13 de marzo de 2021

Portaviones Liberty, base Asesina

-Menudo aniversario.

Shaun sonrió al ver a Desmond. Acababa de regresar de una batalla en Moscú.

-Era de esperar, estamos en guerra. ¿Cómo ha ido?

-Se han retirado de Rusia. Europa está en nuestro poder.

-Queda el resto del mundo...

Desmond se sentó en el suelo frente a él con un gemido de dolor. Observaron el sol naciente en mitad del Mediterráneo desde una de las cubiertas.

-¿Qué tal por aquí?

-El cargamento de provisiones a las ciudades aliadas ha sido enviado con éxito. Todos los civiles viven con normalidad, apenas notan la guerra salvo por las noticias. Los ejércitos de los alrededores del Mediterráneo nos ofrecen sus tropas, las he puesto en defensa de sus ciudades. Y Asami ha enviado más armas.

-Bien, bien...

Inclinó la cabeza hacia atrás y suspiró agotado.

-¿Qué ocurre?

-Es solo que estoy agotado. Esto parece no tener final. No solo tengo que encargarme de organizar a todos los equipos, también tengo que buscar el Jardín del Edén. Apenas puedo dormir en condiciones sin que me asalten las pesadillas o los recuerdos.

Shaun se acercó a él y le abrazó, ambos mirando hacia el horizonte.

-Tómate unos días de descanso, los androides estarán en el frente en las próximas batallas. Pero los Asesinos necesitan a su Mentor.

Desmond se movió hasta que sus labios rozaron la sien de Shaun.

-No existe el descanso para mí, pero lo intentaré. Me centraré en el Jardín.

Shaun supo que no podía pedir más.

-Deberías ver a Ciara, ha empezado a dar sus primeros pasos sujeta a alguien.

-Y me lo he perdido...

-Lo grabé por ti, tranquilo. Helena debe traerla por aquí en cualquier momento, ha tomado la costumbre de levantarse temprano para darle el biberón. Elijah siempre se está quejando de eso.

-¿Crees que estoy descuidando a mi familia?

-Luchas por darnos un mundo libre, Ciara se sentirá orgullosa cuando lo estudie. Es la nieta del Elegido.

Desmond sonrió al pensarlo.

-Cuando termine esta guerra, voy a retirarme. Seguramente Elijah sea nombrado Mentor y estoy pensando en cederle también Stellae.

-¿De verdad? La Hermandad es tu vida.

-Mi familia es mi vida. Pero ya habré terminado con mi propósito de existencia, podré hacer lo que quiera sin temor a más locas de antiguas civilizaciones en busca de venganza.

Shaun rió.

-Tienes una forma extraña de definir a Juno.

-¿Te digo un secreto?

-Adelante.

-Sylphun fue quien hizo fallar la prueba que mató a Aita.

-¿De verdad?

-Pensó que la salvación de la raza humana valía la pena y que yo iba a ser capaz de derrotar a Juno. Él inició esta guerra y yo la acabaré.

Shaun hizo un extraño sonido, entre un bufido y una risa.

-Realmente estás conectado con tu pasado.

-Y no tienes ni idea de cómo lo odio. Hablo todo el tiempo de libertad, pero mi propia vida fue decidida hace milenios. Quiero ser capaz de elegir-le abrazó con un poco más de fuerza-. ¿Vendrás conmigo?

-Hasta el fin del mundo.

La puerta se abrió, sobresaltándoles. Helena salió con Ciara en brazos. La niña sonrió al ver a sus abuelos favoritos y extendió los brazos. Ambos se levantaron. Desmond cogió a su nieta con una sonrisa suave.

-Hola, mi princesa. ¿Qué haces despierta tan temprano?

-No sabía que habías regresado.

-Llegué hace apenas media hora. Ahora vuelve a dormir, veo que te has pasado la noche despierta otra vez.

Helena sonrió ligeramente. Ya no le sorprendía cuando su suegro sabía cosas que no debía.

-He estado ayudando a Nikola y Leo a buscar un patrón, se me da bastante bien.

-No lo dudo, pero estás agotada. ¿Elijah te ayuda con Ciara?

-Es él quien suele levantarse por la noche cuando llora.

-Pues ahora es mi turno de cuidar a mi nieta. Vuelve a la cama, yo le daré el desayuno y la dormiré un rato más. Quizás duerma con ella.

Shaun sonrió.

-Deberías. Llevas dos días despierto a base de café y adrenalina.

-Sus deseos son órdenes, mi rey. Vamos, princesa. Tenemos que desayunar.

Se dirigió a el comedor común. Helena sonrió.

-Diga lo que diga, es un buen abuelo.

-Creo que intenta compensar no haber estado para Elijah en su momento. No le digas que lo he dicho yo.

Helena rió.

-Le haré caso y me iré a dormir un poco más. ¿Hay algo importante hoy?

-Una visita del secretario de la ONU en tres horas. Me encargaré de todo, no te preocupes.

-En ese caso nos vemos luego.

Helena regresó al camarote que compartía con Elijah y Ciara. Él seguía dormido en la cama, medio desnudo y con el pelo revuelto. Le golpeó suavemente para que volviera a su lado y se recostó junto a él.

-¿Lena?

-Vuelve a dormir, aun es temprano.

-¿Y Ciara?

-Con tu padre. Se encargará de ella por hoy.

Elijah suspiró y la acercó a él con un brazo.

-Shaun podrá con ella.

-Tu otro padre, Eli. Des ha regresado de Moscú.

Él gimió.

-Es demasiado temprano para pensar en una reunión. Duérmete.

Ambos volvieron a dormirse, tranquilos porque su hija estaba al cuidado de uno de los pocos hombres que podía protegerla mejor que nadie.

– O –

Bianca recibió al presidente de la ONU en cuanto este bajó del avión.

-Bienvenido, señor. Soy Bianca Cavalli, el androide creado por el Mentor y designado para acompañarle mientras esté en el Liberty.

-¿Y vuestro Mentor?

-En la sala de mando, esperándole. Por aquí, por favor.

Giró sobre sus talones y empezó a caminar hacia la sala de mando. Pasaron junto a un grupo de Asesinos en pleno entrenamiento y un equipo que arreglaba un avión de la última batalla. Tenía varios agujeros de bala en las alas y había que sustituir el cristal.

Bianca no se molestó en llamar a la puerta, ya escuchaba las voces de Edward y Sylvana discutiendo. Connor estaba sentado a la mesa, leyendo una copia de El arte de la guerra de Zun Tzu. Y Desmond estaba junto a las ventanas, con Ciara apoyada cómodamente en su pecho.

-Mentor.

Bianca inclinó la cabeza con respeto. Desmond se giró hacia ellos.

-Connor.

Él dejó el libro y se acercó para coger a la última descendiente de su linaje. Ciara despertó en ese momento y mostró una sonrisa sin dientes al hombre de anchos hombros y expresión intimidante.

-Ven, pequeña, cuidaré de ti mientras tu abuelo trabaja.

Se acercó a su abuelo y su hija, que seguían discutiendo sobre el rumbo. Nunca podría estar más agradecido de que no hubieran coincidido en vida.

Desmond ocupó su lugar en la cabecera de la mesa, señalando un espacio libre a su derecha para su invitado.

-¿De quién es el bebé?

-De mi hijo Elijah. Ciara es una de las pocas alegrías que hay en esta nave. Ahora pasemos a los negocios. ¿Qué le trae por aquí, señor secretario?

-Quisiera saber cuánto más va a durar esta guerra.

-No lo sabemos. Como todas las guerras, es impredecible. Los Asesinos nos estamos limitando a defender las ciudades y responder a los ataques. Ya tengo a mis expertos buscando un patrón en las batallas que inician los Templarios y cuando eso ocurra llevaremos la ventaja. ¿Hay algún problema con los ejércitos o la llegada de suministros?

-No, ninguno en absoluto. Los civiles siguen con sus vidas sin ningún problema y vuestras alertas nos avisan con mucho adelanto para evacuarles a las zonas seguras.

Desmond se inclinó hacia delante.

-Entonces quiero la verdadera razón por la que estáis aquí.

El hombre se estremeció de terror.

-Quiero conocer en profundidad lo que hace la Hermandad. Cuando termine esta guerra, la ONU votará para convertirla en un ejército a nivel mundial independiente de cualquier gobierno externo.

Bianca asintió ante el gesto de Desmond y sacó un comunicador del bolsillo.

-Póngase esto, señor secretario. Le mostraremos las instalaciones del Liberty y la mitad de las conversaciones pueden ser captadas con esto.

Desmond se llevó una mano al oído y pulsó el botón para hablar.

-Asesinos, al habla el Mentor. Tenemos un invitado a bordo con acceso a nuestra comunicación. Restringid las conversaciones confidenciales al mínimo. Como comprenderá, señor secretario, hay cosas que no podemos revelarle.

Se levantó y volvió a coger a su nieta. Connor acarició con cuidado la espalda de Ciara.

-Si se parece en algo a sus antepasadas, será terrorífica dentro de unos años.

-Entonces solo nos queda esperar que no desee la luna en un futuro. Ni Callum ni yo podremos negarle nada.

-Puedo imaginarlo.

Desmond indicó con la cabeza hacia Edward y Sylvana cuando Connor volvió a su libro.

-Ellos son otros dos androides, Edward y Sylvana Kenway. Están diseñados para parecerse a personalidades importantes para la Hermandad. Que resulten ser mis antepasados es pura coincidencia. Ambos se encargan de dirigir el Liberty. En estos momentos vamos hacia el Canal de Suez para cruzar hacia el Índico.

-¿Por qué salir del Mediterráneo? No creo que este barco haya salido de él desde el comienzo de la guerra.

-Todos los países de los alrededores del Mediterráneo son aliados de los Asesinos, así que podría decirse que hemos estado a salvo aquí. Pero necesitamos movernos para apoyar una batalla que mis contactos dicen que iniciará en la India.

-¿Qué clase de contactos?

-Los mismos que se han aliado con los Asesinos toda la vida: mercenarios, ladrones y cortesanas. Recientemente también se han unido los contrabandistas y los mafiosos. Trabajo personalmente con los líderes de la Bratva, la Tríada y la Yakuza.

-Imposible...

-De hecho, es lo más probable. Ellos nos proporcionan armas a cambio de protección. También han cambiado sus normas para convertirse en las ramas orientales de la Hermandad, o algo así, ninguno ha hecho el juramento.

Miró a Sylvana cuando le habló.

-Mentor, según las estimaciones haremos un alto en Chipre para reponer suministros antes de dirigirnos al Canal de Suez. Si no hay mucho tráfico marítimo, llegaremos a la India en tres semanas.

-Gracias, Sylvana. Puedes seguir discutiendo con Edward.

Sus ojos oscuros brillaron y se giró hacia el hombre rubio, preparada para volver a intentar ganar la discusión sobre los vientos y las corrientes marinas.

Desmond se llevó al secretario hacia la cubierta, con Bianca fielmente tras ellos y Ciara observando todo a su alrededor. Había momentos en los que el Mentor sentía remordimientos porque su nieta empezara su vida en mitad de una guerra, como tantos otros niños, pero luego pensaba que era por su futuro.

Los Asesinos se inclinaron formalmente ante él antes de seguir con lo suyo.

-Este escuadrón son los novicios más recientes. Se están entrenando para pilotar aviones de suministros. En tierra, más concretamente en unos terrenos que tengo por herencia en Andalucía, hay otros dos grupos un poco más avanzados, pero que aun no están preparados para el combate. El hombre que les enseña es otro androide, en concreto Arno Dorian, basado en un Asesino de la Revolución Francesa.

-¿Qué tiene de diferente vuestro entrenamiento?

-Nos concentramos en el cuerpo a cuerpo y con cuchillos. La hoja oculta es utilizada en contadas ocasiones. También usamos la posición de francotirador como apoyo para los equipos en el campo. Y por supuesto tenemos conductores experimentados que puedan sacarlos en caso de necesidad. Aquí en el Liberty solo contamos con nuestra flota aérea, una adquisición reciente, pero por todo el mundo tenemos vehículos a disposición de los Asesinos que lo necesiten para cualquier eventualidad-indicó hacia el avión que reparaban-. Mi hijo Elijah ha reformado los motores y el fuselaje de forma que podemos utilizar los reactores con las fuentes de energía que he creado. Sus estudios sobre temperaturas cercanas al cero absoluto le han permitido crear aviones por levitación.

-Fascinante. ¿Está a bordo?

-Debe estarlo. Volvió hace dos días de revisar las defensas de Polonia. Y Callum debe estar al caer, le envié a Argentina para que comprobara los movimientos templarios en aquella zona. ¿Diego?

Un hombre que supervisaba las reparaciones se giró hacia él.

-¿Mentor?

-¿Cuándo regresa Callum? Tú estás a cargo de las idas y venidas, ¿verdad?

-Sí, déjame comprobarlo-miró en su tabet durante unos minutos-. En diez minutos, según su última transmisión.

-Gracias.

Diego volvió a su trabajo.

-Parece que confías mucho en los Asesinos.

-Somos como una familia, la confianza es importante entre nosotros. Por supuesto asigno las tareas según sus rangos.

-¿Cuántos rangos hay?

-Muchísimos. Son varias ramas diferentes. Pero los más importantes por ahora son los Grandes Mentores, Elijah y Callum, justo por debajo de mí. Shaun y Rebecca también son muy reconocidos, aunque solo son Consejeros, pero eso es porque ellos estuvieron conmigo en mi primera misión, la más importante para la Hermandad desde la Guerra de la Independencia de Estados Unidos. Hay médicos, instructores, estrategas, políticos, soldados, armeros, conductores, espías y demás posiciones. Prácticamente somos como un ejército a nivel mundial.

-¿Todos pueden ser Asesinos?

-Todos. En la Ceremonia de Iniciación hacen un juramento para luchar por la libertad y seguir las Normas y el Credo. El incumplimiento se castiga con la degradación a novicio la primera vez, la segunda con la muerte.

-Un castigo duro.

-Protegemos a los inocentes, señor secretario. Sé lo que puede hacer la arrogancia y la estupidez a un Asesino entrenado. Altaïr puso en peligro muchas vidas por ello. A pesar de las contradicciones que él mismo definió en las Normas, los Asesinos creemos que si al arrebatar una vida pueden salvarse cien más, esa vida deber ser eliminada-miró hacia el cielo justo cuando un avión aparecía a la vista-. Justo a tiempo. Venga, le mostraré las ventajas de estos aviones.

Caminaron hacia la pista de aterrizaje. El avión aterrizó en vertical, como un helicóptero. Las alas se plegaron hacia arriba mientras algunos Asesinos ponían tacos en las ruedas. La cúpula de cristal se abrió y de ella salieron dos hombres. Uno era realmente parecido a Desmond, por lo que el secretario supuso que era Altaïr, otro de los androides. El otro hombre sacudió la cabeza y sonrió al ver al bebé en brazos del Mentor. La cogió cuando ella se lo pidió.

-¿Cómo está nuestra princesa?

-¡Gah!

Callum y Desmond sonrieron.

-Helena estaba agotada, así que me encargo de ella por hoy. Mañana te tocará a ti.

-Sin problemas. Habré tenido tiempo de dormir, ducharme y comer, no en ese orden-besó con cariño la mejilla de su nieta-. Ahora vuelve con tu aterrador abuelo Miles. Yo iré a saludar a Sofía. Altaïr dará el informe por mí.

Desmond volvió a coger a Ciara y miró a Altaïr mientras él se acercaba. Inclinó la cabeza con la mano en el corazón.

-Mentor, teníais razón al sospechar de la tranquilidad en Sudamérica. Están preparando misiles de largo alcance. Pensaban dispararlos contra la India cuando estuviéramos luchando.

Los ojos de Desmond brillaron con furia.

-Espero que los hayáis desmantelado.

-Y puede que hayamos hecho explotar la fábrica sin querer-ante la mirada del Mentor se encogió de hombros-. No era culpa nuestra que estuviera "camuflada" en una fábrica de harina. Callum reventó uno de los silos y el aire estaba lleno de polvo. Solo hizo falta una chispa del arrogante líder fumador. ¿Hay un cambio de órdenes?

-Sí, los misiles cambian mucho las cosas. Convoca a todos en la sala de mando para dentro de una hora. Creo que para entonces tendré un plan.

-Sí, Mentor.

Se inclinó de nuevo y trotó hacia la torre de control. Desmond estaba más que seguro que iba a buscar a Malik. Ciara se movió buscando una postura más cómoda para observar a su abuelo.

-¿Qué pasa, princesa? ¿Ya te estás cansando de mí?

Él la acomodó sobre su otro hombro. Sus ojos del genérico color claro se posaron en el secretario, que reprimió un escalofrío. Sin ninguna duda, esa niña sería igual de inteligente que su padre y su abuelo, puede que incluso más.

Bianca pareció notarlo.

-Mentor, quizás deberíamos enseñarle los laboratorios. Puede que Nikola y Leonardo hayan conseguido avances en el análisis de patrones.

-Puede... nunca está de más tener esperanza. Por aquí, señor secretario. Creo que encontará interesante el laboratorio.

Bajaron por unas escaleras que habían colocado para hacer más práctica la bajada al hangar donde se guardaban los aviones. El laboratorio estaba protegido tras unas puertas con reconocimiento óptico. Bianca se adelantó entonces.

-Asesina Bianca, acceso autorizado.

Las puertas se abrieron, revelando un laboratorio que era el sueño de todo científico. Ordenadores de última generación, pantallas holográficas, herramientas que ni siquiera sabía que existían... Y por supuesto una parte estaba dedicada solo a la química, donde un hombre de pelo negro trabajaba con vasos de precipitados.

Un castaño y un rubio estaban inclinados sobre una mesa que mostraba de forma holográfica un mapa del mundo. El rubio alzó la mirada y el secretario se quedó sin aliento al reconocer a Leonardo da Vinci.

-¡Desmond, amico! Llegas justo a tiempo. Creo que tenemos un patrón.

-¿De verdad?

Bianca cogió fácilmente a Ciara cuando el Mentor se adelantó. El castaño asintió y señaló los puntos rojos que había en el mapa.

-Sí, como Malik dice siempre, es todo matemáticas. Las batallas siguen una espiral de Fibonacci, solo que inversa, desde el exterior al interior. Y el centro está en...

Todas las miradas se concentraron en un punto.

-Tiene sentido... Gracias, Nikola. ¿Crees que puedes buscar las fotos del grabado en la Cripta de Nara?

-Estará por algún lado de los archivos. ¿Malik?

El pelinegro se giró en su taburete.

-La buscaré y te la pasaré, Desmond. Ahora mismo estamos un poco liados con las modificaciones de los coches y las pistolas.

-Dale prioridad, podría ser lo que he estado buscando para acabar con la guerra.

-Hecho.

Malik volvió a girarse. Leonardo sonrió aun más al ver a Ciara.

-¿Cómo está la pequeña princesa de su propio castillo flotante?

Ciara rió con su risa infantil cuando el rubio la cogió.

-Eres su tío favorito, Leo. Sin ninguna duda.

-¿Envidia, Des? ¿A tu edad?

Desmond rió.

-Callum y yo compartimos el título de abuelo favorito, no puedo quejarme. Y reconoce que estoy genial para mis cuarenta y pocos.

-Tu genética es impresionante, Ezio estuvo activo hasta sus cincuenta y cuatro.

-Y Altaïr hasta sus noventa y dos. Hablando de Altaïr, ¿donde está?

Malik señaló hacia uno de los tanques de regeneración.

-Recibió algo de daño en la rodilla derecha y puede que le haya golpeado por eso.

Desmond extendió la mano hacia Nikola y él le pasó una tablet. Revisó las estadísticas.

-Veinte minutos serán suficientes como para reparar los daños en los tendones. El ojo morado ya debe haberse curado-colocó la tablet en la mesa y cogió a Ciara-. Venid luego a la reunión. Hoy están cambiando muchas cosas. Solo nos falta un ataque.

Leonardo rió.

-Acabas de gafarlo, Des. Ya puedes preparar la defensa del Liberty.

-Siempre está activa, Leo. En serio, soy el Mentor y tengo el deber de proteger a los que están a mi cargo. Sobretodo ahora que estamos en guerra.

-Desmond, baja a la enfermería ahora. Hemos tenido un pequeño problema.

Se llevó una mano al oído.

-Vamos enseguida, Shaun.

Se giró sobre sus talones y salió a toda velocidad. Bianca acompañó al secretario en la misma dirección. En la puerta de la enfermería encontraron a Shaun con Ciara.

-¿Qué ocurre?

-Un traslado de emergencia del frente. Tienen que operarle el pulmón y Desmond es el más preparado-Ciara lloriqueó un poco, pero se calmó en cuanto Shaun la meció ligeramente-. El abuelo Des está ocupado, cariño. Y la abuela Fía está gritando al abuelo Cal por explotar la fábrica de harina.

-Seguiré con la visita, informa al Mentor, por favor.

-Claro, Bianca. Yo me quedaré aquí y cuidaré de mi nieta-sonrió a Ciara y ella balbuceó emocionada. Adoraba pasar tiempo con sus abuelos.

Bianca se llevó al secretario para seguir con la visita, explicándole sobre los rangos y los trabajos de quienes se encontraban.

Cerca del comedor se encontraron con Elijah en su uniforme negro trabajando en un ordenador. Helena, a su lado, le ayudaba a contrastar algunos datos.

-Gran Maestro.

-Hola, Bianca.

-¿Preparando la sorpresa?

-Galina está en la cocina, es la única que puede hacer una tarta adecuada para el cumpleaños del Mentor. Y Rebecca se está encargando de preparar la cubierta superior para la cena de aniversario. Todos los Asesinos han jurado guardar el secreto, su excusa es que por una noche podrán relajarse tanto como pueden dentro de esta guerra. Además, los Templarios necesitan al menos una semana para reagruparse en la India, tendremos tiempo. De todas formas están estresados, les viene bien algo que celebrar.

-¿A quién te refieres?

Elijah alzó la mirada de la pantalla. Mientras hablaba, no había dejado de escribir.

-A todos los Asesinos, pero en especial a mi padre. Ya le conoces, está al borde de un colapso emocional y mental. Ciara le ayuda mucho, pero está cerca del punto de ruptura. Debe recordar que hay algo más aparte de la guerra.

Bianca asintió.

-Mantendremos distraídos a Desmond y Shaun. No se acercarán ni a la cocina ni a la cubierta superior. Convenceré a los chicos.

Helena sonrió dulcemente.

-Si hay alguien capaz de eso, eres tú, Bi.

Ella le guiñó un ojo.

-Siempre es un placer trabajar con mis hermanos androides.

El resto de la visita fue sin incidentes. El secretario fue invitado a presenciar la reunión en la cabina principal.

Desmond, con un penetrante olor a desinfectante en la camiseta blanca, estaba en la cabecera. Callum y Elijah se sentaron a ambos lados y Shaun junto a Elijah. Rebecca, Galina y algunos altos rangos también estaban presentes.

-Bien, pasemos directamente al tema más preocupante. Los Templarios han empezado a fabricar misiles de larga distancia. ¿Ideas para desmantelar esa red?

-Puedes pedirles a Asami, Mikjail y Fei que investiguen. Cuando encuentren una fábrica nosotros intervendremos.

Rebecca negó con la cabeza.

-Sería demasiado lento. Cada segundo cuenta y antes de tres semanas deben haber desaparecido todos los misiles. De otro modo la India se convertirá en ruinas y muchos inocentes morirán de forma innecesaria.

Elijah miró a su padre.

-¿Tú tienes algo?

Desmond lanzó una mirada hacia el secretario.

-Puedo probar eso, pero aun es muy impreciso. Conseguiría un radio de cincuenta kilómetros.

Callum se inclinó hacia delante.

-Los Asesinos podemos trabajar con eso, Mentor. Hemos conseguido más con mucha menos información.

-¿Alguna otra idea?

-Es nuestra única opción, Des. Para cuando lleguemos a la India los Templarios no deben estar en poder de esos misiles, lo sabes bien.

Desmond suspiró pesadamente y miró hacia el techo.

-Subiré a la cubierta más alta y...

-¡No!-Elijah se sonrojó por la repentina explosión-. Quiero decir, estoy aumentando la frecuencia de las antenas y está todo por todos lados...

El Mentor le observó detenidamente.

-Ojos fijos en mí, no has parpadeado lo suficiente, justo antes de responder has tragado saliva, has explicado algo innecesario, tienes los hombros tensos... ¿Necesito más pruebas de que mientes?

-¡Papá!

Shaun rió.

-Desmond, no psicoanalices a tu hijo. Ya sabes qué día es hoy y que nos han mantenido lejos de esa zona.

-¿Qué día es hoy?

Hubo risas divertidas.

-Dessy, cariño, cuatro años de matrimonio y es el primero que olvidas tu aniversario.

-¿Hoy es trece? Mierda, me he olvidado de preparar mi regalo...

-Yo tampoco tengo el tuyo, por un año podemos pasar de ellos. Y nuestra tradición sigue en pie.

-Para eso solo necesitamos unas esposas-Elijah gimió cuando les oyó hablar otra vez de su vida sexual. Sylvana, detrás suya, le palmeó el hombro con compasión-. Aunque creo que tengo algo... una memoria en la que estoy trabajando. Podría servir...

-¿Podemos centrarnos en tu prioridad número uno antes de en nuestro aniversario, por favor? ¿Dónde vas a trabajar?

-Necesito aire fresco para trabajar, así que en cubierta, en algún lugar donde no pueda ser fácilmente molestado. Conozco cada metro cuadrado del Liberty, encontraré algo-miró alrededor de la mesa-. Se aplaza la reunión hasta que tenga la información. Dante-el androide de pelo rubio y ojos oscuros se adelantó un paso, esperando instrucciones-, ve con Tham al laboratorio y ayudad a Leonardo y Nikola en el análisis del patrón que han descubierto. Haytham-el androide templario reformado miró a su descendiente-, ve con ellos y ayuda a Malik a encontrar lo que le he pedido. Puede ser de más ayuda de la que creía.

-Sí, Mentor.

Haytham, Dante y Haytham Junior, los dos últimos los nietos mellizos de Connor, salieron de la habitación. Altaïr, Ezio y Connor se adelantaron para hablar en voz baja con Desmond. Él asintió y los tres también salieron.

Edward, quien había estado en todo momento pendiente del rumbo y vigilando a Ciara, se la entregó a su abuelo Miles.

-Toda tuya. Se ha dormido hacia la mitad de la reunión, más o menos cuando yo empezaba a bostezar.

-Te he visto, Ed-sonrió a la expresión de ángel de su nieta-. Es realmente adorable. ¿Quieres cuidarla por lo que queda de día, Callum?

-Pásame a mi nieta, anda. El Mentor necesita trabajar para salvar al mundo.

Callum también sonrió cuando Ciara estuvo acurrucada en sus brazos. Elijah y Helena se miraron.

-Podemos ocuparnos nosotros, papá. Es nuestra hija.

-Lena, tú descansa y deja a los abuelos por un día.

-Tú también, Eli. Terminaré con esto rápidamente para dormir un rato con ella.

-Callum, tú también deberías. En cuanto Des termine con su trabajo, los tres os váis a dormir en la sala de descanso. Sin excusas.

La respuesta fue unánime.

-Sí, Shaun.

Elijah se giró hacia él.

-¿Me enseñas ese truco?

-Con Cal es fácil, me supera en rango, pero llevo más en la Hermandad y sobreviví a la misión del 2012. Y con Desmond solo tuve que amenazarle un par de veces. Inténtalo, podría funcionar.

-Creo que me falta carácter.

-Ahí no puedo ayudarte. Desmond, Callum, ya sabéis lo que hacer.

Los Asesinos tomaron eso como el final real de la reunión. Se dispersaron en pequeños grupos, discutiendo entrenamientos, estrategias y armas. Desmond le guiñó un ojo a Shaun antes de salir y desaparecer en algún lugar del barco. Bianca indicó al secretario que se sentara frente a Shaun. Él sonrió ligeramente.

-Señor secretario, el Mentor me ha pedido que le explique exactamente las estrategias que hemos seguido en las últimas batallas. De todas formas soy el experto residente.

Colocó un disco holograma entre ambos y sacó su tablet. Empezaron una discusión sobre estrategias de batalla que les llevó toda la tarde.

Cerca de las ocho, Sofía se acercó con su móvil.

-Fíjate lo que he conseguido.

Le enseñó una foto a Shaun. En ella estaban Desmond y Callum dormidos en el amplio sofá, que más bien era una cama, de la sala de descanso. Entre ellos estaba Ciara, también dormida, y un biberón vacío.

-¿Cómo pueden los dos hombres más peligrosos del mundo ser tan adorables?

-No tengo la más mínima idea. ¿Crees que debería enviarla a The Creed?

-Ni lo dudes. ¿A qué estás esperando?

Sofía rió mientras enviaba la foto a todos los Asesinos por la red social que Rebecca había conseguido crear para The Creed. Junto a ella solo había un mensaje corto: "Incluso los mejores son humanos". A los pocos minutos ya había recibido mensajes de todo tipo, desde corazones hasta "adorables" y "necesito dormir".

-Creo que empiezo a ver eso de familia.

Sofía se sentó junto a Shaun.

-Me gusta considerar esto una versión de Romeo y Julieta mezclada con Juego de Tronos. "Dos familias enfrentadas desde el principio de los tiempo donde todos mueren" podría ser un buen resumen.

-Totalmente. Y como en todas las familias, hay problemas internos. Los nuestros terminan en golpes, disparos y cuchillos clavados en paredes. Una vez Rebecca nos encerró a todos fuera de nuestros camarotes porque no le permitimos piratear las bases del FBI. Fue una noche larga con todos durmiendo en cubierta.

-Y divertida. Desmond y Callum nos contaron algunas de sus misiones en Andalucía. No tenía ni idea de que una cuchara pudiera ser utilizada de ese modo.

-Yo sí, Mikjail puede ser muy imaginativo con sus métodos de sacar información. Lo contó en la boda de Asami.

-Parece que me perdí lo más divertido.

-Créeme, las Navidades en Londres fueron aun más divertidas. Sobre todo con ese juego de strip póker entre los tres líderes de mafias, el Mentor de los Asesinos y dos Grandes Maestros-sonrió al recordar a todos en calzoncillos y a Desmond y Fei completamente vestidos-. Desmond y Fei hicieron trampas.

Sofía rió.

-Que no te oiga Cal, está empeñado en demostrarlo.

-No podrá conseguirlo. Esos dos crearon un sistema propio más complicado que el Código Voynich. Intentó explicarme algo sobre palabras, gestos y risas, pero me quedé dormido.

Tham, el mellizo de Dante de pelo oscuro y ojos azules, entró en silencio, murmurando algo con Bianca, técnicamente su abuela. Ella asintió y el más joven desapareció de nuevo. Bianca se acercó a la mesa haciendo algo con su tablet.

-Leonardo, Nikola, Tham y Dante han conseguido un patrón que se adapta tanto al espacio como al tiempo. Todo está relacionado con Fibonacci, la espiral para el espacio y su secuencia para el tiempo. Leonardo cree que puedes tener alguna idea de porqué, Shaun.

-Déjame pensar... Fibonacci fue el primero en defender la numeración árabe frente a la romana. A partir de su secuencia se llegó a la espiral que se encuentra en muchos elementos naturales...-cerró los ojos un momento y miró repentinamente a Bianca-. Murió a los setenta y dos años.

Bianca se tensó por un momento.

-Eso explica mucho. Informaré a los chicos. ¿Hay algo más?

-Sí, buscad el centro de la espiral en el mapa del mundo y también el exterior. Desmond querrá saberlos.

-Lo haremos.

Bianca desapareció. Sofía revisó su archivo, haciendo los cálculos mentalmente.

-El centro es Sevilla.

Shaun frunció el ceño.

-No tiene sentido. Nuestra investigación demuestra que está en Arabia.

-Ten en cuenta que la descripción bíblica es "en oriente". Siempre se ha dado por hecho que es al este de la actual Europa, pero la geografia siempre ha sido muy subjetiva. Quizás Oriente en aquel momento era otro lugar... ¿Desmond lo habrá tenido en cuenta?

-Ni idea. Si ya es bastante difícil seguir la pista a sus pensamientos en un buen día, imagínate cuando está con estos temas. A veces le oigo murmurar sobre fantasmas y mitos-suspiró y se inclinó hacia delante-. Iré a despertarle, querrá saberlo enseguida.

Se despidió de un confundido secretario con una ligera inclinación de cabeza y bajó hacia la sala de descanso. Callum, Desmond y Ciara seguían dormidos. Casi le daba pena despertarles.

Casi.

El mundo les necesitaba en la tierra de la vigilia.

-Desmond.

Él contestó sin abrir los ojos.

-Sea lo que sea, puede esperar a mañana.

-Han conseguido encontrar el Jardín del Edén.

-Puede esperar a mañana.

-Desmond, por favor, no volvamos a empezar.

Él abrió un ojo avellana.

-Shaun, esta guerra no va a terminar hasta el mismo día en el que comenzó, el veintiuno de diciembre del 2021. Odio esa fecha.

-Tú y todos. ¿Desde cuando lo sabes?

Desmond hizo un sonido evasivo y acarició la mejilla de Ciara. Poco a poco, con cuidado de no despertar a su nieta o a Callum, se levantó y le indicó que salieran.

-Lo sé desde que llegamos al Liberty. La última batalla, entre Juno y yo, debe librarse en el Jardín del Edén exactamente el mismo día que la liberé. Es parte de las viejas leyes de los Kantaisä y Edeltäjä.

Shaun se acercó para abrazarle.

-Debiste habérmelo dicho. Tú llevas casi nueve años en esta guerra.

-Soy el último Kantaisä-suspiró-. ¿Quieres saber cómo se llamaban a sí mismos?

-¿Cómo?

-Engranajes. Pensaban en el mundo como una gran máquina donde cada criatura viva es un engranaje que debe estar en armonía con los demás para funcionar. Pero los Kantaisä debemos buscar nuestro lugar como los seres con mayor razonamiento.

Shaun le miró a los ojos. Vio dolor por la pérdida de todos los Kantaisä y vio la determinación de acabar con la última miembro de los Edeltäjä, quienes acabaron con ellos.

Pero también había caos en su mirada. Alegría, ira, calma, tristeza... todas las emociones podían verse sin necesidad de observar con detenimiento. Con un solo vistazo podía ver que estaba preparado para todo con tal de terminar la guerra.

Le besó ligeramente en los labios.

-Puedes contarme lo que sea, Desmond, lo sabes bien.

-Lo siento, durante los dos años que estuvimos separados después del Gran Templo, me acostumbré a guardar para mí todos mis pensamientos. No podía dejar que me descubrieran.

-Pues a partir de ahora eso se acabó. Eres Desmond Miles, el Mentor de la Hermandad de Asesinos de Masyaf y uno de los cuatro que pueden ser considerados Grandes Mentores. Y lo más importante de todo, eres mi marido, el padre de Elijah y el abuelo de Ciara. Somos tu familia y todos te necesitamos con vida.

Él sonrió ligeramente.

-Créeme, no planeo morir en un futuro cercano. Hay tengo que escalar el Everest y arrastrarte conmigo si hace falta.

-Pues lucha cada batalla, salva todas las vidas que puedas y derrota a Juno cuando llegue el momento.

-Lucharé cada segundo de esta guerra, Shaun, no lo dudes.

Shaun no lo dudaba.