Presagio de muerte

Cuando la profesora Trelawney mencionó que lo que había en la taza de Harry era un "Grim", Ron estuvo a punto de soltar un grito. Asustado, ni siquiera pudo disimular cuando Harry busco su mirada en busca de apoyo y en cambio deseo explicarle la gravedad del asunto lo más antes posible para poder hacer algo al respecto. Como miembro de una familia puramente mágica, desde niño había escuchado lo malo que era eso y para colmo, tenía la prueba real de lo que le había sucedido a su Tio Billius.

Deseo levantarse y jalar a Harry hasta la oficina de Dumbledore para que el anciano hiciera algo pero no lo hizo porque la mirada de apoyo que él busco, no fue precisamente correspondida.

Hermione hizo caso omiso de la mirada que Ron le dirigió, molesta sin proponérselo, por el hecho de que él también creyera en tonterías como esa. Sabía que era el "Grim", porque se había ocupado de leerlo pero, como casi todo lo que tenía que ver con adivinación, le parecía una mentira y una pérdida de tiempo.

Por eso se levanto enojada, para observar la figura y después comentar, totalmente convencida, de que no se trataba de lo que la profesora decía.

Ron entró sin realmente saber como había llegado a la clase de Transformaciones. Aún no podía mirar directamente a Harry y sentía el impulso de hacer algo aunque no sabia qué; deseaba fervientemente hablar con Hermione para decidir que era lo mejor pero la chica parecía mucho más tranquila de lo que él había creído y de lo que le gustaba.

Ansioso, se sentó sin realmente poner atención a la clase, hasta que el tema que le preocupaba salió a la luz nuevamente.

Hermione no pudo evitar reír cuando la profesora McGonagall explico que el presagio de muerte que había sufrido Harry era casi una tradición en la escuela. Lo había supuesto en la clase anterior pero ahora podía sentirse completamente tranquila, por lo que miro a sus dos amigos deseando compartir su risa.

No pudo sin embargo, porque Harry aún parecía bastante confundido y Ron se dividía entre mirar a su mejor amigo con autentica preocupación y dirigirle a ella una mirada extraña, mezcla de duda y reproche.

Ron no se quedo mucho más tranquilo después de lo dicho por la profesora McGonagall. Las palabras de la bruja, en lugar de calmarlo, lo llevaron a enojarse un poco con Hermione por reírse de algo tan serio. Quiso decirle a su amiga que no tenía idea de lo grave del asunto, él había escuchado desde niño que ver un ""Grim"" era mortal y lo había sufrido con el mismo tío en honor del cuál tenía su segundo nombre.

No le dijo nada a la chica, sin embargo y opto por seguir su recomendación de animarse y comer aunque cuando se sirvió el almuerzo, en lugar de probar bocado, decidió averiguar si Harry sí había visto un "Grim".

Hermione observo un poco divertida y bastante incrédula como Ron estaba tan preocupado que ni siquiera tenia ánimos de comer. Enternecida, decidió animarlo a almorzar pero el chico le hizo caso a medias. El sentimiento muto, no obstante, al poco rato cuando Ron hizo un gesto dramático con el tenedor por la respuesta de Harry.

Con la paciencia agotada, empezó a discutir con él, haciendo a un lado que el chico era el único de los tres que, dada su procedencia meramente mágica, había crecido con historias de terror acerca de todo eso.

Ron acabo por enojarse con Hermione cuando su amiga decidió empezar a discutir con él acerca del "Grim". Aún asustado por Harry, trató de explicarse a medias pero Hermione no le hizo caso y él, harto, decidió recordarle sin mucho tacto su poco talento para la adivinación.

Cuando la chica le contestó a los gritos y se fue molesta, ni siquiera pudo pensar demasiado en que había sido brusco. Sus ganas de llevar a Harry con Dumbledore para que el anciano mago le pusiera cualquier clase de escudo eran más fuertes.

Hermione decidió no hablarle a Ron por exagerar la tontería del "Grim" y ser un idiota con ella mientras que Ron decidió no hablarle a Hermione por no tomarle importancia a un asunto tan grave y portarse como una sabelotodo.

Esa fue una de las primeras veces en las que dejaron de hablarse, desde que se habían hecho verdaderamente amigos.

Una de las primeras, de muchas.