27
Azotó el león
El último martes de Noviembre Lily, Marín y Royer bajaban hacia los jardines después de la clase de adivinación; materia que detestaba la castaña y que sin embargo tenía que tomar forzosamente.
¿Y si de verdad algún día me encuentro con un Grim? – susurró temeroso el ojiazul.
¡Tranquilízate Roy, no veo eso en tu futuro! –rió sarcástica, burlona y divertida su amiga. Marín también soltó una carcajada, y el chico sólo pudo sonreír vacilante. En eso llegaron corriendo Kevin y Zack.
Lily –soltó con voz ahogada el chico Finnigan.
¿Sí? – los miró desconcertada.
Se trata de James –apuró Kevin, su rostro reflejaba ansiedad.
¿Qué le pasó a mi hermano? –respingó la chica, no sabía por qué pero de pronto sintió una gran preocupación.
Se cayó de un hipogrifo –informó Zack, su respiración apenas estaba retomando normalidad pues se habían agitado por correr.
¡Pero cómo, a él no le gusta volar! – saltó sin entender.
Es que… -titubeó el chico Macmillan.
Trató de impresionar a…- añadió Zack.
No me digas, Atsumi – concluyó, los dos asintieron.
¡Ay, esa cara de tortilla amarilla me las va a apagar! – amenazó.
¡Tengo que ir a verlo! – se deshizo de su mochila rápidamente dándosela a Roy y comenzó a correr, él y Marín la siguieron.
¡Lo llevamos a la enfermería! –gritaron los chicos, ya que la castaña se había alejado sin darles oportunidad de decirle dónde estaba Nick.
Lily iba muy angustiada pues no sabía con exactitud qué tan grave estaba su hermano, los mellizos le seguía los pasos. Hasta se le olvidó que estaba enojada con él, en cuanto llegó a la enfermería exigió ver y saber cómo se encontraba. La enfermera le lanzó una mirada indignada por el tono con el que le había hablado. Su papá estaba a lado de la cama del ojimiel pero éste aún no había recobrado el conocimiento a pesar de haber pasado ya más de 20 minutos del accidente. Como Harry tenía que volver a sus labores la ojiverde se ofreció a cuidarlo el resto de la tarde en lo que su progenitor regresaba. Marín y Royer de buena gana se hubieran quedado con ella pero no podían faltar a clases.
¿Cómo pasó? – les preguntó a Zack y a Kevin, quienes se habían podido esquivar una clase para acompañar a su amigo. Los dos intercambiaron una mirada dudosos, sin embargo le contaron lo sucedido.
Es que el profesor Hagrid hoy nos mostró los hipogrifos – dijo el joven Macmillan.
Pero no dejó que James se acercara a ellos –añadió Zack.
A él no le hubiese importado sino fuera porque Atsumi vino a presenciar la clase, y le dijo que sólo los valientes se atrevían a montar un hipogrifo. Entonces James no se quiso quedar atrás y quería demostrarle que era valiente…-contaba Kev. - En cuanto el profesor se distrajo él fue y montó uno, pero cómo no estaba familiarizado con la criatura… -continuaba.
Hubieras visto, el hipogrifo alzó sus alas y comenzó a volar enloquecido, aventó a James como desde tres metros de altura. Las de buenas que cayó en el montón de hierba sino… -suspiró el chico Finnigan.
Ay, el cabezota tenía que andar de presumido –dijo exasperada.
Los amigos de su hermano le dieron la razón.
Cuando el sol se ocultó ya sólo se quedó la castaña acompañándolo. Él murmuraba palabras sin sentido, y comenzó a recobrar la conciencia. Lily se despertó pues se había quedado dormida a los pies de él en un banco que estaba a lado de la cama.
¿Cómo te sientes? –preguntó preocupada.
¿Atsumi? –musitó.
No –ella arqueó una ceja, le desagradaba escuchar ese nombre.
¡Ah, quieres matarme de un infarto! –saltó él, tapándose la cara con la sábana.
Al parecer tú a mí sí –reclamó.
¿Viniste a burlarte? –se descubrió para verla.
No – negó.
Dime por qué lo hiciste, a ti te aterran las alturas –inquirió, sus ojos se clavaron en él en busca de una explicación.
Puede que les empiece a perder miedo – aunque sonó con un tono de sin importancia desvió la mirada.
Ah claro, cuando te mates – ironizó.
Eso no es asunto tuyo –atajó.
Kevin y Zack me dijeron que fue para impresionar a la estúpida de Atsumi –dijo enfadada, haciéndole saber que estaba al tanto de la verdad.
Esos malos amigos – apretó los dientes, lanzando una mirada resentida hacia la puerta.
James, de verdad pudiste haberte matado – exclamó con gravedad.
Como si te importara –rió sarcástico.
Me importa – resaltó. Sus ojos verdes estaban rojizos del llanto contenido, y es que durante la tarde estuvo llorando preocupada de que el chico no despertaba.
No es necesario que finjas – bufó incrédulo, y cruel.
No estoy fingiendo – terció dolida.
Mejor vete, me duele la cabeza –la corrió, entonces le dio la espalda y se tapó de pies a cabeza.
James, de verdad nunca nos podremos llevar bien… - lamentó. El ojimiel se limitó a soltar un gruñido.
Y esa novia tuya… debería estar aquí, pero al parecer es a ella a quien no le importas –comentó ácida, en verdad no tenía intenciones de dejarlo solo.
Seguramente vino, pero como te vio aquí no le quedaron ganas de quedarse.
Lily puso los ojos en blanco pero no iba a caer en sus provocaciones.
*****
Las heridas y el golpe que sufrió James en la cabeza no fueron graves, pero de todas formas pasó la noche en la enfermería, y fue su papá quien se quedó con él.
Cuando Lily iba a clase de pociones vio venir a Atsumi, así que la interceptó en el pasillo. Que afortunadamente comenzaba a quedarse vacío debido a que los que se dirigían a clase ya habían entrado.
¡Corner! - la aludida la regresó a ver de mala gana.
Por qué hiciste que James subiera a un hipogrifo –reclamó furiosa.
Yo no lo obligué –saltó, haciéndose la ingenua.
Él le tiene miedo a las alturas – dijo con obviedad, Atsumi la miró asombrada, y un brillo burlón apareció en su mirada.
Yo no lo sabía – negó con apariencia inocente.
Se supone que es tu novio –ironizó.
Pero no me lo ha dicho.
Pues qué clase de novia eres tú –la miró fulminante.
Eso es problema de James –sonrió engreída.
Él no te importa verdad, no lo fuiste a ver para nada a la enfermería – señaló indignada.
Me choca el olor a medicina –se defendió la Ravenclaw.
Sólo te interesa presumirlo como un trofeo. Pues déjame decirte algo amarilla, deja en paz a mi hermano porque será muy idiota como para salir contigo, pero no es ningún títere al que puedas manejar a tu antojo. Y si le vuelve a pasar algo por tu culpa, te juro que tus ojos quedarán más cerrados de los que ya los tienes – exclamó amenazante, su mirada brilló peligrosa. Y la hizo retroceder hasta toparse con la pared.
¡Cierra la boca, asquerosa mestiza! –calló con desdén, al verse acorralada. La castaña en verdad le daba miedo. En eso se oyeron pasos.
¡Cho!- James se paró entre Atsumi y Lily, quienes lo vieron asombradas.
¿Así que sangre mestiza? –terció el chico con las manos sobre la nariz, como si estuviera rezando, mientras le lanzaba una mirada fría a su novia.
Nicky, esto no es contra ti –titubeó palideciendo.
Si insultas a mi hermana estás insultándome a mí. Porque por si se te olvidaba, su sangre es mi sangre –apretó los labios, la ojiverde lo miró incrédula.
Pero siempre me has dicho que la alucinas, que preferirías que ella no fuera tu hermana –se defendió señalando a la castaña. Ésta miró a su hermano, pero no con odio más bien parecía una expresión de decepción pues sus ojos verdes se llenaron de lagrimitas; pero él no lo notó porque evitó a toda consta su mirada.
Eso es algo entre ella y yo. Tú no sabes, pero así nos demostramos lo mucho que nos queremos –resaltó, abrazándola algo forzado luego la empujó, no sin antes haber recibido un codazo de parte de la ojiverde.
¿Eso qué quiere decir? –espetó la chica de rasgos orientales.
Que como piensas que los sangre mestiza somos una basura, no tiene caso que sigamos saliendo –se cruzó de brazos con una sonrisa sarcástica y arqueando la ceja.
¿Estás cortando conmigo? –chilló, como si fuese imposible.
Correcto –asintió soltando una risilla muy fría. Atsumi lo miró inferior, dándole un empujón y se dio la vuelta muy enfadada.
Lily esbozó una sonrisa contrariada. James regresó a verla.
Genial, gracias a ti me acabo de quedar sin novia –dijo con un tono de reproche.
Yo no hice nada, tu flamante novia; haber si la próxima vez te consigues una que no te considere basura. Aunque eso sería difícil, verdad – lo miró con resentimiento, James le sostuvo la mirada. - Mejor dejémoslo en que no me odie, así no tendrás que cortarla porque ella me insulte, pero eso no será necesario porque por si no te has dado cuenta yo me sé defender sola- alzó las cejas y se dispuso a marchase.
Tú no fuiste tan considerada y te conseguiste un novio me cae pésimo – señaló, cuando la chica le había dado la espalda.
¿Por qué tienes que meter a Diego en esto? –giró sobre sus talones para regresar a verlo. Esta vez fue Nick quien le dio la espalda.
Así que prefieres hacer de cuenta que no soy tu hermana –gritó.
Bien, en los próximos tres años que me quedan aquí trataré de complacerte, ignorándote, así pensarás que eres hijo único –añadió dolida, las lágrimas habían comenzado a invadir sus ojos verdes.
Sabes, qué bien que no hay nadie después de mí, y lo que hay antes no me interesa – dijo sin voltear a verla, en su voz también se podía percibir tristeza pese a eso sonó tan fría. - Y gracias, por ti Atsumi sabe que no sé volar – finalizó con sarcasmo. Luego se marchó, la castaña se quedó parada en medio del pasillo, en el fondo esa actitud de su hermano la hería. El verle recuperado la alegraba, sin embargo no podía decírselo y menos demostrárselo; en estos momentos deseaba correr a abrazarlo, y a la vez sus duras palabras la hacían odiarlo y hasta querer abofetearlo.
Hacia las tres de la tarde Diego entró al comedor buscando con la mirada a la castaña pero no la vio, pensó que quizás no tardaría en llegar, sin embargo durante la comida no se apareció, cosa que le extrañó y hasta le preocupó; más cuando tampoco vio en la mesa Gryffindor a James Potter, su adorable cuñado. Vio a Royer Weasley sentarse en la mesa Ravenclaw, le asombró bastante verlo solo pues pocas veces se le veía sin la compañía de su melliza; y donde estaba esa pelirroja estaba la ojiverde. Se debatió mucho en ir a preguntarle pero su orgullo era menos importante que su preocupación por su novia.
¿Has visto a Lily? –preguntó directamente, aunque de una manera muy formal.
No –el ojiazul lo miró cual bichito molesto.
Además si lo supieras no me lo dirías, ¿verdad? –terció sarcástico, Roy se encogió de hombros y con el gesto prácticamente le dio la razón. Diego suspiró y cuando salía del gran salón venía entrando James.
¿Nickolas, dónde está Lily? – le reclamó.
¿Por qué tengo que saberlo? –exclamó a la defensiva.
Tal vez será porque eres tú el causante de muchas de sus desgracias, sino es que de todas - ironizó.
Quizás… aunque no de todas, la mayor es que tú seas su novio – atacó.
Pero espera, yo también contribuí a que eso sucediera –se llevó el dedo índice a la barbilla, como si reflexionara. - Entonces sí soy culpable de todas – aceptó con una sonrisa socarrona. El rubio lo fulminó con la mirada y lo empujó antes de salir del gran comedor, James se acomodó la túnica.
***
Diego encontró a Marín y a Lily en un pasillo que venía de la torre Gryffindor.
Lily, qué pasó me tenías preocupado, no te vi en toda la mañana – se apuró hacia ella, acariciándola de la barbilla porque la chica caminaba cabizbaja.
Y a ti tampoco, Isis – dijo con un tono formal, como siempre se dirigía a ella.
Molestia andante – informó, cuando el rubio observó que su novia tenía los ojos hinchados y muy rojizos.
Otra vez…- suspiró. - Entonces no estaba equivocado.
La pelirroja le dio la razón, el ojigris alzó las cejas, si su cuñado se aparecía frente a él se cobraría lo que le había hecho esta vez a la castaña.
En eso como invocado James se dirigía hacia la sala común y se cruzaba con ellos.
¡James Potter, eres un…! -se adelantó la ojiazul, apuntándolo con su varita.
Mira Marín, no te respondo porque eres una chica - la trató de ignorar, de mala gana.
Ni siquiera te atrevas, James –advirtió una voz que reconocieron como la de Royer Weasley. Regresaron a ver sorprendidos.
¿Roy?, ¿Roy? – dijeron al unísono el rubio y la castaña.
¿Roy? – el aludido lo miraba entre incrédulo y sarcástico.
¿Roy? – a Marín se le iluminó la mirada con orgullo, y se sintió muy conmovida.
Sí, no voy a dejar que te pases con mi hermana – caminó hacia ellos con desición. El ojiazul nunca antes se había visto tan seguro de sí mismo.
¡Ay, eres mi héroe!- se le olvidaba que casi mataba al moreno, para saltarle a los brazos a su mellizo. Lily tuvo que detener los intentos del ojigris que estaba dispuesto a terminar lo que la pelirroja había pretendido. James negó poniendo los ojos en blanco y se desafanó del grupo de chicos.
De ahora en adelante te daré tu lugar – le decía Marín mientras Roy comenzó a sentir que las mejillas le ardían, se sentía muy sorprendido de sí mismo.
¿Sí? – la regresó a ver esperanzado.
Sí, si te portas bien – sonrió.
Pero si siempre me porto bien – señaló obvio.
Ves – rezongó la ojiazul, deshaciendo el abrazo.
¿Y ahora qué hice? – la miró confundido, regresando a ver a su amiga en busca de una explicación lógica. Lily negó encogiéndose de hombros, ella y Diego intercambiaron una mirada. La relación entre los mellizos era extraña, sobre todo el trato de la pelirroja hacia su hermano. Muchas veces la ojiverde deseó que la de ella con James fuese igual o parecida, pero a veces sentía pena por su amigo. Marín sin querer resultaba ser controladora.
***
Sé que en estos dos últimos capítulos James fue muy cruel con Lily,
Sinceramente los hermanos a veces lo son, y ni cuenta se dan.
Pero son tu sangre… y los quieres.
Mil gracias por sus comens y su time
Anyeli
