Disclaimer: Naruto no me pertenece, es creación de Masashi Kishimoto.


"31 Primaveras"


28: Sasuke & Sakura & Naruto.


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Veía su fiesta pasar en cámara lenta: las personas comiendo pastel, los niños corriendo intentando ponerle la cola al burro, los payasos moverse y hacer el ridículo, el alboroto cuando la piñata estalló y los dulces salpicaron por todo la sala.

Se sentía ajena; esa no era su fiesta, era la de sus padres que habían insistido en hacerle una 'pequeña reunión' invitando niños que antes la habían tratado mal y que ahora, solo por ponerse un lazo sobre la frente, la querían como si fuera otra niña.

Ni siquiera supo cuándo la fiesta terminó, ni a qué hora le cantaron el "Feliz cumpleaños". Cuando vio a su madre empezar la limpieza de la casa, supo que ya era hora de subir a su dormitorio.

—Buenas noches, papá, mamá.

Subió los dos primeros escalones -que estaban a la vista de sus padres- con lentitud; los otros ocho los pisó saltando de dos en dos. Se plantó frente a su dormitorio y pegó la oreja a la puerta afinando su oído; no quería desilusiones, era el único momento que esperaba el día de su cumpleaños.

Abrió la puerta ansiosa, las cortinas se mecían con el aire que se colaba por la ventana que había dejado abierta antes que bajara a su fiesta. Se sentó en la cama y esperó; tal vez no vendrían, tal vez ya se habían cansado de esconderse. Ella en su lugar hasta se hubiera amargado.

Sakura metió sus pies a la cama, tomó el borde de la sábana que cubría sus rodillas y lo estiró hasta cubrirla por completo.

Dos sombras de cabezas picudas aparecieron tras la sábana que por la luz se transparentaba. Esos no podían ser sus padres, ellos eran…

—¡Feliz cumpleaños, Sakura-chan! —gritó Naruto, un rubio bastante emotivo, alzando la sábana para poder verla.

Sasuke, el reservado, le dio un codazo, advirtiendo la presencia de los padres de Sakura en la casa.

—Feliz cumpleaños —susurró Sasuke, ingresando al pequeño templo que había creado Sakura con su sábana.

Naruto lo siguió cerrando el círculo que habían formado en la cama y aplastando la sábana con su pie, para mayor privacidad.

El pelinegro fue el encargado de iniciar el ritual que venían haciendo desde que la conocieron hace dos años. Con mucho cuidado de incendiar la habitación de Sakura, prendió un cerillo con ayuda de la propia caja que los contenía.

Tres rostros se iluminaron y las sombras que se crearon por la luz del fuego se encargaron de protegerlos. Cantaban bajito, pero lo suficientemente algo como para que Sakura lo recordara por un mes. Al cese de la canción de cumpleaños, Sakura se abalanzó sobre ellos no sin antes soplar la vela y pedir un deseo.

—¿Qué pediste, Sakura-chan? —preguntó curioso Naruto.

—Los deseos no se dicen, tarado —respondió Sasuke.

Como todos los años, Sakura se durmió entre cuatro brazos, y como siempre, Sasuke y Naruto se marcharon una vez estuvieron seguros que la pequeña Haruno dormía profundamente.

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Sus rostros se volvieron a iluminar, pero ahora la cama era mucho más grande y ya no era un cerillo lo que iluminaba el pequeño espacio entre la sábana y el colchón, sino las veinte velas que habían clavado en el pastel.

Los padres de Sakura seguían prohibiéndole su cercanía con los huérfanos Uzumaki y Uchiha; pero como todos los años, ellos siguieron colándose por su ventana para poder celebrarle su cumpleaños. La única diferencia era que ahora ellos trabajaban y sus sueldos les alcanzaban para poder comprar una torta y un regalo.

Sakura sopló las veinte velas con esfuerzo. Sus mejillas se desinflaron justo cuando acababa de pensar en el deseo que había pedido.

—¿Qué pediste, Sakura-chan? —insistió Naruto como todos los años.

Sasuke esta vez calló, verdaderamente intrigado.

—Que sigamos juntos —reveló Sakura.

Ella se abalanzó sobre ellos, repartiendo besos entre ambos muchachos. Todos los años pidiendo lo mismo había dado fruto, solo que ahora ya no se trataba de una amistad; era mucho más que eso, incluso más fuerte que el amor.

Sakura se acostó sobre el brazo de Naruto, dejando su espalda libre para que Sasuke la acariciara. Besó a Naruto en los labios y antes que perdiera la consciencia, se levantó rápidamente de la cama y corrió hacia la puerta de su cuarto, poniéndole seguro.

—Los amo —susurró para luego lanzarse hacia cuatro brazos.

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N/A: Mi OT3 por siempre ;-; no los imagino separados y ya sé que muchos lo ven sucio y enfermo, pero yo no, lo juro, bueno sí pero a veces xd

Espero les haya gustado de verdad y feliz cumpleaños a la Saku. Antes que ella nunca me habían gustado las protagonistas; pero ella llegó a mi corazón, no es un estereotipo de personaje de anime, es el más real que he visto.

Besos y sigan con la fiesta(?