Bueno, este es mi capítulo favorito, solo quedan 2 para el final y espero que os guste.
Capítulo 27
POV Danny
Abrí los ojos cuando los primeros rayos de sol se colaban entre las cortinas. Escondí la cabeza contra la almohada y le vi. Pegado a mí, con su brazo aún enredado en mi cintura y una casi imperceptible sonrisa en la cara. Sonreí de vuelta, pasando una mano por su mejilla, se revolvió un poco y quite la mano, no quería despertarle, no todavía. Quería alargar este momento un poco más.
No sabía cuándo recordaría el resto y me daba miedo su reacción. Podría salir corriendo y le perdería otra vez. No estaba preparado para perderle, no ahora que acababa de recuperarle.
Metí una mano por debajo de la almohada y note algo, la libreta. Estaba ahí, desde la noche anterior. La cogí intentando no despertarle y la abrí. Empecé a pasar hojas y hojas hasta que llegué a la parte final. Justo al momento en que todo se fue a la mierda y yo huí a Bolton.
Lo recordaba perfectamente y aun así lo leí. Necesitaba ver mis fallos, recordarlos, para evitar cometerlos de nuevo. Cualquier cosa antes de tropezar con la misma piedra.
Eran finales de diciembre y Dougie y yo llevábamos un mes "juntos". No, no estábamos juntos, era peor que eso. Yo seguía con Georgia, ella seguía fuera del país y mientras estaba con Dougie retozando por cada rincón de la casa. Me sentía culpable, culpable de engañar a mi novia, culpable por no ser capaz de dejarla.
Dougie lo había dejado de nuevo con Frankie, como siempre yo era el cobarde y él el que tomaba la iniciativa. No me presionaba con lo de Georgia, pero yo lo sabía, sabía que le molestaba mi parsimonia. Yo siempre ponía la misma excusa, "cuando vuelva a Londres hablaré con ella". Sabía que eso no ocurriría y sentía que estaba engañando a los dos.
Las navidades fueron bastante convencionales, cada uno con su familia, juntándonos por la tarde, intercambiando regalos, bebiendo cervezas. Lo de siempre, nada fuera de lo normal. Lo peor llegó en nochevieja.
Habíamos alquilado una casa, no muy grande, queríamos una fiesta pequeña, sin muchos invitados, solo los más cercanos. Era una casa a las afueras de Londres, un piso, un pequeño jardín y ningún mueble.
Estuvimos toda la tarde preparando la casa, llevando bebida, adecuándola a la fiesta. No tenía noticias de Georgia desde hacía unos días y eso se me antojaba bastante extraño. Era nochevieja y la que todavía era mi novia estaba desaparecida. Llame un par de veces, preocupado, no recibí respuesta.
Salí al jardín, subiéndome el cuello de la chaqueta, luchando contra el frío que hacía y cogí de nuevo el teléfono, intentándolo por 4 vez en esa tarde. Cuando me salto de nuevo el buzón de voz, colgué cabreado.
- ¿Sigue sin cogerlo? – preguntó Dougie a mis espaldas, cabreado o al menos lo parecía.
No contesté, no hacía falta y abrir la boca solo sería cagarla, otra vez.
- Tranquilo, aparecerá, seguro que en el momento preciso aparecerá por la puerta con su enorme sonrisa – murmuró y su tono era ácido, muy ácido.
Tampoco respondí a ese comentario, ¿para qué? No tenía nada que decirle.
- ¿No vas a decir nada no? Qué más da, si los dos sabemos la respuesta – contestó dando un paso hacia mí.
. Es que no sé qué decirte, ¿Qué estoy preocupado? Pues sí, lo estoy, no porque mi novia esté desaparecida, más bien porque mi amiga está desaparecida – contesté.
- ¿Amiga? ¿En serio has dicho amiga? ¿Puedo reírme? – soltó una carcajada falsa, cargada de rabia – Eres gilipollas Danny, pero por más que te lo digo, más gilipollas te vuelves, parece un chiste.
- Yo no te he insultado, no entiendo por qué tú tienes que hacerlo – murmuré
- ¿Qué no me has insultado? Con cada acción que haces me estás insultando – contestó dando un paso más hacia mí, juntándose a mi cuerpo.
- No es mi intención y siento que te sientas así, no lo hago a propósito – murmuré de nuevo.
- Bésame – susurró contra mis labios.
Abrí mucho los ojos, de sorpresa, de incredulidad. ¿Besarle? ¿Acaso se había vuelto loco? Estaban todos nuestros amigos viéndonos, que estuviéramos tan pegados ya era sospechoso, pero ¿besarnos?
- ¿Estás loco? Ahora no Dougie, está todo el mundo mirando – contesté elevando la mirada y encontrándome con más de un par de ojos que observaban la escena desde el interior de la casa.
- Por eso mismo Danny, por eso mismo – murmuró de nuevo acercándose un poco más.
Le empuje suavemente con una mano, alejándolo un poco de mí, lo suficiente para que pudiera pensar con claridad.
- No, Dougie, no quiero montar un espectáculo – contesté dándome la vuelta.
- ¿Besarme es un montar un espectáculo? Pues no creo que pienses lo mismo cuando estoy en la cocina y eres tú el que me busca – dijo Dougie cabreado, ahora si que estaba cabreado.
- No puedes compararlo Dougie, allí estamos solos – en cuanto dije esas palabras me arrepentí de ellas.
- ¿Solos? Claro, solos. ¿Te avergüenzas de mí o de ti mismo? – preguntó dándome la vuelta bruscamente.
- No me avergüenzo de ninguno de lo dos – murmuré.
- Mentira. Me mientes a la cara. Te avergüenzas de todo, no eres capaz de admitir lo que sientes y eso…me da pena. Si Danny, me da pena haberme enamorado de un cobarde. contestó, escupiendo veneno con cada palabra que salía de su boca.
- Pues lárgate, déjame en paz y ya está. No soporto que me presionen, si no quiero hacerlo público, pues no quiero. No hay nada más que decir – contesté cabreado.
- ¿Qué me largue? Ahora mismo, tranquilo – dijo dándose la vuelta, con la cabeza bien alta, orgulloso de sí mismo y le odié. En ese momento le odie con todo mí ser.
Él lo tenía todo claro, no tenía miedo de lo que sentía, no tenía miedo de las repercusiones de este enamoramiento. Pero yo sí. Le odiaba por dejarme siempre como un cobarde, como si yo a su lado no valiera ni un penique. Vi como entraba en la casa, ignorando a todos y dirigiéndose directamente a la puerta. Quise ir tras él, pararle, pedirle perdón, hacer algo, pero en ese momento mi móvil empezó a vibrar. Georgia.
Fue una conversación corta, alguna excusa, móvil sin batería, ese tipo de cosas. Con lo único que me quede de toda la conversación fue que estaba entrando a Londres y que nos veríamos en unos minutos. Colgué sin saber muy bien que hacer. No podía dejar a mi novia en nochevieja, sería cruel, demasiado cruel.
Las horas fueron pasando y Georgia ya estaba en la casa, Dougie seguía sin aparecer. Tom y Harry me preguntaron el motivo de nuestra discusión, no supe contestarles, les evité. Llame a Dougie un par de veces, no contestó ninguna. La cena fue normal, un catering, mucha comida, aún más alcohol y Dougie seguía desaparecido. Se acercaban las 00:00 y ni rastro de él. Harry no paraba de llamarle, no consiguió que se lo cogiera.
Cuando faltaban menos de 10 minutos para entrar en el 2011, Dougie apareció por la puerta, borracho, muy borracho. Tanto Harry como Tom pidieron, exigieron alguna explicación. Lo más bonito que salió de su boca fue un "iros a la mierda". Yo ni me acerqué, no quería que montara un espectáculo y con el grado de alcohol en sangre que tenía, sería bastante probable.
Todos estaban preparados para la entrada al año nuevo, Georgia cogió mi mano y yo mire a Dougie, era incómoda esta situación, estar dividido entre lo que quieres y lo que debes. Me hubiera encantado soltar a Georgia, coger a Dougie y salir corriendo se esa casa. Solos.
Pero no, me quedé ahí, viendo como Dougie me miraba con odio, como su mirada oscilaba entre mis ojos y la mano que agarraba a Georgia. Agaché la cabeza, incapaz de sostener el contacto visual. No me dí cuenta de la entrada del nuevo año hasta que note unos labios besándome. Abrí los ojos deseando que no fuera Georgia, pero sí, era ella. Busqué con la mirada a Dougie, apartando suavemente a mi novia, la cual se colgaba de mi cuello. Le vi. Con los ojos brillantes, con las lágrimas a punto de salir y algo dentro de mí se fracturó. Salió corriendo al jardín, ignorando las felicitaciones del año nuevo.
Me separe de mi novia y fui tras él. Estaba al fondo del jardín. Mirando al infinito. Quieto. Me acerqué muy despacio, sin saber que decir, ni cómo actuar.
- Doug – susurré.
- Te odio – contestó con la voz cortada.
Me quede estático. Esas 2 palabras, tan sinceras, dolían mucho.
- Odio que me hagas sentir esto, que no seas capaz de ver que no puedo más. Que duele mucho verte con ella y que tú no hagas nada al respecto. Que creas que así se puede vivir – con cada palabra que salía de su boca, lágrimas las acompañaban.
- Lo siento – murmuré
- ¡Deja de pedir perdón y haz algo! – gritó encarándome- ¡Déjala o déjame! Pero deja de jugar con los dos. Porque duele mucho.
- Lo voy a hacer, lo sabes, pero no creo que hoy sea el día – contesté intentando calmar un poco la situación.
- ¡Me da igual que ahora quieras ser un caballero! Yo no aguanto más. Se acabó Danny, me largo. Lejos de ti y toda tu mierda – contestó dándose la vuelta y caminando hacía la casa.
- ¡Espera! – grité
- No Danny. Ahora mismo, ¿o ella o yo? Elige – contestó.
- No me gustan los ultimátum Dougie, dame mi tiempo, déjame hacerlo a mi manera – dije dando un paso hacía él.
- No Danny, has tenido un mes para hacerlo a tu manera, ahora toca la mía. Entra en la casa déjala y nos vamos de aquí ahora mismo. Solos.
- Sabes que no puedo hacer eso – murmuré. Era una locura, no podía entrar decirle a Georgia "se acabó" y salir por la puerta con Dougie de la mano. Era una locura.
- ¿No puedes o no quieres? – preguntó.
- Sabes que no puedo, es una locura – contesté
- Si, una locura que no eres capaz de hacer por mí. Eso deja muy claro lo que sientes – murmuró.
- No te equivoques Dougie, que no pueda hacerlo no significa que lo que siento por ti sea mentira.
- Pues lo parece, parece que todo ha sido una mentira. Yo necesito más, tú no eres capaz de dármelo, entonces no vamos a ningún lugar.
- Necesito más tiempo Dougie – rogué
- No. Se acabó el tiempo. No me has dejado ni contárselo a nuestros mejores amigos, porque eres un cobarde, tienes miedo de todo. Tienes miedo hasta de cómo se lo puedan tomar tus mejores amigos.
- No creo que tengan porque saberlo, es algo nuestro – contesté.
- No. Eso es lo que tú crees, pero yo no pienso pasar toda mi vida ocultándome, ocultando quien soy solo por el qué dirán – gritó.
- Vale, me ha quedado muy claro. No quieres que esto continúe, perfecto, se acabó – contesté cabreado.
Odiaba que me presionaran, siempre lo había odiado y Dougie lo estaba haciendo, me estaba presionando para que en un día dejara a mi novia, confesara que estaba saliendo con mi mejor amigo, que dijera delante de todos que estaba enamorado de un tío. No, no podía, no encontraba la fuerza para hacerlo.
- ¿Se acabó? Vale, se acabó. – contestó muy seguro de si mismo- Punto y final. No quiero saber de ti en mucho tiempo, mañana mismo me largo de tu casa – dijo caminando a la entrada de la casa.
- ¡Espera! – grité- ¡Joder quieres parar un momento!
- ¿Qué coño quieres ahora? Creo que ya ha quedado todo claro – contestó.
- Soy yo el que se va. Me largo a Bolton – dije pasando por su lado.
Salí de la casa ignorando a todos, a Dougie gritándome, a Georgia preguntando, a Tom persiguiéndome, la mirada interrogante de Harry. Todos. No quería hablar con nadie. Cogí el coche y conduje sin parar hasta que llegué a Bolton.
La había cagado otra vez. Por cobarde, si era un cobarde. Había perdido a Dougie y ahora lo sabía de verdad, sus palabras me lo habían dejado claro. Porque sí. Él no aguantaba más y yo no era capaz de darle lo que buscaba.
Llegué a mi casa bien entrada la noche, con la cabeza a punto de explotar, con el movil en silencio, repleto de llamadas perdidas. Llamadas de mi novia, de mis amigos. Y un mensaje, un mensaje de él.
"Con esto solo me has demostrado, una vez más, que no me mereces. No, no mereces ni que te quiera, porque solo sabes destrozar a la gente con tu cobardía."
Un mensaje que no logré quitarme de la mente en todos esos días, estuve tentado de llamarle tantas veces, pedirle perdón, lanzarme a la piscina con todas las consecuencias, pero recuperarle. No lo hice y cuando quise darme cuenta, ya era demasiado tarde. Le perdí y casi le pierdo aquel día, 18 de enero del 2011.
Deje de leer, con lágrimas en los ojos, recordando todo lo que había pasado. Dougie estaba a mi lado, mirándome fijamente.
- ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué no pudiste tragarte el orgullo y llamarme? – preguntó
- Porque tenía miedo. Miedo de que no me perdonaras nunca. De que de verdad todo hubiera acabado – contesté.
- ¿Sabes que es lo que más me jode? – preguntó levantándose de la cama y vistiéndose.
- ¿Qué? – pregunté confuso.
- Que en todo ese tiempo que estuviste en Bolton no fueras capaz de dejar a Georgia, que no fueras capaz de elegirme. Te dí tiempo, mucho. No fuiste capaz de dejarla a ella y volver a mi lado. Sabías que estaría ahí si volvías y no fuiste capaz. Hasta que no tuve el accidente, hasta que no sentiste que me perdías de verdad, no elegiste.
- Eso no es del todo cierto – murmuré
- ¿No? Que yo sepa dejaste a Georgia cuando yo ya estaba en el hospital. Cuando te diste cuenta de las cosas. Como siempre tarde – contestó abriendo la puerta de la habitación.
- ¿A dónde vas? – pregunté levantándome.
- A aclarar mis ideas. Porque siento que por más que ahora estés seguro de lo que sientes, nada de esto es del todo real. No. No puedo confiar en alguien que cuando no sabe que hacer huye. Dejándome solo.
- ¡Pero ahora ya no es así! ¡Joder Dougie! Que ya me he dado cuenta de las cosas, he cambiado – grité.
- No puedo confiar en esas palabras, necesito acciones – contestó.
- ¿Acciones? ¿Te parece poco todo lo que ha pasado? – pregunté incrédulo.
- Lo que pasa es que, ahora soy yo el que no esta seguro de que esto vaya a funcionar – contestó sin mirarme.
Me quede sin palabras, después de todo lo que había pasado, ahora era él quien me rechazaba, quien jugaba con los sentimientos. Cuando abrí la boca para replicar su teléfono empezó a sonar.
- Eh, hola Frankie – contestó con una sonrisa que me destrozó. – Si claro que no lo he olvidado (…) Vale, perfecto a las 6 en tu casa (…) Si, nos vemos. Un beso.
- ¿Acabas de quedar con ella? – pregunté incrédulo
- Si. Necesito aclarar un par de cosas – contestó saliendo por la puerta.
Me quedé parado en mitad de la habitación sin creer muy bien que eso estuviera pasando.
- ¡Quieres parar quieto! – grité desde la habitación, corriendo hacía el pasillo.
- ¿Qué? – preguntó.
- ¿Cómo que qué? Vas a quedar con tu ex, después de decirme que estás confuso, ¿crees que eso no es motivo para hablar? – pregunté.
- Bueno, es que no se que decirte Danny – murmuró
- ¡¿Qué no sabes que decirme? ¡Joder Dougie! Que no podemos pasar una noche como esta, que me hagas prometerte que cuando despiertes esté a tu lado y ahora levantarte e irte con tu ex, diciéndome que no estas seguro de lo nuestro. ¿Tu que quieres? ¿Volverme loco? – pregunté ya fuera de mis casillas.
- Bueno, hoy se más que ayer. Creo que ayer me faltaba una parte importante y ya la se – contestó.
- Pero vamos a ver Dougie. Eso paso hace 3 meses, si, fui un gilipollas. Pero ahora se lo que siento y cómo lo siento – contesté
- Ya, pero ahora soy yo el que tiene que pensar algunas cosas y si, he quedado con Frankie, porque se lo prometí.
- ¡Me da igual que se lo prometieras! No puedes largarte así porque sí, dejándome aquí como un gilipollas – grité de nuevo.
- Mira Danny, necesito pensar y aclarar las cosas en mi cabeza. No puedo hacerlo contigo dando vueltas por la casa así que me voy.
- ¿Qué tengo que hacer para que creas en mí? ¿Para que te des cuenta de que esto no es un juego? – pregunté ya al borde de un ataque de nervios.
- No lo se Danny, de veras que no tengo ni idea, necesito algo y ahora mismo no lo puedo encontrar aquí – contestó-
Cuando quise darme cuenta ya había salido por la puerta de la casa, dejándome ahí plantado como un subnormal, sin entender nada. No comprendía ese cambio de actitud, ni el por qué de sus dudas. Era todo muy confuso y definitivamente iba a volver loco.
Cuando conseguí calmarme, empecé a pensar. Necesitaba hacer algo y necesitaba hacerlo ya, no quería que estuviera con Frankie, odiaba a Frankie solo por el simple hecho de que ella ahora le tenía y yo le acababa de perder.
Después de tres horas dando vueltas como un león enjaulado, una idea acudió a mi cabeza, para ello necesitaba llamar a un par de personas. Tom y Fletch fueron los elegidos. Si eso no funcionaba, nada podría hacerlo. Me lo jugaba todo a una última baza.
¿Os ha gustado? Decirme algo, por favor.
