Capítulo 27. No name.
Rika miraba con aburrición la televisión mientras Taro hablaba por teléfono con Tsubasa. Después de la impactante noticia de que este jugador iba a formar parte del equipo B del Barcelona, no había nadie que no quisiera hablar con Tsubasa y preguntarle al respecto. Sin embargo, el joven había puesto al mal tiempo buena cara y había cumplido ya con los requisitos que le exigía el entrenador para regresar al equipo A. Rika ya estaba aburrida de esa historia, es cierto que Tsubasa se había topado con una barrera, pero no era la primera vez que le pasaba ni sería la última, motivo por el cual a la chica ya no le impresionaba. A ella le interesaba más los últimos sucesos ocurridos entre los jugadores de los dos equipos más fuertes de Alemania. Genzo Wakabayashi y Karl Heinz Schneider iban a enfrentarse esa noche y había mucho más que una Bundesliga en juego.
Bueno, creo que Tsubasa ya aceptó su destino.- suspiró Taro.- Ahora está viendo la manera de cambiarlo.
Algo típico en él.- replicó Rika.- Y lo va a conseguir, ya lo sabes bien.
Pues sí, pero creo que la prensa se lo ha tomado más en serio, tenían mucha esperanza en él y como que se decepcionaron al saber que ni él consiguió brillar a la primera en Europa.
Creo que solo Genzo lo ha conseguido, y mira que también sufrió mucho para lograrlo.- suspiró Taro.- La diferencia con él está en que llegó a Europa primero que todos nosotros y por eso ahora ya no tiene estos problemas.
Ni creas, por ahí se corre el rumor que se quiere cambiar de Hamburgo.- replicó Rika.- El Hamburgo no ha perdido, pero tampoco ha ganado y eso quizás no le baste para la Champions League.
Es cierto.- suspiró Misaki.- Qué lata es ser japonés.
Ya hablas como Lily.- se mofó Rika.
Hablo como tú.- replicó Taro, sonriendo.- Y hablando de Lily... ¿Es idea mía o ella y Wakabayashi han estado juntos demasiado tiempo?
Es idea tuya.- respondió Rika.
Taro la miró con sorpresa. Rika se echó a reír.
Claro que no es idea tuya, es algo tan obvio que lo sorprendente es que Elieth y Karl no hayan respingado ya.- dijo Rika.- Y eso solo me hace pensar dos cosas: la primera es que esos dos son tremendamente despistados, o bien porque también se traen su secretito bien guardado. Y dado que estamos hablando de Elieth y de Schneider, yo me inclino a pensar por la segunda opción.
Tú fuiste la que dijo que Schneider y Eli harían mejor pareja, así como Lily y Wakabayashi.- recordó Misaki.
Lo sé.- musitó Rika.- Y me siento mal por eso.
Eres una bruja.- se burló Taro, al tiempo que besaba a su novia.
No me llames así.- gruñó ella.- Me siento culpable.
Bah. Al menos que hayas hecho alguna poción de amor, si esos cuatro tienen relaciones cruzadas no es culpa tuya.- replicó Misaki.
Gracias, por algo me voy a casar contigo.- sonrió Ozawa.- ¿Iremos al partido del Bayern contra el Hamburgo?
¿Te lo quieres perder?.- cuestionó Taro.
Por nada del mundo.- Rika sonrió con cierta malicia.- Me late que se ve a poner muy interesante...
Y vaya que lo sería. Ese mismo día, por la tarde, Elieth tuvo su partido de semifinales, el cual ganó con una amplia diferencia de tantos. Ahora, ella disputaría la final en algunos días y los pronósticos decían que su equipo sin dudarlo sería el ganador. A su vez, Lily se esforzó todo lo que pudo por adaptarse a la nueva rutina y a su nuevo equipo de trabajo, aunque en sí no le costó mucho trabajo ya que el trabajar con Jean y Débora era mucho mejor que hacerlo con Ian y Simone. Lily sabía que esos dos aun no aparecían, aunque aparentemente no habían salido del país ya que no se había registrado la salida de ninguno en las fronteras. El caso es que a pesar de todo, ella lo hizo bastante bien en las primeras rondas, quedando en tercer puesto en el primer día. Jean no se preocupó, si Lily lo hacía lo suficientemente bien podría alcanzar el podio e incluso el primer lugar, si se esforzaba los suficiente.
Genzo estaba listo para su partido contra Schneider, esa noche. El portero estaba ansioso por demostrarle el alemán que su equipo no era invencible, cosa que Kaltz también deseaba hacer. El portero, sin embargo, sabía que aunque Lily había prometido ir al partido, sería más que obvio que ella iría a apoyar a Karl y no a él, cosa que a Genzo lo hacía sentirse un poco mal, aunque ocultó ese sentimiento lo mejor que pudo. No era momento de ponerse a pensar en esas cosas, el futuro de la Bundesliga se iba a jugar en ese partido (yaaa). Schnieder, a su vez, tenía también más o menos el mismo pensamiento que su rival, él quería demostrarle a Genzo que estaba perdiendo su tiempo al no aceptar su oferta para irse al Bayern y crear el equipo más poderoso de Europa. Y bueno, si bien sabía que si Elieth iba al encuentro era para apoyar a Genzo, aun así Schneider deseaba verla...
Así estaban las cosas por la tarde, cuando Genzo llegó a la pista para buscar a Elieth y Karl se apareció para buscar a Lily. Se suponía que ninguno de los dos jugadores debía estar ahí, pero bueno, los hombres son tercos y más cuando se enamoran, así que era de esperarse de que Genzo y Karl estuvieran ahí. Sin embargo, la verdadera intención de cada uno no era el primero ir a ver a su respectiva novia sino irse con la novia del otro. Ninguno de los dos sabía que el otro estaba ahí, de lo contrario no se hubieran arriesgado tanto.
Lily acababa de terminar su rutina cuando vio a una figura conocida a las afueras de la pista. Ella sintió que todos sus músculos se ponían en tensión al ver al hombre ahí. ¡Vaya cinismo! Después de todo lo ocurrido él aun tenía la desfachatez de pararse por esos rumbos. Sin embargo, Lily se dijo a sí misma que no se podía dejar intimidar por ese sujeto y se acercó a él con paso decidido. Lo malo era que no había nadie cerca, Jean estaba con Smolinsky y Deb se acababa de marchar, de manera que Lily lamentó el estar sola.
Ian miró a Lily fijamente al acercarse a él, taladrándola con esos ojos azul hielo. Lily intentó no mostrarse temerosa pero vaya que le estaba costando trabajo, Ian aun tenía ese inacabable poder para intimidar.
¿Qué hace aquí?.- le preguntó Lily, muy seria.
Vine a ver qué clase de mediocridad te puso ese fracasado de Lacoste.- replicó Ian, con sarcasmo.- Por favor, es una estupidez, por algo quedaste en el tercer puesto, era de esperarse. Así no vas a ganar nada.
No me interesa ganar, sino demostrar que puedo salir adelante, a pesar de todo lo que intentó hacer.- replicó Lily.
¿Lo que yo te intenté hacer?.- Rosso se indignó.- ¿Eres acaso idiota? ¡Yo te puse en el lugar en el que estás, gracias a mí estabas al principio en el primer lugar!
¡Y por culpa suya caí al tercero!.- gritó Lily.- ¡Estaba tan aliviada de no estar bajo su mirada que me costó trabajo adaptarme a un ambiente libre de acoso!
¡No creas que esto se va a quedar así!.- gritó Ian, dando un paso hacia delante y sujetando a Lily con fuerza por los brazos.- ¡No te vas a salir con la tuya tan fácilmente! ¡Tú eres mía!
¡De ninguna manera!.- Lily intentaba zafarse.- ¡Ya déjeme en paz, yo no le pertenezco!
¡Tú no eres nada!.- insistía Ian.- No eres más que una fracasada, no conseguirás nada sin mí.
Ian intentó golpear a la chica, pero Lily consiguió esquivar el golpe, sin poder zafarse de los brazos del hombre. Los dos forcejearon por un tiempo, e Ian iba ganando terreno hasta que él sintió que alguien lo separaba con brusquedad de Lily y lo arrojaba al helado suelo de la pista. Lily estuvo a punto de caer también, pero alguien la sostuvo.
A ti te estaba buscando.- le dijo Genzo a Ian.- No pensaba que hubieses conseguido salir del país, pero no creí que fueras tan idiota como para quedarte en Munich.
Tú otra vez.- gruñó Ian, poniéndose de pie.- Lo que no consiguió ese estúpido alemán conseguiste hacerlo tú. Pero ni creas, Lily me pertenece y tú no podrás hacer nada al respecto.
Genzo soltó a Lily y se interpuso entre ella e Ian. Wakabayashi, sin pensarlo mucho, le dio un puñetazo a Ian en el rostro; el hombre no tuvo oportunidad de caer al suelo, ya que Genzo lo tomó por las solapas del saco y volvió a darle otros tres golpes en el rostro, antes de dejarlo caer.
Te dije que si volvías a hacerle daño a Lily, lo ibas a pagar.- gruñó Genzo.
Te arrepentirás.- gruñó Ian.
¿En serio? Yo creo que no.- replicó Genzo.- Esta vez no cometeré el mismo error.
Lily se dio cuenta de que un grupo de policías iba llegando a la pista en ese momento, acompañados por Leonardo. Al parecer, el médico y el portero habían visto a Ian discutiendo con Lily, por lo que el primero fue a buscar a la policía mientras el segundo iba en rescate de la chica (ya, Lily se sabe defender sola P). Así pues, los policías arrestaron a Rosso, al tiempo que éste amenazaba y maldecía sin parar. Sin embargo, Lily ni se inmutó porque le dijo que en esa ocasión ella sí iba a levantar cargos en su contra.
Y de ésta ya no te salvas.- replicó Lily, mirando cómo Ian era llevado por los policías.- Ya era momento de poner un alto.
En cuanto se quedaron solos, Genzo abrazó a Lily y ella se recargó contra él. Un asunto menos por solucionar, quedaba otro pendiente...
No lejos de ahí, Karl dudaba en ir o no a ver a su novia primero, ya que la tentación de ir a ver a Elieth primero era mucho muy grande. El alemán pensaba que no se sentiría a gusto de no ir a ver a su novia primero ya que así ella no estaría esperándolo y no habría riesgo de que ella fuese a buscarlo. Aunque bueno, Lily no sabía que Karl estaba ahí, así que no habría problema de eso. Así pues, el alemán se marchó a buscar a Eli primero, pero en el camino se topó con una visita muy poco agradable. Simone Delacroix estaba recargada contra la pared, fumándose un cigarro muy tranquila. Karl hizo una mueca y decidió darse la vuelta, aunque ella se dio cuenta de su presencia y se acercó a él.
¿Por qué huyes, corazón?.- Simone le dio alcance al joven.- He estado esperando por ti.
¿Qué haces aquí?.- cuestionó Karl, enojado.- No tienes nada de dignidad.
Uy, qué palabras tan rudas, algo digno de ti.- replicó Delacroix, con una sonrisa.- Por eso es que me gustas tanto, corazón.
Déjame tranquilo.- gruñó Schneider, sin detenerse.- No estoy interesado en ti.
Uy, por la manera en la que hablas, pareciera que encontraste a alguien que te mueve el tapete en serio y no sé por qué creo que no estás hablando de la ñoña de Lily. ¿Quién es, primor?
Schneider la ignoró y continuó caminando. Él decidió que ante el primer guardia que se le apareciera enfrente denunciaría a Simone. Si se tratara de Ian, Karl ya lo hubiese dejado inconsciente, pero dado que Delacroix seguía siendo mujer, él se contenía las ganas de golpearla. Karl comenzó a dar vueltas con el fin de perder a la mujer, pero ésta no parecía estar dispuesta a dejarlo en paz, ya que ella le gritaba que no iba a dejar de perseguirlo hasta que no le diera cuando menos una noche de pasión. Schneider estaba empezando a hartarse de ser perseguido por Delacroix, cuando en una vuelta chocó con Elieth, la cual al parecer iba saliendo de una de las pistas de hielo.
¡Karl!.- exclamó ella, genuinamente feliz de verlo.- ¿Qué haces aquí? No esperaba verte…
Pues vine a verte pero… .- Karl suspiró.- No sé como quitarme a esta mujer de encima…
¿Cuál mujer?.- Eli pensó que él hablaba de Lily.
Simone.- respondió Karl, enojado, molesto y fastidiado.- No sé que le pasa a esa mujer que no entiende lo que es un "no".
Muchos no sabemos lo que es eso, pero procuramos no fastidiar.- Elieth sintió celos y comenzó a enojarse.- No me digas que todavía tiene la desfachatez de querer acostarse contigo.
Algo hay de eso.- musitó Schneider.
Vaya, así que ésta es "la otra".- se mofó Simone, dándoles alcance y mirando a Elieth de arriba abajo.- Insisto, con qué poco te conformas.
Eli se le dejó ir a la mujer, soltando una palabra en español que definitivamente no significaba nada bueno; Karl, sin embargo, la sostuvo por un brazo, diciéndole en voz baja que no valía la pena. Simone empezó a provocar a Karl agrediendo verbalmente a Elieth, para ver si con esto él se volteaba cuando menos a verla, aunque Schneider se mantuvo sereno, ignorando a la mujer por completo.
Vamos, querido, sabes que esta chica no es lo suficiente para ti.- insistió Delacroix por quien sabe cuanta vez.
Lo mismo decías de Lily.- replicó Karl, intentando hacerla callar.
La verdad es que ninguna mujer te merece.- replicó Simone.- Solo yo te puedo hacer feliz, ninguna de estas niñas tontas puede hacerlo…
Ok, suficiente.- dijo Elieth, soltándose de la mano de Karl y dirigiéndose hacia Simone.
Ésta vio venir a Eli y sonrió son sorna, preparada para lanzar algún comentario oportuno, pero entonces, y sin previo aviso, Elieth lanzó un puñetazo a la cara de Simone, haciéndola gritar del susto y del dolor. La mujer se tambaleó y trató de no perder el equilibrio, pero Eli le metió una zancadilla y entonces Simone cayó sentada, al tiempo que se apretaba la nariz de la cual le brotaba sangre. La mujer miró con odio a la chica.
A ver si ya con esto te callas.- gruñó Elieth.- Ya te las debía por atreverte a besar a mi hombre.
¿Soy tu hombre?.- Karl no pudo evitar sonreír.- Oye, lo normal es que sea yo quien defienda a mi dama.
Ese derecho nadie te lo niega.- replicó Eli.- Pero esto era asunto de mujeres.
Simone miró enojada a Elieth y, poniéndose de pie, intentó golpearla pero entonces Karl se le puso enfrente.
Eso sí que no.- gruñó Schneider.- Ni creas que te voy a dejar.
Simone intentó entonces atacarlo a él, pero entonces un grupo de policías aparecieron de la nada y se hicieron cargo de la mujer, esposándola de inmediato. Karl y Eli miraron la escena con asombro, sin saber muy bien qué rayos estaba pasando ahí. A lo lejos, Genzo y Lily se dirigían hacia ellos y entonces Karl y Elieth se separaron de inmediato. Los cuatro jóvenes se vieron e intercambiaron miradas de dudas entre sí. Los dos primeros le explicaron lo ocurrido a los dos segundos, eso de que Simone era buscada junto con Ian por acoso, fraude, extorsión y quién sabe qué cuantas otras cosas más. Lo dicho por Genzo, esos dos parecían más Gloria Trevi y Sergio Andrade que un par de entrenadores sobre hielo. Al final de tanto relajo, cuando los policías se llevaron a Simone, los cuatro jóvenes suspiraron y se miraron.
Bueno.- Karl fue el primero en hablar.- Será mejor que me vaya. El partido será dentro unas cuantas horas.
Lo sé.- musitó Genzo.- Mejor será que me vaya también… Nos veremos las caras más tarde, Schneider.
Eso espero, Wakabayashi.- replicó Karl.
Ambos hombres se miraron fijamente y después se dieron la espalda, cada uno echando a andar por rumbos diferentes. Lily y Elieth los miraron a cada uno y después se miraron entre ellas, sin saber muy bien qué hacer.
Te veré al rato.- comentó Eli, simplemente.
Claro.- respondió Lily.
Y cada una se marchó con su novio respectivo. Ninguno de los cuatro sabía que el teatro estaba a punto de terminar…
Notas:
Ya, ahora sí, espero poder terminar este fic en dos o tres capítulos cuando mucho, ya le di muchas vueltas al asunto P.
