A CORAZÓN ABIERTO

Descargo: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, cualquier coincidencia con la realidad es casualidad. Esta es una historia ficticia.


Capitulo 28

-Dios Beth! Que haces aquí?- dijo Rachel separándose de Quinn con la mano en el pecho

-Pues salí a dar en paseo y vine a ver a Quinn- dijo la pequeña rubia. Efectivamente Beth estaba en silla de ruedas por seguridad pero con toda la energía de pasear por el hospital

-Quien te dio permiso Srta.? – dijo Rachel tratando de cambiar el tema – Que yo sepa tu medico tratante soy yo.

-Tía Santana me dejo- dijo la pequeña rubia adentrándose mas en el despacho. Quinn estaba con la boca seca, sin decir palabras. La morena y su hija hablaban lo suficiente por las tres.

-Como que tía Santana? Desde cuando la llamas así- pregunto Rachel sorprendida

-Ella me lo exigió, dice que es tía Tana- rodó los ojos Beth- es demasiado ridículo, así que mejor quedo en tía Santana- suspiro mientras Rachel movía la cabeza en negativa- dice que es mi tía- se encogió de hombros Beth. Santana no era nada de cautelosa.

-Quinn?

-Si?- dijo asustada la rubia saliendo a flote del mar de pensamientos

-Estas muy rara hoy.. Bueno que es eso de que tienes a tu hija a unos metros, esta en este hospital? No me vas a contar?- pregunto con la ceja alzada Beth

-He… yo.. Este…Mmmhh- carraspeo Quinn

-Beth! No te han dicho que escuchar conversaciones ajenas es de mala educación?- se metió la morena

-Entonces cierren la puerta no? A mi Quinn me dijo que podía entrar cuando quisiera.- dijo protestando de brazos cruzados

Rachel le dio una sarcástica mirada a Quinn, que se traducía en "ahí tienes a tu hija igual a ti, arréglatelas ahora" sonrió la morena con sorna.

-Beth..- hablo por primera vez la rubia – Lo de mi hija te lo contaré en otro momento si?

-Entonces es verdad…- dijo rápido

-Si lo es- sonrió Quinn era igual de impaciente que ella a esa edad, bueno seguía siendo igual.

-Me contaras?

-Si Beth lo haré

-Bueno yo venía a buscarte Quinn…- dijo Beth un tanto avergonzada, a Quinn se le ilumino el rostro, Beth y Rachel eran la cuota de luz que le faltaba a su día

-A mi? Y eso porque Srta?

-Me prometiste darme un paseo en el hospital.. No recuerdas? Hoy.

-Oh si ¡! Claro que es cierto, pero aun tengo pacientes que atender. Qué te parece si te paso a buscar en un par de horas? Debes estar lista si.- la miraba embobada Quinn

-Claro! – Dijo feliz Beth- aunque ya estoy lista.-alzo la ceja al estilo Fabray

Rachel se dedico a mirar la interacción madre e hija, mientras se ponían de acuerdo de que podían hacer y cuanto se demoraría Quinn, a lo que una insistente Beth aportaba que debía apurarse por que no le gustaba esperar. Quinn trataba de convencerla de diferentes formas, siempre dándole en el gusto. Se veían hermosas ambas dos, hablando de acuerdos y recompensas.

-Tu Rach también iras con nosotras?- hablaba la pequeña rubia, sacando de sus pensamientos a la morena

-Cariño, yo ni siquiera debería estar aquí. Tengo trabajo pendiente en casa. Ya me voy- decía mientras tomaba su bolso

-Bueno yo también me voy decía Beth, estaré en la habitación esperándote Quinn

-Ya voy.. ya voy- sonrió Quinn

Ambas Dras se quedaron embobadas viendo como Beth salía del despacho, después de que Beth se despidiera de Rachel.

-Es hermosa no?-dijo la morena

-Lo más hermoso que he visto, son ella y tu- dijo Quinn abrazando a su novia.

-Solo me lo dices porque soy tu novia Fabray

-Acaso quieres que se lo diga a alguien más?- bromeo Quinn, recibiendo un golpe en el hombro

-Ni se te ocurra!- bromeo Rachel- Que le dirás?

-La verdad, a medias. Que si tengo una hija. Evitare el tema de todas formas, no quiero mentirle.

-Lo se.. Es muy difícil, es tan inteligente Q, es igual a ti. Menos mal no saco la inteligencia de Puck- rio la morena

-Así es.. Que te pareció lo de tía Santana?- ambas explotaron de la risa, Santana y sus ocurrencias era única.

-Me voy Fabray.. te espero para cenar hoy.- le guiño el ojo- Porque si sabes que día es hoy no?- la miro picara e insinuante

-No me olvidaría- dijo la rubia besándola- te veo en casa.

La morena cerró la puerta del despacho de Quinn mientras esta se dedico a decirle a su secretaria que siguiera pesándole a sus pacientes, después del percance con Marley y todo el asunto en su despacho a penas Quinn había podido recomponerse, inspiro y exhalo aire y continuo con su día. Una ansiosa Beth la esperaba.

Por su parte Rachel, aprovecho su visita repentina al hospital para pasar a recoger los últimos análisis de Beth. Una resonancia magnética era el último de los exámenes que estaba esperando para esclarecer el futuro de Beth, futuro que se veía prometedor si la hipótesis de Rachel estaba correcta, con una cirugía que no debía ser muy complicada Beth tendría nuevamente una vida normal.

-Hey Josh me tienes ya los exámenes que faltaban de la paciente Bethany Corcoran?- dijo Rachel entrando a la sala de procedimientos especiales.

-Dra Berry, si. Se los pase a la Dra Scott que me dijo que la vería antes que yo, pensaba que hoy no venia.- se mostro afligido

-Tranquilo, No venia realmente, solo surgió un imprevisto- dijo la morena- Gracias Josh

La morena saco su teléfono móvil y marco el número de Amanda.

-Hey donde estas?- dijo la morena

-Rach, que tal.-

-Estoy en el medical, salio todo bien lo de Quinn a todo esto, te debo una y quería ver los exámenes de Beth

-De nada, para eso estamos las amigas Rae, espero si tengan cuidado. Los exámenes los tengo yo, pero estoy entrando a pabellón Rach, pasaré por tu casa en la tarde si? Necesito hablar contigo

-Pasa algo malo?

-Técnicamente no, por lo mismo quiero tu opinión. En la tarde te llevo los análisis. A todo esto… realizaste ya los exámenes a Quinn?

-Dios.. Que irresponsable, no Amanda. Con todo el tema de Beth lo había olvidado completamente.- dijo agarrándose la cara. Claro Quinn estaba bien callada, si odiaba hacerse exámenes

-Bueno pasó por tu casa y lo hablamos. Un beso

-Te veo Amanda.- dijo la morena preocupada. Si Amanda quería pasar hablar con ella en su casa, era porque algo debía suceder.

Después de un par de horas, Quinn finalmente era libre para pasear con Beth y cumplirle su día de retención.

-Permiso, se puede?- entraba Quinn con un enorme oso de peluche, era del porte de Beth

-hola- dijo la pequeña rubia mirando la TV

-Mira lo que te traje para que te haga compañía- decía la rubia acomodando al enorme oso en una silla cercana

-No tengo 8 años ya Quinn- dijo la rubia menor, alguien estaba molesta. No le gustaba que la hagan esperar

-Beth, ya se que me demore más que un par de horas, pero debía terminar con mis pacientes ambulatorios- decía la rubia acercándose

-Dijiste un par de horas, eso para mí significa dos horas, pasaron 4 horas!. Veo que no cumples tus promesas .Ya no tengo ganas de salir- dijo zanjando el tema cruzada de brazos

-Vamos Beth… no puedes ponerte así, además es temprano aun- dijo Quinn acercándose a la camilla

-Ya dije que no saldré Quinn- dijo enojada

Quinn se le quedo mirando, tenía el mismo carácter que el de ella a esa edad, los años habían hecho que Quinn fuese más dócil. Sabía que siendo débil no lograría quebrantar ese carácter. Sabía que Beth solo estaba siendo manipuladora.

-Bueno, si no quieres no insistiré. Qué pena que te perderás el paseo por el hospital…. Y los helados que comeríamos… y creo que este oso a otro niño podría gustarle…- decía la rubia mayor usando psicología inversa.

Beth la miro de reojo.

-No soy una niña pequeña para que intentes sobornarme con helados-dijo tratando de mantener su molestia

-A ti no.. Pero yo que ya tengo 30 años aun me sobornan con helado- dijo tomando el oso de peluche y abriendo la puerta bajo la atenta mirada de Beth. Intencionalmente se demoro más de lo presupuestado en hacer su salida, la pequeña en cualquier momento caería.. 3..2..1…

-Está bien he!- dijo Beth haciendo detener a Quinn

-Si?

-Que si que iré, solo porque me merezco ese helado. Ayúdame a levantarme- dijo autoritaria

-Y donde quedo el por favor Beth?- dijo Quinn cruzada de brazos

-Ok.. por favor- dijo susurrando la pequeña rubia

-Ok.. Vamos que te ayudo- Quinn subió a Beth en la silla de ruedas, la arropo porque no podía pasar frío, además Rachel la mataba y ella misma no se perdonaba si Beth enfermaba mas.

-Hey no soy una abuela-dijo molesta su hija

-Lo siento! Normas medicas Bethany- dijo seria

-No me digas Bethany! Y ya veo, eres aburrida como todas- dijo la pequeña- No eres como tía Santana. Quinn frunció su ceño. Nota mental, hablar seriamente con Santana sobre la educación de Beth. Que hacían en sus visitas…? Dios no quería ni pensarlo, mucho menos en el tipo de consejos amorosos-sexuales que podía dar su amiga latina, No Santana no tenia filtro alguno.

-Que haces con el oso?-pregunto Beth

-Me lo llevo si no lo quieres, ya dijiste.

-No iras haciendo el ridículo por ahí? Déjalo aquí y lo llevas después. – Quinn sabía que Beth en el fondo quería quedarse con el animal de peluche, su orgullo era más grande por alguna parte debía estar su parte tierna, aunque la escondiera. Por lo que acomodo el peluche en la habitación y salieron.

-¿Vamos?

-Vamos.

Comenzaron el recorrido por todos los pisos del hospital, Quinn presentaba a Beth como su pequeña amiga. Beth la corregía que no era pequeña constantemente haciendo reír a todas y cada una de las enfermeras y medicos. Visitaron el piso pediátrico y los niños oncológicos, para sorpresa de Quinn, su hija era muy cariñosa con los niños con cáncer, parecía una hermana mayor. No había rastro de la Beth enojada de hace un rato, Quinn solo sonreía.

-Bueno esta es la urgencia pero ya la conoces.- decía Quinn deteniendo la silla

-Si, pero poco. Mira ahí está mi mama! La conoces?

-He.. si ..- balbuceo la rubia

-Llévame que te la presento igual.- decía entusiasmada Beth

-Beth! Que haces levantada- decía Shelby preocupada, subiendo los ojos vio que era Quinn quien llevaba a Beth

-Quinn…

-Hola Shelby que tal?- sonrió Quinn

-Bien aquí haciendo unos trámites por la estancia de Beth …

-Todo bien..?-dijo alzando su ceja Fabray

-Señora, lo siento pero no podemos seguir esperando. Esa factura lleva 2 semanas de retraso- dijo la recepcionista

-Espere si por favor.- dijo Shelby molesta

-Shelby, vez el carrito de helados que está ahí?- dijo dirigiendo su mano hacia afuera- lleva a Beth y cómprale uno de menta chips, muere por probarlos y le dejaremos comer uno- dijo guiñando su ojo

-Quinn no… por favor..-dijo la mujer morena, sabiendo la intención de la rubia

-Anda Shelby, Beth muere por un helado, yo las alcanzo. Compra para ti también.- dijo mientras le pasaba 20 dólares.

-Y tu Quinn que sabor quieres?- dijo Beth feliz

-El mío de chocolate almendra.- sonrió la rubia, viendo como Shelby con Beth iban al carrito de los helados.

Como tan poco, puede hacer feliz a alguien, pensó Quinn.

-Emma. Cuál es el problema?

-Dra Fabray, Ud sabe que es mi trabajo, no es nada personal- dijo la recepcionista avergonzada

-No te preocupes Emma lo sé, que debe la Señora Corcoran?

-Pues la mayoría de los gastos médicos están cubiertos. Solo que ahora la Dra Berry hizo unos exámenes extra, una Resonancia. Esa debe pagarse si o si.

-Bien dame la factura por favor..

-Pero..

-Emma, vamos. Dame la factura que la firmo yo. Paso a dejar el cheque ahora que me vaya si

-Por.. por supuesto.. Si- dijo la recepcionista entregando la factura, perpleja mientras Quinn firmaba.

-Otra cosa más, todas las facturas de la paciente Bethany Corcoran, me las haces llegar a mí, Ok?

-Por supuesto Dra, como Ud diga.- dijo guardando la factura.

-Gracias Emma,- sonrió Quinn. No podía sentirse mejor. Era el dinero mejor invertido de toda su vida. Estar ausente tantos años en la vida de Beth, jamás dejaría que vuelva a faltarle algo.

Se dirigió al carrito de los helados y pudo ver lo feliz que estaba Beth junto a Shleby, hablaban amenamente, mientras comían un helado. Shelby tenía dos en sus manos, Beth trataba de probarlo también mientras esperaban a que llegue Quinn, el día estaba soleado y cielo de NY estaba muy azul, era perfecto.

-Hey! Ya volví.- dijo acercandose

-Quinn se derrite tu helado, cómelo ya. Sino me lo como yo– decía Beth mientras no perdía tiempo devorando el suyo propio

-Quien diría, decían que comías poco.- rió Quinn, mientras recibía el helado que Shelby le tenía.

-Todo bien?- dijo Shelby avergonzada

-Mas que bien-dijo Quinn sonriendo.- Le dibujo con sus labios un "no te preocupes, todo solucionado"

-Dios.. qué vergüenza..- susurro Shelby

-Que te da vergüenza mamá?

Ahí estaba otra vez esa palabra, Mamá.. La rubia tenía sentimientos encontrados. Le dolía por una parte saber que le decía Mamá a Shelby, pero era algo que ella misma ocasiono por su bien, no se arrepentía, Beth estaba bien cuidada, era educada y señorita, solo un poco altanera a veces, algo inevitable considerando que era hija de ella Puck.

-Nada bebe.-dijo la mujer

-No soy bebe! Tengo 12

-Eres como un dinosaurio bebe, mira si ya casi te lo comiste todo- rio Quinn

-Qué?- dijo Beth con expresión graciosa completamente llena de helado

-Tienes la boca llena de helado Beth- decía Quinn riéndose

-Dios Beth- decía Shelby buscando pañuelos para limpiarla

-Aquí tengo- dijo Quinn, haciendo un gesto de si podía limpiar ella a su hija, Shelby le asintió con los ojos cristalinos, estaba emocionada por todo lo sucedido los últimos días, jamás imagino ver a una Quinn madura con la pequeña rubia.

-Ahí si- dijo Quinn después de limpiarle la boca- No sé como dices que no eres bebe, mira como comes Beth- rio Quinn

-Quiéranme como soy..- dijo seria la pequeña rubia

-Si que te queremos como eres!- dijo riéndose Shelby que contagio a las otras dos.

Las tres siguieron disfrutando de su helado, mientras veían a otros niños pasear, después de un momento, se separaron de Shelby que se excuso con tener que ir hacer unos trámites y siguieron recorriendo ellas solas. Aun quedaba sol.

Pararon nuevamente a sentarse en un jardín de flores, repleto de arboles, donde mucho de los enfermos se sentaban a leer. Era un lugar cálido y lleno de paz.

Habían conversado de diversas cosas toda la tarde, en esa conversación Quinn conoció mas de los gustos de su hija, cosas mínimas, como que la pequeña amaba el jugo de frutilla, que su helado favorito era menta chips, que su color favorito era el amarillo , que amaba los animales especialmente los perros y soñaba con tener un Golden retriever pero nunca había podido tener uno propio. Así mismo Quinn le contó como fue su vida de estudiante cuando era capitana de las porristas, su amistad eterna con Santana, le contaba anécdotas de cuando estaban la Universidad dentro de otras cosas más. Beth reía a gusto.

-Quinn..

-Si Beth..- ambas estaban mirando como un pájaro armaba un nido en un árbol aledaño

-Como… como es tener Mamá?- se hizo un pequeño silencio, que lejos de ser incomodo, las relajaba.

-Qué?-la rubia quedo perpleja- Beth pero si tu tienes Mamá. Porque preguntas eso?

-Yo se que tu sabes que soy adoptada Quinn.. no hace falta que actúes conmigo.

-Mmmhhm. Bueno es un tema que tienes que decidir tu con quien hablas o no Beth, no crees? Aun así, no entiendo a que va tu pregunta, tu madre es Shelby.

-Si, claro que lo es. Pero… pero no voy a eso Quinn. Me refiero a saber como es tu Mamá, como es físicamente, saber ti pareces a ella o no? Que se siente que te digan que tienes los ojos de tu madre por ejemplo?

Y ahí estaba… La Beth de 12 años se había ido por un momento junto con su inocencia infantil, frente a Quinn Fabray estaba una Señorita que tenía dos dedos de frente y definitivamente no dejaba pasar nada por alto. Quizás muchos pensaban que para Beth el tema de su adopción era algo superado, pero la curiosidad siempre podría, como decían: La sangre tira y diablos que si tiraba! Beth no tenía idea de que su madre biológica estaba a su lado en ese preciso momento, muriendo por mimarla y decírselo, mirándose con los mismos ojos en los cuales la genética había hecho magia, porque quien no creyera que eran madre e hija, bastaba con solo mirarles los ojos, eran idénticos en color y forma.

-Pues… es lindo, tener alguien parecido a ti.- dijo Quinn conteniendo las lagrimas- Es lindo ser una mini replica- dijo sonriente.

–Yo… yo quisiera conocerla.- dijo Beth

-En verdad?-dijo una perpleja Quinn, eso no se lo esperaba.

-Si..- dijo la pequeña rubia mirando nuevamente el árbol que hace un rato las tenía en silencio.-Quisiera escribirle una carta, aunque sepa que nunca la leerá- dijo susurrando.- Sabes que le diría?- dijo sonriendo la pequeña rubia con un atisbo de melancolía en su rostro, pero a la vez ilusión.

-Que… que cosa?- dijo conteniéndose

-Le diría, Nunca es tarde para volver a empezar- y Beth sonrió, no necesitaba nada mas, aquel día, Quinn Fabray además de pasar uno de los días más increíbles de su vida, aprendió una gran lección de manos de su hija.

Jamás era tarde para volver a empezar.


Escribir este capítulo, me gusto mucho en lo personal.

Y si VeiledFairy7, le queda poco A Corazón abierto :/

Alex: y si apenas entendí tu PD en tu RVW. xD

Sinceras gracias por las personas que se dan el tiempo de escribirme.

Y bien, nueva historia o no? sino desisto de la idea. Solo si hay Quorum. Obvio Faberry

Abrazos

Riley