¡Feliz Navidad adelantada!
Aquí está el regalito de mi parte para todos ustedes que mantienen la llama de mi imaginación con vida. Espero poder tener listo algo de "Terrorista" antes de la víspera de Navidad. En fin, este capítulo me ha gustado mucho escribirlo, está cargado de emociones y de cosas que en un principio no había pensado, pero se escribieron solas sobre la marcha y me gustó cómo terminaron ajustándose a la historia (principalmente la última parte).
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Mundo imperfecto, destino cruel
Al final no había seguido el consejo de su madre. No, no y no. No iba a llamar a Sousuke. No podía ceder aún; después de todo había sido Sousuke quien se marchó. Y encima de todo ¡le había dicho mocoso! ¡Él no era ningún mocoso! Realmente Makoto nunca había sido un chico caprichoso ni orgulloso, pero Sousuke podía, increíblemente, sacar a relucir un lado de él que no le agradaba mucho. En serio no quería sonar inmaduro, pero no iba a ser él quien tomara la iniciativa, al menos no por un tiempo. Con esta resolución había pasado el fin de semana e irónicamente, su discusión de Sousuke le había ayudado en sus lecciones de canto. La canción que le había tocado ensayar ese día era una canción donde el autor reprochaba a la persona amada su frialdad. Naturalmente era una canción que describía bien cómo se sentía Makoto y por eso lo había hecho genial en el ensayo, tanto que su profesor casi se pone a llorar de la felicidad.
Luego de sus lecciones de canto seguían las de baile, a las que poco a poco se iba acostumbrando. Ahora podía decir que no lo hacía tan mal, pero cuando eran casi las seis de la tarde estaba exhausto. Además del trabajo que le había tocado hacer en la agencia, ese día había tenido entrenamiento con el equipo de natación, temprano en la mañana. Afortunadamente Gendou se había ofrecido para llevarlo a su apartamento. Pero no había tiempo para relajarse. Tenía que comenzar a prepararse para la cena familiar de esa noche. Ah, cierto. La cena. Familia. Y "familia" significaba que Sousuke estaría ahí. Genial. Realmente no tenía idea de cómo – y tampoco quería – lidiar con él. Rayos, es que de solo imaginarse su cara, esa sonrisa prepotente o en su defecto ese rostro serio, varonil y perfecto, sentía que todo su enojo se evaporaba. ¡No, de ninguna manera podía ceder!
Así, lidiando con esos pensamientos, Makoto entró en la ducha. Dejó que el agua tibia limpiara su sudor y se llevara sus penas, mientras pensaba… y pensaba. En las manos de Sousuke tocándolo. Ah demonios, malditas y maravillosas manos que lo hacían perder la cordura. ¡Y esa lengua! Finalmente bufó, molesto, cuando se dio cuenta de que se había corrido pensando en Sousuke. Y de paso había desperdiciado tiempo valioso que podría hacerlo llegar tarde. Genial. Salió de la ducha sólo con una toalla alrededor de la cintura y buscó su traje. Ah, el saco estaba arrugado. Doblemente genial. Había desperdiciado veinte minutos en la ducha y ahora tendría que emplear al menos otros quince planchando el dichoso saco. En verdad tenía que comenzar a pensar en comprarse uno nuevo y dejar de lado su obsesión por los trajes de baño. En fin.
Estuvo listo cuando faltaban cuarenta minutos para la hora pactada. No tenía mucho dinero, pero optó por un taxi. De ninguna manera llegaría a tiempo si tomaba el autobús. Para empeorar las cosas, el tráfico era terrible. Respiró hondo, buscando calmarse. Cuando el taxi se detuvo, miró su reloj. Había llegado con cinco minutos de anticipación. Y al parecer no había sido el único. Justo cuando se había bajado del taxi, lo vio. Sousuke le entregaba las llaves de su auto a uno de los encargados del lugar. Makoto deseó ser invisible en ese momento; ahora no quería tratar con él, ¡muchos menos si estaban los dos solos! Pero a pesar de que Makoto intentó caminar detrás de él, no pasó mucho para que Sousuke reparara en su presencia. Cuando Sousuke se detuvo – claramente para esperarlo – a Makoto no le quedó más que caminar a su lado. Ninguno de los dos dijo nada hasta que Sousuke rompió el hielo cuando se subieron al ascensor para ir al último piso que era donde se encontraba el restaurante.
—¿Va todo bien? —Makoto lo miró de reojo. Se veía guapísimo en traje, como siempre. Tenía muchas ganas de besarlo, rayos.
—Sí, todo está bien —contestó, apretando las manos dentro de los bolsillos del pantalón, en un intento por calmar los deseos que tenía de darle un abrazo, sólo uno, pequeñito —He vuelto a las prácticas.
—¿Qué tal tus provechosas "actividades extracurriculares"? —el dejo de sarcasmo en su voz hizo que Makoto olvidara por completo sus deseos de abrazarlo o besarlo. Cuando Makoto se volteó para enfrentarlo, Sousuke sólo lo miraba de reojo, como retándolo a que dijera algo.
—Increíblemente provechosas —contestó, al tiempo que un "ding" avisaba que las puertas se estaban abriendo. Habían llegado a su piso. Makoto saltó fuera del ascensor en cuanto las puertas se abrieron por completo y comenzó a caminar aprisa hasta la entrada del restaurante.
—Reservación a nombre de Yamazaki Ryunosuke —dijo Sousuke, que rápidamente lo había alcanzado. Uno de los meseros los guio hasta la mesa. Todos estaban sentados en sus lugares y las únicas dos sillas que quedaban estaban una al lado de la otra.
—¡Ah, por fin llegaron! —exclamó Maki, emocionada. Makoto suspiró, tomando su lugar al lado de Chigusa, que conversaba con un atractivo chico de cabello azulado y ojos cafés. Ella lo presentó momentos después como su novio, Takeuchi Naoki.
—¡E-Es Makoto! —exclamó entonces Naoki, al momento en que Makoto extendía la mano para estrechársela. Un par de personas voltearon la cabeza para mirarlos. Chigusa le hizo una seña para que guardara silencio —Chigusa, no habías mencionado que tu hermano era "ese" Makoto.
—¿"Ese Makoto"? —lo interrogó Chigusa con una risita.
—Salió en una revista hace un par de días —explicó el muchacho. Sousuke no pudo evitar mostrar un poco de interés —Hasta le hicieron una entrevista.
—Y cantó un poco durante esa entrevista, sí —añadió la mayor de los Yamazaki, sacando la dichosa revista de su bolso —Lástima que no fue más larga, pero en fin, esto demuestra que nuestro pequeño Makoto está en camino a convertirse en una gran estrella. ¡Además de en un gran nadador profesional! —el castaño se sonrojó ante los comentarios y la mirada de orgullo de su madre —¿Quieres echarle un vistazo, Sousuke? —añadió ella de pronto, sorprendiendo al nombrado —Probablemente no lo sabías porque tú no sueles leer estas cosas, —se trataba del nuevo ejemplar de Young Idol, una popular revista para adolescentes —pero la carrera de Makoto ha despegado más rápido de lo que te puedas imaginar.
—Tal vez después —contestó Sousuke, bebiendo un sorbo de agua, mientras el mesero servía champán en las copas de todos —De igual forma, supongo que está bien mientras Makoto no pierda de vista lo que es realmente importante.
—Esto también es importante para mí, —espetó entonces Makoto —pero no te preocupes que yo tengo en orden mis prioridades —nadie esperaba que Makoto replicara de esa manera por lo que de pronto todos se quedaron en silencio.
—B-Bueno, ¿qué tal si brindamos? —dijo Kisumi, notando cómo Makoto y Sousuke se miraban de reojo, con un dejo de ¿ira?
—¡Ah, sí! E-Entonces, ¿Sousuke por qué no te encargas tú del brindis? —comentó Ryunosuke, mirando a su hijo con una sonrisa. Sousuke suspiró, resignado, y se puso de pie, tomando la copa.
—Realmente no hay mucho que pueda decir. Maki, llegaste justo en el momento en el que mi padre más te necesitaba. Porque no era suficiente con el apoyo de nosotros, sus hijos, él necesitaba un apoyo diferente, el de una compañera que lo amara, respetara y comprendiera. Han pasado seis años desde ese momento y no hay día en el que no agradezca el milagro que significó tu llegada. Sólo deseo que vengan muchos años más de felicidad.
—¡Salud! —exclamaron todos al unísono, chocando sus copas.
La cena transcurrió con toda la normalidad que era posible. Claro que era más que evidente que Makoto se sentía algo… incómodo. Y cómo no estarlo si Sousuke no dejaba de mirarlo. A esas alturas, mientras comían el platillo principal, era más que evidente para todos que algo había pasado entre esos dos. Es que ninguno de los dos estaba haciendo un buen trabajo para disimularlo. Entonces pasó algo extraño. Sousuke dejó caer su tenedor y se agachó para recogerlo. Parecía estar teniendo problemas para encontrarlo, porque se estaba tomando su tiempo. Mientras tanto el rostro de Makoto se había puesto muy rojo. Chigusa miró hacia abajo, pero no notó nada raro. Entonces, ¿por qué el castaño se había sonrojado? La respuesta no llegó, pero Makoto se puso de pie súbitamente, alegando que necesitaba ir al baño. Sousuke se incorporó con el tenedor en la mano, sonriendo de forma socarrona.
—Sousuke —la menor de los Yamazaki llamó la atención de su hermano —¿pasó algo entre ustedes?
—Nada —contestó él.
—¿Estás seguro? —asintió con la cabeza —Pues no te creo, así que le preguntaré a Maki más tarde —añadió, sacándole la lengua. Sousuke sólo la miró con un gesto severo, mientras sonreía en su interior. Acababa de probar que Makoto era incapaz de resistirse a él y probablemente el enojo del castaño – aunque hubiese sido su culpa, en parte – se pasaría pronto.
S & M
Sayaka se abrazó con fuerza a Nao, mientras él la apretaba de vuelta con la misma intensidad. Ninguno de los dos quería separarse, pero el tiempo que estaban juntos sólo hacía la despedida más dolorosa. Sayaka tenía sentimientos encontrados porque sabía que su experiencia de viajar por el mundo compartiendo sus conocimientos y experiencias con personas de diferentes culturas le hacía bien. El yoga y la pintura se habían convertido en su vida y definitivamente la estaban convirtiendo en una mujer diferente. Prueba de eso había sido el encuentro – exitoso a sus ojos – con su hijo mayor, Kisumi. Sin embargo, irse le partía el corazón. No quería dejar al amor de su vida. Nao entonces deshizo el abrazo y la miró a los ojos.
—Es hora de partir, cariño —dijo él —No quiero que pierdas el vuelo —a ella se le cristalizaron los ojos, pero asintió con la cabeza, dándole un último beso en los labios —¿Segura que vas a estar bien?, no me pareció que te afectara tanto nuestra anterior despedida.
—Tonto, siempre me he sentido igual, es sólo que… —agachó la cabeza, avergonzada —esta vez estoy más sensible.
—Apuesto a que casi mueres de felicidad cuando Kisumi te llamó "mamá". Eso es bueno, ¿no?, significa que él también ha notado el cambio en ti. Ah, es cierto, que te pusiste a llorar —ella le dio un golpecito en el brazo.
—¡E-Era lo más natural! —replicó la mujer —Después de todo no esperaba que me perdonara por todo el daño que le hice a él y a Hayato. Nunca supe ser una buena madre y de repente me fui, así que no estaba segura de cómo iba a reaccionar. Ryunosuke ha sabido criarlo bien, pero estoy seguro de que quien lo terminó de convencer para que me viera fue el hijo de Maki.
—¿Makoto? ¿Lo viste? —Sayaka asintió con la cabeza.
—Kisumi mencionó que estaba preocupado por él porque parecía molesto con alguien. Me pregunto si habrá peleado con su novia o si la prensa le estará dando muchos problemas ahora que ha saltado al mundo artístico. Kisumi dijo también algo sobre cómo el harén de Makoto crecía cada día más —Nao rió con el comentario —Nao, no quiero que me lleguen noticias diciendo que tú eres parte de ese harén.
—Claro que no, sabes que sólo lo hacía para molestar a Sousuke.
—¿Qué tiene que ver Sousuke en todo esto?
—¿Acaso no lo sabías? ¡Sousuke está loco por él! —Sayaka miró a su prometido con un gesto de asombro —Así como lo oyes, al estoico y perfecto Yamazaki Sousuke le han flechado el corazón. ¡Y un chico!, ¿puedes creerlo? Ah, pero he escuchado rumores de que las cosas no están bien entre ellos últimamente. A Sousuke no le agrada mucho la idea de que la gente descubra su relación con Makoto, o al menos eso es lo que me dijo Daisuke.
—Oh. Eso no está bien, realmente no le veo problema al hecho de que esté saliendo con un chico. Además, algún día la gente terminará dándose cuenta, más ahora que está metido en el mundo de la farándula.
—No sé, quizás Sousuke necesita un…
—¡Ni siquiera lo pienses! —lo cortó ella —Nada de darle un "empujoncito", deja de meterte donde no te llaman, Nao. No le causes más problemas a ese pobre chico. De alguna forma tendrá que arreglárselas solo.
—Sí, mamá —contestó Nao, ganándose un buen golpe en la cabeza. Sayaka entonces lo besó antes de dar media vuelta y caminar hasta su puerta de salida. Nao sólo esperaba que ella tuviera razón y las cosas se arreglaran. Realmente no le importaba Sousuke, pero no quería que Makoto sufriera más.
S & M
Apretó las manos en el lavabo con tal fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Tenía las mejillas sonrojadas, sin saber si era por la vergüenza o la ira que sentía en ese momento. Quizás era un poco de las dos. Es que ¿¡quién se había creído ese descarado!? Es que tocarlo de esa forma tan desvergonzada, en medio de la cena ¡y con toda la familia presente! ¿En qué rayos había estado pensando? Y es que el cliché de dejar caer el tenedor y agacharse para recuperarlo sólo para poder tocarlo tan peligrosamente cerca de "ahí" lo había dejado completamente descolocado. Quiso gritar, reprenderlo, patearlo incluso, pero no podía hacer una escenita enfrente de toda la familia, en un restaurante lleno a reventar. Oh, aunque tal vez no hubiera sido tan mala idea dejarlo en evidencia, lástima que no lo había pensado antes. En fin, el problema era que Makoto ya no tenía idea de qué estaba pensando Sousuke. Después de haberle – casi – gritado que no volviera a buscarlo, ¿iba y hacía algo como eso? ¿Quién demonios se creía?
Aún iracundo, Makoto abrió el tubo del lavabo y se arrojó un poco de agua fría en el rostro, buscando calmarse. No podía regresar a la mesa luciendo así, porque todos se darían cuenta de que algo le pasaba y realmente no quería tener que dar explicaciones. Aunque… quizás a esas alturas casi todos en su familia supieran que Sousuke y él estaba algo así como saliendo. Como sea, no tenía deseos de tratar con Sousuke, al menos no durante el resto de la noche, pero no podía irse en media celebración. No quería arruinar el importante momento de su madre y tampoco es como si pudiera pensar en una excusa creíble para escaparse. Tenía que calmarse. Y de alguna forma tenía que calmar a su "amiguito" de allí abajo. Es que eso era lo que lo había puesto de peor humor, ¿por qué había tenido que ponerse así por un simple roce? ¡Estúpido Sousuke que causaba estragos en él!
De acuerdo, era momento de que se calmara y pensara en otra cosa. Sí, lo que fuera. Algo que no involucrara a Sousuke y que no se lo recordara. Tenía que hacer un esfuerzo, pero su mente estaba completamente bloqueada. ¡No podía pensar en nada que no fuera en las ganas que tenía de matar a Sousuke! O de besarlo, o de abrazarlo o de… ¡rayos! Eso no estaba funcionando. Se alborotó el cabello sin razón, como si eso fuese ayudarlo a calmarse. Pegó entonces la frente contra la pared, dejando que el frío azulejo le ayudara a enfriar la cabeza. Se tocó un poco por encima de la ropa, sólo un poco. Un par de minutos después y Makoto podía sentir cómo su "problemita" comenzaba a aminorar. Sólo un poco más y podría regresar a salvo. Sólo un poco más. Pero el mundo no era perfecto y el destino era cruel con él. La puerta del baño se abrió, precediendo la llegada de la última persona a la que quería ver en ese momento.
—¿Quieres que te ayude con eso? —Makoto, avergonzado y molesto al haber sido descubierto, sólo atinó a contestar un seco "vete" —Me iré, pero déjame que te ayude primero —Sousuke le puso una mano en el hombro y lo hizo voltear. Makoto tenía la cabeza agachada para no mirarlo —Te extraño y sé que tú también me extrañas —el castaño se estremeció cuando Sousuke le susurró al oído —Al menos tu cuerpo es más sincero que tú —pero justo cuando iba a besarlo, Makoto lo apartó de un empujón. Cuando Makoto levantó la cabeza, Sousuke notó que un par de lágrimas empezaban a formarse en sus ojos.
—¡¿Quién demonios de crees?! ¡Primero vas y me dices que no vuelva a buscarte! ¡¿Y de pronto vienes y haces esto?! —estaba agitado, furioso. Sousuke nunca lo había visto tan molesto —¡No juegues conmigo, Yamazaki! —sorprendido como estaba por la forma en que Makoto se había dirigido a él, Sousuke sólo atinó a abrazarlo, sin embargo Makoto volvió a alejarlo y le dio una bofetada —¡Aléjate de mí!
Makoto salió del baño, con lágrimas en los ojos y cerrando la puerta con violencia. Sousuke se quedó estático, con la mano tocando la zona herida. ¿Qué demonios acababa de pasar? Más bien, ¿qué demonios había hecho? Oh rayos, buscando "arreglar" las cosas había terminado por empeorarlas más. Pero no podía seguir perdiendo el tiempo, ¡tenía que ir tras Makoto! Ah, pero, ¿qué iba a decirle? ¿Cómo iba a abordarlo si estaba furioso con él? Bueno, podía empezar con una disculpa. Así que sin pensárselo más, Sousuke salió del baño y localizó la mesa. Makoto no estaba. Se acercó rápidamente y miró a su padre, pidiendo una explicación.
—Makoto no se estaba sintiendo bien —dijo el padre —Ya me parecía que se veía raro durante la cena, ha de haber comido algo que le sentó mal —claro que se veía raro, pero no tenía nada que ver con la comida. Claro que su padre no tenía por qué saberlo. Entonces tomó el saco —¿Adónde vas?
—Con Makoto, no puedo dejarlo solo.
—Kisumi se fue con él —contestó Maki, que miró a Sousuke con gesto serio —Sousuke, ¿me permites un momento? —sorprendido, Sousuke asintió con la cabeza y siguió a Maki hasta uno de los miradores del restaurante. No lucía enfadada, pero verla seria era raro y hasta daba un poco de miedo. ¿Era posible que ella supiera…? —Relájate, no es como si fuera a devorarte —cuando ella soltó una risita Sousuke no pudo evitar relajarse —Sólo quiero preguntarte algo.
—¿De qué se trata?
—Sé que no debería meterme en un asunto que es de los dos, pero como madre no puedo evitar preocuparme —empezó —Sousuke, ¿pasa algo entre tú y Makoto? —Sousuke se sintió descolocado con la pregunta y no sabía cómo responder dado que no estaba seguro a qué se refería ella realmente —Sé que ustedes son pareja —los ojos de Sousuke se abrieron como platos, su labio inferior comenzó a temblar —No tienes que ocultarlo más ante mí.
—Todos… ¿lo saben todos ya? —fue lo primero que pudo decir. Maki frunció levemente el ceño.
—¿Eso es lo que te preocupa? ¿Crees que tu padre o tu hermana menor van a juzgarte si enteraran? ¿Acaso crees que Goro es el tipo de persona que te repudiaría por algo así? Ah, bueno, con eso he respondido a tu pregunta, hay algunos que todavía no lo saben —Sousuke no pudo evitar suspirar aliviado. No estaba listo para tener que explicarle algo así a su padre —Estás haciendo un buen trabajo para mantenerlo en secreto.
—Maki… yo…
—Makoto te adora, Sousuke. No es del tipo de persona que confíe fácilmente en los demás o se encariñe tan profundamente con alguien; sabes que su vida no ha sido precisamente fácil. Es más, casi podría jurar que él te ama —Sousuke se quedó boquiabierto —y no como un hermano; no te ama como ama a Haru. Sin embargo, —Maki le dio la espalda para mirar el paisaje que se podía contemplar desde el último piso —él no va a esperarte para siempre. Su paciencia también tiene un límite, aunque ese límite sea más grande que el de la mayoría. Así que —Maki pasó a su lado y antes de alejarse le dijo —piensa bien lo que harás a partir de ahora, porque nadie puede decirte qué hacer.
Sousuke ni siquiera se detuvo cuando su padre lo llamó, simplemente salió del restaurante decidiendo que ya podría disculparse después con él. Se subió al auto, arrojó el saco al asiento trasero, quitándose también la corbata y arremangándose la camisa. Puso el auto en marcha y salió a toda prisa, saltándose varios semáforos en rojo. Tenía que ver a Makoto y arreglar las cosas. Si Maki tenía razón… si Makoto en verdad lo amaba… ¡no podía perderlo! No por una tonta pelea que él mismo había iniciado. Tenía que darse prisa, en ese momento no le importaban todas las normas de tránsito que estaba rompiendo, sólo quería ver a Makoto, disculparse apropiadamente y abrazarlo como nunca. Y de paso darle un beso, si es que él se lo permitía. Pero de nuevo, el mundo no era perfecto y el destino iba a ser cruel con el también.
Sousuke se saltó una luz roja, una vez más. Pero no vio el enorme camión que se acercaba desde la otra calle. Le había pitado varias veces pero él iba tan concentrado en lo que iba a decirle a Makoto que no lo escuchó. Entonces llegó el impacto. Se escuchó el sonido del metal doblarse y el vidrio despedazarse. Poco a poco Sousuke sintió que perdía la conciencia. Todo se volvía negro. Makoto, perdón, fue lo último en lo que pudo pensar, antes de sumergirse en la oscuridad que no parecía querer soltarlo.
S & M
Al llegar al apartamento, y entre sollozos, había terminado por contarle a Kisumi todo sobre su pelea con Sousuke. No quería, pero Kisumi lucía tan preocupado y él no tenía cabeza para inventarse una mentira, que no le quedó de otra. Kisumi se había quedado con él hasta que finalmente se durmió. Cuando se despertó al día siguiente, había una nota de Kisumi diciendo que había tenido que marcharse temprano y que había tomado "algunas cositas insignificantes", que supuso se trataba de comida. Se levantó casi por inercia y se lavó los dientes antes de servirse un poco de cereal. Recordando lo que había sucedido la noche anterior de pronto se sentía fatal. No es como si Sousuke no se mereciera el golpe – y tal vez algo más – pero había actuado de forma impulsiva y además había arruinado la cena. Tendría que disculparse con todos luego, pero ya lo haría cuando se sintiera mejor.
Mientras comía su cereal, escuchó su teléfono sonar. Era un mensaje de Gendou, diciéndole que tenía una entrevista para una revista, que había sido solicitada a último momento. No tenía muchos ánimos para responder preguntas, pero al menos le serviría para distraerse un rato. Tecleó un mensaje de respuesta diciendo que no tenía ningún problema y fue prepararse mientras esperaba que fuera la hora. Pensó que, mientras no le hicieran preguntas incómodas – léase relacionadas con su vida amorosa – todo estaría bien.
Gendou lo recogió y lo llevó al estudio, donde lo maquillaron y vistieron para la entrevista. Le pidieron que se sentara en un sofá e instantes después apareció la entrevistadora, una hermosa mujer de cabello negro que Makoto juraba haber visto en alguna parte, pero que no podía recordar. Comenzó la entrevista, casual como la que había hecho para la revista anterior. De alguna manera, esta vez no se había puesto tan nervioso y había entrado en confianza rápidamente. Sin embargo, el destino estaba a punto de jugarle una mala pasada. La entrevistadora acababa de lanzarle la pregunta que él más temía.
—¿Estás saliendo con alguien? —por un momento no supo qué responder. Entonces recordó su pelea con Sousuke y, enfadado, soltó:
—De momento no estoy saliendo con nadie. Ah pero sí que me gustaría. Ya sabes, salir con alguien que no tema demostrar cuánto nos queremos.
A su declaración le siguieron un montón de preguntas más derivadas de la original. Parece que la mujer estaba muy interesada en saber con qué tipo de persona estaría dispuesto a salir Makoto. Material para fans, si es que tenía alguna, pensó. Cuando salió de aquella habitación de pronto se sintió más relajado. No tenía idea de que las entrevistas fueran tan agotadoras, estresantes y fastidiosas hasta cierto punto. Mientras caminaba detrás de Gendou hacia el estacionamiento, sacó el celular de la mochila. Tenía seis llamadas perdidas de un número desconocido. Qué extraño. Apenas iba a abrir el nuevo mensaje cuando el teléfono sonó otra vez. Se detuvo un momento y contestó pero ni siquiera pudo saludar cuando escuchó la agitada voz de Rin desde el otro lado.
—¡Makoto, por fin! ¡Tienes que venir al hospital cuanto antes! ¡Sousuke tuvo un accidente y…!
El aparato se deslizó de entre sus manos y el pánico lo invadió de golpe. Sousuke en el hospital. No se le había ocurrido preguntar nada más, ni en qué hospital estaba, qué había pasado o qué tan grave era su condición. Nada. Su mente de pronto se había quedado en blanco, él se había quedado inmóvil y entonces Gendou se acercó, preocupado, a preguntarle qué le pasaba. Sólo pudo balbucear un par de cosas que sonaban a "hospital" y "accidente". Gendou recogió el celular y lo zarandeó un poco, tratando que volviera en sí. Cuando finalmente se hubo calmado un poco, Makoto agarró a Gendou de la muñeca, exclamando:
—¡Hospital, ahora! —Gendou parpadeó confundido un momento, y condujo a toda velocidad hasta el hospital más cercano. El hombre quiso preguntar, pero Makoto sólo apretaba el teléfono contra su pecho, mirando ansioso por la ventana.
Instantes después a Makoto le llegó un mensaje de Rin que decía "Hospital General", justo el hospital al que se dirigía con Gendou en ese momento. Por un momento Makoto sólo pudo pensar lo peor, que Sousuke estaba inconsciente, en coma y con múltiples fracturas, incluso se le había ocurrido pensar que Sousuke tal vez había perdido la memoria y no lo reconocería si lo veía. Quería llegar cuanto antes, pero al mismo tiempo le aterraba verlo. Y no sólo por el hecho de que su condición fuera crítica, sino también por lo que había sucedido entre ellos con todo y la pelea. Además se había atrevido a negar su relación con Sousuke en esa entrevista. Ah genial, ahora que lo recordaba se sentía endemoniadamente culpable.
En cuanto Gendou anunció que habían llegado, Makoto saltó fuera del auto. Murmuró un apresurado "gracias" y corrió hasta la recepción del establecimiento. Aunque no había corrido demasiado, sintió el sudor deslizarse por su frente. Entre balbuceos sin sentido, alcanzó a pronunciar un tembloroso "Yamazaki Sousuke".
—¡Ah, sí!, anoche trajeron al hijo del Dr. Yamazaki —exclamó la enfermera —Yamazaki-san está en el segundo piso, habitación 203 —Makoto inclinó la cabeza a modo de agradecimiento y salió disparado hasta las escaleras —¡No corra, por favor!
Pero Makoto ya no estaba escuchando. Subió las escaleras en un santiamén. Afortunadamente la habitación 203 era una de las primeras. La puerta estaba cerrada y de pronto Makoto se dio cuenta de que quizás había sido demasiado impulsivo, no se había detenido a preguntar siquiera si Sousuke podía recibir visitas. Entonces se quedó de pie enfrente de la puerta que rezaba "Yamazaki Sousuke", pensando qué demonios debía hacer ahora. ¿Debía entrar? No, mejor no, tal vez Sousuke estaba dormido. Caminó en círculos fuera de la habitación, rogando porque alguien apareciera y le dijera cómo estaba Sousuke. Fue entonces cuando escuchó la voz de su padrastro.
—Ah, Makoto, ¿has venido a ver a Sousuke? —el castaño se volteó y asintió lentamente con la cabeza —Le dije a las enfermeras que me avisaran en cuanto viniera alguien de la familia, ¿qué pasa con esas chicas en la recepción?
—Oh, bueno… —Ryunosuke lo miró de reojo, con una sonrisa torcida. Makoto tenía las mejillas sonrojadas, pero como no dijo nada, el padre continuó.
—No sé qué sucedió entre tú y Sousuke, pero anoche salió disparado detrás de ti. Se saltó una luz roja y un camión lo chocó a un costado —los ojos del castaño se abrieron como platos —Fue totalmente su culpa. La verdad no sé en qué estaba pensando, normalmente él no comete este tipo de errores, pero bueno, no fue tan grave. Sólo cinco puntadas a un costado de la cabeza —el labio inferior de Makoto empezó a temblar —La peor parte se la llevó su auto, suerte que tenía seguro. En fin, ¿quieres pasar a verlo?, ahora mismo debería estar despierto.
Antes de que Makoto pudiera contestar, Ryunosuke abrió la puerta y se hizo a un lado, haciéndole una seña a Makoto para que pasara. El muchacho miró a su padrastro, dubitativo, pero finalmente entró. Ryunosuke cerró la puerta y se marchó a hacer sus rondas. El castaño se quedó de pie en la entrada de la habitación, sin saber qué hacer o decir. Sousuke estaba sentado en la cama, jugueteando con una manzana. Tenía varios raspones en el rostro, un vendaje alrededor de la cabeza y un moretón bastante desagradable en el brazo izquierdo. Al parecer todavía no se había percato de su presencia. Makoto carraspeó y fue entonces cuando el mayor levantó la cabeza y lo miró. Sousuke miró a su hermano con rostro de sorpresa.
—Makoto… —el castaño no esperó ningún otro comentario y se arrojó hacia él, apretándolo en un abrazo. Sin poder contener las lágrimas por más tiempo, Makoto se echó a llorar —Ouch, ouch… —se quejó.
—Gracias al cielo, gracias al cielo —dijo —Cuando Rin-san me llamó, yo sólo pude temer lo peor… Yo… lo siento mucho, Sousuke —el mayor lo sujetó por los hombros, luego lo tomó de la barbilla para hacer que lo mirara.
—¿Qué estás diciendo, Makoto? Fui yo quien cometió la estupidez de saltarse una luz roja en media carretera principal. Me lo tengo bien merecido.
—¡P-Pero…! ¡Si yo no hubiera salido corriendo así… tú no… tú no estarías…! —Sousuke entonces lo haló del cabello y le plantó un sonoro beso en los labios. Fue un beso rápido y cuando se separaron, Makoto había dejado de llorar. Sousuke no lo soltó, lo tenía firmemente agarrado de cuello, pegando su frente con la ajena —S-Sousuke… lo sien…
—No, yo lo siento. Por todo. Lamento haberme comportado de esa forma tan infantil, Makoto. En verdad lo lamento —Sousuke hizo una pausa para tomar una bocanada de aire —La forma en que reaccioné… yo… lo siento. Realmente ni yo mismo comprendo por qué me puse así. Creo que todo fue culpa de ese estúpido comercial que hiciste con Ryugazaki —añadió esto último en voz bajísima, pero Makoto igualmente pudo escucharlo. Entonces el castaño se separó un poco de él.
—Sousuke… podría ser que tú… ¿estuvieras celoso de Daisuke-san? —en el instante en que Sousuke agachó la cabeza y sus mejillas se tiñeron levemente de color rosa, Makoto supo que estaba en lo correcto. Entonces se echó a reír. Sousuke le dedicó un gesto de reproche —En verdad eres adorable.
—Cállate, no me digas "adorable".
—Es que en serio lo eres, Sousuke —replicó Makoto, que volvía a abrazarlo —No hay razón para que estés celoso. Estoy total y completamente enamorado de ti y no hay forma de que eso cambie, sin importar quién se acerque a mí —el más alto le dio un golpecito en el hombro, mientras sentía su rostro arder por la vergüenza —No tengo ojos para nadie más.
—Deja de decir esas cosas vergonzosas —Makoto soltó una risita y le revolvió el cabello.
—Cielos, te amo tanto que no sé qué haría sin ti.
Ah. ¿Él… había dicho "eso"? ¿Se había atrevido a pronunciar la frase tabú? Ah. Qué mal, sus emociones debían haber llegado a su punto de ebullición y entonces ¡puf! Bueno, no es como si hubiese podido evitarlo. No con todo lo que había pasado, no cuando Sousuke lucía tan vulnerable postrado en una cama de hospital. Y es que, demonios, aquello no había sido más que la total y absoluta verdad. Lo amaba, sí. ¿Acaso había algún problema con eso? Bueno, sí, a menos que para Sousuke eso fuera un problema. Miró entonces a Sousuke, liberándolo del abrazo que habían estado compartiendo. Lucía tenso y cuando se miraron a los ojos, el mayor lucía confundido, como si quisiera decir algo pero no pudiera. Makoto le devolvió una mirada expectante, pero al no obtener reacción alguna, el castaño sentía cómo el aire comenzaba a volverse pesado. De repente le entraron unas tremendas ganas de salir corriendo de ahí.
Entonces…
—¡Sousuke! —la voz de Rin hizo que ambos se sobresaltaran —¡Ah, Makoto, casi enloquezco cuando no contestabas el teléfono! Me alegra que hayas venido, definitivamente eras lo que este idiota necesitaba para recuperarse. ¿Has visto cómo tiene más color en el rostro, Gou? —añadió él, mirando a su hermana que en ese momento entraba en la habitación, se acercaba a Sousuke y le daba una bofetada.
—¿Qué demonios te pasa, Gou?
—¡Eso fue por ser un grandísimo idiota! —replicó la pelirroja —Demonios, ¿acaso quieres que este niño se salga antes de tiempo? —añadió, señalando su ahora enorme barriga. Sousuke murmuró como que "no deberías haberte dado cuenta" —En serio eres un idiota —Makoto miró de reojo cómo Sousuke y Gou discutían y el castaño no supo por qué, pero no pudo evitar sentir un pinchazo de celos.
—Realmente luce mejor después de verte —comentó Rin, que se había quedado algo alejado de la cama de su mejor amigo —Desde que peleó contigo lo ha estado matando la culpa, ¿sabes?, es un idiota bocón que a veces se da cuenta muy tarde del error que cometió. Le dije que era tan simple como disculparse, pero es un tonto orgulloso. Ya se lo he dicho, que ese orgullo algún día lo hará perder lo más importante para él —Makoto no dijo nada. Realmente era que no sabía qué decir. Seguía aturdido por lo que se le había escapado y por la reacción de Sousuke. ¿Acaso le había molestado? Así, incapaz de soportarlo más, Makoto optó por el camino fácil. Dio media vuelta y se marchó.
—¡Makoto, espera! ¡Oye, Mako…! —exclamó Sousuke, pero ya la puerta había vuelto a cerrarse. Sousuke se recostó nuevamente en la almohada y lanzó un suspiro.
—Asumo que al menos pudiste pedirle disculpas —dijo Rin —Que estés en un hospital no significa que tu error quedará reparado por sí solo.
—Makoto dijo… dijo que me amaba —contestó, ignorando la reprimenda del pelirrojo.
—¡Ah, sí tan sólo hubiéramos llegado un poco antes! —exclamó Gou entonces —Pero como siempre eres tan lento, Rin.
—¡Oye, fuiste tú la que me hizo detenerme en ese restaurante para que te compara un batido de chocolate! —se volteó hacia su amigo —Como sea, ¿qué le respondiste? —Sousuke agachó la cabeza —Sousuke, ¿qué respondiste? ¡Maldición! ¿Sabes lo difícil que debió haber sido para él confesarte tal cosa? ¡Al menos debiste haberle dado una respuesta adecuada!
—Voy a hacerlo. En algún momento.
—¿Cuándo es "en algún momento"?
—Yo… no lo sé.
—¿Qué es lo que piensas responderle? —silencio —Oye, contéstame.
—No lo sé, Rin, no lo sé —el pelirrojo lanzó un sonoro suspiro y se sentó en una orilla de la cama.
—Sólo espero que, cuando finalmente tomes una decisión, no sea demasiado tarde.
Sí, bueno, eso era lo mismo que Sousuke pensaba. Sin embargo, muy dentro de sí sabía que había algo seriamente mal con él. Amar a Makoto y ser amado por él, Sousuke estaba seguro que cualquier que formara parte del "harén de Makoto" – como lo había llamado Rin en alguna de sus tantas conversaciones girando en torno al castaño – rogaría por una oportunidad. Y es que en el fondo Sousuke sabía que sus sentimientos por Makoto no se limitaban a un "te quiero", no, sus sentimientos por él iban más allá, mucho más allá. ¿Por qué no era capaz de expresárselos sinceramente?, pues eso era algo que no sabía, pero que estaba dispuesto a averiguar. Hacer sufrir a Makoto – más de lo que ya lo había hecho – era algo que no podía perdonarse.
S & M
Había recibido un mensaje de Sousuke diciéndole que necesitaba hablar con ella de algo importante. Suponiendo por dónde podía ir la cosa, Maki esperó a la hora de almuerzo y fue al hospital. Si todo iba bien, Sousuke podría salir del hospital ese día, después de haber estado allí dos días. Maki se encontró con su esposo en la recepción, lo besó y ambos caminaron hasta la habitación de Sousuke. De pronto Ryunosuke se detuvo y Maki se volteó, extrañada.
—¿Pasa algo, cariño?
—Eso es lo que me gustaría saber —contestó él —¿Sabes si pasó algo entre Makoto y Sousuke? —la expresión en el rostro de Maki no cambió, pero la mujer se sorprendió de que incluso su despistado – para temas románticos – esposo se hubiera percatado de que algo no andaba del todo bien.
—¿Por qué lo preguntas?
—No lo sé, realmente sólo fue… una corazonada. No sé por qué, pero hace un tiempo siento una extraña tensión entre esos dos. No quiero pensar que su relación de hermanos ande mal —bueno, no es su relación de hermanos la que anda mal, pensó Maki —cuando siempre parecían llevarse bastante bien. Como ustedes las mujeres tienen un poder extraño para saber cuándo las cosas no andan del todo bien, quería saber qué pensabas.
—Creo que ambos están pasando por un periodo de muchos cambios —contestó ella —Ya sabes, Sousuke está pensando en la universidad; Makoto ha iniciado su trabajo en Future Fish. Además de que ya no viven bajo el mismo techo y su convivencia se ha reducido drásticamente. Pienso que ambos están algo tensos, pero no me parece que sea nada grave. Creo que es mejor dejar que ellos arreglen sus diferencias por sí mismos, pero, si llegaran a necesitarlo, no dudes que yo estaré ahí para darles un "empujoncito" —Maki le guiñó un ojo, antes de llamar a la puerta de la habitación de Sousuke.
—Maki, ¿qué quieres decir con un "empujoncito"? —preguntó Ryunosuke, confundido. Maki abrió la puerta en cuanto escuchó un "adelante" —¡Maki!
—¡Dr. Yamazaki, por fin lo encuentro! —dijo una enfermera que se acercó apresuradamente adonde estaban ellos —Acaba de llegar un paciente que necesita cirugía urgente.
—P-Pero… Maki…
—Anda, tienes trabajo que hacer —le dijo ella, dándole un empujoncito —Ya hablaremos luego —a Ryunosuke no le quedó más que obedecer y entonces Maki finalmente entró en la habitación, sentándose en la silla que estaba al lado de la cama —¿Cómo te sientes, Sousuke?
—Listo para volver al trabajo —contestó —Bueno, no del todo, antes hay algo que me gustaría hacer, de lo contrario sé que no voy a ser capaz de seguir adelante. Yo… lamento haberte llamado tan de repente, Maki.
—No te preocupes, querido —dijo Maki, con una sonrisa que a Sousuke al instante le recordó a la de Makoto —Dime de qué querías hablarme —Sousuke entonces tomó una bocanada de aire y se lo contó todo. Todo desde el momento en que había comenzado a salir con Makoto, hasta los sucesos del día anterior. No se guardó nada – a excepción quizás de los momentos íntimos entre ambos – y pronto sintió que se quitaba un gran peso de encima.
—Recordé que me habías comentado acerca de un psicólogo que te había ayudado mucho cuando pasaste por… todo lo que tuviste que pasar —añadió el más alto —Entonces pensé que quizás tú podrías…
—El Dr. Uozumi es un gran amigo mío, estoy segura de que podré conseguirte un espacio en su apretada agenda, déjamelo a mí —Sousuke suspiró, aliviado y le dedicó una sonrisa de agradecimiento —Creo que es genial que te hayas dado cuenta de que algo no anda bien y que quieras remediarlo. Es muy valiente de tu parte. En mi posición tal vez no tenga que decirte algo como esto, pero estoy muy orgullosa de ti, y muy agradecida porque confiaste en mí tanto como para contármelo.
—Puede que haya pasado poco tiempo desde que llegaste a nuestras vidas, pero todos te consideramos parte de la familia. Eres… como la madre que tanta falta nos hizo desde que murió ella. Soy yo quien tiene que darte las gracias, Maki —se abrazaron un momento. Momento en el cual Maki no pudo contener las lágrimas de felicidad —Gracias mamá.
S & M
¿El amor oculto de Makoto? ¿Romance entre hermanos?
Ese era el título de una revista de chismes relativamente nueva en el mercado. Y al lado de un pequeño artículo escrito casi de forma descuidada había un par de fotos. La primera era de la noche en que Makoto y Sousuke se habían encontrado fuera del edificio del restaurante reservado por sus padres para la cena familiar. La segunda – aunque pareciera increíble – era del momento en que se habían besado cuando Makoto fue a visitar a Sousuke al hospital. A pesar del corto tiempo que Makoto tenía dentro del mundo del espectáculo, la revista se había encargado de hacer que su nombre fuera conocido en todo el país. Encima de todo, de alguna manera se había filtrado lo que sin duda era el borrador de una canción que Makoto había estado escribiendo, – estaba escrita con lápiz, con la caligrafía de Makoto – y esta también se incluía en el artículo.
Un fragmento del artículo de Jigoku Maid rezaba así:
Entrevistado hace unos días, Makoto, la nueva sensación de Future Fish, negó estar saliendo con alguien. Sin embargo, nuestro equipo ha logrado hacerse con estas jugosas imágenes que nos demuestran que quizás el pequeño diamante del presidente Hikaru no está siendo tan sincero como todos creen. Lo captamos muy "acaramelado" con nada más y nada menos que el vicepresidente de Samezuka Corp., Yamazaki Sousuke, que encima de todo ¡es su hermanastro!
Con una fuerza desconocida hasta para el mismo, Hazuki Hikaru estrujó la revista, haciéndola un puño antes de arrojarla al otro lado de su oficina. ¡Estaba furioso! No con Makoto, no, él no tenía la culpa de nada. Estaba furioso con el maldito entrometido – o entrometida – que había tomado esas fotos. Si estaba saliendo con su hermano, ¡a nadie le importaba, maldita sea! ¿Por qué no podían dejar que el pobre chico fuera feliz y ya? Furioso como estaba, Hikaru se puso de pie y pateó su silla, luego comenzó a caminar en círculos por la oficina, ante la mirada nerviosa de Gendou.
—Hikaru-sama… —balbuceó Gendou —Presidente…
—¡Ja! ¡Ellos creen que van a hundirnos! —exclamó de pronto el presidente, levantando un brazo —¡Pero no! Van a darse cuenta de que no les conviene enemistarse con Hazuki Hikaru, presidente de Future Fish —la risa maligna y el brillo oscuro en los ojos del hombre hizo que a Gendou se le erizara la piel —¡Gendou!
—¡S-Sí, señor!
—¿Qué tal lo está haciendo Makoto en sus lecciones? —el hombre miró las notas en su Tablet antes de contestar.
—No ha recibido más que elogios de sus profesores de canto y actuación. Es increíble lo bien que lo ha hecho sin descuidar sus estudios en la universidad o la natación. Tengo que decir que estoy muy sorprendido, pero…
—¿Pero?
—Si me permite sugerir algo, presidente, creo que es momento de asignarle un nuevo manager a Makoto. Ya sabe, alguien más joven, que pueda seguirle el ritmo, alguien con ideas innovadoras y descabelladas.
—Bueno, yo ya tengo un par de ideas descabelladas —dijo —¿A quién propones?
—No es sólo porque haya sido mi aprendiz, pero Minami Kazuki me parece una buena opción. Es joven, innovador y tiene muchas cosas en común con Makoto, estoy seguro de que se llevarán bien.
—No es mala idea, además Kazuki tiene demasiado tiempo libre. A ti ya te he recargado con demasiado trabajo. ¡Entonces está hecho! Kazuki será el nuevo manager de Makoto, además, vamos a darle un papel en ese nuevo dorama Boys love que me enviaron el otro día. Ah, y quiero que grabemos esa canción que él escribió, que no sé cómo demonios se filtró a esa revista de tercera —el rostro de Gendou se puso blanco —¿Qué pasa?
—¿No le parece que es… demasiado? Makoto es un novato y…
—Precisamente porque es un novato con talento, estos sujetos están haciendo todo lo posible por hacerlo caer. Pero no voy a dejar que eso suceda, ya verán lo que se ganan por meterse con uno de mis diamantes —la sonrisa maligna del presidente cada vez daba más miedo —Ahora, Makoto debe estar esperando, dile que pase. Ah, y trae a Kazuki, quiero que él y Makoto se conozcan.
Gendou salió apresuradamente de la oficina para cumplir el encargo. Un par de minutos después, Hikaru escuchó unos golpecitos en su puerta. La abrió y detrás de ella apareció un Makoto pálido como la cera. Hikaru sintió que la ira ardía en su interior nuevamente. Entonces hizo pasar a Makoto y lo invitó a sentarse. Makoto estaba nervioso y no se atrevía a mirar a su jefe los ojos. Hikaru se sentó en la silla que estaba al lado de Makoto y le colocó una mano en el hombro.
—¡Lo siento mucho! —exclamó entonces el castaño, inclinando la cabeza —¡E-En verdad lamento haberle causado problemas con mis descuidos!
—¿Problemas? ¿De qué estás hablando, Makoto? —el castaño levantó la cabeza y miró al hombre, confundido —¡No es ningún problema! ¡Al contrario, es una oportunidad de oro! Es tu oportunidad para convertirte en la nueva estrella de Future Fish.
—¿E-Eh? P-Pero p-pensé que iba a…
—¿Despedirte? ¡Jamás haría una cosa tan estúpida como esa! ¿Sabes que mi competencia está esperando para contratarte? No te extrañes si de pronto se acercan a ti y te ofrecen el sol, la luna y las estrellas. En fin, tengo grandes planes para ti, aprovecharemos esta oportunidad que nos ha brindado el cielo. Sólo hay una cosita que me gustaría confirmar.
—¿De qué se trata, señor?
—¿Estás o no saliendo con Yamazaki Sousuke?
Bueno, Hikaru ha lanzado "la pregunta". ¿Qué responderá Makoto?
