Vínculo, original de Anna Fugazzi
Traducción de Dulzura Letal
Todo le pertenece a JKRowling
Escenas Extras #1
Contenido
Día 23, miércoles 21 de octubre. Harry. Puede que nunca deje de tomar esta poción para la paciencia, pensó Draco, aturdido, mientras trataba de ignorar, valientemente, la visón y los sonidos que hacía Potter, soñando algo…interesante.
2. Día 130, jueves 5 de febrero. Draco. -¿Estoy siendo demasiado sutil para ti, verdad?- Dijo Cornfoot, y Draco se halló sonrojándose. Aparentemente, se había convertido en Harry, sin darse cuenta.
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Esta no es tanto una escena descartada, como una escena que no pensé en escribir hasta que a Conny1908 se le ocurrió esta idea rara, así que, gracias, Conny1908 :)
Día 23, miércoles
Sabes lo que quieres. Sabes lo que necesitas, dijo Ron, como si fuera la cosa más normal del mundo. Su torre asintió vigorosamente y le guiñó un ojo a la reina de Harry.
No lo quiero.
Sí, lo quieres. Míralo.
Lucía increíble, ¡y hacía tanto tiempo que Harry quería tocarlo! y estaba tan duro que se estaba volviendo loco lentamente. Y el pendejo de cara puntiaguda estaba allí, sentado, y parecía capaz de esperarlo eternamente. Harry no podía evitar sentirse un poco enojado con él. Tal vez no era justo, pero la cosa era así: Ron no estaba actuando de manera normal. No había modo de que Ron le sonriera a Malfoy y le palmeara la espalda, empujándolo hacia donde estaba sentado Harry. Y no había modo de que Ron le sonriera a él, como diciéndole '¿Ves? Te dije que esto te haría feliz'. En este momento, algunos cerdos daban vueltas, volando en el infierno, esquivando bolas de nieve.
Probablemente, Harry no debería estar besando a Malfoy, se supone que besarse es para las chicas, ¿no? ¿A los chicos les gusta besarse? ¡Maldición, sería mucho más fácil si tuviera algún tipo de experiencia en estas cosas, y no solo a Cho llorándole encima, enojada porque él creyó –por un momento-, que era Malfoy. Y bueno, ella quería que Harry fuera Cedric, así que estaban a mano.
Sería realmente bueno si Malfoy se viera como cuando se burlaba de él, y Harry pudiera darle un empujón, pero Malfoy lo miraba con seriedad y le decía que estaba tomando una poción para la paciencia. Malfoy, estaba admitiendo que necesitaba ayuda para lidiar con Harry; haciendo que se sintiera como si tuviera tres pies de altura, porque lo impacientaba, en parte porque era Malfoy, y siempre reaccionaba con impaciencia ante Harry, y en parte porque Harry estaba actuando como un chico asustado y lo sabía.
Alguien dijo que Esposito significa 'pequeño esposo' en latín, cosa que Harry estaba bastante seguro de que no era cierta, porque todo su conocimiento de latín se reducía a los términos mágicos. Aun así, era gracioso que ella tuviera que andar manejando a dos pequeños maridos, aunque Fred dijo que el término correcto para las parejas del mismo sexo es 'cónyuge', no marido ni mujer, y él no tenía idea del por qué. Era gracioso que el mundo mágico tuviera términos como ese.
'No somos como el mundo muggle', Malfoy hizo una mueca, y luego se acercó y tomó la boca de Harry en un beso, y Harry se sorprendió, pero se inclinó hacia él, viendo que Malfoy no se convertía en Cho y no lloraba. Era ridículo: ser un pequeño esposo, que la gente creyera que estaba casado, cuando ni siquiera había salido del colegio…lo único que significaba su "matrimonio" era esta necesidad ardiente de…y Malfoy estaba tan tibio. Harry se preguntó por qué sería que desde que empezaron a compartir la cama, la temperatura corporal de Malfoy era mucho más alta que la suya. Y en este momento, su piel quemaba la piel de Harry, como si estuviera en la gran bañera del baño de Prefectos–sin Myrtle–con el agua bien caliente, y quería más. Hermione levantó la vista del diccionario de Latín y elevó las cejas, un tanto asombrada. Harry giró, porque necesitaba sentir toda la piel de Malfoy contra la propia. En un abrir y cerrar de ojos, su ropa desapareció y admiró lo increíblemente fuertes y sensibles que eran las manos de Malfoy. Hambriento, contempló el cuerpo desnudo, tan pálido que parecía frío, pero que se sentía tan…y sus músculos largos, que se flexionaban sobre el pecho, con esa contextura de buscador, era tan…
Harry trataba, con tanto ahínco, de no mirarlo mucho, especialmente desde que compartían la cama, y podía verlo regularmente usando muy poca ropa. Nunca supo cuándo perdió el interés extremo en los escotes de las chicas, y eso que una vez hasta se puso colorado cuando Hermione lo pescó mirando fijamente cómo se veía su blusa abierta, y él quiso explicarle que iba a avisarle que la abotonara…'Nunca me creí eso, ¿sabes?', ella sonrió de lado. '¿Cuándo, exactamente, ibas a decírmelo?'
De alguna manera, en algún momento de las últimas semanas, perdió todo interés en escotes. Ahora, estaba obsesionado con los labios de Malfoy, con su cabello, con el modo en que se movía -todo gracia y fortaleza-. Las fantasías sobre cómo sería tocar los pechos pequeños de Hannah Abbott, se terminaron, y casi que las extrañaba; ahora las habían reemplazado las que se preguntaban cómo sería atraer a Malfoy contra su cuerpo, apasionadamente, no en un abrazo inocente como el que compartían para dormir. Quería sentirlo contra su cuerpo, caliente, con todos sus ángulos duros. No pudo contener un gemido, estaban yendo muy rápido, pero estaba tan cerca, y los brazos de Malfoy lo atraían contra su cuerpo y le susurraba cosas al oído, cosas que Harry no podía entender del todo -debido al calor del cuerpo de Malfoy y del suyo propio-, era abrumador… ¡¿Qué mierda estaba HACIENDO?! Se habían acostumbrado a tocarse todo el tiempo, pero esto era diferente, Harry estaba empujando contra Malfoy, frotándose contra él. O Malfoy lo mataba o lo quemaba. Malfoy también se frotaba contra Harry, jadeando, duro como piedra, y entonces, su mano se…Ay, Dios. Y lo poco que Harry pudo oír, fue algo así como: 'No soy un Mortífago, y tampoco lo seré nunca porque te amo. Además, la guerra terminó', y Harry se separó de Malfoy, mareado, y frunció el ceño.
'Tonto', murmuró Malfoy con urgencia, 'hace años que terminó, y te necesito, ¡te necesito tanto, tan jodidamente! Hace años, por favor.' Malfoy le rogaba, diciéndole cosas que Harry no sabía que podía decirle, estaba tan hambriento por él que Malfoy le estaba haciendo perder la razón, junto a toda su habilidad para respirar, y no podía creer lo que estaban haciendo. Acostado sobre la cama, atrajo a Malfoy para colocarlo sobre su cuerpo. 'No te olvides de lo que dijo la Sanadora', le dijo Pomfrey a Malfoy, con severidad. 'Vas a tener que prepararlo un poco mejor que esto'.
¡Dios, sí! Estaba desesperado porque Malfoy lo tomara, finalmente, por sentirlo dentro suyo, por sellar el vínculo que había entre ellos desde hacía tanto tiempo, habían pasado tantos años, y Malfoy estaba sobre él y sus manos le prendían fuego. Estaba tan duro, como nunca, y le suplicaba a Malfoy que lo tocara, le decía que estaba listo para ser suyo, tan preparado para ser sacudido, con fuerza. Y para que una luz enceguecedora le entrara en los ojos.
-¡¿Qué?!- Exclamó Harry, abriendo los ojos y mirando fijamente a Malfoy, que no estaba sobre su cuerpo sino en la oscuridad, junto a él, vestido con una camiseta…espera, ¿qué?
-Potter, despierta- Dijo Malfoy, ásperamente. –Estás teniendo un sueño húmedo y estás destrozando mis nervios.
¿Un qué? Harry trató de recuperar el aliento, y de descubrir por qué se detuvieron. El…no estaban en su cuarto, sino en el dormitorio de Gryffindor…espera…eso era lo que iban a hacer…-Ah…mm…- Parpadeó, diferenciando lentamente la realidad del sueño, que aún sentía tan vívido, tan ahí…Malfoy susurrándole todo tipo de cosas al oído, y él seguía tan duro, estaba tan cerca, que todavía quemaba…se movió un poco.
- ¡Detente!- Dijo Draco, cortante.
-Debes estar bromeando-. Dijo Potter débilmente, poniéndose boca abajo y cerrando los ojos. Si fuera posible que una parte del cuerpo agradeciera, en este momento, un particular apéndice le estaba cantando loas, por haber vuelto a traer esa dulce presión. –No puedo simplemente apretar los frenos- susurró. –No tienes idea de lo cerca...
-Tengo una muy clara idea-, dijo Malfoy, tenso, y continuó con una voz tan diferente a la del sueño que Harry comenzó a marearse, y, sin pensar, le tapó la boca con una mano.
-Cállate- Murmuró Harry. –No me importa lo que hagas, hazte cargo de ti mismo, no me importa, yo no puedo...Ahh-. Se mordió el labio, su otra mano despareció bajo los cobertores, haciendo callar la parte de su mente que le informaba que pajearse frente a Malfoy no era algo con lo que estuviera terriblemente cómodo. Con cualquier cosa, estaba cómodo con cualquier cosa que apagara esta quemazón, que lo acercara a la dulzura del orgasmo, y al parecer, Malfoy iba a hacer lo mismo, porque gemía y estaba apartando las sábanas, y Harry podía sentir su excitación…ah, ah, gracias a Dios...
Ah, gracias a Dios...
Ah...
Ah.
Ay, mierda.
Ay, Dios. ¿Qué mierda fue todo eso? ¿Te amo, la guerra terminó?
Ay Dios. Dios, y mierda y puta madre y Merlín y Mordred y no había suficientes palabras para maldecir por lo mortificado que se sentía. Si Malfoy percibió algo de todo lo que soñó…
Harry estaba pegajoso, sin aliento; temblaba, y ¡joder! seguía tan caliente, que si fuese posible que desapareciera espontáneamente, éste era el momento exacto para que sucediera. Una vez había inflado a su tía, y otra vez, liberó a una boa, ¿por qué su magia involuntaria tenía que elegir justo este momento para negarle la satisfacción de una demostración histérica y extrema de poder? ¿por qué no lo sacaba de la extrema vergüenza que lo consumía?
Bueno, se dijo, tratando de tranquilizarse, por lo menos esta situación tenía un lado positivo: el día no podía ponerse peor.
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Esta escena fue cortada del Capítulo 16, antes de mandársela a Kyllikki, por una muy buena razón: le aportaba muy poco al argumento. Iba durante las vacaciones, entre el Capítulo 15 y el 16.
Día 130, viernes
Draco se dio cuenta de que una voz se alzó al final de la frase, indicando una pregunta. Levantó la vista y vio que su compañero de estudios de Encantamientos, Stephen Cornfoot lo miraba, expectante. Draco no tenía idea de cuál había sido la pregunta, estaba muy ocupado, meditando el artículo sobre la desastrosa muerte de Parnassus McKay, como para concentrarse en otra cosa. Además, Cornfoot era un Ravenclaw y parecía tener memorizado todo el ejercicio, así que Draco no necesitó aportar, hasta ahora.
-¿Perdón?
-Dije, si te gustaría tener sexo, alguna vez-. Dijo Cornfoot, con el tono de voz acostumbrado, ocultando algo de tensión.
-¿Qué?- Por un momento, la yuxtaposición de la clase de Encantamientos, McKay y la pregunta de Cornfoot tenía tan poco sentido que Draco, literalmente, no lo comprendió.
-Te pregunté si quieres tener sexo-. Dijo Cornfoot.
-¿Con quién?
-Conmigo.
Draco parpadeó.
La boca de Cornfoot se torció levemente y se acercó más, elevando un poco la voz, pero aún manteniéndola lo suficientemente baja como para no ser oída por los estudiantes que trabajaban con sus Encantamientos en el trasfondo. –Te estoy preguntando si te gustaría ocuparte en una actividad sexual.
-¿Contigo?
-Sí-. Dijo Cornfoot, pacientemente. –Actividad sexual conmigo.
-¿Por qué?
-Estoy investigando, para comparar el coito homosexual con el coito heterosexual.
Draco lo miró con recelo, y casi pudo escuchar a Pansy, diciendo: "¡Ravenclaw, por favor!" después de su relato en el almuerzo.
Cornfoot puso los ojos en blanco. -¡No, Mordred, no es para una investigación! Porque me gustaría tener sexo contigo.
Draco lo observó, inexpresivamente.
-¡Ay, Dios, la lentitud de los Gryffindor es contagiosa! ¿Tienes idea de lo que te estoy diciendo?
-¡Espera! ¿Hablas en serio? ¿Quieres tener sexo conmigo?
-¿Estoy siendo demasiado sutil para ti, verdad?- Dijo Cornfoot, y Draco se halló sonrojándose. Aparentemente, se había convertido en Harry, sin darse cuenta.
-Pero…¿por qué?
Cornfoot respiró hondo, claramente buscando paciencia. –Porque, a grosso modo, en el colegio hay unos ochenta alumnos en edad de consentir, de los cuales solo cuarenta son varones y solamente seis son gays o bisexuales, y francamente la mayoría no son atractivos como parejas sexuales-. Hizo una pausa. –Además, soy gay-. Dijo, llanamente, por las dudas eso se le hubiera escapado a Draco.
Mentalmente, Draco repasó la lista de chicos que sabía que lo eran, y asintió, pensativo. Cornfoot tenía bastante razón, no había ni uno aceptable en el grupo.
-Está bien...
-Está bien, ¿aceptas?
-¡No! No, quiero decir que está bien, que entiendo…
Cornfoot comenzó a reír ante su incomodidad, y de pronto, Draco se sintió casi…intrigado. Apretó los labios y entrecerró los ojos, examinándolo. No era mal parecido. Sangre pura, gracias a Dios. Ravenclaw, algo muy conveniente, porque no produciría molestia en el interior de su casa, ni enredos con la casa de Harry, y tampoco significaría una fuente de ridículo si se supiera que Draco se acostaba con un Hufflepuff...
Se dio cuenta de que lo estaba considerando seriamente. –Definitivamente, este es uno de los momentos más extraños que he vivido este año-. Murmuró.
-¿En verdad? En un año donde tuviste un matrimonio forzado, ventanas estalladas, una luna de miel en la mitad de las clases, una misteriosa experiencia casi de muerte, ¿y mi propuesta te parece extraña? Tú sí que sabes endulzarle la oreja a un chico, ¿no?
-¿Por qué me lo propones a mí, entonces?- Preguntó Draco, con curiosidad. –Nunca me diste la impresión de que yo te gustara.
-No me gustas, en realidad, pero tienes un buen cuerpo y tuviste experiencia sexual con otro chico. Y me gustaría hacerlo-. Cornfoot golpeó la mesa con su pluma, inconscientemente, y se aclaró la garganta. –A pesar de los estereotipos, no todos los Ravenclaw creemos que el aprendizaje viene de los libros, preferiría no dejar el colegio sin tener ni idea de cómo hacerlo.
-¿Te gustaría que fuera tu instructor, por ser uno de los pocos gays en nuestro año?
-Sí, esencialmente, así es.
-Muy bien, quería saber en qué me estaría metiendo.
-Espero que en mi-. Dijo Cornfoot, sin inflexión alguna.
Draco dio un respingo. Ese tipo de expresiones, para él eran inaceptables…pero la propuesta…
Examinó a Cornfoot, pensativo. Realmente, no era mal parecido: un poquito más alto que él, delgado, bien constituido, una cara que no decía nada, unos lindos ojos azules; un poco callado, pero no era necesario que conversara para que fuera su compañero sexual.
Esta alternativa era mejor que la de volver acostarse con Pansy. Aunque Draco nunca tuvo problemas, en el pasado, en tener sexo casual con ella, las cosas cambiaron este año, y ya no le parecía…correcto acostarse con ella sin preocuparse por las posibles consecuencias. No tenía abundancia de aliados o amigos en Slytherin, y no podía permitirse poner en riesgo una de las pocas fuentes de apoyo que poseía.
Esto era simple, sin complicaciones, no conduciría a nada, solo sexo recreacional para liberar tensiones.
Una de sus severas necesidades, por estos días. Entre la tortura para sus nervios que constituía el equilibrio político de su familia y el vacío de certezas que era su futuro, y el colegio, y…y eso en lo que evitaba pensar con tanto ahínco…
Probablemente, este arreglo le sería de gran ayuda en esa materia, notó. Una mejor solución que las sesiones masturbatorias que lo dejaban insatisfecho y le hacían extrañar a Harry y le mortificaban completamente.
Había pensado que las chicas serían un buen antídoto, solían gustarle, y definitivamente no le recordarían a Harry, pero tal vez lo que necesitaba era otro chico, que se llevara los recuerdos de Harry y lo sacara de sus pensamientos y fantasías.
-Bien. ¿Cuándo?
Cornfoot parpadeó, por un momento. -¿En serio?
-Sí.
-Quieres…
Draco sonrió con malicia. –Sssí…
-Quieres tener sexo conmigo-. Dijo, Cornfoot, lentamente.
-Ya danzamos este baile-. Dijo Draco, cortante, mucho más cómodo ahora que los papeles estaban invertidos. Rio, por el rubor en la cara de Cornfoot. -¿Creíste que iba a rechazarte?
-Mm, francamente, sí-. Dijo Cornfoot, inquieto. –Quiero decir, esperaba que no, pero sabía que antes eras heterosexual…
-Déjale las etiquetas de heterosexualidad y homosexualidad a los muggles-. Respondió, disgustado. -¿Tienes algo de experiencia? No tengo ganas de desflorar a otro virgen tembloroso.
-¡Merlín, no! - Dijo Cornfoot, riendo. –El año pasado salí con Ellen Brook.
-¿Salió con chicos?- Preguntó Draco, sorprendido.
-Salió conmigo-. Se encogió de hombros. –Creo que ambos teníamos la esperanza, ya sabes, de casarnos, proveer a nuestras familias de hijos sangre pura, ese tipo de cosas.
Draco asintió. Tenía sentido, y le demostraba que Cornfoot era discreto, ciertamente ésta era la primera vez que oía que Brook había salido con un chico del colegio. –Yo no quiero que esto se convierta en conocimiento público-. Advirtió.
-No, yo tampoco. Mi madre tendría un ataque porque eres varón, y mi padre porque eres el hijo de Lucius Malfoy-. Dijo Cornfoot, llanamente.
Draco entrecerró los ojos, molesto.
-No me importa quién sea tu padre, Malfoy-. Dijo. –Después de todo, no voy a llevármelo a él a la cama.
Draco miró hacia otro lado, haciendo a un lado el resentimiento y concentrándose en el tema. –Bien. ¿Cuándo?
Cornfoot se pasó la lengua por los labios, Draco no sabía si se trataba de nervios o anticipación. -¿Esta noche, después de la cena? En el quinto piso hay un salón abandonado que solíamos usar con Ellen, cerca de Boris el Despistado.
-Sí, ya lo usé antes. Aunque esta noche tengo práctica de quidditch. Termino a las nueve.
-¿Esta oferta es por una vez?
Draco se encogió de hombros. –Te responderé después de esta noche.
Cornfoot asintió. –Esta noche, a las nueve, entonces-. Sonrió, levemente. –Muy bien. ¿Quieres quitarle el encantamiento al cuarto grupo?
Draco parpadeó, desequilibrado por el cambio de tema. –Mm…sí, bien.
-No tienes idea con qué grupo estamos trabajando hoy, ¿no?
Draco frunció el ceño.
-Noté que estabas distraído, antes de mi propuesta.
La mueca de disgusto de Draco se pronunció. Esto iba a ser un intercambio de favores, y no necesitaba complicarlo con interferencias en sus pensamientos ni en sus sentimientos personales.
-Seguro que era por lo aburrida que es esta clase-. Dijo Cornfoot, tranquilamente, y siguió con un resumen rápido del tema del día. Draco lo escuchó con la mitad de su atención, la otra mitad trataba –con mucho énfasis-, de no pensar en lo…frío que fue todo eso…El estudiante A quiere experiencia sexual, el estudiante B quiere una distracción adecuada, programan una reunión en una hora que les resulta conveniente a ambos y siguen con lo que estaban haciendo antes, sin preocuparse por los motivos, ni por la política, ni por los sentimientos.
Lo que él quería, exactamente: simple, efectivo y beneficioso para todos.
Y no, no le molestaba para nada.
Y no le molestó para nada, esa noche, tarde, cuando se permitió darle unos besos sin apuro a Cornfoot, antes de separarse y volver a las mazmorras –y su cuerpo siguió con la sensación placentera del cansancio por las actividades recientes, y con los nervios más estables, y planearon otro encuentro para dos días más adelante, sin mezclar ningún tipo de emociones-.
Excelente.
Oooooooooo Dulzura Letal, 11 de septiembre de 2.01 oooooooo
