Capítulo veintiocho: Las aplicaciones del Defero Munio.
Hermione había sacado de la biblioteca un GRAN libro que se leía claramente "Defero Munio: Usos y Aplicaciones". Faltaban unos cuantos minutos para que Mcgonagall entrara y Transformaciones avanzadas comenzaran, así que la Prefecta había decidido usar ese tiempo de calidad, para conocer más el conjuro.
— Mione. ¿De dónde sacaste ese libro? —Preguntó Harry alzando una ceja, y mirando a la prefecta.
— ¿De la biblioteca?
— ¡Es un estúpido Defero Munio! —Soltó Ron, exasperado—. ¡Inclusive un Squib puede conjurarlo! ¡¿Para qué necesita un libro exclusivamente?!
Me da risa, el pelirrojo... Apareció triunfante la voz. Buenos días, Hadrian querido. ¿Qué tal tu noche?
— "Espera. ¿Pelirrojo? ¿Ron también es un coso de esos?"
¿Umm? ¿Un 'coso' de qué, Hadrian? Preguntó sin entender.
— "¿Un bendecido, era?"
¿Qué te hace pensar eso? ¡De ninguna manera!
— "Como lo llamaste por un sobrenombre".
Simplemente no sé su nombre..., además, no escogería algo tan genérico como "pelirrojo" por favor. Pero, ya lo aprendí. ¿Ronald Billius Weasley, no?
— Harry... —Llamó Hermione, suspirando al ver que ya se había ido a su mundo.
— "¿Cómo de repente lo aprendiste?"
Está en tu mente, y toda su información aparece libre ante mí, cuando piensas en él, o en cualquier otra persona, si a ello venimos.
— ¡Harry! —El moreno saltó ante el grito y el golpe.
— ¿Qué pasa? ¿Por qué me maltratas?
— Si te vas a tu mundo, cuando menos avisa. ¡Es imposible notar la diferencia si estás a punto de tener un ataque o simplemente te fuiste a volar por allí!
— Lo siento... ¡no es mi culpa!
— Como sea. Y Ron, cada conjuro, poción o ritual que se ha creado a través de los siglos, tiene su libro en particular. ¡Te sorprendería todas la repercusiones y variables que posee el Wingardium leviosa! Y como ha ido evolucionando a través de los años... ¿Sabes? —Siguió con su tono de sabelotodo—. No siempre se llamó Win...
— Espera un momento —Le detuvo Harry.
— ¿Ah? ¿Qué pasa ahora?
— Tengo que activar a mi traductor Hermione-Inglés, a esta hora no es un proceso automático —Ron sonrió de medio lado y un zape llegó a la cabeza del moreno. El pelirrojo ahondó su risita.
— ¡Auch!
— Graciosito. Pero, volviendo al tema, no entiendo porque específicamente el Defero Munio. El conjuro específicamente para proteger los brazos, no otras partes de cuerpo.
— ¿Cómo se le dice a nuestro amigo johnny en latín? —Se burló Weasley, sin poder evitarlo. El ojiverde hizo un gesto de disgusto ante la implicación escatológica de la frase.
— Ron, o te tomas esto con seriedad, o te largas a otro lado. Y no podemos simplemente cambiar el nombre a placer. No es un Carmen Commutabilis. Tendríamos para ello que crear un nuevo encantamiento, lo cual está prohibido sin la autorización del ministerio y para llevarlo a cabo, todo nuevo encantamiento tiene sus etapas de creación, desde el Imprimis Incoho, pasando por la fase Incubatio, hasta el Homo Quidam Tempto..., ya que estamos hablando de conjuros para ser aplicados 'seres vivo'. Aunque sea un simple derivado.
— Harry. Traducción por favor... —Pidió el ojiazul, sin entender ni pitos de que hablaba Hermione.
— Por Atenea, Hermione. ¿Cómo haces para saber todo eso?
¡Maravilloso! ¡Maravilloso! ¡Realmente tenemos a alguien especial frente a nosotros!
— ¿Es que no leen? —Les regañó puntillosa.
— Por supuesto que leo, mujer... ¡pero lo tuyo es patológico!
¡Tonterías, Hadrian! Que mente tan privilegiada. ¡Tenía centurias sin conocer semejante aplicación! Espero algún día, cuando todo esto acabe, tener la dicha de conversar un rato con nuestra Amada Prefecta.
— ¿Qué es eso de carne combinable? —Murmuró Ron a Harry. Sin embargo, eso hizo que la Prefecta tuviera un escalofrío y mirara a su esposo con obvias ansias asesinas.
— Ron —Susurró el ojiverde, temiendo las repercusiones vindicativas de Hermione—. Es Carmen Commutabilis. ¡Y nos lo enseñaron el año pasado! Es umm... —Volteó a ver a su amiga, quien estaba hirviendo de la indignación, sentía una presión en la espalda nada agradable—. Son conjuros de adaptabilidad como el Reparo.
— ¡Ronald Billius Weasley! ¡Hoy son cuatro horas más en la biblioteca! ¡Eres un sangre-pura! ¿¡Cómo no vas a saber las clasificaciones de los hechizos?! ¡¿Qué diría la señora Weasley!?
— ¡Noooooo! —Se escandalizó el pelirrojo, horrorizado. Harry suspiró resignado.
— Buenos días, clase, y disculpen la tardanza.
— Buenos días, Profesora Mcgonagall —Saludó la clase, mientras se acomodaban.
— Hoy vamos a dejar un poco de lado las clases, y quería felicitar a todos por la perfecta actuación en sus exámenes de pre-admisión, recibimos sólo elogios de ustedes —Todos sonrieron orgullosos—. Especialmente de aquellos excelsos de Fénix y el Círculo Dorado. No hacen falta nombres, ustedes saben quienes son... bien, lo siguiente que vamos a hablar, es acerca de su Labor Social.
— ¿Labor social? —Cuestionó Harry, sin entender. Hermione asintió y antes de poder contestar.
— Correcto señor Potter. Labor Social. Me parece que usted está familiarizado con el concepto muggle del mismo ¿O me equivoco? —El ojiverde asintió cohibido—. Es exactamente lo mismo, para todos aquellos que hayan sido criados en un ambiente muggle, aunque, aquí tenemos unas reglas un tanto diferentes. Son doscientas cincuenta horas —Todos se quejaron. Con ¡Quéeeee! ¡No puede ser!—. ¡Silencio! Como iba diciendo, esas doscientas cincuenta horas, tienen que ser cumplidas en actividades especiales...
— ¿Cómo trabajar con niños con problemas de autismo? —Preguntó una Gryffindor nacida de muggles.
— Exactamente, Parker. Ahora, voy a proceder a nombrar las opciones de este año, pero, como la mayoría sabe, siempre hay opciones aplicables que no están en el menú y el mejor camino es preguntar si se puede o no. Como primera opción, están buscando tres personas para servir como ayudantes en la Biblioteca Nacional "Los Fundadores". El trabajo es de cuatro a seis, lunes a viernes, fines de semanas libres hasta cumplirse las horas requeridas. Segundo, se necesita ayuda en St. Mugo, cualquier cantidad sirve —Agregó mirando la lista—. Para atender a los heridos de guerra. Este ítem en particular, se dividen en dos, 24 horas repartidas para un curso intensivo en Primeros Auxilios Mágicos y todo lo restante ayudando en la Sala de Emergencias. El horario es de cuatro a seis y con el permiso firmado de sus representantes pueden pernoctar en St. Mugo, si sus calificaciones se ven afectadas, serán dados de baja inmediatamente y serán reasignados aleatoriamente.
» El Ministerio de interrelaciones mágico-muggles, está ofreciendo dos puestos para ayudar con papeleo, más información, directamente con el departamento. Quince escuelas mágicas han pedido suplentes de último año de Hogwarts y otras instituciones de peso, para prestar ayuda en la formación escolar mágica de sus estudiantes. Con respecto a esta opción, los elegidos (con el respectivo permiso de sus padres y representantes) pasarán diez días (fines de semanas libre, con opción de regresar a Hogwarts) en la institución elegida y habrán cumplido todas sus horas completas. Los único que pueden aplicar de este salón para dicha labor, son: Lavender Brown... —Otros nombres—. Hermione Granger, Draco Malfoy —Siguió nombrando—. Pansy Parkinson, Parvati Patil, Harry Potter..., —Más nombres—. Blaise Zabini y Ronald Weasley —Más otros dos Slytherin—. Bajo la supervisión de los prefectos de Séptimo de Slytherin y Gryffindor, respectivamente.
La Profesora terminó de nombrar todas las opciones pertinentes y preguntó si los alumnos querían agregar algo más a la lista, pero, al parecer ese año no sería el caso.
— Bien, ahora, vamos a elegir. ¿Allain, Paúl?
— Presente.
— ¿Qué opción escoge?
— St. Mugo, y quisiera un permiso para cubrir en horas nocturnas.
— Bien —Le entregó un pergamino, luego de anotarlo en la lista—. ¿Lavender Brown?
— Quiero inscribirme en el programa de videncia y neutralización.
— Aquí está el pergamino, y tiene que reunirse con Trewlaney...
— Sí, Profesora.
— Señorita Granger... una pregunta antes de proseguir.
— ¿Si Profesora Mcgonagall? —Preguntó sin entender.
— Sólo son tres puestos en la biblioteca, y quería saber si va a elegirlo, para evitarnos un desorden porque está muy abajo en la lista... no queremos que se repita lo del año pasado —La Prefecta enrojeció hasta la punta de la nariz y todos sonrieron con malicia.
— No... esto, quiero ayudar al departamento mágico-muggle... —Todos volvieron a reír.
— ¿Alguien se opone a darle el puesto a la señorita Granger? —Ni un alma, todos estaban demasiado asustados en caso de quererlo, para contradecir a la Gryffindor (inclusive los Slytherin)—. Perfecto... —Unos cuantos nombres después—. ¿Draco Malfoy?
— ¿Qué?
— Opción —El joven veela rió despectivamente.
— Yo no hago Labor Social, profesora Mcgonagall.
— ¿Y qué le hace pensar eso, Señor Malfoy?
— Profesora...
— Señor Malfoy, escoja una opción.
— Mi padre simplemente donará una generosa cantidad a la institución de turno, lo descontará de mi mesada y mis horas de labor, están cumplidas —Respondió fresco, volviendo a su libro.
— Escúcheme bien, Señor Malfoy —Todo el mundo tenía la vista fija en el show—. Usted hará sus horas de labor social como cualquier ser humano en el mundo, o yo misma me encargaré de qué no se gradúe ¿Fui clara? —El ojigris se quedó con la boca abierta, junto al resto del salón—. Escoja una opción o lo pondré en la que yo considere la peor de todas... —Ese niño debía aprender una lección de humildad, inmediatamente. Eran los pensamientos de Mcgonagall ofendida. El Heredero de los Malfoy, reviró los ojos, con un gesto despectivo, para agregar:
— Yo me voy a donde Harry vaya, entonces... eso lo hará menos insufrible, cuando menos...
— Señor Potter. ¿Su decisión? —Todo el mundo se fijó ahora en Harry, quien amedrentó de nuevo. Se pasó las manos por el cabello nervioso. ¿Por qué siempre tenía que ser el centro de todo?
— Am... —Comenzó inseguro y tentativo—. Tengo que pedirle permiso a Sirius y a Remus, profesora, pero me gustaría ayudar en alguna escuela —Mcgonagall sonrió con orgullo y satisfacción, sin poder evitarlo.
— Si su padrino se pone cabeza-dura, señor Potter, yo misma me ofrezco a hacerlo entrar en razón.
— Gracias, Profesora Mcgonagall.
— ¿Señor Malfoy? —Ronroneó con demasiada complacencia.
— Bien ¡Como sea! Lo que Harry diga —Espetó de mala gana. ¡Sabría a que cuchitril los enviarían!
1
— ¿Draco estás seguro que no quieres cambiar de opinión? Vamos a ir a darle clases a niños de once y doce años... tal vez Lucius pueda conseguir que ayudes en el ministerio.
— Tal vez —Le respondió, ante la preocupación—. Te recuerdo que el ministerio está buscando lapidarme... yo hablaré con mi padre. Un Malfoy no hace labor social.
Dudo que Minerva Mcgonagall deje salirse con la suya al Dragón Blanco. Se veía complacida cuando decidiste enseñar...
— Por favor, Draco. No seas estirado. Son sólo diez días, en otra escuela...
— Potter. ¿Eres imbécil o te la das?
— ¿Qué sucede?
— ¡Nos van a mandar a cualquier cuchitril!
— ¿Cuchitril?
— ¿Qué no oíste a Mcgonagall? ¡Escueluchas pidieron ayuda a "Instituciones Mayores"! ¡¿Qué si terminamos en medio de Iraq o África!?
— Por favor, Draco. No seas así... ¿Qué tiene de malo ir a enseñar a una escuela en África? ¡Son niños de igual manera! —Le explicó escandalizado.
— Ser clasista, racista y marginador con Harry, es la peor cosa que puedes intentar, Malfoy —Le advirtió con condescendencia Hermione, quien llegaba con el libro del Defero Munio en las manos.
— No estoy siendo clasista. Bueno, sí, tal vez lo estoy siendo, ¡pero ese no es el punto! ¿Qué mierdas voy a hacer yo en medio de una escuelucha perdiendo el tiempo con mocosos, sucios y andrajosos?
— ¡Malfoy! —Se escandalizó la Prefecta—. No puedo creer que realmente pienses algo como eso. ¡Son niños! Igual que todos los que estamos en Hogwarts.
— "¿Tú no tienes nada que decir?"—Preguntó sorprendido por las maneras que tenía su esposo.
"Nemo iudex in sua causa." Y ya que observo que no conoces el significado: "Ningún juez lo es de su propia causa."
— "¿Estás de broma?" —Pero sólo obtuvo silencio.
— No te ofendas. Te amo y lo sabes, respeto lo que haces, pero, ese eres tú; no yo —Le pidió el rubio, sosteniéndole suavemente por los brazos.
— ¡Draco! ¡No puedes aceptar esto si vamos a llegar y lo primero que vas a decir es un comentario despectivo del alumnado o la situación del mismo!
— Tú escoge mi tortura, yo la soportaré. Lo único que necesito desde que esta estúpida herencia veela está activa, eres tú. Así que, no te mortifiques. Diplomacia es lo que hago... sólo un favor, no te hagas el mártir, son sólo unas malditas labores sociales, no hace falta ponernos extremistas...
— La profesora Mcgonagall dijo que las localizaciones iban a ser por sorteo.
— ¡Genial! —Se quejó el rubio—. ¡A este ritmo terminaremos en algún lugar sin agua potable!
— ¡Por el amor a Dios, Draco! ¡El agua potable es el menor de nuestros problemas! Cualquiera de los dos puede potabilizar el agua, sin mayores problemas. ¿No puedes cuando menos prometerme que tratarás de comportarte civilizadamente?
— Puedo prometerte que me comportaré, lo que no puedo prometerte es que no haré un comentario inconscientemente, tengo cierto límite de tolerancia con respecto a estas cosas.
— Draco... —Gimió, implorándole.
— Harry. Draco Malfoy será Draco Malfoy por los siglos de los siglos, amén. No puedes hacer nada por eso. No importa que tan equivocado esté —Abogó Hermione con un gesto de desprecio en la cara. El ojigris reviró los ojos—. Por cierto. Con respecto al Defero Munio que era para lo que te estaba persiguiendo. ¿No tienes más información?
— Lo siento Herm. Lo único que sé, es que pronunciado correctamente y colocado en la parte adecuada, debe evitar la unión.
— ¿Le dijiste a Granger? Buen movimiento —Los Gryffindor se quedaron sorprendidos—. ¿Qué? Tres mentes piensan mejor que dos... y si me disculpan, tengo una cita con cierto experto en encantamientos de clasificación Repagula Repulsum.
— ¿Contrataste a un especialista para esto?
— Mas como: llamé a mi antiguo tutor de encantamientos... so Granger. Mon cher, À bientôt! —Se despidió tomando su mano y besándola, para seguir su camino.
— Ojalá Ron, pretendiera ser la mitad de lo caballero que Malfoy es contigo —Harry hizo un gesto de ¡Oops! ¿Qué te puedo decir? Y retomó la palabra:
— ¿A dónde quieres ir a estudiar el Defero Munio, Mione?
— A dónde sea —El moreno asintió. Abrió una puerta y se apartó para que su amiga pudiera pasar—. Oh cuando menos la cuarta mitad de lo caballero que eres tú.
— Oh... umm... ¿Ron nunca te abre la puerta?
— ¡Ja! —Gruñó, entrando en aquel pasadizo, que, si su memoria no le fallaba los dejaba a diez metros del cuarto que ocupaba Remus Lupin en Hogwarts. Harry se revolvió el cabello con una mano pensando en qué tenía que hablar con Ron y su problemita de tener un rango emocional de una cucharita de té.
2
— Profesor Snape... —Saludó formalmente Harry, entrando al despacho del hombre.
— Señor Potter —Devolvió de la misma manera—. Aquí está el sorteo. Escriba su nombre y su apellido y veamos a dónde lo va a llevar el destino esta vez.
— Je, je... —Rió circunstancial. Agarró la pluma que el pocionista le tendía y escribió en el siguiente espacio vacío que había su nombre.
— ¿Está consciente que todas las escuelas a la que pueda aplicar tienen serios problemas?
— ¿Problemas qué clase de problemas?
— Mejor olvídelo Potter, escriba el nombre —Decidió cortar por lo sano.
— Vale...
— Déjeme ver —Murmuró siguiendo una línea que salía desde el nombre del participante, hasta la opción cubierta arriba. Llegó a su destino y descubrió lo que lo tapaba con un toquecito de su varita. Harry leyó que decía:
ESCUELA DE CAPACITACIÓN MÁGICA EJURA
— Profesor... —Al ver que Snape no le respondía—. Algo me dice que Draco no va a estar muy feliz con esto... ¿Dónde queda Ejura, a todas estas? —Preguntó colocándose la palma en la mejilla y reposando el codo en el antebrazo izquierdo.
— Me apena decirlo, no tengo ni la menor idea... pero, podemos enterarnos... —Murmuró, buscando unos papeles—. Felicidades Potter, van a estar diez días en la República de Ghana.
— ¿Ghana? Merlín, ni idea de a dónde voy...
— A un lugar muy caliente, con mosquitos y problemas de agua potable, supongo —El ojiverde lo miró con reproche sin poder creérselo.
— Ni idea de por qué Draco es como es.
— Pobre Dragón... no creo que vaya a aceptar.
— No vio a Mcgonagall en clases —Severus alzó una ceja, sin embargo no dijo más nada.
3
— ¡Mi hijo no va a ir a ningún país dónde todavía existe el polio! —Chilló horrorizada Narcisa Malfoy, cuando se enteraron que Draco y Harry iban a pasar sus días de labor en algún lugar desconocido para todos.
— Narcisa —Comenzó Mcgonagall—. No vamos a mandar a los chicos a curar el polio. Van a ir a una escuela, a enseñar; como ayuda a su prójimo —Albus se atragantó ante la mirada furiosa de la veela, sabía que nadie iba a atacar a Minerva directamente, pero a él... que Merlín lo amparara.
— Harry cielo —Retomó la mujer, acariciándole el cabello con delicadeza—. No tienes por qué ir a ese lugar. Nosotros podemos conseguirte un puesto en St. Mugo, para lo que quieras. Si te gustan los niños, podemos colocarte como asistente en el área de maternidad. ¡Una maravillosa experiencia que seguro disfrutarás!
— Eh...
— Y con respecto a mi hijo. Simplemente tenemos que hacer una donación a cualquier escuela que quieran y solventado el problema de la Labor Social. Lucius jamás las sufrió y mi madre me consiguió una labor social que me ayudaría en un futuro, y que yo acepté encantada con la idea de trabajar como protocolo para los diez día que dura la convención de derechos mágicos de la ONMU.
— Narcisa. Yo hice también mis horas de Labor Social como voluntario en una escuela —Se metió Remus, con tranquilidad—. Fue una linda experiencia, estoy seguro que tanto Draco como Harry lo encontrarán gratificante.
— "Lo dudo de todo corazón..." —Pensó Harry, sin abrir la boca.
No, al Dragón Blanco no le gustará nada a donde van...
— "¿Conoces la institución?"
No directamente. Sin embargo, no es un lugar en el que querría a mis hijos más queridos, pero, nada más puedo hacer yo, que ayudar moralmente a la Ninfa Albina.
— "¡Merlín! ¡La señora Narcisa es una bendecida!"
Por supuesto que lo es. ¿Qué te llevó a pensar lo contrario?
— Albus. No. Vas. A. Mandar. A. Mi. Hijo. A. Ningún. Lugar. ¿Quedó claro?
— El Señor Malfoy es igual a cualquier otro estudiante. Narcisa. Todos hicimos Labor Social, y aún seguimos vivos... no hay por qué exagerar... —Explicó Minerva sin perder el temple. Draco simplemente se había cruzado de brazos y piernas y dejaba a su madre hablar. Era una lástima que ni su padre ni su tío estuviesen allí.
— Necesitan mi permiso para que Draco vaya a ese lugar...
— Entonces el Señor Malfoy no se graduará. Son las reglas de lugar.
— ¡Pero es ridículo!
Narcisa y Mcgonagall se voltearon a ver a Dumbledore. El anciano carraspeó, atrincherándose más en su silla, mientras las dos mujeres tiraban con igual fuerza.
— Esto, tenemos que esperar que Sirius está aquí, puesto que él es el tutor legal de Harry...
4
— ¿Ah? —Expresó desconcertado Sirius, luego de haber sido convocado a la oficina del director—. ¿Ghana? ¿Ghana? ¿Eso en dónde queda?
— ¡Eso no te importa chucho! ¡Tú solamente di que no! —Le amenazó Narcisa.
— Pero... esto, Harry cachorro. ¿Qué sucedió? —Se decidió por pedirle una explicación a Harry quien estaba con la cabeza apoyada en el hombro de Draco quien le acariciaba el cabello.
— ¿Um? —Contestó adormilado—. Ah... Bueno ¿sabes lo de la Labor Social?
— Sí, ¿qué sucedió con ella?
— Bueno, Draco no quiere hacer labor social, la profesora Mcgonagall no quiere dejar que Lucius de dinero para cubrir las horas, Draco decidió ir a donde fuera que yo fuera, yo elegí ayudar en una escuela; la escuela resultó ser inadecuada para los estándares de la señora Narcisa, y ahora, henos aquí...
— ¿Remus, tú no hiciste tus horas en una de esas escuelas? —Preguntó Sirius, aún confundido—. ¿Cuál es el problema entonces? Remus es la persona con el sistema inmunológico más mierda que conozco y todavía está vivo.
— ¡¿Vas a mandar a tu hijo a un lugar con problemas de agua, instalaciones, enfermedades que ya se erradicaron en el primer mundo?! —Volvió al ataque la señora Malfoy.
— Hay algo que no entiendo... —Ignoró momentáneamente a Narcisa y se volvió a su ahijado—. ¿Tú no piensas estudiar Medimagia?
— ¿Sí y...?
— ¿A qué viene la decisión? ¿Qué tiene que ver con tu carrera?
— ¿Ayudo a los niños que estén en la enfermería? —Expuso con tranquilidad, restándole importancia.
— ¡Ah! ¡No! ¡De eso nada! —Se metió la rubia escandalizada—. ¡Tú a kilómetros alejado de cualquier criatura enferma de por esos lugares! Cielo, cher... —Suplicó, acuclillándose y acariciándole la mejilla—. St. Mugo definitivamente tiene casos más entretenidos que irte a un intento enfermería en el tercer mundo. O inclusive podríamos recomendarte a la rotación en el Círculo Dorado, si St. Mugo no es de tu gusto. A ellos siempre les hace falta una mano, y siempre buscan pasantes.
— Pero, Señora Malfoy, yo no soy un pasante... yo...
— ¡Bah! Dialécticas, mi niño.
— Pero... Draco es la única persona que tiene problemas con ir. ¿Por qué no canalizar las fuerzas en convencer a la profesora Mcgonagall de que es normal pagar y yo simplemente voy mis diez días a ayudar en la escuela? Ni Sirius ni Remus tienes mayores problemas con ello.
— Harry...
— ¿Señor? —Respondió al llamado de Dumbledore, todos volvieron a detener la discusión para prestarle atención a lo que decían Harry.
— ¿Te molesta si te pregunto qué piensa la voz en tu cabeza al respecto?
— Ergh... —Soltó inseguro, sin saber qué decir.
— ¿De qué habla Dumbledore?
— Déjalo responder, Narcisa querida, Por favor. ¿Sí, Harry? —El moreno se removió nerviosamente, sin saber que decir—. Está bien, Harry. Nadie se va a molestar.
— Am...
— Sin cuidado... —Presionó el anciano, con calma.
— No está muy feliz con la situación —Concedió tentativamente.
— ¿Quién no está feliz? ¡Albus!
— ¡Hush! Minerva. Continúa Harry.
— ¿Está del lado de Narcisa? —Preguntó con un ojo cerrado mirando a Dumbledore expectante.
— Comprendo. ¿Algo más? —Insistió el anciano de ojos azules, a sapiencias que Harry no estaba diciendo todo.
— Eh, no señor.
— Bien. Solución Salomónica. Señor Malfoy —Comenzó refiriéndose a Draco. El aludido lo miró—. Si no quiere ir, Lucius puede arreglar a su manera las horas de labor con el ministerio. Pero, Harry igual va a ser sus horas en donde le plazca. ¿Está de acuerdo con eso?
— ¡Sí! ¡Mi parte humana está rebozaste de alegría! Harry puede hacer lo que mejor le parezca para algo es un ser humano en todas sus capacidades. ¡Ahora! ¡Pregúntele a mi lado veela! —El director se masajeó las sienes.
— ¿Entonces, señor Malfoy?
— Malaya esta situación —Se quejó en voz baja, sintiendo que un dolor de cabeza aparecía en la parte baja. ¡Está bien! Iré con Harry, pero sólo acompañarlo… ¡sabrá Dios si voy a tener a mi pareja en una pieza cuando regrese de la selva!
— ¿Harry?
— ¿Si?
— ¿Tu voz está de acuerdo con esto?
Por supuesto que estoy de acuerdo. Sabrá Dios que te sucederá si el Dragón Blanco te deja solo, por unas cuantas horas. Te recuerdo que la última v…
— Yep —Asintió, cortando el sermón de la mujer.
— Entonces, Lucius hará lo que mejor le parezca con las horas del Señor Malfoy y Harry se irá a Ejura a cumplir sus horas… y estoy seguro que todos estamos ocupados, y necesitamos volver a nuestros quehaceres diarios.
— Firme —Pidió molesta Narcisa, poniéndole un papel en el escritorio. El director leyó que era un permiso de salida—. Voy a vacunar a Harry y a Draco contra todo lo necesario y hacer un chequeo médico con nuestro medimago de confianza y si hay algo fuera de lugar, Harry no va a ningún lado. ¿Se entiende? —Aquello no era una pregunta, el permiso era sólo para que ninguna otra persona dijera nada, pero, Narcisa se llevaría a los chicos, firmara o no.
— No me pregunte lo que no quiere oír —Se desentendió Harry con rapidez, cuando sus miradas se cruzaron. Algo le decía que él no iba a ir a ningún lugar… el director simplemente suspiró y agarrando la pluma que había en su escritorio y firmó el permiso.
— Vámonos Harry, Draco.
— Sí madre —Respondió el rubio, mientras que el ojiverde simplemente se levantaba y seguía a su pareja. Miró a Sirius y a Remus, quienes tenían un gesto de estarle compadeciéndole. Después de todo, Sirius era su representante oficial y sanguíneo luego de que la familia Potter lo adoptara, al huir de casa. Narcisa era hermana de Sirius, por lo tanto Narcisa era su tía, y ¿Draco su primo? ¡Santas medusas! Ahora que recordaba su árbol genealógico ¿Su abuela paterna no era prima de Walburga Black? ¿Se había casado con su primo? ¡Madre santa! Negó con la cabeza y desterró el pensamiento a las oscuras profundidades de su mente.
5
Harry estaba jugando con la saliva, mientras esperaba que Draco saliera de su consulta. Jamás lo habían puyado tantas veces en su vida. Y no contentos con eso, tenía que regresar luego del viaje. Ya que jamás había sido vacunado contra ninguna enfermedad mágica y algunas vacunas muggles que los medimagos también utilizaban, estaban perdidas en su registro.
No había ni un alama al rededor. Suponía que debía ser un médico súper ultra exclusivísimo si la Sra. Malfoy iba allí. Su vista recayó en un cuadro que rezaba: "Los lenguajes de la Magia". Se levantó y la pintura, era, potencialmente abstracta. Se dividía en los sietes colores visibles del arco iris y en la parte inferior estaban los tonos blanco y negros, sin ninguna tonalidad de gris, aunque se entremezclaban entre sí. Dentro de la nebulosa de colores y tonos, se encontraban rayos y formas etéreas que le recordaban a la magia misma, y en runas, había algo escrito que le encendió el bombillo.
Te tomó la edad del mundo, criatura... habló la voz en su cabeza, sin ningún tono en particular.
— "Lamento ser tan lento..." —Ironizó, irguiéndose, sin dejar de mirar el cuadro.
— ¿Harry? —El aludido volteó para encontrarse con Draco y la señora Malfoy.
— ¡Hey! ¿Ya? —El rubio asintió, llegando a su lado.
— ¿Qué hacías?
— Descubría el misterio del Defero Munio —Le confesó con una sonrisa de medio lado. Una sonrisa que Draco amó. Era como una mezcla de superioridad con una dosis extremadamente alta de sobre confidencia, en los rasgos ingenuos y angelicales de su esposo. ¡Como lo amaba! No había derecho.
— ¿Estamos listos, niños? —La pareja volteó y le sonrió cómplice. Narcisa alzó una ceja, sin poder evitar sonreír a medias.
— ¿Hogwarts se nos viene encima?
— ¡Al contrario! —Dijeron los dos en tándem, y rompieron a reír comedidos. Después de todo, la familia Malfoy, tenía una reputación que mantener. La mujer se alzó de hombros divertida y resignada, mientras se dirigían a la salida para aparecerse en Hogsmeade y regresar a Hogwarts.
— ¡Merlín! ¿Eres Harry Potter? —Preguntó una enfermera, deteniéndose y haciendo detener a una buena multitud ante la declaración. El ojiverde reviró los ojos y groseramente, se fue de allí.
TBC
Lo siento, estaba de viaje. Estuve MUCHO tiempo de viaje, y apenas si podía encender mi laptop a rayo veloz para revisar mi correo. Pero, he aquí la actualización. Supongo que nos vemos en el próximo capítulo XD.
¡Ahí nos vemos!
Atte. Liuny.
