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[N. de A]: ¡EXCELENTES NOTICIAS! ~Después de ti hay mucho~ ha sido nominada como FAVORITE ROMANCE STORY en los INTERTWINED ETERNITY AWARDS. ¡Y siendo el único fanfic en español (me siento verdaderamente orgullosa de mi misma y de ustedes, también), quisiera que me ayuden con sus votos por su fanfic favorito!

¡El link de las nominaciones se encuentra en mi perfil!

Declaimer: Los personajes pertenecen a las grandiosas Stephanie Meyer y L.J. Smith. Solo la trama es mía.

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~Después de ti hay mucho~

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_-28-_

Los gemelos Kitsune

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La bruja Original los observaba fijamente desde su posición en la única silla del sótano. Su cabello marrón caoba se encontraba suelto en rizos y largo sobre sus hombros hasta llegar más allá de su cintura. Sus ojos color chocolate los observaban ausentes pero a la vez con cierto aire de interés. Quizás era algo entendible si tenías en cuenta que la vampiresa acababa de despertar de un sueño de más de un milenio. El vestido color melocotón rozaba levemente el sucio suelo. En el cual, a su lado, se encontraba el cuerpo de un hombre sin vida que Elijah había hecho entrar para que ella se alimentase.

―Elijah. Cuánto tiempo sin verte ―esas fueron sus primeras palabras.

Bella contuvo el aliento al escuchar su propia voz salir de los labios de Emmeline. Estaba segura que aquel sentimiento invadía a Elena cada vez que la Doble oía o miraba a Katherine Pierce.

―Emmeline ―asintió Elijah. Aunque él pareciera tan compuesto como siempre, Bella podría jurar que en su voz había un atisbo de algo, algún sentimiento que Bella aun no podía descifrar.

A pesar de que la mayoría de las veces, Bella era correcta en el comportamiento, en ese momento no pudo refrenarse.

―¿Cómo podemos parecernos tanto? ―su voz denotaba una mezcla entre el asombro y el miedo. Ambos, también.

Emmeline inclinó la cabeza a un costado haciendo que su cabello se moviera en la misma dirección. Observó a Bella con interés.

―Se me vienen a la mente muchas posibilidades. ¿Cuántos años humanos tienes? ―su voz era cantarina y dulce con ese acento tan anticuado que también poseían Klaus y Elijah. También era imposible no darse cuenta de ello mirando el aspecto de siglos de sus ropas.

―Yo… uhm… tengo dieciocho.

―Es decir que te han convertido recientemente ―dedujo Emmeline asintiendo para sí misma, ya sabiendo que Bella era una vampiresa. Suspiró con pesar―. ¡Tan joven!

―Aún no has respondido la pregunta ―apuntó Elijah con el tono más amable.

Emmeline se encogió de hombros.

―Mis disculpas. Teniendo en cuenta que he despertado hace menos de una hora de un letargo de lo que supongo fueron varios siglos, aún me encuentro poniendo los acontecimientos en orden en mi mente.

―No te preocupes ―Bella sacudió la cabeza―. Es solo que eres tan parecida a mí…

Emmeline rió encantadoramente.

―Teniendo en cuenta mi edad debes ser tú quien se parece a mí, ¿no lo crees, querida? ―Bella solamente sonrió en respuesta―. Bueno, supongo que estuve… dormida o muerta mucho tiempo ya. Es natural que una parte de mí haya reencarnado en otra persona de ésta era. Por cierto, ¿en qué año nos encontramos?

―En el siglo veintiuno ―respondió Elijah con suavidad. Emmeline se llevó la mano a los labios, su expresión era acongojada.

―¿Reencarnado? ―Bella parecía demasiado absorta en sus pensamientos como para prestar atención a Emmeline―. ¿Quieres decir que soy una reencarnación? ¿Tu reencarnación?

―No. Yo no estoy verdaderamente muerta; no del todo. Por lo que solamente alguna que otra cualidad esencial de mí ha reencarnado en ti. Y supongo que es la apariencia física porque no creo que seamos iguales en nuestras maneras de ser; sería imposible ya que naciste y creciste en otro tiempo y mundo diferentes al mío ―frunció el seño y su mirada se clavó en su copia―. ¿Tendrías la bondad de decirme tu nombre? No tengo la costumbre de hablar con extraños… aunque se trate de mi copia.

―Lo siento, Emmeline ―se disculpó Bella―. Mi nombre es Isabella Marie Swan pero mis amigos me llaman Bella.

Ella asintió lentamente y nos sonrió.

―Es un placer conocerte… creo. ¡Qué nombres tan raros! ―pareció sumergirse en su mundo durante unos segundos. Luego su mirada se posó en Elijah por vez primera e hizo una mueca, como si tuviera un mal sabor en la lengua―. Debes entender, Elijah, que está en mi derecho preguntar ya que supongo que ustedes fueron quienes me despertaron, pero… ¿por qué lo hicieron? Después de tanto tiempo, ¿por qué despertarme?

Bella sintió como su cuerpo se tornaba rígido. Aunque Emmeline pareciera tan encantadora, Bella no pudo evitar preguntarse si todo aquello sólo era una simple fachada. Elijah, por el otro lado, mantuvo su mirada firme en la bruja Original.

―Niklaus ―el nombre salió suave pero reticente de los labios de Elijah pero Emmeline lo recibió como si le hubieran asestado un puñetazo en el estómago. Bella pudo ver el amor, el dolor, el resentimiento, la culpa y nuevamente el amor. Amor.

Amor.

―¿Qué sucede con él? ―su voz salió quebrada. El temor inundaba sus ojos.

―Él consiguió convertirse en un híbrido ―respondió Elijah.

Si el rostro de Emmeline pudiera cambiar de color, Bella pensó que en ese momento estaría blanco. Daba la sensación de haber pasado un huracán de emociones dentro de ella y, en ese momento, el huracán se había ido dejando solamente la nada.

―Así que lo ha conseguido ―murmuró en un tono tan bajo que casi se perdió en el aire―. Bien. Lo ha conseguido ―su voz se había alzado al igual que su rostro.

―Sí, lo ha conseguido ―asintió Elijah―. Pero su plan era crear una nueva raza de híbridos, criaturas como él. Ante su imposibilidad, mi hermano ha cometido un tremendo error, Emmeline.

―¿Qué es lo que ha hecho? ―preguntó Emmeline.

―Niklaus ha liberado a un demonio llamado Shinichi ―la voz del vampiro era clara y concisa―. Y ahora… ―allí no pudo continuar. Quizás por el hecho de haber visto, al igual que Isabella, las oscuras emociones cruzar en la expresión de Emmeline.

―Shinichi ―murmuró Emmeline.

―Yo recuerdo ―comenzó Elijah con el seño fruncido―… recuerdo una vez en la que mi madre y tú hablaban sobre ese mismo nombre.

―¿Lo conoces? ―preguntó Bella de manera ferviente―. Necesitamos saber si hay alguna manera de detenerlo. Ha tomado completo control de Mystic Falls.

Emmeline sacudió la cabeza.

―Primero necesito que me cuenten todo lo que ha sucedido. Veré si hay alguna forma de ayudarlos.

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Contarle todo a Emmeline conllevó sentarse junto a ella toda la madrugada hasta que el sol del amanecer se asomara en el horizonte.

―Mil años han pasado y aún sigue siendo hermoso ―murmuró Emmeline mientras observaba el exterior a través de la ventana de la sala de la señora Peterson.

―He traído algo de té, por si se les ofrece ―ofreció la señora de la casa.

―Gracias ―asintió Elijah, claramente despidiéndola del lugar. Él levantó una de las tazas y la tendió hacia la otra Original―. ¿Gustas? ―preguntó.

―No, gracias.

Elijah suspiró.

―Emmeline, sé que quizás te sientes algo…

―¿Enojada? ―lo interrumpió ella, suspirando― ¿traicionada? ¿herida? Sí, así me siento. Elijah, ¿a ninguno de ustedes se les ocurrió que quizás yo quería vivir? ―se volvió para enfrentarlo―. Se suponía que tú y Rebekah eran mis hermanos, también.

Elijah cerró los ojos por un momento y luego suspiró. Pero no dijo nada para defenderse. No podía hacerlo. O cierto era que muchas veces había pensado despertar a Emmeline pero el pensamiento de la furia de Niklaus lo detenía. Elijah estaba seguro que su hermano encontraría la manera de matarlo y a cualquiera que se atreviera a poner las manos en el ataúd de su antigua amada.

―Necesito que me ayudes a hacer volver a la vida a Niklaus, Emmeline.

Emmeline no lo miró pero aún así, preguntó:

―¿Por qué debería de hacerlo?

Elijah se quedó sin respiración. Jamás había cruzado por su mente el hecho de que Emmeline se negase a ayudar a su hermano.

―Porque… lo aprecias. Y tú no eres así.

Emmeline se encogió de hombros.

―Él también me apreciaba y él tampoco era así. Supongo que la inmortalidad cambia a las personas ―luego de un minuto de silencio atónito, Emmeline suspiró―. ¿Dónde se encuentra él?

Elijah suspiró de alivio y se encaminó hacia el sótano, escuchando los pasos de Emmeline que lo seguían por detrás. Se dirigió hacia el ataúd que Niklaus había escogido para Elijah hacía años y lo abrió, revelando a su hermano.

Era algo irónico.

Escuchó como Emmeline tomaba aire de golpe y él se alejó unos pasos, dándole lugar a ella.

La Original se acercó y miró con detenimiento la forma pétrea de su amado.

Se encontraba igual que la última vez en la que lo había visto, el único cambio permanente era que el largo de su cabello había sido recortado de una manera similar a la de Elijah.

Seguía siendo tan hermoso…

Volteó la mirada hacia otro lado.

―Necesitaré algunas cosas.

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Isabella entró en el lugar con varias bolsas en las manos y se las tendió a Emmeline.

―Ropa ―fue todo lo que dijo. La Original frunció el seño.

Oh, sí, pensó Bella. Aquello iba a ser divertido.

Luego de unos minutos después de ayudar a Emmeline a embutirse en las nuevas ropas sin que se las pusiera al revés o cualquier otra cosa, hubo un llamado en la puerta. Ambas fruncieron el seño a la vez que Elijah se dirigía abrirla.

―Tengo que admitir que Shinichi es poderoso ―la voz de Damon les llegó a sus oído y Bella no pudo evitar sonreír. La Original y la otra vampiresa bajaron las escaleras y volvieron a la sala para encontrarse con Damon, Katherine y Elijah―. De un momento a otro aparecían arboles y ―Damon no pudo seguir cuando se volteó a ver a las recién llegadas. Sus ojos se agrandaron de la impresión y el aliento se le quedó a mitad de camino―… dime que es una broma.

―¿Qué demonios? ―preguntó Katherine, atrayendo la mirada de la nueva integrante.

―¿Tatia? ―preguntó ella, luego miró a Elijah quien negó con la cabeza.

―Ella es Katerina Petrova, la primera Doble. Katerina, ella es Emmeline, una… vieja amiga.

Katherine los miró a ambos con una ceja enarcada, sin hacer caso a la mirada de Emmeline. Luego bufó.

―Ni siquiera preguntaré ―dijo con las manos alzadas y antes de sacudir la cabeza.

―Eres igual a…

―Sí. Ya lo he escuchado ―la interrumpió Katherine. No necesitaba que se lo dijeran más veces. Era desesperante poseer el rostro de un muerto.

―Emmeline ―la llamó Bella mientras se acercaba a Damon. Él le puso una mano en la cintura, aun observando con el seño fruncido a Emmeline―. Él es Damon Salvatore.

Emmeline asintió con la cabeza en su dirección.

―Es un placer conocerlos.

―¿Alguien me podría explicar ―preguntó Damon sin contestarle a la Original― qué es lo que está sucediendo aquí? ¿tienes una hermana gemela y jamás lo dijiste?

Bella frunció el seño a la vez que Katherine volvía a bufar.

―Emmeline es una Original. Como Klaus y Elijah ―contestó la última.

Damon frunció el seño y miró al otro vampiro.

―Creí que eran cinco hermanos.

―Y lo son ―contestó Emmeline con voz suave―. Pero al parecer yo fui un… agregado inesperado a la familia.

Los párpados de Damon se entrecerraron y luego abrió los ojos con sorpresa, volviéndose hacia Katherine.

―Klaus te lo pidió por eso, ¿verdad? ―preguntó mientras sus ojos se oscurecían―. Él te pidió que convencieras a Isabella para que completara la transformación y así tener a otra más de ella ―extendió el brazo hacia Emmeline.

Katherine mantuvo su mirada pero no se defendió. Tampoco negó la acusación. Se encogió de hombros a la vez que Damon apretaba el puente de su nariz.

Nadie notó la incomodidad de Emmeline.

―Bueno, no interesa ―comentó Bella. Lidiaría con ese problema más tarde―. ¿Qué ha sucedido con Stefan? ―le preguntó a Damon―. ¿Lo has encontrado?

Damon negó con la cabeza.

―Shinichi es muy poderoso ―suspiró―. Parece que ha encantado el bosque porque los árboles aparecen y desaparecen.

―¿Qué?

―Lo que oíste ―intervino Katherine, quien se hallaba al lado de Elijah ya―. Mientras nos dirigíamos hacia Mystic Falls se nos apareció un árbol en el medio de la carretera y llámenme loca pero se movía.

―No estás loca ―anunció Emmeline―. Ese es el poder de Shinichi.

―¿Controla ramitas? ―preguntó Damon con una ceja enarcada.

Emmeline lo penetró con la mirada.

―No tienes por qué subestimar el poder de un demonio. Ha sido capaz de controlar a tu hermano.

―Y a todo Mystic Falls.

―No ―negó Emmeline―. Ese no es el poder de Shinichi. Ese es el poder de su hermana Misao.

―¿Por qué siempre tienen que ser hermanos? ―suspiró Damon.

―¿Has traído lo que te he pedido? ―preguntó Elijah, dirigiéndose a Katherine. Ella asintió con la cabeza y extendió el brazo. Era una bolsa negra.

―Velas, agua bendita y tierra del bosque. Me debes una por haberme arriesgado a entrar en él. Y en la Iglesia.

―Bien ―asintió Elijah con una minúscula sonrisa. Se volvió hacia Emmeline―. ¿Qué más necesitas?

―Trae a Niklaus.

Corrieron los muebles de la sala y depositaron a Klaus en el suelo. Emmeline tomó el agua bendita y la vertió sobre él, luego encendió cinco velas y las deposito a su alrededor. Tomó la tierra que Katherine había recolectado del bosque y rodeó cada vela con ella.

―No lo entiendo ―comentó Katherine mientras la veía trabajar―. Ella es una vampiresa. Fue creada junto contigo y tus hermanos, ¿verdad?

―Sí ―asintió Elijah.

―Entonces, ¿por qué posee magia?

―Yo era una bruja cuando humana ―respondió Emmeline.

―Eso ya lo hemos deducido ―intervino Damon desde el otro extremo de la sala―. Lo que no entendemos que por qué aún conservas la magia. No se puede ser vampiresa y bruja al mismo tiempo.

―Al principio, al igual que Rebekah, los poderes me abandonaron. Pero luego de un tiempo, ellos regresaron.

―¿Cómo? ―preguntó Bella―. ¿Por qué?

Emmeline compartió una mirada con Elijah.

―Hice algo que ellas aprobaron.

―¿Como por ejemplo…? ―la instó Damon a seguir.

Ella solo sacudió la cabeza y dijo:

―Silencio, por favor.

Las llamas de las velas se encendieron en un parpadeo con un fuego brillante.

Addit sublevat. Duritiam transformat in cibum. Verum tamen ad vitam ―comenzó a murmurar Emmeline mientras extendía la mano y Elijah se acercaba a ella. Tomó una daga e hizo un tajo en la mano del Original antes de dar vuelta para que la sangre cayera sobre Niklaus. Las llamas se hicieron brillantes―. Addit sublevat. Duritiam transformat in cibum. Verum tamen ad vitam. Addit sublevat. Duritiam transformat in cibum. Verum tamen ad vitam ―el agua bendita y la sangre se mezclaron y comenzaron a dispersarse en cinco líneas que se arrastraban hacia las posiciones de las cinco velas ― Addit sublevat. Duritiam transformat in cibum. Verum tamen ad vitam. Addit sublevat. Duritiam transformat in cibum. Verum tamen ad vitam ―la sangre y el agua bendita se pusieron en contacto con la tierra del bosque y ésta comenzó a levantar humo, quemándose. Y a medida que se quemaba la tierra, el cuerpo de Klaus tomaba color y la piedra se convertía en piel suave desde el centro, dispersándose hacia arriba y abajo―. Addit sublevat. Duritiam transformat in cibum. Verum tamen ad vitam ―las velas se derritieron sobre lo que quedaba de la tierra quemada, la sangre y el agua bendita. Se apagaron.

Addit sublevat. Duritiam transformat in cibum. Verum tamen ad vitam.

Klaus abrió los ojos y comenzó a toser. Elijah estuvo a su lado en un parpadeo con varias bolsas de sangre.

Emmeline se alejó de allí.

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―¡¿Dónde está él?! ―rugió Klaus, aventando la bolsa de plástico vacía hacia la pared―. ¡¿Dónde está Shinichi?!

Elijah intentó no enojarse. En lo primero en lo que pensaba su hermano era en la venganza.

―Hermano ―habló él―. Por favor, cálmate.

Klaus lo fulminó con la mirada pero luego sus hombros se relajaron.

―¿Qué es lo que ha sucedido, Elijah?

―Shinichi y su hermana Misao se han apoderado de Mystic Falls. Stefan Salvatore y otra vampiresa han desaparecido, presumiblemente a manos del demonio.

Klaus bufó. A él no le importaba lo que hicieran con los vampiros de Mystic Falls ni mucho menos. Pero quería hacerle pagar a Shinichi por lo que le había sucedido. ¿Convertirlo en piedra? ¿a él? ¿a Niklaus Mikaelson?

Aquel demonio no sabía qué era lo que le esperaba.

Miró a su alrededor y sonrió cuando la encontró a su derecha.

―Te has transformado ―comentó con una sonrisa en el rostro.

Isabella inclinó la cabeza y una emoción fugaz pasó por sus ojos.

―Hace siglos ya ―respondió.

La sonrisa se disolvió de su expresión.

Emmeline.

―¿Qué haces aquí? ―preguntó con la voz agitada.

Emmeline se encogió de hombros.

―Devolviéndote a la vida. Elijah me ha despertado.

Klaus fulminó con la mirada a su hermano y luego volvió a mantener el control.

―Qué más da ―comentó―. Te habría despertado yo, de igual manera. Tú debes saber algo sobre Shinichi.

Emmeline alejó su mirada de él y de sus mentiras, para mirar al resto de los vampiros en el sótano.

―Shinichi y Misao son hermanos gemelos Kitsune. Demonios orientales capaces de adoptar formas humanas.

―¿Qué es eso? ―preguntó Bella.

Kitsune significa zorro ―comentó Elijah a nadie en particular―. Es un elemento de gran importancia en el folclore japonés, si no me equivoco.

―Tienes razón ―asintió Emmeline―. La palabra kitsune se utiliza tradicionalmente para nombrar a los espíritus del bosque con forma de zorro. El zorro es un ser inteligente que posee habilidades mágicas, las cuales van incrementadas con la edad y la adquisición de conocimientos. La edad, la sabiduría y el poder de un kitsune son mayores a medida que aumenta el número de colas, siendo que el más poderoso de los kitsune puede llegar a tener nueve colas.

―¿Y qué es lo que hacen? ―preguntó Damon, interesado ya que jamás había oído hablar de ello.

―Sus funciones eran las de proteger bosques y aldeas. Aunque a veces hacían algunas que otras travesuras con los humanos; era su naturaleza.

―Pues creo que estás equivocada en todo ―dijo Katherine― porque en Mystic Falls se encuentran haciendo más que una pequeña travesura en este momento.

―Tienes razón, Katerina. Pero eso era lo que hacían.

―¿Qué fue lo que cambió, entonces?

―Lo humanos, por supuesto ―Emmeline se encogió de hombros―. Durante siglos, o incluso quizás miles de años Shinichi y Misao, al igual que muchos otros kitsune se encargaron de proteger y cuidar de los bosques y de las personas y animales que vivían en ellos o en sus alrededores. Pero con el paso del tiempo muchos de estos kitsune fueron perseguidos y cazados por los humanos con intención de vender su pelaje o sus colas a altos precios, pensando que estas ofrecían cualidades mágicas a quienes las poseyera. Así fue cómo se ganaron la ira de los demonios, o espíritus del bosque, que pasaron de hacer simples e inocentes travesuras a buscar venganza contra los humanos. ¿Por qué iban a seguir cuidándolos? Para ellos los humanos se habían convertido en una raza que no merecía compasión ni consideración alguna.

―Bueno ―murmuró Damon―, parece que el humano consigue siempre una manera de cagarla.

Muy a su pesar, Klaus tuvo que coincidir con él.

―¿Niklaus? ―preguntó Elijah―. ¿Puedo preguntarte qué es lo que has hecho tú para que Shinichi te convirtiera en piedra?

Klaus le sostuvo la irada a su hermano, súbitamente irritado. ¿Por qué Elijah siempre tenía que hacer las preguntas correctas?

―Un trato.

―Oh, no ―murmuró Emmeline.

―¿Qué tipo de trato? ―preguntó Bella.

―Él no se metería en mi camino si yo dejaba que él hiciera lo que quisiera con Mystic Falls y la gente que habita en el pueblo.

―¿Y tú qué hiciste? ―preguntó Emmeline con el seño fruncido.

―¿Tuve que haber hecho algo? ―preguntó, irritado.

―Sí porque a pesar de todo Shinichi tiene un sentido muy fuerte de la lealtad. Sólo tienes que hacer un buen trato, sin dejar nada afuera de lo que él pueda llegar a aprovecharse.

―¿Niklaus? ―volvió a preguntar Elijah.

―Lo traicioné ―respondió el híbrido con un suspiro―. Claro que no iba a dejar que el controlara Mystic Falls.

Elijah también suspiró mientras negaba con la cabeza.

―Bueno, si me disculpan ―interrumpió Damon―. la lección de historia fue muy interesante; gracias por ello. Pero tengo que ir a encontrar el modo de sacar a mi hermanito de aquella cueva sin que el demonio mayor me encuentre.

―En realidad ―dijo Emmeline―, Misao es más letal que Shinichi.

―Oh. Bueno, eso es alentador ―asintió Damon―. Pero ya que no he visto a la famosa Misao, fingiré que ella no está aquí ―se dio media vuelta y comenzó a alejarse.

―Damon, espera ―lo llamó Bella. luego miró a los vampiros restantes de la habitación―. Tienen que ayudarnos.

―¿Por qué? ―preguntó Klaus.

―¿Por qué? ―repitió Bella, como si no pudiera creer que aquellas palabras habían salido de los labios del híbrido―. Quizás por el hecho de que todos nosotros te devolvimos a la vida.

―Yo te ayudaré, Bella ―anunció Emmeline.

―¡No! ―rugió Klaus a la vez que se acercaba a ésta última. Elijah estuvo en un segundo entre los dos―. Fuera de mi camino, Elijah ―ordenó él con los labios apretados.

―Hermano, yo también ayudaré a Damon. Se lo debemos.

Klaus y Elijah se miraron a los ojos durante unos segundos hasta que el primero apartó la mirada hacia Emmeline.

―Haz lo que quieras ―dijo antes de subir por las escaleras.

―Bueno ―habló Katherine―, eso fue incómodo.

―Ahora, brujita ―se volvió hacia Emmeline―, ¿cómo haremos para matar a Shinichi?

―No ―negó Emmeline―. A estos demonios no se los mata. Son tan inmortales como nosotros, los Originales.

―Oh, alegría ―dijo Damon.

―Pero podemos mandarlos de nuevo a sus dimensiones.

―Entonces, ¿cuál es el plan? ―preguntó Bella.

Emmeline observó a los cuatro vampiros durante un momento antes de asentir con la cabeza.

―El plan es éste.

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~oOo~

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―Mil años ―fue lo primero que ella dijo. Klaus no apartó su mirada de ella. Vestida en ropas actuales, él parecía estar hablando con Isabella. Si no fuera por aquel acento en su voz y la mirada en su rostro―. Mil años de oscuridad, Niklaus.

―¿Crees que merecías menos? ―preguntó él aún en su asiento. Sus ojos claros se encontraban clavados en ella mientras la bruja se paseaba por la sala. Elijah, Isabella, Damon y Katerina se habían marchado para hacer los planes necesarios para ejecutar el plan, dejando a Emmeline en compañía de Klaus.

El plan.

Klaus no quería pensar en el plan.

Katerina.

Klaus aun deseaba arrancarle el corazón a la vampiresa que había huido de su destino hacía medio milenio. Pero, por otro lado, a través del tiempo y en secreto, Klaus había comenzado a admirar la astucia de aquella mujer que había sido lo suficientemente inteligente como para mantenerse con vida durante todos aquellos siglos.

Eso no quitaba el hecho de que aun quisiera arrancarle el corazón, claro.

La falta de sonido hizo que Klaus volviera al presente. Emmeline se encontraba de pie, observándolo con expresión inescrutable.

―Ningún pecado merece tanto tiempo de oscuridad.

Klaus se levantó de su silla, haciendo que Emmeline diera un paso hacia atrás.

―Permíteme diferir ―caminó hacia el bourbon y destapó la botella de cristal―. Tú me traicionaste ayudando a mi madre a maldecirme.

―¿Lo veías como una maldición? ―preguntó Emmeline, inclinando la cabeza hacia un costado.

Klaus la miró con mirada dura mientras dejaba caer el líquido en un vaso.

―¿De qué otra forma querías que lo viera? Te aliaste con mi madre y juntas me quitaron una parte de mí. ¿Acaso no es eso traición?

Emmeline sacudió la cabeza.

―Estábamos haciendo nuestro deber.

―¡¿Cuál deber?! ―gritó antes de arrojar el vaso hacia la pared más cercana, haciéndolo estallar en millones de fragmentos―. ¡Me traicionaste!

―¡Trataba de protegerte! ―lloró ella antes de taparse el rostro con ambas manos. Cuando humano, Klaus se habría acercado a consolarla, a prometerle que todo estaría bien. Incluso habría llegado a abrazarla. Pero en ese momento no le importaba; al contrario, lo desesperaba y enojaba, porque no quería sentir pena por ella. Por aquella traidora que le había quitado la mitad de sí mismo.

―¿Protegerme? ―preguntó en un tono más bajo―. Dime, Emmeline, ¿de qué tendría que protegerse un híbrido inmortal como yo?

Ella bajó las manos de su rostro y él pudo ver que sus ojos se encontraban embebidos por el dolor.

―De ti mismo ―respiró con profundidad y cuadró los hombros―. Pero he comprobado que no ha servido de nada.

Sacudió la cabeza con incredulidad.

―Tú… ya no quiero ver tu rostro.

―Es gracioso ―Emmeline irguió la cabeza― porque ves mi rostro todos los días, aunque con otro nombre. No te preocupes ―se dirigió hacia la puerta―, luego de lo que planeo hacer ya no tendrás que volver a verme ―y desapareció antes de que Klaus pudiera alcanzarla.


[N. de A]: ¡He vuelto rápidamente! Estoy radiante por la nominación. Estoy segura de que no ganaré pero no me interesa porque ya ser nominada para algo así es… increíble.

Espero que el capítulo les haya gustado y… ¿qué piensan de Emmeline? ¿de Klaus? Creo que Elijah y Katherine son perfectos juntos. Y ni hablo de Bella y Damon.

Muchas gracias a: vanne, chovitap, M, DsdVzla xD, Yolanda, Bella-swan11, Lyz y allyley por sus Reviews en el capítulo anterior.

XOXO

¡Y NO SE OLVIDEN DE VOTAR!