Cacería de brujas
Advertencia: Universo Alterno. Este one shot se encuentra basado en la canción La Bruja de Megurine Luka.
Contiene Naruto x Ino.
Sumary: Era poco lo que Sasuke Uchiha sabía de Hinata, pero eso no evitó que se enamorara de ella. Los problemas comenzaron cuando la desconfianza fue más fuerte que el amor.
Sasuke se sentía frustrado. Se suponía que debía haber llegado al castillo del reino Uzumaki en la mañana, pero faltaba poco para que anocheciera y no tenía ni idea del lugar en el que se encontraba. Maldijo a su suerte y a Itachi también. Sabía que su hermano no tenía culpa por lo ocurrido, que fue él quien quiso viajar solo, pero se decía que si Itachi no fuera tan talentoso él podría pedir ayuda sin sentirse inferior a su hermano.
De lo único que Sasuke no se arrepentía era de haber enviado sus pertenencias. Estaba seguro de que en ese momento se encontraban en el castillo, probablemente desde hacía horas. Sabía que Naruto le haría preguntas, incluso que se burlaría si llegaba a enterarse de que se había extraviado, pero era algo que prefería antes que estar perdido y tener que cargar con todo su equipaje, el cual no era nada pequeño.
Ver a una mujer pasar le hizo alegrarse. No había visto a ninguna persona en más de una hora. En otras circunstancias ni siquiera lo hubiera considerado, pero el hambre, el frío y el cansancio habían logrado ablandar su orgullo.
—Buenas tardes —le dijo a modo de saludo. No estaba de buen humor, pero como príncipe sabía que sus modales debían ser impecables en todo momento —. ¿Conoce el camino al castillo?
—Puedo mostrarle el camino, si es lo que necesita.
—Lo agradecería mucho.
La joven le indicó con un gesto que la siguiera. Aproximadamente una hora después comenzó a ver las primeras señales de un pueblo. Dos horas después estaría llegando al castillo. La joven no intentó forzar ningún tipo de conversación durante el camino ni le hizo preguntas que no estaba dispuesto a responder. Sasuke agradeció por ello. El motivo de su viaje no era ningún secreto, pero el joven Uchiha lo prefería de ese modo, especialmente si le evitaba compañías indeseadas.
A pesar de lo cansado que se encontraba por el viaje, su mal humor había desaparecido por completo durante el recorrido. No sabía si era la compañía de la joven que lo había acompañado o el hecho de no estar perdido lo que lo hizo sentirse mejor. Mentalmente se dijo que debía ser la segunda opción.
Lo único que le molestó fueron las ocasiones miradas de los aldeanos. En más de una ocasión los vio detenerse y murmurar. No sabía si eran conscientes de su identidad o si lo que les llamaba la atención era la manera en que se veía. Si era esto último, Sasuke se dijo que la joven a su lado podía ser el centro de atención.
—¿Cómo te llamas? —le preguntó poco antes de llegar al castillo. Sasuke consideraba necesario saber el nombre de la persona que lo había sacado de un apuro.
—Hinata —respondió la joven. Sasuke tuvo problemas para entender lo que decía pues tartamudeaba.
—¿Cómo puedo pagarte por tu servicio?
—No es necesario, yo solo hice lo que tenía que hacer —respondió Hinata notablemente avergonzada.
—Insisto —a Sasuke se le había enseñado desde pequeño que un príncipe siempre pagaba sus deudas y esa no podía ser la excepción.
Hinata no respondió. Tampoco esperó una respuesta por parte de Sasuke. Únicamente se volteó y se retiró. Sasuke intentó detenerla, pero Hinata fue demasiado rápida. Bastó un minuto para que ella desapareciera de su vista.
Se dirigió a la puerta del castillo. Sasuke tenía la intención de buscarla después, pero en ese momento sabía que tenía unos asuntos pendientes. Golpeó la puerta y fue recibido por una monja. Tardó varios minutos en reconocerla e inmediatamente se lamentó por encontrarla tan pronto. Fueron amigos en la infancia, pero a Sasuke le molestaba el hecho de que ella no pudiera aceptar que no podía corresponder sus sentimientos.
El verla vestida de monja le hizo pensar que podía estar equivocado. Si ella había elegido ese camino él no haría nada para detenerla. Incluso podrían retomar su amistad y junto a Naruto volver a ser el grupo que fueron durante su infancia.
—Te esperaba temprano. Ha pasado tanto tiempo.
—¿Dónde está Naruto?
—En el salón real, él está…
Sasuke pasó a su lado sin siquiera preocuparse por ser cortés o esperar a que ella terminara de hablar. La forma en que lo había recibido le había parecido tan necesitada de atención. Sasuke tuvo la sospecha de que si le hubiera pedido que renunciara a sus hábitos lo habría hecho sin dudar.
Cuando ingresó al salón real supo que no había llegado en buen momento. Al lado de Naruto se encontraba una joven de la cual no tenía precisamente buenos recuerdos. En el pasado ella había sido una de las mujeres que se había disputado su atención. No se sentía de humor para pasar por eso de nuevo.
—Hola, Sasuke —lo saludaron Naruto e Ino al unísono.
—Bienvenido, Sasuke —fue el saludo de Minato y Kushina.
—Lamento el retraso, pero me surgieron algunos inconvenientes durante el camino.
—Te perdiste —le dijo Naruto en tono burlón.
Sasuke gruñó a modo de respuesta. Tratándose de Naruto no era algo que debiera sorprenderlo. Si él hubiera estado en el lugar de su amigo habría hecho lo mismo. Ambos habían tenido esa dinámica desde que los Uzumaki lo habían aceptado como pupilo y dudaba que pudiera llegar a cambiar con el tiempo.
—Será mejor que me retire, deberé comenzar cuanto antes si quiero tener las flores listas a tiempo.
—Espera unos minutos —le pidió Naruto —, creo que es el momento de darle a Sasuke la noticia.
—Si no puedes esperar, por mí no hay problema —respondió Ino divertida.
Sasuke se preguntó mentalmente qué clase de tontería estaría planeando Naruto. El que Ino lo ignorara era algo que no le importaba, pero si se le sumaba la actitud de Naruto le resultaba muy sospechoso.
—Ino y yo nos vamos a casar —le dijo Naruto. Su tono de voz delataba la felicidad que le provocaba ese hecho.
—¿Qué?
Sasuke no estaba seguro de haber escuchado bien. Sabía que no había visitado el reino de los Uzumaki en varios años, pero no creyó las cosas hubieran cambiado tanto. La última vez que estuvo en ese castillo Ino se colgaba de su hombro pidiéndole una cita. La felicidad en el rostro de Ino parecía ser auténtica, pero él prefirió no descartar nada.
—Naruto y yo estamos comprometidos —le dijo Ino.
El rostro de Ino mostraba felicidad y su voz denotaba emoción, pero Sasuke no estaba convencido de que fuera sincera. No estaba celoso, eso lo tenía más que claro. Incluso le alegraba el desinterés mostrado por Ino. Lo que le preocupaba era que Naruto saliera lastimado. Conocía a su amigo y sabía lo ingenuo que podía llegar a ser.
—Felicidades —le dijo. Sasuke se dijo que no le daría motivos a Ino para que pensara que estaba celoso, incluso cuando no parecía estar mintiendo.
—Nos vemos mañana —Ino se despidió con un beso de Naruto, se dirigió a los reyes —. Fue un gusto hablar con ustedes. Hasta luego —al final se dirigió a Sasuke, su tono de voz, aunque un poco coqueto era principalmente amistoso —, espero que podamos hablar más.
Sasuke le entregó los documentos a Kushina y esperó la respuesta de la reina. Leyó cada una de sus expresiones mientras ella leía el documento y supo que esta aceptaría el tratado. En cuanto recibió el documento firmado supo que su trabajo había terminado. Sasuke se había ofendido al recibir esa tarea y, aunque sabía que podía verse como una ofensa el enviar un documento de tanta importancia en el correo, sentía que su padre estaba infravalorando sus habilidades.
—Ven, Sasuke, te mostraré tu habitación —le dijo Naruto —, es muy tarde para que regreses y es nuestro deber ofrecerte hospedaje. Además, mi boda será pronto, apuesto a que tus padres ya recibieron la invitación.
Sasuke gruñó a modo de respuesta. Sabía que Naruto tenía razón, pero lo que más le molestaba era que parecía haber esperado que se perdiera. Varias veces le había pedido que los visitara y en cada una de esas ocasiones su respuesta fue la misma. Sus padres le habían pedido que revisara un tratado con los reyes y él planeaba regresar en cuanto dicho tratado fuera aceptado o rechazado.
—¿La viste? —le preguntó Naruto.
Sasuke no necesitó de nombres para saber de quien se trataba. Incluso sospechaba que fue él quien le había contado sobre su visita. Aunque su visita no era del tipo confidencial sí se había asegurado de que nadie se diera cuenta de su viaje. La actitud de Naruto era algo que le confundía, no entendía sus motivos para intentar unirlos cuando él tenía sentimientos por ella.
—¿Ya la superaste? —le preguntó. No solo era un intento de cambiar de tema, su curiosidad era sincera.
—Si no lo hubiera hecho no le habría propuesto matrimonio a Ino —Naruto pocas veces solía comportarse de manera seria por lo que supo que su comentario lo había ofendido.
—¿Puedes decir lo mismo de ella? —agregó, el que Naruto estuviera molesto no era algo que lo asustara.
—Aunque no lo creas, no eres el centro del universo —respondió Naruto, parecía menos molesto —, Ino me ha demostrado de muchas formas que soy a quien ella eligió.
—Si sigues hablando de esa forma me darás nauseas.
—Si estuvieras enamorado me entenderías.
—Solo los idiotas se enamoran.
—Yo estoy enamorado.
—Eso refuerza mi punto.
—Si le dieras una oportunidad a…
—Está obsesionada, de otra forma no puedo entender que no entienda mis indirectas. Puedo tolerar su amistad, fuimos un equipo en el pasado, pero nada más, es demasiado molesta para mí.
—Definitivamente eres un cabrón.
Sasuke apuró sus pasos e ingresó a la que, en el pasado había sido su habitación. Cerró la puerta sin importarle que Naruto estuviera del otro lado. Era su forma de decirle que no deseaba continuar con esa conversación. Naruto estuvo insistiendo por varios minutos antes de marcharse. Sasuke sabía que su amigo no había insistido, era, probablemente, la persona más obstinada que conocía.
Sasuke no pensó en Hinata hasta que la vio el día siguiente. Naruto le había pedido que lo acompañara a comprar su traje en la sastrería. Naruto podía ser el príncipe, pero su humildad hacía que fuera visto por los aldeanos como uno de ellos. Aunque la situación de Sasuke no era diferente, podía pasearse por las calles con igual tranquilidad.
Hinata se encontraba en cuclillas. No fue hasta que se acercó a ella que supo lo que estaba haciendo. En sus manos cargaba un pequeño pájaro. La vio subir hasta un árbol y colocar al pequeño animal dentro de su nido. Por unos instantes consideró decirle lo equivocada de su decisión. No era un experto en aves, pero estaba seguro de que los pájaros solían rechazar a aquellos que fueron tocados por humanos al considerarlos una amenaza. Ver la felicidad en su rostro lo hizo cambiar de opinión.
Esperó a que bajara y en cuanto lo hizo, colocó unas monedas de oro en sus manos. Se marchó sin esperar respuesta, convencido de que había cumplido con su deber. Quería hablar con ella, pero sabía que, de darle una oportunidad, ella habría rechazado el oro y toda forma en que pudiera compensarla por el favor recibido.
—¿La conoces? —le preguntó Naruto.
—Le debía un favor.
—Pudiste ser más amable —le reprochó Naruto.
—No era necesario.
Continuaron discutiendo hasta que llegaron a la sastrería. El único motivo por el que dejaron de discutir fue porque la costurera amenazó a Naruto con un alfiler en caso de moverse. Años de conocer a Naruto y a Sasuke le habían ensañado como tratar con ellos.
—Con este traje te verás tan bien que Ino se olvidará de escapar —le dijo la costurera a modo de broma.
—¿Notó algo raro en Ino? ¿Cree que se arrepintió? —preguntó Naruto notablemente asustado.
—Solo bromeaba. Sé reconocer a una mujer enamorada cuando la veo y no tengo dudas acerca de lo mucho que Ino te ama —respondió la costurera con voz amable.
Sasuke se dijo que si la costurera lo decía debía de haber algo de verdad en sus palabras. No sabía cómo lo hacía, pero Ayame parecía estar enterada de todo lo que pasaba en el pueblo. Mentalmente se propuso vigilar a Ino sin que esta lo supiera. En caso de fingir sabía que la atraparía.
Después de varias horas de observación decidió darle un voto de confianza a Ino. La había visto elegir las flores para la boda, probarse peinados entre otras cosas que a Sasuke le resultaron demasiado aburridas. En más de una ocasión estuvo a punto de dormirse. La vio leyendo libros sobre la cacería de brujas y tacharlos en varias ocasiones. El rostro de Ino mostró muchas expresiones, la mayoría eran de enojo. Tiempo después Sasuke se enteraría de su lucha contra las persecuciones de brujas.
Sasuke había escuchado sobre la cacería de brujas en muchos lugares. Historias sobre cientos de personas que fueron quemadas, colgadas y torturadas para obtener una confesión. En su reino y en el de Naruto este tipo de cosas ocurría con menor frecuencia, pero era tal la paranoia de los aldeanos que no podían detenerlas del todo.
Sasuke decidió darle un voto de confianza a Ino. Incluso planeaba comprarle un obsequio cuando tuvo noticias de sus padres y hermano. Sabían que estarían en el castillo el día siguiente, pero no que habían nombrado a Itachi como el heredero de la corona. Era algo que sabía que pasaría, su hermano no era solo el mayor, también era al que todos consideraban como el más acto para el puesto. Pero el saberlo no hacía que fuera más sencillo de aceptar.
Dejó el castillo sin decirle nada a nadie. En ese momento lo único que quería era pasar tiempo a solas. Olvidarse de todo, aún sabiendo que al día siguiente tendría que regresar y enfrentar el hecho de que, pese a lo mucho que se había esforzado, era Itachi quien sería coronado como rey.
Ver unas plantas crecer debajo de unos árboles no lo hizo sentirse mucho mejor. Quería olvidarse de sus problemas, pero al ver esos pequeños arboles le era inevitable compararlo con su situación y pensar en Itachi como el árbol que le robaba la luz.
"Si Itachi no existiera, mis problemas tampoco lo harían", pensó Sasuke y pensamientos que no le agradaban comenzaban a formarse en su mente. No quería odiar a Itachi, él lo admiraba y no mentiría al decir que era la persona que más admiraba. Era solo que era tan fácil sentirse invisible cuando estaba a su lado, sentir que a su padre no le importaba lo que pasaba.
—¿Necesita ayuda?
Sasuke levantó la mirada sorprendido. No necesitó hacerlo para reconocer a la persona que le hablaba, su voz le parecía inconfundible.
—No estoy perdido, solo salí a tomar aire.
—No me refería a eso —respondió Hinata. Sus mejillas estaban sonrojadas, pero Sasuke pudo notar en ella lo determinada que estaba a ayudarlo —. Si tienes algo que quieras decir, puedes contármelo, prometo no decirle a nadie ni juzgarte.
Sasuke no tenía intenciones de hablar con nadie sobre lo que le pasaba. Incluso se suponía que él no debía estar enterad, pues había escuchado la conversación entre Minato y Kushina cuando buscaba algo para tomar. Pero al final lo hizo. La tranquilidad que Hinata le inspiraba hizo que sacara de su interior eso que tanto daño le hacía.
—No tienes que ser un rey para convertirte en un gran hombre —le dijo Hinata —, nunca te olvides de tus sueños y cuando menos lo esperen se harán realidad, aunque no de la forma en que esperas.
La mirada de Sasuke se posó sobre Hinata. Recordaba que su madre le había dicho algo similar. También le había dicho que, cuando estaba a solas con su padre, era sobre él de quien hablaba. Pensar en eso lo hizo sentir un poco mejor.
—Gracias —le dijo Sasuke y sus palabras eran sinceras.
No regreso al castillo de inmediato. Se quedó junto a Hinata hasta poco antes del amanecer. Él no hizo ningún intento por entablar conversación y ella tampoco. Sasuke no sintió el deseo de hablar y agradeció que Hinata lo respetara. Su compañía era todo lo que necesitaba en un momento como ese.
Los siguientes días fueron especialmente complicados. Naruto lo nombró su padrino de bodas. En ese momento no pensó en todas las responsabilidades que implicaba. Tuvo que participar en muchos de los preparativos de la boda e incluso organizarle una despedida de soltero, algo que no hubiera podido hacer de no ser por la ayuda de Shisui.
Itachi también lo ayudó, todo lo que pudo. Como el heredero de la corona tenía varios asuntos que resolver por lo que el tiempo con el que contaba era poco. El que Ino le pidiera ayuda para su campaña contra la cacería de brujas. Sasuke no entendía porque la joven florista se veía más preocupada por esa campaña que por su propia boda. Tiempo después lo entendería y se arrepentiría de no haberle dado la suficiente importancia.
—Eres un aburrido —Shisui le dijo Sasuke —, ninguna despedida de soltera estará completa sin tango.
—Es un baile vulgar —respondió Sasuke cansado de la discusión.
—Para nada. Apostaría que en unos años será conocido como un baile elegante.
—Si tuvieras razón, cosa que dudo, no quiero imaginar los bailes vulgares. Sin contar lo que haría Ino si llegara a enterarse.
La expresión en el rostro de Shisui le hizo saber a Sasuke que había elegido bien las palabras. No fue la única ocasión en la que utilizó el enojo de Ino para evitar que Shisui usara muchas de sus ideas, algo que, difícilmente hubiera podido lograr usando otros métodos. Sus ideas y las de su primo eran muy diferentes.
Cuando iba de camino a su casa lo único en lo que podía pensar era en lo mucho que deseaba acostarse y dormir durante las pocas horas que tenía. Una novicia lo detuvo. Al ver a su amiga de la infancia consideró ignorarla. No estaba de humor para lidiar con ninguna persona, con unas pocas excepciones, y tenía una sospecha de lo que ella le diría.
No estaba del todo equivocado.
—Después de la boda de Naruto dejaré de ser una novicia, pero si tú me lo pides renunciaré a ser una novia. Lo dejaría todo por ti.
—Eres molesta.
Sasuke intentó marcharse. No le importaba lo mucho que sus palabras habían afectado a la monja. Tampoco le importaba lo que Naruto o Ino pudieran decirle al respecto. Estaba convencido de estar haciendo lo correcto.
—Es por ella ¿cierto? —Sasuke no necesitó ver la fotografía en el cartel para saber de quien hablaba —. ¿Sabías que es una bruja?
—No digas tonterías.
—¿Cómo puedes explicar que nadie sepa nada de ella? Hay rumores en los pueblos vecinos de que la han visto volar en una escoba. Has cambiado. Ella te ha embrujado para que la ames.
Aunque Sasuke consideraba absurdo que Hinata pudiera ser una bruja no pudo dejar de pensar en ello. Incluso cuando cerraba sus ojos podía ver el cartel que culpaba a Hinata de ser una bruja. Era como si este hubiera sido pegado a sus parpados. Recordó haber visto el pájaro al que Hinata había ayudado junto a sus padres. En ese momento había creído que se trataba de otra ave, pero comenzaba a dudar.
Recordó cada uno de los momentos que pasó con Hinata, cada una de las veces que la había visto. Al principio no encontró nada extraño y estuvo a punto de olvidarse de todo. Incluso lo del pájaro le parecía una casualidad. Luego recordó sus ojos y el extraño color que le pareció ver cuando estaba cerca. Cada uno de sus recuerdos fue modificado y sus dudas crecieron hasta que le pareció tan evidente lo que pasaba.
Necesitaba ver a Hinata.
—¿Me buscabas? —le preguntó Hinata, aunque tartamudeaba lo hacía menos que cuando la conoció.
—¿Eres una bruja?
—No —respondió Hinata, su tartamudeo había regresado.
Sasuke tomó eso como una señal de culpabilidad. En su reino la cacería de brujas era solo un rumor. Era poco lo que sabía de los juicios, no era consciente de la tortura a la que una persona era sometida hasta que admitiera ser culpable de los cargos ni lo inexactos que pudieran ser esos juicios.
Solo podía pensar en lo traicionado que se sentía y preguntarse si lo que sentía por ella era real.
—¿Por qué preguntas?
Llevó su mano hasta la daga en su bolsillo y cortó el cabello de Hinata con un solo corte. Una vez seguro de que no podría usar sus poderes, la entregó a la inquisición. Ellos no tenían permiso para colgar a los prisioneros por lo que, sin el conocimiento de los reyes, empleaban otra forma de "purificar a las brujas".
Hinata no opuso resistencia. Todos asumieron que era incapaz hacerlo cuando su cabello había sido cortado hasta los hombros. Parecía perdida, como si estuviera tratando de entender lo que había pasado.
No hubo juicio.
Sasuke vio cómo llevaban a Hinata hasta un poste y era atada. El lugar se encontraba preparado para la hoguera, pero Sasuke no pensó en ello. Su mente estaba ocupada lidiando con la culpa y con el sentimiento de que había hecho lo correcto. Esto último se sentía como un intento desesperado por sentirse mejor y deshacerse de sus deseos por liberarla.
—Tú fuiste quien atrapó a la bruja, así que tú tendrás el honor de purificarla.
Sasuke tomó la antorcha. Debatiéndose mentalmente si debía hacerlo. Las palabras de "penitencia" le hacían creer que era lo correcto. Incluso llegó a pensar que quemarla era la única forma de salvar su alma y ayudarla a alcanzar la redención.
Cuando vio el rostro de Hinata encontró una lágrima que se deslizaba sobre su mejilla. No sabía si era su imaginación o algo más, pero podría jurar que era roja.
Cuando unas alas negras brotaron de la espalda de Hinata supo que había cometido un grave error.
