Naruto, sus personajes y su historia base son obra y pertenencia de Masashi Kishimoto.
Narración
—Dialogo—
—Pensamiento—
— "frase anteriormente dicha por el u otro personaje" —
Resalte de palabras.
HERENCIA MAS AMBIENTE IGUAL… ¿AMOR?
Capítulo Veinte
Una lágrima traicionera salió de sus ojos blancos. Hinata se encontraba sentada en el pequeño comedor para cuatro personas dentro de su apartamento, que resultó ser más permanente que temporal, en Suna. Miraba hacia la ventana con melancolía y tristeza. En sus manos tenía el documento que anunciaba legalmente, que ella y Sasuke estaban divorciados.
-Jamás pensé que un documento así llegara a mis manos...- pensó mientras regresaba su mirada a los primeros renglones:
"Según el decreto *** del País del Fuego, que indica que los cónyuges casados dentro de la ley del Estado, pueden separarse alegando causas que sean consideradas suficientes o significativas para su efecto, o según el acuerdo de solicitud de ambas partes..."
-Ambas partes...-Hinata se quedó en esa frase, ¿Por qué Sasuke no intentó detener el proceso? ¿Había perdido la esperanza con ella? ¿O simplemente prefería seguir su vida sin ella?
Hinata no podía evitar maquinar acerca de Sasuke. En su cabeza no entraba la posibilidad de que Sasuke, el hombre al que tanto amaba, dejase de amarla. Que Kiba y Shikamaru supieran de su embarazo le quitaba cierto peso de encima, aunque sea dos personas hacían a Konoha sabedora de su estado, pero deseaba tanto decirle a Sasuke de su embarazo, quería verle la cara, quería saber por sí misma si se alegraba o si no. Mientras acariciaba su enorme vientre pensaba en los nombres que les pondría a los niños. Uno se llamaría Hizashi, en honor a Neji y su padre. Hinata le debía mucho a Neji, aunque en algún momento hubieron discrepancias entre ellos, Neji fue una de esas personas que la apoyaron cuando ella decidió dejar las misiones y adentrarse totalmente en la medicina. Pero quedaba el segundo niño... Sasuke lo nombraría, a menos que no quisiera.
El llamado de la puerta le obligó a parar el rumbo de sus pensamientos. Con lentitud y cuidado se encaminó hasta la puerta, encontrándose con una agitada Temari.
-¡Oh, Hinata! -le llamó con angustia.
-Temari... ¿Qué sucede?- le preguntó preocupada, mientras la rubia se adentraba en el apartamento.
-Hinata... Gaara, hay Hinata, ¡Dime que me perdonas!-Le pidió realmente preocupada.
-Temari, voy a perdonarte cuando sepa lo que hay que perdonar.- le intentó consolar.
-Dios, Hinata, no era eso lo que quería escuchar pero... Gaara aviso a Konoha.- Hinata palideció al escuchar aquello, ella podía deducir que se refería a su embarazo- ¡Hinata debes perdonarme a mí y a mi hermano! Él tenía buenas razones para hacerlo...
-Temari... No, no, no, no, por favor dime que no es cierto...- le suplicó cubriendo su rostro con las manos.
-Hinata, no pude evitarlo. Dime que me perdonas.- le pidió observando que Hinata dejaba de ponerle atención.
-No, esto no me puede estar pasando- decía ignorando a su amiga y llegando al sofá más cercano.- Konoha no es tan grande- decía para sí misma con lágrimas en los ojos - ...Sasuke se enterará en unos días.
-Oh, Hinata todo saldrá bien.- trató Temari de consolarla.
-No, Temari. Esto no puede salir bien. No hay manera.- Hinata ya no podía detener el llanto- Sasuke me odiará, yo quería explicárselo, aunque no entienda cómo se dieron las cosas, pero...
-Hinata, una explicación debe haber. Y él te escuchará...
-Temari, necesito estar sola. Por favor, si no es mucha molestia.- le pidió en un susurro.
-Claro, Hinata... Pero primero debes perdonarme.
-Te perdono, Temari... A Gaara también- le dijo melancólica- pero, por favor, Temari... Déjame sola.- le pidió desesperada.
-Claro, nos vemos Hinata.- se despidió apenada.
-Ve despreocupada, Temari.
Y Temari se fue, Hinata dejó salir todas las lágrimas. Su dolor no era que se supiera en Konoha, ni que Sasuke lo supiera, sino la forma en como se enteraría. Ni ella misma comprendía cómo se dieron las cosas, entonces; ¿Cómo iba a comprenderlo Sasuke? Más aún, si ella no estaba ahí para explicar lo poco que comprendía. Seguramente pensaría que ella lo traicionó.
Hinata comenzó a sollozar más fuerte, Sasuke comenzaría a odiarla. Y ella se odiaría a sí misma por ser lo que ella nunca decidió ser.
*.*.*
Varios días habían pasado y Gaara deseaba darle a Hinata la noticia de la decisión que Konoha y su clan habían escogido. Aunque no sabía cómo ella lo recibiría, seguramente estaría enojada. Aunque Hinata había cambiado mucho, una imagen de ella enojada le resultaba difícil de reproducir.
Tocó la puerta, sabiendo que Hinata estaba en el apartamento. Unos segundos después, Hinata se encontraba frente a él abriéndole la puerta con una mirada neutra.
-Buenos días, Kasekage-sama- saludó la joven.
-Buenos días, Hinata- saludó él con mas confianza.-Debo comunicarte algo.
-Pase por favor.- ambos llegaron a la pequeña sala.
-Hinata, la Hokage ha decidido dejar que tus hijos nazcan aquí, incluso tu familia lo aprueba.
-Está bien- respondió Hinata tratando de sonreír.
-Hinata, espero que no haya asperezas en nuestra relación, me refiero a que tú conoces las razones por las cuales yo actué de la manera que lo hice. Finalmente, tus pequeños nacerán aquí, que es lo que tú querías.
-Creo que no sabe mis verdaderas razones- comenzó a hablar Hinata.- Pero gracias por venir- concluyó para dejar cerrado el tema.
– Bueno, además debo comunicarte que Neji y un grupo de tu familia viene en dos días. Creo que envían a personas que te atenderán.
– Entiendo, gracias. – habló por hablar.
Después de un rato de silencio, Gaara se despidió asintiendo con la cabeza y Hinata lo acompañó hasta la puerta.
Gaara se fue con un mal sabor de boca del apartamento de Hinata, si bien sabía que su relación no estaba en la mejor condición del mundo, esperaba que Hinata tuviera una mejor actitud respecto a las, que él consideraba, 'buenas noticias'. Hasta donde él sabía, Neji era una persona importante y muy querida de Hinata... Y que ella reaccionara de manera tan seca, le había sacado de su zona de comodidad.
*.*.*
Neji no podía creer la orden que el líder del clan le había dado, él... ¿Padre? Él... ¿Esposo de Hinata? No había idea más retorcida que entrara en su cabeza además de esa. Lo peor de todo, para él, era que hace pocos días atrás decidió aceptar sus sentimientos hacia Tenten. Estuvo tan cerca de declararse, pero pensando con la cabeza fría dedujo que fue mejor no haberlo hecho, sino ahora sería más doloroso aceptar el hecho que no podrá estar con ella.
Corriendo hacia Suna iba él y un grupo de quince Hyuga totalmente a disposición de Hinata.
*.*.*.*.*
Sí, sí, sé que me tardé un mundo, pero… ¿Qué les pareció?
L.
