Disclaimers en el capítulo 2

Sólo les diré que este capítulo viene con todo, sí, espero que se rían, lloren se enternezcan y me odien!

Fic recomendado: "La Arranca corazones" de Silviasi22 Es un fic bastante entretenido que no sabes en qué momento te llevara a una o que otra situación extraña, se reirán bastante.

Y ya sin más las dejo con el capítulo.


Capítulo 28

Henry llegó mucho antes de lo que esperaba a casa, si bien Regina no llamó a Mary Margaret para excusarlo por su salida fue encontrado durmiendo en su pupitre por su abuela después del almuerzo, y luego de explicarle lo poco que había podido dormir no hubo más discusión del asunto y David fue por él para dejarlo en casa de Regina.

—¡Buenas tardes familia! –dijo de forma mecánica entrando por la puerta, absorto en el comic que iba leyendo.

Cuando Henry levantó la mirada se quedó petrificado, la sala principal aún estaba en el estado que la habían dejado la noche anterior y eso no era normal, su madre era excesivamente obsesiva con la limpieza y esto ya llevaba casi un día sin limpiarse, algo podría haber pasado, por lo demás aún nadie respondía a su saludo de entrada. Corrió por las escaleras dejando su mochila y su comic tirado en el camino entrando desesperadamente a la habitación de sus madres.

Un suspiro de alivio lo invadió al notar que sus madres estaban acostadas en la cama durmiendo, no quiso decir nada, molestarlas era lo que menos quería desde que estaban juntas, como tanto lo había añorado. No tardó en cambiar su angustia por felicidad, al verlas así con Regina siendo acurrucada por Emma, hizo que su boca formara una sonrisa inconsciente, rodeo la cama sin despegar la vista de tan bella imagen de sus madres. Con cuidado y sin hacer ruido se recostó al lado de Regina, dejándola en el medio de él y Emma.

Apoyando su cabeza en la mano, se quedó por un rato estudiando las facciones de ambas, pero notó en su madre un dejo de tristeza mientras dormía, probablemente sí había pasado algo que él no sabía, pero lo importante es que estaban ahí las dos juntas. No pudo evitar acariciar su rostro, antes de pensarlo Regina abría lentamente los ojos.

—Henry –dijo bajito, media adormilada.

—Mamá –correspondió al saludo en el mismo tono de voz pero con su sonrisa tierna.

—Henry perdóname, olvidé llamar a tu abuela –le correspondió la caricia haciendo lo mismo.

—Todavía es temprano, tranquila, la abuela me dejó venir antes. David me vino a dejar.

—Recuérdame mandarle un pastel de manzana en la semana –lo pensó mejor al ver la cara de espanto de Henry- Ahhhhmmm no, mala idea, no creo que le traiga buenos recuerdos –se reían bajito de su ocurrencia junto a Henry- ¿Y esa sonrisa? –Regina despertaba un poco más.

—De felicidad –le tocó la nariz y cambió la mirada a Emma que mantenía su rostro cerca del cabello de Regina, abrazándola por la cintura- siento que tengo la familia más bonita de todo Storybrooke, no, de Maine, mmmm del mundo entero.

—Me siento culpable por tener que darte estas responsabilidades con Emma, deberías de estar preocupado de otras cosas Henry –se sentía orgullosa de Henry por lo que le decía pero no menos culpable.

—Lo único que ahora quiero es que ustedes sean felices, me gustaría que Emma recobrara su vista, eso lo haría todo perfecto, pero para mí no es ninguna carga mamá, al fin tengo mi final feliz, y el tuyo también, y el de Emma, somos felices mamá, nos amamos y nada nos podrá separar.

Henry notó que Emma separaba ligeramente sus ojos, lo que lo hizo pensar que estaba escuchando lo que decían, sin embargo no dijo nada queriendo seguir con la conversación con su madre.

—Henry ¿Crees que alguna vez vuelva a ser la de antes? Quiero decir, si alguna vez Emma no estuviera más con nosotros ¿Qué crees que pasará conmigo? –Notó como el abrazo de Emma se hizo más fuerte, mandándole escalofríos por la nuca.

—No tienes razones para pensar eso, pero si así fuera… espera un momento, me preguntas esto porque crees que pasará lo mismo que con Daniel ¿Verdad? Mamá, he leído tu historia con él un montón de veces desde que apareció en mi libro de cuentos, las cosas no son iguales. ¿Por qué no te permites disfrutar de lo que tienes ahora? ¿Por qué sufres? –Notó como su madre bajaba la cabeza y se angustiaba.

—Tengo miedo de perderla, y si pasara no sé qué haría, sé que no es lo mismo, porque el imaginar no tenerla a mi lado ni se compara con lo que sentí cuando Daniel murió.

—¿Puedo decirte mi teoría?, sé que sólo soy un niño pero si veo esto desde afuera tus miedos son casi infundados. Mira… Daniel te amaba, y tú a él, pero si somos realistas, además de amarte, ¿qué más hizo él por ti?

Regina estuvo a punto de decir algo pero en realidad no tenía nada que decir, si lo pensaba bien, la relación que había tenido con Daniel era de lo más básica, simplemente se basaba en sentimientos, no había nada más, incluso, todo lo que hizo después fue por sentimientos, en ningún momento ocupó la razón.

—Sólo lo amaba, y él a mí.

—Y ahora, tú amas a Emma y ella también te ama, pero la diferencia está en que Emma es la salvadora, es tú salvadora, su existencia entera se resume en hacerte feliz.

—¿Cómo sabes todo eso? –A Regina se le encogía el estómago, recordando las palabras de Emma en su sueño.

—Simplemente lo sabía y lo deduje por el libro de cuentos, por eso fui con ella, por eso me sentí tan frustrado cuando la maldición desapareció, yo sabía que deberíamos de ser felices los tres juntos, y cómo eso no pasaba me sentí engañado por el destino. En fin, a lo que voy es que, no crees que sería demasiado injusto para Emma que tú volvieras a ser la malvada de antes si es que ella ha sacrificado toda su vida por un fin. Si es que alguna vez la perdieras, simplemente piensa que ella dio toda su vida por ti, eso haría que jamás pudieras volver a sucumbir ante el mal. Ella ya ha dejado una marca en ti mamá, ni siquiera el amor de Daniel puede compararse con el amor de Emma.

—A veces pienso que Emma no es feliz conmigo, a veces creo que si estoy con ella le hago daño.

—¿En serio van a seguir hablando a mis espaldas? –dijo Emma abrazando a Regina ahora casi con posesión estrechándola lo más que podía contra su cuerpo.

—Henry… sabías que estaba despierta, eres de lo peor –Regina se rio al ver que el pequeño no se sorprendía.

—Además ¿Quién les dijo que no soy feliz? –Besaba a Regina en la mejilla- Henry, no sé de donde sacaste esa teoría pero me encanta tu imaginación, porque en realidad lo único que quiero y siento es que quiero que tu madre sea feliz.

—Me hacen muy feliz, ¿Puedo quedarme aquí con ustedes? –bostezó de sueño- me despiertan cuando mamá se vaya a la alcaldía –Se acomodó abrazando a Regina.

Luego de que Henry se quedara profundamente dormido, Regina no pudo evitar soltar las lágrimas, esto podía ser aún mejor, ella era feliz con Emma a su lado y lo mejor, con su hijo sin criticarla ni apuntándola con el dedo por lo que había hecho en su pasado, pero ahora mismo con lo que le decía Henry de la teoría del destino de Emma pensó que el sueño no era más que una proyección de lo que tenía que pasar, y no sabía si podría soportarlo.

—¿Qué pasa brujita? ¿Estás llorando? –Emma aún no volvía a dormirse.

—No es nada princesa, es sólo que es primera vez que dormimos los tres juntos, son lágrimas de felicidad.

—Lo haremos más seguido. Lo prometo.


Henry bajó a la sala principal con la intención de asear el desastre que todavía había, cualquiera que entrara ahora en la casa de la alcaldesa pensaría que la familia Swan-Mills estaba loca, y si esperaban un día más, iba a ser imposible sacar ese helado de las paredes.

Regina bajó cómo siempre con su impecable y ordenado atuendo, su abrigo y bolso en el antebrazo, mientras que con la otra mano llevaba a Emma por las escaleras con cuidado.

—Henry, cariño ¿Qué haces? –levantó la mano y la pasó por toda la sala limpiando mágicamente todo el lugar.

—¡Pero mamá! –Henry se cruzaba de brazos enojado por lo que su madre había hecho- Sabes que no me gusta que utilices la magia por cualquier cosa –se acercó a Emma y la tomó del brazo- Ven aquí, es peligrosa –ahora bromeaba cambiando el ánimo.

—Tengo hambre, no me molestaría que hicieras algo rápido con magia para comer antes de que te fueras –Se quejó Emma tomándose el vientre y haciendo pucheros.

—¡Imposible! No lo permito, te haré algo de comer luego –dijo Henry haciéndole una cruz con los dedos a Regina para que se alejara.

—¿Ya terminaron de reírse de mí? –levantaba una ceja mientras se acercaba a Henry simulando ir por su cabeza, pero lo único que hizo fue tomarle la cara, aunque un poco brusca y besarlo muchas veces- Si vas a cocinar principito, sabes que debes tener cuidado, no te vayas a quemar. ¿Recuerdas todas las indicaciones que te di?

—De memoria mamá, ya no molestes y vete al trabajo, lo tengo todo bajo control.

—No jovencito, no me voy tranquila hasta que me repitas todas las instrucciones que te di –Henry rodaba los ojos, sabía que era imposible ganarle.

—Está bien… a ver… Si tengo algún problema analizo si puedo solucionarlo yo, si tengo alguna duda te llamo, si ocurre algún accidente analizo la gravedad, si no es grave te llamo, si es muy grave llamo a Graham, si tocan la puerta no abro y te llamo, si ocurre un holocausto zombie, clavar tablas en las ventanas y puertas y te llamo, si los marcianos llegaron ya bailando el chachachá te llamo, si entran a la casa llamo a Graham, si un vampiro toca la puerta no invitarlo a pasar, coger todo el ajo en la cocina y luego te llamo, y si quiero decirte lo mucho que te amo… te llamo –se tomó las manos por detrás del cuerpo y se balanceó mientras sonreía por sus ocurrencias.

—Payaso, espero que me llames sólo para decirme lo último –se sonrió tiernamente- Bien, lo que quiero que tengas claro es que sólo llames a Graham si es absolutamente necesario, está ocupado con Ruby y no queremos molestarlo. Hay lasaña congelada, sólo debes calentarla en el horno un momento, aguanten eso hasta que yo llegue.

—Como usted diga su alteza –le hizo una reverencia y en ella recibía un beso en la frente de su madre.

—Nos vemos a la noche cariño –se acercó a Emma y le dio un beso rápido.

—Tú me verás porque yo no veo ni una… nada –se rio con la mirada perdida, pero lo hacía para molestar a Regina.

—Y espero que cuando llegue ya veas algo, porque como no veas nada ya verás qué te pasa la próxima semana.

—¿Qué ocurre la próxima semana? –Preguntaba Henry confuso porque obviamente no tenía idea de nada del trato de nonsex de sus madres.

—Me cogeré a tu mamá hasta que llore para que la deje en paz –dijo Regina sonriendo viendo la expresión de Emma que estaba con cara de pánico, incrédula por lo que acababa de escuchar. Al ver que Emma se tapaba los oídos no pudo evitar reírse a carcajadas- Tranquila Emma, todavía sé cómo borrar las memorias -camino hacia Henry, le hizo un gesto con la mano frente a su cara y miró a la rubia- quien ríe al último ríe mejor.

—Adiós mamá, nos vemos más tarde –le dijo Henry con naturalidad.

—Adiós mis amores –se fue con ese andar descarado cuando sabía que había hecho algo que no debía.

—Henry, a veces pienso que tu madre está loca.

—Yo a veces ni lo dudo. Pero hay que quererla, no trates de entenderla, además nosotros no ayudamos mucho en su sanidad mental. Por cierto, no les he dicho que desde un tiempo han pasado cosas extrañas conmigo y la magia de mamá no me afecta… explícame ¿Qué es coger?

—¡Henry!… mierda, no resultó el hechizo –dijo entre dientes- Creo que ya lo sabes pero no con ese término, y por tu bien mental prefiero que no lo sepas ni intentes averiguarlo. ¡Y no se lo preguntes a tu madre!

—Está bien, iré a calentar la lasaña.

Ambos se rieron con ganas aunque Henry no entendía muy bien por qué y poco a poco su cara cambio a una de confusión.


Regina estaba sumida como siempre en sus papeleos, nunca había pensado lo relajante que podría ser trabajar sin tanto alboroto en la alcaldía, porque la mayoría de la planta trabajaba de mañana, así que a esta hora estaba prácticamente sola.

De pronto la puerta de su oficina se abrió dejando pasar a Graham que venía con ese semblante inexpresivo y apático.

—¡Graham! –Regina se levantaba para recibirlo.

Lo abrazó con cariño y Graham correspondió a su abrazo pero luego su cuerpo se volvió lánguido haciendo un atisbo de que estaba a punto de desmayarse.

—No lobo, no me hagas esto, que con lo grande que eres no puedo sostenerte –Regina lo sujetaba como podía- aguanta, aguanta ya te tengo –a duras penas pudo sentarlo.

—Lo siento –se tomaba la cabeza- me está pasando esto muy seguido, con Ruby en su actual estado debo compartir mi magia con ella y cada vez me debilito más. Venía para saber si has encontrado algo que la ayude.

—Graham, lo siento, traté de pedirle ayuda a Gold pero no tiene nada que nos dé una solución –le tomó las manos y le tocó la frente, al parecer estaba en un pequeño estado febril- No estás bien, te juro que no me siento menos frustrada que tú. ¿has pensado en algo?

—La verdad es que sí –se reponía un poco, ya no estaba tan mareado- pero así como estoy no puedo hacer nada, además… es bastante descabellado y podría tener consecuencias en los demás, no puedo hacer nada, no puedo ser así de egoísta.

—Graham lo que tengas en mente dímelo, yo quiero ayudarte, veremos qué tan descabellado es y lo analizamos.

—No Regina, no quisiera meterte en esto, además necesitaría una cantidad de magia enorme, magia que no tengo hasta la próxima luna llena, incluso así no podría hacerlo.

—¿No me vas a contar verdad? ¿Puedo ayudarte de alguna manera?

—Regina, ya no aguanto más, a veces deseo que todo esto acabe ya, ahora lo único que quiero es al menos una semana sin estos mareos, ya me he caído un par de veces y como siempre estoy solo –la fuerza mental de Graham se fue al piso y comenzó a llorar.

—Graham, cálmate –le tomó las mejillas y lo miró a los ojos- pídeme lo que quieras y no le des tantas vueltas.

—Necesito un poco de magia, la necesaria para estar físicamente bien. Tan sólo si me dejaras drenarte un poco –se sentía avergonzado, nunca le había pedido eso a nadie, aunque sus poderes se lo permitiesen consideraba que era bajo.

—¿Tan sólo eso? Graham, es lo menos que puedo hacer por ti después de todo lo que has hecho. Toma la que quieras, yo difícilmente la necesito ahora.

—Nunca sabes cuándo puedes realmente necesitarla Regina, no la desperdicies en estupideces.

—Y dártela a ti no es ninguna estupidez, vamos, drena lo que quieras.

Graham tomó las manos de Regina y luego de un rato de concentrarse encontró el punto de extracción. Lo que no esperó fue que Regina sí hablaba en serio cuando le decía que podía tomar lo que quisiera.

—Regina –le dijo en un hilo de voz asombrado- sabes que podía quitártela toda.

—Y yo te dije que tomaras lo que quieras, la quieres toda, anda, tómala.

—Sólo con esto basta –Graham extraía magia desde el centro de la palma de Regina, donde se podía ver ciertos pequeños hilos purpuras salir de ahí- no puedo aceptar más, al menos no por ahora.

Inmediatamente después de eso Graham se sintió un poco más recompuesto, incluso se pudo ver en su rostro como la tranquilidad volvía a su ser.

—¿Mejor? –Regina sonreía.

—Bastante. No te he preguntado por Emma, ¿Cómo sigue ella? –le cambió el tema de inmediato, se sentía demasiado avergonzado como para seguir hablando de su estado.

—Eso es otro tema Graham, no puede ver nada aún, y lo peor es que siento que me oculta sus sentimientos, algo me hace pensar que no es feliz, aunque ella me dice todo lo contrario.

—A veces Regina debemos hacer lo mejor para lo demás sin importar lo que nosotros queramos. Por ejemplo yo, quiero y necesito que esto se acabe pronto, primero porque sin Ruby me siento vacío, sin magia soy un don nadie, y porque creo firmemente que da igual donde me estemos mientras estemos juntos. Yo quiero morir, pero Ruby sigue luchando con lo poco que tiene de energías, aunque Whale diga que está muerta cerebralmente, si se hubiera rendido ya habría muerto, debo respetarla.

—Eso mismo es lo que quiere Emma, tiene constantes pensamientos de muerte, al menos eso me dio a entender hace unos días atrás. Además he tenido sueños extraños con respecto a eso.

—Los sueños a veces dicen más de lo que deberían Regina, si los analizas bien, puedes obtener muchas respuestas.

—El problema es que al parecer ya entiendo todo, es sólo que no quiero aceptarlo –bajaba su mirada tratando de ocultar sus ojos llorosos.

—Regina, si algún día crees que puedo ayudarte, no dudes en llamarme, si aún estoy vivo, al menos déjame serte útil.

—Lo mismo digo Graham, cuenta conmigo para lo que sea. Te iba a decir que Henry esta ahora solo en casa cuidando a Emma, ¿No te molesta si te llama por cualquier cosa?

—Por supuesto que no me molesta, ese chico es casi como mi hijo, dile que siempre me llame como primera opción.

—Prometo proveerte de magia cuando lo necesites Graham, de verdad, y no lo digo sólo porque acudes al segundo cuando te llamo, sino porque como ya te dije, somos amigos, mi hermano.


Ya había avanzado bastante la tarde, y Henry le había leído varios cuentos a Emma de su libro, incluso se permitieron jugar en el patio, con lo que Regina le había enseñado a la rubia, pensó que si se concentraba lo suficiente podría dibujar figuras en su mente sólo concentrando bien el oído. Henry se emocionó al escuchar la técnica y sin dudarlo le lanzó varias pelotas de tenis hasta que logró tomar varias al final del entrenamiento. Ya se iba acostumbrando, incluso ya caminaba como si la vista no le hiciera falta, y se dirigía a Henry en el lugar exacto donde él se encontraba.

—¿Quieres comer algo mientras esperamos a mamá? –le dijo Henry antes de subir a la segunda planta.

—Algo liviano, quizás frutas, quiero esperar a la cena –Emma subía las escaleras y le hablaba a Henry sin ningún problema por donde pisaba.

Mientras el chico tomaba un montón de frutas de la cesta, Emma puso el canal de música en la habitación, esperando el tentempié que le haría Henry, el cual desde abajo pudo escuchar la melodía de la música, no pudo evitar ponerse a bailar y tararear la letra mientras cogía un cuchillo y comenzaba a picar la fruta. Henry no estaba concentrado, de hecho cualquiera que lo viera estaría asustado por él por la forma en que empleaba el filoso elemento, y pasó lo que tenía que pasar, un gran corte fue lo que se ganó por no poner atención a lo que hacía.

—Mierda –dijo en voz baja- mamá me va a matar –buscó un paño de cocina y se envolvió la mano no sin antes ver la gravedad de la herida, que era bastante profunda y emanaba gran cantidad de sangre.

El chico le gritó a Emma desde abajo, pero la música estaba demasiado alta como para que lo escuchara. Sin tener éxito en su pedida de auxilio, comenzó a repetirse mentalmente las órdenes de su madre ante algún accidente.

—Ok, creo que no puedo solucionarlo yo, llamar a Graham, no aún puedo no molestarlo –se comenzó a sentir un poco mareado, la sangre no era de su agrado, se le encogió el estómago al ver como el paño se empapaba rápidamente- Bien, llamaré a la ambulancia. ¡Emma! –volvía a gritar sin tener ninguna respuesta, la audición se le iba de a poco, se iba a desmayar en cualquier momento.

Marcó el número de emergencias, dando dirección y nombre, después de eso tuvo un momento de ausencia en el que no supo cómo se encontraba tratando de subir a penas las escaleras, a mitad de ellas su cuerpo no lo soportó más, su cara se puso más pálida que la muerte y cayó de forma lenta, tratando dentro de su poca consciencia de no irse escaleras abajo.

Luego de un rato, a la rubia le pareció extraño que Henry aún no subiera con las frutas, puso la televisión en mute y notó como inmediatamente la casa quedaba en un sepulcral silencio. Algo estaba pasando y no dudó en levantarse para averiguarlo. Mientras bajaba ya iba tomando un poco más de conciencia de que algo le había pasado a su hijo, pero como no pudiera ver tenía que hacer un esfuerzo enorme en concentrar todos sus sentidos. Audición y olfato se elevaron buscando a Henry, bajó unos escalones más y se quedó paraba, temió lo peor.

—¿Henry, hijo? –nada se escuchó como respuesta.

Con lágrimas en sus ojos se iba agachando poniendo su mano como queriendo alcanzar algo en suelo, y ahí fue cuando se dio cuenta que al lado suyo estaba Henry inconsciente. Lo examinó con sus manos y la angustia se hizo presente al notar que la humedad que tocaba probablemente debía ser sangre. Se sintió inmediatamente culpable, no sabía que había ocurrido pero era demasiado permitir que Henry estuviera en la cocina solo. Sin pensarlo dos veces sacó su teléfono y apretó la marcación rápida de Graham y sin dar más de dos pitidos el lobo contestó.

—Henry está herido –le dijo entre su llanto desconsolado.

No hizo más que cortar y la puerta de entrada se abría con violencia, la habían abierto a la fuerza, y por la cantidad de personas que se escuchó entrar no era Graham, le quedó claro cuando el lobo se presentó a su lado diciéndole que todo estaba bien, que eran los paramédicos junto a al Dr. Whale que habían llegado.


Regina volvía a su casa con la radio encendida, escuchando un tema de una radio que Ruby había dejado sintonizada ahí desde hace tiempo antes de que ocurriera el accidente, nunca la movió de ahí, si bien no era la música de su gusto, le recordaba su cita con Emma en el cumpleaños de la loba y a la Ruby misma, lo hacía como acto de cariño, y hasta en un momento pensó que la música gótica no era tan mala. Mientras sonaba una versión acústica de Diary of Dreams fue llegando a su casa, pero tuvo que bajar el volumen al percatarse de la ambulancia que estaba estacionada en su entrada, lo que hizo acongojarse de inmediato, no tenía que preguntar nada a nadie para entender que acababa de haber un accidente en su casa y ella recién se daba por enterada.

Bajó del mercedes que dejó mal estacionado y entró corriendo por el jardín, sin mucho avanzar vio a Graham junto con Henry medio pálido y con la mano vendada. Antes de que pudiera preguntar qué había pasado y buscar a Emma en el lugar Whale salía furioso por la puerta de su casa.

—Te dije que no era seguro llevarte a Emma del hospital –le encaró apuntándola con el dedo- , mira lo que ha pasado, está como loca allá dentro disculpándose sin ningún sentido y tu hijo está herido. Me la llevo Regina, necesita ayuda profesional.

Luego que Whale la dejara con la palabra en la boca vio que dos paramédicos sacaban a Emma de la casa forcejeando con ella, la cual lloraba y gritaba desenfrenadamente, pataleaba y trataba de darle a uno con la cabeza al tener sus manos contenidas por ellos.

—Graham ¿qué pasa?, Henry, ¡qué pasó?, por qué se llevan a Emma –las lágrimas salían de sus ojos pero era más importante darse por enterada de lo que había ocurrido.

—¡Lo siento Henry! ¡Regina perdóname! –Emma gritaba confusa mientras la arrastraban hacia la ambulancia.

—Suéltenla, ¿¡Por qué se la llevan!? –estuvo a punto de ocupar su magia para sacar a los dos del cuerpo de Emma pero Graham le tomó la mano frustrando la acción y la tomó por la cintura evitando que fuera a la ambulancia.

—¡Regina! No hagas eso, lo solucionaremos más tarde, seguro es un mal entendido.

—¡Pero quien mierda llamo a Whale! Lo único que quiere es encerrarla, ¡Henry! Dime que pasó –Regina se debatía entre la mirada de Emma que la gritaba desde su lucha contra los paramédicos y Henry que estaba totalmente confundido.

—No sé por qué se la lleva, simplemente tuve un accidente en la cocina, no quise molestar a Graham y llamé a la ambulancia, pero Emma no paraba de disculparse cuando entré en conciencia, ella no me hizo nada mamá, lo juro, se lo dije al Dr. Whale pero no me cree –Henry comenzó a llorar, de seguro él tenía la culpa de todo esto por llamar a emergencias cuando su madre había sido muy clara en las instrucciones, y él, simplemente se había dedicado a tontear con ellas sin darle importancia.

Regina no lo escuchó más tiempo, simplemente se fue negando con la cabeza hacia la ambulancia para tranquilizar a Emma, seguida por detrás por Graham para asegurarse que no cometiera ninguna estupidez.

Antes de que cerraran las puertas traseras del vehículo Regina se le quedó mirando mientras la rubia aún se disculpaba por lo de Henry. Siendo inmovilizada ya adentro con una camisa de fuerza. Regina no pudo soportar aquello y el llanto se apoderó de ella.

—Tranquila bebé, te sacaré de ahí, es todo un mal entendido, sólo tranquilízate –se tapó la boca acallando un poco su llanto- te amo.

Whale cerró la puerta trasera quedándose mirando a la morena con enojo desmedido, casi podía decirse que lo que hacía era por venganza al desautorizarlo el día que Emma perdió la vista y por la amenaza que Regina le había hecho de quitarle su permiso médico.

—No vas a sacarla de ningún lado Regina, no esta vez. Y no me importan tus amenazas, no volverás a ver a Emma hasta que logremos dar con un tratamiento para ella –le dijo mientras se dirigía al asiento del copiloto.

—No puedes negarme ir a verla Whale, puedes hacer lo que quieras pero eso no, yo soy…

—No eres nada Regina –la interrumpió violentamente- te crees que tienes derechos sobre Emma pero no es cierto, no eres su esposa, no tienes ningún derecho legal sobre ella. ¡Adios!

Con eso último, Regina se desmoronó, su razón se hizo añicos y el dolor se apoderó de ella. Whale tenía un buen punto a su favor, y si él creía que ella le hacía daño a Emma probablemente fuera cierto, ya se lo había cuestionado.

Sin mirar nada, sólo absorta en su llanto se fue corriendo por el jardín para entrar a su casa, dejando atrás a Graham y Henry.

—¡Mamá! –Quiso ir detrás de ella pero Graham lo atrapó- perdóname yo no quería que esto ocurriera –las lágrimas se hicieron presentes.

—¡Déjame en paz Henry! –le hizo un gesto con la mano mientras seguía su rumbo con un llanto incontrolable, perdiéndose por la puerta.

—Tranquilízate Henry, está dolida, ya verás que luego se le pasa, sólo esperemos un momento y hablaremos con ella para ir por Emma.

—No Graham no entiendes nada, la historia se repite –lo abrazó desconsolado- Ella me va a odiar, igual que como lo hizo con la abuela.

—¡No Henry! Nunca vuelvas a decir eso, ¡Regina te ama con su vida!

Luego de esperar un rato en la sala principal, y de que Graham le expuso todos los puntos del por qué no sería igual y de tranquilizarlo le permitió subir a la habitación de Regina, no sin antes de decirle que él iba a estar atento abajo por si necesitaban algo, le dio la seguridad para que pudiera explicarle todo a su madre y prometerle que sus miedos no tenían ningún sentido.

—¿Mamá? –el chico logró captar ligeramente la atención de su madre que estaba sentada en la cama dándole la espalda a la puerta- ¿Estás molesta conmigo?

—Claro que no hijo –se secó las lágrimas y le hizo un gesto para que se sentara a su lado- perdóname, no debí hablarte así.

—Pensé que ya no me querías, discúlpame, sé que no hice nada de lo que me dijiste que hiciera –le abrazó volviendo a llorar.

—Hiciste lo correcto, era lo que tenías que hacer –le acarició y le besó el cabello- ¿Por qué creerías que ya no te quiero?

—Sentí que traicioné tu confianza… me sentí un tonto al haber llamado a la ambulancia primero que a Graham, es sólo que..

—¡Tonto! ¡Eres un tonto pero por haber pensado que no te amo! Estas leyendo mucho la historia de tu abuela. ¿Dónde quedo todo eso que me dijiste de que las cosas no iban a ser iguales?

—Tienes razón, es que te vi tan mal…

—Pero ya pasó hijo, ahora vamos al hospital a averiguar dónde pretende Whale dejar a Emma.

—¿Al rescate de la princesa en la torre?

—Al rescate mi escudero –le sonrió dándole más tranquilidad a Henry.

Con Emma lejos y sin poder verla corría un gran peligro, pero no le dejaría ver eso a Henry. De alguna manera lograría estar con Emma sin tener que enfrentarse con la justicia o con Whale, él podía decir lo que quisiera, no era su esposa. Era su amor, su salvadora, su alma gemela, nada de esas cosas las decía un miserable papel.


Estoy muy complacida con las nuevas lectoras, de verdad que mi teléfono móvil no ha dejado de sonar con los reviews favs y follows que me dejan y eso me pone muy feliz desde tempranito en la mañana, así me voy a trabajar contenta.

Para quienes se preocupan por mi estado de salud… Bueno al menos no me suicidaré porque mi tratamiento termina mañana, espero en no más de una semana recuperarme de mis dolores de hombro y poder así actualizar más rápido.

Muchas gracias también para quienes han seguido mi recién empezado fic de "Huevos Rosados" espero que el humor de ese calme en parte lo que se viene en este, ya muchas han hecho teorías de lo que viene y de verdad será doloroso, pero pretendo que eso no dure más d capítulos, luego de eso será todo amor, ternura y risas, lo prometo!.

Un beso y un abrazo a todas las lectoras y comenten, ya saben que adoro sus palabras y me motivan. Ahora como no comenten le ajusto bien apretada la camisa de fuerza a Emma!