Hola gente. Bueno he vuelto a actualizar mis historias. Disculpen que no haya podido antes, es que estaba en un período de muy poca inspiración. Créanme que me moría de a ganas de escribir. Agradezco enormemente todos los hermosos comentarios de súplicas me dejaron. Eso me hizo ponerme a escribir mas rapidamente y mi musa llegó a mi, para suerte mía y de los que siguen esta historia. Quiero que sepan (quizás lo sorprenda) que este es el último capítulo. No avisé antes de este final, porque tenía pensado llegar hasta 29 capítulos y un epílogo. Pero serán 28 capítulos y un epílogo... Asi que en este capitulo, se resuelve la intriga sobre la premonición y termina el fic... no quiero adelantar demasiado, descúbranlo por ustedes mismos.
El epílogo no lo tengo empezado por lo que voy a tardar quizás unas semanas en ponerlo. Mientras tanto quiero avanzar con "Antes de morir" y mi los One Shot, que estoy preparando una tercera parte... a los que no los leyeron, si gustan, podríamos seguir viendonos aquí... sino nos veremos en la publicación del epílogo. Y después, donde nos encuentre el destino.
AGRADEZCO A TODAS LAS PERSONAS QUE SE MOLESTARON DEJANDO REVIEWS. PARA MI FUE UN GRAN INCENTIVO Y MI PRIMER FIC CRECIÓ GRACIAS A SUS OPINIONES. DE VERDAD NO TENGO PALABRAS PARA AGRADECER SU APOYO Y COMPAÑIA.
Sin mas que agregar, espero que les guste el final. Fue hecho con todo mi amor, para ustedes, que fueron parte de mi primer fic. (me puse re melancolica jajaj, disculpen)
un besote a todos y cuidense.
Joanne.
pd- resta decir que espero opiniones de cualquier tipo... y a mi bautizada "Katrina", aclaro que no me enojé por tu review, al contrario, lo agradezco, solamente tuve la necesidad de contestarlo. Gracias por haberme leido. Te mando otro abrazo, y te agregué a mi msn.
GRACIAS POR LEERME..
Capítulo 28
El fragmento perdido
Esa voz le helo las entrañas. La escuchó, pero creyó que era producto de su deseo, de su imaginación, de su cuerpo rogando por el color de ese sonido, de sus ojos implorando su imagen y buscándola en la espesura del mundo… en la soledad que tajantemente lo acompañaba… Se volteó rápidamente con la intención de no retardar más su intriga, de no esperar ni un segundo para darse cuenta que estaba soñando… Y sus ojos reflejaron lo que tanto esperaba…
-Gin- susurró, quebrando el silencio- Ginny- repitió para convencerse. Estaba con el camisón de San Mungo y el pelo suelto. En medio de esa conmoción el cerebro de Harry alcanzó a comprender que se había escapado de su cama.
-Harry… quiero ver a nuestros hijos.-susurró, pálida como la cera.- Llévame con ellos.
-Gin-repitió Harry. Y sus pasos resolvieron la tristeza de las últimas horas. La abrazó como siempre. Como nunca. Con esa necesidad urgente de hallarla, con esas pobres dudas que había tenido de hallarla. Ginny le devolvió ese abrazo intensamente. Sus ojos chocolate despidieron unas lágrimas de incertidumbre.- ¿Estás bien?
-Si-susurró ella. Y de repente vio dos cunitas a espaldas de Harry. Se acercó lentamente a ellos y los observó dormir. Tomó a Alan cuidadosamente y lo abrazó. Harry se ocupó de Amy, que en ese momento, hacía movimientos con sus manitos entre dormida.- Harry, sácame de aquí… yo…
-No hables, tu deberías estar acostada…- respiró hondo. El joven no entendía de nada de lo que estaba sucediendo.
En ese momento, Smith irrumpió en la habitación con aire preocupado.
-Harry, Ginny no se encuentra en su…- vio a los padres con sus hijos en los brazos y quedó pasmado.- ¿Qué…?
-Doctor, me siento mejor… desperté y quiero salir…- intentó explicar Ginny.
-Lo siento señorita Weasley, usted debe permanecer en reposo, podría tener una recaída…
-Mire, señor Smith, necesito estar con mi familia, no quiero…
-Gin- intervino Harry- Vamos a tu habitación.
-Harry, quiero saber como están todos…
-Eso deberá ser después. Usted necesita reposo.-dijo Smith severamente- Es mi responsabilidad su estado de salud. Y realmente, quiero decir que es un milagro que esté viva…
-Yo…-empezó Ginny, a punto de quebrarse. Eran demasiadas cosas juntas. Sus hijos, Harry, los mortífagos.
-Vamos a tu habitación- repitió Harry. Ginny miró a los bebés con desazón- Estarán junto a ti.- miró al sanador- ¿Es posible eso?
-Si. Siempre y cuando alguien la ayude con los bebés. Ginny necesita tranquilidad.
-Descuide, yo me encargaré.
-Harry, debemos hablar- dijo Smith y le dirigió una mirada significativa, que Harry interpretó como "es urgente".
En ese momento, Ron apareció en la incómoda escena.
-Disculpen…¡Ginny!-se emocionó el pelirrojo, sin poder creerlo.- ¿Cómo es que tú…?
-Ha despertado hace unos momentos- explicó Smith.
-Pero aún no es prudente que esté cuidando a los niños.- advirtió Harry.- ¿Puedes quedarte con ellos, Ron? Tengo unos asuntos que tratar con el sanador.
-Si, por supuesto…- aceptó Ron instantáneamente.-Dame a Amy, la llevaré para la habitación de Ginny…-Harry le pasó cuidadosamente a su niña a Ron- Hola preciosa, estás con tu tío… vamos, Ginny…
-Harry, quiero que habl…- Harry se acercó y la besó, mientras ella sostenía a Alan.
-Amor, escucha, debo hacer cosas. Tu tienes que terminar de recuperarte…-la besó nuevamente- … cuida a nuestros hijos, en menos de una hora estaré con ustedes, lo prometo…
-Te amo-susurró Ginny.
-Yo más- balbuceó Harry. Sonrieron. Ron enrojeció como en los viejos tiempos.
-Ejem, ejem…-carraspeó- ¿Vamos o no?
-Si, vamos- afirmó Ginny.
Momentos después, el sanador y Harry quedaron a solas. Se miraron. Y Harry fue el primero en decir lo que nació desde el corazón.
-Gracias por lo que hiciste por Ginny…
-Harry, no tienes que agradecerme nada-apaciguó Smith- Es mi trabajo.
-Lo sé, pero lo que hiciste salvó mi vida. –Otro silencio.- ¿de que querías hablarme?
-De la situación del señor Draco Malfoy. –le contestó Smith yendo al grano.- Vino tu jefe, Kingsley Sheikelbolt, a preguntarme como es que llegó contigo y con Ronald Weasley.
-¿Por qué Kingsley no hablo directamente conmigo?
-Harry, te recuerdo que has estado encerrado aquí durante el estado lamentable de Ginny.- dijo Smith algo incómodo. Tosió.- ¿Me vas contestar?
Harry suspiró. Malfoy era un desgraciado, y no deseaba otra cosa que verlo en Azcaban. Pero por otro lado, también los había ayudado y Nadia lo mataría si dejaba que se lo lleven preso.
-Malfoy nos ha ayudado a escapar enfrentando a su padre- contó Harry, luchando contra el impulso de denunciarlo.
-Tu jefe piensa que eso no es lo suficientemente coherente para dejarlo en libertad, ya que Malfoy ejerció como Mortífago, por lo que estaba siguiendo las órdenes de Bellatrix Lestrange.- soltó Smith sin vueltas- Y yo creo que él tiene razón¿estoy en lo cierto, Harry?
-Pues sí. Pero a último momento se pasó de nuestro bando. Nadia Puddle, no fue delatada por él ante su padre.
-Solamente porque está enamorado de ella.- objetó Smith levantando las cejas. Harry bufó.
-No se porque lo hizo, la cuestión es que lo hizo¿no es así? Además vio morir a su padre.
Smith abrió los ojos muy grandes.
-¿Quién lo mató?- preguntó espantado.
-Lucius quiso matarme, pero Nadia se interpuso. El sacrificio de su hermano hace años le salvó la vida. Fue lo mismo que pasó con mi madre y conmigo- explicó Harry.
-Muy bien, entonces Malfoy deberá declarar.-resolvió Smith- Quizá le den años en Azcaban, porque fue un Mortífago.
Harry se dio cuenta que Smith parecía uno de esos hombres no perdonaba tan fácil el pasado sucio de alguien; le recordó a Cornelius Fudge, pero mucho menos tajante y miope.
-No lo sé, eso lo resolverá la justicia. Disculpe Smith, pero quiero estar con mi familia en este momento. Ginny está perfectamente y mis hijos también. Lo demás, me importa poco.
Smith asintió y Harry, sin decir ni una palabra más se retiró del cuarto. Caminaba por los pasillo del Hospital de San Mungo, pensando… todo estaba enredado en su cabeza, no entendía casi nada. Solamente sentía los ladridos de alegría de su corazón que le recitaban una verdad increíble "Ginny está bien, Ginny vive". Sonrió para sus adentros. Es que todavía no caía a la realidad. Todo estaba perfecto, absolutamente todo…
-¡HARRY!-gritó una voz a sus espaldas. Harry se volteó y vio a Nadia cojeando.
-¡Nadia¿Qué haces levantada?
-Es que tuve la intensa necesidad fumar, Harry.- confesó la rubia gimiendo de dolor.- Se que no es aconsejable, pero…
-¿Qué?- dijo Harry, incrédulo- ¿Te estas poniendo en riesgo por ese vicio asqueroso que tienes?
-Yo también te quiero, Harry- sonrió Nadia, sin enojarse- Pero no es solamente por ese vicio.
-¿Cuál otro vicio tienes?- inquirió Harry, resignado. Nadia frunció la boca con disgusto.
-Escuché el rumor de que Ginny está bien… y quiero ver los bebés… Harry¿es cierto que le pusiste Alan al varoncito?- preguntó Nadia con suavidad. Harry sonrió.
-Si- confirmó contento. Nadia estaba emocionada.
-¡Oh, Harry!- sollozó y se arrojó a sus brazos.- ¡¡Gracias por ponerle en nombre de mi hermano!!
-No debes agradecérmelo.- replicó Harry, correspondiéndole el abrazo- A Ginny siempre le ha encantado ese nombre.
-Qué ternura-musitó Nadia, secándose las lágrimas de su quemado rostro. Harry la examinó. Parecía algo alicaída.
-¿A ti te pasa algo más?- preguntó frunciendo las cejas. Nadia lo miró y suspiró.
-No. Bueno en realidad sí.
-¿Sí o no?- preguntó Harry, realmente confundido.
-He discutido con Draco.
-Ah, ya veo-Harry se había puesto serio inmediatamente- De eso tenemos que hablar, pero en tu habitación…
-No, no quiero hablar de ese engreído, y menos en la recámara más aburrida y triste del hospital; me deprimo allí¿sabes?… Tengo una mejor idea¿Por qué no me llevas a ver a tus bebés y a su hermosa madre…?
-De ninguna manera.- dijo Harry convencido.- Si se juntan Gin, Hermione y tú, nos echan del hospital…
Nadia largó una carcajada.
-Exagerado. ¿Qué querías decirme sobre el engreído?- Harry sonrió. Sabía que le interesaba el recientemente apodado "engreído".
-Su situación con el Ministerio no está nada bien, Nad- le contó. Nadia abrió los ojos con sorpresa y estaba a punto de replicar, pero Harry habló primero- Si, ya sé que nos ayudó a último momento, pero como dijo Smith y Kingsley, eso no quita que haya trabajado para Bellatrix todo este tiempo…
-Harry no podemos permitir que él…
-Yo no puedo hacer nada. Kingsley tiene la última palabra.
-Pero nosotros podremos declarar a su favor¿no es así?- Harry la miró a los ojos y no contestó.- Harry¿no es así? – repitió la muchacha a punto de llorar- Por favor, Harry, el es…
-¿Qué es lo que pasa entre ustedes?-preguntó Harry para tantear el terreno, aunque tenía una idea muy acertada de cómo eran las cosas.
-Harry, no lo sé, es difícil de explicar…yo…
-¿Lo amas? Porque eso tenía entendido.- musitó Harry.
-Si.- dijo Nadia con seguridad.- Lo amo, pero…- hizo una pausa- Harry, se que te duele nuestra relación porque ustedes tuvieron una enemistad muy grande…
-Mira, Nad- habló Harry con lo mejor de su sinceridad- Yo solamente quiero que seas feliz. Apruebo tu relación con él.- Nadia lo miró escépticamente- No, de verdad; no me importa que estés con él si realmente te hace feliz… pero en caso que te haga daño, le destrozo esa carita de barbie que tiene…- Nadia largó una carcajada. Harry sonrió, muy a su pesar.- Ríete tú, descarada.
-Ah, Harry¡muchas gracias!- lo volvió abrazar. Harry se dio cuenta que para Nadia era muy importante su aprobación. Ese sentimiento lo hizo sentirse acompañado. Cuando se separaron, Nadia se acordó de algo muy importante…- Harry¿Cómo es posible que Ginny esté recuperada? Se que eso no importa mucho ahora, pero creo recordar que había una…
-… premonición.- terminó Harry, tocó un papel en su bolsillo: la carta de Dumbledore.
Hermione era la última fugitiva de su habitación de San Mungo. Como era de esperarse, también se había enterado de que Ginny despertó recientemente, por lo que quiso visitarla cuánto antes, desobedeciendo la orden de los sanadores que decían con frecuencia las santas palabras: "reposo absoluto". La castaña caminaba con la misma dificultad de Nadia debido a las múltiples heridas y quemaduras, que poción tras poción, iban mejorando su aspecto. "Espero que ningún sanador me agarre en estas condiciones, ya que no puedo correr…" pensaba Hermione, con los nervios de punta. "Ginny esta bien, Ginny esta viva, Ginny ya no agoniza…" le decía otra voz muy entusiasmada. "Habitación, 29, habitación 30, habitación 31… si, aquí debe ser…" Entró sin pedir permiso. Por suerte había acertado sino el momento sería bochornoso. Allí se encontraban Ginny con dos cunitas a su lado, de color azul y rosa, con los rótulos que rezaban "Amy y Alan". Ron, sentado en una silla, hablaba efusivamente y muy feliz…
-Mamá está contenta de estar cuidando a Ony y a Rosie… - decía- No te preocupes Ginny, ella está muy feliz. Creo que vienen en camino para que veas a las niñas, mamá saltaba de emoción cuando la llamé contándole de tu recupera… ¡Mione!
-Amor, estoy aquí…- musitó Hermione asustada.
-No puedes salir de la cama, amor.
-Oh, basta de cuidarnos- soltó Ginny.
-¡Es que todas se han estado escapando!- exclamó Ron con impaciencia.- Hasta se me hace raro que Nad no esté aquí…- terminó Ron pensativo.
-Lo sé- dijo Hermione sonriendo. Luego miró a su cuñada.- ¡Gin!- sollozó y le dio un abrazo inmenso.- Hemos estado tan preocupados…
-Estoy bien, Herms.- musitó Ginny, también emocionada.
-Oh¡¡los bebés!!- se siguió emocionando la castaña. Se acercó a las cunas.- Oh, son preciosos. Alan es igual a Harry. En realidad, creo ambos ¿no?
-Si, por ellos tienen el padre más hermoso del mundo…- dijo Ginny toda enamorada.
-Un cuatrojos con la cabeza rajada- acotó Ron, sonriendo. Hermione se sentó a su lado y lo besó.- Epa¿estamos mimosas, hoy?
-Siempre soy mimosa contigo.- recalcó Hermione. Ron abrió la boca…- Y no te atrevas a contradecirme, cielo mío.
Ginny sonrió.
-¿Por donde anda Potter?- preguntó preocupada.
-Creo que se quedó hablando con Smith- contestó Ron, tocándole el pelo a su esposa.
-Lo extraño- confesó Ginny haciendo pucheros.- Mucho.
-Lo sabemos- le dijo Hermione sonriendo.- ¡No sabes cómo ha estado él en las últimas veinticuatro horas!
-¿Cómo?- quiso saber Ginny, muy interesada.
-Pues muerto en vida.- contestó Hermione.- No quiso hablar con nadie. Solamente estaba todo el tiempo contigo y los gemelos.
-Ahh, mi vida- se enterneció Ginny y suspiró largamente. Luego de varios minutos, preguntó:- ¿Qué pasó con Stebbins?
-Está en Azcaban.- contestó Ron.- Luego del hechizo de Harry lo mandamos a entregarse- explicó con satisfacción el pelirrojo.- Cumplió la orden a la perfección, nos han avisado.- Ginny y Hermione quedaron muy impresionadas- Si, es increíble. Pero no sólo eso: también confesó que Colagusano estaba haciéndose pasar por él en prisión. Por lo que quedaron los dos presos.
-Eso si que es una buena noticia.- habló Ginny.- ¿Nadia como se encuentra¿Y Draco?
-Ellos están bien. Nadia está un poco quemada- contó Hermione- Al igual que yo, pero los sanadores aseguran que estará mejor. Draco también esta en perfectas condiciones.
-De salud- aclaró Ron.
-¿Por qué lo dices?- preguntó Ginny.
-Porque debemos declarar a su favor para que no lo condenen. Aún así, no se si se salvará de unos añitos en Azcaban.
-Sería injusto eso, Ron.- opinó Hermione.
-¿Por qué lo defiendes?- reprochó su esposo con las orejas coloradas.
-Porque nos ayudó, Ron.- le respondió Ginny- Arriesgó su propia vida enfrentando a unos asesinos de semejante calibre. Deberías pensar que sin él…
-¡Pero por favor!- exclamó Ron levantándose bruscamente del lado de su esposa.- ¿Se olvidan que fue servidor de Bellatrix...?
-¿Y tú te olvidas que cubrió a Nadia todo este tiempo?- inquirió Hermione duramente.- No sé si merezca ir a la cárcel, porque al final, fuese lo que fuese, se pasó de nuestro bando…
-Es cierto- coincidió Ginny.- Pero no es un lugar para discutir. Solamente quiero terminar el asunto diciendo que voy a declarar a su favor, le pese a quien le pese.
Ron, debido al estado de su hermana y esposa, no dijo nada más sobre el tema. Hubo un incómodo silencio que Hermione aprovecho leyendo el número vigente de "El Profeta".
-El famoso periódico sensacionalista se ha hecho un festín con la batalla de Nightmare.-comentó
-Me imagino- dijo Ginny sin sorprenderse- Es lo típico de ellos.- acarició a Alan estirando la mano derecho.- Pero la verdad, me tiene sin cuidado.
-Si, lo que diga el Profeta es superfluo ahora que estamos a salvo.- sonrió Ginny, muy contenta.
-Por suerte nunca se ha enterado de la…- Ron interrumpió el comentario porque pareció caer en la cuenta. Pero Ginny y Hermione captaron cual sería esa última palabra.
-La premonición.- dijeron al unísono y preguntándose como rayos había sobrevivido.
Harry sacó el papel del bolsillo con la dichosa carta que había olvidado por completo. La carta. Si, porque Ginny había estado en peligro y no había terminado de vislumbrar aquel mensaje. Y después la batalla. El sobre estaba camuflado por las llamas de Nightmare, pero cuando sacó el pergamino, éste yacía increíblemente intacto. Lo sorprendió ese hecho.
-Harry- habló Nadia sacándolo de su ensimismamiento.- ¿Ésa es la carta de Dumbledore?- Harry no contestó, se limitó a mirarla a los ojos.- Harry¿esa es la carta sobre la que alertó Kingsley cuando estábamos en mi casa?
-Si.- contestó secamente el muchacho. Estaba nervioso. La famosa pista encontrada por la profesora McGonagall había sido borrada de sus pensamientos después del desastre soportado. Pero Ginny había sobrevivido. – Ginny sobrevivió- Harry tuvo la necesidad de poner en voz alta ese pensamiento.
-Si, Harry, ella está bien…
-¿Cómo fue posible?
-La respuesta la tienes en tus manos, hermanito- Nadia guiñó un ojo, divertida.- ¿Podemos abrirla juntos?- preguntó con algo de timidez la rubia.
-Por supuesto.- accedió Harry. Desdobló el pergamino con las manos temblando. Al fin el misterio se resolvería. Harry y Nadia comenzaron a leer con la vista.
De los mismos que trajeron la luz, El mal renacerá, El corazón llorará por las espigas de esa cruz, Y su madre morirá por mil gotas de dolor, El mundo lamentará las lágrimas del salvador, La sentencia de los astros no tendrá compasión, Ella enmudecerá por el llanto de su hijo, Él no resistirá lo que el cielo predijo, El niño se volverá despiadado por la ausencia de su madre, Y traerá muerte, desgarro y sangre, Como el perfecto contraste del amor incomparable, La maldad de su pecho será infranqueable, Por la amenaza y abandono de su padre, Las cadenas están predispuestas, Los Planetas anuncian la llegada, Los infiernos gimen de alegría por el temblor, La desgracia futura brilla por su fuerte color. Las tinieblas esperan al señor, El señor oscuro ya tiene sucesor…
Pero las aguas podrían encausar la sutura,
Solo si los hilos que hablan de salvación,
Solo si los cielos que amenazan la carne
Fluyeran a través de la mezcla de sangre,
Porque el niño maldito solo puede nacer de la traición.
Por lo que si su madre no supiere las rimas de esta canción,
El sucesor del mal no hará aparición…
Y las estrellas se mudarán al camino de la otra bifurcación,
De lo contrario, no habrá opción
Porque El niño maldito nacerá de la traición…
Harry: Bane me confesó la premonición entera antes de morir. La escuché por la mitad, pero llegó decirme toda la verdad; Ojala le hubieras dicho la verdad a Ginny en su momento. De hecho, espero que haya sido así, o que Ginny, haya sabido de la premonición antes de que volvieran a estar juntos. Porque el niño maldito solo podía nacer si ella era engañada por ti. De lo contrario, solo a través de la boca de un sangre pura que supiese la verdad y se la revelara al mundo haciendo que llegue a Ginny, ella jamás moriría pariendo un hijos suyo.
Espero que haya sido así.
Cariños a todos.
Albus Percival Wilfred Brian Dumbledore.
Junio 1997.
Harry levantó la cabeza. No podía creer lo que había leído. ¿Por quién se había enterado Ginny de aquella premonición¿Por qué sangre pura había sabido de esa sentencia tan repudiable? La respuesta se encontraba ante sus ojos: Nadia.
-¿Harry?- musitó la rubia, que tenía el rostro empapado de lágrimas.
-Nad, fuiste tú.- habló Harry.- Fuiste tú- repitió.
-¿Yo que?- replicó la rubia.
-Ginny debía enterarse por medio de un sangre pura de la premonición y así ésta no se cumplía; si le hubiera contado yo, no tendría sentido ya que soy de sangre mezclada.
-No, pero Harry, Ginny se enteró por Hermione…- Harry volvió a mirar el pergamino ansiosamente.
-Solo si los cielos que amenazan la carne, Fluyeran a través de la mezcla de sangre…-recitó.- Ginny se enteró a través de Hermione y de ti. Porque tú se lo contaste a Hermione. Ella es hija de muggles. Tú eres sangre pura. ¡Es la mezcla, todo encaja!- exclamó comenzando a comprender.
-Si, es cierto…- coincidió Nadia mirando el pergamino.- ¡Es cierto! Harry, Ginny estaba enterada de todo… y escucha esta parte… "las estrellas se mudarán al otro camino de la bifurcación…" Por eso Ginny tuvo gemelos. Ella ya estaba salvada sabiendo la existencia de la premonición.
-Claro, porque el niño maldito solo puede nacer de la traición- razonó Harry.- También queda claro que esta premonición se refería a mí. ¡En eso estaba en lo cierto!
-Si, Harry.- dijo Nadia muy sorprendida.- ¡Todo concuerda con la carta de Dumbledore!
-Nadia, Ginny se salvó gracias a ti.- dijo Harry emocionado.- Tu decidiste revelarle a Hermione…
-Con razón tenía un presentimiento que nada iba a pasar- recordó Nadia.
-Fue gracias a ti!- exclamó Harry y la abrazó.
-De nada, de nada, Harry. ¿Podemos contarles a los demás?
-Si, ellos querrán saberlo.- dijo Harry muy contento.
-La familia Weasley estará en deuda conmigo de por vida.- musitó Nadia sonriente, antes de que empezaran a dirigirse a la habitación 31.
Un mes después.
La fiesta era pomposa en aquel salón que habían alquilado para festejar la navidad del año 2004. Fred y George habían traído varios fuegos de artificios para la ocasión, y también para disgusto de la señora Weasley. Ella insistía que era peligroso por la cantidad criaturas que habría en la fiesta: Bonnie, Rufus, Rosie, Tom y ahora los hermosos gemelos Potter, de apenas semanas de vida. La pequeña Bonnie ya estaba muy encariñada con sus nuevos hermanitos. Y dentro de poco iba a ser una Potter en vida: Harry y Ginny habían comenzado los trámites de adopción. La familia Weasley estaba feliz por ese hecho, porque ya estaban demasiado encariñados con la niña. Harry y Ginny desde hace tiempo se sentían sus padres.
Estaba todo listo para festejar. Había cuatro mesas para ocho personas cada una, ya que la fiesta iba a ser grande: habían invitado a Luna (con su pequeña pancita de tres meses), a Neville, a Kingsley y unos cuántos amigos compañeros de Ron del equipo (a pesar del capricho de Harry de borrarlos de la lista). Nadia había discutido con el "engreído Malfoy" demasiadas veces, pero aún así lo convenció para que pasase las navidades con ellos. Harry y Ron no pusieron una de sus mejores caras, pero el pelirrojo recordó que si no fuese por esa chica, su hermana no estaría viva… y se decidió a aceptar el pequeño reto de aguantarlo en una Navidad. Por otra parte, la situación legal del rubio, no estaba resuelta. En unas semanas empezaría el juicio que marcaría el destino de él y de Nadia para siempre. Nadia estaba preocupada, pero confiaba en que la declaración de sus amigos no llegaran a condenarlo. Aunque estaban peleados, lo amaba con toda su alma y no querría verlo encerrado en una horrenda celda de Azcaban.
Una gran mesa decorada para Harry, Ron, Hermione, Ginny, Nadia y Draco estaba en un extremo del hermoso salón. Lo había decorado Fleur, junto a Bill, Charly y Percy.
Ginny y Harry llegarían separados. Porque la pelirroja quiso darle una sorpresa con su vestimenta: un hermoso vestido verde la envolvía mientras, junto a Hermione y Nadia, se estaban maquillando, en un baño de ese glamoroso lugar.
-Menudo vestido te pusiste, rubia.- comentó Hermione mirando el escarlata furioso y el tajo provocador de aquella prenda de gasa.
-Es que voy a hacer morir a Draco de los celos…-dijo Nadia, muy divertida.
-¿Y se puede saber porque?- le preguntó Ginny, atónita
-Porque quiero vengarme.
-Déjate de pendejadas.- la retó Hermione.- Tú lo amas.
-¿Yo?- enrojeció la rubia- No, nada que ver… Bueno si¡pero eso no quita que no pueda vengarme!
-¿Y porque quieres hacerlo?- preguntó Ginny
-Porque sigue celoso de Harry. Piensa que nos acostamos alguna vez- respondió Nadia con naturalidad. Ginny sonrió irónicamente.
-Ni en tus sueños…- le dijo pasivamente- Antes te mato con mis propias manos.
-Muy gracioso- contestó Nadia.- Pero no creas que gusta anteojito. Me van los rubios.
-Lo sabemos- sonrió Hermione, retocándose las pestañas con el rímel. Nadia tomó un labial del mismo color del vestido y lo pasó por sus labios, haciendo que resaltaran alevosamente.
-Dejen de pintarse, parecen unas puertas- las retó Ginny- Además, estamos llegando tarde.
-El salón está acá a dos pasos- le dijo Hermione. – Tú porque estás desesperada por ver Harry…
-Yo coincido- levantó la mano Nadia.- Creo que hay que decirle que te de una revolc
-¡No termines la frase, maleducada!- exclamó Ginny colorada.
-Como tú quieras- aceptó Nad, sonriendo divertida.-¿ Sabían que vienen los jugadores de Quiddicht ?
-Estamos casadas y tenemos hijos.- fue la respuesta de Hermione, haciendo que las tres rieran a carcajadas.
-Yo no-dijo traviesamente la rubia- Y recuerden que no está prohibido recrearse la vista.
-Yo me recreo la vista todo el tiempo; Harry es todo un bombón- suspiró Ginny.
-Que cursi que te pone la cuarentena, amiga.- le reprochó Hermione. Nadia volvió a reírse.
-¡Dejen de atacarme ustedes, y apúrense!- Ginny espió por la puerta del baño- ¡Creo que los hombres ya están llegando!
-¿Los jugadores de Quiddicht?- preguntó Nadia
-No, tu novio y Ron…pero no veo a mi Harry…- contestó Ginny.-… ahí está mi madre con una docena de niños… Mira Bonnie, lleva el cochecito de los gemelos…
-¿Salimos?- preguntó Hermione emocionada.
-Parecemos unas adolescentes aquí, mirando a los chicos- dijo Hermione disgustada
-Muy bien, salgamos de una vez- musitó Nadia y acto seguido abrió la puerta del baño y salió. Hermione y Ginny se miraron, sonrieron y la siguieron. Estaban las tres preciosas.
Nadia tenía puesta el ya nombrado vestido rojo, muy corto y con un escote en v. Hermione había optado por un vestido negro, adornado con perlas brillosas en los extremos. Un recogido y un collar terminaban la decoración de su hermoso rostro.
Ginny eligió el verde: la razón era el color de los ojos de su amor. El vestido era bien al cuerpo, sin breteles y su extensión por arriba de la rodilla. Dejo su cabellera pelirroja suelta, con algunas ondas naturales en los extremos. El maquillaje era apenas visible: los labios rosados y los ojos de un tono verde agua que le daban a su rostro un aire angelical.
De repente un hombre morocho, vestido con un smoking se acercó. Tenía el pelo engominado y una mirada penetrante de color verde brillante. Era alto y con una espalda pulposa. La cicatriz de la frente le resaltaba más que nunca. No llevaba puesto sus lentes.
Ginny se estremeció cuando lo vio tan seductoramente vestido, acercándose peligrosamente… tuvo impulsos de raptarlo, de besarlo, pero sus piernas le impedían moverse. Se miraban a una mera distancia de un metro. Harry dio un paso y ella otro.
Sonrieron. De repente las luces se apagaron y empezó una canción muy romántica, muy para ellos, muy para ese extraordinario momento…
El Vino Es Mejor En Tu Boca
Te Amo Es Más Tierno En Tu Voz
La Noche En Tu Cuerpo Es Mas Corta
Me Estoy Enfermando De Amor.
Harry y Ginny estaban frente a frente, en el medio de aquella pista. Los demás desaparecieron fueron reemplazados por volutas de humo… porque en el mundo existieron ellos dos y su amor, y ese hecho tan inexplicable de tenerse y amarse…
-Estás hermosa.
-Tú más a aún.- le contestó Ginny. Por inercia comenzaron a bailar. Harry posó sus manos en la cintura. Sonrieron los dos dulcemente.
-Aun no entiendo.- dijo él.
-¿Qué es lo que no entiendes?
-Como puedo amarte así…
-Estás un poco cursi, Potter…- le dijo Ginny, pero en un tono de broma. Harry sonrió.
-¿Puedo besarte?- le preguntó inocentemente.
-A mi me gustan los besos robad…- Ginny no terminó la frase porque Harry juntó los labios con los de ella haciendo la fusión del beso más extasiado, que expresaba la necesidad de uno por el otro más allá de cualquier barrera…
Quisiera Caminar Tu Pelo
Quisiera Hacer Noche En Tu Piel
Pensar Que Fue Todo Un Sueño
Después Descubrirte Otra Vez.
Se separaron.
-Pensar que fue todo un sueño…- repitió Harry, la estrofa de la canción.
-Después descubrirte otra vez…- siguió Ginny.- Pero basta de besos, Harry…- jugueteó luego. Harry olió su fragancia a jazmines desde su cuello.- Tendremos que dejarlo para más tarde… es navidad.
-Entonces debiste haberte puesto otro vestido, corazón.- Ginny rió.
Y Amarte Como Yo Lo Haría
Como Un Hombre A Una Mujer
Tenerte Como Cosa Mía
Y No Podérmelo Creer
Tan Mía, Mía, Mía, Mía
Que Eres Parte De Mi Piel
Conocerte Fue Mi Suerte
Amarte Es Un Placer
Mujer.
-¿Sabes que, Harry?- le dijo Ginny
-¿Qué, amor?
-La premonición tenía razón en algo…
-¿Por qué lo dices?
-Describía esto que nos pasa como "las llamas de un amor incomparable", ¿lo recuerdas?
-Si, perfectamente.
-Los cielos saben que somos incomparables.- concluyó Ginny mirándolo intensamente a los ojos.
-Claro, tenemos el récord del mundo en querernos…- la besó nuevamente.
Quisiera Beber De Tu Pecho Bailar El Vals De Las Olas
La Miel Del Amanecer
Mis Dedos Buscando Senderos
Llegar Al Fin De Tu Ser.
Cuerpo A Cuerpo Tu Y Yo
Fundirme Contigo En La Sombra
Y Hacerte Un Poema De Amor
-Hacerte un Poema de Amor… ¿debería hacerlo, no crees?- le preguntó Ginny cuando se volvieron a separar.
-Sería un placer…
Y Amarte Como Yo Lo Haría
Como Un Hombre A Una Mujer
Tenerte Como Cosa Mía
Y No Podérmelo Creer
Tan Mía, Mía, Mía, Mía
Que Eres Parte De Mi Piel
Conocerte Fue Mi Suerte
Amarte Es Un Placer
Mujer.
-Gin…
-¿Qué?
-Te amo demasiado¿te lo dije?- sonrió
-Y yo a ti. Te amo más que a mi vida. Muchísimo. Mucho, mucho, mucho
-¿Seremos felices los cinco?- le preguntó Harry, aunque sabía que aquella pregunta solo tenía una respuesta positiva.
-Seremos felices para siempre… ya no hay ninguna sentencia que nos separe, Harry.
Sellaron el pacto con un último beso.
FIN
Muy pronto el epílogo. Espero sus comentarios.
Besotes.
Joanne
