CAPITULO 28

LA CAMPANILLA

(Pov Atenea)

Vale que no pudiese moverme mucho ni hacer muchos esfuerzos pero esto de la campanilla ya me parecía excesivo.

V no estaba en estos momentos y yo tenía que lavarme los dientes, había comido fresas y no me gustaba el sabor que dejaban. Pero me negaba a agitar la campanita para que se presentasen aquí más de diez personas.

-V- opté por llamarle-.

La puerta se abrió y entró Havers.

-Señorita, el señor V no puede atenderla en este momento, se encuentra reunido con su hermano-.

-Pero...-.

-Me ha dicho que esté a su entera disposición-.

-No quiero ser una molestia-.

-Al contrario señorita, me honra servir a esta familia-.

Hasta los mayordomos eran leales... ¿como lo hacían?.

-Querría lavarme los dientes- susurré-.

El mayordomo se acercó y me cedió su brazo, me sujeté a él y caminé despacio hasta el baño, él esperó en la puerta hasta que me lavé los dientes.

-Ya está- le dije-.

Havers me volvió a llevar a la cama.

-El señor Duque quiere hablar con usted-.

-Está bien-.

-A solas, y el señor V no le dejará así que me ha pedido que le entregue esto-.

Me pasó una grabadora.

-Asegúrese de devolvérmela cuando haya escuchado la cinta-.

-Está bien-.

Sentía curiosidad.

Me dio unos auriculares aún empaquetados y se marchó cerrando la puerta detrás de él.

Qué demonios diría en esa cinta... No podía esperar para escucharlo.

(Pov V)

-No creo que sea bueno-.

-¿Casarte no es bueno?-.

-No quiero presionarla-.

-V vas a tener un hijo ¡Y en mi casa no hay madres solteras!-.

-Mira Devora-.

-Eso es como si no hubiese pasado-.

-No quiero presionarla, no la obligaré-.

-Pues díselo, ella lo hará-.

-Se lo diré-.

-Bien-.

Silencio...

-Deberíamos pensar que hacer con el negocio-.

-¿A qué te refieres?-.

-Estoy cansado V- dijo y por un momento, pude ver que de verdad lo estaba- cansado de vivir con este peso, yo no he elegido nada, soy un Casannova y conozco mis responsabilidades como "patern-familias"-.

-Y yo las mías como segundo hijo... hacer como que no existo-.

-Yo estoy dispuesto a darte la mitad de mi cargo-.

-¿Cómo?-.

-Quiero darte la mitad de mi cargo, la mitad de los clubs de las ganancias...-.

-No aceptaré eso-.

-V escúchame... vas a tener un hijo y una esposa... sinceramente no te imagino trabajando de abogado en un bufete agobiado por los horarios y... rodeados de patanes incompetentes... eres un asesino, como yo, y hemos nacido para el negocio, eres un Casannova hijo de mi padre odioso o no, sabía lo que era el deber y lo cumplía-.

-Deja que me lo piense-.

-Tienes hasta después de la boda-.

-Vale- le miré- ¿Serás el padrino del niño?-.

-Será un honor-.

Ser el padrino de alguien era una gran condecoración, él se encargaría del niño, sería su hermano mayor, su segundo padre y debería respetarlo y quererlo como tal.

En ese preciso momento me sentí en mi lugar, justo donde tenía que estar, y mentiría si dijese que aún que podía trabajar en otra cosa, el agobio y el dinero no era comparable al del negocio familiar... esto debía continuar, de mi a mis hijos y mis hijos a sus hijos.

-Bienvenido de nuevo hermano- dijo con una sonrisa Duque-.

Estreché su mano, él también sintió lo mismo que yo, estábamos volviendo al principio, todo encajaba.