27. Valhalla
Al ver aquella escena, Albert se quedó asombrado y después alarmado. Las cosas entre esos dos ya habían llegado demasiado lejos.
No era tanto que lo desaprobara, porque él había sido igual de precoz. Pero, ¿acaso no tenían conciencia del sitio en el que estaban? Si alguien los veía, podían meterse en problemas muy serios.
Lofn se dio cuenta de sus intenciones inmediatamente. Puso una mano en su hombro. Albert volteó para mirarla, y ella negó con la cabeza.
- Tranquilo, Albert -susurró-. No pasa nada.
- Pero... -empezó a decir el anciano. Ella lo interrumpió de nuevo poniendo un dedo sobre sus labios.
- Todo estará bien, Albert. ¡Mire!
El anciano volteó, y vio que Lincoln ayudaba a la muchachita a levantarse. Ella se volteó para abotonar su blusa, y aún a lo lejos se dio cuenta de que ambos tenían las mejillas enrojecidas.
- Vamos Albert -dijo Lofn, señalando hacia el asilo-. Usted conoce todas las técnicas del sigilo. Regresemos a su cuarto sin que nos descubran.
De regreso a su cuarto, Albert se sentó en la cama y se llevó las manos a la cabeza. Trataba de asimilar lo que había visto, pero Lofn no le dio tregua.
- Ahora sabe lo que ocurre, Albert. A eso me refría. Esos dos pequeñitos juegan al amor, y no tienen idea de los problemas en los que se están metiendo.
El anciano asintió. ¡Vaya que él lo sabía! No tenía que esforzarse para recordar sus primeros escarceos amorosos, y los terribles sustos que se llevó en más de una ocasión.
- Entonces, la situación es la siguiente Albert: Lincoln se trajo de otro universo a una niña de la que se enamoró. Ella está por lo menos tan enamorada como él. Ya vio hasta dónde han llegado las cosas entre ellos. Es una situación... Peculiar, por decir lo menos. A usted, que es un hombre muy experimentado, le puso los cabellos de punta. ¿Qué se puede esperar de los padres y las hermanas de Lincoln? ¿Cómo cree usted que van a ver esa relación, y el punto hasta el que han llegado los pequeñitos? Por si eso fuera poco, ¿Cree usted que se va a detener allí? Ya descubrieron el placer de besar y tocar el cuerpo de la persona amada. Usted lo sabe tan bien como yo: una vez que se ha empezado con eso, no es posible parar.
Albert no contestó inmediatamente. Su mente era un torbellino de emociones y recuerdos muy difíciles de detener.
Su rica y extensa vida amorosa le había enseñado muchísimas cosas. Entre ellas, que las familias no acostumbraban ver muy bien una relación tan apasionada entre chicos tan jóvenes. Había otros países y culturas en los que esa situación era común y aceptada. Pero no en los Estados Unidos. Y ciertamente, no en la familia de su hija y de su yerno.
Eran demasiadas cosas en qué pensar.
Él en realidad, no tenía muchos problemas con la situación de los chicos. Después de todo, cuando ocurrió lo de Mei Ling, ellos tenían la edad de Lincoln y Linka. Vivieron hermosos momentos, perdieron la virginidad el uno con el otro, y aparentemente se amaban mucho. Pero al final, las cosas no habían salido nada bien; y el anciano tuvo que soportar aquel dolor y fracaso durante cincuenta años.
No quería lo mismo para su querido nieto. Ni para la hermosa pequeñita que ya estaba conquistado su corazón.
El hombre suspiró y se sumió en profundas reflexiones. Lofn no le quitaba la vista de encima, pero tampoco le habló ni interrumpió sus meditaciones. Tan solo esperaba, y así permaneció hasta que él habló de nuevo.
- Lofn... Usted sabe de Mei Ling. No sé hasta dónde llega su conocimiento, pero no dudo que sepa todo lo que ocurrió, y cómo ocurrió. ¿Estoy en lo cierto?
La hermosa mujer asintió con gravedad.
- Bueno. No pretendo que me diga cómo lo averiguó. Después de todo, eso es pasado, aunque todavía me duela... ¡Y más de lo que creía!
Lofn volvió a asentir. Veía la manera en que el viejo Marine se mesaba los cabellos y lidiaba con su tremendo debate interno; pero no intervino para nada. Había que dejarlo fluir.
- Lofn... Dígame si me equivoco. ¿Usted vino a mí, porque cree que yo puedo intervenir en esto de alguna manera, cierto? Cree que yo puedo ayudarlos a todos, quiero decir.
Lofn sonrió ampliamente, pero Albert no se veía tan satisfecho. Se levantó de la cama y empezó a pasearse por la habitación.
- ¿Sabe, Lofn? Que dios me perdone, porque me dio una esposa con la que tuve dos hijos y unos nietos de los que estoy muy orgulloso. Tengo muchas cosas que agradecer a la vida, al amor y a dios, si es que realmente existe. Pero lo que me pasó con Mei Ling... ¡Ahhh! Ha sido tan difícil de superar. Fue la primera vez que me enamoré, y... creo que tal vez ha sido la única. No puedo decir que no quisiera a la madre de mis hijos, pero...
- Entiendo. No se preocupe -dijo Lofn, al ver que en anciano se detenía.
- Tuve peleas terribles con mi familia. Me volví rebelde, porque no me apoyaron. Cuando entré al Cuerpo de Marines, prácticamente fui desterrado de la familia. Pero yo me aferré porque quería hacerlos sufrir. Vengarme de alguna manera y olvidar. ¡Cielos, cuando entré en mi primer combate, casi deseaba que los Vietcong acabaran con mi vida!
Se pasaron las manos por la cara y sus ojos se humedecieron. Lofn lo miraba como si estuviera a punto de llorar también. Le dolía todo lo que aquel hombre excepcional había tenido que sufrir, y la parte que ella tuvo que ver con eso.
- Sobreviví, y luego me arrojé a los brazos de muchas, muchas mujeres. Trataba de olvidar el sabor de sus labios, sus besos, sus caricias y sus palabras de amor... ¡Pero nada! Cuando al final me casé, pensé que mi esposa por fin me estaba haciendo olvidarla, pero...
- Sí.
- No me quejo ni me arrepiento. Se lo juro. Tuve dos hijos y unos nietos maravillosos. ¡Estoy orgulloso de todos! Las niñas son todas adorables y talentosas. Y Lincoln... ¿Qué le puedo decir? Nadie se da cuenta de lo que vale ese niño. Mantiene el equilibrio de una familia caótica, vive su propia vida, y todavía se da tiempo para rescatar a una niña abusada por su familia. ¡Y en un universo diferente! Ese niño es más fuerte y valiente de lo que todos creen. ¡De lo que él mismo sabe!
- Lo sé, Albert. Lo sé tan bien como usted -asintió la mujer.
- Entonces, entenderá que no quiero que Lincoln pase por lo mismo. ¿Sabe lo que van a hacer sus padres cuando se enteren de que tienen a la... amante de su hijo viviendo bajo su propio techo? Lynn no lo va a comprender. Rita tampoco. Y aunque pudieran... Sé muy bien que algunas de mis nietas no lo van a aceptar. Lori para empezar, pero me temo que no va a ser la única. ¡Podrían hacerle la vida imposible a esa niña! ¡La van a hacer sufrir de nuevo!
Lofn asintió nuevamente y se levantó de su silla. Se acercó a Albert y le puso la mano sobre la espalda.
- Ahora lo entiende, Albert. No esperaba menos de usted. Ha leído perfectamente la situación, y ahora comprenderá por qué he buscado su ayuda.
A pesar de su mal estado emocional, Albert la miró, sorprendido.
- ¿Ayudar? ¿En esta situación?
- Exactamente.
Se quedaron en silencio por un momento. La mente de Albert trabajaba a toda velocidad.
- Pero... ¿Qué podría hacer yo? Solo soy un anciano jubilado que vive en una casa de retiro. Ya ni siquiera trato de dar opiniones en la familia. ¿A quién puede importarle lo que yo tenga que decir?
Lofn tomó el rostro del anciano entre sus manos, y él se sintió como si fuera acariciado por un edredón de seda. Las manos de la mujer eran cálidas y suaves como nunca lo había sentido.
- Albert, vine a verlo porque usted es la única persona que de verdad puede hacer esto. Le aseguro que tiene usted más autoridad moral de la que cree. Y aunque no la tuviera, es usted un guerrero; un luchador. Estaría usted peleando por la felicidad de dos niños que de verdad se lo merecen. De dos niños que podrían sufrir tanto como usted sufrió alguna vez.
El tono de voz de Lofn se iba haciendo vehemente. Y muy a su pesar, la actitud de Albert empezaba a cambiar.
- Le repito que ya estoy jubilado...
- ¡Tonterías, Albert! -dijo Lofn mientras se agachaba para mirarlo directamente a los ojos-. Se ha jubilado porque usted quiso, pero ha nacido con un alma de guerrero. Eso, en un hombre como usted, no se puede extinguir. Es imposible de apagar. En primer lugar, ¡usted no tiene nada que hacer en un lugar como este! Yo sé que aquí tiene amigos y compañía. Y en buena parte, eso le ayuda a lidiar con el único temor verdadero que ha tenido en su vida: el miedo a quedarse solo.
La diosa tomó las manos del hombre, y poco a poco, de manera casi imperceptible, se fue operando un cambio en ella. Comenzó a irradiar una luz cálida, y su voz se dulcificó hasta tomar un tono calmado y casi hipnótico.
- Todavía tienes una batalla que librar, mi guerrero. Ya no se trata de tu país. Se trata de la felicidad de tu familia, y de la tuya propia también.
Albert notó todos los cambios que ocurrían en aquella mujer, pero curiosamente no se alarmó ni se asustó. Era como si el aura que irradiaba atravesara su piel y sus huesos, llenando su mente y su corazón con una paz que no había conocido en muchos años.
Nunca supo qué lo llevó a cambiar su actitud con Lofn. Cómo logró por fin asimilar sus palabras y sus propósitos. Era una fuerza más grande que él mismo, pero que no provenía de ella. Más bien, fue como si ella solamente la ayudara a salir a esa fuerza de su propio ser.
- Señora... ¡Quiero hacerlo! ¡Quiero ayudar a mis niños y a mi familia! Pero, ¿cómo puedo librar esa batalla? Soy un anciano. Un guerrero quizá, pero ya estoy viejo.
Lofn le dirigió una sonrisa encantadora. Se inclinó hacia él y le dio un beso en la frente.
- Todo viejo guerrero tiene siempre una última batalla que librar. No dudes de ti. Solo recuerda dos cosas: debes pensar muy bien antes de actuar, y en esta ocasión, tus armas no será pistolas o fusiles. Tus armas serán el amor, la comprensión, la autoridad y el deseo de ayudar.
Albert dudaba todavía, pero ya no se sentía desamparado. Estaba experimentando algo que no podía describir con palabras. Su mente empezaba a trabajar y a ponerse clara. Lo mismo que al entrar en los muchos combates que había sostenido a lo largo de los años.
Esta vez, se dirigió a Lofn en un tono respetuoso. Comprendía muy bien que estaba frente a algo mucho más grande que él mismo, e intuía que sería inútil preguntare sobre su naturaleza. En lugar de eso, intentó obtener un consejo, una sugerencia más.
- Entiendo, señora. Pero me gustaría saber qué puedo hacer. ¿Podría darme alguna pista de cómo debo intervenir?
Lofn sonrió, y negó con la cabeza.
- Eres un luchador y un hombre sabio, mi guerrero. No te preocupes. Tú sabrás qué hacer. Solo ten presente el motivo por el que peleas, ¿de acuerdo?
Albert asintió. La mano de Lofn se posó sobre su cabeza y bajó para cubrir sus ojos. Un instante después, sintió el calor y la suavidad de unos labios sobre los suyos.
El contacto duró solo un instante, pero para Albert fue como si el tiempo se congelara. El beso de una mujer tan indescriptiblemente hermosa normalmente lo hubiera excitado. Pero en ese beso no existía deseo, ni pasión. Era un beso de amor, nada diferente de los inocentes besos en la boca que las madres daban a sus niños.
Lofn se alejó, y Albert tuvo la impresión de que flotaba en el aire.
- Adiós, mi noble guerrero. Libra esta batalla sin temor, y te aseguro que tus sacrificios no quedarán sin recompensa. No solo salvarás a tu familia, sino que obtendrás algo que has anhelando por muchos años. Tu valor y sacrificio no quedarán sin recompensa esta vez. Yo te lo aseguro.
Por primera vez en años, el viejo guerrero se sintió completamente embargado por la emoción. Dos surcos de lágrimas corrían por sus mejillas.
- ¿La volveré a ver, mi señora? -dijo el hombre, plenamente consciente de ante quién estaba. Nunca supo cómo, ni de dónde le había llegado aquella intuición, pero no importaba. Sabía que no estaba equivocado, y su alma se llenó a la vez de orgullo y felicidad.
- Claro que me verás -respondió la diosa-. Pero pasará mucho, mucho tiempo. La llama de tu vitalidad está demasiado lejos de extinguirse, mi valiente y joven guerrero.
Albert se sintió de pronto muy cansado. Le pareció que sus ojos se cerraban. De una manera inexplicable, se sintió otra vez como un niño pequeño cuya madre lo llevaba a dormir. Lo siguiente que supo, es que reposaba sobre su cama y su consciencia se perdía.
- ¿Dónde, mi señora? ¿Dónde te veré?
- En el lugar al que van los guerreros más nobles y valientes, querido. Es sitio al que siempre has pertenecido sin saberlo, desde que naciste.
El hombre sonrió mientras se deslizaba poco a poco por la espiral del sueño y el descanso. Todavía fue capaz de hacer una última pregunta.
- ¿Cómo se llama ese lugar?
La diosa sonrió, puso una de sus hermosas manos sobre la frente del hombre y le susurró al oído:
- Valhalla.
Albert se durmió por fin, y fue así como lo encontraron Lincoln y Linka minutos después; cuando regresaron a la habitación.
A todos los seguidores de esta historia les ofrezco disculpas por el hiatus. Tengo mis razones para ello, pero espero poder publicar con mayor regularidad en el futuro (aunque no puedo prometerlo).
Pues bien, ya conocemos la verdadera naturaleza de Lofn. Se trata de una Asynjur, y posiblemente no la volveremos a ver, hasta el final de este relato. Su trabajo ha pasado a otras manos; y conoceremos el trasfondo completo de su trabajo precisamente hasta el final.
Agradezco a todos sus lecturas, y ahora pasaré a contestar las reviews del capítulo anterior.
T10507. Así es: aguantó. Precisamente por eso lo escogió Lofn ara sus designios. Veremos en un tiempo el papel que desempeñará Albert en el resto de la historia. Saludos.
eltioRob95. Bueno, ahora ya conoces los designios de Lofn. Ellos estaban ahí visitando al abuelo. Y por supuesto, dando un paseo por los alrededores para tomar el aire fresco ;-)
Bueno… estos dos ya harán el amor de nuevo, pero no será ahora. Como ya viste, hasta ellos entendieron que se arriesgaban sin necesidad.
Sergex. Me pregunto qué impresión te dejó este capítulo, amigo. Tú has sido uno de los más críticos hacia los detalles de esta historia.
En parte por ello siempre aprecio tus reviews. Saludos.
ScarSteban. Bueno, amigo. Ahora ya sabes exactamente lo que es Lofn. Una Asynjur con una misión muy específica. ¿Sorprendido?
Sobre Mei Ling y su relación con Albert, sabremos mucho más en el siguiente capítulo.
Me imagino que el capítulo de hoy contesta tus dudas acerca de Lofn. Como comprenderás, es un personaje difícil. Pero su misión está bien clara, y puede valerse de medios indirectos para obtener sus fines… Al menos, en esta historia.
Siempre es un gusto leer y responder tus reviews, amigo. Muchos saludos.
Sir Crocodile222. Así es. Lofn es una criatura muy especial que siempre encuentra la manera de conseguir su objetivo. Y a partir de ahora, su causa pasa a manos de Albert.
Precisamente por esto, ya no la volveremos a ver hasta el final de la historia… SI acaso.
Albert es mucho más fuerte de lo que parece. De lo que él mismo sabe o recuerda, amigo. Ya lo verás, junto con todos los lectores de esta historia.
Muchos saludos.
Gracias a todos por su paciencia y por continuar con esta historia.
