Me van a odiar.
Depresión
Mientras tanto en el castillo.
Las nubes se empezaban a asomar, el clima cambiaba por el cambio de humor de las Diosas, dos de ellas se sentían muy impotentes. Din estaba muy enojada y Nayru estaba deprimida al no poder ver una solución. Din hacia rugir el cielo provocando relámpagos y Nayru provocaba la lluvia.
Esa misma noche después de que Skull Kid les contara todo a los sabios acerca de la aventura de Link en la tierra de Termina. La Reina Zelda estaba en el cuarto de su amado estaba sentada sobre su cama con la cámara pictográfica en sus manos, la sostenía. Zelda estaba llorando, viendo con sentimiento lo que había en la cámara.
Esta vez no estaba la foto de la Ciudad Del Reloj, estaba otra. La foto mostraba a Link y a Zelda junto con los Sabios De Hyrule, estaban reunidos afueras del Templo Del Tiempo.
Las lágrimas caían sobre la imagen. Zelda estaba pasando por tanto en el día que se supone seria su boda.
-¿Por qué no confiaste en mi?
La reina se lo preguntaba con rabia mientras sollozaba.
-Te dije que ya no tendrías que pelear solo y aun así lo hiciste para protegernos, pero en lugar de eso nos has perjudicado.
Después de unos momentos Zelda empieza a recordar un momento que tuvo aquí en el cuarto de Link, estaba algo relacionado.
Hace casi seis años
El silencio se sentía en la habitación y ambos se sonreían.
-¿Qué hace aquí?- Pregunto Link.
Era también de noche, más bien madrugada en el castillo ese día. La pequeña Princesa Zelda había venido al cuarto de Link y ambos estaban sentados en la cama, viéndose.
-Vine asegurarme que te durmieras.- Respondió Zelda sonriéndole.
-¿A eso vino?- De nuevo pregunto Link con una cara seria.
-Sí y dime, ¿A que le temes?- Pregunto la princesa cambiando también su cara a una seria.
-Yo, a nada.- El héroe trataba de mentirle a su princesa.
-Link estas empuñando tu espada.- Dijo Zelda desmintiéndolo, viendo su espada en su mano izquierda.
-Bueno yo… Es mi problema y no la quiero involucrar. Ya me rescato y fue por mi culpa, no quiero que esté presente en eso.
-Ohh Link. Bueno si no quieres no me lo en cuentes, pero me quedare contigo.- Dijo Zelda decidida.
-Pero no quiero.- Dijo Link, molesto viéndola.
-Yo si quiero, si te atacan a ti me tienen que atacar a mi también.
Zelda mueve su mano y agarra la espada de Link, pero como él la sostenía agarra también su mano.
-Quiero estar presente en tus angustias, problemas y enfrentarlos contigo, combatirlos y superar cualquier adversidad y miedo. Todo juntos.- La princesa le sonríe.
Actualidad
Pero también Zelda recordó que ese día cuando iban a sellar su amor con un beso, su héroe, el no la beso, empezó a comprender el porqué, Link tenía miedo de perjudicarla más. A pesar de todo lo que Majora le hiso a ella y a los demás sabios. Era eso lo que amaba de él, pero ella lo quería acompañar para que no cargara más ese peso solo.
El cielo se empezaba nublar, las nubes se convertían negras y tapaban a luna que estaba presente, las nubes querían acompañar a la joven reina en su dolor.
Zelda ya enojada y triste suelta un grito de dolor y en eso un relámpago cae haciendo tronar toda Hyrule en señal de la agonía que sufría la joven.
La Reina De Hyrule estaba dolida, tenía una herida muy grande. Zelda había perdido a su padre y a su amado en un mismo día y el día de su boda estaba sola, lo peor es que se entero del oscuro secreto que guardaba su amado. El dolor que paso, la tristeza, la locura. Lo peor es que eso no es todo, había algo más que sentía el héroe.
-¡Maldigo el momento en que te envié al pasado!
Zelda avienta la cámara pictográfica a una puerta y una pequeña explosión sale rompiéndola en pedazos. Pero al aventar la cámara a esa puerta, rompe su perilla abriéndola. El viento se mete al cuarto moviendo esa puerta, era el closet del héroe, se podía ver un cofre grande adentro.
La Reina se acerca para tratar de cerrar la puerta que rompió.
De repente la reina, con sus ojos cubiertos de lagrimas ve por inercia lo que estaba adentro y primero empezó a ver una espada de color rosa, esta tenía en medio una rosa de color negro, también encontró un escudo espejo a lado de ese cofre.
Ella tentada por la curiosidad agarra la espada.
-Que, que hermosa es esta espada.- Dijo la joven con mucha tristeza contemplando su belleza.
Después agarra el escudo y ve el rostro horrible que estaba en el. Pero no le dio miedo, solo da un suspiro al ver su cara.
Zelda se mete un poco al closet, solo para dejar la espada y el escudo, pero cuando alzo su mirada para pararse, vio algo que la desconcertó, en medio de la ropa acomodada de Link había sangre, una sangre seca, también encontró mugre, era tierra que estaba en esa parte.
Al parecer las sirvientas nunca notaron esa parte ya que el closet del héroe siempre estuvo cerrado para cualquiera que se acercara a limpiar, Zelda al ver eso decide meter su mano entre las ropas del héroe. Cuando lo hiso sintió algo y lo saco, eran unas llaves. La reina se pregunto ¿Por qué la ropa estaba cubierta con algo de sangre y porque estaban esas llaves?
Después Zelda baja la mirada y ve el cofre, para después darse una idea.
-¿Sera?
Zelda mete una de esas dos llaves al cofre, una de esas no abrió, después metió la otra y esta quito el seguro del cofre.
La reina abre el cofre y se encuentra con muchas cosas. Desde un arco, hasta lo más sorprendente.
-¿Pero qué?
Zelda encontró Flechas De Luz, se supone que ella las tenía, se pregunto por qué él las tenía. Pero después recordó lo que Skull Kid le conto que Termina era un mundo paralelo, pero algo no encajaba en esa parte y eso tenía que ver con el Dios Oni.
Después Zelda encuentra otro cofre pequeño, pero este estaba abierto y rápidamente le da una idea que no le gusto.
-Así, que después de tu batalla contra Ganondorf, viniste aquí por la máscara, ¿Verdad?, Todo este tiempo has sido el portador y yo por estúpida nunca te dije de él, ¿Cómo te ibas a dar cuenta del peligro que representabas?
Zelda azota el cofre cerrándolo con rabia. Después se tranquiliza y manda a un par de sus guardias a que se llevaran el cofre a su cuarto. Para que nadie lo agarrara.
Desde ese día algo empezó a afectar a Zelda.
Un mes después.
Ha pasado un mes desde que Skull Kid les dijo a los Sabios De Hyrule todo sobre la aventura de Link en la tierra de Termina. La Reina Zelda y los demás sabios se quedaron atónitos por lo que Skull Kid les conto. No sabían qué hacer.
En ese mes transcurrido Zelda ya no era casi la misma, ella estaba sumergida en completa tristeza y soledad. Eso cambiaba su humor totalmente, ante el consejo, los nobles aristócratas ya no la cuestionaban, para ellos su reina se había convertido en una bestia, no dejándose intimidar por nadie, eso no afectaba la política de Hyrule, solo la fortaleció en orden. Pero, política es política.
Cuando estaba en el castillo era atormentada por fantasmas del pasado, veía a su padre Daphnes y a Link. Eran recuerdos cuando ella convivía con ellos, momentos inolvidables para ella en el castillo.
Las lágrimas que algunas veces derramaba, ya no bastaban para tranquilizar y satisfacer a la joven. Ella después se iba al Templo Del Bosque a buscar información, pero tampoco había mucha información sobre Termina, solo le indico en donde estaba, mas no eran todos los libros. Impa le traía mas, pero fue lo mismo no encontraba nada, llego en un momento que por estrés tiro y arraso todas las pilas de libros que estaban sobre la mesa, cada día se empezaba a malhumorar.
Cuando volvía al castillo solo se encerraba en su cuarto y nada más salía para asuntos de política o para cenar. En las noches era atormentada también por sus recuerdos a la hora de dormir, eran sueños en que ella vivía feliz casada o eran también recuerdos quisiera revivir. Pero solo eran recuerdos y sueños.
Cuando se levantaba lo asía de malas, eso perjudico a sus subordinados, también a Impa. También Zelda tenía que vivir con miedo al no saber cuando la Fiera Deidad o Majora atacarían Hyrule, cada día se tenía que mortificar por eso.
Zelda ahora tenía que aguantar la depresión que sentía, ya que el destino le jugaba crueles bromas.
Mientras tanto en el Templo Del Bosque. El sol se metía. Un gran silencio recorría los pasillos y cuartos. Solo se escuchaba el eco de una gota que caía.
En uno de los cuartos del templo, estaba Zelda leyendo uno de los libros prohibidos, a su lado una había una gran pila de libros sobre una mesa de madera, algo vieja pero resistente.
-¿Por qué aun sigues leyendo?- Una voz se escucha.
Zelda da un pequeño salto y voltea rápidamente, la joven se espanto.
-Sabes Impa, algunas veces es bueno que tocaras la puerta de en vez en cuando.- Reacciono Zelda enojada.
-Me sorprenden esos reflejos que tienes.- Dijo Impa algo impresionada.
-Por un momento pensé que algunas de esas fantasmas pasaron la barrera que hice. No lo vuelvas hacer- Dijo la reina aun enojada.
Impa toma un respiro. La sheikah empezaba a extrañar cuando su protegida nunca actuaba de esa forma, nunca la regañaba por aparecer de la nada.
-Ya tranquila. Cambiando de tema. ¿Por qué aun sigues leyendo la sección prohibida?, Si Skull Kid ya nos conto todo lo que necesitábamos saber.- Cometo la sheikah, que se acerco a su reina.
-Solo lo hago para saber más, después de todo no podre leer más estos libros así que aprovecho, tal vez logre encontrar algo mas.- Dijo la reina sin apartar su mirada en aquel libro que leia.
-¿Pero que hay que saber?, Ya hasta sabemos la creación de Termina.
-Sí, pero quiero saber porque la Fiera Deidad odia a las Diosas De Oro.
-No creo que lo encuentres.
-¿Qué, porque?- Zelda queda desconcertada por esas palabras.
-En la sección prohibida solo viene la historia de Hyrule, mas no la de Termina, recuerda que esa tierra es un mundo aparte, esa tierra tiene su propia historia.
-Creo que te equivocas un poco. En el Atlas vi algo. Fue un punto que se encontraba, al principio pensé que era una mancha, pero arribita de ese punto tenía una palabra y esta decía "Limite", este punto se encuentra donde hoy son los Bosque Perdidos.
-Supongo que la Diosa Nayru lo puso ahí, dice la leyenda que ella hiso este atlas para Hylia, para que se aprendiera y viera toda la tierra que hiso Din. Supongo que ese punto significa el límite de la tierra de las Diosas De Oro, recuerda que hay que pasar una puerta para llegar a la tierra de Oni.
-Tal vez ahí venga sobre la información de Termina y Oni, hasta tal vez de Majora.
-Mph, Hasta donde yo sé, solo viene de Hyrule.
-Uhhh, Que positiva.- Dijo la Reina viéndola en tono sarcástico, un poco molesta por eso.
Impa cambia de tema.- Ya hay que irnos.
-Tan pronto.- Dijo Zelda.
-Recuerda que tienes que recibir a los embajadores de Labrynna. Aparte ya es de noche. Me llevare algunos libros a la biblioteca, los que has leído.
Zelda suspira. Pero sin más que decir la reina y su guardiana parten asía el castillo.
Al día siguiente.
El amanecer llega, el astro rey se asoma mostrando su máximo brillo, el canto de los cuccos asía resonar el castillo. La reina se levanta y bosteza en señal que se estaba recién levantando, cuando lo hiso, después suspira tristemente, de nuevo soñó ese mismo sueño en que era feliz, sin estar atada a las normas que ponen la realeza, sin que los nobles no juzgaran la decisión de casarse con el hombre a quien más amaba, pero eso era lo menos importante para ella, su hombre ya no estaba a su lado y cada día se preguntaba cuando su dolor acabaría, porque al iniciar el día tenia que revivir lo mismo. Estando atadas ante las normas, fingir una sonrisa y dar señal que todo estaba bien, pero esa sonrisa solo ocultaba el temor de ser atacado por Deidades omnipotentes.
Una vez que se alista para su día sale de su cuarto y mientras caminaba asía el comedor un concejal la recibía, pero algo desconcertó a la joven reina.
-¿Cómo que no hay nada que hacer?- Pregunto la reina algo sorprendida.
-Si no hay nada, a excepción del pequeño incidente de ayer su majestad.- Dijo el noble concejal.
-Bueno, está bien puedes retirarte.
-Sí. Con su permiso.
El noble hace una reverencia y se va. Zelda de nuevo suspira. Ahora que iba hacer, había pasado un mes desde el aquel día. Pero no había nada, ni siquiera un pensamiento, normalmente piensa en los deberes del castillo, pero nada, solo nada. Solo había una cosa más que hacer, pero solo tenía que esperar. Pero algo peor empezó a dominarla algo que día a día estaba presente y era el miedo.
La reina camina asía su comedor y cuando llega, una vez ahí, mientras el cocinero trae el platillo para su reina, esta ya se encontraba sentada y pensado, ya dominada por pensamientos terroríficos.
-Con su permiso.- El cocinero hace una reverencia y se retira, pero Zelda lo ignora tenia la vista muy fija.
Zelda se queda pensando y pensando, hasta que el rugir de su estomago interrumpe esos pensamientos.
-Uhh.
La reina baja su mirada y ve su vientre, después saca una leve risita de la nada. Eso era un poco gracioso para ella, después la reina sin más que hacer decide comer, su platillo era un consomé de pollo. Mientras comía la reina veía lo vacio que era su comedor.
La Reina de Hyrule ya no tenía más que pensar. Por el momento. Sin nada que hacer en el reino, sin mantener ahora su mente ocupada, ahora lo que ella sufría iba acelerar mas, ya que Zelda trataba de mantener su mente ocupada para evitar lo mas que se pudiera el miedo y la nostalgia, sabía que lo que ella sufría la atacaría día a día, por eso siempre buscaba cosas que hacer. Pero ahora sin darse cuenta el castigo de la Fiera Deidad iba a descender sobre ella. Ya la ataco el miedo, ahora sigue la nostalgia.
Normalmente la nostalgia siempre la atacaba aun después de la guerra, pero ahora sin nada que hacer, la iba a golpear más fuerte. A Zelda le llega un recuerdo repetido.
Hace cinco años.
La Princesa Zelda estaba comiendo a lado de su padre. Mientras Link cuidaba desde una de las entradas del comedor.
Por un momento solo se escuchaban el sonido de los cubiertos que hacían el rey y la princesa al comer.
GRRRRR.
Hasta que se escucha un rugido que los interrumpió. El Rey Daphnes y la princesa voltean y ve ambos a Link que se agarro su estomago rápidamente.
El rey se le quedo viendo por un momento al niño.- ¿Link tienes hambre?- Pregunto.
-No, no.- el niño negaba avergonzado.
-No me mientas y ven aquí. Siéntate con nosotros.- Dijo el rey con una sonrisa.
-No, no es necesario.- seguía negándose el niño, retrocediendo un poco.
-Por favor Link, ven.- Dijo la princesa.
Ambos se veían fijamente, la princesa solo le sonreía, Link solo veia con ternura la cara de su amada que se lo pedía amablemente y sin más que decir ante lo que vio se sienta, solo que algo alejado puesto que estaba avergonzado.
-Más cerca.- Dijo el Rey.
Link sin poder desobedecer las órdenes de su rey se sienta a lado de este, justamente al frente de Zelda. La princesa solo le sonreía a su amado.
El rey le ordena a un mayordomo traerle un plato a su invitado.
-No es necesario mi rey.- decía Link aun avergonzado.
-Vamos no seas tímido.- Dijo Zelda con una leve carcajada.
El mayordomo trae un plato para Link, era un jugoso bistec.
-Pero…
-Vamos seria una grosería si rechazas mi invitación y tú no quieres eso.- Dijo el rey.
-No.
-Pues ya come.
Link ya derrotado ante eso decide comer. Después de un rato al final Link acaba y una vez que lo hace.
-Muchas gracias su alteza, ahora con su permiso me retiro.
-No espera.- Dijo el rey mientras se limpiaba la boca, también había acabado de comer.- El comedor no solo sirve para comer. Si no para platicar también.
Link se ponía un poco nervioso. Zelda reía levemente al verlo.
-No sé mucho sobre ti, así que quiero aprovechar este momento para conocerte mejor.-Dijo el rey.
-Bueno, está bien, como usted diga mi rey.- Dijo Link tomando asiento.
-Bueno. Platícame de tu vida, ¿Cómo era antes en los bosques?
Y así la plática inicia. Link le va contando al rey su vida en la Aldea Kokiri y también sobre los kokiri, como era la vida del héroe, hasta que el Árbol Deku falleció que fue ahí donde cambio.
-Ya veo que lastima que murió el guardián de los bosques, todo por ese traidor. Después viniste avisarnos sobre Ganondorf. Sabes estoy agradecido contigo por eso, debo de admitir que le tenía mucha confianza a ese gerudo traidor.
Y así platican, hubo algunas risas por la plática. Hasta que el Rey Daphnes toca un tema muy incomodo.
-Dime Link, ¿Cuánto tiempo llevas de noviazgo con mi hija?
Eso altera tanto a Link como a Zelda, ambos se sonrojan al escucharlo.
-¿Qué, creyeron ambos que no lo sabía?
-¿Pe, pe, pero como lo sabes?- Dijo Zelda perpleja y desconcertada.
-Es más que obvio, tú siempre estas a lado de él y son inseparables, luego mostrabas tu preocupación o tristeza cada vez que lo mando fuera del castillo. Aparte tú ya sucumbías a estos sentimientos. No creas que no me di cuenta cuando le diste la Ocarina Del Tiempo cuando él se fue.
Zelda se queda callada, sin nada que decir al respecto.
-Tranquilos no estoy enojado.- Dijo el rey sonriéndoles.- Solo he estado esperando un momento así para hablarlo. Tengo que decir que estoy algo decepcionado de ustedes. ¡También de ti Impa!- Eso ultimo tuvo que alzar la voz para que la sheikah la oyera.
-Pero, porque nunca lo hablo.- Dijo Link avergonzado.
-Como dije antes, esperaba un momento como este.- El Rey Daphnes desvía su mirada asía su hija.- De Link no me sorprende, de ti sí. Sé que no he sido un buen padre por el tiempo de caridad que no paso contigo, sé que mi tiempo es escaso con eso de mis ocupaciones. Pero sería bueno que me contaras tus cosas.
-Pero padre, yo no lo hice por eso… bueno tenía miedo que tu y el consejo, se que ustedes no aprobarían nuestra relación.- Dijo Zelda con mucho desdén ahora que fue descubierta.
-Esa bola de hipócritas que tienen que ver aquí. Ellos no deciden tu felicidad, tampoco yo. El consejo solo ve por su beneficio, ven por el linaje y la pureza, pero parte de ellos ni son puros, tal vez la mayoría. Sé que nuestra familia se basa en parte por eso, pero no quiere decir que la sangre de Hylia no deje de existir, aun así se mescla, parte de los miembros de la familia real deshonran esa parte. Aun así la sangre se mezcla sin importar con quien sea. Pero no solo cuenta la sangre. Ahora si te preocupa ese problema, el consejo no dirá nada. Link demostró ser un caballero desde que ayudo a quitar los problemas de Hyrule arriesgando su vida y también ayudando a los demas, ayudo a detener a Ganondorf también.
-¿Enserio usted piensa que soy un caballero?- Dijo el niño viéndolo a los ojos.
-Claro que lo pienso, si no nunca te hubiera dado ese título personalmente, solo estaba esperando ver lo que podrías llegar a ser, también te sabes defender a tal grado de estar a la altura de la misma Impa. Bien o mal para ellos, tu eres un héroe, se quedaran callados con eso. Tengo que admitir que tenía mis dudas sobre su relación, como cualquier padre que se preocupa por el bienestar de sus hijos. Pero al pasar el tiempo, todo lo que he visto de Link y hasta ahora que he observado de ambos. Yo ya no tengo más dudas. Zelda has escogido a un buen pretendiente, para nuestro reino. La nobleza y realeza nunca ha venido de sangre, viene de las acciones y decisiones que hagas y las acciones de Link en este castillo, me dejan más que claro todo, pero obviamente en el futuro, tu Zelda serás la que tomara las decisiones y Link las tendrá que hacer.
Zelda se queda en shock por eso, pero después se para y le da un abraso a su padre.
-¡Muchas gracias!- Dijo la princesa más que feliz.
-¿Entonces no importa si ellos se dan cuenta?- Pregunto Link aun nervioso.
El Rey con su mano le toca el cabello al héroe.- Claro que no, si quieren restriégueselos ahorita mismo en la cara. Al rato me gustaría ver sus caras.- Dijo sonriéndole al héroe.
Link también se queda en shock, estaba conmovido. Después Zelda va y abrasa a su héroe y le da un beso en su mejilla.
Link y Zelda ya no tenían que aguantar ese peso sobre sus espaldas, ahora tenían más tiempo ahora que no lo ocultaban.
Actualidad
Zelda ya casi acababa su plato de consomé. Pero…
-¡Impa!
La sheikah aparece al servicio de su reina.
-Sí, que se te ofrece.- Dijo Impa.
-Nada. Solo quiero que te sientes conmigo.- Dijo Zelda con una sonrisa.
-No puedo ya comí.
-Quiero que me acompañes.- Siguió insistiendo la reina.
-Es que ya comí.- también insistía la sheikah que negaba.
-Sabes, el comedor no solo sirve para comer. Si no para platicar también.
Impa veía la forma en que se comportaba Zelda, ella ya sabía que pasaba por la depresión, pero ahora no tenía idea del objetivo de su protegida, no le daba buena espina. Pero Impa se sienta para no enojarla.
Pero cuando la sheikah se sentó, unos momentos después, en el comedor se sentía un silencio incomodo al no saber que decir para ambas, mas Zelda.
-¿Estás segura que no tienes hambre?- Pregunto la reina mientras comía.
-No, yo como una hora antes que tú, para no incomodarme.
-Ya veo, ¿Dime, que haces aparte de cuidarme?- Pregunto Zelda tratando de sacar un tema.
Impa alza un la ceja y la ve con indiferencia.- Sabes muy bien que me entreno y veo como ha estado Kakariko.
Despues de esa respuesta Zelda se sintió como una tonta.- ¿Y cómo ha estado Kakariko?- Siguió preguntando.
Impa se empezaba a incomodar, nunca antes le había pasado eso con su protegida.- ¿Ya sabes tú como esta?- Dijo ahora sin verla.
-No quiero saber sobre su gente, tú que los conoces.- Dijo la reina un poco molesta, se empezaba a enojar por no saber qué decir.
-Todos están bien, hasta ahora. He oído que construirán un bar, se dice que en la falda de la Montaña De La Muerte.
-Eso es bueno.- Zelda se da por vencida, ya no sabe que decir.- ¿Dime tienes sed?
-Sí, te acepto un vaso de agua.- Esta vez Impa accedió a eso.
Pero a la hora de llamar un mayordomo para que le sirviera agua a la sheikah, este responde.- Disculpe, pero ya no hay agua, pero ahorita haremos mas.
-No, no es necesario. Gracias.- Dijo la sheikah sin incomodar al mayordomo.
El mayordomo se va y la reina se empezaba desesperar, sabía que no podía mantener a su guardiana, ella solo quería tratar de crear un buen momento, como los de antes. Pero lo único que consiguió fue deprimirse más. Zelda llego a su límite y cuando uno se deprime a tal grado, suele hacer locuras sin que le importe su persona u otros.
Cuando el mayordomo se fue, Zelda cambia su mirada y con esa mirada empezaba a ver algo que estaba en medio de la mesa.
-Mira Impa si tienes sed, esta esto.- Dijo Zelda mientras señala con la mirada
En medio de la mesa había tres mesas de vino y licores.
-No, gracias.- Dijo Impa al ver la botella.- ¿Qué hace esto aquí?- pregunto, no le gusto.
-Ayer se supone que en la cena iban a venir los embajadores de Labrynna a repasar la alianza, ahora que ya no está mi padre, tengo que firmar yo para estar de acuerdo y como testigo. A uno de esos embajadores le gusta el licor y yo como buena anfitriona le iba a dar ese lujo, ya que solo tenía que firmar. Pero surgió un imprevisto y la mesa se quedo lista. Supongo que los mayordomos nunca se dieron cuenta.
-Ya veo. Bueno me retiro.- Dijo la sheikah.
-Espera, antes me podrías pasar una de esas botellas.- Dijo Zelda sin ningún gesto en su mirada
-¿Qué?- Impa se quedo desconcertada.
-Sí, quiero que me sirvas.- Dijo la reina, tal vez en su cara no se notaba la tristeza, pero si en sus ojos.
-No.- Impa sin dudarlo se negó.- Vas a tomar un licor tan temprano, en el desayuno.
-Si no quieres pasármela, está bien, iré yo por ella.- Dijo Zelda con un poco de enojo en su voz.
La reina se para y agarra una de las botella de licor y un sacacorchos, y con esfuerzos quita la tapa.
-¿Qué haces Zelda?- Pregunto Impa enojada, pero a la vez no creía lo que estaba viendo.
-¿Qué crees que hago?- Respondió la reina en tono serio, pero delicado. Después agarra una copa que estaba en la mesa y se sirve, la llena casi toda la copa. Después de eso le da un sorbo.- ¿Estás segura que no quieres?
-Estás loca, te caerá muy mal.- Impa aun sin creer lo que veía, trataba de convencer a su protegida.
-No me importa.- Dijo Zelda con mucho desden.- Después de todo soy la Reina De Hyrule, no creo que importe si me doy un lujo, yo nunca me doy un lujo y el destino no ha querido que así sea. Pero ya no más.
Zelda da otro sorbo pero un poco más grande.
A pesar de que Zelda había dejado de ser un cascaron. Ahora tenía que pelear contra la depresión causada por Majora, la guerra y Oni. Impa sabia de eso, pero ahora que apenas dio cuenta de que Zelda ya estaba a su límite, se entero pero ya tarde.
Zelda se cómo te sientes ahora.- Dijo Impa en tono serio, pero delicado, estaba tratando de controlar a su protegida.
-¿Enserio?, ¿Dime que sientes?- Zelda se le quedo mirando, aun seria, pero ya se podía notar molesta ante lo que dijo Impa.
La sheikah se queda callada, estaba desconcertada.
-¡No sabes nada!- la joven reacciono furiosa al responder.- No sabes que se siente perder, no sabes que se siente ver de nuevo a las personas a quien más amas, no sabes el dolor que se siente saber que solo era una ilusión, no sabes que es lo que se siente que te lo quiten del corazón, no sabes que la persona quien te lo quito te lo restregué en la cara.- Zelda empieza a llorar después de eso.
-Tienes razón, no lo sé, pero Link si lo supo y también a tu padre y no por eso se comportaron así.
-Pero ellos son ellos. Yo soy yo, si yo quiero bebo.- Zelda de nuevo toma otro sorbo solo para demostrarlo.
-¿Crees que ellos te quieren ver así?
Pero lo único que hiso la sheikah fue hacer enojar mas a la joven reina.
-¡Cállate!, ¿Crees que no lo sé?, A mi no me gustaría ver a mi padre bajo tierra con sus ojos cerrados, no me gustaría ver a Link con marcas rojas y azules en su cara y con esos malditos ojos blancos vacios, que no me muestran nada, que solo dan temor y odio. Pero al final de todo lo sigo viendo.- Decía Zelda con mucha rabia, mientras sus lagrimas salían sin parar
Zelda se tomo de un sorbo el resto de su copa del licor. Se iba a servir otra, pero Impa se para rápidamente y le quita la copa y la botella.
-¡¿Qué haces?!- Zelda reacciona enojada.
-¡Compórtate!, Escucha, eres la Reina De Hyrule, el reino ahora necesita más de ti que de tu padre o Link. Eres una mujer, deja de comportarte como una niña caprichosa.
-¡Desearía de nuevo serlo!- Dijo Zelda furiosa, viendo a Impa a los ojos.
Impa deja la copa en la mesa, después le da una cachetada a su reina. Zelda se queda atónita, pasmada con la boca algo abierta.
-¿Por qué nadie me entiende?- Dijo la joven mientras se agarraba su mejilla.
Zelda se da media vuelta y se va del comedor sin decir nada, sin mostrar la mirada solo su espalda. Pero como la reina había bebido, era obvio que empezara a tambalearse. Zelda cuando bebía era muy poco, lo mesclaba y nada mas una copa. Empezaba apenas a sentir los efectos.
Impa al verla así no la abandona y la trata de ayudar.
-¡Vete no te necesito!
A partir de esa última palabra, los efectos empezaron a avanzar. A Impa le dolía mucho, pero no podía dejarla, pero a la vez no podía hacer nada. Al final Impa se lleva a Zelda a su habitación sin que nadie se enterara, normalmente lo haría rápido, pero con una Zelda que se negaba a agarrar, era difícil, hasta que los efectos de la bebida siguieron avanzando mas, haciendo un poco más fácil que llevara a la reina. Pero como Zelda tomo una copa completa de licor iba a tener más problemas después. Una vez que llega al cuarto de la reina.
(Hip), Ve, ve, vete, no, te necesito.- Zelda ya estaba bajo el control de los efectos de la bebida la voz le empezaba a cambiar.
La sheikah, suelta a la joven, Zelda trata de caminar, pero mientras lo hacia se tambaleaba, se trata de apoyar en lo que fuera, puso su mano sobre un buro, pero al hacerlo solamente la mano resbalo tirando las cosas que habían en el mueble junto con ella en el proceso. Impa la trata de parar.
-No me toques.
Aun así la protectora hace su trabajo y la pone en su cama.
-Deberías descansar.- Dijo Impa mientras la dejaba.
-¿Tu, quien eres para decirme?, Yo soy la reina, no tu.- Respondió Zelda enojada, pero con una voz cansada.
Impa de nuevo suspira, ya no era una guardiana, otra vez se convirtió en una niñera. Zelda parecía una niña caprichosa. Se le hiso realidad su deseo.
TOC, TOC
En eso el ruido de la puerta se escucha, alguien la tocaba.
Zelda al oír, se trataba de nuevo de parar, pero Impa rápidamente la acuesta.
-¿Qué haces?, tengo que ir a ver.- Dijo la reina molesta.
-No tú te quedas.- Dijo la sheikah, que la tapa con la cobija.
Impa sale rápidamente y ve por su reina, una vez ahí afuera.- Si.- Dijo al salir.
-Disculpe señorita Impa, buscan a su majestad, la Reina Zelda.
-¿Quién?
-Los embajadores de Labrynna.
La sheikah se espanta al oír. Mientras en el interior del cuarto, Zelda se quita la cobija (con algo de esfuerzo) y camina asía la puerta.
-¿Dónde están?- Pregunto Impa con seriedad.
-Están en el cuarto del trono.- Respondió el mayordomo también con seriedad.
-Ya veo. Diles que ahí esperen.
Un sonido se escucha al oír como giraban la perilla. Por suerte Impa tenía sujetada la puerta desde el principio, para que su reina no saliera.
-¿Pero qué?- Dijo Zelda desde adentro.
-¿Qué fue eso?- Pregunto el mayordomo al escuchar la voz.
-Es la reina, supongo que tiene un improvisto, aun se sigue alistando para recibirlos. Ya vete y diles que esperen.- La sheikah responde sin ningún gesto, si mostrar nervios.
-Está bien, como usted diga.
El mayordomo se va, una vez que se va del pasillo.
-IMPAAAA, ábreme.
-¡Ohh por el amor de Nayru!
La shiekah se vuelve a meter, solo que cuando abrió la puerta tiro a Zelda, ya que Impa se metió rápido para que nadie viera. Zelda cayó de sentón.
-¿Qué haces?, te dije que te acostaras- Pregunto Impa molesta.
-¿Tu qué crees? (Hip), Oí todo. Tengo que ir a firmar.- La reina se para.
Zelda empieza a caminar, pero apenas daba un par de pasos para solo ser recibida por Impa quien la voltea y la empuja levemente asía el otro lado.
-No, te quedaras acostada.
-¡¿Por qué?!-Reacciono la joven furiosa.
-No tienes la condición.
-¿Quién dice que no?, solo tengo que hacer una firma.- Dijo Zelda que de nuevo camina asía la puerta.
Impa vuelve hacer lo mismo.
-Solo mírate.- Dijo la sheikah viéndola con indiferencia, con decepción.
A lado de Zelda había un espejo.
-Yo no veo nada malo.- Dijo Zelda al verse, no se daba cuenta que se tambaleaba, empezaba a hablar de una forma que no le gustaba a la shiekah.
-Solo óyete, pareces una niña.
Esa última palabra causo algo en la joven reina.
-¿Niña?, ¿No que era una mujer según tu?
...
Espera. Si es cierto lo que dices. Entonces se hiso realidad mi deseo, soy una niña. Pude regresar en el tiempo.
Impa no dice nada, estaba desconcertada. Zelda empieza de nuevo a llorar, pero de alegría.
-¿Sabes cuantas veces toque la Ocarina Del Tiempo?, solo quería regresar.- Después la reina reacciona enojada.- Pero cada vez que tocaba no funcionaba, hasta que leí la sección prohibida donde me decía que el Tiempo no afectaba a los Dioses, seguían conservando su memoria y su estado una vez que despiertan, el tiempo no los para, solo podía evitar algunas cosas de estos, siempre y cuando tuviera que ver con el mundo mortal. Por eso cuando Link tocaba la Canción Del Tiempo, no podía evitar por completo que la luna cayera, ya que era decisión de un Dios, Majora siempre se dio cuenta las veces que Link regresaba, mas no sabía el cómo lo hacía. Aparte la Diosa Del Tiempo es la que da la autorización después de todo.
Impa ahora veía a su protegida, la veía con mucho desdén, la veía como una niña inocente que solo pedía un deseo de lo más profundo de su corazón, un deseo que no tenía mala intención. Era triste porque ese deseo no lo puede ni siquiera conceder la misma Trifuerza.
-Pude lograr burlar las barreras del Tiempo.- Reacciono la joven alegremente, sonreía.
Obviamente lo que Zelda pedía era también una locura.
Después Zelda se voltea a ver a un espejo.- ¡¿Pero por qué no me veo como una niña?!- se preguntaba la reina enojada, mientras empieza sollozar de nuevo en tristeza.
Era muy lamentable ver esa escena para Impa. Pero la sheikah decide seguirle el juego.
-Ya, ya. Si eres de nuevo una niña.- Impa se acerca a su reina.
-¿Enserio piensas eso?- Zelda se voltea y ve a su guardiana, con esos ojos azules llenos de lagrimas que brotaba y escurrían en sus mejillas.
-Claro que si.- Impa le sonríe y le seca esas lágrimas que tenia y que brotaban. Después la sheikah la abrasa.
-¿Pe, pero por qué no me veo como una?- Preguntaba la reina triste.
-El espejo es un mentiroso, solo te está engañando. Si eres una niña de nuevo.- Dijo la sheikah, mientras le seca con el pulgar la última lagrima que salió.
-(Hip) Entonces si regrese en el tiempo, ¡Quiero ver a mi padre, quiero ver a mi Link!
Zelda se pone feliz y se libera de los brazos de su guardiana y sin pensarlo trata de salir, pero la sheikah la agarra rápidamente.
-Ellos no están, pero vendrán pronto
-Sí, pero le tengo que avisar a mi padre sobre la guerra.
-El ya lo sabe.
-Pero también tengo que quitarle a Link la máscara antes de que se la ponga.- Dijo la joven con gran preocupación.
-Yo lo hare, yo le quitare la máscara.
-Pero… Pero.
Impa acuesta a su reina de nuevo en la cama.
-Pero no me quiero acostar, quiero verlos.- Pedía Zelda aferrada.
-Y lo harás, pero ellos no vendrán al menos que tomes un descanso, está bien. Cuando despiertes ellos aparecerán al frente de ti.
-¿Enserio?- Dijo Zelda con alegría e ilusión.- Pero no tengo sueño.
-No te preocupes, yo te ayudare a dormir.
Impa para ayudar a su reina empieza a silbar, empieza a tocar la Nana De Zelda que siempre le había cantado desde que era una bebe. Zelda le empieza a ganar el sueño poco a poco mientras sonreirá de nuevo y oía la canción.
-Ya quiero ver mi padre y a Link. Quiero apachurrar a mi padre y comerme a besos a mi Link.
Impa solo la veía con desdén, era un gran dolor que sentía al verla con esa ilusión.
-Gracias Impa. Te quiero mucho.- Dijo Zelda de forma tierna y dulce.
En eso Impa tira un par de lágrimas, ya no lo soportaba, tenía que acabar la canción a como diera lugar. Pero, valió la pena después de todo el esfuerzo que puso la sheikah, Zelda se quedo dormida.
-Malditos sean Oni, Majora. Juro que les arrancare sus rostros.
Impa entre dientes y apretando su puño con rencor e ira, se sentía mal ver así a su protegida que siempre cuido como una hija, que no podía cambiar el estado por lo que Zelda estaba pasando.
-Lo siento Zelda. No te puedo ayudar porque esta es tu pelea.
Pero la sheikah se tranquiliza, se toma un momento y se va del cuarto. Cierra la puerta del cuarto con llave, se va asía la cámara del trono.
Mientras tanto la reina dormía tranquilamente. El deseo de Zelda no era precisamente ser una niña, era recuperar su vida antes de la guerra, quería ver a su padre de nuevo y estar al lado de Link.
La presión y el estrés, se transformaron en tristeza y nostalgia, y estas a su vez dejaron un rastro de melancolía. Pero después, con el paso del tiempo la melancolía se fue transformando en depresión y esta a su vez fue afectando la cordura de la bella joven haciéndose mucho daño a sí misma y a las personas quienes la rodeaban.
Quise hacer este capítulo un poco más realista sobre las personas quienes sufren la depresión. Las personas quienes la sufren suelen afectarse a sí mismos o a terceros también en el caso de Impa, como se vio en este capítulo. La depresión que fue causada, por estrés, miedo y la pérdida de seres queridos. La verdad en mi opinión este ha sido el capítulo más triste que he hecho.
Supongo que las mujeres y/o personas sensibles ahorita, la mayoría me está odiando por lo que le hice a Zelda. Pero algunos no, como los fans de anti Zelink, que supongo lo están disfrutando. Yo soy neutral en ese aspecto y siempre he tenido mis pros y contras ante ese emparejamiento que hice, bueno nada más OoT, razones que he dado en los capítulos. Solo veo Zelink, porque es la más popular.
Bueno esto fue todo de mi parte. Ojala y espero que les haya gustado este capítulo. Saludos a todos aquellos que me siguen y ven este fic, cuídense. Hasta luego y hasta la siguiente actualización.
