Caminó hacia la entrada de la arena donde la séptima división esperaba, al entrar todos lo observaban.
"Potri... digo, Ian... bu-buen combate..." Dijo Agrisk de forma muy tímida.
Ian volteó hacia él, observándolo seriamente se acercó levantando su mano derecha. Agrisk cerró sus ojos pero Ian le acarició la cabeza revolviéndole el crin.
"Tú eres el único que puede llamarme así." Dijo Ian con una sonrisa. "¿De acuerdo?"
Los demás ponis del salón se pusieron tensos y asentaron con la cabeza sin emitir un sonido. La puerta se abrió de par en par y Luna ingresó a todo galope, se acercó a Ian dándole un golpe en el estómago.
"¡Agghh! ¿¡por qué!?" Chilló muy fuerte tras caer al suelo.
"Ian…" Dijo Selena saliendo detrás de Luna. "Por un momento sentimos mucho miedo, miedo de que lo mates."
"¿¡Cómo se te ocurre usar tal magnitud de poder mágico!?" Exclamó Luna.
Ian volteó hacia la arena, allí estaba aún Shining Armor observando los trozos de su armadura mientras la princesa Miamora Cadenza lo abrazaba muy fuerte. En ese momento se dio cuenta que había excedido sus acciones y la fuerza utilizada.
"Agradece que nadie más sabe que eres un humano o mañana habría un caos en toda Equestria." Agregó Luna.
"¿¡HUMANO!?" Gritó Agrisk. "¿¡Entonces era cierto!?"
"Bienvenido a la realidad Agrisk." Dijo Ian poniéndose de pie. "Todo Ponyville lo sabe, inclusive tu hija."
Agrisk se sentó de golpe con la mirada perdida, sin poder creer lo que pasaba frente a él. Ian comenzó a caminar para salir del lugar pero se agachó de golpe.
"¡Owch! ¿Era necesario pegarme tan fuerte Luna?" Dijo sujetándose el estómago.
"Humpf, No importa cuán poderoso seas, siempre serás el potrillo que todos conocemos." Dijo Selena.
Todos los ponis presentes esbozaron una sonrisa, algunos no sabían si reír o quedarse callados. Simplemente observando cómo Ian se retorcía por el golpe recibido de una de las princesas.
Tras reponerse salió junto a Selena hacia el palco donde se encontraba Celestia, seguramente para recibir un regaño o castigo por sus acciones. En el camino vio a la pequeña unicornio de antes pero al verlo acercarse abrazó a su madre y se escondió detrás de ella.
Esa reacción fue como un golpe en su pecho, esa pequeña tan alegre ahora le temía y seguramente todos lo harían.
En el centro de la arena Shining armor aún estaba perplejo por todo lo sucedido, observando los trozos su armadura espaciada en el suelo.
"Shining Armor." Dijo Celestia acercándose a él. "Tu división se ha coronado por quinto año consecutivo como campeones."
"No, fui derrotado… en menos de un minuto." Dijo sin elevar su cabeza.
"Podría haberte matado…" Sollozó Cadence mientras se aferraba a él.
"Entonces, ¿dónde te duele?" Preguntó Celestia.
Shining Armor comenzó a observarse, levantó una de sus patas, giró su cabeza y movió la cola para darse cuenta que no sentía el más mínimo dolor en ninguna parte de su cuerpo.
"En este momento es tu orgullo lo que te duele." Dijo Celestia. "Ese humano es el único que nos nombra a mi y a Luna sin ningún título real, ¿sabes?."
"Espera, ¿acabo de enfrentarme a un humano?" Preguntó Shining Armor.
"Si Shiny, por un momento temí por ti." Chilló Cadence.
"Ustedes dos son muy parecidos pese a que pertenezcan a mundos diferentes." Dijo Celestia. "Por ahora tienes prohibido hablar de esto con tu hermana."
"¿Twilei? ¿Qué tiene que ver ella en esto?"
"No creo que le agrade saber que su primer alumno casi mata a su hermano mayor." Contestó la princesa.
"¿¡QUÉ!?"
Los ponis estaban dispersos en los pasillos retirándose del estadio, algunos observaban Ian y se susurraban cosas cuando pasaba cerca de ellos.
Al ingresar al palco donde Celestia los esperaría para tener una charla, a un lado yacían varios trozos de la armadura que Ian había destruido sobre una pequeña mesa circular. Al verlo sintió algo de culpa.
"Tu expresión nos dice que no hace falta agregar algo más." Dijo Celestia. "Esta armadura era algo muy importante para Shining Armor, ¿Sabes?"
Uno de los trozos pasó volando hasta las manos de Ian sujetándolo con firmeza, este tenía un brillo extraño y parecía canalizar su poder a través de él.
"La armadura fue forjada por el mejor herrero de toda Equestria de hace cuatro siglos, era parte de su familia." Dijo Celestia.
"Una armadura heredada..." Dijo Ian en voz baja.
"La historia decía que aquel herrero solo forjaba la mejor armadura a aquellos valientes que sean capaces de reunir los elementos necesarios." Dijo Celestia. "No se sabe si quedó un legado de ese poni o si algún poni es actualmente capaz de reunir los elementos."
"Si quieres hacerme sentir mal lo estás logrando Celestia." Dijo Ian.
"Aún no termina esto." Agregó Celestia. "Shining Armor es el hermano mayor de Twilight Sparkle."
Ian soltó el trozo de metal por la sorpresa, este rebotó en el suelo causando un fuerte sonido.
"Tienes prohibido contarle a Twilight sobre cualquier detalle de lo ocurrido hoy, no queremos que se ponga triste."
Caminando por los jardines pensaba en qué podía llegar a hacer, Luna y Selena lo seguían sin decir ninguna palabra. No solo enfrentó al hermano de Twilight, todos creen que casi lo mata y destruyó una valiosa herencia familiar. Observó uno de los trozos que aún tenía en su mano y desplegó su hechizo Sky Wings.
"¿Qué piensas hacer?" Preguntó Luna.
"Recordé algo de la vez que fui a Marel Coast." Respondió. "Si preguntan por mi diles que me enviaste en una misión."
Desplegó sus alas hacia arriba y salió volando del lugar, Selena y Luna quedaron allí observándolo retirarse. Al llegar al pueblo aterrizó en la puerta de una casa ubicada frente a la fuente central de Marel Coast.
"Mercury, ¿estás ahí?" Dijo Ian golpeando a la puerta.
Un unicornio magenta salió por la puerta, tenía puesto un delantal grueso y unos lentes oscuros, su cara la tenía llena de carbón.
"¿Eres tú? pensamos que no habías sobrevivido." Dijo quitándose los lentes.
"Los artefactos de la isla no servían y volví sin pensarlo hasta Canterlot."
"¿Qué dices? desde que tú fuiste allí esas criaturas dejaron de acercarse." Dijo esbozando una sonrisa. "Este pueblo te debe mucho, pasa."
Ingresó a la casa y se veían varias cosas forjadas de metal entre las que había ollas, cuchillos de cocina e inclusive unas lanzas y cascos como los que usan los guardias del palacio.
"Eres el único poni herrero que conozco, y necesito algo de información."
"Protegiste al pueblo de un ataque, curaste a mi hermano pequeño usando tus poderes y nos libraste de esa criaturas que nos atacaban de vez en cuando." Dijo quitándose el delantal. "¿Cómo no ayudarte?"
"Lo de las criaturas fue solo casualidad pero mira esto." Ian metió su mano en un bolsillo y le mostró un trozo de la armadura.
"Wow, esto es algo muy pocas veces visto." Dijo el unicornio.
"Quiero forjar una armadura para un unicornio hecha de la misma manera que este trozo." Dijo Ian. "¿Sabes si existe alguien que sepa cómo hacerlo?"
"Conocía un poni capaz de forjar algo así." Mencionó Mercury poniéndose una lupa en su ojo derecho. "Esto tiene escamas de dragón, amatista, titanio, las aleaciones son muy especiales."
"¡Perfecto! díme dónde lo encuentro." Dijo Ian
"Era mi abuelo y hace unos años que no está entre nosotros." Dijo Mercury quitándose la lupa. "Aún está su antiguo taller de herrería en la cima de la colina cerca de aquí."
El camino hacia el taller fue al atardecer junto al hermano pequeño de Mercury llamado Crystal Dust. Cuando abrieron las puertas se encontraron con que el lugar estaba en perfectas condiciones.
"Hace varios años que esto está inutilizable, esperaba más suciedad y telarañas." Dijo Mercury.
"Hermano, ¿recuerdas que obtuve mi cutie mark poco antes que el abuelo muriera?" Dijo Crystal Dust. "He estado trabajando aquí todo este tiempo, déjame ver ese trozo de metal."
Ian lanzó el trozo de armadura y Crystal lo tomó con su magia en el aire, este se pulverizó y el polvillo comenzó a separarse en pequeños grupos.
"¿Tú puedes usar magia elemental de tierra?" Preguntó sorprendido Ian.
"No sé a qué te refieres, pero esta es una habilidad que tiene desde que es un potrillo." Dijo Mercury.
"La magia elemental de tierra es conocida como magia alquímica." Comentó Ian. "Esto es porque permite utilizar los elementos que componen las cosas para poder deformarlas, fusionarlas y crear nuevos objetos entre otras aplicaciones."
"Es la primera vez que alguien explica mi habilidad." Dijo Crystal Dust. "Es por esto que tengo libros de química, biología y mineralogía."
Los montículos de polvo extraídos de la pieza de armadura se acumulaban en pequeñas bandejas y eran pesadas en una pequeña balanza.
"Yo no soy buen herrero como Mercury pero puedo fusionar los objetos para crear las aleaciones." Dijo Crystal Dust. "Nuestro abuelo hacía lo que nosotros hacemos por separado."
"¿Entonces ustedes dos pueden hacer la armadura?" Preguntó Ian.
"No me esperaba esto pero al parecer sí, si podemos." Dijo Mercury.
"Puede ser inclusive mejor que esta." Agregó Crystal Dust.
Una semana y media había pasado desde la final del torneo, la vida en Canterlot era la misma. Los guardias realizaban sus rondas alrededor de la ciudad y los pegasos en pequeños grupos patrullaban el cielo.
El sol estaba ocultándose cuando Shining Armor ingresaba a su casa acompañado de sus padres.
"… va a ser un evento único." Decía el señor Sparkle.
"Papá, una boda tiene que planearse con tiempo."
Comenzaron a tocar a la puerta pocos segundos después de que la cerraran. La señora Sparkle se acercó a abrirla y se encontró a Ian parado con un gran bolso en la mano.
"¡AH!" Chilló.
Shining Armor sin saber qué pasaba dio un salto frente a ella con su cuerno brillando.
"Sabes que es inútil lo que sea que estas por hacer." Dijo Ian sin moverse de la entrada.
"¿T-tú? ¿Qué quieres?" Preguntó Shining Armor.
"Vengo a enmendar mi error." Dijo Ian levantando el bolso.
"T-tú eres aquel m-monstruo del torneo." Dijo la señora Sparkle.
"Humano para ser exactos…" Agregó Ian.
Los padres de Shining Armor realizaron un grito ahogado al oír esas palabras. Ian sacó del bolso un casco de armadura para unicornio.
"Conseguí que te forjaran una nueva armadura." Dijo sosteniéndola entre sus manos.
Las demás piezas salieron flotando del bolso por la magia de Ian, Shining Armor solo las observaba, era exactamente igual a la anterior salvo por pequeños detalles.
"Los bordes son amarillos." Dijo Shining Armor al notarlo.
"La aleación con escamas de dragón dorado le dio ese color." Agregó Ian.
"E-es una broma, ¿Verdad?" Dijo el señor Sparkle. "Es imposible que hayas conseguido esas escamas, Los dragones dorados son criaturas terribles."
"Amatista violeta, titanio, tres tipos de diamantes en bruto." Enumeraba Ian. "Creo que lo más difícil fue la carbonita."
"¿Por qué haces esto?" Preguntó Shining Armor.
"Nuestro orgullo hizo que tengamos nuestras diferencias pero no quiero tener enemigos y no quiero que Twilight me odie por haber destruido tu armadura." Dijo Ian.
"¿Twilight?" Preguntó la Señora Sparkle.
"Ella es mi maestra de magia." Contestó Ian. "Aunque yo le he enseñado un par de mis hechizos."
"Eres un idiota, ¿sabes?" Dijo Shining Armor sonriendo. "Pasa, quisiera poblármela."
La armadura le quedaba perfecta, no había ningún error y tenía en el pecho pintada su cutie mark y disponía de total movilidad en las articulaciones.
"Increíble, es más ligera." Dijo Shining Armor.
"Y resistente." Mencionó Ian.
"Veo que tienes unas heridas en tu cara." Dijo Shining Armor. "Y te ves cansado, ¿por qué no te quedas y comemos algo?"
"Lo siento, tenía pensado volver a Ponyville." Dijo Ian dirigiéndose a la puerta.
Los señores Sparkle se acercaron a los lados de Ian y lo levantaron con su magia haciéndolo ingresar a la casa.
"Es una forma indirecta de pedir perdón por lo que hiciste." Dijo la señora Sparkle.
"Pero guardarte rencor sería lo peor, así que insistimos en que te quedes." Agregó el señor Sparkle.
Esa tarde la pasó charlando junto a la familia Sparkle sobre magia, el mundo de los humanos, contándoles varias historias mientras disfrutaban de la cena. Los señores Sparkle oían cada palabra fascinados por los relatos.
"Muchas gracias por todo." Decía Ian mientras se retiraba.
"Joven, nosotros tenemos que agradecerte a ti." Dijo el señor Sparkle.
"Por cierto Shiny…"
"¿Shiny?" Interrumpió.
"Creo que Shining Armor es muy largo si no te molesta…" Comentó Ian
"Para nada, un apodo es una muestra de amistad." Dijo Shining Armor. "Así que está bien."
"Sería bueno que no le contemos a Twilight de esto." Agregó Ian. "No quiero que se enfade pese a que reparé tu armadura."
"No tienes que preocuparte por nosotros." Dijo la señora Sparkle. "Twilight es muy comprensiva así que díselo tú."
Desplegó sus alas y se elevó un par de metros, saludó con la mano y regresó a Ponyville. Sentía mucha satisfacción, pese a haber hecho algo serio pudo enmendar su error.
