Hola:

Sé que he demorado en subir este capítulo y les pido perdón por ello. Pero aquí se los dejo. Es el antepenúltimo de esta primera parte de la saga.

Les aviso que he creado una página en donde reúno todas mis historias y que a partir del siguiente capítulo cada actualización se hará allí primero y luego en esta página.

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Muchos saludos

Yaem Gy.

Capítulo 28: "Las Consecuencias"

El miedo más grande le inundó las venas. Y cada paso se le hacía más pesado y lento. Malfoy se la quería llevar con él y Ron no podía… no podía aceptarlo.

Malfoy le miró un segundo y extendió más su mano suplicándole a la chica que se fuera con él y Ron devoró los últimos metros para impedírselo como fuera. Fue entonces que escuchó a Snape decirle al Slytherin que estaba loco en querer llevarse a la muchacha. Ron Llegó al fin y pudo escuchar la agónica suplica del rubio.

-Gorrión, ven-

-No, Hermione… ¡no le escuches!- Grito él con la desesperación a flor de piel.

Hermione se quedó quieta un momento mirando al rubio a los ojos, luego se volteó para mirarlo a los ojos a él. Ron en ese instante sintió pánico. Por su cabeza pasó la terrible idea de que ella se marcharía con Malfoy. Mas, la muchacha miró al rubio nuevamente y temblando le gritó.

-¡Me mordiste, víbora traidora!... ¡nunca más volveré a creerte!-

Ron entonces vio el semblante de su rival apagarse de inmediato. Los ojos grises perdieron la desquiciada luz y el rostro demostró que le habían destrozado por dentro. Fue ese el momento que aprovechó el cetrino maestro para empujar a su protegido y dejarlo en terreno libre para escapar.

Draco miró a Hermione y dándole la espalda se tomó del brazo de Severus. Pero antes de que eso sucediera Ron vio algo inverosímil.

-¡DIFFINDO!-

El rayo rojo salió de la varita de la castaña sin previo aviso y el pelirrojo quedó boquiabierto de la impresión. Hermione había hecho un corte en el hombro de su novio. Ron no podía creerlo.

Draco se dio la vuelta y a quien primero miró fue a él. Quizás quería creer que el hechizo lo había hecho el Gryffindor, pero pronto debió aceptar que era ella quien lo había herido.

-Márchate, cobarde- Dijo por último la chica y en ese instante Snape tomó con fuerza a Malfoy, desapareciendo ambos.

Un silencio inundó el lugar. Ron y Hermione quedaron parados como paralizados y el muchacho no sabía qué hacer.

Poco a poco la muchacha se fue derrumbando hasta quedar arrodillada en el suelo y un llanto amargo escapó de su boca. Ron se agachó a su lado y le abrazó de los hombros para en algo aplacar su dolor. Pero en vez de aferrarse a ese abrazo Hermione comenzó a golpearle el pecho, furiosa.

-Te odio, te odio… me lo prometiste… me prometiste que no dejarías que pasara esto- Sollozó sin dejar de pegarle.

-Lo intenté… te lo juro… lo seguí por todos lados… pero no pude alcanzarlo- Dijo con la voz desgarrada- No me culpes por favor-

Hermione dejó de golpearle y se aferró a su pecho llorando desconsolada. Ron la abrazó con todas sus fuerzas y comenzó a acariciarle los cabellos. Se sentía impotente, inútil. Y un rencor profundo asomó en su pecho. Nunca como en ese instante odió a Malfoy. Había hecho justamente lo que le había jurado no hacer… lastimar al gorrión.

Te voy a encontrar… y cuando lo haga te voy a hacer pagar caro su llanto, condenado hurón pensaba con el corazón destrozado. Pues… si su gorrión sufría, él también lo hacía.

El joven fue rodeando a la chica y de improviso la alzo en sus brazos. Hermione, devastada por el llanto, no se lo impidió. Entonces Ron la fue llevando de vuelta por la difícil senda hacia el castillo. Sus piernas le temblaban por toda la exigencia previa pero no hizo caso a ello. Ella se apegó más y su llanto se fue calmando a medida que el muchacho avanzaba por el camino.

Las llamas en la cabaña de Hagrid comenzaban a ser apagadas por el semi gigante y un Harry que parecía desorientado, pero Ron no quiso detenerse en ese lugar. Todos sus pensamientos estaban dedicados en llevar a su castaña a su cuarto e intentar convencerla que durmiera. No encontraba otra solución en ese momento para apaciguarle la tristeza y la desilusión.

A mitad del camino Hermione se removió en sus brazos y al mirarla a los ojos ella le dio una triste sonrisa.

-Bájame Ron… Ya puedo caminar sola- le dijo suavemente.

-No tengo problemas en llevarte a tu cuarto…-

-No te preocupes. Además, no iré a mi cuarto. Necesito saber que pasó en el castillo. Necesito saber si los demás están bien-

-Pero…-

-No me dejaré derribar por esto… Es mejor que me ocupe en saber cómo están los demás y cómo está Harry-

Ron la miró y sintió admiración. La fue bajando lentamente y la chica le dio un abrazo.

-Gracias por estar a mi lado en este momento… perdón por los golpes-

-No hay problema- De pronto Ron recordó un temor reprimido por las recientes circunstancias- Tienes razón, tenemos que saber cómo están los demás. Vamos-

Ambos salieron corriendo hasta llegar a las puertas principales en donde se encontraba Luna expectante.

-Hermione, Ron… ¿Están bien? Me diste un gran susto cuando te fuiste detrás de los mortifagos, Hermione-

-Estamos bien. ¿Cómo están los demás?- Dijo la chica como intentando acallar a la rubia.

-Hay algunos heridos… Macgonagall dijo que todos debemos ir a la enfermería-

Los tres siguieron rumbo al lugar y al tratar de entrar Ginny se les cruzó en el camino. Estaba pálida y los ojos los llevaba hinchados y rojizos. Ron sintió que su corazón daba un asustado salto.

-¿Qué pasa, Ginny? ¿Estás bien?-preguntó la castaña

- Estoy bien. Ron… ¿Y tú cómo estás?- se aferró a su hermano.

-Yo… bien. Ginny… ¿Qué pasa?-

-Será mejor que entres y te enteres… Yo quiero ir en busca de Harry-

La pelirroja tomó su rumbo y Ron se aterró de entrar en la blanca sala. Fue entonces que Luna y Hermione le tomaron de las manos y los tres entraron.

Neville reposaba en una cercana cama pero lucía sereno. Al frente se encontraban Lupin, Tonks y Pomfrey, y sobre la cama de ese sector un cuerpo con el rostro ensangrentado provocó un estremecimiento en el chico.

-¿Bill?- Fue lo único que pudo decir.

Soltó las manos de sus amigas y corrió a la cabecera de su hermano. Bill tenía mordidas terribles en la cara y lucía muy mal. Ron tomó una de sus manos y se le quedó mirando y maldiciéndose a sí mismo por no haber estado cerca para protegerlo.

-¿Qué… qué le pasó?-Susurró.

-Greyback-Dijo Lupin- El maldito hombre lobo lo atacó-

Por largo rato nadie dijo nada. Madame Pomfrey untaba sobre las heridas un raro ungüento y Ron no dejaba de apretar la mano de su hermano para hacerle sentir que no estaba solo.

De pronto otras personas entraron a la sala. Harry venía de la mano de Ginny como si fuera un sonámbulo y sus ojos pasaron de persona a persona hasta quedarse en el herido rostro del mayor de los hermanos Weasley.

Hermione se separó del lado de Ron para correr y abrazar al pelinegro. Entonces Ron volvió a mirar a su hermano aún sin convencerse de que tantas cosas malas estuvieran pasando. Mientras, madame Pomfrey seguía untando el extraño ungüento.

Entonces Harry empezó a alegar de qué porqué no se le curaba con encantamientos pero la enfermera le contestó que esas heridas eran malditas y que no había mejor cura para ellas.

-Pero él no fue mordido en luna llena - dijo Ron, quien estaba mirando fijamente la cara de su hermano, como si pudiera, de alguna manera, forzarlo a curarse solo mirándolo fijamente - Greyback no se había transformado, así que seguramente Bill ¿no será un-un verdadero...?-

Pero Lupin con su explicación no lo dejó satisfecho. Tal vez era posible que Bill nunca más fuera el joven alto, vivaz y fascinante que siempre había sido.

Fue en ese momento que Ron reclamó la asistencia de Dumbledore para curar a su hermano. Él viejo director le había pedido estar de guardia, se lo debía.

-Ron, Dumbledore está muerto - dijo Ginny.

El mundo se derrumbó para todo aquel que estaba en la habitación. Lupin miró a Harry desesperado para luego caer sobre una silla con el rostro escondido en las manos. Tonks se llevó las manos a la boca ahogando un gemido y Hermione se tomó del brazo de Ron para no caer. Ron sintió que el estómago se le estrujaba y miró a Harry para confirmar la terrible noticia. No podía ser… Dumbledore no podía estar muerto.

No… no puede ser… el viejo loco es inmortal… no puede morir crujía en su mente.

-.¿Como murió? - Susurro Tonks - ¿Como paso?-

-Snape lo mato - dijo Harry - Yo estaba ahí, lo vi. Llegamos a la torre de Astronomía, porque era el lugar donde estaba la marca... Dumbledore estaba enfermo, estaba débil, pero creo que se dio cuenta de que era una trampa cuando escuchamos pasos subiendo en las escaleras. Él me inmovilizó, no pude hacer nada. Yo estaba bajo la capa de invisibilidad y entonces Malfoy atravesó la puerta y lo desarmó…-

Hermione se llevo las manos a la boca y Ron gimió. El labio de Luna temblaba.

-… mas mortifagos llegaron y entonces Snape lo hizo. El Avada Kedavra. - Harry no podía continuar.

Todos enmudecieron de pronto. El Fénix, la fiel mascota de Dumbledore comenzó un triste, melodioso y bello lamento que penetró los corazones de todos. Era tan hermoso y terrible que Ron lloró por dentro todas sus tristezas y su alma se le esparció por todos los rincones en su calor dulce y sereno pero doloroso.

Pasó largo rato y nadie emitió sonido alguno. Estaban todos hechizados y sus cuerpos y mentes volaban al compás de la dulce y agónica melodía.

Las puertas se abrieron otra vez y una Mcgonagall desmarañada se hizo presente. Llevaba los cabellos desordenados, la túnica rasgada.

-Molly y Arthur están en camino - dijo y el hechizo de la música fue roto.

Todos despertaron del trance y se vieron de nuevo en la terrible realidad. Mcgonagall interrogó a Harry y él reafirmó sus dichos. Snape había matado a Dumbledore.

La vieja profesora quedó traspasada por la cruel verdad. Perdió el equilibrio y Pomfrey invocó una silla para que cayera sobre ella. Tampoco podía creer que esas cosas estuvieran pasando.

Entonces Lupin habló del talento de Snape con la Oclumancia y Tonks se resistía a esa realidad alegando que Dumbledore confiaba ciegamente en el maestro de pociones. Mcgonagall en tanto explicaba que Dumbledore tenía motivos poderosos para creer en el arrepentimiento del profesor y que nunca había permitido reclamos. Tonks pidió saber qué razones podría tener el director y Harry dio una cruel explicación.

-Yo lo sé - dijo Harry y todos voltearon a mirarlo - Snape le pasó a Voldemort la información que hizo que él buscara a mi mamá y papá. Entonces Snape le dijo a Dumbledore que no había entendido lo que había hecho y estaba realmente apenado de haberlo hecho y de que ellos estuvieran muertos-

Todos los miraron fijamente.

-¿Y Dumbledore creyó eso? - Dijo Lupin incrédulamente - ¿Dumbledore creyó que Snape sentía que James estuviera muerto? Snape odiaba a James-

-Y tampoco creía que mi madre fuera digna ni siquiera de una maldición - dijo Harry - porque ella era muggle de nacimiento, él la llamaba "Sangre Sucia"-

Mcgonagall comenzó a culparse por lo sucedido diciendo que ella había mandado a avisar de la invasión al antiguo mortifago con Flitwick, pero Lupin le dijo que no se culpara ya que nadie esperaba la traición de Severus. Harry en cambio seguía preguntando sobre Snape y daba la impresión que buscaba más razones para odiarlo.

Mcgonagall buscaba explicaciones para la inaudita invasión. Pero todo parecía estar bien custodiado y protegido. No podía entender como los mortífagos habían entrado.

-Yo sé - dijo Harry, y explicó brevemente acerca del par de gabinetes de desvanecimiento y el camino mágico que habían formado - Así que ellos entraron a través del cuarto del requisito-

Harry entonces le miró a él y a Hermione y se sintió devastado.

Ron fue el primero en hablar. Explicó que había hecho lo que Harry le había ordenado pero que Malfoy se le había escapado. Luego Ginny le secundó explicando lo de los polvos peruanos y el puño de triunfo que poseía el Slytherin. Luego explicó los de la profunda oscuridad y de su nula capacidad de poder bloquear a los invasores. Lupin entonces dijo que los chicos los habían buscado y que ellos, Bill, Tonks y él, habían acudido a la lucha.

Harry entonces buscó las explicaciones de Hermione. Ella, alarmada y avergonzada, comenzó a explicar que ella y Luna estaban vigilando a Snape hasta que Flitwick apareció corriendo avisándole al moreno profesor de los acontecimientos. Ellas solo escucharon un golpe y al salir Snape y verlas les había dicho que el pequeño maestro se había desmayado de la impresión. Las chicas le habían creído y se habían quedado cuidando al profesor al cual habían encontrado inconsciente en el oscuro despacho. La chica se sentía culpable de su credulidad.

Luego a los oídos de todos llegaron los pormenores de la pelea. Ron a cada palabra podía ver en su mente las imágenes de luces rojas volando por el aire, muros destruidos, polvo, gritos, ramas gruesas lanzadas a su cabeza. Luego a su mente llegó el aterrador recuerdo de la luz verde. Esa que por poco le quita la vida. Su mente volvió al lugar al escuchar sobre el bloqueo en las escaleras y como Snape sin problema alguno había traspasado la protección dejando atónitos a todos.

Todos asumieron que Severus iba en persecución de los enemigos, nadie esperaba la traición.

Lupin contó sobre el derrumbe de la protección por parte del mago rubio y como Snape tomando del cuello a un Malfoy con el rostro desencajado bajaban por las escaleras apresuradamente para luego pasar en medio de la pelea sin ser tocados y escapar lejos de cualquier represalia. Y la lucha había recomenzado para los que habían quedado atrás. Ron recordó sus intentos por ir tras Malfoy pero a cada paso que daba algo se le cruzaba retrasándolo.

De repente las puertas de la enfermería se volvieron a abrir. Molly y Arthur Weasley llegaban al lugar seguidos de una Fleur pálida y alarmada. Mcgonagall salió a su encuentro pero Molly la esquivó y corrió al lecho de su hijo haciendo que Lupin y Tonks se movieran del lugar para darles espacio. Luego besó la frente ensangrentada de su hijo y Ron vio que sus labios temblaban.

Su padre preguntaba angustiado sobre las posibles consecuencias del ataque y Lupin no encontraba palabras ni explicaciones correctas para dar un diagnóstico. Luego Arthur preguntó por la suerte de Dumbledore, pero más como para convencerse de la verdad.

Molly entre tanto tomaba el frasco con el ungüento de manos de madame Pomfrey y lo untaba en las heridas de su hijo. Luego comenzó a lamentarse y sus palabras pusieron en ebullición a la bella novia de su hijo mayor.

-¿Y que quiegue decig con eso? - Dijo Fleur súbitamente en voz alta - ¿Que quiegue decig iba a casagse?

Y comenzó la dolorosa defensa de su amor por parte de Fleur. Ron la observaba pelear fieramente su derecho de ser la novia y casi esposa de Bill y como alegaba que ni siquiera un hombre lobo lo separaría de ella. Ron sabía que su madre no aceptaba a la joven y que tal vez había pensado que la chica no querría continuar los planes de matrimonio al ver a su novio en semejante estado. Pero Ron y los demás fueron testigos de que Fleur Delacour no dejaría que nada ni nadie le quitara al hombre que amaba.

La muchacha en el fervor de su alegato de pronto quitó el frasco de ungüento de las manos de su suegra y continuaba haciendo las curaciones. Era su novia, era su derecho.

Ron se encogió en sí mismo esperando el huracán que estallaría en cualquier minuto pero en su lugar Molly se quedó mirando a la muchacha curar a su hijo con manos temblorosas. Ron la miró y pudo ver que su madre ahora cambiaba las facciones suavizándolas y dando una agradecida y dulce mirada a la bella rubia.

-Nuestra tía abuela Muriel - dijo la Sra Weasley después de una larga pausa - tiene una muy hermosa tiara, hecha por los duendes, estoy segura que podría persuadirla para que te la preste para la boda. Ella está muy encariñada con Bill, tú sabes, y quedaría encantador con tu pelo.-

-Ggacias - dijo Fleur rígidamente - Estoy seguga que sega adogable.-

Lo siguiente los dejó de una pieza a todos. Fleur y Molly se fundían en un abrazo y lloraban juntas. Ron estaba pasmado y al mirar a Harry pudo notar que estaba mucho más confundido.

Esto sí que no me lo esperaba- Se dijo en la mente- Fleur al fin se metió a mamá en el bolsillo

Pero no tuvo tiempo de desperezarse. Tonks ahora tomaba a Lupin del saco y le reclamaba cosas que Ron no alcanzaba a comprender. Tuvo que intervenir su padre para que él entendiera que Nynphadora estaba enamorada de Remus y que éste se resistía a ese amor por considerarse desmerecedor de alguien tan joven y bella siendo él, más viejo, pobre y peligroso dado su condición de hombre lobo. Tonks le decía que a ella no le importaba nada y que lo amaba por sobre todo. Mientras Lupin buscaba más escusas para negarse a amar a la chica, llegó Hagrid para avisar que el cuerpo de Dumbledore había sido movido. Entonces la profesora Mcgonagall se excusó ante todos retirándose y llamando a Harry a una plática antes de la reunión que tendría con los jefes de todas las casas.

Harry se volteó y pasó su mirada por todos los rostros despidiéndose. Ron le contempló marcharse y decidió esperar su llegada a su cuarto ya que había mucho que decirse los dos. Tenía muchas dudas en la mente y Harry era el único que podía aclarárselas.

Ron miró a Remus y Tonks que volvían a discutir y como la metamorfomaga salía de la estancia con la frente en alto pero con lágrimas en los ojos.

-Está bien, Remus… Será como tú quieres. Adiós-

Remus se quedó plantado al suelo y Ron notó el temblor en sus manos. El ex profesor trató de calmarse y se sentó en una de las sillas pero no pasaron ni cinco minutos y salió de allí corriendo con el rostro desesperado.

-Ojala pueda alcanzarla- le escuchó que Luna le susurraba a Ginny.

-Sería un tonto si la deja ir- le escuchó a su padre- El buen amor no se debe dejar escapar nunca-

Ron no pudo evitar mirar a Hermione. Ella miraba a la nada con la mirada nublada. El pelirrojo sabía que ella estaba pensando en Malfoy. Pero ¿Era ese un buen amor? Ron no sabía que pensar. Sabía que Draco había cometido la peor estupidez de su vida, pero también recordaba que le había pedido proteger a la mujer que amaba. Ron se sintió confundido. Además, ahora se preguntaba si ella no se estaría arrepintiendo por no marcharse con el rubio.

-Muchachos, les pido se retiren a sus cuartos si no están heridos. Ya es muy tarde y todos necesitamos descansar- Dijo madame Pomfrey.

-Vayan, hijitos- dijo Molly abrazando a Ginny y Ron en un solo movimiento- Duerman. Mamá velará que todo esté bien- luego se acercó a Luna y Hermione y de igual modo les dio un fuerte abrazo- Ustedes también vayan a descansar-

Los muchachos se retiraron de la sala en donde quedaron los señores Weasley, Fleur, Bill y Neville mientras madame Pomfrey aseguraba las puertas.

El camino a sus casas fue silencioso y en un acto reflejo todos se tomaron de las manos. Ron a un lado llevaba a Ginny, al otro a Luna. Hermione se había quedado al lado de la pelirroja y se aferraba a la mano de ella como a un salvavidas.

Pasaron por los pasillos y a la vuelta de uno encontraron una bonita escena. Remus rodeaba la cintura de Nynphadora y la besaba con una delicadeza insólita para alguien de su condición. Tonks con lágrimas en los ojos le correspondía temblorosa y poco a poco sus manos comenzaban a acariciar el cabello de su amado.

Los chicos se quedaron en total silencio y pasaron rápidamente para no interrumpirlos. Luego tomaron otro pasillo hasta que llegó el momento en que Luna tuvo que separarse.

-Duerman con una vela encendida… así los Nargles no les atormentarán esta noche- les dijo y se dio la vuelta para seguir su camino.

Ahora los tres Gryffindor continuaron su camino y al pasar por el retrato, la Dama gorda lloraba desgarrada. Al entrar vieron que varios chicos estaban despiertos. Muchos de ellos estaban pálidos, otros temblorosos. Seamus miró a Ron por mucho rato pero nada dijo.

-Ginny, acompaña a Hermione a su cuarto por favor- Le susurró a su hermana- Cuídala por mí-

La pelirroja asintió con la cabeza y tomó a Hermione del brazo para llevársela. Hermione se dio cuenta del movimiento y miró a su amigo un momento. Ambos se conectaron en una sola mirada y Ron vio agradecimiento y pesar en la de la muchacha.

-Trata de dormir Ron- le dijo

-Tú también- de respondió él.

La vio subir los escalones acompañada de Ginny y ambas se perdieron tras la puerta. Luego Ron aspiró profundamente y sin más subió los escalones hasta su cuarto.

Le dolía todo el cuerpo. Las rodillas casi no las podía flexionar y fue un suplicio sentarse en la cama. Su cuerpo le pedía el descanso pero se negó a ello. Tenía que hablar con Harry.

El pelinegro llegó una hora después y parecía aliviado de verlo despierto. Caminó hasta su propia cama y se sentó mirándolo fijamente.

-Están hablando acerca de cerrar la escuela - dijo Harry.

-Lupin dijo que deberían.-

Hubo una pausa.

-¿Y? - dijo Ron en voz muy baja, como si pensara que el mobiliario podía estar escuchándolo – ¿Lo conseguiste? ¿E-el horrocrux?-

Harry solo movió la cabeza negativamente.

-¿No lo conseguiste? - Dijo Ron pareciendo alicaído - ¿No estaba allí?-

-No - dijo Harry - Alguien lo había tomado ya y dejo una imitación en su lugar. -

-¿Tomado ya?-

Ron se sintió morir. Tanta destrucción, tanto dolor y muerte no habían valido nada. La salida de Harry y Dumbledore había sido inútil.

Harry le pasó el objeto y Ron leyó la extraña nota.

-R.A.B. - murmuro Ron - pero, ¿quien fue ese?-

-No sé - dijo Harry, acostándose en su cama completamente vestido y mirando fijamente hacia arriba.Se quedó en silencio y así Ron pudo notar que el canto del fénix había cesado del todo. Ahora todo estaba demasiado silencioso y era como si a uno le hubieran quitado un pedacito de alma. Ron se sumergió de pronto en sus pensamientos y se fue recostando poco a poco ya completamente vencido por el cansancio. Cerró los ojos y se dijo que por esa noche ya no quería saber nada más. Por la mañana Harry podría contarle qué demonios había pasado en la torre.

Estaba ya empezando a quedarse dormido cuando la voz de Harry se volvió a escuchar en el cuarto.

-Ron… tengo que decirte algo-