-Unos días antes-

-Muy bien señor, debo retirarme. -Comentó un joven agente del gobierno, el cual depositó su arma en un extenso escritorio de caoba. Movió su cabeza, haciendo que el flequillo castaño que cubría su fino rostro se corrió hacia atrás, descubriendo su ojo derecho.
-Oh, ha sido un gran honor el tenerte trabajando para mí, Leon. -Le contestó un sonriente Haggar mientras le estrechaba la mano derecha para ofrecerle un amistoso saludo al más bajo, en tanto con la izquierda se acomodaba la corbata color jade que prendía del fino cuello de su camisa. -¿Por qué no te quedas un rato más y charlamos un poco? -Éste se refregó las manos y a través de un citó fono que reposaba en la mesa se comunicó con su secretaria, la cual acató su orden de llevarle una pizza recién salida del horno, y obvio, traída del mejor restaurante.
-Lo siento. -Sonrió el joven Kennedy sonriendo de medio lado. -Pero tengo cosas que hacer... -Dijo dándose la media vuelta, mientras se metía las manos en los bolsillos de su oscura chaqueta de cuero, pero se volteó con los ojos más que abiertos al escuchar una estrepitosa carcajada viniendo de parte del buen presidente.
-¿Una cita con la joven agente Redfield, de nuevo? Déjale que te extrañe un poco, hombre. -Dijo mientras caminaba hasta el chico para darle unas amistosas palmaditas en la espalda, haciéndole sacudir un poco debido a la fuerza con la que había ejecutado sus golpes. -Lo siento, chico, pero no permitiré que te retires, te mereces una recompensa por salvarle la vida a mi hija.
-Claro...Tengo experiencia salvándole el pellejo a las hijas de mis superiores. -Dijo Leon mientras suspiraba con los ojos cerrados, recordando a la pequeña Ashley, sólo que ahora había sido el turno de rescatar a la joven hija del presidente de Metro City.
-Ni modo, pero no te angusties, no te retendré mucho tiempo, jajaja, yo también fui joven y sé lo que es estar enamorado, pero al menos espera a que llegue la pizza, ¿Te parece? -Mike le revolvió los castaños cabellos a Leon, como si de su nieto se tratase, y a éste no lo quedó otra que sonreír levemente mientras cerraba sus ojos recibiendo la fraternal caricia.

Fue más rápido de lo que esperaron, pero una llamada a la puerta les advirtió que el tan anhelado alimento había llegado a destino, y Kennedy, sintiéndose como en casa, se echó atrás en la silla ubicada en la parte contraria de la mesa presidencial y se llevó un enorme trozo de la suculenta pizza a la boca, relamiéndose al sentir que un travieso hilillo de salsa de tomate se deslizaba por su labio inferior, sin embargo, el mayor no alcanzó a tomar una rebanada cuando la secretaria abrió las puertas de la oficina de par en par, con una cara que reflejaba una infinita solemnidad y se acercó taconeando hasta Haggar, susurrándole al oído un importante asunto, se trataba de una emergencia, una sorpresiva noticia.

-Ya veo, ponlo al teléfono. -Le devolvió Mike el susurro, a lo que la mujer le esbozó una sonrisa y se alejó desapareciendo por donde había entrado.

Leon alzó una ceja mirando el proceder del superior, el cual, aflojándose la corbata ésta vez, se acercó tembloroso al auricular del teléfono, el cual comenzó a emitir el estrepitoso chirrido que indicaba que alguien deseaba comunicarse urgentemente con el mayor.

-¿Agente Coulson? -Habló el presidente, haciendo que un canoso hombre, perteneciente a la organización de S.H.I.E.L.D. comenzara a hablar en un tono exasperado y tembloroso. -Bueno, cálmate hombre, que no te entiendes ni tú... Dime... -El joven agente del gobierno miraba expectante las reacciones de Haggar, e inclinose adelante, tomando otro pedazo de pizza mientras escuchaba con una eterna atención lo que, indirectamente, le comunicaba Mike. -¡¿Qué?! Imposible, ¿No han hallado su cuerpo? -El superior abrió los ojos y golpeó la mesa con fuerza, haciendo tambalear un vaso con gaseosa, el cual Leon logró rescatar antes de que su contenido se esparciera por el fino y costoso mueble de caoba, tallado con cuidado. -Ya veo... Mi más sentido pésame.
-"¿Una baja?" -Pensó Leon, ésta vez tragando aquel pedazo de comida con más dificultad al oír esas palabras, pero lo que escuchó a continuación, le quitó el apetito por completo.
-¡¿Qué?! ¡¿Y encima Albert Wesker sigue con vida?! ¡Creí que Chris y la señorita Sheva habían acabado con él en África! -Gritó esto con más furia aún.

"¿Wesker con vida? Es... Es imposible..."

Leon Scott Kennedy deformó su rostro en uno de perplejidad y se levantó de forma brusca de la silla, golpeando la mesa con ambas manos, haciendo que el vaso de gaseosa se quebrara en mil pedazos sobre la alfombra:

-¡Mierda! -Exclamó el muchacho más molesto que antes, y se encontraba agachándose para recoger los trozos de vidrio, pero Haggar le hizo un gesto con la mano para que lo dejase, ahora habían asuntos más importantes que atender.
-Ya, ya veo. -Éste último miró a Kennedy alzando una ceja. -Si, el agente Kennedy aún está conmigo. -¿Qué? Pero si el acaba de... -Haggar se interrumpió y miró a Leon a los ojos con un dejo de preocupación y resignación. -Está bien, si, lo sé, bueno, tienes razón, es uno de los más capacitados, pero eso no quiere decir que no sea peligroso... -El pelicastaño se mordió su labio superior, esperando lo peor. Era una situación inminente, aquel anciano Coulson estaba dispuesto a enviarlo nuevamente a las afueras del país para exponer su vida, con tal de salvar a las demás. Y si era contra Wesker, estaba dispuesto a hacerlo... No importaban los riesgos, un idiota como lo era ése científico loco y ególatra debía desaparecer del mapa de una vez por todas.
-Iré. -Sentenció Leon apretando sus puños y mirando al mayor a los ojos, dejando a la vista un aire de fortaleza admirable, a lo que el presidente no tuvo más que aceptar el destino que uno de sus protegidos debía cumplir, más, debía admitir que no estaba del todo preocupado, sabía que Leon sería capaz de darle una buena patada en el trasero a Wesker y mucho más.
-Oh, si. -Habló el hombre de grandes músculos. -Ni siquiera le he tenido que preguntar, se ofreció voluntariamente. -Después de sonreír conforme, entabló un par de minutos más de conversación con el agente de S.H.I.E.L.D. y luego colgó el oscuro teléfono, sentándose en la silla presidencial y cruzando sus brazos sobre la mesa.
-Wesker vivo... ¿Cómo es posible que...?
-Yo tampoco me lo explico, Leon. -Interrumpió Mike mientras apoyaba su mentón en sus manos, mirándolo con atención. -Un espía encontró un refugio a lo lejos de éste lugar... Trabajaba para Albert, pero logró escapar después de una disputa con él, no sé como, pero lo hizo...Le encarcelaron y lo confesó todo. Y lo peor de esto es que no está trabajando solo, se encuentra bajo la protección de un mutante, y mucho me temo que no de cualquier mutante, sino que es protegido de Erik Magnus.
-¡Magneto! -Exclamó el agente mientras abría sus ojos, no podía caber de la sorpresa, era como si de un momento a otro el destino se hubiese puesto en su contra y hubiese acabado con su momento de relajo que merecía y anhelaba con tantas ganas...Aunque en el fondo se estaba acostumbrando al hecho de que la vida le hiciera esas malas jugadas. -Pero, Magneto..Es cierto, sus métodos son poco ortodoxos, pero el tener a Wesker de su lado, habla muy mal de él...Él sería incapaz de aliarse con alguien de su calaña.
-Eso es lo más sospechoso de todo, pero Erik habrá tenido sus motivos. -Haggar abrió los ojos y notó a un confuso, y a la vez molesto, Leon.
-Me niego a creerlo. -Musitó él sin mirarle a los ojos, haciendo que su cabello cubriera su mirada de una forma atractiva y misteriosa.
-Bueno, ya tendrás tiempo para hacer algo, ahora tienes tarea que hacer. -El presidente se colocó de pie y se acercó nuevamente al teléfono.
-Bueno, llamaré a Claire, me temo que nuestra cita se cancelará. -Suspiro él, molesto mientras sacaba su teléfono celular, y estuvo a punto de discar el número de su amada pelirroja cuando oyó otra estrepitosa carcajada proveniente del hombre de cabellos color chocolate.
-¿Cancelarla? No, no lo harás, dile que tú y yo la estaremos esperando acá en quince minutos, ya que ella también tiene deberes que cumplir.
-¿Quiere decir que...?
-Exacto, joven Kennedy...-Rió mientras tecleaba emocionado los números del aparato telefónico. -No permitiré que te le enfrentes solo a Wesker.

/

-Pff...Y me hicieron levantarme temprano de la cama... ¿Para esto? -Suspiró un Anthony Stark mientras se rascaba la cabeza, en la parte de atrás de un helicóptero militar que le llevaría a él y a sus otros tres compañeros a destino.
-No te quejes, yo tenía también otras cosas que hacer, debía salvar a Hyrule hoy. -Suspiró una molesta X-23 mientras recordaba su juego pendiente reposando en una reluciente GameCube morada en su hogar.
-Bueno, bueno, sois héroes, ¿No? -Dijo el piloto volteando durante unos segundos su cabeza hacia atrás para ver reposar a sus cuatro pasajeros, ambos mirando al exterior, a través de las relucientes ventanas. -No deberíais quejaros, todo un país cree en ustedes, y tienen su completo cariño y devosión ¿No es eso suficiente motivación, chicos?
-No sé si yo pueda decir lo mismo. -Susurró Laura, mirando sus garras y recordando que su sangre mutante, heredada de su maestro James Howlett le habían traído más de un problema con la sociedad, al igual que su superior.
-Tranquila, Laura. -Le habló de repente la hermana menor de Claire Redfield, la cual le miraba desde el otro lado de la aeronave con mucha ternura y con un angelical aire maternal. -Estoy segura que habrá más de una niña en el mundo que anhela ser como tú, independiente si eres mutante o no. -Dijo mientras le sonreía con los ojos cerrados, sacándole una sonrisa de alivio a la joven de oscuros cabellos.
-Ja, a demás de hermosa, sabia. -Exclamó Ironman cruzándose de brazos y dejando ver su cara tras la máscara, enseñando una coqueta sonrisa para con la pelirroja.
-G-Gracias, supongo... -Sonrió ésta última con nerviosismo mientras se aferraba al brazo de su novio Leon.
-Bueno, basta de cháchara. -Volvió a hablar el hombre de hierro. -Así que Wesker, me hna hablado de él... ¿De verdad estaremos bien los cuatro?
-Bien...Yo creo que sí, yo también le sugerí a Haggar que seríamos demasiado pocos, pero él insistió en que... -Habló Leon, pero el más adulto le interrumpió.
-¡Nah! ¡Qué va! Creo que somos demasiados, conmigo hubiese bastado y sobrad...¡Au! -Exclamó Ironman mientras se sobaba la cabeza, sintió un profundo dolor debido a un fuerte coscorrón cortesía de la joven mutante que le miraba con los ojos entre cerrados y con mucha molestia, dejando en claro que no sólo había heredado las habilidades de Wolverine, sino que también parte de su carácter impaciente y algo malhumorado.
-Gracias. -Sonrió Kennedy mirando a X-23, ésta se sonrojó un poco y se rascó la nuca, para luego hacerle al muchacho un gesto para que continuase. -Haggar me habló de la situación, y ya que somos compañeros de equipo, debo informarles también...-Se colocó de pie y se paseó un poco, tanto como el reducido espacio del transporte le permitía y los miró a los tres con un aire solemne, mientras se llevaba las manos a los bolsillos mirándoles con atención profunda.

Les comentó a cerca de la extraña relación de "compañerismo" que unía a Erik y Albert para formar un equipo, y era una relación cuyo origen era desconocida; el segundo de los mencionados planeaba, nuevamente, establecer un nuevo orden mundial en el que él estuviera en la cabeza, esforzándose por acabar con la raza humana a como diera lugar. Poco y nada se sabía de las intenciones del rubio, pero era muy poco probable que Magneto estuviera "reinando" con él en un futuro.

-Humanos, mutantes, super-hombres...Para Wesker todos somos la misma escoria. -Dijo Leon, mirando a la joven de ojos color azabache con preocupación, pero ella sólo miraba el suelo, apretando sus tobillos.
-¿Y qué pasará con nosotros? -Dijo ésta última de repente. -Los X-Men, Magneto... ¡Magneto! ¿Por qué permitiría tal abominación? -Abrió sus orbes de par en par y colocándose violentamente de pie.
-Elemental, mi querida y bella Laura... -Dijo Tony levantándose al igual que los otros dos, y curiosamente, ése aire que había tomado tan de repente le daba un aspecto similar al de Sherlok Holmes(*). -Por lo que nuestro querido agente Scott nos relata, he podido deducir que nuestro también querido y estimado Magnus no tiene ni la más remota idea de lo que Albert trae entre manos, digo, ¿No les parece raro que Magneto no se haya negado a trabajar codo a codo con él? Aunque haya habido extorsión de por medio, él jamás expondría a los suyos de esa forma, por algo los mutantes le llaman: "El caballero Blanco" -El hombre de la armadura se paseó entre mutante y agente mientras se rascaba la barbilla, pensando: -Aquí me huele a algo raro... Creo que debemos hacerle a Magnus un pequeño "Lavado Cerebral" para que descubra lo que su pequeño "Patiño" se trae entre manos.
-Eso es verdad... -Ésta vez fue el turno de la hermana menor de Chris de levantarse de su asiento. -Pero, no olviden que estamos ante Wesker, y derrotarlo no será nada sencillo, él llegó a la cabeza de Umbrella manchándose las manos sangre ajena, y de la de sus propios camaradas... Sin mencionar que él solo elaboró sus propias estrategias para llegar hasta donde está y no me extraña que haya logrado convencer al señor Magneto con un discurso barato para ganarse su confianza. -Claire lanzó un suspiro mientras se cruzaba de brazos, totalmente consternada. Varios recuerdos llegaron a su mente, cuando tuvo a ése desgraciado cara a cara una vez se encontró nuevamente con su amado hermano y lo difícil que fue para ellos no vencerle, sino, reducirle...De pronto, abrió sus hermosos ojos esmeralda al sentir una mano masculina deslizarse por su cintura.
-No te preocupes, preciosa, el increíble Ironman está aquí para cuidarte. -Dijo el hombre de la roja armadura mientras la atraía hacia su cuerpo, pero un fuerte golpe en la nuca le hizo caer de rodillas, ésta vez, el ejecutor de dicha agresión había sido un sereno Leon, el cual yacía puño en mano y su rostro tan serio como siempre.
-Lo siento, pero a ella la protejo yo. -Dijo esto de forma tal que logró sacarle una risita a Claire, mientras que X-23, entre carcajadas, ayudaba al mayor a colocarse de pie nuevamente.

Después de que un indignado hombre de hierro se sacudiera la armadura con un gesto de desprecio para con el castaño, tosió un poco y le pidió al más bajo que procediera con la información. Y los ojos de éste, se abrieron de par en par cuando el chico de ojos color chocolate llegó al tema de una supuesta "rehén" una vez había pasado el tópico de lo que planeaba hacer con la sangre de unos legendarios demonios, para crear un suero que hiciera nacer finalmente, al ser humano perfecto. Aquel que estaba encarcelado, fue el encargado de secuestras a una adolescente de cabellos tan celestes como el cielo en un día de primavera, pero también habló con voz tambaleante, recordando que no era una chica normal, poseía su cuerpo esbelto y bien formado, partes de un felino de níveo color. Por lo que su jefe le había relatado, -o sea, Albert Wesker- ella representaba una parte muy importante para el mayor de los hijos del legendario caballero Sparda, demonio que había pisado tierra humana hace años ya. El hombre, ahora encarcelado, una vez le llevó la información de la ubicación del semi-demonio y de la chica felina, al momento de cobrar su recompensa, Wesker le tachó de codicioso e intentó acabar con su vida, sin embargo, una buena estrategia elaborada en el último instante le salvó de perecer en las manos del hombre de las gafas. (Y se dice que aquel sujeto había dicho que era muchísimo más llevadero estar en prisión que trabajar para alguien como Albert)

-Yo conozco a esa jovencita. -Habló de repente Tony. -La ví hace un tiempo más o menos largo...Ahora que Wesker sabe dónde se encuentra junto a ése niñato... ¿No creen que estará en peligro?
-¡Ya hemos llegado! -Gritó el piloto de oscuras vestimentas con motivos bélicos mientras preparaba el descenso
-Bueno, creo que ahora lo averiguaremos. -Habló la joven pelirroja mientras sacaba un revólver debajo de su chaqueta de blanco color.

Una vez el helicóptero descendió en el lugar, pudieron ver unos edificios en ruinas, y Tony suspiró al notar que el lugar le era familiar, era el mismo sitio donde antes hubo abierto un hospital a su nombre, sin embargo, los habitantes de dicho territorio habían abandonado el sitio de la noche a la mañana, por motivos que él desconocía, claramente.

Los cuatro se iban acercando con sigilo y con mucha precaución y cuidado, lograron escabullirse entre los alrededores; el lugar parecía estar desierto, pero al irse aproximando se dieron cuenta de que había decenas y decenas de mutantes que estaban a la disposición del mutante mayor, Erik y que no dejarían que cualquiera interviniera en lo que sea que estuviesen planeando abajo ellos dos, cuando de repente, algo llamó su atención; un sujeto vestido de negro y con una máscara tipo pasamontañas llevaba a una muchachita en sus brazos, caminando de forma sereña hasta llegar a destino, un lugar aparentemente llano pero custodiado por un hombre mayor vestido de rojo y de aire altanero.

-¡Sunfire! -Dijo para sí misma una sorprendida X-23 una vez vio al mutante que resguardaba aquel terreno vacío. -Pf, con me extraña que trabaje para Magneto, con todos los altercados que sufrió con los X-Men es natural que lo haga, no porque siga los ideales de Magnus, sino por el simple hecho de llevarles la contra. -Dijo molesta mientras se cruzaba de brazos, mirando con un profundo rencor al mutante de rasgos asiáticos que yacía con sus manos en sus caderas, observando al recién llegado.

Los cuatro yacían escondidos de los ojos de los demás "Homos Superioris" resguardados entre las ruinas de los edificios, observando un aguda vista todo lo que ocurría, pudiendo notar como el secuestrador intercambiaba tan solo un par de palabras con Sunfire para luego desaparecer por una puerta oculta que el mismísimo Shiro había hecho aparecer con un solo movimiento de sus brazos, dejando a la vista unas escaleras que iban a profundidad.

-Es ella, lo sabía. -Susurró con desazón y engorro al notar que sus miedos se hicieron realidad.
-Diablos.- Maldijo Leon mientras apretaba su pistola con furia entre sus manos. -Descuida, intentaremos extraerla una vez hallemos otro modo de entrar, algo me dice que ése sujeto es un hueso duro de roer.
-Pf, y me lo dices a mí. -Suspiró Laura mientras seguía mirando a Sunfire a lo lejos.-¡Vamos! -Exclamó ésta sacando sus garras. -¡Déjame que le zurre! ¡Tenemos cuentas pendientes con él y no me molestaría ser señuelo! Todo con tal de verlo retorcer de dolor en el piso.
-No, Laura. -Habló Claire ésta vez. -No es necesario exponernos, debemos guardar fuerzas para enfrentar a Wesker, y sería tonto agotarse antes de tiempo, sabiendo que él es muchísimo peor. -Dijo mientras quitaba el seguro a su arma, haciendo que una irritada pe3linegra guardara de nueva cuenta sus queridas zarpas, para luego mirar asombrada como Anthony se alejaba de ellos.
-¿A dónde vas? -Preguntó Laura curiosa.
-No permitiré que le hagan daño a esa niña, iré a buscar ayuda.
-¿No eras tú el que decía que podía hacerlo todo sin que alguien le tendiese la mano, Stark? -Preguntó Leon con cizaña, pero el más alto le miró sonriendo y le dijo:
-Pues, tengo un as bajo la manga, y creo que esa cartita no debe estar lejos de aquí. -Sonrió para luego ocultar su atractivo rostro y decirles a los otros tres que pronto se verían en el interior de la fortaleza.

Si era verdad lo que él había notado entonces, el chico de gabardina celeste debería hallatse por los alrededores, buscado aquello que él tanto deseaba proteger, y una vez le encontrase, debería simplemente obligarle a formar equipo con él...Aunque eso para su orgullo no sería nada de fácil, pero todo valía la pena...Por una dama.

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(*)=Lo siento, pero me fue imposible para mí el no poner esa comparación, vamos, todos sabemos que el actor que interpretó a mi amado Ironman también hizo e Sherlok en una película posterior y ese detalle no pude pasarlo por alto.

Otra cosa, sé que éste capítulo no tuvo nada que ver con Dante y Amaterasu, pero les pido paciencia, debo dar pie a otros relatos y situaciones dentro de la historia principal, a demás verán como todo se pone bueno, y adicional a que incluí a Leon, ¿No les parece genial?

Bueno, de nueva cuenta pido perdón si el capítulo no es lo que esperaban y que por favor sean pacientes, ya estoy trabajando en el capítulo número 29 y confío en que ése será más de su agrado, nos vemos y abrazos sangrientos ;)~