AVISOS: Proyecto individual. Actualizaciones: Cada miércoles.
Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solamente los tomo prestados para contar mi historia.
Capítulo 28: Lágrimas
Desconcierto, celos, dolor... ésas eran algunas de las emociones que estaba experimentando Sasuke en ese instante. ¿Había escuchado bien? ¿Naruto pretendía salir con alguna de las personas que le habían estado acosando durante toda la mañana para olvidarse de Ino? Él no podía hacer eso, no podía irse con uno de esos interesados que sólo querían usar su cuerpo para después dejarle en la estacada aprovechándose de su vulnerabilidad y sufrimiento a causa de su reciente ruptura con su novia.
- No puedes olvidarte de Ino saliendo con uno de esos pervertidos idiotas – le dijo Sasuke muy serio y Naruto le miró extrañado.
- ¿Ah, no? ¿Y eso por qué? Haré lo que me dé la gana – le respondió medio ofendido.
- Porque si tienes que pasar página con alguien será conmigo – le declaró el moreno y Naruto se sorprendió por sus palabras pero rápidamente se enfadó.
''Idiota, quiero olvidarme de ti, no de Ino, es de ti de quien estoy enamorado así que, ¿cómo iba a aceptar pasar página contigo? Es imposible.'', pensó ofuscado.
Antes de que pudiera pensar alguna palabra más, Sasuke se abalanzó hacia él capturando sus labios y Naruto abrió los ojos por la sorpresa. Intentó resistirse forcejeando y revolviéndose pero su compañero se lo impidió agarrando su cintura y pegándolo a él con su mano atada, al mismo tiempo que colocaba la otra en su nuca y profundizaba el beso. Poco a poco, Naruto fue cediendo y se dejó llevar por su corazón, por esos sentimientos que tenía por su vecino. Llevó su mano libre hasta la mejilla de Sasuke y comenzó a devolverle el beso.
Ambos saboreaban los labios del otro con devoción pero con calma, no tenían prisa, se tomaban todo el tiempo necesario para grabar en sus memorias su sabor y textura. Naruto lamió el labio inferior de Sasuke y éste abrió la boca dándole permiso para explorarla a su antojo dejando que sus lenguas se encontraran y se rozaran mezclando sus salivas. Continuaron probando ese néctar tal dulce y tan adictivo hasta que el aire se hizo necesario y tuvieron que separarse para recuperar el aliento perdido.
Sasuke abrió los ojos y vio el atractivo rostro de Naruto con los párpados cerrados y los labios rojos e hinchados. Su corazón latía descontrolado ante esa imagen, le encantaba ver así a su rubio y saber que era él quien le había dejado en ese estado. Pensó que quería poder verle así siempre y que quería disfrutar de sus besos y degustar sus labios todos los días, por lo que no iba a permitir que ninguno de sus pervertidos compañeros se lo arrebatase.
- Eres mío, no pienso dejar que nadie más te tenga – susurró juntando sus frentes y rozando sus labios con la intención de volver a besarle pero no esperó que Naruto echara su cabeza hacia atrás y le mirara enfadado.
- No soy tuyo ni de nadie, no soy un objeto que se pueda poseer. Soy una persona así que dejad tú y los demás de tratarme como un trofeo – le soltó cabreado pero sentía que en cualquier momento rompería a llorar.
Intentaba aguantar las lágrimas que amenazaban con salir, no quería llorar delante de Sasuke pero cada vez le costaba más. Se había sentido tan bien besándole, correspondiéndole con cada gota de amor que sentía por él pero cuando le había soltado esas palabras tratándole como si fuese un objeto, la realidad le golpeó en la cara y recordó que él no le quería, que sólo se trataba de un juego para él. Le dolía demasiado el corazón... los últimos días habían sido una montaña rusa de emociones y las últimas horas habían sido horribles para él, estaba cansado y destrozado y esas palabras habían sido la gota que había colmado el vaso, por lo que al final no soportó más.
Sasuke le miró con la boca abierta e incapaz de responderle al ver cómo las lágrimas brotaban de sus ojos y caían libres pos sus mejillas. No entendía por qué estaba llorando, quizás era debido a la tristeza de haber perdido a su chica más el acoso de todos esos buitres, aunque creyó que sus palabras habían añadido más leña al fuego... no sabía la razón concreta de su llanto pero verle así, le estaba destrozando.
- Naruto... - le llamó alzando su brazo para atraerle hacia él y consolarle pero el rubio se apartó.
- No me toques – le dijo alterado sin dejar de llorar.
- Naruto, por favor... dime qué te pasa o qué puedo hacer para que dejes de llorar – le pidió preocupado – No soporto verte triste... se me rompe el corazón.
- Eres un maldito mentiroso. No finjas que te preocupas por mí, siempre has disfrutado haciéndome sufrir – le recriminó duramente poniéndose de pie enfadado.
Las lágrimas que Naruto dejaba salir ya no eran solamente de tristeza, ahora también eran de rabia.
- No estoy fingiendo – alzó la voz Sasuke a la vez que también se levantaba para estar a la altura de su vecino – Sí, te he tratado mal en muchas ocasiones aunque no he sido el único que se ha portado como un cabrón en el pasado, tú también lo has hecho. Hasta ahora no me había dado cuenta de que lo hacía porque estaba dolido y cabreado, echaba de menos a mi mejor amigo, el cual me insultaba o me ignoraba, así que yo respondía de la misma manera pero te aseguro que nunca disfruté viéndote sufrir ni lo hago ahora... yo te... - Sasuke vaciló unos segundos – Te quiero, Naruto.
El rubio se quedó impresionado ante tal declaración. Su corazón dio un vuelco al escucharle decir esas dos palabras tan importantes para él pero, de nuevo, no le creyó.
- No te creo, seguro que es una broma de mal gusto. ¡Deja de jugar conmigo! - gritó alterado con los ojos inundados de esas gotas saladas que reflejaban su dolor.
A Sasuke le dolió que pensara que sus sentimientos no eran sinceros tomándolos como una broma y encima de mal gusto. ¿Tanto le despreciaba como para considerarlo de esa manera?
- ¡No estoy jugando contigo! ¡Te amo y siempre lo he hecho pero nunca me había dado cuenta! - le respondió entre gritos - No entendía que la rabia que recorría mi cuerpo cada vez que te veía con Ino eran celos. Y hoy, cuando he visto que todas esas personas intentaban ligar contigo, he vuelto a sentir lo mismo pero también he sentido dolor y miedo de que alguno de ellos pudiera arrebatarte de mi lado dejándome sin una oportunidad para arreglar las cosas entre nosotros y confesarte que mi corazón sólo late por ti.
A cada palabra, la respiración de Naruto se hacía más errática y su rostro se contraía en una mueca de angustia mientras amargas lágrimas volvían a caer de sus enrojecidos ojos.
- Por favor, para ya... deja de mentir – le suplicó destrozado cayendo sin fuerzas de rodillas sobre el suelo arrastrando a Sasuke con él, quien sólo atinó a sujetarle de los hombros – No puedo soportar que vuelvas a burlarte del amor que yo sí siento por ti como hiciste en el pasado.
Aquello pilló desprevenido al moreno, no sólo por saber que sus sentimientos eran correspondidos sino por lo último que Naruto había dicho.
- ¿Como hice en el pasado? ¿De qué estás hablando? - le preguntó desconcertado.
Flashback
Dos niños de diez años jugaban alegremente en un pequeño jardín. Habían montado unas porterías improvisadas con unas ramas rotas y piedras y se pasaban el balón intentando meter un gol en la portería contraria. El niño de pelo color negro le dio una fuerte patada a la pelota que salió disparada por encima de una pequeña cabellera rubia sin que su dueño pudiera pararla.
- Dobe, con éste ya llevo cuatro goles y tú solamente dos, te voy ganando – comentó Sasuke sonriendo orgulloso.
- Ése no vale, ha pasado muy alto. Si hubiese una portería de verdad, habría pasado el poste y no sería gol – se quejaba Naruto inflando sus mejillas molesto – Y deja de llamarme dobe – añadió formando unos pucheros en sus labios.
Sasuke caminó hasta su mejor amigo y apoyó su mano sobre su cabello revolviéndolo con ternura mientras le dedicaba una brillante y sincera sonrisa que le ocupaba casi todo su rostro.
- Sabes que no te lo digo con mala intención, sólo es un mote cariñoso al igual que tú me llamas teme. No eres ningún dobe pero me gusta ver tus pucheros – le dijo bajando su mano acariciando sus mejilla y pasando su pulgar muy cerca de la comisura de los labios de Naruto – son muy monos.
La cara del pequeño rubio se encendió debido a la vergüenza y sintió que su corazón latía desbocado a la vez que una agradable calidez se asentaba en su pecho. No podía apartar su mirada de la impresionante sonrisa que le estaba regalando Sasuke y que le hacía ver tan guapo. Al darse cuenta de sus pensamientos, se puso aún más colorado y pensó que estaba reaccionando como los protagonistas de las historias románticas de las que hablaban algunas niñas de su clase.
De repente, se escuchó la voz de un adulto que se aproximaba hacia el jardín desmoronando el ambiente que se había creado entre los dos niños.
- Sasuke, tu madre ya ha venido a recogerte – le explicó Minato al pequeño al llegar junto a ellos.
- ¡¿Qué?! ¡¿Miko-chan ya está aquí?! - preguntó alarmado Naruto – Pero dijo que Sasuke se podía quedar más rato.
- Naru, eso era porque Mikoto iba a salir tarde del trabajo pero al final no ha sido así. Ella también quiere estar con su hijo y tú has estado con él durante toda la tarde.
- Pero yo quiero seguir jugando con el teme – se quejaba Naruto aferrándose al brazo de su amigo para que no se lo llevasen – Quiero que se quede conmigo.
- Tranquilo, dobe, le preguntaré si puedo quedarme a cenar.
Y justo como si hubiese escuchado a su hijo llamándola, una hermosa mujer de largo cabello negro apareció por el jardín.
- ¿Ya están armando un escándalo como cada día? - preguntó sonriendo Mikoto.
- Ya sabes cómo son – le respondió Minato con una sonrisa conciliadora.
- Mamá, ¿puedo cenar esta noche aquí? - le pidió permiso Sasuke.
- Cielo, ya nos hemos aprovechado demasiado de la hospitalidad de Naruto y su familia.
- Pero a nosotros no nos importa – intervino Naruto tratando de convencer a la mujer.
- Lo siento, Naru pero tendrá que ser en otra ocasión – le dijo con suavidad agachándose frente a él para estar a su altura – Me gustaría disfrutar de una agradable cena con mi familia y eso incluye a Sasuke. ¿Me concederías ese deseo?
- Pero... - comenzó a objetar mirando a Sasuke con pena.
- Naru, no seas egoísta – le regañó su padre.
- ¿Y no puedo venir después de cenar y quedarme a dormir? - le preguntó Sasuke a su madre.
- Cielo, no puede ser, estoy segura de que estaríais despiertos toda la noche hablando o jugando y no dormiríais nada y mañana tenéis que ir a la escuela.
Sasuke se quedó en silencio porque sabía que su madre tenía razón, si se quedaba, ni Naruto ni él descansarían y necesitaban hacerlo para poder prestar atención en clase al día siguiente. Se giró hacia Naruto soltando las manos que se aferraban a su brazo y las cogía entre las suyas mientras le dedicaba esa sonrisa tan especial que guardaba sólo para su amigo rubio.
- Lo siento, Naru, pero no puedo quedarme esta noche. Lo entiendes, ¿verdad? - le dijo con dulzura y éste asintió con unos pucheros.
- Naru, sólo se va a su casa y está al lado de la nuestra – trató de consolarle su padre.
- Además, mañana le verás en la escuela, no es como si no fueras a volver a verlo nunca más – se unió Mikoto a Minato en su intento de animar al niño.
Pero Naruto seguía cabizbajo con expresión triste sujetando las manos de Sasuke. Éste atrajo el menudo cuerpo de su amigo hacia él estrechándolo en un abrazo que rápidamente el rubio correspondió.
- Te prometo que me asomaré al balcón antes de irme a dormir para darte las buenas noches – le susurró para que solamente Naruto pudiera escucharle y el rubio sonrió alegre.
Antes de separarse, Naruto le dio un pequeño y casto beso en la mejilla a Sasuke logrando que ambos rostros se tiñeran ligeramente de un tono rojizo mientras en sus bocas se dibujaban unas amplias sonrisas.
Ambos adultos miraron la escena con ternura y, cuando Mikoto comenzó a alejarse con su hijo, le dedicó una mirada cómplice a Minato. Estaban acostumbrados al drama que montaban sus retoños cada vez que los tenían que separar, pero al menos esa vez ninguno de los dos había comenzado a llorar haciendo pataletas.
Tras pasar una agradable velada junto a su familia, Sasuke se fue a su habitación a prepararse para dormir. Organizó su mochila con los libros que iba a necesitar al día siguiente en el colegio, se lavó los dientes y se puso su pijama. Después, abrió un poco la cortina que cubría las puertas acristaladas de su balcón y se asomó para ver si su amigo ya se encontraba en el estudio de sus padres, que era la habitación que quedaba frente a la suya, pero las luces estaban apagadas. Aprovechó que Naruto aún no había llegado y bajó a la cocina a por un vaso de agua.
Bajó al piso inferior y se dirigió a la cocina encontrándose la puerta entreabierta. Fue a empujarla para terminar de abrirla pero se quedó paralizado al escuchar la conversación que mantenían sus padres.
- ¿Has llamado a los de la mudanza? - le preguntó Mikoto a Fugaku.
- Sí, la semana que viene estarán aquí para llevarse los muebles y las cajas más grandes y pesados.
- Bien, ya he empezado a empaquetar algunas cosas y tú deberías hacer lo mismo con los libros de tu despacho – le sugirió su esposa.
- ¿Cuándo se lo diremos a los chicos? - le preguntó Fugaku - Ellos también deben ir preparando las cajas con sus pertenencias.
- Pronto, quiero sorprenderles dándoles la buena noticia cuando esté todo asegurado, estoy convencida de que se alegrarán cuando se lo digamos – le respondió feliz.
Sasuke se dio la vuelta angustiado y volvió a su dormitorio, no quería escuchar más de esa terrible noticia. ¿Mudanza? ¿Casa nueva? ¿Se iban a vivir a otro lugar? Pero, ¿adónde? ¿Sería a otra ciudad? ¿Sus padres pensaban que Itachi y él se alegrarían al saber que tendrían que dejar su vida ahí y alejarse de sus amigos? ¿Cómo podían creer que era una buena noticia? Miles de preguntas acudieron a la pequeña cabeza de Sasuke y ninguna tenía respuesta.
''¡Naruto! ¿Voy a separarme de él? ¿No voy a volver a verle?'', pensó alarmado.
La habitación frente a la suya se iluminó cuando Naruto le dio al interruptor de la luz. Su amigo se acercó de forma veloz hacia la ventana para abrirla al ver que Sasuke estaba esperándole sentado en su cama. El moreno caminó lentamente hasta su balcón desplazando la cristalera hacia un lado y salió al exterior. Al ver la radiante sonrisa del rubio le entraron unas ganas enormes de llorar, no quería perderle y si se mudaba, eso sería lo que pasaría. Trató de aguantarse las lágrimas y fingió sonreír con entusiasmo para no preocupar a Naruto, no quería que su brillante sonrisa se apagara en ese instante, quería disfrutarla un poco más porque sabía que en cuanto le contara lo que había escuchado, no volvería a verla.
Ambos se quedaron observándose durante unos minutos sin decir nada hasta que Sasuke creyó que no aguantaría más las lágrimas y se despidió de su amigo.
- Buenas noches, dobe.
- Buenas noches, teme – le respondió Naruto.
Sasuke entró de nuevo en su cuarto cerrando la puerta del balcón y echando las cortinas para que el rubio no pudiera ver cómo rompía a llorar desconsolado.
Respuestas a comentarios anónimos:
alexpotter: Ya lo ha hecho xD pero ya veremos cómo termina todo porque aún queda flashback por leer. Gracias por leer y comentar, saludos.
