Holaaaa amoreees!
¿Véis que pronto he vueltoooo? Me he vuelto a poner un poco las pilas que ya estams en las rectas finales y quiero darle un poco más de continuidad al tema para que no se pierda la esencia, a ver si puedo publicar "The Serpent" antes del Lunes ;)
Así que espero que disfrutéis del cap!
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Colubrina (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Colubrina -.
Capítulo 27 – Old Slurs and Prejudices (Viejos insultos y prejuicios)
- ¿Qué es eso? – Arthur observaba la placa que George se había metido en el bolsillo.
- Me he unido a una organización de servicio. – respondió el joven – Los Caballeros de la Dama.
Arthur Weasley miró a su hijo con confusión.
- ¿Por qué simplemente no usas la Orden?
George resopló con un poco de disgusto; su padre era un hombre dulce, pero no tenía ni idea en lo que se había convertido la organización secreta a la que se había unido de joven.
- He dicho "organización de servicio", no "fiesta de fraternidad". No necesito ayuda para divertirme, pero es agradable pertenecer a un grupo que puede coordinar sus esfuerzos para ayudar a niños pobres y hacer… cosas. – volvió a sacar la placa de donde la había guardado, entregándosela a su padre. Un simple dibujo lineal de una mujer emergiendo del agua, con una espada suspendida por encima de su cabeza, parecía casi flotar sobre el rígido tejido.
Arthur observó la ilustración con el ceño fruncido. Le recordaba a algo, pero no estaba muy seguro de a qué.
- ¿Qué es lo que hacéis?
George se encogió de hombros.
- Estamos repintando el interior del orfanato en estos momentos y la próxima semana empezaremos a construir un parque infantil. – dejó una pausa, algo incómoda, y entonces, añadió – Papá, sé que mamá es la jefa de la Junta, pero… no sabíais lo mal que estaban las condiciones allí, ¿verdad? ¿Ni sobre la manera que los fondos han estado siendo desviados?
Arthur cambió de postura y se rascó la parte posterior de la cabeza antes de decir:
- En realidad nunca he estado en el interior del lugar. – la declaración tenía la virtud de ser objetivamente cierta, poco más - ¿Quién es "La Dama"? – preguntó, esperando que George se echara a reír, diciéndole que simplemente era un apodo que habían acordado su grupo de caridad, dándole un toque romántico medieval con el que decorarlo. En cambio, la cara de George se tornó cuidadosamente neutral.
- No puedo decirte eso. – eso fue todo lo que dijo y, al igual que cuando vio la insignia, Arthur sintió una punzada de inquietud.
- ¿Realmente estás pensando en comprometer en matrimonio al bebé con Alicia? – Draco trazó un camino con sus dedos sobre la cadera de Hermione mientras yacían en la cama, memorizando los infinitamente maravillosos cambios de su figura.
Se dio la vuelta hacia él, equilibrándose a sí misma sobre su cadera y vientre y se encogió de hombros.
- Si fuera un niño.
-Va a ser un niño. – dijo Draco, con una carcajada. Nadie excepto ella se preocupaban por preguntar por el sexo del bebé; los Malfoy siempre tenían varones. Por supuesto, si fuera una niña, Hermione nunca dejaría que lo olvidara, ni cuando el bebé fuera pequeño, ni cuando la enviaran a Hogwarts, ni cuando depositaran una corona en su hermosa cabecita. Sin embargo, Draco todavía creía que iba a ser un niño.
- Por supuesto, todo tiene que ver con la política, la unión Greengrass y Goyle con la nuestra. Estoy bastante segura de que Astoria sabe sobre… mí. – Draco encaró las cejas y Hermione suspiró – El tema de ser hija de muggles.
- Oh.
- Sé que Daphne lo sabe. – Hermione frunció el ceño – Greg es el que podría ser un problema; es bastante estrecho de miras en ese ámbito. Uniéndolos a nosotros, convirtiendo a su hija en una potencial reina, debería servir para aliviar cualquier rabieta que le pudiera ocasionar enterarse de que no soy exactamente lo que cree.
- ¿Has decidido que quieres que todo el circulo interno lo sepa?
- Con el tiempo, sí. Cualquiera que no pueda manejar la situación tendrá que ser… tratado. Una vez que salga elegida no necesitaremos jugar con el estatus de sangre, habremos pasado a Nimue. Las masas pueden seguir debatiendo que soy, ¿pero las personas en las que confío que manejen las cosas? Tenemos que saber que no se encenderá entre nosotros ninguna errónea pelea por la ideología de la pureza de sangre. Que no haya golpes de estado internos en nuestro golpe de estado.
Draco asintió.
- Y, por supuesto, si los niños se odiasen entre sí, o, bien, lo más importante, si llegara a ser políticamente inconveniente, acabaríamos por disolver el compromiso. Pero… me gustaría ser capaz de tirar de la línea sanguínea de Harry de nuevo en el poder. Incluso si tenemos que… tratar con él… me gustaría honrar su memoria de esa manera. Si podemos.
- ¿Mientras sea conveniente?
- Bueno, sí.
- Simplemente también puedes colocarla en el Wizengamot.
Hermione le levantó la mirada hacia él, divertida.
- Ni siquiera puede sentarse todavía.
Draco se encogió de hombros.
- Daphne toma el asiento de los Greengrass, y Astoria toma el asiento como regente de su hija, la única Potter que queda. – conseguir la regencia como un costumbre establecida se adaptaba muy bien a él – Y todavía podrías casarlos si quieres.
Ron estaba parado en la cocina, sintiéndose incómodo, enfadado y determinado a la vez. Desde la muerte de Ginny su madre había estado cocinando con un implacable fervor. Había hecho guisos, pasteles, pan, sopas. Removía, cortaba y amasaba como si con cada golpe de puño en la masa del pan pudiera recuperar a su hija.
- Ni siquiera sé qué hacer con todo. – dijo ella, sin voltearse – He repartido a todos en el departamento de tu padre. Le he dado comida a Harry. Y a George. He enviado galletas a Charlie, Bill y a Fleur que ni siquiera le gusta mi cocina.
- Sí le gusta, mamá. – murmuró Ron – Sí le gusta.
- Simplemente no puedo parar. No puedo… no puedo parar. – midió los frutos secos antes de añadirlos a la masa que había estad removiendo y se apartó el pelo de la cara.
- Mamá, - comenzó Ron, pero se detuvo. No estaba seguro de si le iba a creer. Sabía que sonaba como un bobo teórico de la conspiración.
- ¿Qué quieres, Ronald? – espetó su madre, y entonces, suspiró – Lo siento.
- No creo que Ginny muriera por accidente. – dijo.
Molly Weasley se endureció junto a la encimera.
- No quiero escuchar ni una acusación de que cometió…
- ¡No! – la interrumpió Ron, sorprendido – Creo que fue asesinada, o casi como si lo hubiera sido.
Molly se volteó, con un cucharón de madera aun en sus manos.
- ¿Qué quieres decir? – una gota de agua cayó desde la cuchara al suelo con un fuerte "plaf", pero ella ni siquiera miró hacia abajo.
- Creo que Hermione la condujo deliberadamente hacia eso. – Ron se apresuró a soltarlo antes de que pudiera detenerlo, antes de que pudiera murmurar que eso no era posible – No estoy seguro de cómo, pero creo que sabía lo de Astoria, sé que lo sabía, y que ha usado alguna manera para empujar a Ginny más allá de los límites. – se detuvo, y entonces añadió de nuevo, desesperadamente – No creo que fuera un accidente.
Molly se quedó estática, aun sosteniendo la cuchara como al principio mientras seguían cayendo trozos de masa al suelo. Finalmente, dijo:
- Yo no lo descartaría. Le ha mentido a Percy sobre ti, se esconde detrás de esa ridícula historia de que es una sangre pura para llegar a ser Ministra. Está casada con un Mortífago y ahora ella es…
- Justo como él. – terminó Ron.
- ¿Puedes probarlo? – Molly se volvió hacia él plato, con el sentido práctico saliendo a la superficie de sus pensamientos. Obviamente cualquier persona que hiriera a Ginny, que incluso simplemente intentara hacerle daño, era necesario que se encargaran de ella. Sin embargo, eso no era una guerra. Simplemente no podía ir y atacar a la desgraciada chica en la calle.
- No puedo. – dijo Ron – No podemos enviarla a juicio. Nada de eso.
- Entonces tendremos que utilizar otros métodos. – Molly se agitó con un brutal vigor.
- Eso es lo que Harry y yo estábamos pensando. – dijo Ron – Permíteme poner agua a calentar para el té, y te explicaré lo que estoy, lo que estamos, planeando.
Nadie llamaría a las marchas en las calles "disturbios", aunque varias personas notaban la presencia de Aurores, discretamente prados a los lados. Menos gente aun vio a Marcus Flint, acechando el largo del borde de la multitud, obteniendo una idea de la dinámica, cómo se movían las personas, que insultos murmuraban y cuales tenían la respuesta más importante.
Las pancartas en su mayoría eran políticamente correctas. "Cambio", se podía leer, y "Valores tradicionales". En algunas de ellas se podía ver a un Fénix asándose en un asador. Marcus se percató que los Aurores confiscaban silenciosamente esas pancartas; recordándose a sí mismo decirle a Pansy que consiguiera más de esas para la siguiente protesta. Le encantaría ver a decenas de personas llevarlas, y algunos quizás con el sello de La Dama.
Una manifestación de protesta, pensó Marcus en su interior, resultaba ser muy parecida a un partido de Quidditch. Había patrones en el comportamiento de las personas, maneras de moverse en grupo. Quería descifrarlos, para entenderlos, averiguar las piezas que podía usar para mover a la gente de un modo u otro para que cuando La Dama llamara a la violencia que él pudiera ofrecérsela con precisión.
Cuando Ron camino hasta el piso de su más reciente muñequita no esperó recibir una bofetada. Iba pensando en lo mucho que la disfrutaba, lo impresionante que era, por lo que cuando ella abrió la puerta, se le quedó mirando y le golpeó antes de cerrar la fuerte con un fuerte portazo lo dejó realmente pasmado. Creía que las cosas estaban yendo bien. Aparentemente no era así.
Bueno, siempre había más peces en el mar. Más peces en su mar, sin duda, así que debía ponerse en primera plana de otro artículo principal. Claro que ella no hablaba mucho inglés, pero no estaba con ella por sus habilidades de conversación, pensó para sí mismo con una sonrisa.
Lo de la bofetada era lo de menos, pero no cerrarle la puerta en las narices sin una explicación.
Tal vez, pensó, las estrellas se han alineado contra mí esta noche. Tal vez, debería ir al pub y tomar una bebida, sin ninguna amiguita.
En el bar – uno de sus favoritos – seguía teniendo la sensación de que la gente lo miraba mientras se inclinaba contra la barra y pedía una jarra de cerveza.
- Buen trabajo, tío. – le dijo un hombre con aspecto desaliñado, golpeándole el brazo mientras se reía y Ron lo miró, perplejo. Vio una mesa con otros tres tipos, tan jóvenes que se preguntó cómo es que ya se habían graduado del colegio mientras lo señalaban y Ron pensó que esto era algo diferente. Estaba acostumbrado a que la gente le preguntara si realmente era Ron Weasley, si realmente era el mejor amigo de Harry Potter, o si realmente fue quien ayudó a derrotar a Voldemort. Estaba acostumbrado a que le pidieran que firmara servilletas, a posar para fotografías. Se había acostumbrado a estar atento a ello; maldita sea, le encantaba ser cortés al respecto, fingiendo que la fama – fama que adoraba – era una ligera carga, pero que todavía podía ser amable con sus fans.
Pero esos no parecían fans. Esto parecía un grupo de escolares riéndose de él a sus espaldas. Por todo parecía que había cierta admiración morbosa de algunas personas, como el hombre que le había levantado la mano de camino al baño, todas aquellas personas parecían un poco sórdidas, un poco vulgares. ¿Dónde estaban las chicas bonitas que iban en corrillo diciendo "Ron Weasley me ha saludado"? ¿Dónde estaban las bebidas gratis de mano de las mujeres de avanzada edad, agradecidas por haber salvado a sus hijos, a sus amigos?
Finalmente se dio cuenta de lo que estaba pasando cuando la camarera, con un brillo desagradable en los ojos, le entregó una copia del Profeta, sin dirigirle ni una palabra. Había un reportaje fotográfico sobre… él. "Ron Weasley - ¿Nuestro Rey Fénix?", se leía en el título y cada imagen lo descubría en flagrante delito, con unas barras de censura en algunas zonas, pero ciertamente no en su cara ni en las caras de las mujeres que lo acompañaban.
Bueno, pensó, eso explicaba la bofetada y el portazo en las narices.
El único texto en el artículo que acompañaba a las imágenes, preguntaba si ese era el comportamiento que esperábamos de nuestros héroes. No deberíamos abrazar los valores tradicionales, seguía preguntando el artículo.
Buscó el nombre del fotógrafo, sin sorprenderse al descubrir quién era.
Esto, el ridículo público – y con ello la pérdida de sus pequeños pajaritos – también era culpa de Hermione.
- Me gustaría reunirme con nuestro equipo base este fin de semana. – Hermione se frotó la pelvis, que le había empezado a doler de una manera que no podía llamar del todo dolor, pero que ciertamente tampoco era agradable – Y repasar los planes posteriores a las elecciones.
- No puede ser. – Draco levantó la mirada de sus informes – Es decir, puedes reunirte conmigo y con Theo si quieres, pero Blaise está fuera de la ciudad.
Hermione arrugó la nariz y miró a su marido.
- ¿En serio? ¿Dónde ha ido?
- Gretna Green*.
- ¡No! – Hermione expulsó el aire y casi aplaude - ¡No lo han hecho!
- Al parecer sí lo han hecho. – Draco sonrió - ¿Quién sabía que Luna era tan tradicionalista? Es un secreto, o eso creo. – frunció el ceño por un momento – Es complicado estar completamente seguro con ella.
- Prometo quedarme apropiadamente sorprendida cuando me lo diga.
- Si te lo dice, - Draco retomó su lectura – puede que se le olvide.
- ¡Lady! ¡Lady Malfoy! – Hermione se volvió, mirando a la reportera que la estaba siguiendo. Esta no era una de los suyas y estaba cansada, le dolían los pies y, reflexionó, la política era una cruel amante. Cuando sea reina del maldito mundo, pensó, dejaré que los chicos jueguen con la gente que me acosa en la calle. Eso haría que se lo pensaran dos veces antes de abordarla para hacerle sus estúpidas preguntas.
Por supuesto, todavía no era la reina del mundo; sólo era una mujer embarazada de mal humor por lo que, aunque por mucho que le gustara, simplemente no podía ir torturando a la gente que la molestaba. Draco se colocó junto a ella, su devoto esposo, un hombre a que había llegado a pasar, en contra de todas las expectativas, de un socio a algo más en sus retorcidos planes. Era divertido, pensó, cómo se parecía a la mayoría de placidas parejas de los políticos; por lo que muchas personas veían un tiburón y erróneamente pensaban que era un pececillo, porque había aprendido a ser paciente, porque se encontraba medio paso detrás de ella. Pobres idiotas.
Por supuesto, si establecían bien esos planes, probablemente Harry y Ron, lo verían como un titiritero, lo que era igualmente hilarante. Aun así, debían evitar que fueran capaces de reunir cualquier fuerza cohesiva contra ella hasta que fuera demasiado tarde.
- Sí, - le dijo con una sonrisa al reportera - ¿puedo ayudarle?
- Me pregunto si tiene alguna declaración sobre el orfanato, es decir, como candidata. – la mujer tenía preparado su bloc de notas y parecía ansiosa, ¿qué? ¿Una exclusiva? ¿Esta mujer se pensaba que iba a decir algo inesperado?, se preguntó Hermione.
- Si no le molesta, - compuso una expresión de tristeza – me gustaría responder tanto como candidata, como mujer a punto de tener un hijo y, por supuesto, como tía.
- Hazlo sin problema. – la reportera casi se estremeció por el entusiasmo de conseguir algo bueno.
- Como candidata permítame asegurarle, que si fuera elegida, querría insistir en ese asunto con todo el rigor de la ley. Si bien puede parecer un tema complicado, y lo es, sin duda, necesitamos despejar las capas de malversación económica, el núcleo del problema es el robo. Alguien, o algunos, al parecer pensaron que era aceptable robar a los más necesitados de nuestra sociedad. Creo que a todos nos enseñaron cuando éramos pequeños que robar es malo y que sigue siendo malo, no importa cuanta palabrería burocrática se utilice para disfrazarlo.
La mujer escribía frenéticamente y Hermione se detuvo, inclinándose contra Draco y posando una de sus manos sobre su panza cada vez más abultada; Draco colocó una mano tranquilizadora sobre su hombro, permaneciendo unidos.
- ¿Condenarías al actual Ministro a la cárcel? – preguntó la mujer.
- Creo, - Hermione compuso una expresión seria – que los juicios y sentencias son de la competencia del Wizengamot, pero, de nuevo, quiero ser muy contundente con este tema. Si la evidencia sugiere que ha robado a los huérfanos, tendrá que ir a juicio, tanto si es un barrendero como el Ministro de Magia. – tomó aire y añadió – Como mujer a punto de convertirme en madre puede que esté más involucrada emocionalmente en la protección de los niños, pero, a mi parecer, una cultura que abandona a sus miembros más jóvenes y vulnerables es una cultura al borde del suicidio. Tenemos que echarle un largo y duro vistazo a las costumbres que queremos conservar, que nuevos hábitos deberían ser desechados y que antiguas maneras deberían ser revitalizadas.
Una pequeña multitud se había reunido alrededor de ellos y alguien murmuró: "Toda la maldita razón", y Hermione se preguntó si quien lo había dicho era algo ingeniado por Theo o había sido una exclamación de disgusto totalmente espontanea. Cada vez era más complicado discernir si la cantidad de descontento popular era algo de lo que tenían mano directa; aun así, se hizo una nota mental para alabar a Theo. Él se reía de ella, pero Hermione sabía que, por mucho que intentara evitarlo, estaba tan inmerso en su espectáculo medieval como el paleto más simple y estaba segura que le agradaría que su Dama le diera reconocimiento oficial.
- Y, además, - continuó Hermione – me siento conectada personalmente al orfanato, por supuesto, no sólo debido a mi trabajo voluntario allí, sino también porque mi sobrina, Æthel, pasó unos cuantos años allí.
- Ella no es tu sobrina. – Ron se había unido a la creciente multitud. Su comentario despectivo trajo consigo un momento de calma a todo el alboroto y Hermione ni siquiera intentó controlar la irritación que bailaba en su rostro – No eres más que una nacida de muggles, deja de intentar fingir que eres una especie de sangre pura. No lo eres.
Se escuchó un jadeo de alguien y Hermione suspiró.
- Seguramente habrás tenido gente en tu vida, Ron, a quien hayas considerado tíos o tías honorarios para ti, ¿verdad? Si Æthel me llama "tía Mione" me siento en la comodidad de llamarla mi sobrina no importa quién ella, o mis padres, sean. – se frotó el vientre y entonces añadió – Es una niña que nunca ha tenido una familia hasta hace poco por lo que no la puedes culpar por querer meter a tantas personas como pueda en su círculo; no todos tienen padres amorosos y una casa llena de hermanos. Realmente desearía que no tomaras tu animosidad personal hacia mí contra una niña que acaba de empezar su primer curso en el colegio.
- Déjala en paz, Escoria del Fénix. – silbó una voz desde algún lugar de la parte posterior.
- Pensaba que preocuparse por el estatus de sangre era algo que hacían los mortífagos. – murmuró otra voz – Algunos de nosotros juzgamos a las personas por sus logros y carácter, no por su ascendencia.
- Al igual Draco Malfoy se habría casado con una sangre sucia. – la multitud se apaciguó ante eso, y la gente empezó a mirar las caras de los demás, intentando ver acuerdo con el sentimiento y descontento ante la palabra. El pacto social después de la guerra; uno simplemente no hablaba del estatus de sangre como si importara, había sido roto dos veces, una por Ron Weasley y otra por un orador anónimo y nadie estaba muy seguro de que hacer.
Hermione alzó la mano y dijo:
- ¿Si se me permite? – y todos se volvieron a mirarla – Creo que todos estamos de acuerdo en que el escándalo del orfanato es extremadamente desagradable y que ninguno de nosotros quiere que esos niños sufran. Sería la culminación de uno de mis deseos más queridos si todos los niños de esa institución llegaran a encontrar un hogar lleno de amor. Sé… - dijo quebrando un poco la voz – sé que hay gente con mucho amor que ofrecer. Preferiría que nos centráramos en eso en lugar de en antiguos insultos y viejos prejuicios.
Draco se inclinó un poco hacia adelante, dirigiéndose a la reportera.
- Si no le importa, me gustaría llevar a mi mujer y a sus destrozados pies a casa.
Después de la apropiada objeción, la gente les deseó suerte a ambos a medida que atravesaban la multitud. Draco se veía adorable y Hermione amable y serena hasta que cerraron la puerta detrás de ellos y se miraron el uno al otro en la seguridad de su propia casa.
- Eres demasiado brillante. – rió Draco – "No vamos a centrarnos en antiguos insultos y viejos prejuicios".
- Ron, - Hermione estaba quitándose los zapatos – un regalo que sigue dando de sí.
- Aun así, - dijo Draco – espero el día que sea mi regalo.
- Eres un sediento de sangre.
- Y es por eso que me adoras. – dijo burlón antes de atraerla hacia su cuerpo, antes de guardar las siguientes palabras de ella entre las cosas que más apreciaba.
- Sólo es una de las razones entre las muchas.
Glosario:
Gretna Green: es un pueblo del sur de Escocia, famoso porque ofrecía la posibilidad de casarse, sin el consentimiento de sus padres, a las parejas de menores de edad.
¿Qué tal? ¿Que os ha parecido? ¿No tenéis ganas de que Hermione por fin se canse se Ron y deje que Draco sacie su sed de sangre? ¡YO SÍ! Veremos que pasa en los siguientes caps ;)
Mil besotes a todoooooooos!
Contestación a los reviews sin cuenta:
Nancy: Holaaaaa, me alegra muchísimo que te esté gustando la historia, es una de mis favoritas y tenía la necesidad de compartirla con los hispanohablantes, gracias a ti por tomarte el tiempo de comentar y un fuerte abrazo desde el este de España jeje ;) Besitooos!
SALESIA: Hola de nuevooooooooooo! Me alegra estar por aquí tan pronto, y claro que me estreso al no poder actualizar como antes, además de ser una terapia para mí es una droga para vosotras jajaja tengo que encargarme de repartir vuestra dosis que si no el síndrome de abstinencia os volverá locas xDD Ya… se me va la cabeza. Sí, Ron se está volviendo cada vez más peligroso, su mecha está más corta y va a explotar… es normal que intente llevarse a su terreno cuantos más aliados mejor y aunque no sea un lumbreras, sabe de estrategia y supongo que conocerá de primera mano que Harry se siente culpable por la muerte de Ginny (es mi opinión) y que ahora mismo es más manejable que nunca… A mí también me hizo mucha gracia cómo Theo se hace el interesante con la casa a la que ha sido seleccionada Æthel, jajaja es un crack! En fin cielo, espero que te guste el cap de hoy y que los exámenes me salieron geniaaal! Seguro que vuestro apoyo fue la clave para ello jejeje Mil besotes y abrazotes!
Chicadelasfrases: JAJAJAJAJAJAJJA Cómo consigues que con cada review que escribes me parta el pecho en dos de la risa? En fin, esa aversión al queso si no está en según qué sitios específicos es, especial xD A mí si me gusta, sobre todo la tarta de quesoooooooooo *babeooooooo* ahora quiero tarta… T-T El pescado me ha dado asco durante l mayor parte de mi vida y ahora, bueno, no le voy a hacer el baile de la alegría a quien me lo sirva… pero me lo comería xDD Yo lo que odio con toda mi alma y no tiene ningún motivo son los canelones… ASCO PURO… en fin cielo, gracias por el apoyo y por conseguir sacarme siempre más de una sonrisa ;) Besoteeees!
Janed niffler: Holaaa cieloooo! Gracias por todo el apoyo y tus palabras, pero como no me voy a estresar por no poder publicar con gente tan preciosa y generosa como vostroooooss, si es que te como la caraaaa :D Sí, normal que le temas a Ron… no se sabe hasta dónde puede ser capaz de llegar, se nota que tiene demasiado rencor y odio en su interior y eso es una mezcla explosiva que en cualquier momento estallará, ya veremos donde y cuando. Y sabiendo que Harry se debe sentir culpable por l muerte de Ginny es lógico que vaya a manipularlo, más fácil no lo podría tener el sinvergüenza xD Y gracias por tomarte el tiempo en escribir el mensaje y más cuando tuviste que enviar dos, xD a veces pasa y no te preocupes que se entendió a la perfección. Y sobre en que casa de Hogwarts cero estar, a ver te diría que soy una mezcla de todas que a veces tengo comportamientos demasiado Slytherins, a veces soy una Ravenclaw muy sabelotodo y otras una inocente Hufflepuff, pero supongo que la casa que mejor me representa es Gryffindor, porque soy demasiado impulsiva, no temo enfrentarme a las cosas y soy muy orgullosa xD y ¿tuu que piensas? Mil besos!
