Bueno, se que he tardado mucho en publicar, cada vez tengo menos tiempo disponible, pero bueno, ya queda muy muy poco. Así que adelante.
Un saludo a todos.
Capítulo XVII:
La verdad en las sombras
-El reencuentro entre Himyeda y Ronald estuvo lleno de emoción y alegría y, en la euforia del momento, decidieron instalarse juntos en el pueblo en contra de mis consejos.
Nada más llegar, tu curiosidad y extroversión hicieron que hicierais buenas migas, y para entonces tú y el joven Sowblack solíais visitarla mucho. Nunca acabé de entender como en tan poco tiempo te cogió tanto aprecio, supongo que cuando te conoció, vio en ti algo que yo no soy capaz de ver.
Tan solo dos semanas después de la aparición de Ronald, nos llegaron noticias de Esthar: habían detectado movimiento dentro de "El Renacimiento de Xian" y creían que se disponían a volver a atacar en breve, aunque no conocían dónde ni porqué.
Tres semanas después, ocurrió aquel "incidente" con los monstruos. En realidad aquello no fue un accidente aislado, el malvado genio de Agnus había ideado la manera de someter a su voluntad a los monstruos que habitan en el planeta y nos usó como conejillos de centra. Sabía que un ataque por monstruos llamaría menos la atención de Esthar sobre ellos que si desaparecíamos misteriosamente; pero también era más arriesgado porque las reacciones de un monstruo no se pueden controlar. Las bestias eran controladas por dos hombres, ambos altos, pero uno mucho más musculado que el otro, y ellos asesinaron a Ronald, pero, antes de que pudieran capturar a Himyeda, el Dragón Rojo que traían con ellos la mató y sus poderes pasaron a la mujer más cercana que tenía, tú. No estoy segura de porqué no te capturaron, pero tal vez fue por la aparición de un grupo de ayuda urgente que había enviado Esthar al averiguar que nos atacaban, tan solo dos personas, pero los mejores luchadores que tenían, ambos habían luchado contra la bruja Adel y eran artífices de su caída: el presidente de Esthar y uno de sus más fieles consejeros.
- Un momento. – Intervine yo, tras su monólogo. – La única persona que nos ayudó entonces fue…
Anatema me miró y asintió:
- Laguna Loire, actual presidente de Esthar, y su mano derecha Kiros.
- Pero no puede ser. – Dije atónita.- Él mismo me dijo que era periodista, he visto artículos suyos en antiguas revistas del Timber Maniacs.
- ¿Y qué querías que dijera¿Qué era el presidente de una nación que se ha ocultado los últimos dieciocho años y que se daba por destruida? Y de hecho me extraña muchísimo que hayas encontrado artículos suyos de cuando nos atacaron, ni de años próximos en el tiempo.
No había caído nunca en eso, pensé. No se me había ocurrido que el ídolo de mi vida, la persona que me había salvado la vida de pequeña y que había hecho que escogiera mi profesión intentando seguir sus pasos; me hubiera engañado.
Pero rápidamente todo aquello quedó apartado de mi mente y mis pensamientos volvieron al tema central de la conversación. Ahora ya sabía de donde provenían mis poderes, una mujer a la que apenas recordaba y que de pequeña visitaba, me había pasado la gran losa que suponía ser una bruja.
Mientras yo reflexionaba sobre ello, todos permanecían en silencio, seguramente también pensando en las consecuencias de lo que acababan de oír. La bruja Anatema se levantó y se asomó por la ventana distraídamente, pero algo captó su atención y se giró rápidamente hacia nosotros con un gesto más grave de lo que parecía normal en su cara.
- Creo que deberías dejar las divagaciones y reflexiones morales para más tarde. Sabía que serían rápidos, pero no me esperaba que llegasen hoy; debéis huir.
Gaetano se levantó y se acercó a la ventana, asomándose cuidadosamente para poder observar el exterior. Pero tras un profundo suspiro se colocó frente a la ventana y dedicó una mirada penetrante a algo en el exterior, se giró hacia mí y me dijo:
- Prepárate para luchar, ese de ahí fuera es uno de los mercenarios más buscado y excepcionales del planeta, no vamos a poder huir.
Anatema miró a Langdon.
- Es uno de los de hace trece años. – Afirmó ella.
- Más motivos para preparase. No debe ir solo, estate atenta, Amanda.
Rápidamente desenfundé las pistolas que me había regalado Dederian en lo que parecía que había sido tanto tiempo atrás. Me aseguré las cartucheras y metí la mano en el cinto que llevaba, toqué un par de pociones que me había dado Dederian cuando terminamos los entrenamientos y que no había usado; bajo ellas noté el tacto de las gemas de enlace de mis GF: Gryphus e Ifrit. Pensé que era mi primer combate sabiendo que era una bruja de verdad, primero pensé en enlazarlos, pero después sentí curiosidad por saber si sabría utilizar mis poderes en combate.
De manera fugaz se me pasó por la cabeza que era la primera vez que sentía que quería saber hasta donde podía llegar luchando, pero no le presté atención en aquel momento.
Langdon recomendó no salir armados, si todavía no nos habían atacado era porque querrían hablar y no debíamos parecer amenazantes si queríamos tener oportunidades de quitárnoslos de encima sin violencia.
Ambos fuimos hasta la puerta. Mi madre y la bruja nos miraban con cara de preocupación. Gaetano puso la mano en el pomo y me miró:
-Preparada. – dije. Y abrió la puerta.
Por un momento el sol nos deslumbro.
Cuando se me aclaró la vista me quedé de piedra.
Un hombre de rasgos maduros, vestido de gris y cubierto con una capa negra lucía una gigantesca espada a la espalda. Rápidamente me vino a la cabeza Fisherman's Horizon y el encuentro que había tenido Dederian con él en Timber. Luca.
- ¿Sorprendida? – Me dijo con voz grave. Entonces miró a Gaetano con el ceño algo fruncido y me volvió a mirar. - ¿Y Sowblack?
- No lo se. – Respondí. Ya hacía muchas horas que se había ido de mi casa dando un portazo.
- Lástima.
- ¿Pero no habrás venido hasta aquí por él, verdad? – Esta vez era Gaetano quien intervenía.
- No, ni mucho menos. – Contestó él. – Pero me hubiera gustado encontrarlo a título personal. En realidad he venido a por ti, Amanda Beicker.
- ¿Y porqué yo?
- Porque en tu interior late un poder que el profesor quiere.
- Pero si apenas tengo poder, no tuve ni una sola oportunidad contra la bruja Edea.
- Que no sepas usarlo no quiere decir que no lo tengas. Tu potencial es el de decenas de brujas, el de Himyeda Fericit. – Me quedé sorprendida de que lo supiera y supongo que se me notó en la cara, porque sonrió. – Sí, Amanda, cuando supimos en Centra que eras bruja, no nos costó encontrar información sobre ti, y el resto fue fácil deducirlo.
De repente me sentí intranquila. ¿Por qué me contaba todo aquello¿Y porqué estaba solo si sabía que iba a estar en inferioridad numérica?
Algo brilló tras él. Una sombra se colocó ante mí y una extraña fuerza me arrastró, tirándome al suelo. Al momento siguiente oí el chirrido de un choque de metales. Tuve que parpadear un par de veces para entender que pasaba.
Gaetano estaba ante mí y forcejeaba con Luca espada contra espada, parecía que su brazo izquierdo estaba herido. Impulsándose con todo su cuerpo rechazo a su contrincante y me dedicó una mirad fugaz:
- ¡Hay un tirador¡Corre!
Casi sin poder terminar la frase Luca se volvió a tirar al ataque contra él y comenzaron a intercambiar golpes.
Rápidamente salí corriendo a ponerme a cubierto tras un edificio. El francotirador estaba situado en un edificio que había estado tras Luca desde el principio, justo delante de la casa de mi madre. La calle donde estaba situada yo era perpendicular a la del tirador, y ambas estaban unidas por una callejuela más corta, de tal forma que las tres formaban una hache. Yo estaba a un lado, el tirador al otro y Langdon y Luca en el centro.
Desde donde estaba podía ver el combate sin exponerme y parecía muy equilibrado. Pero de repente Langdon saltó hacia atrás y donde había estado impactó algo pequeño. Una bala.
Luca aprovechó la distracción para descargar un potente espadazo sobre Gaetano que éste esquivó por poco.
Tenía que ayudarlo. Sin pensarlo desenfundé una pistola y asomé la cabeza buscando al tirador. Una bala estalló contra la madera que había junto a mi cara e hizo saltar astillas sobre mi cara. Volví a ponerme a cubierto maldiciendo. Gaetano volvió a dar un salto, pero esta vez tuvo que bloquear el golpe de Luca.
Maldije otra vez. Con una pistola, a cincuenta metro y en la penumbra, casi en la oscuridad, era imposible que pudiera dar en el blanco. Entonces se me ocurrió una idea. Me quité la chaqueta y preparé una bola de fuego.
Me acerqué a la esquina y sacudí rápidamente la chaqueta. Otra bala restalló y salí de un salto de mi escondite, lanzando el hechizo contra el tejado del final de la calle.
Volví rápidamente a cubierto con una sonrisa en la cara. Así aprendería a no meterse con nosotros. Apoyada contra la pared de madera me di cuenta que veía reflejos anaranjados y rojos en las ventanas de mi casa. Me fijé más y vi a Langdon Gaetano y a Luca peleando contra un fondo cada vez más rojizo, en llamas.
- Mierda.
Tenía que solucionarlo si no quería que todo el pueblo acabara convirtiéndose en cenizas. El incendio crecía por momentos y no me veía capaz de crear un hechizo de agua lo suficientemente potente como para apagarlo.
Me comencé a desesperar sin saber que hacer, me metí las manos en los bolsillos por pura inercia y noté algo frío tacto. Cogí las dos gemas, las saqué y las miré. Rápidamente Ifrit volvió por donde había venido; cerré la mano sobre la otra gema, concentrándome y murmuré:
- No me falles ahora Gryphus. – Me asomé a ver el objetivo. - ¡VENDAVAL FURIOSO!
Las nubes comenzaron a volverse más negras y a juntarse más y más y comenzó a gotear. Resonó un trueno y algo brilló en el cielo.
Gryphus apareció cayendo en picado, seguido de un tornado, directo al fuego. Paró en seco unos metros por encima y el torbellino cayó sobre el edificio en llamas. Justo entonces algo más brilló en el centro del vendaval.
Un haz blanco salió disparado hacia mí y me atravesó el pecho. Sentí un creciente dolor frío que hizo que me doblara, sujetándome el pecho. Todo se volvió blanco y solté un último alarido de dolor.
Fin del capítulo XVII
Os recuerdo que hay un foro abierto sobre Almas de SeeD donde colgré las respuestas a los RR y donde encontrareis algo de material y curiosidades sobre este fic.
Tambien hay una zona para comentar otros fics de FF que os hayan gustado y querais compartir con los demás.
Nos vemos allí ;)
A los que leo y comento sus fics: lo siento, pero si apenas tengo tiempo para escribir, todavía tengo menos para leer. Cuando tenga algo de tiempo (no se cuando, pero bueno) ya me pasaré a leer vuestros nuevos capítulos.
Un saludo a todos y gracias.
Dederian
Próximo capítulo:
Itermetzzo IXPesadillas by Dederian
- ¡Dederian Sowblack¡Dolor¡Peligro¡La bruja!
