Luna no podía creer lo que veía, dos de las estudiantes más populares… lo entendía de Pinkie Pie, que tenía fama de alocada y fiestera, pero Rainbow Dash era un orgullo para la escuela, la siempre sana deportista, la campeona de varios torneos. ¿Qué estaban pensando esas dos?
─ Subdirectora Luna… Que gusto verla ─ respondió Rainbow Dash barriendo las palabras, dejando claro que estaba ebria y sin entender la gravedad ─ el nuevo novio de Pinkie Pie nos invitó… estoy ebria, porque… porque estoy enamorada… y no sé que hacer…
─ No… no es mi nuevo novio ─ respondió Pinkie Pie apenada ─ si me permite explicarle…
─ Son estudiantes de Canterlot High, y si bien lo que hagan en su tiempo libre no es asunto mío como subdirectora, sí lo es como adulto que las conoce.
─ Espere… ¿Canterlot High? ─ preguntó Rutherford con su marcado acento ─ la chica del cabello rosado me dijo que estaban en la Universidad, de haberlo sabido yo no…
─ ¿No piden la identificación de las personas que ingresan? ─ intervino Cadence ─ A nosotras nos la pidieron y es obvio que no somos menores de edad.
─ Sí, pero la chica del cabello rosa… Pinkie Pie dijo que habían perdido sus bolsos en una fiesta, por eso no las traían consigo… yo le creí ─ se disculpó Rutherford completamente apenado ─ realmente lo lamento, no volveré a permitir el acceso de nadie sin identificación.
─ Ni Rutherford ni Rainbow tienen la culpa, fui yo quien convenció a Rainbow y quien le mintió a Rutherford ─ dijo Pinkie, preocupada de poder haber metido en problemas a alguno de los dos ─ Si debe castigar a alguien, la culpable soy yo.
─ Por ahora las llevaremos a su casa ─ respondió Luna tomando a Rainbow de la mano ─ Aunque creo que primero debemos conseguirle un café a Rainbow Dash.
Luna y Cadence llevaron a Rainbow Dash afuera del local, Pinkie se rezagó un par de segundos.
─ Yo sé que hice mal en mentirte, y me disculparé correctamente por ello, este es mi número telefónico ─ dijo Pinkie Pie entregándole un papel al chico ─ Si no terminaste odiándome, por favor escríbeme más tarde ─ Un grito de la subdirectora la hizo salir corriendo antes de obtener respuesta.
─ Subdirectora, le aseguro que estamos muy apenadas con toda esta situación ─ empezó a decir Pinkie Pie tras subir al auto, pero de inmediato se vio interrumpida por Luna.
─ El consumo de alcohol no es un juego, es un tema bastante delicado y es una situación que no podemos pasar por alto, primero, desde el ámbito legal está prohibido que los menores consuman alcohol porque aun no cuentan con el criterio suficiente para entender las consecuencias de tales actos. El alcohol lleva a estados de confusión, de vulnerabilidad, de perdida de la conciencia, podría ocurrirles algo…
─ ¿Confusión? ─ preguntó Rainbow Dash riendo ─ A mí me aclaro todas las ideas. Dígame subdirectora ¿Está usted enamorada?
─ ¿Qué? Yo… ─ balbuceó Luna sin saber como responder, ya que aunque ella creía que no, una parte en su interior creía que sí ─ ¿Eso que tiene que ver Rainbow Dash?
─ Todo, tiene todo que ver ─ respondió Dash ─ Porque estoy así por amor, me enamoré subdirectora, me enamoré de mi mejor amiga, y no sabía qué hacer…
─ Tranquilízate Rainbow Dash ─ dijo Cadence sin despegar la vista del camino al conducir ─ No seremos grandes expertas, pero somos mayores, más maduras, en algo podremos ayudarte, pero beber alcohol no es una solución, ni te aclara las ideas, ni nada.
─ Así es, por ahora dejemos que Cadence conduzca ─ dijo Luna mirando a la chica que iba al volante ─ Continuaremos esta conversación en una cafetería, después las llevaremos a casa.
Paz era la única palabra que llegaba a la mente de Applejack en ese momento, sentía muchas cosas, claro. Pero sobre todo se sentía en paz, aunque ambas estuvieron de acuerdo con mantenerlo en secreto, de cierto modo era una carga tener que esconderse y no poder vivir su amor en libertad. Ahora, se sentía libre, y lista para cualquier cosa que se le pusiera enfrente.
En ese momento podía ver la luna brillar a través de la ventana, la misma ventana por la que hace apenas unos días trepó para poder verla unos segundos. Rarity dormía plácidamente, recostada en su pecho.
Estaban a unas semanas de empezar su último año de preparatoria, después de eso… aun no estaba segura que pasaría después. Claro, quería seguir con Rarity, y tenía todos esos planes de mejorar y administrar la granja. Rarity seguiría diseñando, tal vez deberían mudarse a la ciudad… faltaba un año, parecía mucho tiempo, pero sentía que se iría en un dos por tres.
─ ¿Cariño? ¿Está todo bien? ─ murmuró Rarity apenas abriendo los ojos.
─ Claro dulzura, todo está de maravilla ─ respondió la rubia ─ solo pensaba en el futuro.
─ No importa que nos depare, quiero estar contigo ─ dijo Rarity dándole un pequeño beso en los labios ─ ahora vamos a dormir, querida.
Applejack abrazó a Rarity y poco a poco fue quedándose dormida.
─ Aquí están sus cafés, señoritas ─ Luna había llevado a sus alumnas a una cafetería, Pinkie Pie parecía estar perfectamente bien, pero Rainbow Dash, se notaba en su mirada y su modo de hablar que aun tenía bastante alcohol en su organismo. Estaba bastante molesta con ambas, pero también quería entenderlas.
─ ¿Y bien? ¿Qué las llevó a ese bar? ─ preguntó Cadence al ver que Luna no sabía cómo iniciar la conversación sin exasperarse.
─ Un taxi─ respondió Rainbow Dash soltando una carcajada, Luna le dirigió una mirada severa ─ Oh, vamos, era una broma. La verdad, caminamos hasta ahí… ─ otra carcajada, acompañada de una mirada más severa.
─ Conozco al dueño, lo conocí hace unos días ─ intervino Pinkie antes de que su amiga cavara su propia tumba ─ al parecer pensó que soy mayor de edad cuando me vio en la cafetería de los Cake. Me invitó a la inauguración… y decidí venir, invité a las chicas conmigo, pero al final solo Rainbow vino. Yo sé que fue completamente irresponsable de mi parte invitarlas, y sé que beber alcohol está terriblemente mal. Lo lamento mucho subdirectora Luna, no volverá a suceder.
─ Pinkie Pie, siempre he confiado en ti, todos estos años en que has apoyado los eventos de la escuela has demostrado ser una chica responsable y dedicada. Sí, un poco alocada, pero no esperaba esto de ti, eres casi un año mayor que el resto de tus compañeras, entiendo que solo te falten unos meses para ser mayor de edad, pero hacer que las demás te sigan… realmente no lo esperaba de ti ─ dijo Luna mirando a su alumna detenidamente, sin saber si confiar en ella o no ─ Y mucho menos de ti, Rainbow Dash, eres un modelo a seguir en la escuela, la imagen de los buenos hábitos… No las voy a regañar, ni diremos nada a sus padres, pero deben comprometerse a no volver a beber, al menos hasta que tengan edad para ello, y recibirán un castigo, lo hicieron al salir de un evento escolar así que es responsabilidad de la escuela. Pero por lo pronto, solo quiero ayudarte. ¿Puedes contarme eso de que bebiste porque estás enamorada?
─ Invité a Fluttershy al baile, le llevé flores, ella se veía hermosa… ─ empezó a contar Rainbow Dash mirando su taza de café, sin beberlo ─ Desde que Lyra y Sweetie hicieron oficial su relación empecé a darme cuenta que tal vez, los sentimientos que siento por ella no son solo de amistad, empecé a imaginar cómo se sentiría besarla, ir caminando de su mano, como sería salir con ella en una cita… tuvimos una cita, en el cine, y me asusté. Yo no sé cómo hacer esto. No sé cómo debería acercarme a ella. Tengo miedo de que yo esté confundiendo las cosas y ella no sienta nada por mí. O, si sí lo siente, hacer algo mal, ser mala novia y que terminé odiándome… no lo sé, son demasiadas cosas, demasiadas dudas. Y esta tarde, durante el baile, yo iba a decirle la verdad, iba a explicarle por qué últimamente me he comportado de una manera tan extraña. Y entonces nos interrumpió el anunció de la coronación, y luego, luego Fluttershy dijo algo muy curioso, dijo que quería una chica que tuviera el valor de pararse frente a la escuela y decir que la ama frente a todos, no una inmadura que no sabe lo que quiere… y esa inmadura que no sabe lo que quiere, soy yo.
Luna y Cadence observaban a Rainbow Dash tras su intenso soliloquio, la chica seguía sin apartar la mirada de su taza de café, pero parecía más calmada que antes. Luna nunca pensó que el amor juvenil fuera tan complicado, no lo recordaba así, sería quizás que nunca se había enamorado de verdad. Una parte de ella se sentía identificada con la idea de no estar segura de si estaba enamorada o no, de si la otra parte podría corresponderla, no sabía siquiera por qué, pero sentía que la entendía.
Y mientras Luna y Cadence permanecían en silencio, sin saber qué decir, fue Pinkie Pie quien tomó la palabra.
─ El problema es que lo que Fluttershy quiere es una chica decidida que sepa lo que quiere ¿No? ─ preguntó Pinkie haciendo que Dash levantara la vista ─ La respuesta es obvia, empieza por averiguar qué es lo que quieres tú, y no por ella, sino por ti. Porque antes de pensar en Fluttershy, o en cualquier otra cosa, debes pensar en ti. Piensa realmente qué es lo que sientes. No es tan difícil, solo escucha a tu corazón.
Luna se había quedado de piedra, esa chica, diez años menor que ella, sabía más del amor y de la vida que ella a sus veintitantos. Sí, sus palabras habían sido para Rainbow Dash, pero hicieron eco en ese sitio de su corazón en el que Cadence se había instalado desde hace un tiempo. "Escucha a tu corazón". Definitivamente eso tenía que hacer.
─ Escuchar a mi corazón…─ murmuró Rainbow Dash ─ No estoy muy segura de que dice en estos momentos, me siento asustada.
─ Pues empieza por ahí ─ respondió Pinkie ─ Pierde el miedo, es normal estar asustada, pero si sonríes y confías en ti, puedes superarlo y vencer el miedo. El miedo nos nubla, no nos permite ver las cosas que son realmente importantes, nos distrae de lo que vale la pena. Una vez que enfrentes ese miedo podrás ver todo más claro y podrás escuchar a tu corazón.
─ Gracias Pinkie Pie ─ sonrió Rainbow Dash ─ En verdad gracias.
─ Definitivamente acabas de darme una lección de madurez, Pinkie Pie ─ dijo Luna aclarándose la garganta, las palabras de su alumna se habían metido muy adentro de su corazón ─ Tienes mucha razón, te esperan grandes cosas, y si estás de acuerdo, me gustaría tener tu ayuda en algunos planes que tengo para el próximo ciclo escolar.
─ Claro, eso me encantaría ─ respondió Pinkie Pie con una sonrisa.
Después de un par de cafés más y casi una hora de charla, Rainbow Dash parecía estar mucho mejor, así que pagaron la cuenta y llevaron a las chicas a sus respectivos hogares. Ahora, las dos solas, permanecían en silencio, las palabras de la joven entusiasta habían hecho eco en sus mentes.
─ Gracias por traerme. Nos vemos después ─ murmuró Cadence rompiendo el silencio cuando llegaron a su departamento.
─ En realidad… me gustaría quedarme unos minutos ─ respondió Luna armándose de valor ─ Yo… necesito hablar contigo.
