Capítulo 28
La llave
La chica que bailaba frente a él era muy guapa, y sabía por sus movimientos lo que estaba tratando de hacer, seducirlo. Quizás hace años lo hubiera conseguido, pero ahora no, porque no podía ignorar que tenía el color de cabello y ojos incorrectos, esta chica era castaña y tenía los ojos miel, pero sus pensamientos regresaban una y otra vez a la rubia de ojos azules que le había robado el corazón, su novia Madge.
A su lado Rye bailaba con Delly y no dejaba de hacerle señas con los ojos para que se fuera con la chica.
Se había presentado con él cómo Katy y justo en ese momento se acercó para susúrrale al oído ― ¿Quieres ir a otro lugar?
― Lo siento, no puedo ― se disculpó y la dejó parada sola en la pista frente a un atónito Rye.
Se salió del salón sin volver la vista atrás, se llevó una mano al bolsillo de su pantalón y sacó su teléfono celular. Necesitaba hablar con ella, así que se sentó en una sala de espera que estaba frente a los ascensores antes de marcar.
El timbre sonó tres veces antes de que obtuviera una respuesta.
― ¿Gale? ― su voz no sonaba normal.
― Ángel, ¿estás bien?
― Oh Gale, qué bueno que me llamaste ― sollozó ― Estaba pensando en marcarte en este instante.
― Eh ¿qué pasa? ¿estás llorando?
― Marisse es lo que pasa.
Él se quedó pensando por un momento tratando de recordar quién era Marisse antes de responder ― Marisse es tu prima, ¿no?
― Sí ― suspiró la chica ― la hija de la hermana gemela de mamá.
― La tía que…
― Sí, mi tía Maysilee que falleció hace muchos años en un accidente de auto.
― ¿Qué pasa con ella?
― Ha vuelto al circo. Mi abuelo está encantado porque como te había dicho ella también es una excelente acróbata y ahora quiere que trabajemos juntas.
― Y… ¿tú no quieres? ― trató de adivinar.
― No es eso, es que… ¡No la soporto! ― suspiró ― Créeme que si solo se tratara de ensayar juntas estaría bien, pero quiere cambiar todo, no deja de criticarme, destrozó mi última rutina y lo peor es que mi abuelo está de acuerdo con ella en todo. Lo tiene como hipnotizado o idiotizado, que se yo ― hablaba muy rápido.
― Quizás solo está contento de tenerla de nuevo a su lado y…
― ¿De parte de quién estás? ― lo interrumpió molesta.
― De tu parte ángel, siempre.
― Discúlpame, no fue mi intención hablarte así, pero también me haces mucha falta.
― Y tú a mí. Te extraño.
― Yo también te extraño Gale, no sabes cuánto, y cómo desearía que las cosas pudieran ser diferentes. Ya quiero verte de nuevo.
― En unos meses más, ya verás que el tiempo se va rápido ― ni él mismo se lo creía, pero no soportaba escucharla triste.
― Te amo Gale.
― Y yo a ti.
Continuaron charlando por un rato más, no se cansaba de oírla.
...
...
― ¿Quieres tranquilizarte, bonita? ― le susurró Peeta y colocó una mano sobre la suya para detener el movimiento frenético del tenedor ― Te ves nerviosa.
Ella soltó el cubierto ― Claro que no ― volteó a verlo.
― Ya te dije que no tenemos que hacer nada, podemos olvidarnos de la llave o se la puedo simplemente dar a Effie y decirles que nos entregaron una extra para los miembros del circo.
― ¡Nooo! ― su voz sonó más fuerte de lo que esperaba y se ganó las miradas de varios en la mesa. Ella les sonrió ― No estoy nerviosa ― le siseó en respuesta.
Estaban todos sentados en sus lugares, la música ahora era instrumental y estaban esperando que les sirvieran la cena.
De pronto sintió la mano de Peeta sobre su pierna, bajo el mantel, y le dio un ligero apretón. Hasta el momento ella no había reparado en que había comenzado a mover la pierna.
¿Estaba nerviosa? La verdad sí, un poco, y no era que fueran a hacer algo, pero el tener una llave en su poder y saber que podían estar a solas sin peligro de ser descubiertos, era una idea muy atractiva. Por una parte, se decía a sí misma que era una tontería, pero por otra, no podía evitar pensar que podría de nuevo revivir ciertas sensaciones que había anhelado sentir de nuevo.
La cena estuvo muy rica, fue de tres tiempos, y cuando estaban a punto de finalizar se acercó Effie a la mesa.
― En un momento más va a salir el primer autobús de regreso al circo ― colocó una mano sobre el hombro de Finnick ― Si alguien se quiere ir con nosotros, adelante. Mañana partimos y no podemos desvelarnos mucho, por lo tanto, se van "los mayores" como dicen ustedes, y también los niños. Katniss ― se dirigió ahora a ella ― Prim se va a ir con nosotros, no te preocupes si deseas quedarte más tiempo. El próximo autobús partirá a las 12, así que, si alguno se retrasa, por favor pidan un taxi seguro.
― No te preocupes por nosotros Effie ― comentó Bannock.
― De acuerdo. ¿Finnick? ― le dio unas palmadas en el hombro ― Te quedas como responsable ¿puedo contar contigo?
― Vete sin cuidado Effie ― le sonrió.
― Bien, ustedes no me preocupan tanto, al menos vienen en parejas, ahora iré a la mesa de los solteros ― suspiró y se dio la vuelta para marcharse.
Johanna le guiñó un ojo al otro lado de la mesa. Katniss no pudo evitar sonrojarse un poco.
― ¿Quieres bailar? ― le ofreció una mano el rubio.
El grupo musical comenzó a tocar música suave.
Katniss sonrió y se fue a la pista con él, y sin dudar ni un momento colocó las manos alrededor de su cuello, mientras comenzaban a moverse al ritmo de la canción Stay With Me de Sam Smith.
Prim pasó a lo lejos junto con Rory y su familia y le dijo adiós con la mano.
Ella levantó la mano para despedirse de su hermana y después recargó la cabeza en el hombro de Peeta.
La canción terminó y él le tomó una mano y la hizo girar ― ¿Te ha gustado hasta ahora la fiesta?
― No está nada mal ― rio. No podía creer que en realidad se estaba divirtiendo con un chico en un baile.
A ellos se unieron otros miembros del circo. Se sentía bien hacer algo de acuerdo a su edad, y simplemente disfrutar bailando.
...
...
― Es aquí ― Johanna emocionada introdujo la tarjeta en la puerta y esta se abrió.
Encendieron las luces y se sorprendió de lo elegante que era la suite.
― Vaya, esto es…
― Hermosa ― la interrumpió Bannock, pero no estaba viendo la habitación sino a ella. Recorrió su cuerpo lentamente con la mirada ― Me encanta tu vestido, te ves muy sexy.
Ella se mordió el labio y sus ojos brillaron.
Como pareja no eran muy dados a decirse palabras cariñosas ni adularse, pero cuando lo hacían, sabían que era porque lo sentían realmente.
La boca de Bannock aplastó la suya y comenzaron a besarse y cuando ella separó sus labios en una exhalación, su lengua entró a explorarla.
Él colocó una mano tras su nuca y con la otra acarició su pierna, subiéndola lentamente bajo el corto vestido.
― ¡Diablos Jo! ― juntó la frente con la suya por un momento ― ¡No traes nada debajo del vestido!
― Sorpresa ― susurró ella en su boca ― Me las quité en el baño de la fiesta.
Él clavó la mirada en la suya y se dejó caer de rodillas frente a ella ― Sube una pierna a mi hombro ― le ordenó.
Eso ya lo habían hecho antes pero no en esa posición, lo cual lo hacía más excitante para los dos.
― Bannock ― gimió cuando lo sintió recorrerla con su lengua y lo agarró del corto cabello.
― ¿Te gusta esto, muñeca? ― preguntó y reanudó su tarea.
― Sí y no te atrevas a parar ― gimió. Era muy vocal y ahora no tenía miedo de expresarse y que la oyeran. Se encontraban en una habitación de hotel, así que qué más daba.
De pronto estalló y sus piernas cedieron, pero Bannock la sostuvo por la cintura ― ¿Estás bien?
― Perfectamente ― le sonrió y comenzó a desabrocharle la camisa, al tiempo que lo besaba de nuevo y podía probar su propio sabor en él ― Quiero hacer algo diferente.
― Jo… ― su tono fue de advertencia.
― Por favor, lo digo en serio. Estoy bien ― lo vio a los ojos y le acarició una mejilla con la mano.
― No tenemos que hacerlo…
― Pero quiero hacerlo, ¿de acuerdo? ― terminó de quitarle la camisa y después siguió con su pantalón.
Él la guio hasta la cama y le dio la vuelta lentamente con las manos en su cintura. Ella se quedó de pie dándole la espalda, con la respiración entrecortada, pero sus movimientos eran suaves y no dejaba de susurrar su nombre mientras dejaba un reguero de besos en su cuello y hombro, y sus dedos buscaban la cremallera del vestido. Cuando bajó el cierre por completo, deslizó despacio los tirantes de la prenda por sus brazos y ésta cayó al suelo formando un círculo.
― Sé que quieres probar algo diferente, pero no estaré arriba de ti, sino detrás ― le susurró al oído y le mordió el lóbulo de la oreja ― Ahora súbete a la cama.
Ella hizo a un lado el edredón, salió de sus tacones y se subió. Se sentía nerviosa, pero a la vez excitada.
― ¿Confías en mí? ― sintió como el peso de él hundía el colchón atrás de ella.
― Sí ― lo dijo segura.
― Quiero que repitas mi nombre una y otra vez ― le tomó el mentón e hizo que volteara a verlo ― Y si quieres parar, solo dilo.
― Mmm hum ― murmuró ella antes de besarlo, mientras él la pegaba a su pecho acariciándole los senos con las manos.
― Di mi nombre.
― Bannock.
Tomó dos almohadas y las colocó frente a ella.
― Recuéstate sobre ellas.
Johanna lo hizo y casi de inmediato él entró en ella desde atrás.
― Ahhh ― exclamó.
― ¿Estás bien? ― preguntó él, quedándose inmóvil por un momento.
De inmediato ella comenzó a empujar con su cadera hacia tras ― Continua, no te detengas.
― Te amo, muñeca ― le dijo al tiempo que comenzó a dejarle un rastro de besos en la espalda y continuaba embistiéndola.
El nombre de su novio siguió resonando en la habitación casi a gritos, y ella por fin se permitió disfrutar haciendo el amor sin tener el control de la situación.
Cuando terminaron, ella se recostó sobre las almohadas con una gran sonrisa de satisfacción en el rostro y él se recostó a un lado suyo.
― Eso fue increíble.
El rubio le acarició la mejilla ― Sí, lo fue.
― Dime que traes más condones.
― Me hiciste comprar la caja grande, así que tenemos suficientes.
― ¿Crees que debamos dejarles unos bajo la puerta a tu hermano y la descerebrada? ― se enderezó un poco.
― No te preocupes por eso ― sonrió.
...
...
No habían parado de bailar, Katniss ya no sentía los pies porque los tacones la estaban matando.
Finnick a su lado bailaba y reía con Annie, de pronto se detuvo y vio su reloj ― Bien, ya es hora ― se acercó a ellos para que lo escucharan debido a la música ― ¿Se van o se quedan?
Peeta y Katniss voltearon a verse y ella asintió levemente con la cabeza.
― Bannock y Johanna se van a quedar un rato más, mi hermano me mandó un mensaje.
― De acuerdo, solo regresen en un taxi seguro como dijo Effie ― posó la mirada en uno y luego en el otro ― ¡Pórtense bien niños! ― sonrió de lado antes de darle una palmada en la espalda a Peeta, tomar la mano de Annie y marcharse para buscar a los demás.
Ellos se quedaron en la pista de baile un momento más, viendo como el grupo que se iba con Finnick se despedía de Cato y Clove antes de marcharse.
Una vez que sus compañeros se marcharon, continuaron bailando por un rato sin prestar mucha atención realmente a la música.
― ¿Te gustaría ir a…? ― preguntó a medias Peeta.
― Sí ― contestó ella de inmediato.
Él sonrió y la tomó de la mano, regresaron a la mesa para recoger el pequeño bolso que ella había llevado y se dirigieron a la salida.
― Espera ― lo detuvo ― ¿No crees que deberíamos despedirnos de Cato y Clove?
― Tienes razón.
La pareja les deseo mucha suerte con el circo y ellos a su vez les desearon lo mismo en la nueva vida que estaban a punto de comenzar, pero acordaron que no sería una despedida, pues se verían de nuevo en la boda de Finnick y Annie y después, cada que el circo regresara al distrito Dos.
No sabía si eran los nervios o qué, pero caminaron de prisa hacia el ascensor y no hablaron hasta que llegaron al piso donde se encontraba la habitación.
― Aquí es.
― Sí, este es el número ― confirmó ella.
A Peeta se le cayó la llave al suelo y de inmediato se agachó para recogerla ― Perdón ― se disculpó, y Katniss vio como le temblaban un poco las manos al introducir la tarjeta en la ranura.
― Déjame a mí ― se la quitó para hacerlo ella misma. De inmediato una luz verde parpadeó y se abrió la puerta.
Peeta sostuvo la puerta abierta ― Adelante.
Ella le sostuvo brevemente la mirada antes de entrar.
El rubio encendió las luces y cerró la puerta tras de sí.
...
...
Hace 5 años
Peeta entró corriendo en la tienda.
― Hay una chica adentro de la jaula de Rufus ― dijo casi sin aliento.
― ¿Qué? ― preguntó Haymitch quien estaba sentado en la sala de la tienda rosa con un café en la mano.
― Dije que hay una chica adentro de la jaula de Rufus ― repitió ― Seeder me pidió que les avisara.
― ¡Dios mío! ― Effie dejó caer al suelo el vestuario que traía en las manos.
El mago casi volcó el café en la mesita de centro cuando dejó la taza deprisa antes de salir corriendo con Peeta y su esposa pisándole los talones.
Llegó a los corrales. Seeder, Chaff y Bannock estaban hablando en voz baja a un lado de la jaula.
Él se detuvo en cuanto vio a una jovencita de cabello castaño recargada a un costado del tigre, estaba profundamente dormida y gracias a Dios, el felino también estaba dormido.
― ¿Qué pasó? ― preguntó en voz baja cuando se acercó a ellos.
― No sabemos cómo entró ahí ― explicó la Veterinaria ― pero hace rato que vine a darle una vuelta a los animales, me encontré con la chica ahí dormida y el candado tirado en el piso, al parecer lo abrió con dos pequeños alambres.
― ¿Ya sedaron a Rufus?
― Se terminó el sedante.
― Se me quebró la última botella, lo siento ― se disculpó Chaff.
Haymitch se colocó las manos en las caderas y volteó de nuevo hacia la jaula ― Tenemos que sacarla lo antes posible de ahí.
― Creo que está despertando ― dijo Bannock, cuando vio que la chica comenzaba a moverse.
Lentamente abrió los ojos y se quedó observando a todos desde adentro de la jaula, después volteó hacia su derecha, vio que estaba recargada en el tigre y se sobresaltó.
― ¡Calma! ― se hincó de inmediato el mayor de los Mellark frente a ella ― Si te alteras, vas a hacer que te ataque ― le susurró ― Vas a estar bien, ¿de acuerdo?
La chica solo asintió en respuesta.
― No voy a dejar que te pase nada pero tienes que escucharme y hacer lo que te digo.
Todos estaban paralizados viendo a la asustada chica ahí adentro, temían que Rufus se despertara de pronto y la atacara si ella entraba en un ataque de pánico.
― Sepárate lentamente de él y acércate a la puerta ― Bannock se colocó en la puerta de la jaula y la sostuvo entreabierta.
La chica negó con la cabeza ― No puedo moverme.
― Claro que puedes, Rufus, el tigre con el que estás, no te va a hacer daño, solo sigue mis instrucciones.
― No puedo moverme ― repitió asustada.
― De acuerdo, entonces entraré yo y te ayudaré a salir. ¿Está bien? Mi nombre es Bannock, ¿cuál es el tuyo?
― Johanna ― dijo en un susurró.
Chaff tenía preparado un balde con carne fresca para el animal en caso de que despertara y tratara de hacerles algo.
― Bannock ― murmuró Effie preocupada.
― Shh ― la cayó Haymitch ― El chico sabe lo que hace.
El rubio entró en la jaula lentamente, se acercó a Johanna y volvió a agacharse a su altura y le tendió una mano.
La chica lo vio a los ojos por un momento, como tratando de leerlo con la mirada.
― Estás segura conmigo ― mantuvo la mano estirada ― Puedes confiar en mí.
Eso fue todo, ella no lo tomó de la mano sino que lo abrazó por el cuello, estaba temblando.
Él la abrazó ― Estás a salvo ― le susurró al oído ― Ahora voy a cargarte, tranquila.
Pasó un brazo bajo sus piernas y la levantó. Salió con ella de la jaula y la cerraron de inmediato a sus espaldas.
Hasta ese momento Rufus levantó la cabeza y bostezó.
Bannock trató de ponerla en el suelo, pero ella se aferró más a él.
― Estás a salvo, ya estás afuera.
― ¿Cómo se llama? ― se acercó Hazelle a Haymitch y Effie.
― Johanna, creo ― respondió el mago.
La psicóloga se acercó a Bannock quién aún traía a la chica en brazos ― ¿Johanna? ― la llamó ― Mi nombre es Hazelle y estoy aquí para ayudarte.
― Puedes confiar en ella ― le susurró él al oído ― Aquí nadie va a hacerte daño ― la bajó despacio.
Hazelle dio un paso más hacia ella.
― ¡No me toqué! ― se alejó de todos y se abrazó a sí misma ― ¡No quiero que nadie me toque!
― Nadie lo hará, lo prometo ― le sonrió ― ¿Quieres comer algo? Puedes venir conmigo y solamente hablaremos si así lo deseas.
...
...
― ¿Cómo está la chica? ― preguntó Haymitch en cuanto Effie entró a la casa.
― Debemos ayudarle ― se sentó a su lado en el sofá.
― ¿Qué pretendía hacer metida en esa jaula?
La rubia bajó la mirada y suspiró ― Todo parece indicar que quitarse la vida, aunque Hazelle cree que realmente no desea morir porque pudo tomar otras medidas más efectivas.
― Una suicida ¿En serio? ¿No crees que es mejor llamar a su familia?
― Su familia le dio la espalda.
― ¿Qué le pasó? ― le parecía increíble que una chica tan joven hubiera intentado tomar esa salida tan drástica.
Effie volteó a verlo ― Abusaron de ella. Su familia la echó de la casa y la culparon por lo que le sucedió.
Él vio la tristeza en los ojos de su esposa y supo de inmediato cómo todo ese asunto la hacía sentir. Solo deseaba poder borrar esa aflicción.
― Bien, nos haremos cargo de ella si es lo que deseas ― la sentó en su regazo, la abrazó y ella enterró la cabeza en su cuello.
― Tuve que hablarle de lo que me sucedió a mí para que lograra abrirse un poco y nos contara lo que le pasó.
No pudo evitar tensarse ante sus palabras y la abrazó más fuerte.
― Es tan joven y su familia… no es justo ― sacudió la cabeza ― No es justo.
Él le besó la frente y le acarició el cabello ― Entonces la apoyaremos para que salga adelante No te preocupes, princesa. Y tú… ¿estás bien?
Ella levantó la vista ― Gracias a ti, sí ― le acarició el rostro y después lo besó.
¡Hola!
Creo que la página de FF está fallando y por eso no se están enviando las notificaciones de nuevos capítulos, pero estoy subiendo este como todos los viernes y el próximo lunes subiré el de mi nueva historia Matrimonio con el Capitolio, para que aunque no reciban notificación la chequen, será como a esta misma hora.
Bueno ya les había dicho que tengo claro hacia donde va la historia, pero no tengo ni la más remota idea de qué quiero que pase entre Katniss y Peeta en esa habitación XD, es la verdad, así que aceptaré sugerencias.
Por favor si leyeron el capítulo háganmelo saber, aunque sea solo díganme si lo leí o no, porque me apura eso de las notificaciones.
Muchas gracias a todos los que me mandaron sus comentarios de los dos capítulos pasados, atalinunezz1, Rss, Brenda THG, F, claudiacobos79, Laura, 0catita, 75everything, Ilovehayffie, CaroRamos y a los guest.
Una breve encuesta: Cual es su pareja favorita o cuales son sus parejas favoritas en esta historia, esto me va a ayudar mucho para saber como continuar escribiendo la historia y a quienes darles más peso. Espero que me puedan contestar, si prefieren hacerlo de manera anónima como guest, no importa, pero así los puedo incluir más en el futuro.
Nos vemos el próximo viernes.
Marizpe
