Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.

¡Hola mis niñas preciosas! De nuevo estoy aquí, a costado ¡eh!, pero a pesar de todo tengo que agradecer que ningún vampiro sádico ni nada por el estilo me visitó en la semana por dejaros así...ajajajajja... Así que, por ser unas lectoras tan amantísimas, aquí os dejo el nuevo capi, espero que os guste. (movimiento de cejas)

¡Disfrutadlo!

;)


"Secreto de una traición"

Capítulo XXVIII

Suspiré largamente sintiendo como aún mi cuerpo se estremecía con sólo sentir su pausada respiración sobre mi pecho. Mi mano voló hacia su espalda desnuda y, sintiendo como mi estomago se contraía, tracé una línea desde su nuca hasta la hermosa hendidura de su cintura, para continuar delineando su perfecto trasero hasta donde la sábana lo cubría.

Era perfecta, toda ella era perfecta.

Mi otra mano voló a su cabello y, con suma delicadeza, ya que no quería despertarla, enterré mis dedos en él. Una vez más me estremecí al sentir la textura sedosa de su cabello y aspiré profundamente para saciarme nuevamente de su olor…

Mis labios se curvaron suavemente en una sonrisa cuando mi caricia la hizo suspirar en sueños y no pude evitar llevar mis labios a su cabeza y besarla reverencialmente. Aún me costaba creer que la tenía aquí, sobre mi pecho, durmiendo tranquila, serena y placidamente, después de haberle hecho el amor.

Mis ojos se cerraron fuertemente cuando mi mente evocó el recuerdo…

"-¿Cómo se siente? -pregunté besando su cuello.

- Se siente rico -contestó suspirando mientras mis manos acariciaban sus brazos delicadamente hasta llegar a sus manos y entrelazar nuestros dedos. Su espalda descansaba en mi pecho mientras la abrazaba y la acariciaba para que se relajase.

El agua caliente nos rodeaba, el burbujeante reflujo golpeaba suavemente nuestros cuerpos provocando una placentera sensación de bienestar. No pude evitar sonreír al oír su risilla por las cosquillas que cierto chorro le provocaba directamente en su cintura, lo que la hacía removerse divertida sobre mí provocando que de nuevo mi miembro palpitase deseando hundirse en ella, otra vez…

Después de desnudarla lentamente, asegurándome de estar en todo momento en contacto con su piel, sintiéndome completamente orgulloso de ver como su cuerpo reaccionaba al mínimo contacto de mis manos, la ayudé a meterse en la enorme bañera que tan pocas veces había usado y en las que todas fantaseé con tenerla junto a mí.

Ella suspiró de satisfacción y como una niña pequeña se sumergió completamente para después emerger como una diosa; sí, mi diosa, la que no tardé en jalar hacía mí para besarla, para enterrar sus labios en los míos, para saciarme con su sabor, con la sensación electrificante que su lengua me provocaba al enredarse con la mía, abriendo mi boca tratando de abarcar la mayor porción de la suya, ya que todo contacto, por más frenético que fuese, me resultaba insuficiente ante tanto deseo y necesidad de tenerla.

La besé con verdadera hambre, enterrando mi mano en su nuca para impedir que se apartase hasta haberme saciado, algo que era completamente imposible, siempre quería más…

Ahogué los gemidos que comenzaron a brotar de su boca con mi propia boca; ella, entregándose completamente, se puso a horcajadas sobre mí y con mi otra mano presioné su espalda para que todo su cuerpo estuviera totalmente adherido al mío, sintiendo como sus pechos desnudos se apretaban contra mi propio pecho, y como su sexo se encontraba con el mío que estaba completamente erguido para ella.

- Hazme el amor - suplicó casi en un sollozo en mi oído cuando yo mismo separé nuestras bocas para enterrarme en su cuello -, necesito sentirte Edward, hazme el amor- su voz, a pesar de ser un susurró, sonó triste, desgarrada; como si todo el dolor y el miedo que había sentido se estuvieran manifestando en ese preciso instante y necesitara borrarlos, aplacarlos, arrancarlos de su ser…

Su ruego me llegó al alma, porque no se trataba de sexo, ni siquiera se trataba de excitación, era pura necesidad, ella necesitaba sentirme tanto como yo necesitaba sentirla a ella.

Presioné con más fuerza mi mano en su espalda, casi enterrando mis dedos en ella, estaba seguro que ese acto le dejaría una marca de la cual me arrepentiría después, pero era incapaz de refrenarme. Todo el miedo, toda la incertidumbre, toda la desesperación que había sentido me llevaba a ser más brusco de lo que realmente quería y ella no se quejaba de ello…

-Lo siento- respondí sin poder evitarlo sintiéndome de nuevo el ser más miserable de la tierra por hacerla sentir así, tan necesitada y vulnerable -, lo siento- volví a susurrar antes de abandonar su cuello y buscar sus ojos, los que me miraban tan tristes que me desgarraron el corazón -, lo siento- una vez más esas palabra brotaron de mis labios mientras veía como una lágrima se escapaba de sus ojos y comenzaba a deslizarse por su mejilla. Quería hacer que olvidara, quería que de nuevo se sintiera segura, necesitaba que ella se sintiera segura conmigo…

Bajé mi mano de su cuello y, junto con la otra, la icé lo suficiente para situarla sobre mí; dejándola caer suavemente para introducirme lentamente en ella mientras seguía diciéndole que lo sentía. No podía ser de otra manera…

Ambos gemimos cuando estuve completamente dentro de ella y, en ese momento en el que de nuevo sentí como todo su ser me abrazaba, desde los más profundo, cerré los ojos y agradecí al cielo por estar de nuevo en casa. Sí, ella era mi hogar, sin duda alguna su cuerpo era mi hogar.

Sentí como sus manos volvieron a enterrarse en mi pelo, lo que me hizo abrir los ojos, y ahí lo vi, ahí estaba de nuevo ese brillo tan especial, la tristeza había desaparecido, como si ella también se sintiera en casa. La había recuperado de nuevo, ahora lo sabia, una pequeña sonrisa en sus labios me lo confirmó, antes de acortar la distancia y besarme; besarme con suavidad, con ternura, como reconociéndome de nuevo.

Mi lengua delineó sus labios y la suya no tardó en salir a mi encuentro, haciéndome sentir vivo de nuevo. Sus manos, hasta ese momento enterradas en mi cabello, se deslizaron hasta posicionarse en mis hombros; y apoyándose en ellos comenzó a moverse, lentamente, provocando que mi sexo se hundiera completamente... para después retroceder hasta casi salir de ella...

Le dejé el control, era totalmente para ella, a su ritmo; recibiría y sufriría la necesidad de incrementar el ritmo, si ella necesitaba hacerlo así, si eso la hacía sentir bien de nuevo, si la hacia olvidar y sentirse como lo que era, querida y amada hasta el extremo.

-Te amo... -susurró sobre mis labios mientras continuaba con ese torturador y lento ritmo, que a su vez, me estaba llevando a un estado de éxtasis que jamás había experimentado -. Te amo con toda mi alma...- siguió susurrando acelerando poco a poco su movimiento, que intercalaba entre subidas, bajadas, y movimientos circulares... enloqueciéndome -, te amo con todo mi ser...- Su ritmo se incrementó como si quisiera confirmarse con su propio cuerpo -. Eres completamente mi dueño.

- Bella…-susurré impactado cuando la oír decir eso…

- Sí Edward - siguió diciendo mientras se enterraba en mí con más profundidad -, toda mi vida está en tus manos...Oh Diosss...-gimió largamente echando la cabeza hacia atrás entregada completamente al placer que estaba sintiendo,la sentí temblar sobre mí antes de acercarse de nuevo a mi oido-.. siempre lo ha estado...Mmmhh...

Sus gemidos se intercalaban con sus palabras; yo estaba enloqueciendo de placer, mi propia respiración jadeante se mezclaba con la de ella, y todo mi cuerpo vibraba y se estremecía cuando su voz y sus gemidos reverberaban sobre la piel de mi cuello, mientras seguía clavándose en mí una y otra vez; no podía evitar hundir mis dedos en su cadera tratando de contener mi deseo de hacer ese ritmo más frenético...

-Mi felicidad... mis emociones... mis sensaciones…-sus palabras se sincronizaban con el ritmo que estaba adquiriendo-, todo te pertenece -su voz, a pesar de salir entrecortada y jadeante, no dejaba de ser contundente, provocando que mi corazón galopase y explotase ante tal declaración.

-Lo siento…-volví a susurrar mientras llevaba, sin poder evitarlo por más tiempo, mis manos a su cadera y, con rabia, comencé a incrementar el ritmo, arremetiendo en ella con más fuerza, con más ímpetu; sintiendo como todo su cuerpo vibraba sobre el mío, como sus palabras se volvían jadeos y sus gritos de placer se ahogaban en mi hombro, mientras sus uñas se clavaban en mi piel para impulsarse uniéndonos de tal manera… que parecía una locura.

Porque sabia que era cierto, ella me había demostrado siempre que era cierto; yo era tanto el culpable de su risa, como de sus lágrimas; de su felicidad, como de su desgracia; Bella me había pertenecido desde siempre, siempre fue mía, siempre fui su dueño; y por eso lo sentía, porque no la merecía, porque no supe cuidarla, no supe protegerla y hacerla feliz… a pesar de que era todo lo que quería…

- Lo siento... - volví a jadear en su oído antes de enterrar mis dientes en su cuello e incrementar aún más mis arremetida; estaba haciendo uso de mi derecho como su dueño, y así quería hacerle saber que lo comprendía, que aceptaba al fin lo que eso suponía. Jamás volvería a faltar a mi deber como su dueño, jamás dejaría de cuidarla, jamás dejaría de amarla, jamás dejaría de protegerla... la defendería con mi vida porque ella era mi vida.

-Edward…- gimió sobre mi cuello cuando su cuerpo, totalmente convulsionado ante mi manera demencial de poseerla, explotó sobre el mío al alcanzar esa cima a la que intentaría llevarla cada día el resto de mi vida.

-Mia, siempre mía y sólo mía -declaré antes de llevar mis labios a los suyos y mientras la besaba me dejaba ir completamente en ella, contrarrestando mis sacudidas con las suyas, ahogando mi grito de placer en su boca mientras ella, aún con la respiración entrecortada, se abrazaba fuertemente a mí - Te amo... -musité jadeante cuando me recuperé un poco -, desde hoy sólo viviré para merecerte, te lo prometo…

-Sé que lo harás- contestó mirándome, con tal convencimiento, que en el acto me sentí perdonado…"

Mientras seguía acariciando su espalda desnuda, me sentía dichoso porque al fin había experimentado su perdón; ese perdón que había anhelado inconscientemente desde siempre por no cumplir con mi parte en esta entrega; un perdón que necesitaba para recuperar la paz que había perdido la primera vez que me alejé de ella; ese día en el que ella me entregó su vida y yo no supe estar a la altura de lo que se me entregaba; ese día en el que me convertí en su dueño, apoderándome de su cuerpo, de su inocencia, de su corazón, sin saberlo; ese día en el que comenzó nuestro calvario por mi incompetencia y que ahora, ocho años más tarde, recuperaba al fin…

-Te lo prometo Bella, me haré merecedor de todo lo que me entregaste, y todo lo que me sigues entregado, amor -susurré sobre su cabello, aún sabiendo que no me oía, atrayéndola más a mi cuerpo, abrazándola fuertemente y dejándome envolver por esa paz que había recuperado hasta quedarme dormido…

.

.

.

-Soy perfecta -jadeó en mi oído mientras sentía como de nuevo su carne me rodeaba ardientemente.

-Sí, Oh sí, mi amor, eres perfecta- susurré aún con los ojos cerrado disfrutando de todas las sensaciones que su cuerpo me provocaba. Como sus uñas se clavaban en mi espalda, como sus dientes se enterraban en mi hombro, como su respiración entrecortada y caliente impactaba sobre mi cuello.

-Te dije que era la perfecta -de pronto su tono no era el mismo, su voz no era la misma..

-Bella…-gemí mientra abría mi ojos enfebrecidos por la excitación…

-Si mi amor, soy bella, soy perfecta, soy tu mujer ideal- su larga cabellera rubia cayó sobre mis hombros mientras me seguía cabalgando…

-No…no….-gemí sintiendo como mi estomago se contraía.

-Sí, oh sí, así… -seguía gimiendo Tanya sobre mí; su cara, extorsionada y retorcida por el placer, se difuminaba haciéndola parecer un monstruo.

-No….no….tú no eres….¡Noooooooooo!- grité y traté de arráncala de mí, mi corazón galopaba frenéticamente, mi estomago se contraía ante el asco que estaba sintiendo mientras ella seguía clavándose en mí, apoderándose de mí de una manera tan perturbadora que me provocaba nauseas -¡Apártate de mí, no ere tú, yo la amo a ella, sólo la deseo a ella, sólo la quiero a ella!

-No Edward, es a mí a quién amas, a quién deseas, siempre ha sido así..

-¡Nooo! ¡Apártate!-volví a gritar desesperado luchando por quitarla de sobre mí.

-Ella no volvió, ella no existe, ella se fue, ¿por qué no lo aceptas de una vez Edward? Es a mí a quién tienes que adorar, es a nuestra hija a la que has de proteger…

-Qué…-musité apartándola al fin de mí, aún desnudo salí disparado de la habitación hasta llegar a la de mi hija…

-¡Papá!- gritó una niña, pero que no era mi niña, tenía el cabello rubio, y unos ojos azules tan fríos como el hielo; me miraba con una perversa sonrisa mientras arrancaba la cabeza a una muñeca.

Me acerqué a ella lentamente, sintiendo una sensación de terror tal que me erizaba la piel, miré la muñeca con la que jugaba y el aire se atoró en mis pulmones cuando vi que era igual a mi hija.

-No…no….no….-comencé a musitar sintiendo como mi cuerpo temblaba, tirando de mi cabello desesperado. ¿Dónde estaba mi hija? ¿dónde estaba mi mujer? Me pregunté sintiendo como mi corazón estaba a punto de estallar en mi pecho… Todo daba vueltas a mi alrededor.

-Amor, ahora todo es perfecto -La voz de Tanya me sorprendió -. Todos ahora te respetan, nuestras empresas juntas son más poderosas, no lo ves, ahora eres ese hombre que siempre quisiste ser, ahora te respetan, mira -dijo señalando hacia un lado.

A pesar de estar respirando jadeantemente mientras sentía como mi corazón parecía querer salir de mi pecho, seguí con la mirada hacia donde me señalaba…

Maxwell me miraba sonriente y complaciente junto a Eleazar y Aro que reía con él, un montón de gente que desconocía comenzaron a rodearme aplaudiendo y se iban acercando a nosotros provocando que un terror recorriese mi espina dorsal al sentirme asediado…

-Fue lo mejor, sacarlas de tu vida fue lo mejor, ella era una campesina bastarda, que solo podía dar bastardas como ella -susurró Tanya en mi oído lo que me hizo mirarla despavorido.

-¿Qué hiciste con ella? ¿Dónde está Bella, dónde está mi hija? -grité desesperado…

-Yo no hice nada amor, fuiste tú, tú las alejaste, tú no volviste, tú las mataste…

-No, no… ella volvió, mi Bella volvió, ella..

-No Edward, ella no volvió, no soportó tu abandono, ella entendió que no la amabas, tú no eras ese hombre que la protegería y la cuidaría… nunca lo fuiste, porque fuiste destinado para mí…- su risa diabólica rompió el silencio provocando que todos los que me rodeaban se unieran a ella..

-No, ¡mientes! -grité mientras veía como todos seguían acercándose..

-Tú la mataste, tú no eras ese hombre que ella buscaba..,nunca lo fuiste, nunca lo fuiste… nunca lo fuiste…

-¡No! ¡No! ¡No!-grité incorporándome bruscamente, quedando sentado en la cama, sintiendo como el corazón golpeaba dolorosamente bajo mi pecho y mi respiración salía jadeante de mis pulmones…

Agradecí al cielo que fuese una pesadilla, aunque una tan vívida que no conseguía recuperarme.

-Bella…-musité sintiendo como mis ojos comenzaban a picar ya que aún sentía el vacío en mi pecho. Inmediatamente giré mi cabeza ansioso por verla… pero la cama estaba vacía… Ella no estaba.

-¡Bella! -grité despavorido saliendo de la cama hasta llegar a la habitación de mi pequeña -No…no…no puede ser -Tiré de mi cabello desperado al ver el cuarto completamente arreglado y vacío.

-¿Bella, dónde estás? -grité y salí disparado escaleras a bajo.

Revisé el salón, la cocina, incluso mi estudio, salí a la terraza la que rodeé totalmente enloquecido tratando de encontrarla…

-¡Bella! -grité desesperado en medio del salón sintiendo como mi corazón se desgarraba. Ella no estaba, ¿habría sido todo un sueño? ¿Sería cierto que ella no regresó? No, no podía ser, ella llegó, yo la tuve entre mis brazos, la sentí, lloré con ella, abracé a mi hija…mi hija…

-¡Dónde estáis!-grité de nuevo antes de caer arrodillado en el suelo..

De pronto oí que alguien metía la llave en la cerradura, inmediatamente me incorporé y corrí hacia el lugar abriendo yo mismo la puerta..

-¡Oh Dios! -exclamó Bella asustada dejando caer las bolsas que cargaba de la misma impresión.

-Bella…- musité y la atraje hacia mí desesperado. Los nervios se me desataron y sin poder evitarlo comencé a llorar en su hombro.

-Edward, ¿Edward que tienes? ¡Edward, por Dios! ¿dime qué tienes? - me pedía removiéndose entre mis brazos para liberarse. Ella consiguió empujarme hacia dentro hasta conseguir llegar al sofá.

Yo no dejaba de llorar, estaba totalmente descontrolado, aterrado, no conseguía salir de esa espiral de desesperación, aún cuando la apretaba contra mí.

-¡Edward, ya basta! ¡mírame! -me ordenó consiguiendo separarse lo suficiente para tomar mi cabeza entre sus manos y levantarla para que la mirase -¡Mírame Edward! -volvió a ordenarme.

-Bella…-a penas murmuré sintiendo como un cúmulo de saliva ahogaba mi voz.

-¿Qué te ocurre amor? Me estás asustando -me preguntó y de verdad su ojos me miraban asustados.

-Yo…yo creí, yo…- balbuceé incoherentemente -, no te encontré, yo no te encontraba…- esta vez mi voz salió desesperada mientras llevaba mis manos a sus brazos y los apretaba..

-Cálmate mi amor, estoy aquí, ¿no me ves? -me preguntó cambiando su mirada asustada por una comprensiva. Me acarició la cara y me dedicó una sonrisa - No quise despertarte amor, estabas tan profundamente dormido, que pensé que necesitaba descansar un poco más - comenzó a decirme con cariño sin dejar de acariciarme para tranquilizarme.

-Pero… por qué no..

-Shhhss -me mandó a callar situando su dedo en mis labios, para después acortar la distancia que nos separaba y besarme, suavemente, mientras rodeaba mi cuello con sus manos -. Tu hija se despertó, amor- dijo con una sonrisa -, ella amaneció muy temprano y con hambre- dijo ensanchando su sonrisa.

-Debiste despertarme -le reproché mientras me calmaba.

-Estabas tan dormido, y tu semblante era tan sereno, que imaginé que llevabas mucho tiempo sin dormir, ¿me equivoco? -me preguntó.

Yo no le contesté, sólo permanecí callado sin dejar de mirarla.

-Ves, no hace falta que me contestes, necesitabas dormir, Edward, así que yo me hice cargo, estoy acostumbrada a sus horarios amor, no me importunó.

No pude evitar bajar mis ojos entristecido, claro que estaba acostumbrada, ella siempre se había hecho cargo…

-¡Ey!, no pasa nada mi amor, te aseguro que habrá muchos días para que seas tú él que lo hagas, te prometo aprovecharme y cobrarme el tiempo perdido -dijo a modo de broma, lo que me hizo sonreír..

-Me aterré al ver que no estabas, creí que todo había sido un sueño…- le confesé llevando mis manos a su cintura y atraerla hasta sentarla a horcajadas sobre mí y enterrar mi cara en su cuello, necesitaba sentirla, olerla…

-Lo siento, Edward, no quise asustarte, creí que llegaría antes de que despertaras….

-¿Dónde fuiste?- pregunté sin apartar mi cara de su cuello lo que provocó que mi voz saliese amortiguada. Ella rió al oírme y comenzó a acariciar mi pelo.

-Edward, ¿desde cuándo no revisas tu despensa? - me preguntó divertida.

-¿Qué? -contesté aún en su cuello lo que la hizo reír otra vez.

-¡Por Dios, Edward, había un cartón de leche caducado desde hacía un mes! sin contar que aparte de eso, y de algunas cervezas, no había muchas cosas más. ¿Cómo te has estado alimentando en este tiempo?- me regañó. En esta ocasión quién sonreí aún en su cuello fui yo.

-He comido fuera Bella, mientras trabajaba, he pasado poco tiempo aquí desde que regresé - le confesé.

-Esta bien, pero a partir de ahora eso cambiará -dijo muy segura, lo que consiguió que apartara al fin mi cara de su cuello y la enfrentara - No me mires así, no se puede vivir en una casa con la despensa vacía, menos cuando se tiene una hija -comenzó a chasquear con la boca negativamente - Y ni te pienses que te la vas a pasar trabajando hasta muy avanzada la noche, ahora tienes una familia a la que consentir, ¿no? - dijo sonriéndome coquetamente y pestañeando.

No pude evitar romper en carcajada al verla y una vez más la abracé con fuerza.

-Dios, cuánto te amo - susurré ante de abordar sus labios desesperadamente en un beso totalmente necesitado. Ella no dudó en respondérmelo dejándonos llevar por un beso apasionado al cual, los dos nos resistíamos abandonar…

-Ajam ajam - el sonido de un carraspeo hizo que nos separáramos abruptamente -¡Que poca vergüenza!, mira que metiéndoos mano con la puerta abierta.

-¡Emmett! -grité al ver la cara avergonzada de Bella atrayéndola a mí y sintiendo como ella ocultaba su rostro en mi cuello - ¿Qué leches haces en mi casa?- le reproché taladrándolo con la mirada; era mi mejor amigo, pero bien sabe Dios como lo odiaba en este instante por interrumpir este maravilloso momento.

-Desde luego, mira que eres desagradecido, encima que evito que cierto viejo, que viene chocheando con su nieta, le dé un infarto viendo como su hija está apunto de cogerse con su hijo en el sofá de su casa…-dijo chasqueando con la lengua - Bella, tú definitivamente quieres cobrarte el que Carlisle no sufriera tu hormonada adolescencia, ¿verdad?

-Ay Dios - se lamentó Bella aún con su rostro escondido en el hueco de mi cuello, lo que me hizo reír.

-¡Ya cállate, imbécil! - le dije aunque no pude evitar sonreír por lo cómico que me estaba resultando el que nos pillara como dos adolescentes, en verdad hubiese sido bochornoso que tanto mi padre como mi hija nos vieran así…

-Tranquila Bella, yo entiendo que estáis desesperados y que os cuesta mantener las manos quietas. ¡Uff! te aseguro que no sé como no has sufrido de bolas azules amigo -dijo carcajeándose entrando hacía la cocina cargando más bolsas. Yo negué con la cabeza.

-¿Alguien puede explícame qué es lo que está pasando? -pregunté cuando Emmett desapareció por el salón -¿Bella? -insistí.

Ella apartó al fin su rostro de mi cuello y me miró sonrojada y mordiéndose el labio.

Yo arqueé mis cejas insistiendo en la pregunta silenciosamente.

-Yo…solo quería ir a comprar algo para poder preparar un rico desayuno para ti, mi amor - No pude evitar que mi corazón se expandiese emocionado al oírla - Pero yo aún no conozco nada aquí, así que, me aventuré a llamar a mi papá para que me indicase y …ya sabes…-dijo mordiéndose de nuevo el labio -El insistió en acompañarme, por eso no estaba al despertarte, había salido con él a comprar.

-Debiste haberme despertado -dije algo molesto - eso me correspondía a mí, soy yo el que debe cuidarte -murmuré entristecido.

-Y me cuidas- dijo con una hermosa sonrisa -pero yo también quiero cuidarte Edward, necesitabas descansar y querría prepararte algo sustancioso antes de que te fueras a trabajar - De nuevo mi corazón se ensanchó y no pude evitar acunar su rostro entre mis manos para besarla.

De nuevo un carraspeo, esta vez proveniente de la cocina, me hizo acortar el beso…

-Desvergonzados -dijo desde la cocina, lo que provocó que Bella riese negando con la cabeza.

-¿Y… desde cuándo se conocen? - pregunté esta vez señalando hacia la cocina. En esta ocasión Bella se mordió el labio para reprimir su sonrisa.

-Nos encontramos con Emmett y Rose en el supermercado, mi papá nos presentó y… no sé que opinarás de esto pero… Ellos insistieron en celebrar Acción de Gracias juntos -dijo mirándome precavidamente - Rose tiene el pavo…-dijo divertida como si eso fuese una excusa más que suficiente.

Una carcajada brotó de mis labios al oírla y de nuevo la estreché entre mis brazos..- Pues me parece una idea fantástica, si tú te sientes bien con eso -le pregunté y ella pasó sus manos por mi cintura abrazándose con más fuerzas.

-Me encanta la idea, Edward, ellos son tus amigos y Rose me ha caído genial, y ni que decir de la ricura de hijo que tienen- de nuevo me carcajeé al recordar al pequeño Adam; sí, ricura, mientras no estaba haciendo sus trastadas, pensé divertido -Además, así Sarah tiene un amiguito con quién jugar.

Inmediatamente me envaré al imaginar a ese diablillo haciéndole jugarretas a mi pequeña princesa.

-Edward, qué …¿qué te ocurre? - preguntó al ver que me envaraba.

-Nada, nada, sólo que tengo que tener unas palabras serías con ese mocoso…

-¡Edward! -me reprendió golpeando mi hombro - Sólo tiene tres años, y es un niño encantador, no puedes estar hablando en serio -añadió.

De pronto el llanto de mi hija se escuchó desde el salón lo que me hizo salir despavorido hacia la puerta para encontrarme a mi pequeña llorando desconsolada en brazos de mi padre…

-¿Qué le pasa? ¿qué a pasado papá? - pregunté desesperando arrebatándole a mi hija de sus brazos…

-Papiiiii…-me llamó entre sollozos totalmente desconsolada. Enseguida noté como Bella estaba detrás de mí.

-¿Papá, qué ha ocurrido? -preguntó preocupada mirando aterrada a mi padre.

- Mami, Ada malo, Ada mi pujó, io cae, - dijo llorando totalmente consternada. Las lágrimas, que no dejaban de fluir, churreteaban su preciosa carita la que ya comenzaba a moquear.

- Ves, te lo dije, verás cuando le ponga la mano encima a ese mocoso -amenacé entre dientes - Tranquila princesa, papá lo regañará - dije besando su carita y acariciando su espalda tratando de tranquilizarla. Bella rodó los ojos.

- ¿Qué pasó? - volvió a preguntar de nuevo a su padre.

- Pues que Adam comenzó a correr mientras salíamos del parking y al pasar por al lado de Sarah la cayó.

- Miaaaaaaaa, mia echo -volvió a llorar mientras estiraba su manita mostrándonos unas magulladuras..

-¡Emmett!- grité sin poder evitarlo entrando con mi pequeña hacia la cocina - Mira lo que el demonio de tu hijo le ha hecho a mi hija -le reclamé mostrándole la manita de mi hija demasiado alterado.

- Edward, por favor, no hagas esto -se apresuró a intervenir Bella - Adam es un niño, por el amor de Dios, los niños juegan y se caen.

-¡No, Ada tonto!-gritó mi hija lo que nos asombró tanto a Emmett como a mí, provocando en mi caso que me mordiese el labio para no reír, sobretodo viendo la cara de Bella que la miraba furiosa.

-¿Qué fue lo que hiciste, Sarah? - le preguntó Bella achicando los ojos.

-¡Ey! No la riñas a ella, está herida - dije bastante serio tratando de protegerla.

-¿Sarah? -insistió Bella ignorándome.

-Io quelia usario - dijo llorando de nuevo - y no daba , Ada malo- balbuceaba entre lágrimas. Yo no daba crédito, encima que no le deja su juguete, el egoísta, ¡va y la empuja! estaba viendo rojo…

-¿Y qué hiciste tú? -siguió Bella con el interrogatorio, uno que me estaba ya molestando considerablemente.

De pronto mi pequeña dejó de llorar y miró a su madre con… ¿culpabilidad?

-¿Papá? - preguntó mirado hacia mi padre, quién trataba de aguantar la risa. Bella alzó las cejas instándole a contestar.

-Esto… -dijo arrascándose la nuca - digamos que aún no se sabe cómo, el dinosaurio de Adam cayó sobre una caca de perro.

Mis ojos se abrieron de par en par, Emmett rompió en carcajadas y Bella comenzó a mirar a mi hija con reproche.

-¿Tiraste el dinosaurio de Adam a una caca de perro?-le preguntó indignada.

-Papiiiii, Ada no quelia juga migo, Ada pujó, mia echo- comenzó a llorarme desconsolada mostrándome sus manitas de nuevo tratando de conmoverme, ya que Bella la estaba taladrando con la mirada; de fondo podía oír la risa de Emmett, incluso la de mi propio padre.

-¿Sarah, es cierto que tiraste el dinosaurio de Adam? -le pregunté esta vez yo, luchando internamente por no reírme ya que, aunque sabía que debía reñirla, en el fondo de mis ser me sentía orgulloso de que mi hija le diera su merecido por no dejarle su juguete.

Ella me miró con sus ojos enrojecidos e hinchado de tanto llorar y acabó asintiendo con la cabeza. Tuve que cerrar los ojos y morderme el labio para tratar de no reírme y sacar mi porte serio para reprenderla.

-Sarah, eso no está bien, no debiste tirar el juguete de Adam sólo porque él no quería prestártelo - Mi pequeña bajó su carita y bien sabe Dios lo que me estaba costando verla así -. ¿Me prometes que no volverás hacer una cosa así? - mi pequeña me miró con sus grandes y vivaces ojos, que ahora lucían tristes, y asintió. Por el rabillo del ojo pude ver la cara de satisfacción de Bella - Está bien, vayamos a curarte tu manita y cuando yo regrese de trabajar, iremos a comprar dos nuevos dinosaurios, uno para ti y otro para Adam ¿Te parece? -le pregunté. Inmediatamente los ojos de mi hija se iluminaron y no tardó en pasar sus brazos por mi cuello.

-Chiii papi, amo ompa usario a Ada -dijo abrazándome con fuerza lo que me hizo saltar el corazón al comprobar, como en el fondo se sentía mal por lo que había dicho.

-Ay amigo, creo que mi pequeño ha dado con la horma de su zapato, menudo elemento está hecha esta pequeñaja - dijo Emmett dándome una palmada en la espalda riéndose de lo más feliz.

-De todas formas no estaría mal que comenzaras a enseñar a tu hijo que no se les pega a las niña - le reclamé. Tampoco me iba a olvidar que había dañado a mi pequeña.

-¡Anda ven!, te curaré la manita -le dijo Bella a mi hija la que no tardó en echarle los brazos y mimosamente esconder su carita en su cuello - Y ya deja de portarte así cielo, las niñas buenas no hacen esas cosas, ¿de acuerdo? - la reprendió nuevamente, mientras caminaba con ella hacia su cuarto.

-Hijo, te recuerdo que en tres horas tienes una reunión con Aro, será mejor que te prepares.

Mis ojos se fijaron en la hora, era cierto, eran casi las diez de la mañana, llegaba super retrasado a la oficina.

-Anda ve, yo me quedaré con Bella por si necesita algo y te recogeremos en la oficina para ir a comer.

-De acuerdo, me sentiré más tranquilo sabiendo que estás aquí con ellas -le contesté, me despedí de Emmett con quien me reuniría más tarde en la oficina y corrí a la ducha para comenzar a arreglarme.

A la velocidad de un rayo me duché y comencé a vestirme. Estaba tratando de arreglar un poco mi cabello cuando Bella entró a nuestra habitación con mi pequeña en brazos.

-Aún puedo prepararte algo rápido Edward, no has comido nada - me dijo mirándome en el espejo.

-No te preocupes cariño, tomaré algo en la oficina, te lo agradezco - le respondí dejando mi cabello por imposible y tratando de poner derecha mi corbata antes de volverme para acortar la distancia que nos separaba posando mis manos en su cintura-. Lamento tener que irme tan pronto, de verdad me hubiese gustado quedarme para ayudarte a instalarte - le aseguré -pero la reunión que tengo hoy es de suma importancia.

-Lo sé -me contestó con una sonrisa antes de empinarse un poco para besar mis labios, más que encantado la recibí.

-Io tigo papi -dijo de pronto mi pequeña tirando sus bracitos hacia mí.

-Lo siento princesa, esta vez no puedo llevarte conmigo -le contesté cogiéndola en brazos para abrazarla - pero el abuelo luego os llevará a la oficina y prometo estar toda la tarde contigo, compraremos esos juguetes, ¿de acuerdo? - le pregunté y ella, con ojitos triste asintió -¡Anda princesa!, regálame una sonrisa para sentirme el papá más dichoso de la tierra - le pedí e inmediatamente mi pequeña me sonrió y acortó la distancia para besarme.

-Io quelo papi - me dijo abrazándose fuertemente a mi cuello.

-Yo también te quiero, mi amor -le contesté emocionado sintiendo como mi corazón cada vez se hacía más grande.

Caminé con mi pequeña en brazos seguido de Bella hasta llegar a la planta de abajo. Me despedí de mi padre que estaba sentado en el salón viendo las noticias, entregué mi pequeña a Bella después de darle otro beso y, cogiendo el maletín, llegué a la puerta.

-Te voy a extrañar - le susurré acariciando su mejilla para acabar hundiendo mis dedos en su pelo a la altura de su nuca -, contaré los minutos hasta volver a vernos- le dije antes de unir mis labios con los suyos.

-Yo también te extrañaré - me contestó mirándome con un brillo tan especial en sus ojos que me hizo suspirar -Anda ve, no quiero que te retrases más, en unos horas iremos a por ti.

Yo asentí y volví a besar la cabecita de mi pequeña -Las amo -les dije a las dos, recibiendo una sonrisa de ambas, antes de girarme y finalmente marcharme sintiéndome el hombre más feliz del mundo.

Entré en mi oficina con una sonrisa de oreja a oreja, ahora todo parecía tener más color, sentía la sangre correr por mis venas ansioso por comerme el mundo.

-Buenos días Mandy -la saludé con una amplia sonrisa - un precioso día, ¿verdad?

-Oh…buenos días, Señor Cullen, y sí…sin duda lo es -contestó algo sorprendida rodeando su mesa y caminado tras de mí, como cada mañana, con su libreta…- Esto, Señor, espero que no le molestara que ayer….

-Sobre eso -me frené en seco y me volví, provocando que ella chocar contra mí y me mirara aterrada -, quiero pedirte disculpas, Mandy, estos últimos días me he comportado como un animal contigo, lo siento, espero que las aceptes..

-Oh no, Señor Cullen, no es necesario...

-Sí, sí lo es- la interrumpí -, y de verdad lo lamento, he sido excesivamente duro contigo, tú no lo merecias -vi como miraba hacia abajo algo sonrojada- y sabes qué... -le pregunté, inmediatamente elevó su rostro -, para compensarte, hoy, cuando acabemos con la reunión que tengo con Aro, tienes permiso para irte a casa, cógete el resto del día libre, disfruta con tu familia y nos vemos el próximo lunes. Te mereces unos días libres por soportarme.

-OH, Señor Cullen, no es necesario de verdad, y si necesita algo de mí…-intervino con preocupación.

-Nada, nada…tómalo como un regalo por tu dedicación a mí. Además, hasta el próximo lunes yo no pienso volver, no te necesitaré- le contesté con una sonrisa guiñándole un ojo; ella me la devolvió - Ahora por favor, haz que me suban un café, y repasemos esa agenda, tal vez haga algunas modificaciones.

-Inmediatamente Señor -me contestó con una radiante sonrisa.

El resto de la mañana lo ocupé cambiando algunas citas y reuniones que tenía en los próximos días, ya que quería pasar el mayor tiempo posible con mis princesas. Revisé varios informes de contabilidad que me habían llegado de las distintas empresas asociadas y comencé a ojear los informes sobre varias empresas japonesas que estaban interesadas en firmar con nosotros.

Sobre las doce y media de la mañana, mi secretaria me anunció que el Señor Vulturis había llegado. No negaré que la boca se me secó de puro nervio antes de ordenar que lo llevaran a la sala de conferencia para estar más cómodos. Había repasado algo de lo que habíamos descubierto con Emmett, en el caso de que tuviese que recurrir a eso…

-Buenas tardes Aro, me alegro de verte, ¿cómo ha ido todo por el viejo continente? - lo saludé estrechándole la mano con fuerza interesándome por su viaje, antes de invitarle a tomar asiento siguiéndolo yo después. Aunque por dentro la incertidumbre me carcomía, en el exterior trataba de parecer tranquilo y seguro.

-Agotador - me contestó sonriente -. Lamento haber fijado la reunión para este día Edward, espero no haber interferido en tus planes, pero como sabía que te urgía -se disculpó.

-No, tranquilo, en verdad te agradezco que ocupes este día por mí - El asintió con la cabeza -¿Y bien, pudiste averiguar qué pasó? - pregunté ansioso por saber a lo que tendría que atenerme.

Vi como se removía en el asiento antes de enderezarse, y con el porte poderoso que siempre tenía, me miró fijamente.

-Sí, lamentablemente el error fue nuestro. Siento muchísimo todo lo que esto ha ocasionado Edward, ya sabes como soy de exigente, y si bien es verdad que vosotros nunca me habéis fallado, esos cambios provocaron un retraso que me han originado unas perdidas cuantiosas. Ya sabes como son las obras.

Yo asentí.

-¿Entiendo entonces que nuestra relación seguirá como hasta ahora...?

-No te negaré que la oferta propuesta por Eleazar es tentadora, incluso me ofrece adquirir acciones…

-No lo hagas Aro, no te dejes engañar -le advertí algo preocupado- Los Denali sólo quieren utilizarte.

-Qué…-preguntó algo contrariado.

-No sé que clase de oferta te han presentado ni que garantías te han dado, pero te aseguro que Eleazar no puede hacer frente a tus exigencias. Se de buena fuente que sólo te quieren para convencer a ciertos inversionistas europeos.

-¿Es eso cierto?- preguntó con seriedad.

-Sí, almorcé que Tanya Denali y me lo confirmó, de hecho, trató de que nos aliáramos para así ella contar con tu empresa como garantía para sus inversionistas…

-Pero…eso no tiene sentido, me daría cuenta enseguida…-dijo negando con la cabeza incrédulo.

-Pero quizás sólo necesitaran el contrato firmado por ti para que esos inversionistas apostaran por ellos. No creo que les importe que luego lo seas o no…

-No me gusta esto, no me gusta que jueguen conmigo Edward - dijo levantándose de la silla.

-Lo sé Aro, por eso te he advertid; es más, hemos podido comprobar que el tal Michael Newton, tu jefe de obra, tiene relación directa con Tanya. Estoy pensando que todo ha sido una treta urdida por ellos para crear esa duda y así ganar ese terreno, no le doy otra explicación... Aunque por otra parte, todo esto me perturba, es una maniobra demasiado pobre...

-Exacto, soy un hombre justo Edward, lo sabes, no entiendo como pensaban que no me iba a dar cuenta de que todo había sido una equivocación, por eso estoy aquí, creo que os debo una disculpa y por supuesto que nuestra relación seguirá intacta.

-Gracias Aro, no esperaba menos de ti -le contesté sintiéndome de inmediato aliviado.

-Pero no lo entiendo de verdad, no entiendo a que ha venido todo esto.

-Yo tampoco, sólo sé que Tanya tenia ese fin, ella te quería a toda costa, necesitaba tener un cliente importante para avalar su empresa. Y es cierto que esta maniobra te ha hecho dudar de nosotros, pero…era lógico que te dieras cuenta, no tiene sentido…

-Quizás no era yo lo que ella quería Edward, piénsalo, una ruptura o el rumor de una ruptura entre nosotros, deja a tu empresa en una situación complicada.

-Si, con nuestros analistas hemos estado vigilando la bolsa, era por eso mi insistencia Aro, me exponía a que mis acciones bajaran y estuvieran a mano de cualquiera.

-Exacto, quizás esa es la verdadera razón, alguien que trata de abaratar para adquirir más acciones…

-Ya lo he pensado-asentí- ¿Qué me puedes decir de James Whiterdale? -Aro frunció el ceño al preguntarle por él.

-Ya te dije que no he tenido quejas de él- me contestó y por primera vez en la vida, vi un atisbo de nerviosismo en sus ojos, lo que me hizo entrecerrar los ojos mientras lo observaba.

-Te voy a ser sincero Aro -dije mirándole fijamente -no me fío de ese tal James- de hecho, si no recuerdo mal, era el Señor Jenks con quién siempre hemos tratado.

-Jason Jenks murió en un accidente hace unos meses -dijo con un semblante sombrío.

-Oh, vaya, lo siento - dije sinceramente.

-Si, todo lo sentimos, Jenks llevaba más de diez años trabajando para mí, ha sido un duro golpe, era muy eficiente en su trabajo. Fue mi hermano Marco quien propuso a Whiterdale para cubrir el puesto de Jenks, sus referencias eran muy buenas, y no podíamos tener el departamento comercial sin un director, hasta la fecha no he tenido quejas, hace bien su trabajo.

Me quedé por un tiempo pensando en lo que había dicho, ese tal James, casualmente llevaba trabajando con Aro el mismo par de meses en el que se había constituido la empresa en la que invirtió Maxwell, y que justo su titular era la novia. Esto no me gustaba, demasiadas coincidencias, pero no podía hablarle a Aro de las irregularidades que se habían dado dentro de mi propia empresa, demostraría debilidad.

-¿Conoces la empresa Sutherland Tansport?- decidí indagar por ahí.

-Si, me suena, precisamente James nos habló de ella, ofrece unos servicios de transportes y alquileres de camiones bastante interesantes. ¿Pero por qué? ¿Qué tiene que ver con lo de los pedidos?

-Nada en absoluto, pero, curiosamente tu director comercial es la pareja de la directora general de Sutherland Tansport -Inmediatamente su rostro se tensó -Sí Aro, yo de ti no le quitaría ojo a ese tal James.

-¿Y tú cómo sabes eso?- me preguntó con sumo interés. Por unos segundo me debatí en contarle, pero tendría que justificar mi conocimiento sobre ella..

-John Maxwell -el asintió para que continuara- propuso invertir en esa empresa mientras yo estaba fuera. Por eso la he mandado investigar, nada más.

-Y qué interese tenía Maxwell, vosotros contáis con vuestra propia flota - preguntó pensativo.

-Eso aún no lo he descubierto Aro, pero no deja de ser curioso que las dos personas implicadas en las entregas, una esté ligada con los Denali, y el otro, con esta otra empresa.

-Si, no me gusta el color que está cogiendo esto - Aro miró de pronto su reloj de muñeca y frunció el ceño- Se está haciendo tarde me tengo que marchar he quedado para comer, me alegra haber aclarado las cosas, mañana mismo mi gabinete de prensa hará un comunicado desmintiendo los rumores de separación entre nosotros, haré hincapié en que se hable del excelente servicio que prestáis.

-Te lo agradezco, nosotros también la haremos. Necesito acallar esos rumores cuanto antes, ya saben como son en este mundo, a la mínima señal de debilidad se echan sobre uno como leones -dije y él sonrió.

-Edward, a titulo personal, me gustaría que me informaras si descubres algo más sobre James, yo mismo mandaré a investigarlo y te mantendré informado.

-Lo haré, descuida - Le dije mientras caminábamos fuera de la sala de conferencia.

-Me ha gustado verte, saluda a tu padre de mi parte - dijo estrechándome la mano para despedirnos.

-Claro, de tu parte -contesté.

-¡Papi, papiiiiiiiiiii!- de pronto el grito de mi hija me hizo girar, justo para verla soltarse de la mano de Bella, que salía de los ascensores acompañada de mi padre, para vernir corriendo hacía mí.

Inmediatamente un sonrisa se dibujó en mi cara y no tardé en abrir mis brazos para recibirla, cogiéndola en el acto y olvidándome, incluso, de que Aro aún seguía ahí.

-¡Papi, ya enio!-gritó abrazándose fuertemente a mí, no puede evitar carcajearme al oírla, ¡es que la adoraba!

-Vaya, esto si que es toda una sorpresa -la voz de Aro me hizo voltear, me miraba con una amplia sonrisa - que callado te lo tenías, Edward- dijo entrecerrando los ojos. Yo no puede evitar sonreir..

-Lo siento, se me escapó - llegó diciendo Bella totalmente mortificada.

-Ya me dí cuenta- contesté divertido -. Tranquila, no pasa nada -dije para tratar de calmarla -Aro, déjame presentarte a mi familia. Ella es Isabella Swan, mi prometida; y esta preciosidad es mi hija Sarah. Bella, él es el Señor Vulturi.

-Mucho gusto en conocerlo Señor- Bella le ofreció la mano y Aro no dudo en tomarla.

-Llámame Aro, querida, y el gusto es mío -le contestó.

De pronto mi pequeña también extendió la mano ofreciéndola - Hola, ucho usto-dijo imitando a la madre con esa voz tan risueña y aguda, que hacia alegrar el corazón del más amargado. De nuevo me carcajee al ver la cara fascinada de Aro mientras tomaba la mano de mi hija y se la estrechaba.

-El gusto es mío. ¡Eres encantadora, preciosa! -dijo pellizcando delicadamente su mejilla mientras ella seguía estrechando su otra mano con diversión - Edward, te felicito, tienes una hermosa familia.

- Si, lo sé -dije mirando a Bella; ella, como siempre, se ruborizó y bajó la cabeza.

Aro se despidió de todos poco después y nosotros caminamos hacia mi oficina. Tanto Bella como mi padre estaban expectante y no fue hasta que entramos en mi despacho que no les conté... que con Aro todo se había arreglado; lo que hizo que mi padre me diera un fuerte abrazo y Bella sonriera emocionada.

-Sabía que tú podías con esto, ahora Maxwell se comerá sus palabras -dijo mi padre orgulloso.

-Sí, al menos por ese lado podemos estar tranquilo, aunque no pienso bajar la guardia, John no sabe muy bien contra quién se ha metido -contesté con cierta rabia - Pero ahora, vámonos a comer, me siento hambriento -dije tomando de nuevo a mi hija en brazos.

-Chiiii, Chiiii, io hambe tanien -secundó mi pequeña moviéndose ansiosa en mis brazos lo que nos hizo reír a todos - y usario, ompa usario ¿Chi papi?

-Claro preciosa, compraremos todo lo que quieras…

-Ay Dios, ya empezamos -murmuró Bella rodando los ojos, mi padre comenzó a negar con la cabeza mientras reía -Deja de decirle eso Edward, la vas a malcriar -me regañó mientras salíamos de mi oficina.

-No puedes evitar que consienta a mi princesa, como no evitaras que te consienta a ti, ¡acostúmbrate! -le dije pasando la mano que tenía suelta por su cintura para atraerla posesivamente a mí.

-Dios, dame paciencia... -dijo mirando teatralmente hacia el cielo lo que me hizo reír.

-Io tanie quelo chienchia, y usario -soltó de pronto mi hija mirando hacia arriba imitando a la madre. Ahí ya todos rompimos en carcajadas.

Continuará…


N/A: Aiinss, si es que yo me los como, a él (sobretodo) y a la peque, que mira que nos ha salido vengativa...ajajjaja... amos, por comer hasta me como a Bella, probrecilla mía toda ella compungida en el hidromasaje, ¡qué leches pobrecilla! ¬¬ lo que daría yo por estar ahora mismo en su lugar y con él , claro (movimiento de cejas con hilo de baba incluido). En fin, será mejor que me centre, que enseguida me voy a Cullenlandia ...ainssss (suspiro)

Bueno preciosidades, espero que os haya gustado, ya me lo haréis saber. Y...para dejaros los dientes largos...Mmmnn... ¿qué os parece saber, que para el próximo capi, quizás entre en juego cierto camisón? (movimiento de cejas) jajajajja, sí, lo sé, soy supermegaultra mala (saraes pestañea), no lo puedo evitar..ajajajajajjaj

Gracias a todas por todo vuestro apoyo y por estar siempre ahí acompañandome a traves de vuestros rr, de verdad que significan mucho para mí. Gracias muy especialmente a:

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Espero que no se me haya olvidado nadie, si es así, háganmelo saber. Y me repito, es tan lindo ver como la lista sigue creciendo... No sabéis cuánto os agradezco vuestra presencia. Bienvenidas todas las que os incorporáis a la historia.

Gracias también a todas las que me añadís a favoritos y a alertas, y a las lectoras silenciosas.

Ahora sí me despido, un abrazo grande grande y un besazo a todas, especialmente a mis Reques de mi alma, os amo.

Hasta el próximo miércoles, guapísimas.

Besitos.

/(^_^)\ saraes.