Hola otra vez, después de mas de tres años de larga ausencia! Aquí estoy una vez mas dispuesta a continuar lo que quedo inconcluso y suspendido. Tal vez un capitulo de nuevo inicio se perdió y el ultimo, pero gracias a ello, he vuelto a pensar y nuevos sueños se escribirán como capítulos de esta historia.

MIRAGE no ha terminado y hay para rato

Espero que junto conmigo, continuemos emocionándonos con lo que sigue!

Un agradecimiento especial a todas aquellas personas que siguen, siguieron y continúan esperando y que jamás dudaron que volvería: Kclinda, Sakura04, HawkAngel, Lizirien, Itzumi-chan, Adriana Uchiha, Laureo, canservero, Darth Kaoru, Sango2005, JESZAS1, Shuls, Yugi Kitsune Uchiha, Cosechan, Damis, gordis89, sango hikaru, HimiKo, gabita19-91, HimiKo, Selkis1701, vicky008, carito, yukino14, Eiserne Lady, lust-and-wrath, monigab, princserekou. Su perseverancia ha dado frutos!

Muchísimas gracias y a leer se ha dicho!

5

4

3

2

1

0

Mirage

Autora: YukaKyo
Serie: Inuyasha le pertenece a la genial abuela Rumiko Tahakashi!. Todas las demás locuras escritas aquí, son de mis torcidas neuronas!

Pareja: Sesshoumaru x Sango, un poco de Inuyasha x Kagome y también alguna otra pareja original y de la serie que se me ocurra poner!

Categoría: T. Romance, acción, aventura, drama, angst.

Sumary: Todo ha empezado con el leve aroma de Kohaku captado por Kirara, que la ha llevado hasta Sesshoumaru, mas esto solo era el comienzo de un nuevo viaje para Sango. Y desde cuando la exterminadora se había convertido en la presa? Tal vez desde que esta le robo el corazón!

oo-o-oo-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-oo-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-oo-o-o-o-oo-o-oo

La vida se rehace

Y la muerte no importa más

28.- Makub (Esta Escrito)

Lentamente y con dolor, sus rosados ojos únicamente pudieron ver como los delicados trozos de aquella joya que, segundos antes llevara en su cuello, se despedazaba lánguidamente, cayendo trozo por trozo al suelo, donde se transformó en coágulos de sangre que, lentamente fueron absorbidos por la tierra.

Lena cayó de rodillas al suelo, junto con ellos tratando en un vano intento, recoger los trozos que aun no se deshacían.

Más fue inútil

— ¡No! — grito tratando de evitar que el ultimo trozo se desprendiera de la fina cadena de metal, mas esta terminó como una mancha sanguinolenta entre sus finos dedos.

Y aquella mácula en su mano se fue atenuando con suma rapidez que incluso, llego a pensar que su piel la había absorbido. Más sabía que no había sido aquello. Sino más bien, el último atisbo de la magia mística sobrenatural de Sesshoumaru, que le había permitido mantenerse con vida gracias a esa joya.

Crujió los dientes sabiendo lo que significaba y entonces sus ojos dejaron de contemplar sus manos para clavar sus pupilas rosadas con un sobrado desprecio a la humana. Podía escucharla claramente, sus fuertes quejidos y las desesperadas bocanadas de aire que tragaba, intentando llenar de aire sus pulmones.

Lastimosamente intentaba levantarse del suelo donde había caído muy cerca aun de ella.

¡Pobre humana estúpida!

Esta vez no habría nada que pudiera salvarla de sus garras

Con el último atisbo de su vida

¡Le mataría!

Lena se abalanzó contra la mujer, por un breve segundo los ojos castaños y rosados se encontraron, ambas sabían lo que pasaría. Mas los movimientos de la youkai fueron detenidos de golpe, cuando una pared de finas ropas y largos cabellos celestes se colocó frente a sus ojos.

No pudo más que subir la mirada frunciendo en entrecejo colérica y sin notarlo un leve gruñido broto de sus labios, notando la fría mirada dorada de ese ser, que más que bien conocía.

— Sesshoumaru— le llamo con rencor y desprecio en su voz. Se alejó a la mas prudente distancia de él, notando que el leve movimiento de su cuerpo al moverse había cambiado considerablemente de velocidad.

Advirtió con rabia como el youkai se acercaba a la humana, sujetándola con infinita suavidad de la cintura levantándola del suelo. Casi pudo ver el dolor reflejado en sus facciones tan controladas y frías. A Sesshoumaru le dolía verla en aquella lúgubre situación. Más el youkai no se negó cuando Kirara se acerco hasta ellos y fungió como soporte para que la exterminadora se recargara contra su cuerpo gatuno.

Sango le sonrió y cerró por un momento los ojos al sentir como Sesshoumaru pasaba suavemente las largas garras por su fina mejilla, regalándole una caricia delicada que le reconfortaba y al mismo tiempo le aseguraba que todo estaría bien. Mas aquel íntimo contacto se vio interrumpido, al desviar su mirada a la de la youkai que les miraba con odio infinito. Sesshoumaru termino por adelantarse un paso, protegiendo con su propio cuerpo, el maltrecho de la exterminadora.

— Es hora de terminar con todo esto Lena— musito con frialdad.

Sesshoumaru vio como la youkai gruñía furiosa, mas inmediatamente desvanecía su gesto a uno tranquilo y confiado frente a él. Sesshoumaru notó como Lena convocaba algunos de aquellos pétalos rosados que le caracterizaban rodeándola violentamente. Debía prepararse, en cualquier momento contra ellos los arrojaría.

Sesshoumaru le miraba tranquilo, mas una mano se poso temerosa sobre la suya. Apenas y giro el rostro, haciendo que sus miradas se encontraran fugazmente. Sango sabía que todo aquello acabaría pronto.

Y que…

— No tienes de que preocuparte. Estoy aquí—

— Pero Sesshoumaru— trato de convencerle la mujer. Mas una sonrisa en los labios de el youkai fue suficiente para tranquilizarla.

— Estarás bien y no me pasara nada. Solo quédate aquí y espera—

Sango asintió levemente, mientras veía como el youkai se alejaba. Kirara fue a su lado y con cuidado comenzó a lamer sus heridas reconfortándola. Toukijin fue desenfundada y al mismo tiempo una espada formada con los pétalos de la youkai se materializo en la mano derecha de la misma.

Había estado presente cuando los monstruos peleaban. Desde niña los había visto, en mas de una ocasión, como base y aprendizaje para sus propios combates contra los mismos. Pero nunca antes había visto una pelea entre taiyoukais como aquella.

Vamos ni siquiera Naraku se había movido con tal velocidad y rapidez que apenas y podía ser visto por sus ojos de humana.

A veces solo pudo notar el brillo de las espadas la chocar, pero ni siquiera la leve forma etérea de alguna de las dos figuras de los contrincantes. Los pétalos caían al suelo, cortados o en el peor de los casos ardiendo victimas de las descargas de las energías negativas de la espada Toukijin.

Sango lo vio, fue débil un único momento pero lo vio.

La energía y velocidad que se había mostrado hasta aquellos momentos estaba disminuyendo. Casi pudo percibir como la energía de Lena segundo a segundo desaparecía. Sesshoumaru actuaba como un caballero acompasándose a los movimientos de la youkai.

Casi como si quisiera que ella misma se diera por vencida.

Pero no estaba bien aquello, si Sesshoumaru le daba un solo segundo de ventaja, Lena se aprovecharía y lo dañaría. En un mudo llamado Kirara llego hasta ella y Sango enroscó sus dedos en el suave pelaje largo subiéndose difícilmente a ella. Las heridas en todo su cuerpo dolían, pero no les tomaría importancia aun. Al menos no por ahora. Debía hacer algo para terminar de una vez por todas, aquella batalla.

¤.¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.

El ceño de Sesshoumaru se frunció levemente.

¿Es que acaso no notaba Lena lo que le sucedía?

Parecía que no, mucho menos ahora que le atacaba utilizando los pétalos rojos en un vano intento de impedirle que se acercara para atacarla. No necesito más que una de sus manos para impedir que aquel ataque terminara golpeándole la cara. Mas este le llegaba a su cuerpo como una sutil caricia que impedía que pudiese ver con facilidad lo que a su alrededor sucedía.

Pudo escuchar sus jadeos por mantener la respiración tranquila o más bien por intentar que el aire le llegara a los pulmones. Estaba seguro que era mas lo segundo que lo primero y sin poder evitarlo sintió una lastimosa pena por ella.

Algo no estaba bien, comenzaba a ver borroso y algo como aquello no tenía sentido alguno. No era una batalla difícil, ni siquiera como pensó que llegaría a ser cuando fuera enfrentarse de verdad a Sesshoumaru. De hecho podía decir con seguridad que le estaba poniendo más que fácil todo aquello. Frunció el cejo irritada comprendiéndolo de pronto, quería que ella misma se diera por vencida.

¿La gran Lena, dándose por vencida?

Antes preferiría verse ¡Muerta!

Al menos aquello seria más honorable, que la vergüenza de darse por derrotada tan fácilmente.

— ¡Hiraikotsu! —

Lena escucho aquel grito que de pronto Sango soltó. Sabia lo que significaba y no la dejaría atacarla. Miles de pétalos rojos se desprendieron de su ser y rodearon a la exterminadora. Mas era un débil ataque, nada que Kirara no pudiera sortear en el aire con demasiada facilidad.

Lena maldijo cuando escucho el fuerte corte del viento, la había engañado. Aquel boomerang gigante había sido arrojado mucho antes de que la mujer lo llamara. Apenas y podía evitar que el arma le llegara a dañar en su cuerpo, sus manos estaban siendo usadas como un escudo y los finos ropajes que llevaba puestos comenzaban a desgarrarse por la fuerza giratoria de aquel artefacto.

Pues bien ahora se cobraría la ofensa que Lena le había causado en su propio cuerpo.

¡Lastima que solo tenia energía para eso!

Lena no pudo más que abrir con sorpresa sus ojos cuando el certero puñetazo de la exterminadora dio de lleno contra una de sus mejillas, dejando libre al Hiraikotsu para seguir su camino y a ella, salir disparada varios metros atrás. Terminado por golpearse rudamente contra uno de los troncos de árbol demasiada cerca del lúgubre y sucio río.

Dolía, en verdad dolía tan solo el querer levantarse con sus propios brazos. Había heridas sí, tal vez alguno que otro hueso roto. Pero no eran nada comparado con la enorme falta de energía que sentía en aquellos momentos. Aunque también sabía que no era solamente por aquello. Su orgullo, se encontraba más que destruido.

Por eso realmente era por lo que sufría.

La vida lentamente se le iba y su orgullo se encontraba más que despedazado.

Y no era para nada justo.

Sesshoumaru descendió levemente del cielo donde segundos antes él y Lena habían estado luchando. Kirara quedo algunos metros atrás alejada, mas la exterminadora se bajo de su lomo y a duras penas se acerco cojeando hacia el youkai. Notando ambos como Lena jadeaba y de sus labios un delgado hilillo de sangre brotaba. El semblante del youkai se oscureció.

— Deja ya de pelear, Lena—

La de cabellos blancos desvió el rostro cuando las frías pero dolidas palabras de Sesshoumaru llenaron el silencio que solo era roto con sus lastimeros quejidos. Quiso murmurar su nombre pero noto como la boca se le llenaba de sangre y no pudo más que vomitarla para no ahogarse con ella. Sus inmaculados cabellos níveos, se tiñeron inevitablemente de rojo.

— Todo esta apunto de terminarse, sin el collar no podrás seguir recibiendo mis energías— murmuró tristemente Sesshoumaru, escuchando como Sango terminaba por quedar tras su espalda, casi sintiendo como le miraba con tristeza también.

— Basta ya, esto se acabo— le escucho susurrar a la exterminadora y Lena empezó a temblar de dolor físico y rabia mezclada.

Compasión por parte de ambos.

Eso era justamente lo que Lena más odiaba.

— ¡Cállate! — Le corto con un grito Lena— Cierra la boca— siseo mientras se arrodillaba en el suelo curvándose de dolor.

— Nada de esto se ha terminado. No todavía… yo— los rosados ojos de Lena miraron desquiciados ahí tras la espalda del youkai donde podía ver con claridad la mirada canela de la mujer. Más de aquellos pétalos brotaron de la nada y se comenzaron a concentrar tras la espalda de la youkai.

—La matare… todo terminara sí… Cuando ella muera— Sesshoumaru le miro fríamente.

— Sango, no te muevas— pidió en un susurro, que solo hizo que la mujer lo mirara confundida.

Con suma rapidez aquellos pétalos comenzaron a brillar y de un momento a otro estallaron cubiertos en llamas.

— ¡Muere exterminadora! —

Bien podría decirse que aquella era una bola de fuego que ardía con una agresividad sorprendente. Más fue detenida en el justo momento en que iba a impactarse contra sus cuerpos. La poderosa barrera de energía de Sesshoumaru había impedido su avance. Sango abrió los ojos que hasta aquellos momentos había mantenido cerrados y pudo notar el cambio en el cuerpo del youkai.

El rostro duro y los ojos que alguna vez habían sido dorados se encontraban teñidos de la más carmesíes de las sangres. Se encontraba más que colérico por lo que Lena había intentado de hacer.

— Te lo he dicho ¡Se acabo Lena!—

Los rosados ojos de la youkai se abrieron de miedo al ver como la energía que había creado, regresaba mortalmente hacia ella repelida por el youkai. Sabía que no había forma que escapar de la misma. No tenía la energía suficiente para moverse unos pasos, mucho menos para crear un campo de energía que la repeliera como Sesshoumaru.

— ¡Nooooo! —

Sango solo giro el rostro al ver como las llamas consumían el pobre cuerpo de aquella youkai. Sesshoumaru era el único que observaba, un semblante melancólico y dolido afloraba en su rostro.

Hubiera sido mejor que ella se rindiera.

Que pidiera perdón por lo que había hecho, pero había preferido aquello.

Las ropas en el cuerpo de la youkai fueron lo primero que se consumió entre las llamas, dejando al descubierto las intensas marcas de putrefacción presentes en su cuerpo. Sango quien había vuelto a mirar miro incrédula a la youkai.

— Lena — murmuro con dolor Sesshoumaru notándolo también.

Lena se miro también y con pena intento cubrirse aquellas marcas visibles, gimiendo incoherencias. Y es que no podía pasarle aquello. Su cuerpo estaba bien, entero. Nada de los que sus ojos rosados miraban en aquellos momentos era verdad. Todo era una alucinación producida por sus propias llamas.

— Yo… esto no… nada de esto es verdad—susurro para ella, tocándose la piel que se escarapelaba y se consumía entre el fuego.

Pero sabia que nada de aquello era fingido.

— ¿Por qué su cuerpo esta..? — pregunto Sango tomando entre sus dedos las ropas del youkai.

— Ella día a día lentamente moría, un cuerpo sin corazón propio no puede durar por muchos años— le explico.

— Souji— murmuro quedamente Lena. Abrazándose a si misma dejando que las cristalinas lagrimas bajaran de sus mejillas. — Jure que haría todo lo posible para demostrarte que no importaba lo que ellos significaban para mí. Y podría convertirme en humana. Y a ellos los sacrificaría para lograrlo. Tomaría sus corazones y con ello cambiaria mi cuerpo — los ojos de Sesshoumaru observaban dolidos el último suplicio de Lena. Los largos cabellos blancos comenzaron a arder también. Termino tumbada contra el suelo.

— Lograre hacerlo Souji… prometí hacerlo— las lagrimas inundaron sus ojos mientras miraba al cielo por ultima vez— Y entonces estaremos juntos—

Las llamas terminaron envolviéndola y Sesshoumaru acabo mirando hacia el suelo.

— ¿Sesshoumaru? — Sango le llamo suavemente y se acerco hasta él sujetándole una de sus manos. Los ojos del youkai se entornaron en ella, mas una vez mas fijo su mirada en el bulto negruzco que comenzaba a formarse frente a su mirada.

— Lena, estaba enamorada de un humano. Pero en uno de mis descuidos termine matando al hombre que ella amaba—

— ¿Lo mataste? —

— No sabía nada de él. No sabía quien era. Y fue un accidente— murmuró rápidamente Sesshoumaru como justificándose, no frente a Sango sino mas bien frente al recuerdo de Lena— Sucedió mientras estábamos en guerra con el clan de los gatos. No era mi intención destruir aquella aldea, pero era inevitable y entonces…—

— Tu no tuviste la culpa de nada— le susurro Sango acercándose hasta él apresándolo entre sus brazos. Podía sentir su dolor y su culpa. Contenida por todos aquellos años en que no había recibido perdón de Lena.

— Ella lo comprendía, muy en el fondo Sesshoumaru, pero se negaba a aceptar la realidad. Por ello solo deseaba dañarte—

— No porque fuera una promesa, sino mas bien un momento de debilidad y de locura— la mujer sintió como el youkai levemente asentía. — Al final te perdono. De eso estoy segura—

¤.¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.

La suave brisa era deliciosa, tan fresca y sutil, que se enredaba entre sus cabellos y jugueteaba con los mismos haciendo ondear levemente su coleta castaña. Sonrió tranquila y levemente giro el rostro encontrándose con la dulce mirada de aquel que en silencio le contemplaba.

Su cuerpo ya no tenia herida alguna en le mismo y en ese entonces supo que colmillo sagrado no era únicamente capaz de resucitar a los muertos, sino también de sanar a los vivos y ella era una clara muestra de aquello. Kirara maulló bajo sus pies y con cuidado de no pisarla camino los pasos que le alejaban del youkai que la miraba.

Termino a su lado y sonrió al notar como este le abría los brazos para sujetarla contra él, cuando se echo a su lado.

— Todo estará bien—Era eso lo que le decía su corazón a la exterminadora y quería creerlo. Levanto su mirada encontrándose con la dorada del youkai que le veía con cariño. Se recostó un poco mas entre sus brazos que la mantenían acunada.

— Es hora de irnos— susurro quedo Sesshoumaru.

— ¿Irnos? ¿A dónde? —

— A casa… Los demás nos esperan— murmuro con una sonrisa Sesshoumaru viendo como la mujer levemente asentía mientras enroscaba sus dedos en las suaves telas de su haiori.

Todos estaría bien, sí.

Al menos podrían vivir algún tiempo tranquilo.

Por ahora.

¤.¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.·´¨"¤. ¸¸.

Mirage

Ah, si pudiéramos contar

Las vueltas que da la vida

Para que se pueda encontrar

Un gran amor

Es como

Si pudiéramos contar

Las estrellas en el cielo

Los granos de arena de ese mar

Aun así

Pobre el corazón de los apasionados

Cruzan el desierto en busca de un oasis en flor

Arriesgando todo por solo un mirage

Pues van a una fuente oculta entre las arenas

Bienaventurados los que de ella beben

Porque para siempre

Serán consolados

Tan solo por amor

Ponemos nuestras manos

Al fuego de la pasión

Dejándonos quemar

Tan solo por amor

Movemos tierra y cielo

Rasgando siete velos

Saltamos al abismo

Sin mirar atrás

Tan solo por amor

La vida se rehace

Y la muerte no importa más