Esta historia es una adaptación del libro It ends with us de Colleen Hoover.
Asi que ni la Historia ni los personajes me pertenecen
Capitulo 28
Luego de que Sasuke me dejara las llaves esta tarde, consideré volver a nuestro nuevo apartamento. Incluso pedí un taxi para que me llevara al edificio, pero no pude ser capaz de salir del coche. Sabía que, si regresaba allí hoy, probablemente me encontraría con Ino en algún momento. No estoy lista para explicarle los puntos en mi frente. No estoy preparada para ver la cocina donde las duras palabras de Sasuke me hirieron. No estoy lista para entrar al dormitorio donde fui destruida por completo.
Así que, en vez de volver a mi propio hogar, regresé en taxi a la casa de Naruto. Siento como si fuese mi única zona segura ahora mismo. No tengo que enfrentar las cosas cuando estoy escondida allá.
Naruto ya me ha enviado mensajes dos veces hoy para ver cómo me encuentro, de modo que, cuando recibo uno justo antes de las siete de la noche, asumo que es de él. No es así; es de Ino.
Ino: ¿Has vuelto del trabajo? Sube y ven a visitarnos, ya estoy aburrida.
Mi corazón se hunde cuando lo leo. No tiene idea de lo que pasó con Sasuke. Me pregunto si siquiera le dijo que se marchaba a Inglaterra hoy. Mi pulgar escribe y borra, y escribe un poco más mientras trato de inventar una buena excusa de porque no estoy allí.
Yo: No puedo. Estoy en la sala de emergencias. Me golpeé la cabeza con ese estante del depósito en el trabajo. Necesito puntos de sutura.
Odio mentirle, pero me salvará de tener que explicarle el corte y por qué no estoy en casa en este momento.
Ino: ¡Oh no! ¿Estás sola? Kiba pude esperar contigo dado que Sasuke se fue.
Bueno, así que sabe que se fue a Inglaterra. Eso es bueno. Y piensa que estamos bien. Es bueno. Significa que tengo al menos tres meses antes de verme obligada a decirle la verdad.
Mírame, escondiendo la mierda debajo de la alfombra al igual que mi madre.
Yo: No, estoy bien. Ya habré terminado cuando Kiba llegue aquí. Te visitaré mañana después del trabajo. Dale a Hikari un beso por mí.
Bloqueo la pantalla del teléfono y lo dejo sobre la cama. Ahora está oscuro afuera, así que veo de inmediato el movimiento de los faros cuando alguien se estaciona en el camino de entrada. Al instante, sé que no es Naruto, pues él usa el acceso al lado de la casa y estaciona en el garaje. Mi corazón comienza a latir con fuerza cuando el miedo me invade. ¿Es Sasuke? ¿Descubrió donde vive Naruto?
Instantes después, se escucha un fuerte golpe en la puerta principal. Es más como si fuese un martilleo. El timbre también suena.
Voy de puntillas a la ventana y apenas muevo las cortinas como para echar un vistazo. No puedo distinguir quién está en la puerta, pero hay una camioneta en la entrada. No es de Sasuke.
¿Podría ser la novia de Naruto? ¿Shion?
Agarro mi teléfono y camino por el pasillo, hacia la sala de estar. Los golpes en la puerta y el timbre aún siguen. Quien sea que se encuentre en la puerta, está siendo muy impaciente. Si es Shion, ya la considero extremadamente molesta.
—¡Naruto! —grita un hombre—. ¡Abre la maldita puerta!
Otra voz, también masculina, grita—: ¡Se me están congelando las bolas! ¡Están convirtiéndose en pasas, hombre, abre la puerta!
Antes de abrir la puerta y avisarles que no está en casa, le envió un mensaje, esperando que esté a punto de estacionarse en la entrada y lidiar con esto él mismo.
Yo: ¿Dónde estás? Hay dos hombres en la puerta de entrada y no tengo idea si debería dejarlos entrar.
Espero en medio de más timbrazos y golpes, pero no me contesta de inmediato. Al final, voy hacia la puerta y dejo la cadena puesta, pero desbloqueo el cerrojo y la abro un par de centímetros.
Uno de los chicos es alto, un metro ochenta o algo así con el cabello rojo. El otro es más bajo por un par de centímetros, con el cabello atado en una coleta. Ambos parecen tener veinte y tantos, tal vez entrando a los treinta. El rostro del más alto se retuerce con confusión.
—¿Quién eres? —pregunta, mirando a través de la puerta.
—Hinata. ¿Quién eres tú?
El más bajo se pone delante del otro. —¿Está Naruto?
No quiero responderles que no, pues entonces sabrán que me encuentro sola. Por consecuencia, no tengo mucha confianza en la población masculina esta semana.
El teléfono en mi mano suena y los tres saltamos por lo inesperado que resulta. Es Naruto. Aprieto el botón para contestar y lo pongo en mi oído.
—¿Hola?
—Está bien, Hina, sólo son unos amigos. Olvidé que era viernes; siempre jugamos póker los viernes. Los llamaré ahora y les diré que se marchen.
Vuelvo a mirarlos y simplemente están allí de pie, observándome. Me siento mal que Naruto piense que tiene que cancelar sus planes sólo porque estoy quedándome en su casa. Cierro la puerta y destrabo la cadena, luego abro la puerta otra vez, haciéndoles señas para que entren.
—Está bien, Naruto. No tienes que cancelar tus planes. De todas formas, iba a ir a acostarme.
—No, ya voy en camino. Haré que se vayan.
Todavía tengo el teléfono presionado contra mi oreja cuando los dos hombres entran a la sala de estar.
—Nos vemos —le digo y corto la llamada. Los próximos segundos son incómodos a tiempo que los chicos me evalúan y yo hago lo mismo con ellos.
—¿Cómo se llaman?
—Soy Gaara —dice el más alto.
—Shikamaru —contesta el otro.
—Hinata —les digo, aunque ya se los he mencionado—. Naruto estará aquí pronto. —Me muevo para cerrar la puerta y parecen relajarse un poco. Gaara se dirige a la cocina y abre el refrigerador.
Shikamaru se quita la chaqueta y la cuelga. —¿Sabes jugar póker, Hinata?
Me encojo de hombros. —Han pasado un par de años, pero solía jugar con amigos en la universidad.
Ambos caminan hacia la mesa del comedor.
—¿Qué le pasó a tu cabeza? —pregunta Gaara mientras toma asiento. Lo hace casualmente, como si ni siquiera pasara por su mente que pudiese ser un tema sensible.
No sé porque tengo la urgencia de decirle la pura verdad. Tal vez sólo deseo ver cómo reaccionaría alguien cuando descubriera que mi propio esposo fue el culpable de esto.
—Mi esposo pasó. Peleamos hace dos noches y me dio un cabezazo. Naruto me llevó a la sala de emergencias. Me pusieron seis puntos y me dijeron que estaba embarazada. Ahora me escondo aquí hasta que sepa que hacer.
El pobre se congela, a medio camino entre estar de pie y sentarse. No tiene idea de cómo contestar eso. Por la expresión de su rostro, creo que está convencido de que estoy loca.
Shikamaru tira de su silla y se sienta, señalándome. —Deberías conseguir algo de crema para tu ojo, Rodan and Fields. El rodillo amplificador funciona de maravilla para la cicatrización.
Me rio al instante de su respuesta inesperada. De algún modo.
—¡Cielos, Shika! —dice Gaara, sentándose finalmente—. Eres peor que tu esposa con esta mierda de ventas directas. Actúas como un infomercial viviente.
Este levanta las manos en su defensa.
—¿Qué? —dice inocentemente—. No trato de venderle nada, estoy siendo honesto. Esa cosa funciona. Lo sabrías si la usaras en tu maldito acné.
—Vete a la mierda —dice Gaara .
—Es como si trataras de ser un adolescente para siempre —murmura Shikamaru—. El acné no es genial cuando tienes treinta.
Shikamaru saca la silla junto a él mientras Gaara comienza a barajar un mazo de cartas.
—Siéntate, Hina. Uno de nuestros amigos decidió ser un idiota y casarse la semana pasada, y ahora su esposa ya no lo deja venir más a la noche de póker. Puedes ser su reemplazo hasta que se divorcie.
Tenía toda la intención de esconderme en mi habitación esta noche, pero este par hacen que sea difícil marcharse. Tomo asiento al lado de Shikamaru y me estiro sobre la mesa.
—Pásame eso —le digo a Gaara. Está barajando las cartas como un niño con un solo brazo.
Enarca una ceja y empuja el mazo de cartas por la mesa. No sé mucho sobre juegos de cartas, pero puedo barajarlas como una profesional.
Separo las cartas en dos montones y las intercalo, presionando mis pulgares en los extremos, viendo cómo se entrelazan a la perfección. Gaara y Shikamaru están mirando el mazo, cuando se escucha otro golpe en la puerta. Esta vez la puerta se abre sin pausa y un chico entra vestido con lo que parece ser una chaqueta de tweed muy cara. Tiene una bufanda puesta, y comienza a quitársela en cuanto cierra la puerta. Me señala con la cabeza en lo que camina hacia la cocina.
—¿Quién eres?
Es más viejo que los otros, probablemente está a mediados de los cuarenta. Sin duda, Naruto tiene una mezcla interesante de amigos.
—Ella es Hinata —dice Shikamaru —. Está casada con un imbécil y se acaba de enterar que está embarazada del imbécil. Hinara, él es Kakashi. Es pomposo y arrogante.
—Significan lo mismo, idiota —contesta Kakashi, sacando la silla al lado de Gaara y señala con un gesto de cabeza el mazo de cartas en mi mano—. ¿Naruto te puso aquí para presionarnos? ¿Qué clase de persona promedio sabe barajar las cartas así?
Sonrío y comienzo a repartir cartas a cada uno de ellos.
—Supongo que tendremos que jugar una ronda para averiguarlo.
Vamos por la tercera ronda de apuestas cuando por fin Naruto entra. Cierra la puerta y nos observa. Shikamaru dijo algo gracioso justo antes de que abriera la puerta, así que estoy en medio de una carcajada cuando clava sus ojos en mí. Señala con su cabeza hacia la cocina y comienza a caminar hacia allí.
—Me retiro —digo, dejando mis cartas boca arriba sobre la mesa. Cuando llego a la cocina, se encuentra en donde no es visible para los chicos desde la mesa.
Me acerco hacia él y me apoyo en la encimera.
—¿Quieres que les pida que se vayan?
Niego. —No, no lo hagas. En realidad, lo estoy disfrutando. Me distrae.
Asiente y no puedo evitar notar que huele a hierbas. Romero, específicamente. Me hace desear poder verlo en acción en su restaurante.
—¿Tienes hambre? —pregunta.
Niego. —La verdad es que no. Comí algo de pasta sobrante hace un par de horas.
Tengo las manos presionadas en la encimera a cada lado de mí. Da un paso más cerca y pone una de sus manos sobre la mía, rozando su pulgar sobre el dorso de la misma. Sé que no es su intención que sea nada más que un gesto reconfortante, pero, cuando me toca, se siente como mucho más. Una oleada de calor asciende hasta mi pecho, y de inmediato bajo la vista hacia nuestras manos.
Detiene su pulgar por un segundo, como si la sintiera también. Retira la mano y retrocede un paso.
—Lo siento —murmura, volteando hacia el refrigerador, fingiendo buscar algo. Es obvio que trata de ahorrarme la incomodidad de lo que acaba de ocurrir.
Vuelvo a la mesa y recojo mis cartas para la siguiente ronda. Un par de minutos después, se acerca y se sienta a mi lado. Kakashi baraja una ronda de nuevas cartas a todos.
—Así que, Naruto, ¿cómo se conocieron tú y Hinata?
Naruto recoge las cartas una a una. —Hina salvó mi vida cuando éramos niños —dice, frontal. Me mira y guiña el ojo, y la culpa me carcome debido a lo que me provoca ese gesto. Sobre todo, en un momento como este. ¿Por qué mi corazón me hace esto?
—Aw, qué tierno —dice Shikamaru—. Hina te salvó la vida, y ahora tú estás salvando la suya.
Naruto baja sus cartas y se le queda mirando. —¿Disculpa?
—Tranquilo —dice—. Con Hinata tenemos un vínculo, sabe que estoy bromeando —me mira—. Tu vida puede ser una completa mierda ahora mismo,Hinata, pero mejorará. Confía en mí, he pasado por eso.
Gaara se ríe. —¿Te han golpeado, y estás embarazada y escondiéndote en la casa de otro hombre? —le dice a Shikamaru.
Naruto deja las cartas en la mesa de un golpe y se pone de pie.
—¿Qué demonios te pasa? —le grita.
Me acerco y aprieto su brazo de modo tranquilizador. —Relájate —digo—. Nos hicimos amigos antes de que llegaras aquí. De verdad no me molesta que le resten importancia a mi situación. En realidad, hace que sea un poco menos pesado.
Se pasa la mano por el pelo frustrado, sacudiendo la cabeza.
—Estoy tan confundido —dice—. Estuviste sola con ellos durante diez minutos.
Me río. —Puedes aprender mucho sobre alguien en diez minutos. —Trato de re direccionar la conversación—. Así que, ¿cómo se conocen todos?
Gaara se inclina hacia delante y se señala a él mismo. —Soy el segundo chef del‖Bib's‖—Señala a Shikamaru—. Él es el lavavajillas.
—Por ahora —interviene—. Estoy trabajando en mi ascenso.
—¿Qué hay de ti? —le pregunto a Kakashi.
Sonríe y dice—: Adivina.
Por la forma en que se viste y el hecho de que lo hayan llamado arrogante y pomposo, tendría que asumir…—¿Jefe de comedor?
Naruto suelta una carcajada. —En realidad, trabaja de aparcacoches.
Miro a Kakashi y levanto una ceja. Lanza tres fichas de póker y dice—: Es verdad. Aparco coches por propinas.
—No dejes que te engañe —dice Naruto—. Trabaja de valet, pero solo porque es millonario y se aburre.
Sonrío. Me recuerda a Ino. —Tengo una trabajadora así. Trabaja solo porque se aburre. De hecho, es la mejor empleada que tengo.
—Has acertado —murmura Kakashi.
Le echo un vistazo a mis cartas y cuando es mi turno, lanzo las tres fichas de póker. El teléfono de Naruto timbra y lo saca de su bolsillo. Estoy levantando el bote con otra ficha cuando se disculpa de la mesa para responder la llamada.
—Me retiro —dice Shikamaru, estampando sus cartas en la mesa.
Me quedo observando el pasillo por donde Naruto desapareció con rapidez. Me pregunto si estará hablando con Shion, o si hay alguien más en su vida. Sé en lo que trabaja. Sé que al menos tiene tres amigos. Simplemente no sé nada de su vida amorosa.
Gaara coloca sus cartas en la mesa. Cuatro de uno. Pongo mi escalera de color sobre la mesa y agarro todas las fichas de póker mientras Gaara gime.
—Así que, ¿Shion no viene usualmente a las noches de póker? —pregunto para conseguir más información de Naruto. Información de la cual estoy muy temerosa de preguntarle a él mismo.
—¿Shion? —dice Shikamaru.
Alineo mis ganancias enfrente mío y asiento. —¿No es ese el nombre de su novia?
Gaara se ríe. —Naruto no tiene novia. Lo he conocido por dos años y jamás ha mencionado a alguien llamada Shion. —Comienza a repartir cartas nuevas, pero intento digerir la información que acaba de darme. Tomo mis primeras dos cartas cuando Naruto entra a la sala.
—Oye, Naruto —dice Kakashi—, ¿quién demonios es Shion, y cómo es que nunca hemos oído hablar de ella?
Ay, maldición.
Estoy completamente mortificada. Aprieto el agarre de las cartas que tengo en las manos y evito mirar a Naruto, pero el lugar se ha vuelto silenciosa, sería menos obvio si no lo mirara.
Está mirando fijamente a Kakashi. Kakashi lo mira a él. Shikamaru y Gaara me miran a mí.
Naruto junta sus labios un momento y después dice—: No existe ninguna Shion. —Sus ojos se encuentran con los míos, pero solo por un corto segundo. Pero en ese corto segundo, lo puedo ver escrito en todo su rostro.
Nunca hubo una Shion.
Me mintió.
Naruto se aclara la garganta y después dice—: Escuchen, chicos, debería haber cancelado lo de esta noche. Esta semana ha sido algo… —frota la mano contra su boca y Kakashi se pone de pie.
Aprieta el hombro de Naruto y dice—: La próxima semana. Mi casa.
Naruto asiente con agradecimiento. Los tres comienzan a juntar las cartas y las fichas de póker. Shikamaru me arrebata con arrepentimientos las cartas de las manos, pues soy incapaz de moverme mientras que los agarro con fuerza.
—Fue un placer conocerte, Hinata—dice Shikamaru.
De alguna manera, encuentro la fuerza para sonreír y ponerme de pie. Me despido de todos con un abrazo, y luego de que la puerta principal se cierra, solo somos Naruto y yo.
Y ninguna Shion.
Shion nunca ha estado aquí, porque Shion no existe.
¿Qué demonios?
Naruto no se ha movido de su lugar cerca de la mesa. Ni yo tampoco. Está parado firmemente con los brazos cruzados sobre su pecho. Su cabeza están ligeramente inclinada hacia abajo, pero sus ojos están perforándome desde el otro lado de la mesa.
¿Por qué me mentiría?
Sasuke y yo ni siquiera éramos una pareja oficial cuando me encontré con Naruto en el restaurante. Demonios, si esa noche Naruto me hubiera dado una razón para creer que había una oportunidad entre nosotros, sé que, sin ninguna duda, lo hubiera elegido antes que a Sasuke. En ese entonces, apenas conocía a Sasuke.
Pero Naruto no me dijo nada. Me mintió y me dijo que había estado en una relación por un año entero. ¿Por qué? ¿Por qué haría eso, a menos que no quisiera que creyera que tenía una oportunidad con él?
Quizá he estado equivocada todo este tiempo. Tal vez, para empezar, nunca me quiso y sabía que, al inventar a esta Shion, me mantendría alejada definitivamente.
Sin embargo, aquí me encuentro. Durmiendo en su casa. Interactuando con sus amigos. Comiendo su comida. Usando su ducha.
Puedo sentir las lágrimas acumulándose en mis ojos, y lo último que quiero ahora mismo es llorar frente a él. Rodeo la mesa y paso de él. No llego muy lejos cuando toma mi mano.
—Espera.
Me detengo, todavía mirando hacia el frente.
—Habla conmigo, Hina.
Ahora se encuentra detrás de mí, con su mano aun envolviendo la mía. Me salgo de su agarre y camino al otro lado de la sala.
Giro y lo enfrento justo cuando las primeras lágrimas caen por mis mejillas.
—¿Porque nunca regresaste por mí?
Se veía preparado para cualquier frase que fuese a salir de mi boca, excepto aquella que le acabo de decir. Pasa una mano por el cabello y va hacia el sillón, tomando asiento. Después de liberar un tranquilo suspiro, alza cuidadosamente la vista hacia mis ojos.
—Sí volví, Hina.
No permito que el aire entre o salga de mis pulmones.
Me quedo completamente quieta, analizando su respuesta.
¿Regreso por mí?
Junta las manos frente a sí. —Cuando me salí de la Marine la primera vez, regresé a Maine con la esperanza de encontrarte. Pregunté y averigüé a qué universidad fuiste. No sabía qué esperar cuando llegara, porque en ese entonces éramos dos personas distintas. Habían pasado cuatro años desde que nos vimos. Sabía que probablemente habíamos cambiado mucho esos cuatro años.
Siento las rodillas débiles, de modo que me dirijo hacia la silla junto a él y me siento. ¿Regresó por mí?
—Caminé el día entero por el campus buscándote. Al final, ese día en la tarde, te vi. Estabas sentada en el patio con tu grupo de amigos. Te observé por mucho tiempo, reuniendo el coraje para acercarme a ti. Te reías. Te veías feliz. Brillabas como nunca antes te había visto. Nunca había sentido ese tipo de felicidad por otra persona cuando te vi ese día. Solo de saber que te encontrabas bien…
Se detiene por un momento. Mis manos están enterradas en mi estómago, porque duele. Duele saber que estuve tan cerca de él y ni siquiera lo supe.
—Comencé a acercarme a ti cuando alguien llegó por detrás tuyo. Un chico. Se arrodilló a tu lado, y, cuando lo viste, sonreíste y lo abrazaste con ganas. Después lo besaste.
Cierro mis ojos. Solo se trataba de un chico con el que salí por seis meses. Ni siquiera me hizo sentir una parte de lo que sentía por Naruto.
Suelta un brusco suspiro. —Me fui después de eso. Cuando vi que eras feliz, fue el peor y mejor sentimiento que una persona podía tener a la misma vez. Pero, ese momento, creí que mi vida no era lo suficientemente buena para ti. No tenía nada que ofrecerte más que amor, y, para mí, merecías más que eso. Al siguiente día,‖ me inscribí para otra temporada con la Marine. Y ahora… —ondea la mano perezosamente en el aire, como si nada en su vida fuera sorprendente.
Escondo la cabeza en mis manos para pensar un instante. Lloro en silencio por lo que hubiese sido. Por lo que es. Por lo que no fue. Mis dedos se trasladan al tatuaje en mi hombro. Ahora comienzo a preguntarme si alguna vez seré capaz de llenar ese vacío.
Me pregunto si Naruto a veces siente lo que yo sentí cuando me hice el tatuaje. Como si te arrancaran la respiración de tu corazón.
Todavía no entiendo por qué me mintió después de toparse conmigo en el restaurante. Si en realidad sintió las cosas que yo sentía por él, ¿por qué haría algo así?
—¿Por qué mentiste sobre tener novia?
Frota una mano contra su rostro, y ya puedo ver el arrepentimiento antes de si quiera escucharlo en su voz. —Mentí porque… esa noche te veías feliz. Cuando te vi decirle adiós, me dolió muchísimo, pero a la vez me aliviaba que parecía que estuvieras en un muy buen lugar. No quería que te preocuparas por mí. Y, no lo sé… tal vez sentí un poco de celos. No lo sé, Hina. Me arrepentí de mentirte en cuanto lo hice.
Llevo la mano hacia mi boca. Mi mente comienza a correr tan rápido al igual que mi corazón en este instante. Al segundo, comienzo a pensar en las cosas que hubiesen ocurrido . ¿Y si hubiera sido honesto conmigo? ¿Me hubiese dicho lo se sentía?
¿Dónde estaríamos ahora?
Deseo preguntarle por qué lo hizo. Por qué no luchó por mí. Pero no tengo que preguntarle, porque ya sé la respuesta. Pensó que estaba dándome lo que yo quería, dado que lo que siempre ha deseado es mi felicidad. Y por alguna estúpida razón, nunca ha sentido que podía tenerla con él.
El considerado Naruto.
Entre más lo pienso, más se vuelve difícil el respirar. Pienso en Naruto. Sasuke.
Esta noche. Hace dos noches. Es demasiado.
Me pongo de pie y me encamino hacia el cuarto de invitados. Tomo mi teléfono, mi bolso y vuelvo a la sala de estar. Naruto no se ha movido.
—Sasuke se fue a Inglaterra hoy. —digo—. Seguramente deba volver a casa. ¿Puedes llevarme?
Una tristeza entra en sus ojos y, cuando ocurre, sé que irme es la decisión correcta. Ninguno de nosotros ha tenido un cierre. No estoy segura si alguna vez lo tendremos. Comienzo a creer que el cierre es un mito, y estando aquí ahora mismo mientras aún proceso todo lo que le está ocurriendo en mi vida, solo me dificultará las cosas. Tengo que eliminar la confusión lo más pronto posible, y en este momento, mis sentimientos por Naruto encabezan la lista de las cosas más confusas. Presiona sus labios firmemente por un segundo, pero después asiente y toma sus llaves.
Ninguno dice nada durante el viaje a mi apartamento. No deja andando el auto. Se estaciona y se baja de él.
—Me sentiría mejor si me dejas acompañarte arriba —dice.
Asiento, y nos entrometemos en más silencio a medida que subimos por el ascensor hasta el séptimo piso. Me sigue todo el camino hacia mi apartamento.
Busco en mi bolso las llaves y siquiera me doy cuenta de que me tiemblan las manos hasta mi tercer intento por abrir la puerta. Naruto, con tranquilidad, me quita las llaves y me hago a un lado a tiempo que abre la puerta por mí.
—¿Quieres que me asegure de que no hay nadie? —me pregunta.
Asiento. Sé que Sasuke no está aquí puesto que va camino a Inglaterra, pero, siendo honesta, me asusta un poco entrar sola a mi apartamento.
Naruto entra primero que yo, y prende las luces. Continúa caminando por el apartamento, prendiendo todas las luces, y entrando a cada lugar. Cuando regresa a la sala de estar, mete las manos en los bolsillos de su chaqueta. Toma un profundo respiro, y luego dice—: No sé qué pasará ahora, Hina.
No es verdad. Sí sabe. Simplemente no quiere que suceda, pues ambos sabemos cuánto nos duele despedirnos del otro.
Aparto la vista porque ver ahora mismo la mirada en su rostro, azota directo mi corazón. Me cruzo de brazos y miro fijamente el suelo.
—Tengo mucho que superar, Naruto. Mucho. Y me temo que no podré ser capaz de hacerlo contigo siendo parte de mi vida. —Llevo mi mirada a la suya—. Espero que no te ofendas por eso, porque más bien es un cumplido.
Me contempla silenciosamente por un instante, para nada sorprendido por lo que le estoy diciendo. Pero puedo ver que hay muchas cosas que desea decir. También hay muchas que deseo decirle, pero hablar sobre nosotros no lo apropiado a estas alturas. Soy casada. Estoy embarazada del bebé de otro hombre.
Y está parado en la sala de estar del apartamento que otro hombre me compró. Según yo, estas no son las condiciones para traer a la luz todas las cosas que debimos habernos dicho hace mucho tiempo.
Por un momento, lleva la vista a la puerta, como contemplando si irse o quedarse a hablar. Puedo ver su mandíbula endurecerse antes de que sus ojos encuentren los míos.
—Si alguna vez me necesitas, quiero que me llames —dice—, pero solo si es una emergencia. No soy capaz de actuar como si nada contigo, Hina.
Sus palabras me dejan atónitas por unos segundos. Por mucho que no esperaba que lo admitiera, tiene toda la razón. Desde el día que nos conocimos, no ha habido nada informal en nuestra relación. Es todo o nada. Es por eso que rompió todo lazo cuando se fue a la milicia. Sabía que una relación informal nunca podría funcionar entre nosotros. Hubiera sido muy doloroso.
Al parecer, eso no ha cambiado.
—Adiós, Naruto.
Volver a decir aquellas palabras casi me quiebra tanto como la primera vez que tuve que decirlas. Hace una mueca de dolor y se dirige a la puerta como si quisiese salir lo más rápido posible. Cuando la puerta se cierra detrás de él, me acerco y le pongo el seguro e apoyo la cabeza contra ella.
Hace dos días me preguntaba cómo mi vida podría mejorar. Hoy me pregunto cómo podría ser posible que empeore.
El repentino golpe en la puerta me sobresalta. Sé que es Naruto, pues apenas han pasado cinco segundos desde que se fue. Desbloqueo la puerta, la abro y, de repente, estoy presionada contra algo suave. Los brazos de Naruto me envuelven con fuerza y desesperación, y sus labios están presionados contra mi sien.
Cierro los ojos con fuerza, y al final permito que las lágrimas caigan. He llorado demasiadas lágrimas por Sasuke estos dos pasados días, no tengo idea de cómo aún tengo para Naruto. Pero las tengo, porque están cayendo por mis mejillas como la lluvia.
—Hinata—susurra, todavía sosteniéndome con fuerza—, sé que esto es lo último que necesitas escuchar en este momento, pero quiero decirlo porque me he alejado de ti muchas veces sin decir lo que realmente quiero decir.
Retrocede para poder mirarla y, cuando ve mis lágrimas, lleva sus manos a mis mejillas. —Si en el futuro… por algún milagro te encuentras en la posición de volver a enamorarte…enamórate de mí.—Presiona sus labios contra mi frente—. Sigues siendo mi persona favorita, Hina. Siempre lo serás.
Me libera y se va, ni siquiera necesitando una respuesta.
Cuando cierro la puerta de nuevo, me deslizo hasta el suelo. Siento que mi corazón se quiere dar por vencido. No lo culpo. Ha sufrido dos tristezas distintas en el transcurso de dos días.
Y tengo el presentimiento de que pasará mucho tiempo antes de que cualquiera de aquellas tristezas comience a sanar.
Y hasta aqui el capitulo de hoy, hasta que tenemos un capitulo largo xD
Que les parecio el capitulo
Perdon por no haber subido un capitulo antes pero estuve enferma y muy ocupada D:
Les dire que esta frase: Si en el futuro… por algún milagro te encuentras en la posición de volver a enamorarte…enamórate de mí. Me mata y me encanta esa frase se la he puesto inderectamente a un chico pero no me hace caso T.T
Dejando mis problemas amorosos a un lado que creen que pase en los siguientes capitulo cada vez nos faltan menos D:
Adelanto
Está callada durante mucho tiempo mientras lucha a través de todo lo que le he dicho. Finalmente levanta sus ojos a los míos y me aprieta la mano. —Mi hermano te ama, Hina. Te ama tanto. Has cambiado toda su vida y lo has hecho alguien que nunca pensé que podía ser. Como su hermana, quiero más que cualquier otra cosa que puedas encontrar una manera de perdonarlo. Pero como tu mejor amiga, tengo que decirte que si lo traes de vuelta, nunca te hablaré de nuevo.
Como podran ver en el adelanto llego el dia de hablar con Ino, el siguiente capitulo lo subire mañana asi que esten al pendiente
Contestare los comentarios
Ricka: Y los capitulo que faltan por venir. Gracias por comentar.
Lana: Ella todavia esta confusa con todo lo que le esta pasando y en como salir de eso, pero a esperar que pasara en los proximos capitulos y perdon por no subirlo cuando dije, Gracias por comentar.
Anna: Otra vez actualice tarde perdon, y pues en este capitulo se puede ver que pasa con Naruto, ahora Hinata esta muy confundiada y todavia faltan cosas por resolver, pero ya veremos que pasa. Muchas gracias por comentar y seguirme en la otra historia.
Guest : Que bueno que te guste
MHidari : Muchas gracias por leerme y estar al pendiente, todavia falta muchas cosas que resolver pero todo se arreglara. Gracias por comentar.
Momo99: A mi me encantan todos los libros de ella es mi escritora favorita, espero lo leas y no te decepcione.
Andrea : Asi me pasa igual a mi cuando actualizan xD. Gracias por coementar
XukiUchiha : Pues si los dos tuvieron algo de culpa por no hablar en su momento. Gracias por comentar.
Mañana estare subiendo capitulo lo prometo.
Comenten mucho para que lleguemos a los 200 comentarios antes de terminar.
Besos y abrazos a todos
