Contestando a sus reviews:
Stormaw: Bueno aquí tus dudas se te iran...¿habrá boda? o Malichete ira a romper el lindo rostro de nuestro comestible Darien... no lo sé.
Marinerita: Mi querida Marinerita, Un reto.. sería genial pro si hay uno involucrar´´ia padrinos y sabemos que Malachite no haría nada poner en duda la honra de Serena. así que...
Limavzqz: Aquí la continuación y que hará Maly-Maly pos aquí se dice o no se dice... xD
michel moon: Si las platicas de estos cabaleros pero hay que reconocer que Maly-Maly es un genio así que hará algo ya lo verás.
CONEJA: Eso de ¿más que cuñados? me hizo reir... tal ves en otra historia los haga mas que cuñados. xD
Capítulo 26
Tres horas, tres horas, era lo que llevaba en espera que su hermano se dignase en salir del despacho. Ni Hunter ni Molli le habían dicho algo relacionado con él. Hunter llevaba bandejas de comida o merienda a Malachite lo sabía porque lo había visto, pero no, el mayordomo fiel a 'ése' se iba por otro lado. Tenía que encontrar la forma de poder hablar con él. No quería que arruinara algo relacionado a su boda; ¡Darien era un pilar para dicha boda! Su boda.
—Por favor Kenji, ábreme tenemos que hablar. Por favor, si.—suplico dando puños, tumbos, golpes hasta el pensamiento de patadas cruzo por su mente. Pero no. Ante todo una dama.
—...
—No hagas una tormenta en un vaso de agua.
Más silencio fue la respuesta. No quería llegar a decidir la lealtad de Hunter entre su hermano y ella, además sabía que el hombre jamás desobedecería a Malachite.
—¡Malachite Kenji! ábreme. Tenemos que hablar ahora.
La puerta se abrió y ella entró. Miró los papeles tirados y como su hermano los levantaba, uno a uno. El cabello lo tenía revuelto, claro signo de exasperación, miró las manos de Malachite y comprobó varios cortes finos, sí, él había pasados sus manos por su cabello muy rápido y con mucha frecuencia para poder llegarse hacer eso.
—Habla.— la voz dura y helada la estremeció, él nunca de los nunca la había tratado a sí. Sería tan grave el error de casarse.
—Yo lo siento.—pauso un momento hasta que capto los ojos brillosos de su hermano— Pero siento no poder llegar hacerte ver que de verdad quiero esta boda—miró como las facciones de Malachite se endurecían, su quijada se retorcía, claramente apretando los dientes. El ceño de la frente más profundo. Calmo su discurso, observando como la fiera que tenía por ahora enfrente de ella parecía calmarse.
—Malachite te quiero, pero deseo que respete mi decisión...
—Decisión, cuál decisión Serena. Acabas de rebelarme de una o otra forma que este...este, este matrimonio tuyo es una farsa. ¡No dejare que lo hagas!
—¿Qué...? ¡Claro que lo haré!
—Hablare con él de todas formas—notó el tono más calmado y decidió que sería mejor decir la verdad. Toda la verdad.
—Quieres que te cuente una historia.—Él la miró y ella pudo jurar que sus ojos relampaguearon por la furia. Trago. No sabía que tenía tanta saliva en su boca y espero que con eso la garganta le permitiera las palabras.
—Malachite yo solo quiero que sepas que ante todo yo he estado consiente, no he sido coaccionada de ninguna forma.
—Habla Serena y más vale que no mientas.
—Al principio no estaba de acuerdo con él, es decir él solo quería un compromiso de mentiras pero pasamos tiempo juntos y sin tener a equivocarme él desea esta boda. Me mostró parte de su personalidad. Yo creí que solo era un tipo como tus amigos e incluso peor que tú—Serena tomo aliento—pensé que solo jugaría conmigo y se lo hice saber. También pensé que estaba mirando cosas donde no las había como cuando creí que Neflyte sentía algo por mi, pero no él solo me miraba como la hermana pequeña de su amigo. Así que más lo odiaba. Me trataba como Neflyte y me acorde de mis sentimientos tontos. Pero luego que lord Armando desistiera de sus err... tratos amables conmigo, lord Darien seguía ahí, ya no tan brusco como antes, sabes creo que estaba celoso.—terminó con una sonrisa.
Malachite no la interrumpía y ella estaba más nerviosa.
—¿Que dices hasta ahí¡—preguntó Serena.
—Que de igual forma hablare con él.—ese «hablare» a Serena le sonó como un 'igual lo golpeare' hombres todo era resueltos con puños.
—Sigue.—le insistió Malachite.
—Claro. Umm te recuerdas que por ese entonces Esme andaba merodeando las tierras de los duques, un día la encontré con lord Zafiro y no lo podía creer, es decir pensé que ella andaba tras lord Darien así que me enoje con ella. —Serena suspiró.
—Y como es que llegaste o llegó Darien a proponerte matrimonio.
—No. Si recuerdas él jamás a pedido matrimonio.—Malachite se envaro más y parecía más alto, Serena maldijo por lo bajo y luego se reprendió, eso no era propio de una dama, recordó la frase de su tía, cuando la regañaba por ese lenguaje.
—Es verdad solo dijo que quería... pero igualmente lo que dijo es una forma para que te cases con él. Además esta la compra de la casa. No estaría haciendo eso si no pensara en ti de esa forma.
—Creo—continuó Serena—que estamos ahora conscientes de nuestros sentimientos.
—Él te lo dijo.
Serena negó. Pero sonrió—Se siente, Malachite. —ella miro que su hermano se relajaba y suspiró por ahora la tormenta había pasado y sabía que su hermano no llevaría esa platica a casa de su padre.
—Bueno ahora lo importante.—Malachite cerro los ojos.
—¿Qué?
Malachite no la miro, se sentó y dejo el tiempo correr. Hunter entró como si nada por una puerta del fondo. Y Serena lo fulmino pero cuando sintió la mirada enojada aún de su hermano se detuvo.
—Lord aquí tiene.—Hunter traía en la bandeja de plata una nota.
—Gracias, Hunter trae té para los dos.
—Como ordene Lord.
Serena siguió con la mirada la salida de Hunter que esta vez fue por la puerta "normal" y única que ella conocía. Miro a su hermano abrir la nota y sonreír, su hermano estaba ¡sonriendo!
—¿Buenas noticias?—preguntó Serena.
—Sí.
—Solo eso me dirás.
—No.
—¿Y?—por que le gustaba ponerla así, claro que estaba de malas con ella pero... dejarla así era inaudito.
Malachite le tendió la nota. La leyó y sonrió.—Ves, él no esta jugando.
—Puede ser, pero aún no confió en él. Y esto no se quedara así.
—Malachite solo te puedo decir que lo quiero, no le hagas nada malo.
Él levantó una ceja.
—Y eso que no suplicas por esa sabandija.—Malachite se burlo.
Ella sonrió.
—Jamás harás algo que me deje en ridículo y tú no estarías cómodo en la prisión si lo matas, además no eres un asesino, eres un loco impulsivo pero solo eso.
—Podría llevarme a Hunter y estaría cómodo.
—No seas un niño y compórtate—señaló la nota—ahí esta una prueba de que él es un buen hombre y que además piensa en mi para casi todo. Es muy lindo.—en lo último se sonrojo.
—No. Solo es un gusano domesticado.— él soltó una carcajada que Serena juro que si no fuera su hermano podría hasta verlo atractivo. Se ruborizo. Pero también rió, su hermano merecía toda la felicidad del mundo.
—Solo por eso me olvidare un poco de lo que ha hecho. Solo por estar prácticamente doblegado a ti. —sonrió Malachite
—Eso no es verdad.—refunfuñó Serena pero aún sonriendo.
—Eso ni tú te lo crees, Sere-Sere—canturrió Malachite.
Ambos caminaron hacía la sala de la casa poder hacer sus cosas. Malachite se arreglaría para ir hacer lo que su 'cuñado' quería y decirle unas cosas. Y Serena para irse de nuevo a su casa y tolerar o ignorar a su cuñada loca por su embarazo.
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—Así que... sí.—Zafiro negó y sus ojos azules bailaron de alegría mientras Darien se sentaba en el sillón atrás del escritorio.—Estas mal amigo.
—Sí.
—Y lo dices así de franco y deprimido. Que mal por ti.
—No seré un hombre tan escandaloso como tú, perdóname quieres.
—Darien eres un ser demasiado aburrido.
—Y tú demasiado bochinchero y lleno de energía con ganas de andar por la calle.
—Bueno ¿Dónde está el ladrón de rostros?
—Armando anda con la familia de lady Tomoe, parece que ya quiere hablar con el señor Tomoe para que no pongan entre dicho la reputación de la señorita.
—Oh otro ser que cae en la desdicha del amor.
Darien suspiró. Cuando a Zafiro se le metía algo en la cabeza poco podía salir esa idea. Además nunca había visto a su hermano pequeño atrás de una 'falda' por decirlo de una forma. Nunca había tenido problemas de esa índole, para más él y Armando.
Zafiro era tan trasparente como el agua. Nada que él hacía quedaba en la oscuridad. Todo era sabido y más sobretodo nunca se quedaba callado; por eso su padre lo regañaba y mucho aun a esa edad.
—Zafiro espero que estés listo para cuando lleguen todos.
—Si, si,—contestó aburrido— todos los invitados. Pero solo son el ladrón de rostros, que te digo viví aquí y aún no llega y Malachite que tampoco ha llegado. Así que solo es una visita.
—De igual manera espero que estés listo.
La habitación volvió al silencio y la puerta se abrió; Armando entro y sonrió al ver a sus dos hermanos juntos traía buenas nuevas que contar.
Los dos anteriores miraban al recién llegado desde la cabeza hasta la zuelas del zapato, parecía que tenía una vela dentro de el que brillaba.
—Y ¿por qué tan feliz Armando?
—Oh Zafiro, hable con lord Tomoe y me dio su permiso para poder cortejar de forma formal a lady Tomoe.
Darien se levantó y abrazo a su hermano. Estaba muy feliz por él. Zafiro le palmeo la espalda casi dejando sin aire a su gemelo pero parece que no le importaba.
—Eso es maravilloso. Cuando lo harás publico Armandito.
—Eh bueno he pensado en el baile de lady Williams. Ya que pronto serán los bailes.
—En el baile de la anciana Williams ¿por qué? —se quejo Zafiro.
—Porque Darien lo hará en el que esta primero de la temporada, el de lady Rebons.
—¡Tú también! ¿Por que en los de las ancianas?—gimoteó el más pequeño.
—Son las señoras de la sociedad, además falta uno, el de lady Gibbs.
—Lady Gibbs no es tan anciana, además no creo que este para hacer un baile. Hace mucho que no hace. —Armando comentó.
—Pero este año lo hará con la ayuda de la esposa de padre. Ya sabes que desde Sophía ya no esta, Bella esta encargada de la obras de beneficencia de Sophía, hasta que regrese.
—Oh claro Viluy tenía que tener su cara en este asunto, típico en ella.—Zafiro comenzó su monologo de la arpía que tenía la sociedad como duquesa.—...Pero para esas obras no esta Ann y Diana.—terminó ofuscado.
—Cálmate. Además a Viluy no siempre anda tras esas obras tan altruistas.—Armando quería bajar la intensidad de la sala y volver al tema principal que era su nueva responsabilidad como el pretendiente de una dama hermosa y dulce.
—Sí, Armando tienes razón. —Darien miró el reloj y se quejo, pronto serían las tres. Tenía que esperar a Malachite.
No pasaron más de diez minutos y Jedite entró al despacho para decirle que lord Tsukino estaba en la casa, en la sala con una tasa de té. Junto a él estaba el duque y la señora; las señoritas también.
—Gracias Jedite.
Zafiro salio primero para él Malachite venía siendo un buen y nuevo amigo a corta y muy corta lista de amistades. Sus hermanos le seguían pero hablaban de sus planes para poder demostrar cuan caballeroso son a sus damas. Lamentables pensamientos asaltaron la mente de Zafiro, principalmente uno.
«Mis hermanos unos perros falderos» tristemente pensó Zafiro.
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—Si duquesa.—Darien escuchó al hermano de Serena en la sala.
—Que alegría que su padre por fin halla disidido ejercer su derecho en volver presentar a lady Esmeralda.
—Todos apoyamos esa decisión, duquesa.
—Me alegro. Y como a tomado que su prima se case antes que ella.
—Oh eso no fue algo muy alegre para ella, además ella ya tiene más años y sigue sin volver a casarse.
—Oh muchacho que malos eres.
—Gracias duque, muchas gracias.—Darien sonrió. Malachite tenía a todos en su 'bolsa' por así decirlo con su manera tan entusiasta y despreocupada forma de ser.
—Lady Esmeralda será presentada en estos bailes, que bien, así podrá tener más oportunidades.
—Lo bueno es que lady Esmeralda no tiene hijos eso le da una ventaja en el mercado del matrimonio. —Zafiro entró a la sala y claro sonriendo malignamente—O sino nunca podría tener un buen parido.
—¡Zafiro! Por Dios.
—Sí, me comportare, pero tengo razón o no la tengo.—bufo Zafiro. Malachite sonrió y cabeceo afirmativamente. Dejando a la duquesa sorprendida por tal afirmación más irrespetuosa. Diana evitó reírse y Ann golpeo con su abanico la pierna de Zafiro, pero sonrió. El dragón (de sus cuentos cuando era niña) hacía una entrada espectacular, como siempre.
—Lady Yarman, tan encantadora. Pero no me recibas golpeándome. —mientras los demás se integraban a la conversación. Bajo el rostro hasta cerca del oído de la joven y susurró:
—Mejor con un cálido beso.
Ann se sonrojo y lo miró a través de sus pestañas. No, no podía caer en el embrujo de los Sheilds y menos en el menor de ellos. Nunca lo había hecho ahora menos.
Malachite los miró y no se sorprendo esos dos se atraían peor que los imanes.
Darien también los capto y tampoco se sorprendió es más estaba hasta encantado, su hermano ocupaba una mujer fuerte y astuta; lady Ann Yarman lo era.
Aparte de ellos nadie lo hizo. Todos estaban más que concentrados con las inocentes y hasta algo arrebatadas preguntas de Diana. Tenían que mitigar el daño que 'cierta' dama le había hecho a la bebé de la casa.
—Bueno yo llegue para salir a ver la casa, Darien—Malachite se paró de su cómoda silla y caminó serio hasta su amigo.
—Creo que nos tenemos que ir ahora.
—Sí, debes tener más pendientes y también mañana con la cena de tu padre en camino.
—Claro.—Malachite quería irse. No podía aun estar tan cerca de Darien sin la necesidad de golpearlo. Pero suspiró por Serena mitigaría sus ganas de estrellar le su puño en la cara, solo por ahora se dijo.
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Buen inicio de semana. Mis amig s
