LOS CUATRO
Shaka iba junto a Mü en dirección al templo de Escorpio. A su vez, Camus y Milo caminaban con la misma dirección.
Virgo y Aries llegaron antes y llamaron a la puerta del Octavo Templo. Cuando iban a darse media vuelta, Acuario y Escorpio llegaron. Los cuatro caballeros se miraron.
-Vamos a solucionar esto, como es debido- dijo Shaka- por favor, venid a mi templo.
Juntos partieron al templo de Virgo. Pasaron al jardín de los sales gemelos.
Se sentaron en círculo.
Shaka comenzó
-Milo, dinos, ¿cómo te enteraste lo de Shaina y Shura?- dijo cediéndole la palabra.
- Pues…me enteré anoche, cuando salí a sacar la basura. La noche anterior vi a Shura que iba al templo de Sagitario, cuando regresaba de fiesta. Tengo una testigo de ello. No le di importancia, aunque me resultó extraño. Anoche, vi un resplandor que venía de Sagitario, así que curioso, me acerqué a ver. Y vi a Shaina y Shura. Juntos. Y no precisamente charlando sobre el origen del universo. – zanjó. Mü se quedó perplejo.
-¿Por qué no me lo dijiste?- preguntó.
Milo se revolvió.
-¿Querías que te dijera la verdad y que vieras lo que vi? Eso te hubiera destrozado. A pesar de que fuerais a romper. No lo creí oportuno. ¿Qué hubieras hecho en mi lugar? Sólo te quería proteger.- dijo el griego con tristeza.
Shaka y Mü se intercambiaron dos miradas de aprobación.
-Mü…¿te hubiera dolido descubrir que Shaina y Shura estaban juntos?- Camus formuló la pregunta.
El tibetano titubeó, pero pensando bien dijo
-Sí. Y no. Sí porque lo que tuve con Shura creía que era perfecto. Pero hacía tiempo que esa ilusión se había roto. Así que me hubiera dolido momentáneamente, pero no para siempre.
El francés dirigió una mirada a Milo, que la rehuyó .
-Osea, que lo que te dolió fue que Milo te mintiera para protegerte…- concluyó.
Mü asintió.
-Pero veo que no lo hizo por dañarme…así que…bueno…no tengo nada que perdonar… por mi está olvidado esto- dijo mirando a Milo y sonriendo.- En todo caso, tiene que ser Milo quien me perdone a mi…por enfadarme con él.
El griego sonrió y le dijo que sí, y que lo entendía.
Shaka guiñó un ojo a Camus y el francés le devolvió una sonrisa.
-Ahora deberíais ir a hablar con Shura…- apremió Shaka.
Milo y Mü se levantaron y fueron juntos fuera del templo de Virgo.
Camus y Shaka se levantaron igualmente.
-A veces parecemos sus padres- musitó Camus. Shaka asintió.
Sin decir nada, Camus agarró a Shaka de la cintura, le giró y se fundieron en un beso apasionado.
-Algo tendría que contagiarte Milo ¿no?- dijo Shaka mientras acariciaba el rostro del francés.
Camus emitió una risa suave.
-Que esto quede entre nosotros- dijo guiñándole un ojo y volviendo a besar a su pareja.
¡Qué calladito se lo tenían! :D
Último capítulo mañana por la noche, y comentaré más largamente al final, que estoy molida de andar todo el día por el monte. Los acuario son incansables...
¡Un saludo a todos los que leen esta historia!
