Edward negó al instante.

-Alice lo habría visto si quisiera formar un ejército -repuso Edward dulcemente, pensando que quizás la joven necesitaba dormir un poco más.

-Al menos que se oculte tras ellos y deje que otro decida por ella -susurró Bella haciendo esfuerzos para controlarse.

El rostro de Edward se endureció al instante.

-Carlisle... ¿sería posible? -inquirió con un estremecimiento. El patriarca rubio tenía una expresión de furia.

-¡MALDITA SEA! ¿¡Cómo no lo vi! ¡Podríamos haberla matado cuando tuvimos la ocasión! -gritó lleno de frustración. Precisamente él, que siempre se oponía a la violencia por naturaleza, ahora estaba convencido de que hubiera sido lo mejor.

-Debería haberos dicho lo que era. Yo podría haber terminado con ella cuando tuve la ocasión -ahora Bella se echaba la culpa. Apretó los dientes con fuerza. Se levantó y sus manos se cerraron en puños.

-Debería... yo debería... ¡Maldita sea, esto es culpa mía! -se dio la vuelta y estrelló el puño contra la puerta del armario de Edward que tembló violentamente. Al instante, Esme estaba a su lado, rodeando el pequeño cuerpo de su hija adoptiva con los brazos.

-Cielo, tranquila, no es tu culpa -susurró en su oído, tratando de calmarla.

-Sí lo es. Yo debería... debería haber contado todo, y no callarme. No soy mejor que Voldemort -murmuró con la cara contra el hueco del cuello de Esme.

-Bella... cariño... ¿por qué no nos lo cuentas ahora? Quizá te haga sentir mejor -Bella asintió y Esme la condujo hasta la cama de Edward, donde se sentó a su lado.

-Bueno... por donde empezar... -Bella parpadeó para contener las lágrimas.

-¿Qué tal si empiezas por el principio? -Alice anduvo hasta los pies de la cama y se sentó sobre los talones con gran flexibilidad. -Quiero saber el resto -Edward la miró.

-¿Pensé que ya lo sabías? -la afirmación del vampiro terminó por convertirse en una pregunta conforme la pronunciaba.

-Solo sé un poco, no sé quién es Voldemort, ni por qué se supone que no se debe pronunciar el nombre -anunció mirando a Bella de reojo. -Ni por qué Bella le odia tanto.

-Ahora lo sabrás -Bella suspiró. -Como ya notasteis, soy bruja, y de las buenas.

-¿Por qué nos mentiste? -preguntó Emmett torciendo la cabeza a un lado.

-Era necesario. No quería poneros en peligro, por lo que no podía decir nada de mi verdadera identidad. Quería manteneros a salvo, pero no tenía el valor para hacer lo que hizo Edward. Aunque cuando volvimos de Volterra es lo que pretendía, pero yo sabía que no podría hacerlo con la facilidad que lo hicisteis vosotros -susurró Bella con la cabeza gacha.

-Yo... yo no… -tartamudeó Edward. Bajó la cabeza y clavó su mirada en el suelo, iba a hablar pero Rosalie se le adelanto

-Pero nos debes algunas explicaciones, muchas en realidad - Bella la miró a los ojos. La mirada que antes era de desprecio, y que en los últimos días era amable, ahora era una de completa confusión

-¿Cuál es tu verdadero nombre?- preguntó Jasper de repente, nervioso. Pronto un ataque de ansiedad se sintió por toda la habitación

-Jazz, calma -susurró Bella mirando al rubio- y mi verdadero nombre es Isabella Potter. Bella, si no te importa.

-¿Por qué estas escondida, Bella? -preguntó Carlisle con aplomo. Ella sonrió con tristeza y sus ojos se pusieron negros totalmente, mientras su cabello se volvía blanco, resultado del sentimiento de tristeza que le invadió. Los Cullen se sobresaltaron. ¿Cómo haría eso?

-Creo que para contestar esa pregunta es mejor contar toda la historia- todos asintieron y ella comenzó a relatar- En el Mundo Mágico hay magos buenos y malos, los llamados magos tenebrosos, pero uno supera a todos. Lord Voldemort o el-que-no-debe-ser-nombrado, quiso apoderarse del mundo mágico junto con sus esbirros los mortífagos, pero en ese tiempo surgió una profecía, que decía que los hijos de los que se le habían enfrentado tres veces, a quien él marcaría como sus iguales, acabarían con él. Mis padres se habían enfrentado a Voldemort 3 veces, sobreviviendo, toda una hazaña, y cuando Harry y yo nacimos, se enteraron que el Señor Tenebroso los buscaba y por ello usaron el encantamiento fidelio, para protegernos, poniendo como guardián a su amigo Peter Pettigrew. Los traicionó. Entregándonos al señor tenebroso -la habitación se llenó de siseos y los brazos de Esme pasaron por su cintura protectoramente.

-Entonces una noche nos atacó. Él mató a nuestros padres, primero a papá que estaba abajo y envió a nuestra madre arriba para protegernos. Mamá subió con nosotros e intentó protegernos, él le pidió que se apartara pero ella se negó y se puso frente a nosotros. Él la mató, no tuvo piedad de ellos, a pesar de estar desprotegidos, no le importó -para esas alturas las lágrimas corrían por las mejillas de Bella como un torrente de agua, sin freno. Los Cullen escuchaban mudos de horror. Ellos siempre pensaron que Bella había tenido una vida fácil. ¡Cuán equivocados estaban! -y cuando intentó acabar con nosotros la maldición reboto destruyendo su cuerpo pero dejándonos esta cicatrices- Bella se levantó el flequillo y se concentró hasta que la cicatriz en forma de rayo apareció de nuevo. Edward levantó el pulgar y la acarició con dedos temblorosos -En el primer curso en Hogwarts, mi colegio de magia, un profesor llamado Quirrel fue poseído por Voldemort e intentó robar la piedra filosofal.

-He oído hablar de ella -coincidió Carlisle. -Concede la inmortalidad.

-Concedía -replicó Bella. -En pasado. Conseguí recuperarla con Harry, Ron y Hermione, pero la tuvieron que destruir por temor a que cayera en manos del Señor Tenebroso. En segundo, se abrió la Cámara de los Secretos, y los alumnos empezaron a aparecer petrificados por los pasillos. Por supuesto, todo el mundo pensó que era culpa de Harry y mía.

-¿Por qué? -preguntó Alice, inmersa en la historia.

-Porque hablamos pársel, lengua de serpientes.

-¿¡QUÉ! -los 7 vampiros lo gritaron a la vez, llenos de asombro.

-Si, y no es algo bueno precisamente. Es un don que suelen tener los magos tenebrosos -Bella hizo una mueca de asco. -Harry y yo oíamos voces antes de cada ataque, al final, Hermione fue petrificada y Ginny, la hermanita de Ron, secuestrada por el monstruo. Resultó ser un basilisco, el Rey de las Serpientes.

-Pero su mirada es mortal -replicó Carlisle confuso.

-Ellos solo miraron su reflejo -explicó Bella pacientemente. -En fin, pedimos ayuda al profesor Lockhart. Cuando digo pedimos, me refiero a Harry, Ron y yo. Resultó ser un farsante e intentó borrarnos la memoria, pero utilizó la varita rota de Ron, y se la borró él mismo. Luego, bajamos los cuatro a la Cámara, pero hubo un desprendimiento y Ron y Lockhart quedaron en un lado y nosotros en el otro. Allí nos esperaba Tom Riddle en forma de recuerdo, o como se le conoce ahora, Lord Voldemort -todos jadearon y del pecho de Edward salió un gruñido gutural, como los que le soltó a James en el estudio de Ballet. Un sonido salvaje, feroz. Letal. -Resultó que gracias a un diario donde estaba esa parte de su alma, había controlado a Ginny, y ella había abierto la Cámara. A sus pies, estaba ella. Harry fue en su ayuda, intentando reanimarla, y yo... luché contra el basilisco.

Dumbledore, el director, me envió el Gorro Seleccionador y a su fénix, Fawkes.

-¿Fénix? -los ojos de Carlisle se iluminaron. -¿No se supone que sus lágrimas son capaces de curar cualquier mal?

-Ajá, de hecho... -Bella suspiró. -Es muy difícil de explicar. Mejor os lo mostraré -levantó la varita y dijo con voz clara-: Memoriae

Los Cullen miraron fijamente la nube de color oscuro que salió de la varita y se instaló frente a ellos. La nube se abrió mostrando unas cavernas de aspecto frío y húmedo.

Una muchacha de pelo castaño, delgada y ojos marrones de aspecto decidido miraba sin pizca de miedo al frente. La cicatriz de su frente estaba de color rojo, y tenía raspones en la barbilla y las rodillas. Una Bella de apenas doce años que luchaba para salvar su vida, emitía agudos silbidos por la boca. La perspectiva de los recuerdos cambió y enfrentó a otro muchacho. Era un joven alto de cabellos y ojos negros, tez blanca y muy apuesto.

-¿Por qué haces esto, Riddle? -las palabras salieron de la boca de la joven Bella con furia. -¿Qué eres? ¿Un fantasma?

-¿Ese... es Voldemort? -susurró Rosalie abriendo mucho los ojos.

-Era -le corrigió Bella.

-Soy un recuerdo, guardado en un diario durante cincuenta años.

-Harry -gritó Bella dándose la vuelta y mirando a su hermano. -¿Cómo está Ginny?

-Está fría como el hielo -susurró el joven mago de pelo negro.

Sin que Bella se diera cuenta, Tom se agachó y cogió las varitas de los mellizos Potter que ella había dejado en el suelo mientras buscaba alguna trampilla y su hermano socorría a Ginny.

-Maldito cobarde -gritó Rosalie poniéndose en pie de un salto.

-De todas maneras ¿Qué hace una chica como tú aquí? -inquirió el joven mirando a la pequeña muchacha de forma lasciva con una sonrisa ladeada. Pero Bella no se dejaba embaucar. Sería muy guapo y parecía claramente interesado, pero ella sospechaba que había algo oscuro en él. En cambio Harry no parecía percibirlo.

-Tienes que ayudarnos, Tom. Hay un basilisco -suplicó el pequeño Potter.

-No vendrá si no es llamado -repuso Riddle con un encogimiento de hombros. Entonces Bella se percató de que llevaba sus varitas en las manos.

-Dame mi varita, Tom -siseó la joven Potter poniéndose en pie. Tom negó.

-Tranquila, Bella, no la necesitarás -sus ojos eran hipnotizantes y Bella no podía apartar la mirada de aquellos orbes negros que la tenían absorbida por completo.

-Hay que salir de aquí. Debemos... debemos salvar a Ginny -la voz de Bella iba perdiendo fuerza conforme sentía su cuerpo entumecerse más y más al ver aquellos ojos.

-Me temo que no puedo hacer eso. Verás, Bella, cuanto más débil está ella, más fuerte soy yo -Tom se acercó a Bella y apretó los labios contra su oreja.- Lo sabes, Bella, Ginny abrió la Cámara de los Secretos. Bella negó débilmente mientras Tom comenzaba a bajar los labios por su cuello. Sentía asco, pero se veía incapaz de mover un solo músculo.

-No... no puede ser... -negó con un hilo de voz. -Nunca lo haría.

-Ella envió a la serpiente de Slytherin contra los Sangre Sucia y contra la gata -el aliento de Tom rozó a Bella en la mejilla cuando comenzó a hablar de nuevo. -Ella pintarrajeó las paredes con esos mensajes.

Riddle bajó hasta la clavícula de la muchacha y la recorrió con los labios de manera casi dulce, sin embargo, Bella sentía ganas de vomitar. Pero ¿por qué no se movía? ¿Por qué se quedaba allí clavada? ¿Se había vuelto loca? Probablemente.

-Pero ¿por qué? Eso... eso no tiene sentido -susurró Bella con voz temblorosa.

-Porque yo se lo dije... porque yo la controlé, tal como estoy haciendo contigo -lo último lo dijo tan bajo que Bella no estuvo segura de haberlo oído. Se sentía débil, cansada. -Yo puedo llegar a ser muy... persuasivo. Estaba en una especie de trance. Aún así, el poder del diario comenzó a asustarla e intentó deshacerse de él en los lavabos. Y entonces, ¿quién fue a encontrarlo? Tú. La persona a la que más ansiaba yo conocer. No te ofendas, Harry, pero tu hermana es sencillamente -inspiró el olor de su piel, apretando la nariz contra su cuello - gloriosa.

-¿Y por qué querías conocerme? -susurró Bella con la voz más fuerte. -¿Por qué yo y no Harry?

-Tenía que hablar contigo, averiguar más de ti, de vosotros, pero tú eres mucho más poderosa. Así que decidí mostrarte mi captura de ese zopenco de Hagrid para ganarme tu confianza, encanto -susurró besando su mejilla. Bella le apartó de ella de un empujón, recuperando el control de su cuerpo, furiosa.

-¡Hagrid es mi amigo! Tú le tendiste la trampa ¿Verdad? -siseó. Tom la miró de nuevo a los ojos, pero el control del joven ya no daba resultado.

-Era mi palabra contra la de Hagrid. Solo Dumbledore creyó en su inocencia.

Bella sonrió tétricamente.

-Pero Dumbledore descubrió tus intenciones.

-Ciertamente, me vigiló muy de cerca después de eso. Entendí que sería imprudente abrir la Cámara de nuevo mientras siguiera en el colegio por eso dejé mi diario. Conservándome en él con mis 16 años de entonces para algún día servir de guía a otra persona y así culminar la noble tarea de Slytherin. Bella se echó a reír amargamente.

-Pues no la vas a culminar esta vez. En pocas horas, la pócima de Mandragoras estará lista y volverán a la normalidad todos los petrificados. Has perdido Riddle. Otra vez.

Tom sonrió maquiavélicamente.

-¿Aún no te lo he dicho, encanto? Ya no me preocupa matar a los pobres Sangre Sucia. Desde hace meses, sintiéndolo por tu hermanito, mi único objetivo has sido tú. ¿¡Cómo es que un bebé sin talento mágico extraordinario es capaz de proteger a su hermano y derrotar al mago más grande de todos los tiempos! -Levantó la varita de Bella y aventó el flequillo de Bella. -¿¡Cómo es que lograste sobrevivir, escapar, con no más daño que una cicatriz mientras que Lord Voldemort perdió sus poderes!

-¿¡Y QUÉ MÁS TE DA COMO ME LIBRE! -rugió Bella. -¡VOLDEMORT ES POSTERIOR A TI! -y entonces, todo encajó.

-Voldemort es mi pasado, presente y futuro -repuso levantando las varitas de los jóvenes Potter. En el aire se dibujó su nombre completó.

Tom Sorvolo Ryddle

Hizo un movimiento de varita y las letras cambiaron de posición.

SOY LORD VOLDEMORT

-Tú. Tú eres el heredero. Eres Voldemort.

-Acaso ¿crees que iba a utilizar siempre mi despreciable y sucio nombre muggle? No. Me concedí un nuevo nombre. Un nombre que todos lo magos temerían pronunciar cuando me convirtiera en el hechicero más poderoso del mundo -gritó con un tono de voz que dejaba ver la devoción.

-Albus Dumbledore más grande y poderoso del mundo -gritó Bella encarándose al muchacho

-Dumbledore ha sido expulsado del castillo gracias a mi simple recuerdo -le contradijo Riddle.

-Nunca se irá del todo -gritó Harry desde el suelo, junto a Ginny.

-No mientras haya quienes como nosotros le guarden lealtad eterna -completó Bella mirando a los ojos a Voldemort. -Solo eres un despreciable ladrón y asesino. Me das asco -siseó antes de escupirle en la cara. Riddle respondió dándole un bofetón que la tiró al suelo. Un gracioso ave pasó al lado de Bella soltando el Gorro Seleccionador.

-¿Fawkes? -murmuró la bruja al ver al ave roja y dorada que se detuvo sobre su hombro.

-Esto es lo que Dumbledore envía a su gran defensor. Un pájaro cantor y un sombrero ajado -Riddle dijo algo en lengua pársel y el basilisco hizo su aparición por las tuberías.- Enfrentemos el poder del heredero de Salazar Slytherin contra la famosa, Isabella Potter.

Bella echó a correr mientras el basilisco iba tras ella. Cerró los ojos pues no podía mirarle, ya que moriría.

-La lengua pársel no os salvará ahora, Potters, solo me obedece a mi -dijo mirando a Harry. -Por cierto, gracias por dejar a tu hermanita por Ginny, así verás como muere, Harry.

-¡No! -gritó Harry pero ya era tarde. Con un movimiento de varita unos grilletes aparecieron alrededor de los tobillos de Harry y ya no pudo levantarse.

Bella tropezó y cayó al cuelo. Estaba a punto de morderla cuando Fawkes se tiró sobre el basilisco y le picó en los ojos. La sangre brotó negruzca.

-Tú pájaro a cegado al basilisco, Potter, pero aún puede oírte. ¿Por qué no te unes a mi, preciosidad? En unos años, serías como yo. Poderosa, gloriosa. Inmortal.

-Que te jodan -gruñó la Bella actual fulminándolo con la mirada.

Bella no contestó, se limitó a correr en dirección a la estructura de piedra que había las veces de pared y comenzó a escalar por ella. Y entonces la vio, la legendaria espada de Godric Gryffindor y la cogió sin pensarlo. El basilisco arremetió contra ella y Bella blandió la espada, y de un golpe rápido la encajó en su paladar. La bestia gritó cuando la punta de la espada atravesó su cráneo. Bella retiró la espada y el basilisco se hundió en el lago, muerto. Y entonces lo vio, un enorme colmillo aparecía clavado en su brazo.

-¡MI BEBÉ! -gimió Esme rodeando a Bella con sus brazos.

-Estoy bien, mamá -susurró contra su pecho. Esme se quedó paralizada un momento y luego la apretó con más fuerza.

Se lo arrancó y se deslizó hasta el suelo con él en la mano derecha.

Se arrastró hasta su hermano y le tomó la mano. Por las mejillas del muchacho corrían lágrimas y lamentos salían sin cesar desde su pecho.

-¿No te parece asombrosa la rapidez con la que el veneno de basilisco penetra en el cuerpo? Cálculo que te queda poco más de un minuto de vida.

-Aléjate de mi hija -el siseó de Carlisle se oyó por toda la casa. El siempre la había considerado como tal, y ahora que sabía que no tenía padres, había dejado aflorar su instinto paternal.

-Pronto te reunirás de nuevo con tu querida madre sangre sucia y tu padre traidor de la sangre -Bella tomó la mano de Ginny y Tom sonrió. -Es curioso -murmuró Riddle. - El daño que puede hacer un simple diario, especialmente en manos de una necia y ridícula chiquilla. Bella cogió el diario de manos de Ginny y lo abrió.

-¿Qué vas a hacer, encanto? ¿Tu testamento? -Bella sonrió.+

-Yo caigo... pero tú caes conmigo -siseó antes de clavar el colmillo en el diario. La tinta brotó como sangre y a los segundos el recuerdo de Tom se había desintegrado y Ginny había abierto los ojos. Fawkes voló hasta ellos y comenzó a llorar sobre la herida de Bella, y mientras el dolor de iba, a Bella se le nubló la vista. Se dejó caer hacia atrás y se hundió en la oscuridad.

La nube de humo de deshizo en zarcillos y los Cullen miraron a Bella asombrados.

-Desperté dos días después en el hospital de San Mungo. Ese fue mi segundo año. Todos los petrificados volvieron a la normalidad y volvimos a casa.

-¿Solo segundo? ¿En qué curso estás? -inquirió Edward de los nervios.

-En sexto -Bella sonrió al ver su expresión de horror.

-Osea, que queda historia para rato -culminó Alice.

-Será mejor que os pongáis cómodos -finalizó Bella.

EN SEATTLE, EN ESE MISMO MOMENTO

Riley cargó a un humano hasta Victoria, que les aguardaba en las afueras de la ciudad en un oscuro callejón. Le tiró al suelo y se volvió hacia la vampira.

-Otro más, Victoria -anunció el vampiro sonriéndole con adoración. Victoria fue a velocidad vampírica hasta el joven y agarró su cabeza, dejando el cuello al descubierto. Acercó la boca a su oído.

-Bienvenido al ejército -susurró antes de bajar hasta su cuello y clavar los colmillos.

Los gritos del joven se oyeron por todo Seattle, escalofríantes.

HOLA! CAP SUUUUUPER LARGO! QUIERO REVIEWS -