Sobrenatural


Saint Seiya ni sus personajes me pertenecen, son de propiedad exclusiva de Masami Kurumada.

Otra vez molestando :P


El verano es una época de cosas maravillosas, las noches despejadas muestran el mundo en su faceta más mágica y sobrenatural. El cielo vibra con el efecto de la aurora boreal. Sigmund consideraba aquel espectáculo como uno de los más bellos del mundo, y disfrutaba poder observarlo. Mucho más cuando la compañía era tan deliciosa y agradable.

—Siempre te gustó ver la aurora boreal.

Siegfried se acercó a Sigmund con una copa de vino en mano, la cual le entregó al mayor.

—Es la costumbre, quizás… —Sigmund observó el cielo con una sonrisa, recordando—. A mamá le gustaba ver el cielo, solía decir que los espíritus de nuestros antepasados nos cuidan desde él y las luces son el reflejo de sus almas viendo a la tierra.

Siegfried se sentó sobre la manta, donde Sigmund estaba apoyado en medio del prado, afirmó su cabeza sobre el hombro de su hermano, mientras disfrutaba de su copa de vino. Era una buena noche para beber.

—No recuerdo a mamá —musitó Siegfried pensativo.

La imagen de su progenitora era borrosa, su mente de niño recordaba a duras penas su voz, sin embargo, el cariño seguía latente en su corazón.

Sigmund recordó la fotografía de su madre que encontró en la cabaña y siempre llevaba consigo. No se la había mostrado a su hermano, Sigmund revolvió en su bolsillo con algo de dificultad, para no quitar la cabeza de Siegfried que estaba sobre él.

—Ten —dijo Sigmund, extendiendo la fotografía a Siegfried—. Nuestra madre te amaba Sieg, tal como lo hago yo, no solo como mi pareja actual, sino que también siempre seré tu hermano mayor, tu familia.

Siegfried tomó la fotografía con melancolía, observó con detalle cada rasgo de su madre, la imagen borrosa de la amable mujer se hizo más claro, y los pocos recuerdos que tenía con ella, finalmente tomaron un rostro. Definitivamente aquella noche era especial.

—Gracias.

La voz de Siegfried era débil, añorante y con un matiz de cariño que Sigmund no había escuchado desde hacía mucho. El mayor simplemente abrazó a Sigmund. Agradecía que a pesar de ser amantes, pudieran mantener su lazo de hermanos. Eran familia y eso también importaba.