Amor inesperado capítulo 28 "El destino hace de las suyas"
Pasaron un par de semanas, Fye aceptó gustoso y agradecido el entrenamiento que le ofreció Kurogane con la ayuda de Touya quien se había quedado en el país sólo para ayudarlo con su entrenamiento.
Kurogane se sorprendió por la rapidez con la que Fye aprendía, en tan solo un par de semanas ya dominaba todo lo que le enseñaban, hasta tuvo que admitir que si el rubio quisiera ser ninja podría lograrlo con la mitad de los años que se requieren para serlo. Lo único que le faltaba al rubio era la habilidad con la espada, que a decir verdad no se le da nada mal, pero él no cambiaría el uso de su magia por eso.
Durante esas semanas de arduo trabajo y agotamiento, Fye llegaba exhausto a su habitación todas las noches. Afortunadamente Sakura siempre estaba para él y antes de dormir le daba un relajante masaje en toda la espalda y cuello. Ella se espantó cuando descubrió que su esposo tenía ya tiempo sufriendo de contracturas musculares. Supuso que eran causadas desde que perdió la vista, pues era realmente estresante para él no poder ver nada.
Increíblemente a pesar de su agotamiento, el rubio tenía energías para pasar una buena noche con Sakura. El rubio no quería desperdiciar que su esposa tenía cambios hormonales que aumentaban su libido a un grado en el cual él terminaba cansado cuando ella aún seguía con energías. El pobre rubio ya no sabía de dónde sacar fuerzas, pero tampoco quería desperdiciar estas oportunidades, pues sabía que cerca del parto sería incómodo tener intimidad y después del parto tendrían que esperar un buen tiempo para que Sakura se recuperara.
Sin importar las circunstancias el disfrutaría al máximo la vida con su esposa y eso incluía el poder acariciarla toda la noche si así lo deseaban ambos.
Los de Clow ya habían regresado a su país, Syaoran junto con Kohane y Gin, quienes se adaptaron rápidamente a su nueva vida en el país desértico. Syaoran salía todas las mañanas a trabajar en las ruinas como director de las excavaciones y regresaba ya puesto el sol en el horizonte. El puesto le había sido asignado por el rey Fujitaka, pero todos los trabajadores estuvieron de acuerdo ya que Syaoran demostraba una gran habilidad y amplio conocimiento en las ruinas, a pesar de ser el más joven, era muy bien reconocido por los demás trabajadores. Las excavaciones iban tan bien que en la actualidad, ser un trabajador en las ruinas es de los trabajos mejor pagados en el país. Todos los excavadores vivían en las zonas más lujosas de Clow y recibían un salario digno de mantener a sus numerosas familias. Syaoran, por ser el director, recibe una generosa cantidad de sueldo y a pesar de eso el joven sigue siendo igual de modesto y humilde, nunca marcó la línea que normalmente trazaron los directores anteriores hacia los trabajadores. El joven trata a todos por igual y de esta manera se ganó su respeto y amistad.
Syaoran no lo había hablado con nadie a excepción de Yukito. Él está ahorrando en secreto para comprar una casa en una de las zonas bien acomodadas del país, muy cerca del palacio. También ya había comprado un hermoso anillo de compromiso para Kohane y sólo faltaba el momento indicado para pedirle matrimonio. El joven arqueólogo se ponía nervioso sólo de pensar en cómo le haría aquella pregunta tan importante a su novia, pero Yukito le daba ánimos en todo momento y le aconsejaba sobre dónde vivir y también en cómo pedirle matrimonio a Kohane. El sólo pensar que en poco tiempo podrían vivir juntos para siempre, en poco tiempo se entregarían el uno al otro y serían uno por el resto de sus vidas… todo esto y más pensamientos de este tipo hacían sonrojar al joven. Yukito sonreía enternecido por lo que vivía en estos momentos su amigo.
En cuanto a Yuui, el pequeño de casi 13 años, estaba más feliz que nunca con su vida en la escuela, había hecho no muchos pero si muy buenos amigos a pesar de que todos son mayores que él por ir un año más adelantado. También había crecido mucho en cuanto a su magia, esto tiene asombrados a todos en el castillo. Unos días después del incidente del mago, Yuui había reactivado el hechizo de Fye para mantener cálido el castillo. Al darse cuenta de eso, el rubio se sintió muy orgulloso de su hermano, estaba creciendo muy rápido.
Kurogane y Himawari estaban en la plenitud de su matrimonio, aunque ambos sentían que algo les faltaba. Himawari siempre ha tenido el deseo de formar una familia y el ninja lo sabe, pero hasta ahora está experimentando la necesidad de hacerlo, de tener un hijo con la persona que más ama en el mundo. Ambos tenían ya un par de meses intentando quedar embarazados, pero desafortunadamente no daba resultados por más que lo intentaran todas las noches. Preocupados fueron en busca de Eriol para pedirle ayuda profesional. El médico se alegró de que al fin quisieran formar una familia y después de hacerles unos exámenes médicos les dijo que no había ningún problema de salud y que nada les impedía ser padres, pero si es dijo que no se estresaran en conseguirlo, porque la mayoría de las veces que sucede eso, como consecuencia no se llega a la concepción y en casos graves la pareja queda estéril. Así que les recomendó relajarse un poco y llevar las cosas con calma, pronto tendrían un hijos si hacían esto.
Ellos siguieron intentando, pero no quisieron compartir sus intenciones de ser padres con los demás porque deseaban decirlo cuando ya estuviera en camino el primogénito.
Mientras tanto en Clow…
Los reyes estaban no muy alegres, tenían ya mucho tiempo así, pues han tenido que guardar varios secretos muy importantes a los demás. Uno de ellos es el saber que un ser querido está sufriendo mucho pero no pueden comentarlo porque es parte del pago de un deseo y el otro es saber que próximamente otras dos personas muy queridas pasarían por una situación muy difícil.
—hola Yuuko— saludaron los reyes de Clow. Ambos se encontraban haciendo conferencia en una habitación lejana en el castillo, no querían que los demás se dieran cuenta de ello.
—Hola— respondió con una sonrisa algo cansada —¿Están todos bien? — preguntó un tanto alarmada, no sabía el motivo de la llamada y temía que fuera una mala noticia.
—Si, en realidad hablamos para saber cómo estás y cómo sigue Syaoran — aclaró Nadeshiko.
—Sí, ¿cómo se encuentra? — insistió Fujitaka preocupado.
—Está mejor, ha sabido sobrellevar los duros tratamientos para combatir su enfermedad. Lo único que me preocupa es que les ha afectado a ambos el pago a tan grande deseo, incluso yo tuve que dar parte del pago a pesar de que me es prohibido hacerlo— suspiró —pero dentro de lo malo, las cosas van mejorando poco a poco. Y cambiando un poco de tema… ¿No han sospechado nada los demás? — inquirió con verdadera curiosidad y algo de mortificación.
—Sí, lo han hecho, pero les hemos inventado que Sakura y Syaoran viven en una dimensión tan lejana que la comunicación es imposible. También nos han preguntado por ti, pero les respondimos que te encuentras en el mismo país que ellos— le informó Fujitaka.
—Al menos esto último es verdad, ambos están conmigo— suspiró cansada de tantas mentiras. En ese momento se escuchó el abrir y cerrar de una puerta deslizable. La mirada de Yuuko se quedó fija en la persona detrás de la proyección. Los reyes no podían verlo —¿Cómo está? — preguntó Yuuko, casi olvidando que estaba en conferencia con los reyes.
—¡El tratamiento ha funcionado! Ya no hay rastros de metástasis en su organismo—mencionó muy contento.
—eso quiere decir que…— dijo Yuuko sin creerlo aún.
—Que hemos vencido a la enfermedad y nunca más regresará— el individuo se acercó a la proyección y saludó a los reyes.
—¿Es verdad lo que acabas de decir Eriol? — preguntó Nadeshiko.
—Si— asintió con una amplia sonrisa.
—¿Cómo se encuentra ahora? — preguntó Yuuko con una leve sonrisa. El aire de preocupación que se marcaba en su rostro se había esfumado.
—Está muy débil, la última sesión fue hace un par de días y aún sufre de los daños secundarios. Tardará un tiempo en reponerse por completo, pero la enfermedad se ha ido para siempre, de eso podemos estar seguros. En este momento está con Sakura en la habitación, ambos están muy felices— agregó el médico.
Yuuko suspiró de alivio.
—Al fin esto terminó— Nadeshiko abrazó a su esposo muy feliz y con lágrimas en los ojos. Fujitaka mostró su sonrisa alegre de siempre ante tan buena noticia.
Watanuki entraba en ese momento a la sala y logró escuchar la buena noticia, así que saludó rápido y se apresuró a entrar al cuarto con los clones. No podía creerlo.
—Estoy feliz por esto, pero… esto sólo quiere decir que el momento está cerca. De ahora en adelante podemos volver a tener comunicación con todos, al igual que Sakura y Syaoran con los demás pero…— fue interrumpida.
—Yuui y Fye enfrentarán su pasado ¿No es así? — completó Fujitaka. Yuuko asintió y todos guardaron silencio un momento
—Estoy segura de que ambos tomarán las mejores decisiones en su momento— aseguró Nadeshiko. Los demás asintieron.
Todos quedaron en silencio unos momentos, pensando en el futuro.
—¿Cuándo será eso? — preguntó Fujitaka —ese momento… ¿Cuándo será?
—No puedo decirles cuándo exactamente, pero si es más pronto de lo que imaginan— suspiró.
—No ha de ser fácil saber lo que vendrá y no poder cambiarlo— murmuró Eriol. Yuuko asintió.
—No es nada fácil, por esa misma razón hasta el mismo Clow evitaba a toda costa ver el futuro de las personas que lo rodeaban, e incluso su propio futuro. A veces sucederán cosas que son imposibles de cambiar, pero al saberlas uno intenta hacerlo y sólo termina lastimado por intentarlo…— suspiró —¿Y cómo está llevando Sakura su embarazo? — cambió de tema, pues el ambiente estaba muy tenso y al preguntar esto no pudo evitar sonreír tiernamente. Ya había visto a Sakura a través de un sueño y quedó encantada con lo linda que se ve embarazada.
—Está hermosa, le sienta muy bien el embarazo— respondió Nadeshiko muy contenta.
—Está muy feliz porque ya está a la mitad de su embarazo— agregó Fujitaka.
—y médicamente ¿cómo se encuentra? — le preguntó a Eriol.
—Excelente, su embarazo lo está llevando muy bien. Ayer antes de venir aquí, ellos fueron a una consulta de rutina a mi consultorio e hicimos una ecografía. El bebé está muy sano, pero no logramos percibir el sexo, aún así ellos están muy felices y prefieren que sea sorpresa— sonrió al recordar al bebito en la pantalla —También tomé su primera foto en 4D al bebé— su expresión cambió a una de tristeza.
—¿Qué sucede? ¿Qué piensas? — le preguntó Yuuko algo extrañada.
—Es sólo que me preocupa mucho el estado de Fye, todo indica que no recuperará la vista nunca.
—Lo sé…— respondió Yuuko con una mirada extraña.
—Y ayer en el consultorio pude notar el esfuerzo que él hacía para mantenerse sereno, pero estoy seguro que en su interior no soportaba el hecho de no ver la primera imagen de su hijo o hija. Pude notar su impotencia a pesar de que se lo guardaba para no angustiar a Sakura— suspiró.
—logrará superarlo, estoy segura— aseguró Yuuko —por cierto… ¿saben que saliste del país? — preguntó alarmada.
—Sí, pero no saben a dónde fui. De todas formas les dejé mi número telefónico por si ocurría alguna emergencia y estoy seguro de que Kaho estará al pendiente de ella en todo momento, ella se ha encariñado mucho con Sakura y a decir verdad yo también les he tomado mucho cariño a todos, casi siento que los conozco de toda la vida— sonrió el médico.
Mientras tanto en Valeria…
—Amor ¿no prefieres ir adentro? Está muy frío y puedes pescar un resfriado— sugirió Fye.
Ambos iban de la mano caminando en uno de los tantos jardines del castillo. Hacía frio, pero no tanto como Fye decía, el problema es que se preocupa de más por ella y su hijo.
—No está tan frío amor, además… si me da frío puedo hacer esto…— se puso frente a él y lo abrazó. Apoyó su cabeza sobre el pecho de su esposo. A pesar del grueso abrigo blanco que traía, pudo escuchar los latidos de su corazón —Tu corazón está muy acelerado— comentó ella con sorpresa. Fye sonrió y la estrechó más hacia él. Ambos parecían una pareja de novios en su etapa dulce, al parecer esa etapa nunca terminará para ambos.
—Es porque estás muy cerca— susurró muy cerca de sus labios. Afortunadamente ya había encontrado la manera de besarla en los labios y no en la nariz o frente cuando su objetivo era otro.
Sakura se sonrojó un poco cuando sintió que Fye abría un poco su abrigo e introducía sus manos para abrazarla con más fuerza y sentirla mejor. A él le encantaba que la pancita de Sakura quedara entre ambos.
—Fye…
—¿Si?
Ella se paró de puntillas y le robó un beso corto y tierno en los labios.
—Te Amo— susurró aún sobre sus labios.
Fye la estrechó más.
—Me encantas— le dijo antes de besarla con más pasión —¿Qué me haces que me tienes como un loco por ti? — murmuró muy cerca de ella.
—Mmm… no lo sé, lo mismo me pregunto sobre ti— soltó una risilla traviesa, mientras acariciaba una mejilla del rubio y miraba esos ojos grises que remplazaron a unos hermosos cristales azules.
De pronto Fye se puso serio.
—sinceramente no sé qué sería de mi sin ti y nuestro hijo— confesó con mucha seriedad —Nunca te lo había dicho y la verdad esto nadie lo sabe, yo planeaba llevarme esto a la tumba, pero eres mi esposa y ni siquiera eso puedo ocultarte…— tomó aire mientras Sakura lo miraba extrañada y esperando eso tan importante que le diría —si tu no hubieras llegado a mi vida en aquel momento, yo…— suspiró —Yo ahora estaría muerto…— Sakura se horrorizó con eso, el sólo imaginar a su esposo muerto hacía que un escalofrío la recorriera y un sentimiento de vacío la llenara —…cuando llegamos a Clow después de que Ashura me atacó yo tenía muy pocas esperanzas de que el hechizo para traer de vuelta a los clones y a Yuui funcionara, así que no tenía otra razón para vivir y pensé en…— no pudo continuar —…en fin, lo importante es que llegaste a mi vida, la cambiaste por completo y le diste un nuevo sentido a mi existir. No te digo esto para que entristezcas, sino para que sepas lo mucho que vales para mi, eres mi todo, mi razón de ser, de vivir, de respirar… Te Amo más que a nada en este mundo— se expresó abiertamente —No amor, no llores— se conmovió y le dieron ganas de llorar también, al parecer esto de las hormonas se le estaba contagiando.
Limpió las lágrimas de su esposa con cuidado.
—No quiero que estés triste, recuerda que lo eres todo para mi y me has hecho el hombre más feliz del mundo al permitirme formar una familia contigo— acarició su mejilla.
—Gracias Fye, gracias por todo lo que me has dicho— se limpió una lágrima —¡Te Amo! — al decir esto, el rubio la tomó firme, pero delicadamente de las mejillas y la atrajo hacia él en un beso muy profundo. Pocas veces acostumbraba tomarla de esa forma, pero a Sakura le encantaba cuando hacía eso, amaba el cariño con el que tomaba sus mejillas, las apretaba un poco y luego la besaba apasionadamente. Amaba eso y lo amaba a él.
Ambos se separaron al sentir que pequeños fragmentos de nieve comenzaban a caer sobre ellos. El cielo estaba claro, pero faltaba poco para que atardeciera.
—Está nevando ¿No crees que debamos ir dentro amor? — insistió Fye nuevamente.
—Espera, esta nieve no nos está mojando…— observó Sakura.
—Es verdad, la nieve no…— se detuvo al darse cuenta de lo que pasaba —Yuui, ya sé que eres tú— sonrió divertido.
El jovencito salió de su escondite, al parecer iba de vuelta adentro del castillo.
—Lo siento, no quise interrumpir— se avergonzó —me pidieron les avisara que la cena se servirá en un rato, pero los vi en un momento muy intimo, así que no quise interrumpirlos, pero empezó a nevar y no quise que eso arruinara el momento, por eso hice una barrera mágica sobre ustedes para que la nieve no los moje— seguía avergonzado por la interrupción —por favor sigan, no quiero ser más de interrupción— se giró y comenzó a caminar de vuelta, pero Fye lo detuvo.
—Yuui— le llamó, el aludido giró y lo vio —Gracias— le dijo sinceramente. Yuui sonrió muy feliz y salió rápido del jardín para no mojarse con la nieve.
—Que lindo de su parte— mencionó Sakura muy enternecida.
Fye sintió una banca cerca de ellos y ambos se sentaron, veían cómo caía la nieve, pero no los mojaba.
—me sorprende la facilidad con la que ha aprendido tantos hechizos y cómo ahora los maneja con mucha facilidad.
—lo sé, es muy inteligente— asintió Sakura —no sé tú, pero yo lo he visto mucho más feliz desde que comenzó a ir a la escuela— observó ella.
—Sí, lo he notado— sonrió —también he visto que ha hecho buenos amigos, son mayores que él pero se ven buenas personas, lo noté cuando Yuui faltó a clases por un resfriado y ellos vinieron a visitarlo— recordó.
—Está creciendo muy rápido, está muy diferente a cuando volvió a la vida; es más maduro aún, sus facciones ya no son tan infantiles e incluso está más alto— sonrió preocupada —se está poniendo muy guapo también— suspiró.
—¿Por qué ese suspiro? — pregunta el rubio.
—Yuui se está poniendo muy guapo, eso me preocupa porque tengo miedo de que un día de estos llegue a casa con una chica y nos la presente como su novia— hizo una mueca muy chistosa que Fye no pudo verla pero de haberlo hecho habría reído a lo grande. Aún así no pudo evitar reírse —¿Qué te causa tanta gracia? — pasó muy rápido del miedo al enojo. Las hormonas…
—Estás celosa— aseguró y volvió a reír.
Sakura se sonrojó.
—bueno, yo…— se puso roja —sí, estoy celosa…— admitió. Fye se enterneció y la abrazó casi estrujándola. Sakura reía —¿y ahora que te causa gracias Fye? — preguntó después de dejar de reír.
—Es sólo que me imagino cómo serás si nuestro hijo es hombre. Vas a ser una mamá muy celosa— mencionó con una sonrisilla traviesa.
—Creo que si— admitió algo avergonzada, luego suspiró y se recargó en el respaldo de la banca, poniendo ambas manos sobre su vientre.
—¿Qué sucede? ¿Estás bien? — preguntó alarmado.
—Tranquilo amor. Estoy bien, sólo algo cansada— tomó su mano para tranquilizarlo —¡Ay! — soltó un gritillo.
—¿¡Qué pasa?! — se alarmó mucho más, pero se tranquilizó cuando Sakura tomó de nuevo su mano y la puso sobre su vientre.
En ese momento pudo asegurar que estaba sintiendo lo más maravilloso y sublime del mundo.
—¡Se está moviendo! — dijo Sakura muy feliz —¿Lo sientes? — Fye quedó estupefacto, tenía los ojos muy abiertos.
—S-si, ¡Lo siento! — dijo muy feliz, acomodó mejor su mano y pudo sentirlo de nuevo.
—Está dando sus primeras pataditas— mencionó Sakura con lágrimas en los ojos.
En ese momento Fye salió de su embelesamiento y se dirigió a Sakura.
—¿No te duele? — preguntó de manera inocente. Fye no sabía mucho sobre embarazos así que no tenía idea si eso era doloroso o no para la mujer.
—No, pero si es una sensación extraña. Imagina que tienes algo dentro de ti que se mueve sin que tu lo puedas evitar ¿Es extraño no? — sonrió ante la poca experiencia de su esposo.
—Supongo que si…— seguía maravillado con los movimientos de su hijo, hasta que éste dejó de moverse —bebé, aquí estamos— le dijo a la barriguita de Sakura —Somos tus papás y estamos ansiosos por que llegues al mundo— acarició la pancita —ya queremos conocerte pequeño— susurró muy cerca del vientre de su esposa. Él se detuvo al sentir que una gota caía sobre su mano. No podía ver pero logró escuchar el casi imperceptible llanto de su esposa —Amor ¿Qué pasa? — preguntó angustiado.
—Nada malo, es solo que verte hablarle así a nuestro hijo me hace sentir…— soltó más lagrimas que fueron limpiadas por Fye —… me hace sentir muy feliz. Tengo todo lo que puedo querer en esta vida— abrazó a su esposo —Te amo mi amor, y soy muy feliz a tu lado— lo besó en los labios. Definitivamente hoy había sido un día muy conmovedor y lleno de besos y amor.
Fye tomó el abrigo de su esposa y la cubrió mejor del frío, en especial esa barriguita tan linda que con ese abrigo se disimulaba por completo.
Ese momento conmovedor se vio interrumpido por una presencia muy conocida por el rubio.
—No puede ser…— los ojos de Fye se abrieron desmesuradamente. Sakura sintió una presencia extraña y sumamente poderosa, pero no supo identificarla. Al juzgar por la reacción de su esposo, suponía que era alguien muy malo.
—Fye…— susurró con miedo.
—Tranquila, no te muevas de aquí— se puso de pie y se concentró para saber dónde estaba exactamente esa persona.
Sakura se asustó, pocas veces lo había visto tan impresionado y angustiado.
De pronto sintió cómo alguien la atrapaba por detrás y le cubría la boca impidiéndole gritar. Cuando vio de quién se trataba no pudo creerlo.
En ese momento el mago se giró de inmediato, había sentido esa presencia muy cerca, estaba seguro de que era él a pesar de no creerlo.
—¡Sakura! — le llamó, pero ésta no contestó. Algo andaba mal.
—No sabes cuánto he deseado este encuentro, Fye— dijo es voz tan conocida por el rubio.
—Es… es imposible— el joven mago aún no podía creerlo, pese a que escuchaba la voz de aquel hombre tan cerca suyo —¡No puede ser! ¡Tú estás muerto Ashura! — dijo con furia.
—¿Eso crees? — soltó por un instante la boca de Sakura.
—¡Fye! — y la volvió a cubrir.
—¡Déjala! — gritó con furia. Estaba muy tenso, no podía ver nada y pese a su entrenamiento no podía ubicarlos bien, estaba muy alterado.
—Que lástima, veo que también has perdido el color de tus ojos, no era mi intención que con el hechizo también se fuera, pero bueno, ya qué…—rió con malicia.
—¿Qué…
—Sí, yo fui quién te quitó la vista— sonrió burlón —¿Qué? ¿No vas a hacer nada para salvar a tu mujer? — apretó más a Sakura hacia sí.
—¡Cállate! ¿Qué haces aquí y qué quieres? — preguntó colérico.
—No has cumplido tu promesa y vine para que lo hagas de una vez por todas— murmuró con voz grave. Sakura temblaba de miedo, tenía mucho miedo.
—No lo haré y bien lo sabes— gruño molesto.
—Bien, entonces vamos a divertirnos un poco— creó una estalactita de hielo en su mano derecha mientras sujetaba a Sakura con la izquierda. Lentamente clavó el filo de esa estalactita sobre el brazo de ella. No importó que tan grueso era el abrigo, el hielo lo atravesó hasta llegar a su piel y perforarla, atravesando casi por completo la extremidad.
Ashura quitó la mano de la boca de Sakura para que ésta gritara y así alarmar a Fye.
El grito desgarrador de Sakura alteró los nervios del rubio al grado que no lo soportó y se enfureció como pocas veces en su vida.
—maldita sea ¡déjala! — sólo escuchó la risa de Ashura —¿Sakura? ¡¿Sakura!? — le llamó con desesperación, pero no contestó.
—no creo que te escuche— rio malvadamente.
—¡¿Qué le hiciste maldito?! — gritó. Ashura no contestó sólo rió. Fye ya se estaba cansando de esto. Buscó inútilmente su ubicación, el pobre no podía concentrarse.
Después de eso, Ashura formó un campo de fuerza alrededor del jardín.
Sabía que todos en el castillo habían oído el grito espantoso de Sakura y quería evitar que se inmiscuyeran en lo que no les importa.
El mago estaba colérico, pero se concentró y logró localizarlos. Quería lanzarle un ataque, pero su esposa corría peligro también.
Todos en el castillo corrieron hacia el jardín al escuchar tal grito, pero el camino les fue cerrado por un campo de fuerza. A lo lejos divisaron a Ashura cargando a Sakura en sus brazos con hielo atravesando su brazo derecho y a Fye hecho una furia cerca de ellos.
Todos se alarmaron y buscaron la forma de romper el campo, entre ellos estaban Yuui, Mokona, Touya, Kurogane e incluso Mokona, pero era imposible, nada ni nadie podía romper ese campo tan fuerte.
El rubio le gritaba desesperadamente a Ashura que soltara a su esposa, pero él sólo se burlaba y contestaba que no lo haría hasta que él cumpliera con su promesa.
Ashura notó que Fye no lo atacaría, así que amenazó con matar a Sakura para ver si en su cólera lograba cumplir lo prometido. Eso fue la gota que derramó el vaso, el mago no lo soportó ni un momento más, estaba dispuesto a matarlo en ese mismo instante.
Se dispuso a atacarlo, pero descubrió que un campo de fuerza lo rodeaba junto con Sakura, impidiéndole acceder a ellos.
—primero tendrás que romper este campo— rio macabramente —y mientras lo intentas yo me divertiré con ella un rato, pensaré en una muerte lenta para ella— rio.
Con su magia la recostó horizontalmente en el viento frente a él.
Ante esto, su abrigo cayó al suelo mostrando su pequeño y abultado vientre, demostrando el estado en el que se encontraba.
Ashura pareció volver en sí durante unos instantes. Su mirada cambió por completo, hasta parecía otra persona.
—¿Voy a ser abuelo y no me lo dijiste antes? — susurró él hechicero con una sonrisa mezclada entre tristeza y melancolía, para después volver a esa fría mirada que no parecía suya.
Fye alcanzó a escuchar lo que dijo y quedó desconcertado. ¿a qué se refería con eso?
Ashura acercó peligrosamente su mano al vientre de Sakura, seguía con esa mirada tan fría y tan poco común en él cuando Fye era niño.
—Veremos si cumples tu promesa si mato a quienes más quieres en este mundo— murmuró serio y mortalmente poderoso —a ver si en tu cólera eres capaz de matarme— magia salió de su mano, entrando al vientre de Sakura y destruyendo poco a poco todo lo que estaba su alcance, en especial un órgano donde se encontraba el bebé.
Ella despertó a causa del dolor y gritó fuertemente como nunca antes en su vida. Gritaba y lloraba por que se detuviera, pero Ashura parecía no tener conciencia de lo que hacía.
Fye sintió un temblor interno por la furia tan enorme que nacía dentro de él.
Todos en el castillo se alarmaron mucho. Mokona no lo pensó más y buscó a Yuuko a pesar de que sus intentos en ocasiones anteriores habían sido fallidos. En esta ocasión Yuuko contestó.
—Lo siento, no puedo hacer nada para romper la barrera— se disculpó después de que le explicaran lo que sucedía. Se sintió
Impotente —sólo alguien con la misma sangre que él puede romper esa barrera— informó impotentemente.
—¡Maldición! ¿Entonces qué podemos hacer? — gruño muy enfadado el ninja.
—¡Yuuko, por favor! — suplicó Mokona, pero la bruja no podía hacer nada.
—¿¡donde encontraremos a alguien con la misma sangre que ese tipo?! ¡Ni si quiera sabemos si tiene familia! — gruño muy enfadado el hermano de Sakura.
—No podremos romper las barreras nunca…— comentó Yuui con mucha impotencia.
Fye no pudo más con ese grito tan desgarrador de su esposa. Toda su magia salía de él y lo rodeaba alrededor como ráfagas de aire. De pronto su vista comenzó a volver. No supo cómo ni por qué, pero poco le importó, él sólo quería salvar a su familia.
Recordó un antiguo hechizo que leyó de niño en la biblioteca del castillo Ruval y logró romper el campo de fuerza de un solo golpe de magia.
—¿Pero qué….— se sorprendió Touya al igual que todos ahí.
Fye había roto la barrera…
Sakura estaba consciente y sufriendo el intenso dolor. Sintió también cómo Ashura se detuvo un instante al sentir la magia de Fye romper e ingresar al campo de fuerza.
Lo miró a los ojos, de pronto se sorprendió al escuchar lo que decía.
—Ya no… ya no quiero seguir con esto, no puedo hacerle esto, pero… no puedo evitarlo— murmuró con dificultad, como si alguien más lo dominara —No quiero— dijo con mucho coraje mientras soltaba una lágrima. Ella se sorprendió mucho y se conmovió, se dio cuenta que no era Ashura quien le hacía daño, sino algo dentro de él que lo controlaba.
—N-no tiene porqué hacerlo— le dijo con dificultad al rey Ashura, éste la miró a los ojos por un instante y Sakura pudo sentir calidez en esa mirada que de pronto cambió a una de frialdad y furia.
La atacó de nuevo y donde mismo.
Ella gritó…
Al romper por completo el campo, Fye corrió hacia ambos y formando una espada con su magia entre sus manos, atravesó limpiamente el pecho de Ashura con mucha decisión y furia en su mirada. El rey Ashura cayó al piso agonizando.
—sólo espero que… que algún día me puedas perdonar. N-nunca quise hacerte daño a ti o… o a tu familia Fye… p-perdóname y gracias p-por quitar mis maldiciones cumpliendo t-tu promesa…— dio su último aliento de vida. Quedó yerto en medio de un charco de sangre.
El mago no entendía el motivo de sus palabras, pero poca importancia le dio en esos momentos. Corrió al lado de Sakura. La pobre estaba hecha un ovillo abrazando su vientre con fuerza sobre la nieve, y no por el frío, sino por el inmenso dolor que sentía en sus entrañas. Era un dolor tan intenso que tocaba hasta la fibra más profunda de su ser.
—¡Sakura! — Fye llegó a su lado y no sabía cómo ayudarla, temía que al tocarla su dolor aumentara.
—Me duele… me duele mucho…— susurró entre dientes al borde de la inconsciencia —Me duele…— murmuró antes de quedar inconsciente. Su rostro estaba enmarcado por múltiples lágrimas de dolor.
—¡Sakura! — gritó con desesperación Fye, teniéndola sobre su regazo.
Con la recuperación de su vista, el mago pudo ver bien el cuerpo de su esposa, pero no notaba algún daño físico a la vista, a excepción del profundo daño que causo esa estalactita de hielo, atravesando su brazo sin piedad y llenando toda su ropa de sangre. No quiso pensar más y tomó a Sakura entre sus brazos para cargarla y llevarla de urgencias al hospital. En ese momento nada le importaba más que ella y su hijo.
Cuando la alzó en brazos, su vista pasó por el lugar donde ella estaba en el suelo, y pudo ver con miedo cómo un charco de sangre teñía a la nieve en esa área. Sakura no presentaba una herida externa además de su brazo dañado y esa sangre sólo podía ser de…
—No…— pensó él —no puede ser eso… ¡No! — apretó los dientes con mucho coraje.
En ese momento todos llegaron al jardín corriendo con desesperación desde el momento en que se deshizo la barrera.
Quedaron espantados con lo que veían. Fye cargaba a una Sakura inconsciente con un brazo casi deshecho por la punzante y profunda herida en él y el mago… él había recuperado el color de sus ojos y al parecer también su vista…
—Sa…Sakura— murmuró Yuui sin poder creer lo que veía. Corrió hasta llegar a su lado, el rubio ya caminaba hacia ellos con rapidez.
—¿Cómo está mi hermana? ¿¡Qué le pasó?! — preguntó Touya al ver tanta sangre.
—¡Llamen a Eriol! Y díganle lo que ocurrió, lo necesitamos cuanto antes en el hospital— no se detuvo más y corrió hacia el garaje donde estaba su auto.
Sayaka, quien apareció de repente se quedó a hacer la llamada con rapidez, Mokona la acompaño, pues ella se sabía el número. Mientras Touya y Himawari seguían al rubio con su esposa en brazos.
—¡No puede ocurrir eso! ¡no puede! — pensaba Fye mientras acomodaba a Sakura en el asiento trasero —Cuídala en el camino, por favor— pidió a Himawari, ésta asintió con lágrimas en los ojos. Tenía un nudo en la garganta. Todo sucedió tan rápido…
Fye se encontraba muy alterado y así estaba por subirse al auto, pero Touya no lo dejó.
—Yo manejo— espetó duro y quitándole las llaves al rubio.
—¿Qué…— estaba por protestar muy molesto, pero fue interrumpido.
—Estás muy alterado y puedes ocasionar un accidente. No digas más y súbete de una buena vez al auto— le exigió sin aceptar negativas.
A Fye ya no le importaba eso, sólo quería llegar al hospital cuanto antes para que su esposa recibiera atención médica antes de que fuera demasiado tarde para su bebé.
Kurogane se quedó con Yuui en el castillo, el pobre estaba en shock con lo que había alcanzado a ver y hasta se encontraba más alterado que el mismo Fye.
—¡Déjame ir! — exigió.
—Sólo vas a estorbar, entiende que es mejor que te quedes— le respondió serio el ninja —Además ya han de haberse ido— murmuró con el ceño fruncido por la preocupación.
—Aún puedo alcanzarlos…— el joven hechicero dio un par de pasos seguros y rápidos, pero su andar fue detenido por el ninja.
—No irás a ningún lado— le prohibió tomándolo del brazo. Yuui lo miró retadoramente, nunca había visto un gesto de este tipo en el niño-adolescente.
—No me lo impedirás— le sostuvo la mirada, pero un par de lágrimas se asomaban por sus ojos azules —Sakura está muy mal y quiero estar con ella… ¡Quiero saber cómo están ella y mi sobrino! ¿Es tan difícil de entender?— intentó soltarse del agarre, pero obviamente Kurogane era mucho más fuerte, aún así, Yuui daba buena batalla.
—Entiende que el auto iba lleno, necesitaban el espacio para recostar a Sakura— le recordó, aún sin soltarlo. El joven trataba de soltarse sin éxito.
—¡No me importa!, yo…
—¡¿Dime que vas a hacer al ir?! — Yuui lo miró con los ojos muy abiertos, Kurogane nunca le había gritado, al menos no con enfado real —¿Sakura mejorará si tu vas? No, no lo hará. Así que compórtate y espera, aunque sea difícil— lo miró molesto.
Yuui ya no puso resistencia alguna. Aquella palabras de Kurogane lo hicieron reaccionar y tenía razón.
—Lo siento…— bajó la mirada al piso y el ninja soltó su brazo —Es sólo que me preocupa demasiado lo que pueda llegar a sufrir Sakura o incluso el bebé, también mi hermano… nunca lo había visto tan desesperado…— mencionó con tristeza.
—tranquilo, estoy seguro que pronto nos darán noticias y por lo que veo eres igual de angustioso que tu hermano, así que lo mejor fue que no los acompañaras— puso la mano sobre la cabeza del niño y revolvió sus cabellos.
—¿Y tú? ¿Por qué no quisiste ir? — preguntó con seriedad.
—Es lo que más quisiera, pero alguien debe hacerse cargo de esto— dirigió su mirada al cuerpo exánime del rey Ashura.
¡Es verdad!
Casi lo olvidaban.
Yuui sintió algo extraño al ver de lejos el cadáver. Nunca trató con él, pero si lo había visto proteger a su hermano y cuidarlo desde pequeño…
Una sensación extraña invadió todo su cuerpo y unas ganas de llorar comenzaban a crecer.
Miró al ninja y notó como su quijada estaba muy apretada, al igual que sus puños. Estaba muy angustiado, pero lo disimulaba por no preocuparlo a él.
—Ve dentro y busca a Sayaka, ya debió haber hecho la llamada. Dile que venga unos momentos— realmente no necesitaba de ella, pero era una excusa para que el niño se fuera y así él poder levantar el cuerpo de Ashura.
Yuui asintió sin protestas esta vez y estaba por dirigirse al interior del castillo cuando…
—¿Pero qué…
Ambos se asombraron al ver que el cuerpo de Ashura desaparecía poco a poco, convirtiéndose en una luz celeste muy brillante. Esta luz se levanto ante la mirada incrédula de ambos y se acercó a Yuui, rodeándolo por completo y llenándolo de una calidez conocida por el pequeño rubio a pesar de que no recordaba. Después se movió como una estrella fugaz hacia otro jardín del castillo, el jardín mágico…
—¿Qué demonios fue eso? — murmuró el ninja tan pasmado como Yuui.
—No lo sé, pero eso fue… fue muy cálido…
En ese momento el teléfono móvil de Eriol se escuchó con insistencia. Él respondió de inmediato.
—¿quién será? — se preguntaban los reyes, pues hace un rato Eriol les dijo que si Sakura tenía algún inconveniente con el embarazo, le llamaría a ese teléfono.
Yuuko se mantuvo inmutable, ella ya sabía lo que estaba ocurriendo en esos momentos…
—Voy para allá en este instante— respondió rápido y seguro. El rostro del médico mostraba mucha seriedad y su ceño tan marcado (como pocas veces lo habían visto) demostraba que se trataba de algo muy grave.
—¿Todo bien Eriol? — preguntó Nadeshiko temiendo que se tratara de su hija.
Eriol contuvo un suspiro de angustia.
—Es Sakura— los reyes se angustiaron —se encuentra mal y necesito ir cuanto antes— se puso de pie —Disculpen, tengo que irme— diciendo esto, su símbolo mágico apareció debajo de sus pies para luego desaparecer de esa dimensión rápidamente.
—Yuuko, acaso esto es…— la aludida asintió.
—Si, Nadeshiko. Esto es el inicio a lo que está predestinado. A partir de ahora sucederán muchos acontecimientos no muy favorables, empezando por Sakura— les informó con pesar. Le dolía mucho lo que sucedería, pero no podía adelantarles los hechos.
—No…— murmuró Nadeshiko cubriéndose la boca mientras contenía el llanto —Fujitaka, tenemos que ir con ella cuanto antes— le pidió. El rey sólo asintió con un gesto preocupado.
—No pueden ir— les detuvo la bruja —al menos no aún— los miró seriamente, pero comprendiendo su preocupación. Ellos la miraron con confusión —No podrán explicarles cómo es que saben lo sucedido. Deben esperar a que ellos les avisen— respondió a sus preguntas mudas.
Ambos quedaron en silencio unos segundos, mirándose mutuamente con angustia, pero entendiendo el punto: si ellos llegaban sin que les hablaran, nadie se explicaría cómo saben y al hacerlo, descubrirían algo que aún no era tiempo de ser descubierto para los demás.
Suspiraron con cansancio y angustia.
—Está bien…— aceptó el amable rey con un gesto de mortificación poco común en él —…esperaremos— miró a su esposa y ésta asintió de acuerdo con él. Después se despidieron de Yuuko, esperando el momento...
La transmisión se terminó. Yuuko se quedó sola en la sala de su casa: la tienda de deseos.
Se puso de pie y bajó la mirada, pensando.
—si tan sólo pudiera ayudarlos… toda su vida han sufrido y ahora que habían logrado tener un poco de felicidad y una vida relativamente normal el destino intenta arrebatarles eso… si sólo pudiera hacer algo…— llegó a ella un mareo que la hizo tambalearse un poco.
(POV Watanuki)
Salgo de la habitación de Syaoran. Sakura se quedó con él, cuidando su sueño. Ambos seguían muy felices por la noticia. Yo también lo estoy y pienso compartir esto con Yuuko y también platicarle otras cosas para distraerla, últimamente está muy seria y preocupada…
—¡Yuuko! — al mirarla noto cómo se tambalea al grado que sus piernas parecen no poder sostenerla. Corrí a su lado y la sostuve de la cintura con mis manos, ayudándola a no caer. Casi la abrazo para que pueda sostenerse.
Se ve muy débil. Me preocupa.
Estoy bien, sólo fue un pequeño mareo— su estado contradecía sus palabras. Con mucho esfuerzo apenas podía mantenerse en pie y su palidez era extrema.
No le creo. Era más que un simple mareo.
La ayudo a sentarse en el sofá, para que no se esfuerce mientras yo voy a traerle un té curativo.
—te prepararé un té de… ¡Yuuko! — tuve que correr hacia donde la dejé y sostenerla, porque estaba a punto de caer inconsciente al suelo.
La cargué en mis brazos, notando de esta manera cómo había perdido mucho peso. Estaba extremadamente ligera. Me dirijo a su habitación para dejarla reposar. Sé lo que tiene y ningún medicamento ni tratamiento podía restaurarla, sólo el tiempo la ayudaría a recuperar toda la energía que otorgó como pago.
Estando a un lado de su cama la recuesto con cuidado de no despertarla. Al menos con este desmayo lograría descansar, ya que por voluntad propia nunca lo haría, no ahora estando consciente de lo que vendrá y lo que les depara a nuestros amigos.
—Yuuko…— suspiro su nombre inconscientemente. Esta situación me tiene muy preocupado. No estoy acostumbrado a esto, a ver Yuuko tan débil y seria. Ya ni siquiera bebe sake como antes tenía por costumbre…
Consciente de lo que hago acarició su rostro, con cariño y
preocupación mezcladas. Ella puede parecer fría e insensible en muchas ocasiones, pero la verdad es que se desvive para poder ayudar a nuestros amigos que ahora se han convertido en más que eso… nuestra familia.
Mantengo mi mano en su mejilla fría y suave. Siento que empieza a despertar, pero aún así no retiro mi mano… tenemos ya muchos años conociéndonos cada día más, sabemos todo el uno del otro y aunque… aunque no me atreva a decírselo, siento un cariño muy especial por ella. A decir verdad creo que ya lo sabe, me conoce muy bien… y esto no parece molestarle o incomodarle.
—¿Cómo te sientes? — le pregunto con suavidad, sentado en la orilla de la cama y aún acariciando su rostro. Ella parece sentir el roce, pero no dice nada, sólo un casi imperceptible sonrojo cubre sus mejillas, cualquiera diría que no lo es, pero la conozco mejor que nadie.
—¿Qué pasó? — pregunta débil.
—Te desmayaste.
Veo que suspira con fastidio.
—Estoy bien— se incorpora un poco, pero otro mareo la asalta.
—Debes descansar— la recuesto nuevamente sobre sus almohadas.
—No, no puedo darme ese lujo. En este momento Fye, Sakura, Yuui y los demás deben estar pasando un momento muy difícil. Debo buscar la manera de ayudarlos y protegerlos de alguna manera— intentó levantarse de nuevo, pero su condición era tristemente débil.
—Yuuko…— le reprocho y la vuelvo a recostar, pero ella me ignora y se vuelve a levantar. ¡Ta terca como siempre!
—Tengo que…
—¡Basta! — le alzo la voz. Nunca antes lo había hecho de esta manera. Ella parece sorprendida y me mira fijo con una interrogación en su mirada —¿No te has puesto a pensar que tú también necesitas esa protección y ayuda? — mi voz es firme y casi autoritaria. Ella me mira sin decir nada —Diste la mitad de tu energía como pago a un deseo y como si no fuera poco ¡Casi mueres al romper las reglas de la tienda! Sabes que te es prohibido pagar el precio de un deseo ajeno y aún así lo hiciste… ¿no crees que es momento de que te preocupes un poco por ti? — la miro a los ojos, ella parece inmutable y me observa con atención, esperando que terminara de hablar —necesitas ser protegida y cuidada, ya no sólo cuidar y proteger a los demás…— la miro intensamente, pero ella frunce un poco el entrecejo.
—No necesito que cuiden de mí, además… ¿Quién lo haría? — desvía la mirada con un poco de molestia y fastidio que yo interpreto como tristeza y decepción.
Yo tomo su barbilla y giro su rostro hacia mí para que me mire a los ojos.
—Yo— me acerco a ella para verla mejor, clavo mi mirada en la suya —Yo cuidaré de ti— mi mano roza con cariño su mejilla.
Su mirada tiembla un poco, está por decirme algo pero mis labios sobre los suyos se lo impiden.
Me estoy arriesgando demasiado, lo sé… pero no puedo guardar más tiempo esto que siento. Me asusto un poco al ver que ella no corresponde, sino que se queda con los ojos muy abiertos, e inmóvil.
Estoy a punto de arrepentirme y salir corriendo de ahí, pero justo en ese instante ella cierra los ojos y corresponde mi beso al mismo ritmo que yo. Suspiro internamente de alivio. Tomo su mejilla con amor e intensifico el beso, esto parece no incomodarle, pues rodea mi nuca con sus manos y me atrae hacia ella, profundizando la caricia.
Sinceramente nunca había hecho esto con nadie y me siento un inexperto, pero el amor me domina y sigo mi instinto.
Parece no desagradarle mi caricia. No nos separamos hasta que el oxigeno nos hace falta.
—Watanuki…— susurra mi nombre un tono muy ¿dulce?
Al separarnos me llevo la sorpresa de mi vida… ¡Yuuko estaba totalmente sonrojada! Esto sí que es un acontecimiento histórico.
—Estás toda roja— le susurro divertido aún muy cerca de ella. Esto sólo intensificó su reacción.
Después ocurre algo que no me esperaba…
Yuuko me rodea con sus brazos, atrayéndome en un fuerte abrazo.
—Gracias… Watanuki— en este momento me aparto algo bruscamente y la miro con seriedad.
—Yuuko, esto que hice no fue…— me interrumpe.
—Lo sé, me veo muy vulnerable y sólo buscas la manera de ayudarme y de que me deje ayudar— sonríe amargamente —Te lo agradezco, pero por favor no hagas eso sólo para hacerme sentir mejor…— desvió la mirada con dolor.
Yo quedo atónito.
—¿Qué dices? — no puedo creerlo. Algo dentro de mí se parte en dos al escuchar sus palabras. Rio amargamente —Yuuko, parece que no has entendido…— no le digo más, pues tomo su rostro y la atraigo a mis labios en un beso apasionado, un beso tan necesitado que demuestra todo lo que siento, todo mi ser y mi corazón está en este beso…
Ella corresponde nuevamente, pero siento una lágrima resbalar por su rostro. Ella piensa que hago esto por lástima, sólo para ayudarla y ¡no es así!
—entiende esto…— susurro entrecortadamente mientras tomo su rostro y junto mi frente con la suya, mirándola profundamente —…yo no estoy contigo por compasión ni lástima, si me he quedado en esta tienda es porque yo Te Amo, siempre lo he hecho y nunca me iré de tu lado aunque lo pidas… — sonrío de lado, pero mis palabras son muy seguras y sinceras.
Yuuko aún me mira sin poder creerlo.
Limpio sus lágrimas que comienzan a salir como ríos sin fin.
La atraigo a mi pecho y la abrazo con fuerza. Nunca la había sentido tan indefensa. Lloró un rato sobre mí, yo la conforté hasta que se tranquilizó un poco y se animó a hablar.
—Watanuki…— me dice con los rastros de lágrimas en sus mejillas —ha pasado tanto tiempo desde la última vez que amé a alguien que ya había olvidado lo que es. Pero ahora tú…— me mira sorprendida —…tu me devolviste ese sentir— sonríe de lado, algo cansada —Pero… tú yo… es raro ¿no crees? — me mira algo divertida. Yo lo pienso y tiene razón.
—te haré una pregunta— le digo serio, ella asiente con la misma seriedad —¿Es recíproco? — ella se sorprende un poco, pero luego sonríe y con una mirada provocativa me roba un beso. La siento más tranquila y relajada. Ahora soy yo el que no pudo evitar sonrojarse, pues había sido ella quien me besó.
—¿Tomo eso como un sí? — pregunto acalorado. Ella ríe traviesamente. Por un momento me sentí como un adolescente enamorado a pesar de mis 21 años.
Realmente no esperaba a que Yuuko lo dijera como yo a ella. Un "Te Amo" de ella lo veo muy difícil, pero me lo ha demostrado con acciones y eso me basta para ser feliz.
—Entonces… Watanuki— me mira fijo, por lo que veo preguntará algo serio —¿Qué somos? — noto cierta incomodidad en su mirada.
—Sé que no te gustan los compromisos…— suspiro y luego la miro a los ojos —… pero te puedo asegurar que nunca me apartaré de tu lado y si me lo permites, seré tu compañía hasta el final de mis días— tomo su mano y la beso caballerosamente. Ella me miraba sorprendida, pero luego me sonrió tiernamente.
¡Por Dios! Sólo en estos momentos la he visto hacer cosas que nadie antes había logrado presenciar. Definitivamente se estaba abriendo a mí, dejando toda máscara fuera de lugar.
De pronto vuelvo a la realidad al ver que ella palidece instantáneamente y se toca la frente con gesto de dolor.
—Es mejor que descanses— la recuesto lentamente sobre su almohada y la cubro con las mantas, después deposito un beso en su frente mientras acaricio su largo cabello negro y brillante.
Ella me sonríe con cansancio, pero tiernamente.
—Gracias…—murmura antes de caer profundamente dormida.
Mientras ella descansa yo me encargaré de estar al pendiente de nuestros amigos. A demás de Yuuko soy el único que sabe lo que sucederá, claro, gracias a ella que me lo confió.
Salgo de su habitación y cierro la puerta detrás de mí.
Suspiro profundamente. Siento cómo mi corazón no ha dejado de latir tan fuerte como si se fuera a salir de su lugar a la vez que mi cara arde bastante.
Sonrío como bobo. ¡Yuuko me corresponde!
Pero esta felicidad se esfuma pronto al recordar lo que sucedía ahora en otra dimensión… me siento egoísta, pues yo estoy celebrando algo mientras que Sakura y Fye…
—¡Fye-ōu!— se sorprendió el médico jefe de urgencias al verlo cargar a su esposa inconsciente y sangrante. Ordenó una camilla de inmediato —¿Qué le sucedió a Sakura-ōhi? — preguntó de inmediato ayudando a sus reyes, revisando los signos vitales de su reina ya recostada en la camilla.
—Gracias Hiu, pero yo me encargaré de esto— Eriol apareció de repente, Fye y los demás sintieron un gran alivio al verlo ahí. El aludido asintió y obedeció al director del hospital —¿Qué le sucedió? Sayaka me llamó diciendo que sucedió una tragedia, pero estaba tan alterada que no pude entenderle— preguntó sin verlos, ya que revisaba la sangrante herida en su brazo.
—¡El bebé Eriol! Tememos que pueda perderlo— dijo Fye muy alterado. Por primera vez Eriol miró a Fye a los ojos y se sorprendió sobremanera al notar que su vista había vuelto, pero no preguntó porque la situación no era propicia para eso.
—¿Pero…— fue interrumpido.
—Ashura apareció y atacó a Sakura. Atacó con su magia al bebé— dijo rápidamente el rubio.
—¡Lo hubieras dicho antes! — se espantó Eriol. Touya y Himawari veían todo a unos pasos de la camilla, no quería estorbar, pero se sentían realmente angustiados e impotentes.
Eriol cortó con rapidez la ropa de Sakura para tener acceso a su vientre. Hizo una ecografía rápida. Sus ojos no creían lo que veían, o mas bien, lo que no veían, pues todo salía borroso, como si los órganos de Sakura hubieran sido revueltos. Ante esto no tuvo otra opción, si quería salvar la vida de ambos se arriesgaría.
—Prepárenla para quirófano de inmediato, es una emergencia— ordenó Eriol con cara muy seria y decidida. Pronto llegaron un montón de enfermeras y médicos que la preparaban para la cirugía y se la llevaban de urgencias.
—¿Qué es lo que viste?
—¿Qué tiene?
—¿Por qué vas a hacer cirugía?
Preguntaron Fye, Touya y Himawari respectivamente.
—Es urgente que haga esta cirugía, es preciso para salvar la vida de ambos— dio como respuesta a toda pregunta, luego miró a Fye con seriedad —No te mentiré, ambos corren peligro de muerte— le informó con el mayor tacto posible.
El rubio sintió que su sangre dejaba de circular. No podía estar pasando esto ¡No!
—Sakura…— vio cómo se la llevaban de inmediato a quirófano, sintió una fuerte punzada en el corazón al ver a los dos amores de su vida agonizar sobre esa camilla. Eriol estaba por seguirlos para él también prepararse, pero el rubio lo detuvo poniendo su mano temblorosa sobre su hombro. Quería decirle algo, pero un nudo en su garganta se lo impedía. Eriol pareció percatarse de eso y dijo:
—Haré todo lo que esté en mis manos. Se hará todo lo posible para salvarlos a ambos— lo miró con seguridad y decisión. Fye pareció relajarse un poco.
—Gracias…— fue lo único que pudo decir antes de que el médico caminara rápidamente hacia donde se habían ido con Sakura.
Fye se quedó parado a la mitad del pasillo, inmóvil e impotente.
—Fye— le llamó Himawari —Será mejor que esperemos en la sala, vamos— lo tomó del brazo y casi lo arrastró hasta un sillón de la sala de espera. El pobre parecía zombie y Touya… bueno, el no estaba menos preocupado por su hermana.
Momentos después llegó Kurogane con Yuui y Mokona.
—¿Cómo está Sakura? — pregunta rápidamente Yuui con un rostro muy angustiado. Kurogane venía detrás de él, esperando la misma respuesta. Fye a penas y se inmutó con su llegada.
—¿dónde está? — preguntó Mokona con una carita muy triste.
—La acaban de llevar a quirófano, pero aún no sabemos cómo terminará esto— le respondió Himawari tratando de aguantar sus ganas de llorar. Mokona no pudo evitar soltar un par de lágrimas —Ven aquí— abrió sus brazos para consolar a la pobre Mokona.
Yuui asiente con gesto maduro y luego ve a su hermano… sentado en un sillón, con los codos sobre sus rodillas y ambas manos entrelazadas, apoyando en éstas su barbilla. Estaba muy nervioso, lo podía notar fácilmente.
—Hermano…— murmura Yuui acercándose a él, pero el rubio parece no darse cuenta, estaba tan sumido en sus pensamientos que no escuchaba nada a su alrededor, hasta que Kurogane se pone frente a él, ofreciéndole un pañuelo.
—¿qué.. — alza la mirada y se encuentra con los ojos de todos puestos en él —¿Qué sucede? — pregunta extrañado hasta que vio el pañuelo que el ninja sostenía frente suyo —Gracias…— lo tomó y limpió la sangre de sus manos que apenas había notados. Miró su abrigo y éste estaba lleno también. Se sintió morir al recordar que era la sangre de su esposa.
Se lo quitó y dejó a un lado.
Yuui no soportaba ver a su hermano así. Fue y se sentó a su lado derecho mientras que Himawari lo hacía en el izquierdo y lo abrazaba tratando de animarlo. Fye agradeció verdaderamente su apoyo.
Pasan un rato en silencio en la sala de espera.
—Fye— le llamó el ninja —Se que no es el momento, pero… ¿cómo recuperaste la vista? — el aludido lo miró un instante, pensando en la respuesta, pero su mente no cavilaba bien…
—No lo sé, ocurrió de repente…— respondió algo ido.
Kurogane se molestó un poco ante tal respuesta tan ambigua, pero decidió no reclamarle, fue comprensible.
Mientras tanto el mago seguía hundido en su estado de angustia, perdido en sus pensamientos.
Después de un par de horas Touya se animó a preguntarle algo al rubio.
—¿Cómo fue que Ashura los atacó? — inquirió con gesto de enfado.
Fye le explicó lo mejor que pudo, pues su condición mental sólo podía enfocarse en cómo estarían Sakura y su hijo… ¿Se salvarían?
Touya se enojó bastante.
—Maldito bastardo— gruño el hermano mayor de Sakura con verdadero enfado.
—por lo menos ya no volverá a molestar— bufó Kurogane con el mismo genio que el príncipe de Clow.
Fye pareció reaccionar de repente ante esos comentarios.
Había matado a Ashura…
A penas en esos momentos le estaba cayendo el peso de los hechos. Sintió algo realmente extraño en su ser, como si hubiera perdido algo igual de importante que Sakura o su hijo… pero no, ese maldito desgraciado había atacado a su familia y no se lo perdonaría nunca.
—Kurogane…— la cansina voz del mago se escuchó en la solitaria sala de espera, pues pasaba de media noche. Sólo había enfermeras en los pasillos. Ellos estaban ahí porque se trataba del rey y reina del país y habían hecho una excepción, pero era muy tarde, hasta el pequeño Yuui cabeceaba de sueño.
—¿Si?
—¿Qué hicieron con…— se incomodó mucho, no podía pronunciarlo.
—No creerás lo que pasó…— suspiró el ninja.
Al escuchar esto, Yuui dejó de cabecear.
—hermano— el pequeño joven lo miró extrañamente —el cuerpo de Ashura desapareció…— informó el hechicero menor del castillo.
—¿¡Qué!? — se escandalizó el rubio.
—Tranquilo, estamos seguros de su muerte— lo tranquilizó el ninja —lo que sucedió fue que su cuerpo se desintegró en una luz celeste que se dirigió como rayo a otro jardín del castillo— informó pensativo.
—Se dirigió al jardín mágico— completó Yuui.
—¿Al que tiene clima cálido? — preguntó Touya. Los demás asintieron.
—¿Aquel jardín no es el que tiene una puerta secreta que no se abre? — intervino Himawari, recordando el poder que emanaba de aquel lugar. Ella lo sintió a pesar de no poseer algún poder mágico.
—ahora que lo dices… Yuui y yo seguimos a esa luz…— recordó Kurogane.
—Sí, llegamos al jardín mágico pero no encontramos nada extraño… hasta que vimos la puerta que nunca hemos podido abrir. Detrás de esa puerta hubo un gran destello de luces celestes que se extinguieron segundos después…— reflexionó Yuui.
Todos se quedaron pensativos y un tanto sorprendidos por la manera en que el cuerpo del hechicero había sido consumido. Y sobre todo en ese jardín…
Ya habían pasado cinco horas desde que Sakura había sido llevada al quirófano y aún no daban noticias de ella. Todos estaban tan serios que la tensión podía cortarse con un cuchillo en el ambiente. El pobre de Yuui había caído rendido al sueño hace apenas unos minutos, el jovencito no quería dormirse por si había noticias de Sakura, pero Himawari le prometió despertarlo en caso de que llegara el doctor.
Y en cuanto al rubio… él no podía dejar de caminar de un lado a otro.
—detente o harás un surco en el suelo— le reprochó el ninja. Fye se detuvo.
—¡No soporto esta incertidumbre! — estalló —¡Mi hijo y mi esposa corren peligro de vida y desde hace cinco horas no sé nada de ellos! — se tomó la cabeza con ambas manos en un gesto de angustia. Ya no aguantaba.
Y como si lo hubieran escuchado y apiadándose de su sufrimiento…
—Rey Fye— le llamó una enfermera acercándose a ellos —La cirugía de su esposa ha terminado. El Dr. Hiragisawa quiere verlo en su consultorio— le informó amablemente.
Continuará…
N/A: ¡Chan, chan, chan chan! ¿Qué pasará en el siguiente capítulo? ¡Pues será sorpresa!
Estoy muy contenta, pues ya voy en el capítulo 28 y el fic ya tiene 74 reviews, para algunos puede ser poco, ¡pero a mí me hacen muy feliz!
Este cap ha sido el más largo de todos ¡casi 10,000 palabras! Sinceramente ni yo puedo creerlo. Creo que me emocioné escribiendo después de no haberlo hecho durante más de un mes ¿No creen? Jaja
Espero que les guste la continuación y espero muy pronto actualizar (Ahora me tardé sólo 5 días en hacerlo wuju!)
Les dejo mi fb por si alguien no lo tiene: Tsuki No Hana ó Jazmín Hernandez Camacho
Reviews:
Sakulucy : pues.. ¿cómo ves? Fye recuperó la vista! Jeje espero que te haya gustado el capítulo. Gracias por siempre mandar review, sabes que se aceptan tomatazos y consejos jaja.
¿Qué te pareció el capítulo? Espero tu review! ^_^
El Angel de la Eternidad: ¿En serio es tu cumpleaños? Qué coincidencia! Pues muchas felicidades! Espero la hayas pasado bien ^_^ jaja a mi también me gusta que todo esté al estilo pony, pero a veces los problemas le dan un poco de sabor a la vida ¿No crees? Jeje bueno, espero te haya gustado el capi. Cualquier comentario o sugerencia ya sabes ;) Saludos!
Sakurita: Gracias! ^_^ trataré de actualizar muy pronto!
Avances del próximo capítulo:
Sakura y Fye experimentan algo terriblemente doloroso, toda la familia está devastada y sólo les queda esperar… esperar para sanar heridas que tal vez nunca cicatricen.
También se descubre el motivo y razón de muchas cosas, un reencuentro se lleva a cabo y los gemelos toman una decisión muy importante que cambiará sus vidas.
También nuestro querido Syaoran se anima a dar un paso importante en su vida, pero... ¿Tendrán que esperar sus planes? asi mismo, Kurogane y Himawari tendrán que esperar para...
Tsuki No Hana~
03/Diciembre/2013
10:00 p.m.
