Sí. Es ella.

No sé cómo es esto posible, pero es real. Rachel Amber está frente a mí, y ella es la única que parece no haber cambiado en absoluto. Es como si estuviera viendo a la misma chica de las fotografías. Inteligente, sexy y atrevida, como dijo Chloe. Su encanto natural la hace brillar con luz propia, haciendo imposible que pueda pasar desapercibida ante cualquier persona. Tiene curvas de infarto, un rostro perfecto… ¿Cómo puede cualquiera competir contra ella?

Ahora sólo puedo preguntarme, ¿cómo es que Chloe, mi Chloe, reaccionaría si estuviera aquí?

— ¿Quieres pasar, Caulfield?

Es demasiado surrealista que justamente ella, la chica que ha causado todos estos problemas por haber desaparecido así como así, sea quien me permita entrar a la que solía ser mi habitación. Todo en el interior parece haber sido transformado tras el paso del Huracán Chloe. O del Huracán Rachel. Kate sigue en el sofá. Ha tomado la guitarra de Rachel para comenzar a tocarla. Detrás de ella hay un mural de fotografías en los que Rachel intenta plasmar sus inicios en la carrera del modelaje. Es tan natural, tan deshinibida…

La puerta se cierra y Rachel camina para montarse en la cama y encender, mediante el mando a distancia, el reproductor de música. Baja el volumen hasta que no queda más que un sonido ténue que incluso podría considerarse como música ambiental, a pesar de tratarse de una banda punk. Se recuesta entonces y toma un segundo cigarrillo, pues Kate ha tomado entera posesión del anterior.

Esto es… tan irreal…

—Es tan extraño verlas juntas —comenta Rachel tras soltar la primera bocanada de humo—. Incluso podría decir que repentinamente parecen amigas inseparables.

Está celosa.

Reconozco ese tono de voz.

—Max me ha contado algo que no vas a creer —responde Kate—. Díselo, Max.

Van a burlarse de mí como venganza por todo lo que he hecho, ¿no es cierto?

—N-no… T-tengo que irme, lo lamento…

Pretendo emprender el escape, pero Rachel ríe por lo bajo y me obliga a mirarla con un dejo de ira reprimida.

— ¿Qué te parece tan gracioso?

Ella baja el cigarrillo y se inclina hacia mí.

—Que huyas como una cobarde.

No es que tenga miedo de ti. Tan solo te detesto, en cualquier realidad.

—Ven, Caulfield. Siéntate. Cuéntale todo a la doctora Rachel.

¿Cómo se supone que pueda confiar en alguien que, además, parece que no puede tomarse las cosas con la seriedad que debería? ¿Por qué Kate creyó que esto funcionaría? ¿Cómo puede esto serme útil? Hablar con Rachel Amber no ayudará a que Chloe pueda levantarse de esa silla.

Tal vez incluso fue una mala idea hablar con Kate.

—Déjame adivinar —dice Rachel—. Nathan Prescott. Sí, eso tiene que ser. Yo sabía que esto pasaría eventualmente.

— ¿Qué tiene que ver Nathan Prescott?

—Es impulsivo, violento y… extraño. Lo sé. Salí con él y, créeme, no es lo que quieres.

¿Nathan y Rachel?

¿Qué posibilidades hay de que en mi propio tiempo eso haya sucedido también? ¿Podría considerarse como una pista?

— ¿Saliste con Nathan?

—Sí… Bueno, eso fue hace tiempo. Antes de que tú llegaras a Blackwell. Pero en cuanto supe que eras su nueva conquista, lo único que pude pensar fue que estabas entrando en la boca del lobo.

—Nathan… ¿Nathan no es de fiar?

Por supuesto que el Nathan que conozco no lo es. Pero, ¿aquí…?

—No es una mala persona, sólo es un poco… inestable. Dime, ¿qué te ha hecho?

—N-no… No se trata de Nathan.

Ni siquiera sé si alguna vez me ha causado problemas.

—En ese caso, tal vez ha sido Victoria… Créeme, ella no es una buena persona. Es esa clase de perra que siempre quiere deshacerse de los que considera superiores a ella. Elimina a la competencia, si tú quieres.

Eso sí puedo creerlo.

—Victoria tampoco me ha hecho nada.

—Bueno, entonces algo sucedió en Vortex.

—No… Yo…

No puedo hacer esto. No puedo hablar frente a Rachel. Es como si algo en ella me intimidara y me obligara a guardar silencio. Es como si su espíritu fuese una fiera capaz de aplastarme, de destruirme. Así como yo he destruido las vidas de todos. ¿Karma, eres tú?

Katie, ¿tú sí vas a decirme lo que sucede?

Kate sonríe y deja la guitarra a un lado. Fuma un poco del cigarrillo y se inclina hacia adelante para hablar con cierto aire de confidencialidad.

—Dos palabras. El tornado.

¿Qué…? ¿Rachel lo sabe…?

Tiene que ser así. ¿Por qué otra razón su semblante se habrá ensombrecido? ¿Por qué otro motivo sus pupilas se habrán contraído? ¿Por qué otro motivo me mira con el rostro desencajado, con las cejas arqueadas y con los labios ligeramente separados?

—Tú… Caulfield… ¿Cómo sabes lo del tornado?

— ¿Cómo lo sabes tú?

Esto es de locos.

Desearía que fuese sólo una pesadilla, para despertar y ver a mi Chloe recostada a mi lado. En su habitación. Siendo aún compañeras en el crimen que juegan a CSI Arcadia Bay.

Te extraño, Chloe…

—Tú… Tú no eres Maxine Caulfield.

—Max. Nunca Maxine.

Creo que ya no hay peligro alguno. Algo en la expresión de su rostro me inspira confianza. Es como si una voz interna me dijera a gritos que todo saldrá bien.

—E-escucha, Rachel… Sé que parecerá una locura, pero… Hace unos días, estaba en la clase del profesor Jefferson, cuando tuve una pesadilla acerca de un tornado que destruía la ciudad. Cuando desperté y salí de la clase, me dirigí al baño para refrescarme y… vi a una mariposa azul. Le tomé una fotografía y Nathan Prescott entró. Tuve que ocultarme, y así supe que Chloe Price iba detrás de él. Hablaron acerca de drogas y dinero, hasta que Nathan se enfureció e intentó amedrentar a Chloe con una pistola. Un tiro se le escapó y Chloe murió. Pero en ese momento, salí de mi escondite para detenerlo y todo, simplemente... se repitió. Descubrí que puedo retroceder el tiempo. Salvé a Chloe de Nathan. Salvé la vida de mi mejor amiga y nos unimos para descubrir lo que está sucediendo en Arcadia Bay, para detener el tornado y para encontrar… e-encontrarte… a-a ti. Pero Chloe y yo discutimos, y yo creí que todo lo que tenía que hacer era ayudarle a dejar de ver el lado negativo de la vida. Volví en el tiempo a través de una fotografía hasta el último día en el que William Price estuvo con vida y evité que muriera. Pero entonces aparecí en este lugar. Me di cuenta de que me había convertido en una hija de puta con los demás, y de que mi decisión puso a Chloe en una silla de ruedas por el resto de su vida. Y no importa lo que haya sucedido, los desastres también están sucediendo aquí. Ahora tengo que encontrar una manera de evitar que suceda el tornado, o de ayudar a que Chloe vuelva a la normalidad. Y todo esto tengo que hacerlo en poco tiempo, ya que en un par de días vendrá el tornado y toda la ciudad será destruida.

He hablado tan rápido que incluso he perdido el aliento. Quizá eso sea el producto de mi propia desesperación. Me he dejado caer en el sofá, sintiéndome incluso un poco exhausta. Rachel pestañea un par de veces, como si estuviera intentando atar cabos.

— ¿A qué te refieres con que querías encontrarme, Caulfield?

—En mi realidad, tú has desaparecido sin dejar rastro. Lo último que descubrimos sobre ti fue que estabas saliendo con Frank Bowers y que… que estabas esperando un hijo de él.

— ¿Frank Bowers? —ríe ella—. No puedo creerlo… Caulfield, Frank Bowers murió.

— ¿Qué…?

¿Incluso eso lo he provocado?

¿Por qué alguien no viene a matarme para evitar que siga arruinando las cosas?

—Era el dealer que nos vendía la hierba. Murió hace unos meses en un accidente automovilístico.

Lo realmente irónico sería que él hubiera sido ese otro sujeto que chocó contra Chloe cuando ella quedó…así.

—Pues en mi realidad, Frank está vivo. Y te extraña… Así como Chloe. Ella te necesita.

— ¿Chloe Price? Pero si esa chica y yo jamás hemos hablado en la vida. Sé quién es, pero sólo eso. Es… Es increíble cuán diferentes son las cosas.

—Tú quieres ser modelo, ¿no es cierto?

—Sí. Es mi sueño. Y tú eres la fotógrafa más talentosa que cualquiera en Blackwell ha conocido.

—Sí… Me gusta la fotografía…

El talento, bueno… Eso no hace falta decirlo. Sé bien que no lo tengo.

—Rachel… ¿Cómo sabes lo del tornado?

Suspira y sonríe, sólo para recostarse en la cama como si pensar en ello fuese algo extenuante.

Kate sigue sonriendo.

—Hace unos días, yo me sentía un poco mal. Decidí quedarme en cama, e incluso pensé que tan sólo había fumado un poco más de hierba de lo normal. En algún momento me quedé dormida y… y tuve una pesadilla en la que yo… Yo estaba en el faro y veía cómo un tornado gigantesco destruía la ciudad. Desperté y decidí ir a tomar un poco de aire fresco. Fue ahí donde yo vi a la misma mariposa azul que tú mencionas. Pero entonces vi que todos comenzaban a correr y gritaban desesperados. Fui a ver lo que sucedía, y descubrí que Kate pretendía saltar de uno de los edificios. Y eso sucedió gracias a que durante una asamblea, tú proyectaste el video donde ella aparece siendo abusada por Nathan Prescott. Kate saltó y en cuanto escuché su cuerpo caer al suelo, quise correr hacia ella. Entonces… tal y como tú has dicho, todo se repitió. De repente, estaba de nuevo en mi habitación. Tuve que correr para evitar que Kate hiciera una tontería. Yo… Yo descubrí lo mismo que tú. Que podía retroceder el tiempo.

Me está tomando el pelo.

—Desde que Rachel me lo dijo, han estado sucediendo todas estas cosas —continúa Kate—. La nevada, el eclipse, los animales…

—Yo he intentando pensar por qué es que he conseguido este poder —confieso—. Parece que todo lo que hago, termina por perjudicar a otros.

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad —dice Rachel—. También yo lo he pensado, en más de una ocasión, y he llegado a la conclusión de que podría ser el destino.

— ¿El destino?

—El mismo destino que te ha traído aquí, Max. Tenemos que terminar con esto.

—El tornado sucederá el once de octubre —dice Kate—. Tenemos tiempo de sobra.

— ¿Qué día es hoy? —le pregunto.

—Dos de octubre —responde Rachel.

—No puede ser… ¿Cuánto tiempo he regresado, entonces? Mi visión sucedió pocos días antes.

—Destino —insiste Rachel—. Ahora tenemos más tiempo.

—Max, tal vez nunca puedas remediar lo que sucedió con Chloe Price —dice Kate—. Pero creo que Rachel tiene razón. El mismo destino que les dio a ambas ese poder es lo que pudo haberlas reunido aquí. Si una de ustedes no puede evitar que suceda el tornado, ¿cómo podría fallar si trabajan juntas?

Ahora me siento atrapada en una de esas películas de ciencia ficción donde hacen un crossover entre dos historias.

Rachel Amber y yo… ¿trabajando juntas?

—No estoy segura de esto… Ya he arruinado demasiado las cosas, como para ahora querer embarcarme en algo que sé que no terminará bien.

Rachel coloca una mano sobre mi hombro para enfatizar sus palabras:

— ¿Cómo sabes que esto no está relacionado con una tormenta más grande, Max?

—Tiene que existir una manera de hacer que todas las piezas encajen —insiste Kate—. Creo que las tres podemos lograrlo. Que Max haya obtenido también ese poder sólo puede ser un milagro.

No puedo seguir luchando contra esto.

Si me uno a este nuevo equipo, sé que en algún momento encontraremos una manera de salvar a Chloe. No descansaré hasta evitar ese tornado y devolver a mi punk peliazul a la normalidad.

—Sí… Lo haré.

— ¡Así se habla! —celebra Rachel.

—Después de todo lo que ambas han vivido, sería incluso estúpido negarte —ríe Kate con calidez.

—Supongo que esto nos convierte en compañeras en el crimen.

Rachel sólo extiende una mano frente a mí para que yo pueda estrecharla.

—No, Max. Somos compañeras en el tiempo.

Y estrechamos nuestras manos, sellando así nuestra alianza.

Chloe… ¿Dónde estás? Te necesito…