28. Risas.


«Ya, ya. Yo sé otro….» Itachi sonríe de lado, estaba disfrutando demasiado de aquello. Nadie sabía exactamente cómo es que toda la organización, exceptuando a dos personas, habían terminado tomando sake sin control y contando chistes de rubias. « ¿Por qué las rubias no saben escribir el número 11…?» Todos los miembros de la peligrosa organización lo miran expectantes, con una cantidad considerable de alcohol en la cabeza. «Por que no saben que 1 va primero.»

La cueva se llena de risas masculinas alteradas por toda la bebida embriagante consumida.

Madara sonríe tras la máscara, y realidad no es por la broma número siete contada en contra de las rubias. Oh no. Sus ojos están fijos en el artista sentado con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Sabe que en realidad las bromas de Itachi van dirigidas hacia él y puede ver en aquellos ojos azulados que quiere mandarlo a bolar en una efímera obra de arte. En realidad, él mismo quiere acecinar a Itachi por meterse con Deidara…pero es una perfecta oportunidad para molestarlo de forma malvada y en definitiva no piensa desaprovecharla.

«Yo tengo uno.» la voz de 'Tobi' llama la atención de todos, más que nada la del rubio, quien lo mira de forma suspicaz. « ¿Qué entiende una rubia por 'sexo seguro'?»

Los ojos de Deidara relampaguean en furia y la sonrisa bajo la máscara se extiende con descaro.

«Cerrar la puerta del armario.»

La avalancha de risas no se hace esperar, mientras que dos miradas en particular se encuentran. Deidara lo fulmina de forma contundente, mientras siente su maldito pulso acelerar. Madara solo lo mira divertido al notar que se empieza a ruborizar.

Lo más gracioso de todo era que, aquel chiste, estaba basado en una experiencia real.


(No pregunten de donde salió esto, sinceramente, ni yo misma lo sé.)