Disclaimer. Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. La trama de esta historia tampoco es de mi propiedad, sino que de una magnífica escritora llamada sissou quien amablemente me ha dado su autorización para publicar la traducción de su fic.
Agradecimientos. Muchísimas gracias a Miss Kathy90 por oficiar de Beta para esta traducción. Y a todos quienes la han agregado a sus Alertas/Favoritos y que además se dan el tiempo para dejar un review.
Capítulo 27
Dame la oportunidad de decírtlo
Me desperté a la mañana siguiente y las que venían después en la misma postura: acostado envolviendo su cuerpo inerte entre mis brazos. Para no afectar a la decencia de Madame Pomfrey, solía despertarme muy temprano por la mañana y sentarme en la silla, o caminar a través de la habitación, mirando a Hermione.
En las últimas mañanas, Harry se me había unido, su pelirrojo amigo, Scott y a veces McCoy, incluso mis padres. Ellos habían estado particularmente sorprendidos y tristes cuando escucharon lo que le había pasado a Hermione. Además, todos los días cuando mi madre me visitaba solía traer con ella un nuevo ramo de flores frescas de nuestro jardín. A veces eran tulipanes, lilas blancas, junquillos o violetas. En realidad, esas flores eran la única nota de color en esa pálida habitación. Pronto me acostumbré a verlas en la mesita cercana a la cama de Hermione, ellas simbolizaban vida y me recordaban que no debía perder las esperanzas. Supongo que mi madre –siendo una madre–había notado que el ramo de flores que ella seguía trayendo evitaba que yo cayera en depresión y desesperación, y por eso siempre se aseguraba de venir con algunas flores nueva todos los días, alternando tanto como podía las especies.
Después de ponerlas en un florero con agua fresca, ella solía cuidar de Hermione: cepillando su cabello y haciéndole un corto lacado. Luego se quedaba por un par de horas, hablando con ella sobre todo: escuela, clima, y algunas anécdotas que habían ocurrido en el ministerio o en la casa.
Al comienzo, había fruncido el ceño frente a eso. ¿Cómo podía estar ella tan segura de que Hermione estaba escuchándola? Pero entonces, se había convertido en un dulce hábito, como las flores, que me confortaba haciéndome sentir que ella estaba viva y con nosotros.
Mi madre e incluso mi padre habían tratado con tacto el tema sobre mi relación con Hermione, y me sentía muy agradecido por ello. Por supuesto, ellos nunca habían sido del tipo de padres que cuestionaban a su hijo para saber lo máximo posible sobre su vida amorosa. Pero incluso si ellos habían sido muy reservados sobre mi relación con Cho, mi padre no podía evitar el preguntar a veces como me iba con ella, o cuando estaba planeando presentárselas. Pero ahora, ellos estaban definitivamente silenciosos, ¡demasiado! Eso era intrigante. Quiero decir, ellos simplemente ingresaron en el Ala del Hospital encontrándome siempre sosteniendo la mano de Hermione, ¡pero ninguno de ellos tiene la curiosidad de preguntar! Era algo a lo que se habían acostumbrado, obviamente. Ni siquiera intentaban que saliera de la enfermería para tomar aire: ellos ya sabían cuál sería mi respuesta si lo preguntaran. Tampoco trataron de darme un sermón sobre mi inactividad. Era como si mi conducta fue un claro cristal para ellos. Su silencio era tan elocuente y me sentía como si me estuvieran gritando que ellos lo entendían. Ellos sabían que Hermione y yo no éramos amigos, ellos sabían que ambos nos preocupábamos por el otro más que por nuestra propia vida.
Ellos sabían que yo tenía fuertes sentimientos por ella.
Incluso si mi conducta no había sido muy locuaz, no lo sé, sentía como si ellos ya lo supieran. Cuando Dumbledore había hablado con ellos esa mañana en la oficina, cuando ellos escucharon el nombre de Hermione, era como si ellos supieran del lazo entre nosotros. Y yo tenía este sentimiento con Dumbledore y los otros profesores también, incluso con Madame Pomfrey. Era como si todos lo supieran de antemano. Y tengo que admitir que eso era algo frustrante. ¡Ninguno de nosotros era del tipo de personas a quienes les gusta exponer su relación a todos quienes quisieran verla!
De todos modos, aunque me sentía ansioso de saber cómo es que ellos lo sabían, elegí mantenerme en silencio mientras ellos estuvieran aquí. No estaba ansioso de discutir ese tema con ellos.
Después de que mi madre se fuera, Harry y Scott se iban a clases, lo que me dejaba solo con Hermione.
Estaba en silencio tomando su mano cuando tuve la idea –que cruzó a toda velocidad mi mente–, de comenzar a leerle algunos libros. Eso para mí era la solución ideal: 1, me ayudaba a no enfocarme en el pesado silencio cuando se iba mi madre, porque el silencio me hacía sentir deprimido y meditar sobre las posibilidades (especialmente las peores); 2, no podía encontrar palabras que decirle, no era como mi madre parloteando sobre cualquier cosa inútil que apareciera en mi mente, así que leer era la única manera de hablar coherentemente.
Así que pasé horas leyendo libros acerca de magia, Hogwarts y todas las cosas que Hermione amaba aprender.
Scott siempre me traía algo de comer después de que él lo hacía. Y una mañana me sorprendió viniendo con todo el equipo de Quidditch. Probablemente el momento más feliz desde que había regresado, todos ellos me abrazaron y me llamaron 'su capitán'. Sentí como si los mejores momentos de mi vida previa resurgieran. Era como si nada hubiera cambiado. Como si no hubiera existido una trágica tercera prueba. ¡Como si hubiéramos regresado en el tiempo! Todos estaban ansiosos de verme regresar a las clases y al campo de juego. Miré a Scott, no lucía muy molesto de ceder su insignia de capitán en mi favor. "Yo era el sustituto, tú eres nuestro único Capitán" exclamó palmeando mi hombro mientras el resto del equipo gritaba extasiado. En ese momento de euforia, no pude evitar mirar a Hermione. Quería que estuviera aquí para que compartiera este momento conmigo: la quería cerca de mí en las buenas y en las malas. Sin ella, este momento estaba perdiendo parte de su alegría.
Cerca de una semana después de mi regreso, Scott vino y me propuso que saliéramos para dar una vuelta. Mordí mi labio inferior y miré hacia la cama: Harry estaba sentado con Weasley hablándole a Hermione sobre algunas cosas de la escuela.
"No sé si sea el momento más apropiado…" mi voz susurró apagándose en un murmullo.
"Ya lleva casi una semana ahora. Ve afuera, encuéntrate con la gente, respira aire fresco, y estira tus piernas. Vamos, te hará bien" dijo Scott.
Me sentí sobrepasado por algo de culpa sobre dejar a Hermione aquí. Harry probablemente se dio cuenta del cambio en mi cara porque me dio una pequeña sonrisa.
"Anda. Nosotros nos quedaremos con ella. Logan tiene razón, necesitas algo de aire fresco"
Rasqué mi cuello y pensé que enfrentarme al resto del mundo no sería tan mala idea. Los estudiantes sabían sobre mí, ellos no estarían –completamente– sorprendidos si me veían dando un paseo por el castillo.
"Ok, está bien. Iré contigo…" murmuré, aún inseguro de la idea.
Scott soltó unas risitas en mi dirección y se apuró hacia la cama de Hermione. Se inclinó para besar su frente.
"No te preocupes, te lo traeré de regreso pronto y en una pieza" le dijo.
Miré a Harry y comencé a pensar como si fuera una madre, listo para darle todas las instrucciones.
"Cuida bien de ella, y llámame si ella…" me quedé en silencio, siempre me gustaba pensar que Hermione iba a despertar pronto, como si sólo fuera cuestión de tiempo. Incluso si hubiera una mínima oportunidad de que ella despertara durante ese preciso momento, Harry asintió educadamente y sonrió, entendiendo mi duda.
"Diviértete" dijo.
Scott agarró mi antebrazo y me arrastró fuera de la enfermería.
"Sí, ¡Diviértete!" repitió Weasley con algo parecido a un gruñido. Incluso si se había mantenido bastante silencioso desde nuestra pequeña charla, yo podía reconocer fácilmente el reproche en su voz.
Dejé la enfermería y Scott frunció el ceño.
"¿Qué está mal con ese endemoniado weak-ley(*)?" escupió. "Luce como si necesitara un par de zapes"
Sonreí pero muy rápidamente transformé mi expresión a una triste mirada.
"Él piensa que… y tiene razón… bueno… olvídalo" murmuré, incapaz de completar la oración.
Scott me lanzó una mirada, frunciendo el ceño otra vez. No había necesidad de ser muy brillante para entender la acusación de Weasley. Se encogió de hombros y viendo mi rostro, decidió mantenerse en silencio respecto a ello.
Caminamos en silencio, y una extraña tensión apareció entre ambos.
"Su espalda besó la muralla" dije sonriendo.
Scott me sonrió de regreso y, como lo esperaba, la tensión desapareció.
Ambos estábamos cerca de llegar al pasillo principal cuando nos encontramos con el Director. Tenía una pequeña sonrisa en su rostro y me dio un guiño confidente. Pasamos de largo por el lado de más y más estudiantes, algunos demasiado envueltos en sus conversaciones que no notaron mi presencia, mientras otros se quedaban en silencio y me miraban con una mezcla de sorpresa y confusión.
Ambos entramos en el Gran Comedor, no estaba lleno pero tenía suficientes estudiantes como para estar seguros de que el chisme se esparciría rápido. El equipo nos hizo señas para que nos acercáramos. Por primera vez en un buen tiempo, hice mi camino hacia la mesa Hufflepuff y me senté en la banca.
"¡Hurra!" gritaron algunos Hufflepuff.
Me sonrieron y los otros que había entrado en el Comedor me palmearon felizmente el hombro cuando caminaban cerca de mí. Eso era algo que yo definitivamente amaba de mi Casa: siempre amistosos y actuando como si nada hubiera pasado. Ellos eran simplemente tan naturales como secretamente había esperado que fueran.
Los Gryffindor, Ravenclaw y Slytherin estaban mirándonos –a mí– en silencio. La chica Weasley estaba sonriéndome; conversando con la joven que podría reconocer en todos lados ahora. La misma a la que había visto cambiándose la ropa. Me sonrojé un poco cuando me miró con una coqueta expresión.
"¿La conoces?" preguntó Scott.
Miré hacia otro lado. "Se podría decir que la espié un poquito en la torre Gryffindor" le respondí de forma evasiva.
Scott abrió sus ojos sorprendido.
"Espera, ¿quieres decir que tú podías ir a cualquier parte del castillo?" eructó. Luego se detuvo y me dio una sonrisa que se volteó en una extasiada cara de felicidad. "¿Te metiste en los baños de chicas?"
Rodé los ojos.
"Todos los chicos no son tan mirones como tú" respondí con malicia.
Scott rodó sus ojos también.
"Estás equivocado, Ced. Todos los chicos son mirones como yo excepto tú" retrucó. Entonces sacudió su cabeza. "Merlín, no puedo creer que no hayas tomado ventaja de la mejor parte de ser un fantasma" se lamentó.
Sonreí luego de pensar en el percance que había ocurrido varias semanas atrás, probablemente el mejor percance que jamás había tenido. La única vez que me podría haber llamado pervertido, incluso si no había visto nada (o casi) del cuerpo de Hermione. ¡Estaría feliz de ser llamado su pervertido por el resto de mi vida!
Seguimos conversando en el Gran Comedor por media hora, luego Scott y yo fuimos a los terrenos para dar un paseo por el parque. El aire estaba fresco y agradable. Fuimos al Lago Negro y nos encontramos con unas chicas todas sonrisitas.
"Bueno, parece como si nada hubiera cambiado. Sigues siendo el Chico de Oro incluso aunque hayas regresado de la muerte" suspiró Scott fingiendo malhumor.
Sonreí un poco mirando el paisaje. Scott me observó por algunos segundos.
"Ella te ha cambiado" sonrió.
Fruncí el ceño, saliéndome de mis pensamientos.
"¿Qué? ¿Quién?" pregunté.
"¿Tú estás preguntándome quién?" dijo, "estoy hablando acerca de la única para quien tienes ojos. Por supuesto tú nunca has sido un mujeriego pero te gustaba saber que podías capturar el interés de las mujeres, y ahora, simplemente no te importa".
Levanté una ceja y consideré sus palabras: sí, estaba en lo correcto. Definitivamente.
"Es un sentimiento peculiar. Deberías intentarlo algún día" le molesté.
"¿Rompiste con ella?" preguntó Scott después de una pausa.
Lo miré con un pequeño fruncimiento de ceño.
"¿Por qué haría algo como eso?" exclamé, "Es ridículo".
Scott dejó salir un suspiro.
"Me refiero a Cho" murmuró.
Rasqué la parte de atrás de mi cuello y pensé en algo que no había tenido la oportunidad de meditar recientemente. Me encogí de hombros.
"Considero que morir implica algún tipo de rompimiento permanente".
Scott frunció el ceño y asintió, pensando acerca de toda la situación.
"Ella es una gran chica" dijo.
Mordí mi labio inferior cuando finalmente me di cuenta del lado malo de salir con alguien sin haber roto propiamente con otra.
"Sí, lo es. Ella no se merece esto" murmuré.
Scott frunció el ceño otra vez. "No, yo estaba hablando de Hermione" exclamó. Rodé mis ojos. "Me gustaría seguir conociéndola mejor. Ella es diferente de las otras chicas".
"Ella es única" escapó mi boca antes de que yo pudiera reaccionar. "Pero sigo sin decirle propiamente lo que siento".
Por supuesto, yo tenía sentimientos por ella, pero nunca había usado las 2 palabras que ella había usado conmigo ese día en el pasillo. Sería la cobarde naturaleza masculina o el miedo adolescente pero yo consideraba esas palabras tan llenas de significado que quería decírselas en el momento adecuado. Sólo deseaba poder decírselas algún día.
Scott sonrió por mis palabras y luego se detuvo.
"¿Cuándo tienes planeado decírselo?" preguntó como si estuviera leyendo mi mente.
Masajee mi frente. "No lo sé. Esperar a que ella despierte suena como algo bueno" respondí.
Scott frunció el ceño –de nuevo–, como sorprendido por mi respuesta, luego suspiró.
"No, quiero decir Cho. ¿Cuándo hablarás con ella?" preguntó.
"¿Podrías –por favor–tratar de mantener el hilo de la conversación?" exclamé rodando mis ojos.
Scott me dio una mirada que claramente decía 'Aguántalo. No voy a disculparme'.
"No lo sé, todavía" respondí.
Scott asintió: miró hacia el castillo y luego de regreso a mí.
"Estoy seguro de que quieres ir a verla ahora, ¿no?" preguntó.
Tragué en seco, sintiéndome asustado por la idea de tener esa charla, ahora.
"No en realidad. Ella probablemente aún esté shockeada de saber que estoy vivo".
Scott jadeó. "No, me refiero a Hermione. Probablemente quieres ir a verla, ¿verdad?" dijo.
Rodé mis ojos y lo golpee en el hombro. Dejó salir un gemido divertido.
"Chistoso" escupí, "¿piensas que no entendí que estabas molestándome?"
Scott explotó en risas. "Tu vida amorosa es tan complicada. No pude resistirme" se defendió.
Me encogí de hombros y corrí a través del parque para regresar a la enfermería.
Otra semana pasó y muy pronto la mayoría de los estudiantes se acostumbró a verme en el castillo (eso quiere decir que pararon de asustarse o sobresaltarse cuando me veían en un pasillo). Todas las mañanas, después de levantarme de la cama de Hermione, y cuando mis padres estaban llegando, yo solía dejarles y dar una vuelta alrededor del castillo.
Casi todos mis amigos y compañeros me habían visitado, casi todos excepto Cho. Ella había estado evadiendo el Ala del Hospital y cualquier pasillo donde ella pudiera encontrarme por el último par de semanas. No estaba molesto sobre ello de alguna manera: eso me ayudaba a pensar en nuestra charla, y prepararme para encontrar las palabras correctas que decirle.
Madame Pomfrey revisaba cada vez menos a Hermione, y cada vez que ella lo hacía dejaba salir un pequeño suspiro e incluso un susurro que sonaba como 'pobre chica'. Dumbledore o McGonagall la visitaban diariamente en la enfermería para saber algunas nuevas pero ellos estaban teniendo las expresiones de personas que escuchaban algo que ya sabían. Ellos siempre me daban una pequeña sonrisa de confianza, que para mí se sentían de mentira. Eso me recordaba que ellos estaban cada vez perdiendo más las esperanzas, y que su repetitivo y frágil señal de valentía era una manera de esconderlo de mí.
El director pronto nos dio a entender que él tendría que darles a conocer la situación a los padres de Hermione quienes aún estaban inconscientes de la situación entera y del estado de su hija.
Para mí, todos esos pequeños detalles eran terribles de lidiar, ellos me habían hecho dudar de la posibilidad de tenerla de regreso conmigo. ¿Estábamos condenados a nunca compartir el mismo mundo juntos? ¿No podíamos simplemente tener nuestro final feliz? Ella había peleado para traerme de regreso, pero mi resurrección no estaba pagando su esfuerzo. Yo era el que estaba muerto, ese era mi destino y había tratado de cambiarlo. Hermione estaba viva, su potencial muerte era un fracaso en el camino que ella, se suponía, no tenía que vivir. Yo era el error, y no podía concebir la idea de que yo había cambiado su futuro transformándolo en un dramático destino: si eso fuera así, yo no valdría más que el asesino que me había matado en el cementerio. Yo era el asesino de ella. Todos esos pensamientos poco a poco me habían llevado a un estado depresivo.
Estaba irritado y pensativo y el único momento cuando realmente trataba de ser optimista era cuando leía al lado de la cama de Hermione.
Era de noche y la enfermería estaba silenciosa mientras Madame Pomfrey y el resto de la escuela estaban cenando en el Gran Comedor. Estaba sentado en la silla al lado de la cama de Hermione leyendo uno de sus libros favoritos: Hogwarts, una historia.
Fui interrumpido por el sonido de alguien aclarando tímidamente su garganta. Manteniendo el libro abierto, lentamente voltee mi cabeza con una pequeña sonrisa (no había necesidad de lucir rudo o de asustar a las personas que ya estaban algo asustadas de mí).
Mi expresión rápidamente cambió a una sorprendida mirada cuando vi a Cho, de pie en el medio de la habitación. Lucía ansiosa. Nerviosamente apretaba sus dedos, trató de componer una tímida sonrisa. Su largo y brillante cabello negro estaba cubriendo sus hombros. Sus redondeadas mejillas tenían un suave sonrojo que la hacía lucir inocente y sí, quizás, más linda. Ella no había cambiado para nada desde la última vez que caminamos juntos, la mañana antes de la tercera prueba. Sólo lucía algo más madura, y mejor que el día en que la vi en el pasillo con Hermione. Nos miramos a los ojos por un largo minuto, en silencio.
"Lo siento por no haber venido antes" murmuró su suave voz.
Asentí y cerré el libro para ponerlo sobre la mesa.
"Está bien" respondí con voz susurrante.
Se adelantó un paso tratando lo máximo posible de no hacer sonidos con ellos.
"Pensé que tú irías a por mí" confesó con voz temerosa "para… hablar".
Ok, ella estaba acercándose al punto.
"Estaba ocupado, aquí" dije, mirando al dormido cuerpo de Hermione.
Cho saltó, asustada de que me hubiera ofendido de alguna manera. Ella era simplemente como la chica que siempre había conocido: sensata y meticulosa, asustada de irritar a las personas que estaban a su alrededor. Ella era tan diferente de Hermione que nunca temía las consecuencias de sus palabras o acciones: ella hablaba libremente y luego consideraba lo que había dicho. Ella era más impulsiva y real.
"Lo siento" murmuró Cho rápidamente. "Ella te trajo de regreso, es lógico que te sientas agradecido con ella".
Todos los músculos de mi cuerpo se tensaron, sus palabras estaban tan alejadas de la verdad. Tenía los nervios de punta y ya no podía sufrir resistiendo palabras equivocadas nunca más. Estaba tan asustado con la idea de perder a Hermione, como un veneno que estaba lenta y viciosamente comiéndome desde adentro. Casi podía percibir su sabor en la punta de mi lengua. Estaba enfermo de todas esas personas que estaban implicando que pronto yo renunciaría, que aceptaría lo obvio. Por supuesto, Cho no había dicho algo como eso pero lo sentí como si ella insistiera en el hecho de que Hermione era solo la bruja que me había traído de regreso a la vida, y que si yo tuviera que perderla, no sería tan malo. Ella estaba tan equivocada, Hermione era mucho más que eso, ella era mi salvadora, mi amiga, mi compañera y mi todo.
"¿Agradecido?" repetí, furioso. "¡Yo la amo!" mi boca finalmente siseó las tres palabras.
Cho abrió ampliamente sus ojos por la sorpresa y mordió nerviosamente su labio visiblemente avergonzada, sorprendida y molesta.
Suspiré, frustrado por mi conducta, sintiéndome molesto pero también culpable y avergonzado de mi reacción. Cubrí mi cara con ambas manos y las pasé sobre mi cabello.
Escuché a Cho caminar hacia mí. Se mantuvo de pie y después de algunos segundos gentilmente puso su mano en mi hombro –con algo de duda también–. No me moví.
"No… no lo sabía" se disculpó. Su voz tembló un poco, aparentemente confundida y algo afectada, incluso si yo no estaba seguro sobre qué. "Si…" su voz se fue apagando en murmullos "necesitas hablar con alguien, confiar en alguien. Estaré allí". Ella no podía esconder lo amargo de su tono de voz. Obviamente, ella estaba desilusionada: no había pensado que nuestra reunión se transformaría en esto. Yo siempre supe que estaba simplemente tratando de ser educada, ella podría probablemente no querer escuchar a su ex -novio hablando sobre sus sentimientos por otra chica. Yo no lo querría, así que supongo que era lo mismo para ella.
Finalmente libere mi cara y rápidamente miré a Cho que seguía de pie detrás de mí, luego miré de regreso a Hermione.
"Creo que nuestro caminos se dividen y sería mejor si ambos seguimos los nuevos destinos a que nos llevan. Por separado" murmuré con voz calmada, nunca rompiendo mi mirada de la cara de Hermione. "Te deseo lo mejor, cualquier sea el chico que elijas o que hayas elegido" agregué, haciendo mi propio guiño sobre Harry.
La escuché contener un pequeño jadeo. Ella suspiró y preparó sus palabras para disculparse sobre su creciente relación con Potter. No necesitaba que se justificara, simplemente no importaba. Yo ya no era su novio, y no tenía los sentimientos que se suponía que debía tener para con ella. No estaba celoso o molesto con ella o con Harry. No me alcanzaba. Por supuesto que yo había estado en una relación con Cho, me había preocupado por ella, había tenido sentimientos por ella. Pero ellos habían chocado de lleno con mi amor por Hermione.
Cho estaba respirando ruidosamente haciendo lo máximo que podía para controlar sus sollozos. Sentí su palma, luego lentamente sus dedos dejaron mi hombro. Tomó un largo respiro y finalmente habló.
"Ojalá se despierte pronto" murmuró con voz temblorosa.
Asentí y aprecié su esfuerzo por esconder su desilusión y aceptar mi decisión.
Miró hacia la cama y la escuché dejar la enfermería más rápido de lo que había ingresado.
Me levanté de mi silla y me incliné sobre Hermione. Acaricié su cara y besé su frente.
"Te amo Hermione. Regresa y dame la oportunidad de decírtelo" susurré.
La punta de mis dedos se deslizaron sobre sus párpados cerrados esperando poder ver sus grandes ojos cafés otra vez.
(*) Weak-ley: juego de palabras intraducible entre "débil" y el apellido de Ron "Weasley".
Hola señoritas! Casi un mes desde la última actualización... que irresponsable XD espero que el proximo me tome menos. Aunque ya estamos en la recta final chicas ^^~ unos 4 o 5 caps más y termina la historia.
Muchisimas gracias por sus reviews, nuevamente los he leído todos y de verdad que los agradezco por montones.
No los aburro más... ya que quiero que digieran el chap xD ~ porque vaya que han ocurrido cosas ;D ~
Nos vemos en la siguiente actualización!
- Paziii.
