Pen-aome

Pen-aome

"Nunca te olvide"

Han pasado años y dolor desde que Kagome e Inuyasha se separaron, ella retomo su vida y le ha dado un nuevo rumbo y un nuevo amor, pero cuando menos lo espera su mundo se sacude, dejándola de nuevo frente a Inuyasha, si el corazón te a fallado prefieres no seguirlo ni escucharlo mas, pero si sigues solo a la mente terminaras sintiéndote vacío, un par de seres heridos que rechazan lo que sienten ¿que hacer?

N/A:

Hola este es mi primer fic, siempre fui lectora asidua, pero solo de fics de Inuyasha, es que es bellísimo y tiernísimo y salvajísimo y todo lo que termine en isimo jejeje, en fin, ( a enfocarse mujer), de hecho todavía lo soy, pero también tengo historias que contar, esperando que a alguien le guste, o mas bien simplemente para enfocar y canalizar estas ideas que me vienen a la mente.

Por favor dejen comentarios.

Como todos saben Inuyasha no me pertenece ni tampoco ninguno de los personajes (la inu banda jeje), solo utilizo sus personalidades ya que me inspiran para reflejar en ellos todo lo que pienso y siento.

Saludos a todas y todos

Notas:

-bla bla bla- es dialogo

Letra en cursiva son pensamientos

-- es cambio de escena

-- --

Capitulo 28 "nunca te olvide"

Era curioso como para Kagome se le había distorsionado el tiempo, algunos momentos le parecían eternos, desastrosos y en cambio había otros, los cuales ocupaban la mayor parte de el tiempo, en los cuales todo transcurría de forma borrosa. Tenia recuerdos vagos de cuando llego al aeropuerto, recordaba mas que nada solo las sensaciones, sus ojos parecían arderle, tanto por falta de sueño como de tanto llorar, recordaba como se sentía como un cascaron, un lindo huevo de pascua adornado para que lo vieran atractivo pero vació por dentro. Recordaba como había visto llegar a sango a su encuentro, gracias a dios Kouga no se encontraba ahí, recordaba como se había mentalizado para que nadie de sus seres queridos se enterara de su estado real, pero al ver a Sango, con esa preocupación en el rostro y al sentir el abrazo sincero de su amiga fue como si todo en un momento hubiese colapsado, dejándose caer junto con su amiga. Al parecer Sango ya estaba al tanto de la situación, cortesía de miroku seguramente. A partir de ahí los siguientes días fueron una mancha borrosa…en donde los días pasaban y sango se había quedado con ella en su departamento. Aun así breves momentos de plena lucidez entraban de vez en cuando, sobre todo cuando se encontraba con Kouga…

Kouga había llegado con ella lleno de amor para besarla, Kagome solo pudo sonreír tímidamente, esa fue la mejor sonrisa que tuvo para ofrecerle en esos momentos, sabia que debía decirlo, debía terminar con el, pero la parte cruel y egoísta de ella se negaba, quería seguir viva, o mas bien medio viva y Kouga le ayudaría con ello, pero algo le quedaba de alma, y no seria bueno para el ninguna de sus decisiones, no era fácil, era claro en su corazón pero no en su mente, y el corazón le había fallado hacia poco tiempo, la mente le era mas fiel, por lo menos la mente no le había traicionado. En definitiva estaba muuuy confundida, no cometería nada impetuoso mientras no se aclarara su mente, un consejo de Sango que por el momento parecía lo mas coherente.

Kouga había llegado con todos sus planes, sus sueños juntos, justo como todo había quedado, pero no era tonto, sabia que algo pasaba en Kagome, había un cambio, Kagome parecía sonreír pero parecía que no estaba ahí, su sonrisa no era la misma, no había brillo, algo la había lastimado y demasiado, pero pese a ser su prometido, ella no menciono nada y el por su parte opto por no interrogarla, tal vez fuese simplemente el cambio de horario, o el hecho que estaba sumamente cansada.

Pero no fue así, día con día Kouga se daba cuenta de que algo andaba mal con ella, lo veía en sus ojos, por mas que quisiera animarla, ella no lo permitía, era como si de repente ella hubiese dejado de creer, como si dudara de sus palabras y de si misma, siendo así, cuando se encontraban a solas en el apartamento de ella comenzó a hablar.

-Kagome, que fue lo que te ha pasado?- Kagome al escucharlo reacciono de aquel manchon en el que se encontraba.

-perdón, me decías?- dijo ella tratando de enfocarse a lo que Kouga le decía.

-Kagome, se que me has escuchado, no tienes porque fingir conmigo, algo ha cambiado en ti, dime amor que es lo que te sucede, quiero ayudar…- Kagome negó levemente con la cabeza mientras trataba de sonreír, Kouga al menos se merecía eso.

-no es nada, de verdad-

-cielo, te conozco, me gustaría poder animarte, sabes cuanto te amo, lo único que deseo es tu felicidad, te lo juro-

-se que eso es lo que deseas y te lo agradezco, yo deseo lo mismo para ti, quiero que seas feliz- kouga tomo sus manos mientras se acercaba a ella.

-amor no te obligare a decirme que es lo que pasa, es algo muy tuyo y no es obligación que me lo cuentes, tampoco creo que lo que sea que halla sucedido influya en mis sentimientos, confió en ti, solo quiero que sepas que estaré a tu lado-

-Kouga yo…- el llevo su dedo índice a los labios de Kagome para silenciarla, sabia que por ahora tal vez seria mejor no escuchar lo que tenia que decir porque podrían terminar arrepintiéndose los dos, la amaba demasiado como para permitirse ese error.

-no, déjame terminar, de verdad no tienes que decirme nada, te comprendo, se que tienes muchas dudas, tus ojos me lo dicen, y creo que es natural, cierto es que por mi parte no hay duda alguna de lo que siento por ti y del paso que quiero tomar contigo, no tomes en cuenta lo que yo sienta, si no lo que sientas tu, esta boda puede aplazarse todo lo que tu quieras, el tiempo que necesites para aclararte por mi estará bien, pero solo te quiero pedir un favor, permíteme permanecer a tu lado- le dijo mirándola a los ojos, quería hacerle saber cuanto la amaba que era su sol, al terminar de decir esto le beso las manos-

-espera quieres decir que…-

-si amor, kagome Higurashi estaré a tu lado, no se que halla pasado pero tratare de hacerte feliz, y por ahora pospondremos la boda hasta que tu estés lista- dijo el de forma seria, intentando ser considerado con ella, era lo mejor que le podía ofrecer, no quería presionarla mas. Kagome no resistió y comenzó derramar lagrimas, kouga…

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Su mamá aun no sabia lo que había pasado en España, en realidad no quería decírselo, su madre también sabia sobre su relación con inuyasha, y ella que en un principio pensó que era el chico indicado para ella en cuanto vio los estragos que había causado en aquella primera oportunidad no fue de su agrado, aun así lo soportaba dado que Kagome le decía que no todo en el era malo.

Ya habían pasado días desde que Kagome y Kouga pospusieron su boda, y ahí frente a su madre tenia que actuar con naturalidad, no lo había logrado con Kouga, sabia que eran pocas las posibilidades de poder engañar a su mamá, pero tenia que hacer su mejor esfuerzo. Decidió formar una pantalla, ese día se había arreglado mas de lo habitual, de alguna forma trataba de arreglar su exterior en búsqueda de sentirse mejor internamente, pero no lo conseguía, las pantallas no siempre funcionan. Y no funcionaron para con su madre, no importo cuanto se esforzara.

Pudo observar cambios en su hija, su mirada triste, no importara cuan fuerte intentara ser, sabia que su hija estaba mal sentimentalmente, tal vez por eso fue su aplazamiento de boda, Kouga era un chico excelente, perfecto para Kagome, la idolatraba, aunque cierta parte de ella siempre lo supo, Kagome no era de las personas que olvidan fácilmente, no es como las personas que pueden dejar una adicción de un día para otro, trataba, realmente luchaba por quitarse aquella adicción, siempre lo supo pero nunca comento nada, si Kouga la había traído en su mayor parte de regreso no quería cambiar eso, su hija, su Kagome era lo mejor que se casara con kouga, que se olvidara por completo de Inuyasha.

-me alegro que estés bien Kagome, sabia que podías lograrlo, eres mi orgullo hija-

-gracias mamá-

-pero Kag, hay algo que me inquieta, porque tu sonrisa no sube hasta tus ojos, tus ojos demuestran algo contrario a lo que dices y representas-

-mamá…-

-no importa hija, se que no estas preparada para decírmelo, simplemente así eres tu, tiendes a decírmelo cuando hayas tomado una determinación si es por lo de la boda de kouga no tienes porque hacerlo…hija necesito que me escuches con atención, no conozco a alguien que luche tanto como tu, tampoco a alguien que se entregue tanto como tu, que sea capaz de sacrificarse como tu lo hiciste por nosotros, pequeña quiero que seas feliz, solo eso, haz lo necesario para ser feliz, no importa lo demás, piensa en ti, lo mereces, yo estaré de acuerdo en tus decisiones, además hay quienes muren por verte feliz otra vez, y no importa como, solo desean ayudarte y estar contigo, como Kouga- dijo su madre, era cierto, realmente la apoyaría, realmente redeseaba que fuera feliz, ya fuera si se casaba con kouga o no, aunque el que ella estuviera con el la tranquilizaba, porque sabia que con el se recobraría.

-si, kouga es muy bueno, solo estoy confundida mamá, tu sabes, es un paso muy grande y aun estoy sorprendida que halla aceptado en un principio, pero solo es eso, te aseguro que no tienes de que preocuparte, estaré bien- dijo Kagome mientras se despedía de ella, prefería estar en su departamento, claro que amaba estar con su madre, pero si estaba con ella, si volvía a su casa seria mas difícil, eso implicaría a tener que actuar las 24 horas del día.

Su mamá asintió y la abrazo, seguro pronto la visitaría nuevamente, y realmente esperaba que Kagome se encontrara mejor, que volviera a ser quien era.

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Miroku tenia razón, se decía a si mismo inuyasha, mentirse a si mismo era mas difícil de lo que imaginaba, ya era un mes desde que Kagome se había ido de su lado, y el había intentado seguir con su vida, la vida que llevaba antes de que ella se volviera a cruzar en su camino, pero los amigos ahora le parecían superfluos, mas mujeres… ninguna era como ella, intentaba odiarla, eso seria fácil, de esa manera la olvidaría con suma rapidez, pero no fue así, no logro odiarla, no importa cuantos argumentos se diera a si mismo, no terminaba por lograr convencerse que ella tenia la culpa en todo ese embrollo, el había sido un terco, lo cierto era que sentía algo muy profundo por ella, que tal vez pudiese llegar a consumir su vida y eso era exactamente lo que quería evitar… el sentir que la había perdido le había sido doloroso, debía aprender a dejar de amarla para no sentirse vulnerable, bueno, tal vez un mes fuese poco para hacerlo, pero hasta el momento no había progreso alguno.

Siendo así intento una nueva táctica, se convencería que era lo mejor para ella, que a su lado solo la haría infeliz, por su carácter mismo, no pretendía hacer infeliz a nadie, sabia que era muy fácil hacerlo, el que Kagome se alejara representaba la salvación de ella, y porque no, la de el mismo…

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Un mes… era poco tiempo si se lo preguntaban, pero a la vez también parecía ser eterno, para ese entonces ya había tratado de mejorar, poco a poco lo estaba logrando, Kouga fue en gran parte el motivo de su progreso, a su lado pero sin pedir ni esperar nada, era como si de repente hubiesen retrocedido el tiempo y nuevamente comenzara a curar su corazón, que era en realidad lo que estaba haciendo, aunque no todo funcionaba igual, esta vez la herida era mucho mas profunda y su ayuda solo le había hecho comportarse mejor frente a las personas, frente a ellos parecía estar en mejores condiciones…

Por dentro era otra cosa, con un hueco grande Kagome repasaba una y otra vez lo vivido, los momentos felices con inuyasha, pero también los momentos malos, una parte de ella no podía creerlo, pese a los hechos que demostraban que Inuyasha no la quería en realidad, que tal vez ni como amiga la tomase ahora, había esa pequeña chispa que le decía que el la amaba, y esa chispa le hacia albergar tontamente la esperanza de que el iría por ella, que la buscaría y le diría sus sentimientos.

Si el le dijera que la amaba tal vez se pondría a llorar, si Inuyasha le dijera que la amaba podría llegar a abandonarlo todo, irracional sin duda.

Pero cada vez esa pequeña voz se iba apagando a medida que el tiempo seguía transcurriendo, dando paso a la lógica, la cual le decía que debía seguir adelante, como fuese, por los medios que fuesen necesarios. Y cada día esa vocecita le cedía lugar a una especia de frialdad, algo que comenzaba a forjársele en el corazón, era como si cada día pudiese convivir mejor con la realidad, no porque lo estuviera superando, si no porque estaba perdiendo las esperanzas.

"¿De cuantas maneras se puede destrozar un corazón y esperar que continúe latiendo?"

Eso era lo que le pasaba, alguna vez había leído esa frase en un libro, pero nunca sintió las connotaciones de esa frase como en ese momento, su corazón había sido roto dos veces, las dos veces por el mismo hombre, su corazón poco a poco iba perdiendo la capacidad de latir, ella lo sabia, no quería hacerlo, no quería amargarse, sabia que si no se detenía ese seria su futuro sin remedio, Kouga a su lado, ella le tenia cariño y agradecimiento, de alguna forma le quería por supuesto, pero estaba mas que sentado que no era para nada algo que se pudiese comparar con lo que sintió por inuyasha, el le había dicho que no importaba, que nada que hubiese pasado cambiaria sus sentimientos, es mas se lo estaba demostrando.

Siendo así, porque no continuar con su plan?, porque no casarse con kouga, el podría volver a hacerla sentir, ya lo había hecho una vez, tal vez esta ocasión seria mas difícil, pero aun tenia esperanzas inuyasha no volvería, no por ella, Kouga le podría brindar amor, aunque ella no lo quisiera de la misma manera, el no tenia culpa de nada, pero ella tampoco se creía merecedora de lo que le había sucedido, siendo egoístas se podría decir que inuyasha no se tentó el corazón para hacerle daño, porque habría ella de tentárselo ahora?, podría casarse con kouga, era una buena opción, si había de olvidar a inuyasha o por lo menos intentarlo lo haría con el…

Estaba bien, se casaría con kouga…

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La noticia de que Kagome se casaría había sido una sorpresa para miroku, pero no le quedo mas que redesearle la felicidad que se merecía, iría de cualquier forma con Sango a la boda. Por lo que sabia Sango no estaba muy convencida de que ella estuviese bien, pero le aseguraba que era lo mejor para Kagome, que kouga era alguien que realmente podría hacer feliz a Kagome.

El ver a inuyasha y su mal genio era prueba de que estaba batallando consigo mismo, le parecía absurdo que dos seres que se amaban como ellos dos estuviesen distanciados, Sango parecía ser mas de la idea de que Kouga era lo correcto, pero el tenia algo diferente en mente.

Un día no muy especial Miroku comenzó a limpiar memoria extraíble, tenia muchos archivos que ahora parecían inservibles, pero era cuidadoso, debía hacerlo, con el nuevo puesto ganado en la compañía debía hacerlo. Inuyasha al fin tenia autonomía para poder ejecutar el proyecto por el que había aceptado trabajar en la fusión, pero ahora que todo estaba concluido se le había recompensado.

Comenzó abriendo los archivos existentes, borrando aquellos que no le servían, llego a aquellos de Kagome, sin querer había jalado demás aquella ocasión y no había prestado atención, si no hasta que se los entrego a inuyasha, sabiendo el numero de archivos que tendría que entregar y sus nombres, esto gracias a Kagome que se lo había indicado poco antes de abordar el avión. Llego a uno extraño, este a diferencia de los demás no tenia explicación de contenido en el nombre como siempre acostumbraba Kagome a hacerlo, tampoco recordaba el haber creado un archivo así, tenia tan solo tres letras y dos de ellas, bueno tal vez dejaba volar demasiado su imaginación, pero eran las iniciales de inuyasha y de Kagome.

Comenzó a darle lectura, era increíble, era algo personal de Kagome…su archivo donde escribía todas sus experiencias y desencuentros con inuyasha…, sabia que no debía pero le dio lectura, no le correspondía pero realmente sintió esa necesidad, ya después se disculparía con Kagome… era hermoso y horrible a la vez… ahora terminaba por comprenderlo todo.

Aquello resultaba ser algo muy personal para Kagome, ella era su amiga y sabia que no debía ser indiscreto, era algo contundente, eran los verdaderos sentimientos de Kagome, podría entregárselo a Inuyasha para que de una buena vez abriese los ojos, pero era un dilema, eso seria traicionar a Kagome… y si bien no era el mejor momento para hacerlo, no cuando seguramente sango estaba por confesarle el pequeño conflicto que había ocasionado entre Inuyasha y Kagome.

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-lo siento mucho Kagome, se que debí decírtelo, es que… quería protegerte- dijo Sango, recién acababa de confesarle su pecadillo, cuando provoco un problema entre ellos dos, recordaba como Inuyasha se había disgustado, por su puesto que lo había estado si estaba muerto de celos, y como siempre no reaccionaba bien ante ello, eso no le preocupaba, lo que si le había preocupado era el como Kagome había resentido ese hecho, como le dolían sus acciones y su indiferencia, lo hizo pensando en su bien, pero resulto haciendo un mal.

Kagome estaba pensativa, sentada recargando su mentón en una mano mientras observaba el piso, el ver que Kagome no reaccionara ponía mas nerviosa a Sango, pero iba de decirlo, no se sentía bien cargando eso en su conciencia y miroku le había pedido que lo hiciera y pese a que no le gustaba seguir instrucciones de el pero tenia razón.

Kagome lo medito un poco mas, y después dirigió su mirada hacia los ojos de su amiga. Sango no lograba ver en sus ojos ni en su rostro los sentimientos de Kagome.

-no importa- dijo Kagome suspirando mientras se pasaba una mano por el pelo, tratando de así poder sentir el aire que le brindaba esa tarde, estaban en un parque, a sango le pareció mejor estar en un lugar al aire libre, para cualquier reacción de su amiga. Las espero todas, menos la serenidad de Kagome

-que?-

-no importa sango, de cualquier modo eso no afecto el resultado, entiendo porque lo hiciste, no importa ya, con Inuyasha ya no hay mas, pero te pido, no vuelvas a meterte en mis asuntos, no intentes protegerme de esa manera, pues otra vez no lo tolerare- dijo ella dirigiéndole una mirada tranquila y una sonrisa a medias a Sango, hecho que a Sango le parecía por demás desconcertante. Solo atino en asentir, cuando Kagome estaba así era extraño e inesperado.

Paso otro minuto de silencio, Kagome ahora tenia la mirada puesta en las hojas de los árboles y en el movimiento que se producía en ellas debido al viento. Finalmente negó con la cabeza y se levanto.

-será mejor que nos vallamos Sango, hay mucho por hacer, aun tenemos que ir al florista- dijo ella restándole importancia al asunto. Sango sonrió levemente, parecía que a kagome ya no le importaba lo de inuyasha, aunque tenia serias dudas de que eso fuera cierto, considerando la manera de ser de Kagome. Se alejaron finalmente de aquel parque y siguieron en el devenir de los preparativos y detalles para su boda.

A Kagome por su puesto que le había molestado el saber la verdad, Sango provocando aquel malentendido, aun recordaba lo sucedido con inuyasha y Tsubaki, seguro a raíz de eso, aunque en realidad no era la acción mas inteligente de parte de el, solo la había herido…otra vez, aun no eran entonces nada, mas que amigos, pero de cualquier forma se habían arreglado, y no había servido de nada, así era el… y ya todo estaba decidido, de nada valdría tratar de salvar algo que ya estaba perdido.

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Desde que había tomado la decisión de seguir con la boda con kouga parecía estar lideando mejor con las cosas, sonreía y tal parecía haber salido de que el estado en el que se encontraba, parecía haber vuelto a la vida, cada día mas consciente y tratando de estar todo lo comprometida posible con la boda. Incluso hacia dudar a Sango de que alguna vez pensó realmente en suspender su boda con kouga, la mejoría había sido notable, aunque no se sentía tan calida, kagome no era la misma, había una parte de ella que no había despertado por completo, no irradiaba la felicidad que la caracterizaba.

Era cierto, kagome no era feliz, pero trataba de no ser infeliz, día con día luchaba por ello, parecía estar funcionando, sus personas queridas la notaban mejor, cada vez le costaba menos trabajo convencerlos que todo estaba bien, tal vez pronto ella misma lo creería, lo cierto era que la esperanza de que el fuese a buscarla se le estaba muriendo, y ahora se había hecho a la idea de lo que había pasado, que ella amaba a inuyasha sin ser correspondida, sabia que no estaría con el amor de su vida, que solo la hacia infeliz, si no podía estar con el entonces trataría de ser feliz con kouga, aunque fuese un error, había cometido muchos y a decir verdad tal vez el estar con el no fuera un error tan malo después de todo, tal vez ni siquiera debería ser catalogado como error, el la amaba y haría todo por ella, tal vez ella pudiese enamorar realmente de el. Pero si había se ser sinceros por ahora se sentía vacía, al fin tenia una buena pantalla pero su alma seguía adolorida.

Era la imagen perfecta de árbol que parecía estar bien, que estaba vivo, pero en realidad por dentro se encontraba hueco. Pero eso había de cambiar pronto, debía de cambiar pronto, kouga le ayudaría.

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-la amas no es cierto?- inuyasha frunció el ceño, parecía que miroku no tenia otro tema de conversación.

-eso es irrelevante Miroku, no pienso dar un paso atrás- dijo inuyasha bien, no podía seguir evitando el hecho de que la amaba, pero aun le quedaban otros escudos como su propia seguridad y la de Kagome.

Miroku se levanto de su asiento en con la copa en mano, lo suficiente pera estar un poco fuera del alcalde de Inuyasha.

-si lo se, y se que te escudaras en el hecho de que no quieres volver a sufrir por amores, que te es mas cómodo no sentir nada por nadie, que Kagome te hizo sufrir y que no deseas paras por una nueva época así, pero déjame decirte algo inuyasha, lo estas pasando, te has labrado tu propia condena y ahora la extrañaras eternamente, todo por cobardía tuya-

-miroku si no tienes nada mejor que hacer…!-

-no Inuyasha aun no he terminado, te he dicho que se casa y eso no te importo, mas aun, en cuanto lo supiste te pusiste insoportable, escudándote en el hecho de que que pronto encontraba consuelo, de que en realidad no te quería y esas cosas, te escudaste diciendo que te había herido y que ello lo comprobaba, pero inuyasha, no te has detenido de que ella también ha sufrido mucho, que te ha amado hasta el punto en que duele, por un minuto deja de ensimismarte y ve la realidad tal cual es-

Dijo miroku abandonando la copa, ya se había cansado de convencer a inuyasha, era un cabeza dura. Seguro ahora seguiría el momento en el que Inuyasha le exigiría salir de su piso, y el aceptaría gustoso, pero no sin antes dejarle un disco.

-miroku no creo que halla mucho que seguir hablando, si eso es todo te sugiero que…-

-si inuyasha que me retire, bien tengo que preparar de cualquier manera mis maletas, yo iré a ver como Kagome se desposa con otra persona, será difícil sin duda, me iré pero no sin antes decirte que res un terco, un necio, un imbecil por dejar pasar la posibilidad de ser feliz durante toda tu vida, dejar pasar así el amor te costara caro, si piensas que ella te lastimo te tengo noticias, están el este disco y si eres lo suficientemente inteligente lo veras, te aseguro que esto te hará ver las cosas como son pedazo de imbecill, mereces toda la infelicidad si no luchas por ella- dijo miroku saliendo el apartamento de su amigo, dejándolo solo.

Inuyasha se quedo aun recargado en el librero de su pequeño estudio viendo aquel objeto, ese disco del que miroku se había pavoneado, en realidad no le interesaba, así estaba bien, seguro eso lo pondría a dudar inclusive de si mismo una vez mas. Cierto Kagome se casaría en un par de días, parecía imposible que hubiesen pasado tan solo dos meses y medio desde que se ella se había ido, ella, ella, no quería pensar en ella otra vez y mejor opto por salir y olvidarse del asunto.

Pero no pudo, no lograba dormir, la curiosidad le asechaba, el saber el contenido de aquel disco le hacia no poder conciliar el sueño. Siendo así refunfuño un poco contra si mismo mientras se dirigió a tomar el disco y ponerlo en su ordenador, si veía el contenido se mitigaría la curiosidad de una vez por todas, además cualquier cosa que este pudiese contener no cambiaria su decisión…

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Había amanecido ya e Inuyasha no paraba de re leer aquel documento contenido en el disco, no era posible, era un escrito de Kagome y parecía ser tan desgarrador, no cabía dudas que el era un monstruo.

No podía creérselo, su intención nunca fue haber dañado a Kagome como lo había hecho, nunca creyó que sus acciones la afectaran de tal manera, era difícil de leer y lo era peor a la hora de sentirlo. Kagome había estado enamorada de el, realmente enamorada de el, y había soportado demasiado, además la verdad que ella maneja, mas bien era la realidad, el la había herido en búsqueda de no ser herido, y la abandono en momentos cruciales de su vida. El mismo había ayudado en una gran parte en su caída, la vida misma en realidad había sido la causante de que Kagome pasara por tantas dificultades, pero el pudo haber ayudado mucho para que el trago no fuese tan amargo, en vez de eso la abandono.

Ya no pudo seguir leyendo eso mas, prácticamente se había atormentado toda la noche con el y ahora cada una de las palabras de ese escrito las tenia grabadas en el corazón. Cerró de forma brusca el ordenador. Se levanto y se estiro un poco, había amanecido ya, tenia mucho en la mente, demasiado. Se dirigió hacia su sala, específicamente al ventanal, tal vez seria una buena forma de aclarar sus ideas, al ir hacia aquel lugar sintió un deja vu, por unos instantes pudo observar a kagome frente a aquel ventanal, observando el cielo, tal como siempre lo hacia, tal como ya lo había hecho en aquel lugar, de repente vio como ella dejaba de prestar atención hacia el exterior y se volvía hacia el para luego desaparecer. Quiso gritarle para que regresara pero sabía perfectamente que ella no estaría ahí. Se dirigió justo al lugar donde la había visto, acariciando el frió vidrio donde según su alucinación ella había tocado.

El día estaba nublado y no se asomaba ningún rayo de sol, al contrario estaba lloviendo, Inuyasha sonrió un poco ante la ironía, Kagome le había enseñado a encontrar consuelo en el cielo y justo ahora que se enteraba de la realidad hasta el mismo cielo le negaba una absolución, mas bien parecía ser el reflejo de si mismo, nublado, lloroso, sin muchas esperanzas, gris…la ciudad le ofrecía un paisaje bastante melancólico, justo lo que le faltaba.

Se retiro de aquel lugar y se sentó en el sofá con el que había compartido momentos con Kagome, de cualquier forma a cualquier parte al que fuera seria lo mismo, todos los lugares le recordarían a Kagome, dado que ella estuvo en todos aquellos rincones. Nuevamente su mente voló y recordó a Kagome, la pequeña de quien se había enamorado aun antes de poderlo aceptar, su ingenuidad y ternura, recordó el primer beso que le robo, la promesa que ella había hecho, que algún día ella iría a España y que sin pretenderlo lo había cumplido, recordó también que el había prometido seguir en contacto, escribirle sobre sus aconteceres, regresar…, definitivamente no había cumplido ninguna de sus promesas, una media sonrisa se dibujo en su rostro, una llena de dolor, era un imbecil por haberle creído a Kana, un idiota por haber sospechado que lo que Kana le dijo era verdad, por cegarse, siendo que conocía a Kagome, siempre supo la verdad dentro de si pero se rehusó a aceptarlo, todo por cobardía para no ser herido, por su tonto orgullo mal entendido, por su carácter osco y brutal, un animal eso era lo que era, y la había herido, había herido a la persona que mas había amado, porque ahora reconocía al fin que la amo como nunca a nadie, en comparación Kikyo, Kagura o la que fuese no eran mas que meros encaprichamientos de niños, el verdadero amor lo conoció con ella, y lo mejor era que fue correspondido, y como siempre lo había echado a perder, había herido repudiado y alejado a ese ser que le había dado felicidad y plenitud completa, aquella que lo entendía pese a todo, quien le había apoyado siempre, que siempre estuvo para el. Si, había alejado su oportunidad de ser feliz, y ahora al ver la realidad no podía si no aceptar las consecuencias de sus actos, lo merecía.

Aun así no pudo dejar de rabiar al pensar en que en poco mas de un día Kagome se casaría con otro, no podía sentirse molesto con ella, ella merecía algo mejor que el, el solo la había hecho sufrir y realmente ella no lo merecía, debía ser feliz, rehacer su vida y olvidarse de el, al parecer ese tal Kouga podría hacerlo, el la merecía, a diferencia de el Kouga la había ayudado a salir adelante, a sanar…

También tenia en mente la ultima llamada que le hizo miroku antes de partir a México, le había dicho además de la sarta de insultos que se tenia bien merecidos, que siempre había sido bastante impulsivo y fuerte, que siempre había luchado por lo que quería y que esta vez no debería de dejar de hacerlo. Sabia perfectamente a lo que se refería miroku, pero a la vez no tenia derecho a llegar nuevamente a la vida de Kagome y volverla a desordenar, además era tarde ya, estaba a pocas horas de la boda, la única cosa buena que podría hacer por ella era dejarla ser feliz con kouga el la amaba y ella…

Ella lo amaba a el, se lo había dicho, se lo había demostrado, Kagome siempre lo amo a el ella era suya, y conociéndola sabia que no podría haberlo olvidado tan pronto, Kouga no representaba el amor para Kagome, se lo gritaba el corazón, ella no lo amaba como a el, si se casaba con el podría echar a perder su vida, podría ser así, aunque podría ser también que en realidad ella estuviese enamorada de Kouga. Podría dejarla ir simplemente, pero era demasiado egoísta para alejarse, aun a sabiendas del daño que le había provocado.

Vio su reloj, casa vez la cuenta regresiva se acercaba mas a su final, sea cualquier su decisión debía tomarla rápido, dejarla ir o luchar por ella una ultima vez…

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Recién la habían dejado verse en el espejo, su madre y sango le habían ayudado a vestirse ya entre tanto habían mantenido todo los espejos cubiertos, pero ahora con todo el arreglo terminado se le permitía ver el producto final.

Ahí estaba ella, portando un vestido blanco inmaculado, irónico a su manera de pensar, porque ya no era mas una inmaculada, desde hacia tiempo ya le pertenecía a Inuyasha, no, no quiera pensar en eso, no en ese día, esta vez su vestido tenia mas vuelo y por tanto mas ampón dado que debajo de su falda tenia varias capas de tela, con un listón en la cintura que se anudaba para formar un bello moño en su espalda, de escote tipo corazón con hombros descubiertos, tenia mangas delicadas de algún tipo de gasa que comenzaban a la altura de su busto y prácticamente eran ornamentales. Con bordados delicados de brillantes en el busco para realzar su figura su velo sostenido por un delicado tocado de brillantes que engalanaba su peinado, este era un recogido elaborado pero a la vez nada tirante, a ella nunca le había gustado algo que pareciera acartonado y esta no seria la excepción, las ondas de su cabello no podían notarse dado que en su totalidad había sido recogido, apenas dejando unos pequeñísimos lechones sueltos para darle un aire de en sueño. Su maquillaje era natural, resaltando lo mejor de sus facciones, su fleco ahora peinado de lado era el marco perfecto para su rostro. Ella se veía sorprendida, cierto era que se veía bien pero no dejaba de estar impactada al ver el conjunto terminado, ahora ella era una novia y en pocas horas se uniría para siempre con kouga.

Su madre y Sango estaban conmovidas con la vista, kagome lucia hermosa en ese vestido, al parecer el conflicto que había pasado Kagome había valido la pena, aunque sango no podía dejar de pensar en aquel otro vestido que ya hacia colgado en su percha, el vestido que se había probado y comprado para casarse y que por alguna razón ahora Kagome había rehusado, aquel vestido de España…

Las razones para Kagome eran obvias, ese vestido le había encantado, era exactamente algo que sentía que era para ella, que la representaba, pero cuando se lo había probado había pensado en Inuyasha, antes que en Kouga, -Dios me veo como una novia- -Inuyasha- -Si este vestido fuese para mi Boda con Inuyasha… Inuyasha, si tan solo me hubieses dado una razón para seguir creyendo en este amor…- habían sido pensamientos que habían surcado por su mente cuando se lo probo, además de España, todo el le recordaba a Inuyasha, ese vestido no era el adecuado para casarse con Kouga, no podría hacerlo, iba a comenzar una nueva vida y no la comenzaría con el pasado a rastras. Fue por eso que se negó a portarlo y busco uno mas, cualquier otro que no tuviese mucho que ver con el anterior, pese a casi llevar al infarto a Sango y su madre dado que faltaba una semana cuando tomo esa decisión. Pero sin lugar a dudas había valido la pena, por lo menos tendría un poco de paz mental.

Kagome aun parecía estar en trance mientras se observaba en el espejo y esto comenzó a inquietar a Sango y a su madre. Sango sabia la verdad completa, y la verdad era que estaba feliz de que Kagome se casara con Kouga, aunque a veces tenia sus dudas, Kagome podría actuar lo mejor posible pero la conocía, ella no estaba enamorada de Kouga, pero estaba conciente de que el la podría hacer feliz, por eso se casaba, a los ojos de sango no era la razón ideal para contraer matrimonio, pero sabia que a la larga Kagome seria feliz, con alguien tan entregado como Kouga no pasaría mas dolores aunque por otra parte cada vez era mas fuerte la vocecilla que provenía del corazón que le decía que Kagome no seria feliz así, que no solo el cariño bastaba para unirse para siempre a una persona, Kagome fue feliz, muy feliz al lado de Inuyasha, pero el la había lastimado, aunque según miroku el la amaba, de inuyasha podía pensar lo peor por haber lastimado a su amiga, aunque al verla tan triste deseo por un momento que el regresara y con ello que le devolviera la vida a su amiga. Regreso a la realidad en el momento en el que la madre de Kagome se dirigió hacia ella.

-sango me permitirías un momento con Kagome?, quisiera hablar con ella de madre a hija, además seria bueno que fueras con Miroku para que no este solo- dijo la madre de Kagome sonriendo tranquilamente, sango asintió y se despidió de ella, tomando su arreglo floral como dama de honor que era, además de despedirse de beso de Kagome.

Una vez que sango salio Kagome vio como su madre se acercaba a ella, una vez cerca comenzó a acariciarle la mejilla a su hija.

-hija estas muy hermosa, siempre lo has sido pero hoy es muy especial.--

-gracias mama- dijo ella sonriendo.

-mi pequeña Kagome, solo deseo tu felicidad, donde quiera que esta este, quiero que estés justo donde esta tu felicidad-

Este ultimo comentario perturbo a Kagome, a que se refería su madre?, acaso había notado algo?, se supone que ella no sabia nada… por amor de Dios que esas palabras no debían ser pronunciadas, no quería pensar, menos en esos momentos cuando estaba a punto de casarse, además ella ya tenia su decisión hecha. Iba a preguntar el porque de esos comentarios cuando su madre comenzó a hablar esta vez mientras la abrasaba

-kagome eres feliz?- esto hizo que Kagome se estremeciera, su madre pudo sentirlo, aun así Kagome pese a ese momento de debilidad tomo aire y le respondió.

-si mamá, soy feliz, porque no habría de estarlo?-

-no lo se Kagome, soy tu madre te conozco, y cariño, me duele ver que no eres feliz, que no sonríes como antes, que tu luz esta por extinguirse…-

-mamá- dijo Kagome interrumpiéndola, no podía seguir escuchando eso, tomo su mano y le hablo directo - no pienses eso, por supuesto que soy feliz, creo que solo un poco abrumada por la boda pero es natural, soy feliz y estoy convencida de lo que voy a hacer, Kouga es maravilloso, es la mejor decisión que podría tomar, estoy bien, te lo juro-

Su madre sentía que no era del todo real lo que ella decía pero por otra parte Kagome parecía estar convencida, tal vez solo fuese imaginación suya.

-esta bien hija, apoyare tus decisiones, siempre lo he hecho, se que lo que te diga tu corazón será lo que te guié hacia tu felicidad...- le beso en la mejilla y comenzó a tomar su bolso. –bien hija me iré con tu corte para concederte el momento de privacidad que querías, te veo en la iglesia mi cielo-.

Ahora Kagome sola con aquella imagen que le proporcionaba el espejo podía verse por completo, cuerpo y alma, lo de su madre era algo que no esperaba, sabia que lo decía por que la quería y de verdad se lo agradecía, pero no le agradaba el que su mente comenzara a dar vueltas. Las decisiones ya habían sido tomadas, después de tanto sufrimiento de dolor y desamor, se casaría con Kouga quien no podría lastimarla nunca, era un buen hombre, tal vez el mejor, peor aun así no había dejado de amar a Inuyasha, y los motivos eran simples, lo amaba pese a todo porque eran una sola alma, un alma que permanecería partida durante toda la vida, por decisión de el, y ahora también de ella. Le parecía una cuestión mente versus corazón, sabia que kouga era perfecto, pero la complicidad, la amistad, el entendimiento el amor, lo había sentido con inuyasha, y pese a sentir todo eso todo se había ido a la basura. Pero ya lo había aceptado, tal vez toda su vida siguiera amando a inuyasha, pero habría que hacer algo por su propia existencia, no quería seguir con aquella desilusión, debía salir adelante y aprovechar lo que la vida le ofrecía, una nueva oportunidad, ser medio feliz.

Suspiro, se dio cuenta de que aun le faltaba los aretes, mismos que Kouga le había regalado, unos aretes de brillantes en forma de flor, flor de eclipse lunar según había dicho kouga, era una despistada, ahora que tenia puesto el vestido y que se encontraba sola debía hacerlo con mucho cuidado para no estropearlo, se dirigió hacia el tocador pero no estaban ahí, tal vez lo habría dejado en algún bolso… siendo así se fuw hacia el closet en busca de aquel accesorio.

Escucho que una puerta se abría pero no presto atención, seguro seria sango o su madre. Finalmente encontró los aretes en un bolso negro de piel. Tomo la cajita y se dirigió de nuevo a la habitación. Cuando entro a ella se encontró con algo que le había llevado la sangre a los pies en solo un segundo.

Ahí estaba el, con el cabello un poco desordenado, con la camisa un poco desabotonada, dejando ver su pecho, su pantalón de vestir marcaba bien sus musculadas piernas, pero eso no era lo importante, sino la expresión en su rostro, una combinación que ella no lograba descifrar, pero la veía tan intensamente…no podría ser, seguro era un sueño, su corazón dio un vuelco al verlo comenzando a latir mas reprisa bombeando oleadas de sensaciones de dolor y amor que mantuvo guardados todo ese tiempo, en su afán de no sentir y ahora too lo contenido se desbordaba en un solo segundo.

-Kagome luces hermosa- dijo el oji dorado mientras la observaba frente a el, había pasado mucho por llegar a donde ella se encontraba, quería detenerla pero no imagino encontrársela así, a minutos de partir hacia el altar, convertida en una novia, en la mas hermosa novia a su punto de vista.

-Inuyasha…- dijo ella. Su voz parecía estar siendo entrecortada por los latidos de su corazón, no podía ser, no quería caer abatida de un momento a otro, no esta vez, todo estaba decidido. El que estuviese el ahí podría ser meramente circunstancial, una mala jugada del destino.

-no imagine encontrarte en esta situación- dijo el mientras se recuperaba de la impresión de verla así, hermosa y a la vez desconcertada, seguro no imaginaba que el estuviese en ese momento, el tampoco lo había imaginado, pero el corazón lo había llevado directo hacia ella.

-si bueno, estamos de acuerdo yo tampoco imagine verte, menos en este momento- dijo Kagome mientras regresaba a su posición segura, tratando de minimizar el hecho de que el estaba ahí, justo cuando estaba por partir rumbo a la iglesia. Pudo observar los ojos de Inuyasha, no había furia en ellos, no era furia en definitiva, el guardo silencio y después comenzó a hablar.

-es cierto, pero estoy aquí para pedirte algo, Kagome por favor no te cases- dijo Inuyasha de forma directa mientras se acercaba a Kagome.

-que?- Kagome no podía esperárselo, mucho menos creérselo, observo como Inuyasha se acercaba, y sintió la necesidad de besarlo y después herirlo, no sabia que hacer, mucho menos como controlarse, opto por moverse de lugar antes de que el la tocara, si la tocaba seguro ella rompería en llanto. Inuyasha sintió esto y era lógico, el la había herido, no podía esperar que fuese recibido con los brazos abiertos, aun así lucharía por ella, le confesaría lo que sentía, le rogaría de ser necesario.

-kagome no te cases por favor, he venido a decirte que te amo, que siempre te he amado, pese a todo, ruego tu perdón, se que te he hecho daño, que he sido despreciable, lo entiendo todo, eres lo mas importante en mi vida, por favor dame una oportunidad…- dijo el, no pensó en como salían sus palabras, solo sabia que cada una de ellas era verdad y que necesitaba que ella lo supiera y que le creyera.

Kagome abrió los ojos y jalo todo el aire posible, no podía ser, porque en ese momento?, porque cuando ya había tomado su decisión?. Podía creerle?, su corazón le gritaba que si, aunque claro este no le resultaba muy confiable, tal vez su corazón escuche solo lo que quería escuchar, no, la decisión estaba tomada, debía dejarlo pasar.

-Inuyasha este no es el momento, estoy por casarme, a minutos de ello, por favor te ruego que salgas de aquí-

Inuyasha parecía cada vez estar un poco mas desesperado, debía hacerle creer a Kagome sus palabras, era difícil dadas las circunstancias, estaba consiente que había elegido el peor momento pero había de intentarlo esta vez se acerco a ella para poder así hablare directo, viéndola a los ojos, tal vez así le creyera.

-no Kagome, no lo haré, te amo, de verdad te amo, podría morir por ti, vivir por ti, eres la única que me hace feliz, que me complementa, eres mi única razón Kagome, se que tu también me quieres por favor, no te cases, déjame probarte cuanto puedo hacerte feliz- dijo esto mientras la tomaba por la cintura, quería besarla pero estaba seguro de que ella no aceptaría tan fácil, además quería demostrarle que pese a todo respetaba sus decisiones. Kagome dudo un momento, embriagada por sentir de nueva cuenta el contacto con su amado Inuyasha, la forma en que le dijo las cosas, parecía ser real, si conocía las reacciones de inuyasha, y en ese caso si las conocía podía leer que estaba hablando con la verdad, pero ahora eso no resultaba suficiente. Debía ser fuerte…

-suéltame por favor Inuyasha, no es así, las cosas cambian inuyasha yo… ya no te… ya no siento lo mismo Inuyasha, déjame- no pudo, quería decirle que no lo amaba pero no pudo, no podía expresar tal blasfemia a sus sentimientos.

Ella logro deshacerse de su agarre y separarse, -inuyasha comenzó a sentirse realmente desesperado, se había confesado y parecía que ella no le creía y el tiempo corría en su contra. Vio como ella se alejaba, le tomo el brazo, haciendo que ella no lograra poner una distancia considerable entre los dos.

-no kagome!!, no puedo aceptar eso, se que me quieres, yo te amo, es ridículo que si nos amamos nos empeñemos en hacernos daño separándonos, solo encontraremos la infelicidad, se que me amas, no serás feliz con el, dime la verdad, me amas, yo lo se, me amas!!-

Dijo el con cada vez menos autocontrol, aun así no podría llegar a lastimarla, ahora que lo tenia todo en claro lo que no haría es infringirle algún daño, aun así, Kagome se retorció un poco.

-me lastimas- dijo ella, haciendo que Inuyasha la soltara en el acto contrariado, la observo, entonces arreglándose la falda del vestido, amplia, lo que hacia un tanto difícil el contacto entre ellos dos, al detenerse en su rostro pudo notar sus ojos, los ojos de kagome estaban llorosos pese a que ella parecía tratar de guardar la calma. Le hería el verla afectada así y pese a todo seguía luchando por seguir en la convicción que había adoptado y no podía culpar a nadie, mas que a si mismo.

-quieres saber la verdad inuyasha? esta bien- dijo ella tras lograr poner su mente en el control de la situación, aunque eso no duraría mucho tiempo, las lagrimas en sus ojos amenazaban con desbordarse, y tal vez seria la ultima oportunidad que tendría con inuyasha para hablar libremente, el ya le había dicho lo que ella siempre quiso escuchar, parecía ser verdad, el ya sabia la suya, pero no sabia todo su sentir. Lo mejor seria guardarlo un poco mas, el conocimiento se sus sentimientos era algo que no tendría el peso para aceptar la decisión que ella había tomado, pero necesitaba decírselo.

-inuyasha si, te quise, te quise con todo el corazón y con toda mi alma, no hubo nada mas grande y poderoso, eras justo lo que necesitaba, te ame, te ame como a nadie y a pesar de todo nunca supe que sentías, estuve para ti, porque te amaba, lo demás no importaba, no sabes como te necesite , pero no estuviste ahí, tu eras la persona que podría destruirme o salvarme, no sabes cuantas noches llore por ti, cuantas veces anhele que me amaras, que me correspondieras, que estuvieras ahí, pero no estuviste, me heriste inuyasha y pese a todo seguí amándote, pese a mi misma, pese a toda lógica, pero aprendí a vivir sin ti, de alguna forma había encontrado la paz, y después llegas tu, lo mueves todo y me haces enterarme que aun te seguía amando con intensidad, que no había en el mundo nadie como tu, pero no importo eso, creo que no fue suficiente y volvió el dolor- dijo ella ahora ya comenzando a derramar algunas lagrimas, se lo decía ahora con el corazón en la mano, nuevamente la razón había sido gobernada por el corazón, y tal vez fuese lo mejor. Pudo sentir como Inuyasha permaneció en silencio casi todo el tiempo, pero que también parecía estar pasándolo realmente mal al escucharla, como si le doliera, tal vez fuese así.

-Kagome yo…- dijo Inuyasha, quería abrazarla, consolarla, odiaba verla llorar, mas por su culpa, fue realmente tonto al no darse cuenta y ahora estaba conciente de ello, era un ironía el hecho de que pareciera el mas hermoso ángel ahora que estaba como novia y que a la vez estuviese derramando lagrimas que no fuesen de felicidad.

-déjame terminar inuyasha escúchame pro favor, no creíste en mi, te ame y te lo demostré, se supone que me conocías, tu mas que nadie, se supone eras mi amigo, el mejor, con todos tus cambios, siempre con tus dudas debido a kikyo y a Kagura, y de alguna forma te comprendí, siempre esperando por ti, deteniendo mi vida para ti, esperando el momento en que te dieras cuenta que te amaba como nadie mas lo haría y eso no importo al final de cuantas… para ti creo que fue mas fácil, fue fácil hacerme a un lado en tu vida olvidándome, pero para mi no lo fue, quieres la verdad, pues la verdad es que te amo y que NUNCA TE OLVIDE!!-

Esto ultimo era una realidad absoluta, por fin se lo había dicho, no podía controlar mas esos sentimientos, mucho menos las lagrimas, bonita manera de empezar su nueva vida!!, pero tal vez deba de resolver todo y no dejar nada inconcluso para poder avanzar a el siguiente paso.

-te ame y te amo esa es la realidad, y no sabes cuantas veces soñé con que algún día tu me amases, que me lo dijeras, aun cuando regrese después de todo este remolino, de que me consideraras una cualquiera, de que hubieses confiado mas en cualquier otra persona que en mi, albergaba la esperanza que vinieras, que regresaras, aunque esta fue muriendo conforme pasaban los días, siempre pensé que si algún día me amaras lo abandonaría todo para estar a tu lado, y justo ahora me lo dices y sabes que…es demasiado tarde, ahora esto resulta insuficiente…-

Kagome pudo observar como el rostro de su querido Inuyasha se turbaba, era verdad, lo amaba y de un momento a otro podría correr a sus brazos, pero de que serviría si volvería a sentir todo ese dolor, porque era seguro de que con inuyasha siempre seria así y de alguna forma tenia que rescatar los pedazos de vida. Cerro los ojos e intento componerse, le dolía demasiado estaba cometiendo una tontería, pero de no hacerlo seguramente se lo lamentaría, se limpio las lagrimas que ahora caían de forma profusa empapando su rostro, debía consolarse, no podía arruinar todo en ese momento, gracias a Dios el maquillaje al parecer era resistente. Al abrir los ojos se encontró con los ojos dolidos de inuyasha, sus ojos dorados estaban demasiado cerca debido a que inuyasha pese a lo que le había dicho se había acercado a ella, en su mirar veía tristeza, tal vez remordimiento pero no era capaz de emitir palabras, y eso era realmente bueno, si el no insistía mas le haría las cosas mas sencillas.

Pero verlo, sentirlo tan cerca, le era imposible dejar de sentir, lo mejor seria terminar con todo de una buena vez decir lo que había que decir y marcharse, cinco minutos mas probablemente le costarían todo el autocontrol que tenia.

-Inuyasha te amo y estoy segura que eres mi otra parte, pero no estaremos juntos porque tu lo decidiste así, no en esta vida y hay que aceptarlo… creo que debo buscar mi felicidad aun que sea lejos de ti, Kouga me puede llegar a hacer feliz-

En ese momento Inuyasha sintió como Kagome se le iba de las manos, no podía ser así, eso no debía terminar a si, el había cometido muchos errores, cierto, no podía esperar a que ella le perdonase después de tanto tiempo, pero tampoco podría conformarse, ella representaba su felicidad entera y ahora lo sabia no había dudas de ello, si ella se casaba con kouga pagaría durante toda su vida el daño que le hizo a kagome con su infelicidad, estaba dispuesto de ser necesario, pero si ella se casaba con Kouga por la razón equivocada, si no lo amaba entonces ella también seria infeliz y eso no lo permitiría. Pese a la amplia falda de su vestido la tomo por la cintura acercándola a el, no la dejaría ir tan fácil, quería que viera directo a sus ojos, que no le esquivara, que comprendiera las cosas, ella forcejeo un poco pero finalmente le dirigió la mirada, en cuanto esto sucedió el no perdió mas el tiempo, busco sus ojos chocolate sintiendo la confusión en ellos.

-pero no lo amas Kagome, me lo acabas de decir, me amas a mi y yo te amo, nunca lo dije a nadie mas, cree en mis palabras…-

Kagome sonrió un poco, a veces reía cuando estaba nerviosa, pero en este caso sonreía ante la ironía de la vida, no sabia si podía creer en sus palabras, pero quería hacerlo.

-yo también te amo inuyasha, gracias por decírmelo, justo ahora, por mi parte te amo demasiado-

No pudo resistirlo mas, le amaba demasiado, necesitaba besarlo, si no lo hacia se arrepentiría toda su vida, esta segura de ello, acerco su rostro un poco mientras que sus brazos que antes estaban sobre los de Inuyasha después de haber forcejeado para liberarse de su agarre, ahora se deslizaron hasta el pecho de inuyasha. inuyasha estaba a expectativa, no quería cometer ningún error, pero sintió cada parte se su ser estremecerse con el nuevo acercamiento de Kagome.

Sus labios se rozaron apenas y ella tomo todo el aire posible para no caer desmayada ante la impresión ahora sabia lo que iba a suceder, nuevamente deslizo sus manos esta vez hacia el cuello de Inuyasha y se abrazo a el mientras deshacía aquel roce de labios para dar paso a aquel beso que tanto anhelaba. No tardo nada en sentir como Inuyasha la tomaba por la cintura y comenzaba a besarla, moviendo sus labios, ella lo hacia de igual manera, quería sentirlo, volver a probar su sabor, era una descarga eléctrica, lo amaba y el la amaba, quisiera poder devorarlo, llenarse de el, sentía como su sangre comenzaba hervir, como el universo iba perdiendo nitidez, como los labios de el la embriagaban, como el calor de su boca desesperada la quemaba, sintió el beso exigente de inuyasha, desesperado, con demasiado encerrado en el, desesperación, amor, pasión, dolor, ella accedió a un beso aun mas profundo, no iba a limitarse, realmente quería llevarse ese beso para toda su vida, inuyasha la apretaba cada vez mas, casi el punto que le resultaba incomodo pero a la vez exquisito, ella entrelazo las manos entre el cabello de inuyasha, dejándose envolver por completo, el beso mas honesto de su vida, sin nada mas que esconder, se sentía prácticamente fundida a el debido a la cercanía, el sentía Inuyasha dentro de su boca exigiéndole a la vez de demostrándole todo lo que sentía era lo mejor que le había pasado…

Y en medio de aquel beso Kagome derramo una lagrima solitaria, podía estar así toda la vida, pero no podía ser eterno ese momento, la lagrima cayo desde su mejilla a el vestido. Era suficiente, lentamente se separo de el casi de forma brusca. Inuyasha la observo sin poder entender el nuevo alejamiento de Kagome, estaba confundido, además de un poco frustrado, Kagome era deliciosa y aquel beso había sido el mejor para el, ahora que sabia exactamente lo que sentía que ya no había mas verdades ocultas lo había hecho sentir a Kagome con todo su ser, ella era maravillosa y cualquier cosa de ella lo estremecía, intoxicante, mágica, perfecta, adictiva eso era Kagome para el, una adicción de la que jamás trataría de curarse, porque con esa adicción descubrió el amor y la felicidad. La vio alejarse y pasar un dedo por la mejilla y la cercanía de sus ojos secando cuidadosamente su rostro, no entendía bien lo que estaba pasando, mas bien lo entendía, sabia lo que venia pero no quería aceptarlo, no podía creer que eso fuese a suceder, no ahora… Kagome lo vio con la mirada entristecida, pero estaba decidida a no llorar mas, se alejo unos paso mas de inuyasha mientras trataba de sonreírle, aunque fuese ligeramente a inuyasha, antes de que el comenzara a hablar, porque podía sentirlo, el diría algo, ella hablo, era tiempo de reaccionar.

-y aun así no podemos estar juntos, ya no mas, me casare pensando en ti, me uniré a alguien mas pensando en ti, no creo merecer esto pero así están las cosas, te amare siempre inuyasha, deseo que encuentres la felicidad, no quiero que alguien mas sea infeliz-

No, eso no podía ser posible, era una tontería, era absurdo, inuyasha cerro los puños tratando de contenerse, pero fue un intento vano, fue hacia kagome de forma rápida y le tomo la mano, no le permitiría alejarse.

-no te dejare hacerlo!!, no lo permitiré, no permitiré que arruines la vida de ambos, la de el no me importa, no quiero separarme de ti, tu eres mi vida-

Ella se deshizo del agarre de inuyasha, no podía permitirse mas debilidades.

-no puedes evitarlo inuyasha es tarde ya, tampoco puedes retenerme, eso no cambiara las cosas, ahora déjame que estoy segura que habrá alguien que venga de un momento a otro-

-eso no importa Kagome, puede venir el mundo entero pero no permitiré que cometas esta locura- dijo el oji dorado acercándose a Kagome, esta vez no busco tomarla, sabia que entre mas lo hiciera Kagome se pondría mas a la defensiva. Entonces sintió como los ojos chocolate de Kagome acariciaban los suyos enfrentándose directamente a el.

-Inuyasha ya todo esta decidido y no hay marcha atrás, hay demasiado entre nosotros, demasiado dolor yo…- su voz se quebró solo un poco –yo estoy al limite de mis fuerzas, esto ya no se puede resolver, quiero rescatar lo que resta de mi, quiero ser feliz inuyasha, kouga, el…, inuyasha déjame ir, ya no hay remedio, dame paz por favor, necesito intentarlo, Inuyasha esta es mi decisión, déjame ir, si me amas lo comprenderás estoy haciéndolo lo mejor que puedo, por favor te pido que tengas piedad, no me lastimes mas, déjame hacerlo, realmente Quiero hacerlo…-

Observo como Inuyasha estaba en lucha consigo mismo, como su respiración era cada vez mas profunda y frecuente, bajo la cabeza mientras cerraba los ojos con dolor, ella tenia razón, el había sido su verdugo todo ese tiempo, ella merecía a alguien que la tratara como lo merecía, alguien que no le causara dolor, el había desaprovechado la oportunidad que ele daba la vida, y ahora que se había dado cuenta había sido tarde, no podía obligarla a nada, suficiente había hecho ya el, ella tenia razón, no podía privarle de la oportunidad de ser feliz, esperaba que de verdad lo pudiese lograr, la amaba y por eso la dejaría ir. Podría cerrar los ojos hasta que ella se fuera, podía simplemente salir del lugar antes que ella, pero quería verla por última vez. Al abrir los ojos vio a Kagome sus ojos llenos de tristeza tratando de ser sofocada por algo que parecía ser serenidad, con aquel vestido de novia, hermosa, el regalo que le había dado la vida y que el había desperdiciado, tal vez seria la ultima vez que la viera, quería grabarse cada detalle de ella, ella lo observaba un poco a la expectativa, el solo pudo asentir y hacerse unos pasos hacia atrás. Ella lo entendió.

-gracias- dijo ella cada vez mas recuperada, aunque por dentro le dolía. Tomo aire tratando de despejarse entonces fue hacia el tocador, se coloco los aretes de Kouga de forma rápida, aunque un tanto difícil, sus manos le temblaban, una vez hecho esto, tomo lo ultimo que le faltaba, el ramo de novia, ahora todo estaba hecho…

Se dio una ultima mirada a través del espejo, pronto sus ojos volverían a la normalidad, dejarían de verse llorosos, tenia que controlarse para hacerlo, pero en el espejo también logro ver a inuyasha, que la observaba con el rostro inundado de dolor, no quería pensarlo mas, no había que torturarse de mas cuando ya todo estaba dispuesto, no quiso enfrentarse nuevamente a sus ojos. Así que simplemente a través del espejo, por el cual los dos se observaban se limito a decir.

-adiós Inuyasha, que tengas una buena vida- dicho esto tomo el velo sobre su mano izquierda para que no arrastrase mientras que con la otra sostenía su ramo y se dirigió hacia la puerta, aquella que la separaría de Inuyasha, por siempre, era lo mejor. Antes de salir no pudo resistirse y se volvió para verlo por ultima vez, grabárselo en la memoria, solo unos instantes, no podía permitirse mas debilidad, cerro los ojos y se volvió atravesando el umbral de aquella puerta, donde ya era esperada para ser conducida hacia el auto que la llevaría a la iglesia.

Inuyasha observo too prácticamente en cámara lenta, Kagome se alejaba de su vida y el por una vez en su vida no seria egoísta, la dejaría ir. De repente quedo solo en aquella habitación sintiendo como la soledad lo abrazaba, una soledad que le duraría eternamente, una soledad merecida dado que el mismo la busco.

-adiós Kagome, mi amor…-

La vida real a veces dista mucho de los cuentos de hadas, las circunstancias y nuestros propios actos marcan nuestro presente y nuestro futuro, los miedos, las soberbias destruyen todo lo hermoso que se nos presenta, nosotros mismos lo destruimos, tal vez no nos damos cuenta dado que persistimos en enviciarnos en amargar nuestras existencias, pero la felicidad puede estar ahí, y la rechazamos, y cuando nos damos cuenta ya es demasiado tarde y el amor…no muere, eso es imposible pero después de tanto dolor se deja de confiar en el corazón.

Ahora separados sin remedio pese a estar unidos por el amor, por decisiones equivocadas, no sabe que es lo que pasara, pero no se puede esperar felicidad, si justo fue lo que se rechazo.

Un final infeliz donde ella lucharía por ser feliz, aunque sabia que no podría serlo, el por su parte enfrentando las consecuencias a sabiendas que todo se le escapaba de las manos y que ya no quedaba nada.

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N/A: hola chicas y chicos si hay algún hombre que me lee, perdón por la tardanza pero las cosas en mi familia se complicaron una tía se accidento y me toco hacerla de enfermera casi una semana, día y noche, pero no me arrepiento, estoy feliz de haberla ayudado cuando lo necesitaba, aunque eso retrazo mi entrega del capitulo.

Sobre este para mi este era el capitulo mas importante, la cumbre, solo espero haberlo expresado tal como lo había pensado, este fue largo, muy largo, es el mas largo que he escrito, pero creo que no tiene desperdicio, ojala les halla gustado, aunque algo me dice que habrá muchas inconformes. Sobre el contenido del mismo no diré mucho, el capitulo se explica por si mismo, mejor espero sus comentarios.

Gracias por leerme hasta aquí y agradezco aun mas a quienes me dejan comentarios como momo, elicita-kag-lu, karico .

También agradezco a mi escritora de fics favorita, lady sakura lee, por leer este capi, si es que lo lee, muchas gracias por tomarte la molestia.

Bueno sin mas me despido, cualquier cosa háganmelo saber. Déjenme comentarios, esos don los que me animan, de verdad me hace feliz el saber que provoco sentimientos, de que a alguien le gusta lo que escribo, por mi parte lo escribo con el corazón.

Hasta luego.