El sonido de un trueno me pone alerta. Veo al jefe volver hasta los otros vampiros, y habla con ellos. Hablan demasiado bajo, por lo que apenas les oigo. Entiendo, por los gestos, que les está dando órdenes. Cuando termina, la mujer rubia se acerca a nosotros y nos sonríe. Se para delante de nosotros y nos extiende la mano, para presentarse.
Ha: Soy Harriet. ¿Y
vosotros?
Ma: Yo soy Mattie. –La devuelvo la sonrisa-. Él es
Víctor.
Ha: Gordon me ha pedido que os haga unas preguntas.
–Asiento-. ¿Qué es lo que os habían ordenado?
V: Nos
enseñaron una foto, de aquella mujer. –Señala a la vampira
castaña-. Nos dijo que si no la matábamos, ella acabaría con
nosotros. Algunos se opusieron, y el hombre que nos vigilaba los
mató. Otro intentó escapar cuando veníamos hacia aquí.
Ma:
También le han matado.
Ha: Entiendo… -Dice, apenada-.
¿Vuestras familias saben algo de…?
Ma: No. –Niego. No voy a
darle más información sobre eso-.
V: No tengo ningún familiar
vivo, así que… -Vic se encoge de hombros-.
De pronto, Harriet cierra los ojos y un hombre moreno se le acerca. Le agarra la mano y espera pacientemente, no sé a qué. Tampoco sé que le puede estar pasando a ella, aunque viendo como todo su clan está pendiente… debe de ser algo importante.
Pasados unos segundos, vuelve a abrir los ojos, y nos mira aterrorizada. Después, se gira a él y le acaricia la mejilla. Comienzo a sentir un miedo terrible, debido a lo que pueda pasar. ¿Algo malo? ¿Bueno? Los dos continúan sin decir nada, y es el hombre que ha venido, el que rompe el silencio.
B: ¿Qué has
visto?
Ha: A René. Viene acompañada de otros dos vampiros, no sé
quiénes son. Tardaran dos minutos en estar aquí.
Ma: Paul…
-Susurro, mirando a Vic-. No lo han matado… No se escapaba…
Era un engaño…
V: Tranquila… -Me coge por la cintura y me
abraza-. No pasará nada…
G: ¿Conocéis a los vampiros que
acompañan a la mujer?
V: Creo que uno de ellos es el hombre que
convirtió a Mattie. El otro es Paul. Es un…
B: ¿Neófito?
V:
Si. –Responde, mientras me acaricia la espalda-. Era el más fuerte
de todos nosotros.
Ma: Nos matará. –Sentencio,
comunicándome solo con Vic-. Cuando vea que nos hemos rendido,
nos matará a ti y a mí.
V: No le dejaré tocarte un pelo,
Mattie. –Me responde, apartándome de él-.
Ma: Entonces te
matará. No puedes con él.
V: No me importa.
Ma: A mí sí.
Si te pasa algo yo… -Siento como me arden los ojos. Si pudiera
llorar, lo estaría haciendo ahora mismo-.
M: Yo le haré cara.
–Responde la vampira a la que teníamos que atacar-.
H: Tú
sola no. –Le contesta, el que me supongo será su pareja-. Hablamos
de la fuerza de los neófitos y… -Ella le interrumpe-.
M: Si, lo
sé… pero como marine estoy entrenada en el cuerpo a cuerpo. Tengo
más práctica y más teoría que él.
H: No quiero que lo hagas
sola.
M: Debo hacerlo. Vosotros os ocuparéis de René y el otro
vampiro.
G: Tiene razón, hijo. Aún no sabemos cuándo puede
llegar AJ con los refuerzos.
(P.V. de Mac)
Sé que Harm no quiere que luche sola, y tiene miedo de que pueda perder. Espero que entienda que soy la que está mejor preparada, aparte de Gordon. Por otro lado… no creo que él lo entienda nunca. Ese es el problema de la marina, no saben reconocer que en ciertos aspectos, los marines son mejores.
Ahora, al escuchar el nombre de Chegwidden, me tenso. Dijeron que intentarían ayudarnos, pero que no sabía qué pensaría el SECNA de todo esto. ¿Y si estamos esperando y no vienen? Me atemoriza pensar en esa posibilidad. Ese clan es como la realeza. Con ellos aquí, es posible que René y los otros dos vampiros se rindan. Cierro los ojos para despejar mi mente de todas esas preguntas, y siento como otra visión me invade.
Escuchamos ruidos. Todos los presentes miramos hacia el lado contrario. La humareda soltada por los restos de los vampiros apenas existe. Solo quedan cenizas. A lo lejos, se distinguen dos docenas de siluetas. Miro por encima de la copa de los pinos, y veo humo. No recuerdo que hubiese alguna cabaña por allí. Debe de ser de una hoguera. Las figuras caminan deprisa. Prácticamente se pueden distinguir de la vegetación. Entre todos, creo reconocer al almirante, y al SECNA. No estoy segura. Se acercan a nosotros, y ahora si les veo bien. Son ellos. Traen a René entre otros dos vampiros.
Ella me mira. Sonríe. Sabe cuál es su final, y no la importa. El secretario habla con Gordon. Miran a los dos neófitos que se habían rendido. No sé qué… Ahora lo entiendo. Él intercede por ellos. Los va a salvar la vida… o la existencia. Los recién llegados no parecen muy convencidos. Devuelvo mi mirada a René. Continúa con esa sonrisa diabólica en la cara. El SECNA hará justicia con ella. Será la última en morir esta noche. Después de ella, no habrá más muertes.
Sin abrir los ojos, siento los brazos de Harm en mi cintura. Está esperando a que le mire. Así lo hago. Abro los párpados y le miro, sonriendo. Tenía miedo de que mis primeras visiones de él muerto se cumplieran. Estoy segura al cien por cien que esta es más viable. Nadie de la familia morirá, y eso me tranquiliza. Él se extraña por mi actitud.
M: El clan del SECNA
llegará a tiempo. No hay de qué preocuparse.
H: ¿De verdad?
–Asiento-. ¿Nadie morirá?
M: No. Solo René. Ella vendrá
junto con Chegwidden y el secretario.
