¡Qué monos! ¡Los dos peleando por ti, Hermi!

-Lavender, ése no es el tema. El caso es que Ron no quiere ni siquiera intentar que seamos amigos. Lo he perdido para siempre…-explico abatida.

-Eso no es así.-interviene Luna- Ron está despechado. Y no es un despecho cualquiera estando de por medio su peor enemigo. Es totalmente comprensible.

-Pero entonces, ¿se podría decir que estáis juntos?-pregunta de nuevo Lav con una sonrisita malévola- Porque la última vez que os vi parecía que os ibais a beber el uno al otro…

-Supongo que sí… aunque no hemos hablado de ello.-respondo algo incómoda.

-Típico de los hombres…-medio suspira Lavender, con indignación.

-No te preocupes, Herms. Todo saldrá bien y Ron y Ginny no tendrán más remedio que acabar aceptándolo. Ya lo verás.-me intenta calmar Luna, con un apretón de manos.

-¡Por supuesto! Cada uno se acuesta con quien quiera, sea serpiente, león o cucaracha. ¿Qué más da mientras esté bueno?-exclama Lavender con entusiasmo.

Luna y yo intercambiamos una mirada cómplice tras el comentario de nuestra amiga. Nunca es capaz de percibir algo más allá del físico y la atracción sexual, pero ya hemos dado por perdido intentar razonar con ella.

-Gracias chicas, al menos sé que no estoy sola.-digo finalmente, sonriéndoles agradecida de su compañía.

Y ahora, con ellas a mi lado, el problema me parece mucho menor. Aunque bien sé que en cualquier momento en el que me encuentre sola, los terribles sentimientos de culpabilidad y pérdida me amenazarán… Pero debo aguantar, por esto que siento. He de luchar por él.

OOooooOOOOooooOOOOooooOOOO

Tras una larga entrevista, unos ojos gatunos observando con detenimiento cada uno de mis gestos, y unas miles de pruebas de conocimiento sobre la asignatura, la vieja McGonagall me ha aceptado como nuevo profesor de Hogwarts. Sinceramente, todavía no me lo creo. Estoy excitado, eufórico. No es que mi sueño haya sido precisamente ejercer de profesor en esta escuela (siempre me atrajo más Durmstrang por las materias que cursaban), pero el sueldo que se gana es más que suficiente para comenzar una buena y nueva vida. Por no recordar que mi gran apoyo en la escuela y en mi vida fue precisamente fue uno de los mejores profesores de Pociones de la historia. Aunque por otra parte habré de pasar muchísimo tiempo en el colegio rodeado de mocosos inútiles, pero en fin. Me acostumbraré con el tiempo, supongo.

Siento el terrible impulso de llamar a Granger y contárselo. Y sí, creo que lo voy a hacer. Seguramente se sienta satisfecha de mí, y al fin y al cabo, si lo he conseguido ha sido gracias a su recomendación. Así que sin pensármelo dos veces ahí estoy, pulsando las teclas que me llevan a su inconfundible voz.

-¿Draco? Rápido, estoy en el trabajo.-responde ella, al parecer agobiada.

-Solo quería decirte que estás hablando con el nuevo profesor de Pociones de Hogwarts, nena.-anuncio intentando sonar todo lo arrogante posible.

-¿Qué? Pero eso es… ¡fantástico! ¡Profesor de Pociones! Sabía que lo conseguirías, siempre ha sido tu vocación.-exclama ella, casi tan exultante como yo. Y no puedo sentirme mejor en este preciso momento, al compartir con ella mi alegría.

-No lo hubiera conseguido sin ti.-suelto las palabras y al instante me estoy preguntando cómo coño he dicho yo algo así.

-No te quites mérito.-dice con ternura- Me tengo que ir, creo que Pansy está por aquí y si me pilla tendré problemas. No creo que podamos vernos hoy, tengo muchísimo trabajo que hacer, luego te cuento.-añade, casi en un susurro.

-No te preocupes y no te estreses demasiado. Adiós, Hermione.

-Adiós Draco.

¿Por qué tras colgar el teléfono se me queda está maldita sonrisa de atontado? Dios, no puedo creer que me sucedan estas cosas a MÍ. En fin, ahora he de pensar en otros asuntos, como por ejemplo, en que tengo trabajo esta tarde en la tienda de escobas. No he pensado en dejarlo todavía porque las clases no comienzan hasta dentro de un mes aproximadamente, y además este trabajo tampoco me disgusta. Mantengo mi mente ocupada y me entretengo, no hay motivos para romper mi contrato.

Ya es por la tarde cuando me aparezco en la tienda de escobas, después de un largo trayecto en el expreso que une Hogwarts con el centro de Londres. Para empezar, decido enviarle una lechuza a Zabini. Ya que no voy a poder celebrarlo con Granger, la compañía de mi mejor amigo no me vendrá nada mal esta noche

La tarde es tranquila y sin imprevistos de última hora. Me limito a revisar cada uno de los nuevos modelos que han traído hoy. Únicamente hay una defectuosa, así que el señor Wayland estará contento. Cuando finalmente cierro la tienda, Blaise se aparece enfrente de mí, dándome un susto de muerte.

-Joder, Blaise. ¿Tienes que hacer eso?-pregunto con fastidio.

-Perdona, no sabía que ibas a estar precisamente aquí.-se excusa mi amigo, riéndose- ¿Vamos al Caldero Chorreante? Nos pilla bastante cerca.

Asiento con la cabeza y nos dirigimos al local. Cuando traspasamos la puerta, el olor a alcohol y a humanidad me llega instantáneamente a los pulmones. Como de costumbre, el bar está repleto a rebosar de magos y brujas, dispuestos a emborracharse sea o no día laboral. Algunos son patéticos y llevan escrito en la cara la perdición de sus vidas. Otros en cambio, los más jóvenes, han venido a divertirse un rato. Tomamos asiento en una de las mesas de madera y la siempre atenta Rosmerta nos toma nota con una de sus inconfundibles sonrisas seductoras.

-Dos cervezas de mantequilla, por favor.-pide Blaise con una amabilidad no muy característica de él.

-Claro que sí, guapetón.-responde ella, guiñándole un ojo justo antes de retirarse, ondeando su melena rubia con esa gracia innata.

-Buf, cómo me pone…-murmura mi amigo, casi babeando.

-¿Qué pasa, Blaise? ¿Te van las maduritas?-bromeo, enarcando una ceja.

-¿Y a ti te van las sangresucia?-se defiende él, con una sonrisita siniestra.

Decido no responder al comentario y me limito a mirar a todas partes, en busca de alguna cabeza conocida, pero nada. Puedo hablar con total libertad de lo que me plazca.

-Soy el nuevo profesor de Pociones, y todo gracias a la que tú llamas sangresucia.-replico, algo molesto por su comentario.

-¡Vaya! ¿En serio? Pues… ¡felicidades tío!-exclama Blaise dándome una palmada fuerte en la espalda que en otros tiempos me hubiera dolido, cuando mis músculos no estaban prácticamente desarrollados- Creo que eres uno de los profesores de Pociones más joven de la historia- añade, impresionado.

La camarera nos obsequia con las cervezas de mantequilla, y Blaise hace el amago de brindar.

-Por ti, por tu regreso y por la nueva noticia.-dice con aire solemne. Y chocamos las jarras con fuerza, antes de beber un largo trago.- Entonces, dime, ¿qué vas a hacer ahora con Granger? Ya has conseguido lo que querías, ¿no?

-No exactamente.-respondo tras unos segundos de reflexión. ¿Puedo sincerarme con él? Al fin y al cabo es mi mejor amigo. Debería contarle lo que me pasa con Granger de una jodida vez, y que piense lo que quiera. Granger se ha enfrentado incluso a su ex con el que le engañó precisamente conmigo. "Y yo le mentí anoche", me recuerda una voz en mi cabeza, haciendo que por un momento algo así como culpabilidad me remueva el estómago. Blaise espera mi explicación con atención, realmente interesado. Está bien, debo hacerlo.-Os mentí.

-¿Cómo?-exclama confundido.

-No buscaba nada de ella. Simplemente… quería estar con ella, ¿entiendes?-respondo, bebiendo de nuevo otro largo trago, que me achispe un poco y deje salir mis palabras con una mayor fluidez.

-¿Me estás diciendo que te gusta Granger de verdad?-inquiere totalmente atónito- No puedo creerlo. Tú y la sangresucia, ¿quién podría haberlo imaginado?

-Joder, Blaise, deja de llamarla así.-repongo con frialdad, fulminándole con la mirada.

-Tú me hiciste llamarla así, Draco. De hecho, creo que le cogí manía por tu culpa. Siempre me pareció una chica guapa e interesante de conocer a pesar de ser una Gryffindor, pero tú te encargaste de cambiar mi opinión respecto a ella.

Tras sus palabras se me queda una sensación de absoluta incredulidad que me deja completamente mudo. No sé cómo responder a eso, así que doy otro trago a la jarra de cerveza.

-Es la verdad.-insiste él, con sinceridad- Por eso me sorprende que quieras estar con ella. ¿Cómo ha pasado?

-No lo sé, joder. Fue en vacaciones. Me atrajo mucho cuando la vi y a partir de ahí… quise conocerla mejor.-sacudo la cabeza, odiando por un momento a Granger por haberme hecho esto.

-Entiendo. Yo no voy a ponerme en contra, Draco, pero ten cuidado.-me advierte mi amigo algo sombrío.

-¿Por qué?-inquiero confundido.

-Es Pansy. Creo que ha estado esperándote todo este tiempo y hará lo imposible por conseguir que vuelvas con ella.

-¿Cómo lo sabes? ¿Te ha dicho algo ella?-pregunto frunciendo el entrecejo.

-No directamente, pero… tengo motivos para pensarlo. Así que yo que tú no le diría nada a Pansy sobre tu nuevo empleo. Al menos de momento.

-¿Y es mejor que siga esperándome cuando no hay ninguna posibilidad?

-No lo sé, tío. Pero sabes de lo que es capaz cuando quiere conseguir algo.-expone Blaise, poniendo los ojos en blanco- Si Granger te importa, ándate con ojo.

-Lo intentaré.-asiento con confianza.

No sé si Blaise estará en lo cierto, pero siendo así, mi relación con Granger presenta un nuevo problema más. Joder, ¿por qué coño tiene que ser todo tan complicado? Tal vez mi amigo tenga razón y deba esperar un tiempo para que Pansy se vaya dando cuenta poco a poco de mis verdaderas intenciones. ¿Y cuáles son? Desde luego, estar con ella no es algo que planee en un futuro. Ya lo hice una vez y salió mal. Era muy manipulable, hacía todo lo que yo quería que hiciera… No había nada interesante en ella. En cambio, Granger es… una sorpresa cada día. Y de momento, para qué engañarme, no creo que me canse de ella.

OOOOOooooOOOOooooOOOOooo

Estoy atareadísima, pero creo que seguiré en casa. Se está haciendo muy tarde y necesito al menos descansar un rato. Debo entregar mañana parte de unos escritos traducidos al español, además de unos artículos sobre la regulación de hechizos prohibidos en eventos de gran importancia. Este pequeño trabajo adicional me lo ha encargado el señor Grey en persona, así que lo considero como una oportunidad que no puedo dejar pasar. Me hubiera gustado ver a Draco para poder felicitarle en persona, pero habré de esperar a mañana. El trabajo es lo primero, eso me he dicho desde siempre. Aunque he de reconocer que me cuesta muchísimo priorizarlo en estos momentos…

Recojo mis cosas con rapidez, pensando en realizar una posible escapada para ver a mi príncipe gris aunque sea cinco minutos, cuando Pansy entra en mi despacho, visiblemente apurada.

-Hermione. Creía que ya te habrías ido.-dice entrecortadamente, al parecer aliviada.

-Justo estaba recogiendo ahora mismo. ¿Querías algo?-le pregunto, tan educadamente como de costumbre.

-Sí. Quiero hablar un momento contigo. Sobre Draco.-añade, repentinamente seria.

-Pansy, no creo que…-intento evitar el posible tema de conversación. Por muy bien que me esté llevando últimamente con mi jefa, no voy a entrar a hablar de mi vida personal con ella. No tengo todavía la suficiente confianza como para ello.

-Hermione, tranquila. Simplemente quiero contarte algo.-me interrumpe ella, dirigiéndome una mirada llena de buena intención- Siéntate, por favor.

-Está bien.-asiento, algo desconcertada . Y por su expresión seria y de gravedad, me temo que la conversación no va a ser precisamente divertida…

En el siguiente más!
Qué os ha parecido? :) Me ha gustado mucho describir la escena romántica del principio. Estaba sensiblera y me inspiré jajaj
También era importante que Draco hablar por fin con un amigo y se sincerara. Al menos ya ha reconocido delante de alguien que Herms le importa y quiere estar con ella sin ningun otro motivo! Pero desgraciadamente, justo cuando da el paso... parece que Pansy tiene algo que decir en todo esto.

Ya veremos que ocurre, un besito a todos y gracias por leer! :D