28: No hay tiempo.
3er Año
"Te ves más delgado" Tony de 16 años, 1 metro 68 centímetros y cabello a la nuca dijo con mirada analítica mientras veía a Steve caminando en ropa interior hasta la cocina, Steve sintió sus nervios crisparse.
"¿Sí?" Preguntó estúpidamente pretendiendo que no lo había notado, por supuesto que lo notaba, día a día su cuerpo se iba deteriorando casi tan rápido como cuando se engrandeció.
"No me digas que es la edad y las dietas y toda esa clase de cosas que las personas con metabolismos más lentos hacen" Tony dijo burlesco y de nuevo dirigió su mirada a los tres pizarrones blancos que tenía en la estancia, estaban llenos de fórmulas y tachones y miles de cálculos que Steve no entendía.
"Claro, que no te sorprenda que de ahora en adelante solo comamos soya" Steve dijo intentando seguir la broma, sonreía entretenido observando de reojo a Tony con la vista fija en los números, a pesar de su concentración no pudo evitar reír.
Sintió el cuerpo del Capitán detrás de él, un suave beso en el cuello.
"¿Seguro que no tienes nada que decirme?" Tony preguntó con voz preocupada.
Solo que me estoy muriendo
"No, nada nuevo" Steve mintió con una sonrisa y Tony recargó su cabeza en el hombro del mayor.
"Eres pésimo mintiendo ¿Lo sabes?"
"Me lo han dicho miles de veces" Steve contrapuso ya divertido y Tony sonrió.
"De verdad Steve, últimamente te veo más decaído" Tony insistió pasando su mano por la mejilla de Steve.
El Capitán soltó un suspiro, Tony estaba justamente comenzando su vida, era tan joven, tan inteligente, tan sano… Estaba sorpresivamente limpio de adicciones y por primera vez parecía tener la oportunidad de ser verdaderamente feliz. Steve no podía permitirle que cuidara de él, ni ahora ni en un futuro.
"Últimamente te duermes más tarde ¿Algo que quieras decirme?" Steve intentó cambiar el tema y se sentó en el sillón, Tony echó la cabeza hacía atrás y gruñó en frustración.
"No es nada"
Entonces sí era algo.
Steve se extendió en el sillón observándolo analítico, Tony realmente no podía escapar de esa mirada, esos ojos azules, esa sonrisa que parecía tan inocente pero estaba llena de secretos.
"Hay un sujeto en mi clase de Ingeniería física que cree que es mejor que yo" Tony dijo molesto y Steve soltó una risita.
"¿Y lo es?"
"¿Es una broma?" Tony contrapuso entre molesto y exaltado, Steve soltó una carcajada, Tony era increíblemente soberbio y de verdad se ofendía cada que Steve cuestionaba sus habilidades. El chico arrojo un cojín hacía él jugando, la risa del Capitán se hizo contagiosa.
"Ven" Steve ronroneó y Tony no pudo permanecer indignado por más tiempo, se acostó junto a él.
"De verdad me molesta su actitud, es tan soberbio y juega a ser el chico tímido genio, que estupidez"
"¿Y él que dice de ti?"
"Dice que alardeo más de lo que sé"
Steve abrió los ojos impresionado, eso es algo que él le había dicho a Tony antes de conocerlo, por supuesto que al otro Tony, al que había odiado por breves momentos.
"Siempre puedes probarle lo contrario"
"Hay una fórmula que he intentado resolver, llevo todo el semestre en ella"
"¿De qué se trata?"
"Es un acertijo no resuelto de Einstein, es física muy avanzada, teorías espaciales. Hawking no la ha resuelto aún" Dijo y soltó una risa entretenido.
"¿Y estas en competencia con este chico?" Steve dedujo fácilmente y Tony cerró los ojos.
"¿Suena infantil, no?"
"Suena a algo que tú harías" Steve dijo sincero y Tony sonrió sincero, pegó su frente a la de Steve.
"Tengo miedo de que él la resuelva antes que yo, llevo noches enteras en ella y no avanzo" Stark confesó en voz baja y Steve se sintió impresionado, porque Tony inclusive había resuelto teoremas que Howard no resolvía.
"Suena muy improbable"
"Es un pequeño genio, solo que no lo sabe aún" Tony dijo y Steve sintió una oleada de celos.
"¿Cómo se llama este "pequeño genio"?" Intentó sonar casual pero su tono de voz cambiaba tanto que para Tony no fue difícil detectar sus celos, sonrió anchamente y lo besó en los labios.
"Reed Richards, y es detestable. Nada de qué preocuparse"
"¿Yo? ¿Preocuparme? Por favor, soy Capitán América" dijo jugando y Tony río para sí mismo.
"Hoy veremos armamento nuclear, la teoría física-mecánica de uno de los ingenieros más brillantes y más famosos del siglo ¿Alguien sabe de quién se trata?" El profesor preguntó con la vista fija en Tony, no, no sabía de quién mierda se trataba.
"El ingeniero en mecánica cuántica Howard, Howard Stark" La detestable voz de Reed se escuchó a varios lugares delante de él, Tony torció los ojos, de verdad no necesitaba una clase en la que hablaran de su papá.
"Egresado de esta misma Universidad, el primero en su clase y líder de la empresa mundial Stark Industries desarrolló un avance abismal en todo lo que corresponde a armamento nuclear ¿Alguien sabe alguna de sus teorías? ¿Alguna de sus fórmulas o inventos?" Lanzó la pregunta aún con la mirada anclada en Tony.
Nadie contestó.
"Tal vez tú sepas alguna Tony" Insistió y Tony torció los ojos, se paró y camino hasta delante, sin decir nada y de mala gana tomó el marcador y comenzó a escribir distintos algoritmos, era la fórmula más famosa de su padre y la que había logrado la decodificación algorítmica para implemento nuclear. Estaba a punto de terminar la ecuación cuando escuchó una voz.
"Es incorrecto tu procedimiento" Reed Richards diciéndole a él que estaba mal frente a 15 personas que seguramente se convertirían en los próximos genios que moverían al mundo.
No podía aceptar esa clase de humillación.
"¿Disculpa?" Preguntó molesto y Reed sonrió engreído, era más alto que él pero mucho más delgado, llevaba el cabello más corto y no soportaba la presión pública, sin embargo aun así tomó un marcador rojo con mano temblorosa.
"Howard Stark comenzó con esta fórmula sin embargo en 1986 cambió este algoritmo" dijo y borró un símbolo en la ecuación, lo reemplazo por una antigua letra griega "Por este, y no solo sirvió para decodificación algorítmica, sino para la creación algorítmica. Algo así como una computadora con vida" Dijo aun escribiendo números rojos sobre los números negros de Tony que yacía completamente atónito.
¡Porque mierda… Reed estaba bien!
Reed Richards conocía más del trabajo de su papá que él.
Se sintió estúpido, molesto y avergonzado.
"Muy bien Reed, esta se titula la teoría algorítmica del cambio, por Howard Stark, y para la próxima clase necesito tres ejemplos en sus diversas carreras donde puedan aplicar esta teoría. Eso es todo por hoy" Dijo y comenzó a guardar sus cosas, Reed estaba a punto de pasar a su lugar cuando Tony lo sostuvo del brazo, su mirada feroz y su respiración agitada.
"¿Cuál es tu maldito problema?" Mordió las palabras intentando no gritarle, Reed lo vio entre asustado y complacido.
"¿Mi problema?" Reed preguntó algo temeroso, justo lo que Stark necesitaba para encenderse más.
"No te conviene meterte conmigo Richards"
"¡Oh claro! Porque eres el gran Tony Stark… Mira, ese es tu problema, no ves más allá de tu ego. Estas tan ciego que ni siquiera te ha preocupado entender las teorías de Howard, porque claro para ti solo ha sido un padre" Reed contestó ganando valor de la nada, el aula sola y ambos chicos a menos de 5 centímetros el uno del otro.
"Tú no sabes nada de él"
Reed soltó una risa audible.
"Por Dios, eres tan ingenuo. He ido a convenciones de tu padre, he desayunado con él y hemos debatido acerca de sus fórmulas e inventos. Pero eres tan soberbio Tony, tanto que consideras que tú eres más y que puedes hacer más de lo que él ha hecho, y este pensamiento estúpido no te deja aprender de él, y siento lástima por ti. Porque a pesar de tener un padre genio, una madre artista, no eres nada como ellos"
"No pretendo ser como mi padre" Tony dijo ya con la respiración entrecortada, las palabras de Reed eran atinadas, por primera vez se sintió expuesto y lastimado.
"Se nota"
"Eres patético" Tony dijo en un patético intento por defenderse y Reed de nuevo sonrió.
"Para haber sido criado por tan excéntricas personalidades careces de personalidad"
Auch.
Tony decidió dar media vuelta y tomar sus cosas, se sentía desarmado y estúpido, verdaderamente ofendido. Pero eso no era suficiente para Reed.
"O dime Tony… ¿Alguna vez le preguntaste a Peggy Carter por qué fundó SHIELD? O ¿Cómo logró llegar a dónde está? ¿Sabes cuál ha sido su estrategia para el progreso del país?"
No, no sabía nada de eso.
Tony tomó su mochila con manos temblorosas y caminó hasta la puerta.
"Dime ¿Sabes que estratégica bélica uso Steve para salir de Alemania?"
Mierda. Se detuvo en seco.
Dio media vuelta con ojos cristalinos, su corazón descontrolado y estaba a nada de perder completamente los estribos.
"¿Sabes el dolor que sintió al ser inyectado? ¿Sus ideales políticos? ¿Sabes en que parte del cuerpo recibió un balazo, sabes por quién? ¿Sabes su capacidad de dominio para permanecer inquebrantable cuando fue capturado por fuerzas Nazis?"
Oh no. Tony sintió sus ojos húmedos y su estómago revuelto ante esa sola imagen. Reed sonrió satisfecho.
"Claro que no lo sabes, porque para ti solo han sido Papá, Mamá, Peggy…. Steve. Pero fuera de eso son íconos mundiales, y es una vergüenza que tu soberbia no te deje ver más allá"
Tony hubiese roto en llanto y huido, realmente se sentía destruido y sin argumento alguno, pero Tony Stark no era el tipo de persona que corría, caminó con paso firme hasta llegar a Reed, quién retrocedió un paso intentando sostenerle la mirada, los ojos de Stark eran mágicos, enojados se teñían de matices negros y sus cejas endurecían tanto su mirada que Reed inconscientemente buscó ayuda con la mirada.
Nadie. Estaban solos.
"Dices que soy un estúpido arrogante, muy bien. Hagamos un trato Richards, toma la fórmula de Howard y sorpréndeme"
Reed soltó una risa burlesca.
"Bien, hagámoslo más interesante. La feria de final de año, seamos oponentes"
"Somos de distintas carreras, la academia no lo permite"
"Pero trabajaremos con la misma teoría" Reed dijo con una amplia sonrisa y aunque Tony sintió un escalofrió interno sonrió seguro.
"Trato"
Al entrar al apartamento encontró a Steve en la estancia, escribía en su bitácora diaria, vestía un desgastado pantalón de franela azul y una playera gris, levantó la mirada al escucharlo y entonces Tony recordó todo lo que Reed había dicho, se dio cuenta que frente a él no solo estaba Steve, el hombre que lo había cuidado toda la vida, el hombre que amaba, sino toda una leyenda nacional, un héroe de guerra, un chico sin nombre ni identidad que se había sometido a una serie de experimentos dolorosos por servir. Por lo que amaba. Tony sintió como sus ojos se humedecían.
"¿Estas bien?" Steve preguntó comenzando a preocuparse.
"Steve… Gracias"
Steve lo observó atónito por unos minutos.
"Gracias por no abandonarme, por hacerme quién soy, por estar… por estar conmigo" Tony dijo con voz quebrada, porque ¿Qué tenía él para merecer el amor de alguien como Steve?
El capitán se paró con una sonrisa tierna y lo abrazó.
"Steve, te amo" Dijo ya intentando reprimir un sollozo y Steve besó tiernamente su cabello.
"Yo más"
Steve se movió entre las cobijas, sentía un claro bochorno y cómo comenzaba a sudar en frío, abrió los ojos y encontró la cama vacía. Tony aún no dormía, llevaba 48 horas continuas despierto, y si le añadía las horas de esta noche serían cerca de 52. Sintió un placer culposo al reconocer todo lo de aquel recuerdo de un Tony auto-destructivo y apasionado en su Tony.
Fue al baño y se hecho agua helada a la cara, notó claramente sus venas más dilatadas y sus ojos menos brillantes. Mierda. Ya no podría ocultárselo a Tony por mucho tiempo. Intentó regular su respiración y al cabo de unos minutos recobró la nitidez en su mirada.
Caminó hasta la estancia para encontrar las luces aún encendidas, Tony estaba de pie frente a los pizarrones, su cabello castaño sujeto en una cola baja de caballo, vestía solo una camisa de las que solían ser blancas de Steve, le quedaba demasiado holgada, la mitad de su espalda y su hombro descubiertas, sostenía en una mano el marcador y en otra una taza de café, su mirada fija en los números superpuestos entre sí.
Steve sintió un espasmo de placer.
Jamás en la vida había visto una faceta de Tony tan inocente, tan erótica, tan increíblemente inescapable.
Su respiración comenzó a hacerse pesada.
Tony sintió una mirada penetrante en su espalda, un escalofrió de excitación y temor subiendo por su espina dorsal, se sentía asechado. Intentó pretender que no se había dado cuenta de la presencia de Steve y dio media vuelta, intentando ponerse de perfil para que Steve notara que no llevaba ropa interior.
Un nudo en la garganta se tensó hasta cortarle el habla.
Tony lo estaba haciendo a propósito, no había manera posible que esto fuese una coincidencia y que la vida lo odiara a este grado. ¡Debía contenerse maldita sea!…. Contenerse hasta que Tony tuviese 18 años, era una promesa consigo mismo, debía respetarla… pero mierda, tal vez no tendría suficiente tiempo, la vida se le escapaba entre los dedos y no podía…. No quería morir sin saber que era tenerlo.
Tragó audiblemente y Tony volteo completamente, sonrió triunfante al ver lo excitado que Steve se veía.
"¿Te desperté?" preguntó pretendiendo ser inocente y Steve sin decir nada caminó hasta él.
"Eres un peligro" Steve mordió las palabras aún con un poco de consciencia restante.
Tony simplemente sonrió y se quitó la liga del cabello, su cabello quebrado cayendo hasta su nuca en gruesos mechones, sus ojos tornándose de un café lechoso.
A la mierda la mayoría de edad.
La mañana siguiente en cuánto abrió los ojos todos los recuerdos acudieron como pequeños cortos de película. Los besos feroces, el sudor entre ambos cuerpos, el cuerpo delgado y virgen de Tony sobre las sabanas, sus piernas abiertas y sus parpados cerrados, la completa confianza con la que el chico se había entregado, para ser una primera vez Stark desbordaba demasiada lujuria.
Sintió aún la estrechez de un cuerpo virgen y pequeño envolviéndolo, sentía aún como sus músculos se iban abriendo, como a cada segundo era más inevitable controlarse…
"Buenos días" la voz aflojerada de Tony se escuchó y Steve le dio un suave beso en la frente.
"Tony…"
"No Steve, no voy a escuchar un sermón moralista porque te sientes culpable" Tony dijo severo y Steve sonrió.
"Te amo"
"Reed lleva 3 clases sin asistir" Tony dijo en voz fría y Steve levantó la mirada.
"Dijiste que el cable rojo va con el azul ¿Cierto?" Preguntó sintiéndose algo estúpido, pero no entendía ni mierda de los planos que Tony le había dado y entre tantos cables y tornillos se sentía completamente perdido e incompetente.
"El rojo con el verde Steve" Tony dijo algo cansado sin dirigirle la mirada y siguió anotando números en el pizarrón.
Steve llevaba dos semanas y 3 días ayudándole todas las tardes y las noches a Tony con su proyecto final, se sentía agobiado de ver tantos cables y de cometer tantos errores, Tony lo regañaba enérgico y Steve se vio muy tentado a decirle que se fuera al carajo. Sin embargo siempre encontraba una razón para quedarse, ya fuera el estrés de Tony o las muchas oportunidades de tener sexo para liberar el mismo estrés.
"¿Y ahora?"
Tony volteó, sus ojeras marcadas y finas arrugas comenzaban a delinear sus ojos. La Universidad de verdad envejecía a las personas.
"Si ya acabaste ese circuito sigue con el que está bajo la mesa"
Oh mierda
¿Qué esto no acababa nunca?
"Creo que ya es hora de dormir para ambos" Steve dijo estirándose, su espalda tronando audiblemente.
"La expo es en 3 días, no pienso perder tiempo"
"No es perder tiempo Tony"
"Si quieres acuéstate, yo seguiré"
Y Steve odiaba tener que hacer esa decisión, se puso de pie y caminó hasta Tony, dio un tierno beso en su cabello revuelto y pegajoso ¿Cuánto tenía Tony sin bañarse?
"Creo que necesitas un baño"
Tony soltó una gruñido.
"Me estas desconcentrando" dijo cortante y Steve se separó de él, caminó hasta el baño.
"Me bañaré, por si quieres unirte" dijo lo último en un susurro y se metió al baño, se desvistió completamente y hecho una ojeada por la puerta, Tony seguía anclado en el mismo sitio, torció los ojos algo molesto y abrió la llave de la regadera, después de unos minutos entró. El agua comenzó a masajear su cuerpo abatido ¿Cómo era posible que Tony soportara tantas horas trabajando sin un solo descanso?
Ah claro, tenía 16 años.
Pero no, a pesar de eso, inclusive Tony de más de 50 años aguantaba largas jornadas de trabajo. Era sin duda un ser humano extraordinario, ¿Cómo sería Peter en este momento? ¿Cuántos años habrán pasado en la otra dimensión? ¿Qué…
Un suave beso en sus labios hizo que abriera los ojos, el cuerpo delgado y desnudo de Tony frente a él.
"Decidí unirme"
"Creí que te desconcentraba"
Tony hizo una mueca y tomó el jabón.
"Disculpa, es solo que no logró llegar a nada que me sorprenda ¿Sabes? Siento que casi lo tengo pero de la nada desaparece" Tony dijo evidentemente frustrado y comenzó a enjabonar el cuerpo de Steve.
"Tal vez si lo explicas puedas entenderte mejor" Steve dijo con una sincera sonrisa y sintió los dedos delgados de Tony explorando su espalda.
"Steve, estás perdiendo mucho peso. Necesitamos ir al doctor, el suero parece estarse disolviendo"
"Es normal, algún día debería pasar, todo está bien"
"No Steve, esto no es normal. Va demasiado rápido" Tony dijo con un terror cortando su voz. No imaginaba su vida sin Steve, jamás lo había concebido, el solo hecho de pensarlo le helaba el pecho.
"Después de Navidad iremos, lo prometo" Steve dijo sincero y Tony lo abrazó necesitado.
El Capitán sintió unas estúpidas y súbitas ganas de llorar, debía distraerse.
"Explica tu teoría"
Tony permaneció en silencio unos momentos, después con un lánguido suspiro comenzó:
"La fórmula de Howard se inventó primeramente para decodificar algoritmos, o sea para encontrar códigos y formulas secretas en cualquier rama de la ciencia, algo así como una computadora. En 1986 la cambió y este cambio ocasiono que no solo decodificara, sino que creara algoritmos completamente nuevos. La cosa es que si lo aplicas al principio de la ingeniería mecánica no va demasiado lejos, porque crear algoritmos es algo así como una programación, que también cae a lo mismo: Una computadora. He intentado orientarlo a la robótica, la creación de mecanismos especializados en algo, pero se me hace demasiado sencillo, demasiado predecible, siento que puede tener mucho más alcance"
Steve lo vio estupefacto un instante, el agua cayendo sobre ambos, intentaba entender todas las palabras que Tony había dicho y formular una pregunta sin parecer un completo idiota.
"Déjame ver si entendí… ¿Al momento de descifrar algoritmos es como entender cosas ocultas acerca de la ciencia y la vida?"
"Sí"
"¿Y al momento de crearlos es hacer vida?"
Tony alzó una ceja y después frunció el ceño, duró cerca de un minuto sin decir absolutamente nada, hasta que sus ojos se abrieron como platos y su mirada cobró un brillo único.
"¡Steve! Eres un genio. No solo se programa, se crea. Se crea vida. Oh Dios…. Pero sería imposible… Mierda, no tengo suficiente tiempo" Tony estaba demasiado exaltado, revolvía las palabras entre sí y su mirada se encontraba vagando a miles de años luz de aquel baño repleto de vaho.
"No entiendo…"
"Es el inicio para la creación de inteligencia artificial"
Oh Mierda.
Steve lo miró algo asustado. A lo que él recordaba Tony había creado a Jarvis a sus 32 años, no a sus 16. Su corazón desbocado ¿Había él cometido un error? ¿Había dicho inconscientemente algo del futuro que le hubiese dado una pista al pequeño genio? ¿Esto alteraría el transcurso de la vida?
"Gracias" Tony dijo verdaderamente agradecido y plantó un suave beso en sus labios, salió en toalla del baño. Steve permaneció estupefacto más minutos.
Cuando salió del baño lo encontró al teléfono hablando acaloradamente con Howard, en cuanto la llamada terminó lo vio ponerse otra camisa que solía ser blanca y caminar hacía los pizarrones, borró todo el trabajo de semanas y comenzó de nuevo. Steve se sintió derrotado y caminó hasta la habitación, dormiría aunque sea unas horas para después volver a la estancia con Tony.
"Steve ¿Estás seguro que el horno ya está lo suficientemente caliente?" Tony preguntó contemplando la flama tenue.
"Sí, seguro" Steve dijo con una ligera sonrisa y tomó la charola del pavo relleno, lo introdujo en el horno.
"¿Cuánto falta?"
Steve soltó una risa.
"Como 4 horas Tony"
Tony sonrió engreído y comenzó a quitarse la playera, Steve entendió de inmediato que harían durante 4 horas.
La mirada de Steve recorría el cuerpo desnudo de Tony quien dormía plácidamente sobre su pecho, su respiración estable y su cuerpo aún húmedo del sudor, Steve pasaba su mano por su espalda sin poder realmente abandonar este hábito que empleaba con él para dormirlo desde que era un bebé.
Lo observaba con verdadera admiración. La teoría que Tony había presentado en la exposición final anual no solo había dejado a los jueces maravillados, sino al mismo Howard. Un chico de 16 años cursando el tercer año de su carrera había inventado el inicio de lo que sería la inteligencia artificial, usaba formulas y algoritmos que varios del jurado no lograron comprender del todo, inclusive Howard se había sentido un poco perdido entre sus procedimientos tan poco lógicos y desordenados.
Sin embargo ese momento de atención fue todo lo que Tony necesitó para ser nombrado por Forbes "La promesa del siglo XXI" Todas las miradas, las cámaras y las expectativas estaban puestas en él y a pesar de toda la presión ejercida sobre el adolescente Steve lo veía íntegro y firme, seguro de lo que quería hacer en su vida. Steve sentía una nausea de nervios al pensar en la posición en la que Tony se encontraba, el mundo entero esperaba algo de él, cualquier acción que cometiera sería juzgada públicamente.
Al Capitán jamás le había agradado como los medios devoraban a Tony sin piedad durante toda su vida, en aquella dimensión la atención desmedida había comenzado a los 21, en esta a los 16. El Capitán se sentía verdaderamente culpable de aquello, y muy molesto, por no decir enfurecido con Howard, que después de casi 17 años de conocer a Tony apenas mostraba algo de interés por él, como si el chico nunca hubiese sido lo suficientemente bueno hasta que hizo algo "importante". Era indignante.
Tony se movió entre sus brazos.
"Tus pensamientos me despiertan" Tony dijo y bostezó aflojerado, Steve soltó una risita.
"Pienso en ti"
Tony soltó un suspiro.
"¿En lo que el mundo espera de mí?"
"No, en tu temple para permanecer inquebrantable"
Tony soltó una risa audible.
"Tú eres mi temple Steve" Dijo sincero y dio un cálido beso en su pecho. Steve sintió un trago amargo.
No, esa no era la respuesta que quería escuchar.
Porque él no estaría con Tony por siempre, es más, ni siquiera sabía si estaría con él un año más, Tony debía aprender a ser fuerte por y para él mismo.
"Yo solo soy un complemento Tony" Steve insistió y Tony torció los ojos.
"No empecemos con eso de nuevo, vamos a la cocina, ya todo el lugar huele a pavo" Tony dijo alegre y se levantó, Steve sonrió y lo siguió, iba cruzando precisamente la estancia cuando un súbito mareo le nublo la vista. Oh no, ahorita no… no en Nochebuena. Intentó sostenerse del muro y permanecer de pie, pero sus piernas comenzaban a temblar y su arritmia cardiaca parecía traicionarlo, sintió algo escurriendo desde su nariz, en sus labios el metálico sabor a sangre.
"¡STEVE!"
Un grito lejano y después nada.
Steve abrió los ojos lentamente, el familiar aroma a hospital y el constante sonido del goteo del suero. Comenzó a recuperar sus sentidos demasiado lento para su gusto, cuando al fin su mirada se aclaró vio a Tony frente a él con ojos hinchados y cristalinos, sus manos sosteniendo firmemente su mano sin canalizar.
"Tony" Steve dijo en un susurro y Tony lo besó, en el beso se ahogó un sollozo.
Alguien se aclaró la garganta audiblemente.
"¿Tony, podrías darnos un minuto a solas?"
Steve levantó la mirada.
Oh mierda, era Peggy.
OH MIERDA.
Tony lo acababa de besar frente a Peggy.
