Saludos! mil disculpas con todos lo que aún siguen este fic muchas gracias por su apoyo y comments, sin más preámbulo el nuevo capítulo =)
Omedeto!
Realmente aprecio que Yuri y los otros me estuvieran ayudando a escapar de la fiesta de cumpleaños y que además se tomaran la molestia de ayudarme. En un principio creí que había sido idea de Takao, pero al ver que papá llamó algo me hizo querer ir. No sé qué rayos me está pasando, si el cansancio me está afectando o si simplemente perdí la razón, cual sea el motivo, ya estamos en marcha y no hay regreso.
- ¿Seguro de esto?- Yuri pregunta cuando el taxista se estaciona al frente de la casa.
- Hai-
Bajamos todos y nos dirigimos a la puerta. Esta es otra de las propiedades que pertenecen a los Hiwatari y que no había visitado en años. Sergei toca el timbre y una de las mucamas abre, es extraño, no se escucha ruido de ningún tipo…
- ¡SORPRESA!- vergonzoso, pero cierto, todos nos sorprendemos y damos un salto ante el repentino grito de los que estaban en la casa.
- Jajajajajaja, viejo, debiste de ver tu cara- Takao es el primero en burlarse de la situación- bueno en realidad la cara de todos.
- Estábamos comenzando a creer que no vendrían- Mao comenta estando al lado de Rei.
- Es bueno ver que decidiste aparecer, ¿cómo estás Kai?-
- Bien gracias, señor Dickenson- le contesto… no quiero parecer obvio, pero trato de buscar a papá con mi mirada.
- ¿Cómo te encuentras del brazo?- pregunta el señor Dickenson.
- Eh… bien, el yeso es sólo por prevención- contesto, el resto de los chicos se han dispersado ya sea en la sala de juegos o alrededor de la mesa de bocadillos.
- ¿Buscas a Susumu?- detesto que logren adivinar lo que hago.
- Ven, está en la azotea, le pidió a Max que grabara un poco de la fiesta, no quería molestarte-
- Entiendo- contesto algo confundido.
La última vez que pasé un cumpleaños con papá apenas tenía 6 años y recuerdo que abuelo por su parte estuvo bastante molesto. Nunca le gustó que papá organizara esas fiestas de cumpleaños, incluso mi madre se las pasaba mal en esas actividades. Así que, luego de que él se marchó la navidad, mi cumpleaños e incluso el año nuevo, fueron como cualquier otro día. Creí que este año sería igual, pero esto comenzaba a marcar la excepción de la regla.
- Susumu…-
- Sí, Stanley- contesta él.
- Alguien quiere verte- menciona el señor Dickenson y luego de eso me llama-
- Kai… ¡¿Qué te pasó en el brazo?- nunca imaginé que ese fuera su saludo.
- Un accidente en Canadá- replico con seriedad.
- ¿Cómo?- me dice y se acerca para mirar que todo esté bien, justo como cuando era pequeño.
- Resbalé en unas gradas, no es nada-
- Me alegro de que no sea nada serio- menciona con una sonrisa en su rostro.
- Los dejo para que conversen- interrumpe el señor Dickenson y se marcha.
Fue curioso, pero justo en el momento en que él se retiró, terminó el momento de magia. Tanto papá como yo quedamos en silencio. Estuvimos mirando el atardecer por un rato, no tenía idea de qué le quería decir, si es que realmente tenía algo que decir.
- Ahora que lo recuerdo, espera un momento aquí- me dice y sale a prisa hacia al cuarto y vuelve a aparecer con dos paquetes en mano- bueno merry Kurimasu y otanjōbi omedetō, por favor acéptalos-
- Susumu, no …-
- Kai, por favor, ayer fue navidad, hoy es tu cumpleaños, acéptalos- insiste y me resigno a tomarlos- Ábrelos-
Para no pasar nuevamente por otra tonta conversación accedo a abrirlos. Fue en parte absurdo y en parte un detalle que nunca habría imaginado ver. Uno era la consola de videojuegos que había pedido en una navidad, pero el abuelo nunca permitió uno de esos monstruosos aparatos en la mansión; en lugar de consentir eso me hizo tomar lecciones de piano. El otro obsequio era una guitarra, de niño siempre le dije a papá lo mucho que odiaba el piano y que lo que realmente quería era una guitarra.
- Geez- no quería decir eso en voz alta, simplemente salió…
- ¿Qué? ¿Qué pasa?- papá pregunta apresurado.
- Tú- no puedo contestar más y pongo mi mano izquierda en mi rostro tratando de contener cualquier lágrima que haga el intento de salir.
- No entiendo, es bueno, malo- continua él.
- Realmente lo intentas… no eres como ella… ella simplemente se fue…-le respondo- por eso detesto todo esto, me haces sentir confundido… en el buen sentido supongo-
- Tu madre… ella siempre fue diferente, con una mentalidad algo frívola diría yo- comenta él con una sonrisa nostálgica y rascando su cabeza.
- Lo sé…- replico mirando ambos regalos- Danke Vater.
Perspectiva de un padre…
Esa fue la primera vez en todos estos años que Kai me volvía a llamar papá. Aunque, aún no estoy seguro si el hecho que lo haya dicho en alemán es positivo o negativo, supongo que él sigue siendo el enigma que aún no logro resolver.
- Con gusto hijo- no quisiera estropear el avance que hemos tenido, pero tengo que intentar algo- ¿puedo darte un abrazo?- le pregunto extendiendo un poco los brazos hacia él, levantó un poco la mirada y miró dubitativo por un momento.
- Da- contesta, es curioso como suele mezclar los idiomas.
Tuvimos así un pequeño abrazo de padre a hijo, lo sentí bastante distinto a aquella vez cuando recién había regresado. Sin importar el por qué de su cambio, estoy contento, esto puede ser el inicio de nuestro nuevo comienzo.
- Será mejor que bajemos, es tu fiesta de cumpleaños después de todo… ¿Kai?- al no escuchar respuesta me preocupé, pero al mirar su rostro me di cuenta que estaba completamente dormido.
Tendré que hablar con papá de alguna forma para que no lo sobre esfuerce tanto. Con un poco de dificultad logré llevarlo hasta dentro de la habitación y recostarlo en la cama. Esto me trae muchos recuerdos y no puedo evitar sonreír.
Perspectiva de un hijo…
Despierto confundido, miro a papá que está sentado en el sillón frente a la cama completamente dormido. Lo último que recuerdo es haberlo abrazado. Sin darle más vueltas al asunto, reviso mi celular sin hacer mucho ruido. Veo que casi todos me enviaron un mensaje de feliz cumpleaños, algunos con su sarcasmo incluido otros más sencillos y mejores para mi gusto. De igual forma decidí lo más práctico para todos los mensajes "gracias" en el idioma respectivo de cada uno. Miré a papá una vez más, recordé el abrazo al que accedí en medio de la duda y sonreí. Ahora que lo pienso, él realmente merece que le dé una segunda oportunidad, no importa el pasado, sólo el presente, creo que olvidé eso al estar cegado por el resentimiento de aquel abandono. Espero que ahora sea él quien disculpe mi irracional conducta. Claro nunca escuchará eso de mi boca, por ahora prefiero dormir y dejar que las cosas avancen como deban de ser.
